
HOFFMANN: (Soñador) ¡Oh, ángel del cielo! ¿Realmente eres tú? Tus ojos me queman con sus llamas. Te miro y veo el sueño de mi corazón. Querido ángel, ¿realmente eres tú?
[Jacques Offenbach, Los cuentos de Hoffmann, Acto I]
Me piden que escriba algo de ti,
que exprese, a mi torpe manera,
aquello que, a mis ojos, te hace
única y virtuosa.
Y yo, que siempre he sido un pésimo
narrador, escribo mil necedades,
ora una metáfora sobre tus negros
cabellos, ora con que dulzura
tus manos se deslizan por la
barnizada madera del violín.
Y me enfado conmigo mismo
(¡Oh, tú no tienes la culpa),
cuando veo una sarta de disparates
desfilando sobre el papel, unas veces
mirándome con reproche y otras tantas
riéndose de mi espíritu triste y cansado,
cuando no de mi loca fantasía o de
mis ridículos y tontos suspiros.
Pero cuando te miro,
cuando por fin puedo escucharte
y admirar tu virginal rostro,
entonces de verdad valoro todo
cuanto he escrito;
pues sé que mientras vea
tus amables ojos abiertos
mis poemas nada tendrán que
envidiar a los versos
de los grandes maestros.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
¿Tienes algo que decir? ¡Adelante y no te cortes! Tu opinión es importante. Por favor, ante todo, utiliza el respeto y la educación.