miércoles, 18 de abril de 2018

Y hasta aquí...

Tal y como está ahora mismo el Mundo Blogger, lo mejor que podría hacer es despedirme sin hacer ruido o montar un drama. Con respecto a esto, la verdad es que nunca he sido de dar mucho la vara a la hora de promocionarme, y no voy a empezar a hacerlo ahora que he decidido cerrar. Tampoco contemplo una despedida emotiva para volver al cabo de tres o seis meses, porque esta decisión ha sido largamente meditada (llevo desde 2014 queriendo bajar la persiana) y no me veo cambiando de opinión... más que nada porque soy un puñetero vago... De hecho, siento una terrible flojera redactando esta entrada. Ni siquiera voy a molestarme en corregirla. Más que nada, porque no creo que nadie vaya a leerla.

Pues eso, que esto ya no da para más. Me voy. Han sido ocho años y medio en total, casi nueve, todo un récord si tenemos en cuenta cómo la gente abría antes un blog y, tras adornarlo con corazoncitos y demás mierdas, lo dejaba tirado al año y medio. Cualquiera puede comprobarlo: Intenet es un cementerio de blogs en los que parece que el tiempo se ha detenido, como en Chernóbil pero sin muertos de por medio... o a lo mejor sí, porque precisamente los motivos que llevan a uno a abandonar esto es liar el petate y amochar, valga la redundancia.

No nos engañemos. Con la aparición de Facebook y cía, los foros y los blogs perdieron su razón de ser. A eso tengo que añadirle que, con el objetivo de dinamizar el blog, este quedó desvirtuado cuando fui publicando contenidos que poco o nada tenían que ver con la literatura, ya fueran mis propios relatos (los cuales desaparecerán de aquí conmigo), reseñas de cine rancio (Dios bendiga al género) o, directamente, mis apuntes de la carrera. Los incentivos de la monetización tampoco son muy atrayentes. Los 20 euracos que me agencié en 2012 se convirtieron en unos pocos céntimos a comienzos de este año. Ya no es solo lo mucho que me asquea estar aquí, sino que no me pagan nada por aguantarlo.

La cuestión es: ¿para qué una despedida? Nunca tuve lectores habituales o un ritmo de publicación estable, si exceptuamos al principio, cuando todo es nuevo, el corazón nos late con fuerza cuando la miramos a los ojos y tocamos sus pechos firmes y turgentes y... perdón, creo que me he equivocado de guión.

A lo que vamos: la despedida es necesaria porque, si bien  yo desapareceré en El Caribe con Curro, Elvis y De Juana Chaos, la página seguirá activa aunque con otro nombre y nuevo administrador. Porque como muchos ya habréis visto (¡Ja, ja, ja, ja! Pero por Dios, ¿de verdad queda alguien por aquí?) desde hace unos meses el blog ha sido sometido a un profundo lavado de cara (Pffffff...) por parte de quien será su nuevo dueño. Efectivamente: HE TRASPASADO EL BLOG. Y no, no he cobrado nada por ello.

Y ahí está el meollo del asunto: como ya no habrá nada que me ate aquí, la responsabilidad de las publicaciones que se hagan de ahora en adelante recaerá en el Señor H, buen amigo de esta casa, compañero de andanzas literarias y, aunque él no quiera reconocerlo, votante de VOX y espectador asiduo de 13 TV e Intereconomía (¿alguien sabe si estos nazis siguen emitiendo en abierto?). Las reseñas, los apuntes y demás morralla quedarán como un monumento a mi gloria imperecedera. En el caso de las reseñas, seguirán disponibles para aquellos autores que quieran hacer uso de ellas. De donde están no se van a mover. Y sí, el nuevo administrador se ha comprometido a heredar el vasto índice de lecturas que se han ido recopilando a lo largo de estos años en el correo electrónico de la página.

Y ahora he de irme. Mi planeta me necesita. Como Canal Plus en 2005, nos vamos a negro para dar paso al futuro (Íker Jiménez, "First Dates" y "Granjero busca esposa"... sí, cuesta creer que el FUTURO fuera esto). Aquí muere Crítica Literaria y nace El crítico se fue a la guerra. Son todos suyos, Señor H. ¡Nos vemos!

No había visto un cambio de imagen tan grande desde las primarias del PSOE (último chiste del antiguo administrador).

Muy buenas a todos, mis queridos lectorcillos. Soy el Señor H. (alias "El Crítico") y desde ahora me haré cargo de los contenidos de este blog moribundo y dejado de la mano de Dios. No puedo menos que agradecer al anterior administrador su amabilidad por haberme cedido el bastón de mando. Heredo una gran responsabilidad y, aunque él no lo admita, una importante bolsa de seguidores. Necesitaba una pizarra sobre la que escribir y esta página me ha dado la oportunidad para ello. Prometo no decepcionar ni a mi predecesor ni a aquellos que me lean. Así que id dejando hueco en vuestras estanterías porque los libros volverán a ocupar un lugar muy importante aquí. ¡Sed bienvenidos! ¡Nos vemos pronto!

sábado, 23 de diciembre de 2017

Balance cinematográfico de 2017 (9)

¿Hay alguien ahí?

1. La llegada


¿Qué decir de esta película? Pues que es un cacao de aúpa. No tanto como "Interstellar" (eso sí que era un fregado de los gordos), pero la cosa tiene su miga. "La llegada" es un truco de magia bien construido donde los alienígenas, aunque parezca mentira, solo tienen una presencia anecdótica. En su momento no pude evitar compararla con "Señales", la cual también se valía de unos visitantes del espacio para contar una historia todavía mayor. Pero allí donde "Señales" falló, "La llegada" triunfa. Y todo apoyándose en una narrativa excelentemente bien hilada que evita ver las posibles costuras. Jugar con la percepción del Tiempo nunca nos había cautivado tanto.

A la película le cuesta arrancar, pero una vez que coge carrerilla es imposible pararla. La fotografía es preciosa, jugando con unos tonos grises que contribuyen a darle un aire melancólico a la historia (todavía más). El diseño de los extraterrestres es muy original, casi tanto como su tecnología y la forma que los humanos idean para comunicarse con ellos. Está muy lejos de ser considerada un clásico, pero estoy seguro de que el tiempo la tratará muy bien.

Bonus Track: Idiocracia


La primera referencia que tuve de esta película se la debo a Pedro Vera, cuyos cómics destilan un sentido del humor tan cáustico como salvaje. Con la victoria de Trump, varios medios digitales la desempolvaron para mostrar los paralelismos entre la sociedad actual y la distopía que nos ofrece Mike Judge. Y viendo cómo están las cosas, pues el rollo da bastante miedo.

Pese a todo, no deja de ser curioso que pasara completamente desapercibida en su momento (se estrenó en 2006), llegando incluso a recibir muy malas críticas. Otra cosa no, pero lo tiene todo para convertirse en una peli de culto. En fin, que la fábula funciona y es endiabladamente divertida. Los gags son graciosos y devastadores (ya sabéis que "Brawndo" tiene lo que quieren las plantas, ¿verdad? ¡Tiene electrolitos!). También tiene unos personajes muy carismáticos (atentos a la voz en off) y la acción nunca decae. No sé si será un espejo en el que mirarse, pero como toque de atención no tiene precio. De momento, yo he dejado de beber refrescos y me he animado a leer un poco más. Eso sí, ni de coña pienso dejar de ver películas sobre culos. Esas serán vuestras reglas, pero no las mías.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Balance cinematográfico de 2017 (8)

Lo malo de mis críticas es que son tan superficiales como las de un niño de diez años... ¿pero qué queréis que os diga? No me pagan nada por estar aquí.

3. Ant-Man


Este año ha sido el de las pelis de Marvel. Me he pegado las insípidas continuaciones del insípido "Capitán América", las dos de "Los Vengadores"... Debo admitir que nunca ha sido un género que me haya entusiasmado demasiado. Más bien al revés, pero eso no quita que no respete a la gente que pierde el culo por estas películas. Si te gusta, disfrútalo; si no, vive y deja vivir. Pero no vayas de cultureta dándotelas de listo, porque quedas muy mal. Las páginas de cine están llenas de subnormales que parecen disfrutar únicamente con Woody Allen o Tarkovski, olvidando que puede haber otro tipo de películas igual de divertidas. Uno puede disfrutar de Almodóvar por las mañanas, pegarse una del Chuache por la tarde y disfrutar de "Sharknado" por la noche (gracias, Paco Fox). Tomarnos el cine demasiado en serio es lo que tiene.

Ignoro si "Ant-Man", como personaje de cómic, ha tenido una amplia repercusión en España, de la misma forma que no soy consciente de sus índices de popularidad dentro del canon de los superhéroes. Por mi parte, no sabía nada de él hasta que vi esta película. Y el personaje no defrauda. No voy a decir que sea un héroe de vanguardia porque, al fin y al cabo, cumple con lo ya visto en otras producciones de la casa. Y es que tenemos al clásico Don Nadie del que nadie espera nada y que (¡oh, sorpresa!) acaba haciendo grandes cosas. El mundillo está lleno de personajes así: Spiderman, el Capitán América, Superman... así que nada nuevo bajo el sol.

Pero resumiendo: "Ant-Man" es muy grande por su tremenda originalidad... y porque su estética atrevida e imaginativa es capaz de mostrarnos las maravillas de un mundo en miniatura ingeniosamente construido. Ahonda en lo que hay más allá del conglomerado Stark, enseñándonos la cara de los perdedores (Michael Douglas está enorme). Además, sale Liv Tyler, que está riquísima. Y tiene momentos muy divertidos, como esa pelea final en miniatura entre el héroe y el villano, cameo de "Tomás, la locomotora" incluido. Como anécdota, decir que estuve dudando entre incluir esta o "Deadpool" en el ranking (del que también se cayeron titulazos como "El Doctor Extraño" y las encarnaciones de "Spiderman" de Andrew Garfield y Tom Holland). El éxito de "Deadpool" y su gran popularidad inclinó la balanza hacia el Hombre Hormiga, quien también se merece un reconocimiento. Razones no le faltan. Y su traje es tan genial...

2. Sharknado: que la 4ª te acompañe


La saga "Sharknado" es como Jorge Javier Vázquez, Belén Estaban, Pablo Motos y Albert Rivera: o la amas o la odias.  La peli original no es que sea un homenaje a la Serie B, ¡es que es Serie B! Y de la mala, además. En un momento en el que se ha hecho prácticamente de TODO con tiburones (habría que echarle un vistazo a cómo están las cosas en el mundo del porno), la aparición de esta película supuso una vuelta de tuerca a un género que era consciente de que no podía seguir tomándose en serio a sí mismo. Había que poner toda la sangre (je, je, je... ¿lo pilláis?) en el asador. Y "Sharknado" lo hizo mediante la autoparodia y lo delirante de su argumento. Sabías a lo que venías...

El público objetivo de esta basura no es otro que universitarios borrachos que se reúnen cada fin de semana en torno al televisor con una caja de cervezas a un lado de la mesa. La gracia está en hacer piña haciendo comentarios sobre las tonterías que sueltan los personajes o bien riéndose del último giro de guión que la peli nos ha escupido a la cara, en plan "¿Y a que ahora pasa esto?". Y "Sharknado 4" es ideal para eso y más, con referencias gratuitas y absurdas a más no poder (¿veis alguna semejanza entre el cartel de la peli y la de otra mucho más famosa que se estrenó ese mismo año?), cosas que suceden porque sí y líneas de diálogo rimbombantes que casan a la perfección con las enormes chorradas que se están sucediendo en pantalla. Y lo mejor es que se nota que el reparto se lo está pasando en grande. Gente como Ian Ziering ("Sensación de vivir"), Tara Reid ("American Pie") o David Hasselhoff (¿de verdad hace falta enumerar las gilipolleces que ha hecho este hombre?) saben que ya lo han dado todo como actores y no les queda otra que la decadencia. Lejos de tomárselo como un drama, prefieren morir riendo... O eso quiero pensar. Tan divertida como "Godzilla y Superman se citan en Tokyo". ¡No se la pierdan!

lunes, 18 de diciembre de 2017

Balance cinematográfico de 2017 (7)

No preocuparse, ya va quedando menos...

SÍ, PERO NO... O SÍ... O CASI... ¡YO QUE SÉ, TÍO!

Donde lo sublime y lo ridículo comparten espacio con el olvido y lo divino y nos recuerdan que el arte secuencial, como Janos en “GoldenEye”, puede tener dos caras.

5. Drácula de Bram Stoker


Redescubrí “Drácula” este verano con motivo de un viaje al pueblo. La novela languidecía en mi estantería desde mediados de 2004, año en que la conseguí gracias a una extraordinaria colección de  novelas clásicas lanzada por “El País”. En septiembre de ese mismo año partiría rumbo a la universidad y varias de las lecturas que tenía en cola quedaron aplazadas indefinidamente... o bien hasta el verano siguiente. Ahora bien, la relativa extensión de la novela no la convertían en una lectura ideal para Navidades o Semana Santa, fechas en la que solía regresar a casa de mis padres; y los veranos se iban en una sucesión de mañanas de estudio, tardes de “Age of Empires” y lecturas de mierda (véase el reto “Summer Zombie” de 2015)... Hasta que decidí agarrar el toro por los cuernos y empezar a leer literatura de calidad. Este verano, sin ir más lejos, cayeron “Viaje al centro de la Tierra”, “Frankenstein”, “De la Tierra a la Luna”, “El Diario de Anna Frank” y la susodicha. Suspender Prehistoria de la Península Ibérica nunca había merecido tanto la pena.

El independentismo catalán según "La Razón". Ya os advierto que habrá más chistes como este.

¡Y qué novela, “hamijos”! Es verdad que hacia el final la cosa empieza a flaquear, pero tanto el principio como el desarrollo de la historia es impecable. Al tratarse de una novela epistolar y contada a través de los diarios de los diferentes personajes, uno se plantea cómo es que la peña tenía la capacidad de plasmar reflexiones tan sesudas en un margen de tiempo récord y cuando no había ni un solo segundo que perder... Claro que la gente antes era mucho más inteligente y tenía una gran facilidad para la palabra escrita. Solo hace falta ver cómo se expresa la gente hoy en Facebook.

Una novela tan “jrandiosa” (copyright por cortesía de Paco Fox) merecía una adaptación a su altura. Y tuvieron que pasar veinticinco años para que pudiera disfrutarla en condiciones. Considerada un clásico en el mismo momento de su estreno (“Los Simpson” no pueden estar equivocados... salvo si los empezaste a ver a partir del año 2000), “Drácula de Bram Stoker” también figuraba en mi eterna lista de pelis pendientes. 

Supongo que así es como ven a Irene Montero en 13 TV.

Empecemos por lo bueno: aunque Bela Lugosi y Christopher Lee merecen un respeto, aquí Gary Oldman lo borda. En un momento en que el personaje era considerado carne de Serie B, Coppola supo tomarse al personaje en serio. La estética es maravillosa y se agradece que en el prólogo se ahonde sobre los orígenes del Conde. E insisto: Gary Oldman, en su papel de Drácula anciano, está que se sale. Todos y cada uno de sus gestos son solemnes e intimidatorios. Sus escenas, en definitiva, son memorables (la caracterización es brutal y convincente al cuadrado). En mi cabeza, todavía resuena la risa que tortura a Keanu Reaves en aquella noche llena de horror... Oldman mola muchísimo... hasta que rejuvenece y se convierte en un metrosexual de tres duros para ligarse a Mina Harker. Luego también se convierte en una bestia parda, pero se lo perdonamos.

Creo que esta vez Torbe ha ido demasiado lejos.

En este punto, la peli se va directamente a la porra. Pese a que la historia de amor es francamente bonita, a mí me pareció innecesaria y bastante tonta. Igual es que me esperaba una versión mucho más fiel a la novela, pero el idilio romántico me sacó de la trama. Siguiendo con esta cuestión, Anthony Hopkins está colosal haciendo de Van Helsing (aún tengo que ver a Peter Cushing en acción), pero también hay personajes a los que no se les termina de sacar partido, como es el caso de Quincey Morris, que apenas abre la boca en toda la trama. A Lucy Westenra la convierten en una coneja ninfómana pero... joder, qué buena estaba Sadie Frost... De todos modos, no puede reprochársele nada a Coppola. Las adaptaciones es lo que tienen. Y aunque esta se toma varias licencias, “Drácula de Bram Stoker” sigue siendo genial se mire por donde se mire. Sé que me repito, pero creo que mejorará mucho tras un segundo visionado.

4. The Walking Dead: 
(episodio piloto)


De acuerdo, aquí he hecho algo de trampa, pero no podía dejar pasar la oportunidad de comentar algunas cosillas sobre la serie. Además, el invento dura algo más de una hora y casi puede considerarse una película, así que a mí me vale. Por si fuera poco, la serie está en estos momentos atravesando una crisis argumental que ha levantado la ira de los aficionados. Y yo quiero aprovecharme de las circunstancias y soltar un sonoro "Os lo dije". Al menos nos han quedado para el recuerdo cientos y cientos de memes.

"¡Se han cargado la trama de la serie, Caaarl!".

Si eres nuevo aquí, debes saber que el género zombie me parece una subnormalada monumental. ¿Que por qué? Porque no me lo creo. No me creo que los ejércitos de medio mundo sucumban ante un grupo de bichos a medio pudrir. No me creo que los militares sean tan idiotas como para desechar los tanques en beneficio de la infantería (me da igual, que el imbécil de Max Brooks diga lo que quiera). No me creo absolutamente nada de lo que ocurre. A eso debemos añadirle la ingente cantidad de clichés que suelen caracterizar a estas chorradas. Todo es tan tópico y poco sorprendente que llega a resultar aburrido. Pero en "The Walking Dead" las cosas no son precisamente así. Ya me permito advertirte que, pese al tiempo transcurrido desde su estreno, no me he sentado a verla en condiciones hasta este año. Tal es la animadversión que profeso a este tipo de historias.

En general, y hasta donde la he visto, "TWD" es una muy buena serie. La ambientación es fenomenal y los personajes son tremendamente carismáticos, hasta el punto de sentir su pérdida (Rick me parece un tipo admirable, manteniendo impecable su uniforme como si el mundo no se hubiera ido al carajo). Eso no quita que la trama tenga momentos en los que uno quiere moler a palos a sus protagonistas (¡Ops!), pero el producto es excelente. Y el episodio piloto de la serie refleja a la perfección todas las virtudes del género... Lástima que a partir de la segunda temporada la cosa se estanque y los guionistas se dediquen a marear la perdiz. Para muestra, un botón: la pereza me ha impedido retomarla desde hace más de un mes. ¿Todavía no han abandonado la granja?

El piloto, en todo caso, es toda una declaración de intenciones y promesas, aunque dudo mucho que estas últimas puedan cumplirse (tras un maravilloso arranque, el capítulo final de la Primera Temporada es de chufla). La tensión y el patetismo de algunas escenas llegan a ponernos el corazón en un puño. Y pese a que la escena en la que Rick se refugia en el interior de un tanque es bastante absurda (tío, sabes que puedes utilizarlo para acribillar y llevarte por delante a unos cuantos mostrencos, ¿verdad?) lo demás es perfecto tal y como es. E insisto: os lo dice alguien que aborrece el género con toda su alma. A partir de enero tocará volver a ponerse manos a la obra. Aún queda mucho para que logre alcanzar la Octava Temporada. Veremos si las expectativas se cumplen.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Balance cinematográfico de 2017 (6)

Si monetizara estas entradas en concordancia con las visitas que tienen, sería millonario... Es broma, en realidad nadie me lee.

1. Che: Guerrilla


La cuestión aquí es: ¿cómo es posible que esta película me haya decepcionado si yo soy más rojo que Elmo, el Fokker de Von Richthofen y las luces de un burdel? Pues porque esta película, como diría el Actor Secundario Mel, es el apoteosis del tedio. Todos los defectos que había visto en la más que correcta "Che: El argentino", quedan patentes en esta secuela que, de TAN lenta y aburrida, hizo que me quedara sopa ya muy cerca del final. Igual es que no tuve un buen día y fue culpa mía, pero lo único que quería era que la película terminase pronto para irme a dormir. Y eso, teniendo en cuenta la trascendencia del personaje, es imperdonable.

Del Toro está muy bien caracterizado, siendo quizá lo más destacable de la peli (casi lo único, me atrevería a decir). Lo demás cae en el olvido. El tono de "falso documental", aunque necesario, se hace pesado. Eso sí, no podemos reprocharle al guión su intención de mostrarnos una imagen realista y neutral de Guevara, libre de la leyenda negra impulsada por la derecha latinoamericana (cuyo mensaje ha calado profundamente) o de la idealización más exacerbada. El Che, en todo caso, es un reflejo de los oscuros tiempos que estaba viviendo América Latina en los años de la Guerra Fría... unos tiempos que se tornarían más oscuros después de su muerte, con las dictaduras del Cono Sur en alza y bajo el beneplácito de la Casa Blanca. Sin este contexto, es imposible entender la vida y legado del revolucionario argentino.

Aunque la película es bastante sobria en todos los aspectos (la banda sonora es casi inexistente), creo que mejorará tras un segundo visionado. Recomiendo ver ambas partes junto a la estupenda "Diarios de motocicleta", mucho más llevadera y, aunque odie a muerte la expresión, rica en matices.

Bonus Track: Rogue One


Después de la sorpresa que me llevé con "El despertar de la Fuerza" (la muerte de Han Solo y el lamento de Chewie todavía me ponen los pelos de punta), el éxito de crítica de "Rogue One" me hizo ilusionarme hasta límites cósmicos, considerándola como un sabroso paréntesis para lo que vendría al año siguiente. "Rogue One" supondría un retorno a la saga clásica, con referencias (ahora sí) más que justificadas y la presencia de Darth Vader (pese a la irrecuperable pérdida de Constantino Romero, su sustituto da el pego y está que se sale). El guión pintaba muy bien y todo indicaba que habría personajes cojonudos. Muchos decían que era lo mejor de la franquicia desde el estreno de "El retorno del Jedi".

Y sin embargo, "Rogue One" se quedó en un #ParecíaQueSí. Felicity Jones, muy guaposa ella, interpreta a la clásica rebelde sin causa. El cliché, aunque necesario para el desarrollo de la trama, es descaradísimo. El excéntrico y EXTREMADAMENTE RARO personaje de Forest Whitaker no pega ni con cola (todavía estoy a la espera de que alguien me explique la escena de los tentáculos con Riz Ahmed, otro que va pasado de vueltas). Luego también tenemos al mentalista asiático y su guardaespaldas, que sí, que son muy molones y tal, pero ya está... Y los Stormtroopers que siguen sin atinar con la puntería aunque tengan el objetivo a medio metro de distancia... Ya les vale... Mucho "Shadow" y pocas nueces.

"¡Por Dios! ¿De verdad lo hacemos tan mal?".

Los cambios de localización son TAN numerosos en TAN poco tiempo que no sabemos ni dónde estamos... Y la escena de la batalla final en el espacio... Por Dios... ¿Cómo es posible que una insignificante nave rebelde pueda cargarse un todopoderoso destructor imperial con semejante facilidad? Fue justo en esa escena cuando lo mandé todo a tomar por saco.

ES... SIMPLEMENTE... MARAVILLOSO...

Pero la peli se deja ver, cuidado. En lo que respecta a la digitalización de Tarkin y Leia, honestamente, las veo bastante logradas, por lo que sigo sin entender las pataletas del personal. Otra cosa es el debate moral que eso pueda levantar, una cuestión que no tengo demasiado clara y que tan pronto me agrada como me repugna. En cuanto a la aparición de Darth Vader en los últimos momentos de la historia... Oro puro. Un despliegue de maldad a la altura de un personaje tan notable. Después del manoseo que sufrió el Sith durante las precuelas, es un regreso digno y por todo lo alto. Que Palpatine y Darth Plagueis le bendigan.

Y ya está. El final casa estupendamente con lo que nos encontraremos en "Una Nueva Esperanza", con Vader viendo partir la nave de Leia y nosotros tratando de leer su mente. Un auténtico cuadro vivo hecho para la posteridad del fandom. Ya veremos que nos ofrece "Los últimos Jedi".

viernes, 15 de diciembre de 2017

Balance cinematográfico de 2017 (5)

La consigna de hoy es "¡Albert Rivera a la hoguera!".

3. SPECTRE


"Skyfall" había dejado el listón demasiado alto, convirtiéndose al instante en una de las mejores películas de James Bond de todos los tiempos. Le pese a quien le pese, hoy es un clásico contemporáneo. Tenía una de las mejores bandas sonoras de la saga, un villano a la altura, unos extraordinarios personajes secundarios (atentos al joven "Q" y al "M" de Ralph Fiennes) y una trama que nos mostraba a un Bond en plena madurez. "Skyfall" fue a Craig lo que "GoldenEye" para Brosnan, "Goldfinger" para Connery y "La Espía que me amó" para Moore: la consagración del actor con su personaje. En cuanto a Lazenby y Dalton, creo que la posteridad les hará justicia (siempre que se estrena alguna peli de 007 y en las webs de cine salen las típicas encuestas sobre qué actor ha interpretado mejor al personaje, Lazenby ha quedado bien situado; por otro lado, y aunque las aventuras de Dalton sean soporíferas, está considerado como el Bond más "humano" y el más cercano al ideado por Fleming).

Por méritos propios, este tío mola mucho. Y lo sabes.

Las expectativas, como decía, eran demasiado altas... Y "Spectre" no cumplió, algo demasiado duro de admitir para alguien que se apasionó con el personaje durante la adolescencia y se pasó HORAS y HORAS jugando al "GoldenEye". ¿Motivos? Bastantes. La serie de películas de Craig, a diferencia de las anteriores, se apoya en una continuidad que, si bien no nos obliga a verlas todas para seguir el argumento, sí es cierto que puede llegar a impedirnos su disfrute. Para alguien que todavía no ha visto "Casino Royale" y "Quantum of Solace" y siempre ha entendido la filmografía bondiana como una sucesión de aventuras independientes entre sí, esto es un lastre mayúsculo. En este caso, no tengo ni zorra idea de quién es Mr. White ni de dónde sale su hija (se mire por donde se mire, Léa Seydoux está espléndida en su papel de belleza lánguida). Culpa mía en todo caso.

A falta de una foto de Seydoux en porretas, aquí os dejo un posado de Austin Kincaid. Ya os digo que no decepciona.

La trama es errática, enrevesada y bastante aburrida (tampoco ayuda su excesiva duración (¡cerca de dos horas y media!). Debo admitir que hubo ocasiones en las que no entendía NADA de lo que estaba pasando. Y aunque las escenas de acción son espectaculares (como la persecución que tiene lugar en Roma... porque era en Roma, ¿verdad? No me apetece lo más mínimo googlearlo, hasta ahí llega mi falta de interés), no nos impresionan demasiado. El Blofeld de Christoph Waltz es jodidamente insulso y no despierta ningún interés (teniendo en cuenta la relación que une a su personaje con el de Craig, esto es sencillamente imperdonable). El suyo es un maloso contenido, muy alejado del interpretado por Bardem en "Skyfall". Si se esperaban un papelón como el que hizo en "Malditos bastardos" se llevarán una gran desilusión. Igual es porque eran dos personajes diferentes. No lo sé. Aunque su personaje tiene un final abierto y está llamado a aparecer en la próxima entrega de la franquicia, Waltz ya ha confirmado (salvo sorpresa de última hora) que no estará en Bond 25. En fin, al menos Batista moló bastante. Después de verlo en "Blade Runner", el tío ha demostrado que es un todoterreno no solo en el cuadrilátero, ¿verdad que sí, don Ferrrnaaaaando?

Ya sabíamos que sería una castaña, mi general. Se veía venir.

Para aquellos que no asistimos al estreno de Craig como Bond, el final de la peli nos reafirma en la idea de que estamos ante un reinicio de la saga, y todo nos lleva a pensar que Seydoux tendrá el mismo final que Diana Rigg en "Al servicio de su Majestad". De ser así, será una despedida bastante digna para Craig, permitiendo a su sucesor reinventar al espía inglés a su manera. Qué le vamos a hacer... supongo que, una vez haya visto "Casino..." y "Quantum...", podré revistar esta película en condiciones. Creo que mejorará con el revisionado.

2. Wizards: 
Los hechiceros de la guerra


A Bakshi o lo quieres o lo amas, como las lentejas. Considerado como el referente de la animación para adultos, a él le debemos, entre otros títulos, la que quizá sea una de las mejores adaptaciones de "El Señor de los Anillos" (con permiso de Jackson), "El Gato Fritz" y la infravalorada y cachondísima "Cool World", esta última con Brad Pitt haciendo de detective privado y una Kim Bassinger animada de toma pan y moja.

Ahora imaginaos que veis esta película con nueve años.

El estilo de Bakshi es muy personal, intercalando en varias de sus películas la técnica del rotoscopio, la cual no me voy a molestar en explicar porque para eso ya está la Wikipedia. Realizada en 1977, "Wizards" podría definirse como una película antibelicista y un viaje de ácido a ninguna parte. La trama nos traslada a un hipotético futuro donde la civilización ha sido borrada de la faz de la Tierra debido a una guerra nuclear. Los supervivientes han sido reducidos a horribles mutaciones que han olvidado lo que una vez fueron, y los seres elementales (tales como duendes, hadas y gnomos), libres ya de la presencia humana, se han hecho con el dominio de un mundo donde todo es felicidad y armonía. El respeto por la Naturaleza y la tolerancia son los valores de una sociedad en donde todos viven tan bien como un antiguo político valenciano.

Pablo Iglesias preparando su ascenso al poder según Periodista Digital, Alfredo Urdaci e Isabel San Sebastián.

La cosa es que la Reina de los Elfos da a luz a dos hermanos que representan el Bien y el Mal, trayendo la discordia a "Noñolandia". La animadversión entre Avatar (el Bien) y Lobo Negro (el Mal) acaba de empezar y se alargará durante siglos, formándose dos bandos tan irreconciliables como los que componen el parlamento catalán. Las huestes de Lobo Negro, mal equipadas para la guerra, se estrellarán contra las defensas levantadas por las tropas de Avatar (cuyas técnicas recuerdan irremediablemente a las empleadas durante la Primera Guerra Mundial), cuando no abandonarán el campo de batalla completamente desmoralizadas. Pero el villano cuenta con un arma secreta: un antiguo proyector que emite propaganda nazi y con el que lanzará a sus ejércitos hacia la victoria. Los avances de Lobo Negro inquietan a Avatar y a sus amigos (una elfa pechugona y un duende con unas pintas de Caballo Loco de mírame y no me toques), quienes se infiltrarán en la guarida del maloso para derrotarle y destruir la máquina.

Votantes de VOX y Democracia Nacional confraternizando.

La peli es original un rato y se deja ver. Es cortita, en ningún momento se hace eterna y los personajes son bastante carismáticos. La trama es muy divertida y las referencias al nazismo son muy evidentes y alocadas. Tanto la estética como la realización son correctísimas (pese a su marcado aire de "vanguardia" que desafía a la animación convencional) y la banda sonora tiene un irresistible aire setentero. En cuanto a las pegas, pues tiene bastantes, no nos vamos a engañar. Tras un estupendo arranque, la cosa se estanca y adquiere un ritmo irregular. Hay secuencias que no vienen muy a cuento (como el asesinato del adorable reyecillo de los duendes) y giros de última hora que dan la impresión de estar ahí solo para rellenar (el momento derrotista de Avatar, la traición del hada pechugona...). Hay también subtramas que no llegan a resolverse del todo, como la del hijo de Lobo Negro con su esposa. Y el final resulta demasiado precipitado si tenemos en cuenta la forma en la que nos han preparado para él (¿Lobo Negro muere de un disparo y ya está? ¡Venga, hombre!). Ni me gusta ni me deja de gustar, vaya. A todo esto, está en Youtube para quien quiera verla completa. Si eso, echadle un ojo y me decís.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Balance cinematográfico de 2017 (4)

No es necesario que empujen, hay sitio para todos...

NI FU NI FA

Donde lo aceptable y lo mediocre van de la mano desvaneciéndose de nuestra memoria como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir...

5. Shin Godzilla


Me consta que esta película tiene muchos admiradores. Y no nos engañemos: dado que la versión norteamericana de 2014 no agradó a todo el mundo y que la propia trayectoria cinematográfica del monstruo no es precisamente para tirar cohetes (vean si no la descacharrante -por temática y título- “Gorgo y Superman se citan en Tokio”), es lógico que muchos consideren a Shin Godzilla” como una de las mejores pelis del personaje. A su favor tiene el rediseño del monstruo, de un aspecto verdaderamente aterrador y malsano; un reinicio de la saga que obvia todos los títulos anteriores (algunos de ellos, repito, son carne de psiquiátrico); y un tono serio y cínico con la realidad japonesa del momento (la cadena de mando provoca continuos retrasos en la toma de decisiones, el estatus de Japón sigue siendo el de un país subordinado a Estados Unidos y el recuerdo de Fukushima no deja de planear a lo largo de todo el metraje). Con respecto a esta última cuestión, la película perfectamente podría haberse titulado “Godzilla contra la burocracia”.


Pese a que tiene muy buenas intenciones, el problema de la película se reduce a uno: es un COÑAZO inaguantable. Es lenta y aburrida a más no poder. Entiendo la sátira que se hace contra la clase política japonesa y que, para que la broma funcione correctamente, es necesario repetirla varias veces para que el espectador se contagie de ese agotamiento mental que afecta a los protagonistas. La cuestión es que la coña se alarga demasiado (son casi dos horas de metraje), de manera que, en lugar de conseguir la complicidad del espectador, hace que este resople de impaciencia y mire la barra del reproductor con la esperanza de que la tortura se acabe cuanto antes.

No es tan épico como parece. He visto vomitonas mucho más grandes que esta cuando salgo los fines de semana.

Los personajes humanos no es que sean antipáticos, es que dan ganas de que Godzilla aparezca y suelte sobre ellos su vómito radiactivo (ya os advierto que hay una escena así en la película). En ningún momento sentimos simpatía por ellos. Al contrario, van tan de sobrados que llegan a resultar detestables. E insisto: esta chorrada dura dos horas... dos horas que perfectamente podrían haberse quedado en ochenta minutos. Se agradece el tono serio del argumento, pero es una película que ni de coña volvería a ver, aunque debo admitir que el plano final, con esos híbridos humanos y reptilianos brotando de la carbonizada cola de Godzilla, ha hecho que espere con algo de impaciencia la secuela.

4. El retorno de Godzilla


Otra vez Godzilla. Rodada en 1984, “El retorno de Godzilla” pretendía ser una continuación oficial de “Japón bajo el terror del monstruo”, primer título de la franquicia. Al igual que habíamos visto con “Godzilla Shin”, la película se aleja de los bodrios que se lanzaron durante los años 60 y 70 para adquirir un tono mucho más solemne y serio. Utilizando la Guerra Fría como trasfondo y reflexionado sobre el papel que Japón debía ocupar en el mundo bipolar, la película nos advierte sobre los peligros de las armas nucleares y la necesidad de que todos los países coexistan en paz. Y es precisamente aquí donde está el problema: sin llegar a ser oscura, “El retorno de Godzilla” se toma demasiado en serio a sí misma... lo cual contrasta con algunas escenas en las que vemos a un remedo de Indiana Jones nipón haciendo el ganso por Tokio y aprovechando la desbandada de la población para comer de gorra en un restaurante. En serio, ¿a qué venía eso? ¿Se había escapado de "Humor Amarillo"?

El Rey de los Monstruos durmiendo la borrachera.

El cariño que le profeso a esta película es enorme, casi tanto como a un hijo subnormal. La banda sonora (que erróneamente había atribuido a “Meteoro”) me ha acompañado hasta hoy. Las maquetas son espectaculares y están dotadas de un gran realismo. Una película de monstruos gigantes no sería lo mismo si no hubiera una ciudad que destruir. Todo aquí esta cuidadosamente elaborado. ¡Y además sin necesidad de utilizar efectos hechos por ordenador y esas chorradas! La ilusión es tal que llegamos a pensar que esos rascacielos reducidos a escombros son de verdad. Lamentablemente, no sucede lo mismo con Godzilla, cuya mirada estrábica llega a recordarnos a Leticia Sabater en sus peores años, pese a que su diseño es bastante correcto y desprende cierto aire malévolo, que es lo que toca.

Leticia Sabater, ¿eres tú?

“El retorno de Godzilla” fue la primera película que vi. Creo recordar que en España se estrenó entre 1991 y 1992, allanando el camino a “Parque Jurásico” (pese al lejano parecido con sus parientes del Mesozoico, Godzilla seguía siendo un dinosaurio, algo que nos confirma uno de los protagonistas de la peli). Por esa misma época TVE también se había hecho con los derechos de “Ultraman”, haciendo que el género de kaijus se convirtiese al momento en uno de mis favoritos. Entre mis juguetes no faltaron monstruos de dos cabezas y otras imitaciones godzillianas procedentes del “Todo a 100” de la esquina, y en verano era raro que alguno no me acompañase a la piscina. A esto hay que añadir que, por aquel entonces, a mi hermano y a mí nos habían regalado una de esas ciudades plegables de TENTE en la que podíamos saciar nuestro apetito de destrucción (o al menos el mío). A estas construcciones se les podían añadir otras más pequeñas aumentando así el tamaño del mapa. A mí en concreto me regalaron un centro especial que traía su propio cohete. Mejor no os cuento las veces que lo utilicé como arma definitiva para acabar con los monstruos que querían asolar la urbe.

"¡Dejadme en paz, putos mosquitos!".

Con todos estos recuerdos, ¿cómo no me va a gustar esta película? Y sin embargo, reencontrarme con “El retorno de Godzilla” veinticinco años después no ha sido, ni de lejos, una experiencia satisfactoria. Es simpática y tiene su encanto, sí, pero poco más. Hoy puedo aseguraros que, pese a ser un título respetable, no es la mejor película de su clase y que, a ojos de un adulto, pierde bastante.