sábado, 27 de junio de 2009

Fantasmagoría: Relatos del lado oscuro (José Luis Romero Campillos)

Esta semana Crítica Literaria expondrá en su escaparate Fantasmagoría (Relatos del lado oscuro), una espléndida colección de cuentos de terror altamente recomendable y que los aficionados al género no deben perderse.
Lo que sorprende en este trabajo es la increíble capacidad del autor, José Luis Romero Campillos, para desenvolverse en el mundo del misterio, ofreciéndonos desde historias de terror más o menos tradicionales (
La dama del piano) hasta textos con una temática más actual (Alguien nos mira), pasando por extraordinarios microrelatos (El protector) y sombrías composiciones poéticas (Vampiria).
La dama del piano, el primero de los relatos que nos encontraremos al abrir el libro, está narrado con un maravilloso tono romántico, muy cercano al de autores como Espronceda (El estudiante de Salamanca), José Cadalso (Noches lúgubres) y Hoffmann (El hombre de arena). La desesperación del protagonista ante la muerte de su amada, unida a los melancólicos acordes de las obras para piano de Liszt y Chopin, hacen que el relato sea todo un homenaje a los clásicos del Romanticismo.
El siguiente texto,
Drenaje, cuenta con una extraordinaria ambientación. El Romanticismo vuelve a sobrevolar las páginas de un cuento con clarísimos tintes hoffmannianos. La primera parte de este relato supone una amenísima hora de lectura, situándonos en las lindes de un tenebroso cementerio. Ciertamente, la figura del vampiro ha sido muy maltratada por la literatura y la filmografía actual. José Luis, consciente de ello, nos ha regalado una historia que regresa a los orígenes de estas criaturas. Yo, personalmente, hubiera optado por la imagen del fantasma y el alma en pena, mucho más familiar en nuestro folclore (y desde mi punto de vista, mucho más terrorífica). Pero la finalidad del autor era contar una historia sobre vampiros. Y Drenaje es, ante todo, un estupendo relato de vampiros.
El protector es una revisión del Ángel caído. Todos tenemos nuestro ángel guardián pero... ¿y si los demonios, deseosos de volver a ocupar su lugar al lado de Dios, tuvieran que hacer determinados actos para redimirse? Esta es la cuestión que José Luis deja en el aire, mientras contemplamos emocionados como la bestia, impotente ante lo inevitable, ve alejarse su redención poco a poco.
Vampiria es un poema gótico que no me terminó de convencer. Tal vez haya sido el género (la poesía) o la temática... Eso sí, cumple correctamente con su función de interludio y sirve de frontera entre los relatos de inspiración romántica y los que vendrán a continuación.
Al otro lado es una vuelta de tuerca al miedo que siempre nos han inspirado los espejos. Se trata de uno de los primeros relatos en alejarse de la estética romántica e incorporar elementos contemporáneos, como el terror cotidiano. Aunque trate el tema de una forma un poco manida, esto no quita que esté bien escrito y todavía llegue a inquietarnos.
Los vampiros vuelven a la carga en
Víctima. Terminada su lectura, uno no puede evitar pensar en la expresión El cazador cazado. La irónica frase, con tintes de humor negro, que cierra el relato es impagable.
En
Reflejo, José Luis vuelve a rehabilitar a otros personajes maltratados por el cine. Hablamos por supuesto, de las brujas. La perversión y la fantasía se dan cita en una historia digna de Historias de la Cripta. Casi podemos sentir el ambiente de podredumbre y sordidez que caracteriza la casa de Victoria y su no menos siniestra abuela. Visiones de espanto, osamentas y sangre marcan el epílogo de un relato escalofríante.
Alguien nos mira es un dignísimo homenaje a películas como Poltergeist, El resplandor y Al final de la escalera. Con una prosa endiabladamente ágil, José Luis nos cuenta una sobrecogedora historia que mantiene el interés del lector hasta la última página. En esta ocasión, viajamos al mundo (a veces tétrico) de la fantasía infantil. Es imposible no sentir compasión por la pequeña Eleonor y su expresión de tristeza, si bien es cierto que en un inesperado y cortante (quizá demasiado) final, las cosas no serán como en realidad parecen ser.
Letargia es el último acorde de esta genial sinfonía del terror y es, junto a La dama del piano, uno de los relatos que más me gustaron. Pese a no haber vísceras ni sangre, quizá sea el cuento más sombrío y melancólico de todo el volumen. Mientras lo leía, no pude evitar esbozar una sonrisa de complicidad, al mismo tiempo que su lectura me ponía la piel de gallina. José Luis profundiza en ese ingrato sentimiento de abandono que sufren los juguetes, en este caso, las muñecas. Aquí estos personajes, "aparentemente inocentes" se convierten en seres realmente terroríficos que escudriñan nuestros más ínfimos movimientos (algunas, mutiladas... la mayoría, envejecidas) ¡Y a veces no precisamente con buenas intenciones! De nuevo el universo infantil es el protagonista de un lúgubre pero a la vez triste y tierno monólogo que, verdaderamente, llega a conmover.
Nueve apasionantes relatos llenos de misterio, aptos para leerlos durante la noche y (¡cómo no!) disfrutar con el miedo.

domingo, 21 de junio de 2009

LSD (Emcharos)

"Una noche de juerga puede transformarse en una verdadera pesadilla". Esta es la premisa por la que parece guiarse Emcharos, autor del estupendo guión de LSD, libro que esta semana promociona Crítica Literaria.
Adrián y Kike son dos chavales de apenas veinte años que planean pasar la mejor noche de su vida. Aprovechando la ausencia de los padres de Adrián, ambos jóvenes han decidido tirar la casa por la ventana y montar una fiesta por todo lo alto, en la que no faltarán las drogas, el alcohol y, evidentemente, el sexo. Todo ha sido planeado hasta el último detalle. La casa está convenientemente iluminada y en la lista de invitados no pueden faltar Susi y Celeste, las novias y compañeras de infortunio de ambos amigos. A la fiesta tampoco faltará Simón, antiguo drogodependiente que trata por todos los medios de superar su adicción.
Pero lo que a primera vista promete ser una noche de desenfreno y excesos, se convierte en un caos cuando el grupo se anima a consumir unas extrañas pastillas de color rojo, el último grito en drogas de diseño. Será a partir de este momento cuando se abra la caja de Pandora y asistamos a una serie de terroríficos y espantosos sucesos que tendrán como protagonistas al grupo de jóvenes. Los temores más ocultos de cada uno de ellos cobrarán vida ante sus ojos, siendo el lector partícipe de escenas verdaderamente dantescas y espeluznantes.
Emcharos va más allá del clásico terror para adolescentes, introduciéndonos en un mundo de seres pesadillescos y situaciones aterradoras. La horrible visión que tiene Susi (la cual tendrá que descubrir el lector, pues no queremos desvelarla) parece sacada de la mejor novela de Stephen King. Y es que el autor quiere dejarnos claro que el terror puede esconderse en cualquier estampa de nuestra vida cotidiana, ya sea mientras jugamos a un videojuego o cenamos tranquilamente en una cafetería.
La sensación de angustia unida al ritmo de la música electrónica y al omnipresente color rojo que inicia cada "capítulo", forman un cóctel explosivo que sumerge al lector/espectador en un mundo en el que el horror está presente en todas sus formas.

martes, 16 de junio de 2009

Crónicas de Atlantidavid (David Millán)


"La Iglesia es católica, apostólica, romana y del Atlético de Madrid".
David Millán, Papá Noel de las Galaxias.

Tratar de resumir estas Crónicas de Atlantidavid es una tarea casi imposible. Esto no se debe a que el argumento esté mal planteado o tenga algunas lagunas. En absoluto. La trama está tan diabólica y deliciosamente urdida, que incluso aquellos que nunca se hayan acercado a la obra de David Millán no tendrán más remedio que quitarse el sombrero y entusiasmarse con la narración. Como diría aquel: "Esto es así aquí y en la China Popular". Y es que leyendo a nuestro amigo David, uno no puede evitar marcharse al bar de la esquina y pedir una ración de antibióticos al ajillo. En Crónicas de Atlantidavid no hay sitio para la coherencia, siendo ésta sustituida por un sensacional y fresco sentido del humor, casi sacado de una buena pelicula de los Hermanos Marx.
La historia es la siguiente: Estamos en lo albores del siglo XXI y la civilización occdidental (así como una buena parte del mundo mundial) se encuentra al borde del colapso. La humanidad entera agoniza. La "Gran sequía mental" ha provocado que la gente aparque los libros y se recree viendo por televisión la vigésima edición de Gran Hermano. "Sólo un milagro puede salvarnos" dicen los científicos. Todo depende del intrépido David Alkyxx, antiguo lobo de mar, al que se le ha metido en la cabeza la idea de emular a Cristóbal Colón y descubrir un nuevo continente. Tras proceder al reclutamiento de su disparatada tripulación (formada por Carlos Pantojo, un tierno e inteligente chaval de doce años; y Anita Desmoines, su novia de veintiséis), el navío de Alkyxx se echa a la mar, llegando a sufrir las inclemencias meteorológicas de rigor y un encuentro con el todopoderoso rey Neptuno, monarca de los Siete Mares y parte de Los Monegros.
Contra todo pronóstico, nuestros héroes descubren la maravillosa tierra de Atlantidavid, un territorio inhóspito situado en la esquina del glopo terráqueo (ya sabéis, allí donde el diablo pega tres gritos y no se le escucha, tirando a la izquierda y luego girando a la derecha, muy cerca de la rosa de los vientos). Será a partir de este momento en el que comience la verdadera aventura, pues David y sus amigos tendrán que vérselas con los malvados masones gnósticos y sus hordas de motoristas heavys, los cuales se muestran contrarios a que semejante descubrimiento salga a la luz pública.
A continuación, y casi sin darnos tiempo a respirar, veremos desfilar ante nuestros ojos una sucesión de hechos surrealistas y divertidamente absurdos, que sin lugar a dudas, harán las delicias del lector. Para combatir a sus enemigos, Alkyxx y compañía contarán con la ayuda de Nancy, la sirenita travesti (sí, tal como suena); el Conde Friki, el vampiro más divertido y alocado de la Transilvania profunda; y el noble duque medieval Salustiano Botella de Champaña, sacrificado mayordomo de la corte neptuniana (es una larga historia...) y amante de la citada sirena. Junto a estos personajes, nos encontrarenos a Pepper de la Serna y al eminente profesor La Bola, representantes de la "Santísima y muy leal Iglesia vaticana", aliados de última hora y valientes compañeros de viaje.
La prosa terriblemente ágil de David terminará de ponernos en situación (no faltan las expresiones del bueno de Chiquito de La Calzada). Todo ello aderezado con situaciones imposibles y asombrosos viajes a través del espacio-tiempo que, desde luego, no podían faltar.
David, con un estilo muy cercano al de los escritores Adreu Martín y Jaume Ribera (
Todos los detectives se llaman Flanagan, Flanagan de luxe...) nos plasma en este divertidísimo libro una descacharrante historia en la que el mundo entero parece estar patas arriba, y cuyo argumento se encuentra a mitad de camino entre una obra de Alex de La Iglesia (Plutón Verbenero) y una película de los inolvidables Fernando Esteso y Andrés Pajares, combinándolo todo con la genial Los visitantes... no nacieron ayer.
Diversión (¡muchísima diversión!), irreverencia y un punto de locura son las cartas de presentación de un libro más que recomendable.

Nace Crítica Literaria

Pues sí, aquí estamos. Con la ilusión de quien empieza un nuevo proyecto y quiere estar al pie del cañón. ¡Bienvenidos a Crítica Literaria! Este blog nace con la idea de dar a conocer al gran público todos aquellos trabajos (novelas, poemarios, relatos, etc.) de esa gran cantidad de autores noveles que sueñan en convertirse algún día en verdaderos escritores.
¿Y qué nos proponemos hacer aquí? Muy fácil. Cada cierto tiempo tendremos la oportunidad de comentar y desmenuzar la obra de cualquier compañero escritor (principalmente de la Editorial Bubok), así como recomendar su lectura. Pretendemos así que este autor salga brevemente del anonimato y se de a conocer a los visitantes de este pequeño blog. Si para un autor las críticas son importantes, también lo es tener su número de lectores, pues sin ellos, no seríamos nadie.
Quizá nuestra idea no resulte del todo novedosa, pero nadie nos va a quitar la ilusión y el entusiasmo de nuestro proyecto. Creo que no nos queda nada más que decir. ¡Bienvenidos a vuestra librería! Pasad y disfrutad de la visita.