miércoles, 26 de enero de 2011

La máquina del tiempo (H. G. Wells)

FICHA TÉCNICA:

  • Título: La máquina del tiempo
  • Autor: H. G. Wells
  • Género: Novela / Ciencia Ficción
  • Número de páginas: 138
  • Editorial: Colección "Clásicos de Aventuras" (Diario El País)
  • Año: 2004
  • Valoración de Crítica Literaria: 10

EL MUNDO DESPUÉS DEL OCASO CAPITALISTA

Londres, finales del siglo XIX. En mitad de una reunión entre caballeros, uno de ellos sorprende a todos con una emocionante revelación: después de varios años de trabajo, por fin ha conseguido terminar con el prototipo de su máquina del tiempo. Sus compañeros de mesa se quedan de una pieza. ¿Es que su amigo ha perdido el juicio?

Empeñado en demostrar a sus contertulios que dice la verdad, el estrafalario inventor convoca a sus amigos para otra reunión que se celebrará exactamente dentro de una semana. Sólo así podrá disponer de las suficientes pruebas capaces de convencer a todos de que viajar en el tiempo es posible. Sus amigos abandonan la sala admirados por la capacidad inventiva de su anfitrión. No hay duda de que el exceso de trabajo ha terminado por desquiciarle.

Pero al acudir a la tertulia de la semana siguiente, los invitados descubren que el dueño está ausente. Advertidos por un criado, deciden esperarle hasta un poco después de la cena, pero todavía no han degustado el primer plato cuando ven a parecer al improvisado viajero en un estado lamentable. A pesar de la fatiga, el gentleman no se hace de rogar y comienza a relatar dónde ha estado en las últimas horas. Efectivamente, para sorpresa de sus invitados y contra todo pronóstico, ha conseguido viajar a través del tiempo.

Es a partir de aquí cuando empieza lo bueno. Y es que el relato del Viajero no puede ser más desalentador. Tras haber viajado casi un millón de años en el futuro (concretamente, al año 802.701), comprueba que la Humanidad no sólo ha experimentado un proceso de involución intelectual, sino que además la raza humana ha degenerado en dos subespecies diametralmente opuestas: los Eloi, los pacíficos y "simples" habitantes de la superficie; y los Morlocks, los salvajes y terribles seres que habitan en las lóbregas cavernas del mundo subterráneo. Las reflexiones que el Viajero se plantea durante su estancia y su desesperada búsqueda de la máquina del tiempo (arrebatada por los Morlocks) serán el eje central sobre el gire una emocionante historia que nos resultará terriblemente familiar.

Los libros de Wells nos demuestran que la ciencia ficción no es un género relativamente nuevo. A finales del siglo XIX, y en pleno tránsito de la época victoriana al mundo actual, el autor británico sorprendió a todos cuando -yendo más lejos que Verne-, se atrevió a plasmar en sus libros cómo los adelantos científicos podrían afectar a la Humanidad. Sin embargo, al contrario que su colega francés, Wells supo dotar a sus obras de un componente más filosófico, sin dejar de emplear por ello un tono fantástico en las mismas. Militante de primera hora del socialismo inglés, Wells fue abandonando gradualmente la ciencia ficción para centrarse más en la crítica social. Y aunque La máquina del tiempo pertenece a esa primera etapa suya como autor (a la que también englobaríamos, entre otras, El hombre invisible y La guerra de los mundos), no deja de haber en sus páginas una fuerte crítica hacia la sociedad de clases. Porque, siguiendo la línea evolutiva planteada por el autor, la degeneración de esa hipotética Humanidad futura se debe, principalmente, a la salvaje explotación ejercida por la aristocracia hacia las clases populares, un tema que, al igual que hoy, estaba muy en boga a finales de la época victoriana. Recordemos que la II Internacional Socialista ya estaba en marcha y que por entonces el movimiento obrero se encontraba perfectamente organizado... Sin contar con que faltaban muy pocos años para el estallido de la Revolución Bolchevique. ¿Podríamos considerar a los Morlocks, pese a su papel de villanos, como una representación de la revolución proletaria? ¿Acaso no fueron los antecesores de los Eloi (las élites de poder) los que los condenaron al submundo? Es cierto que el Viajero detesta a los Morlocks de manera visceral, pero comprende que para llegar a su situación, los antepasados de estos hijos del proletariado tuvieron que padecer el desprecio y el exilio por parte de los poderosos. Luego, los padres de los Eloi fueron los responsables, en primer término, de su suerte.

Con una burguesía/aristocracia firmemente asentada en el poder y una clase obrera convenientemente controlada, la lucha de clases había llegado a su fin. Pero al contrario de lo afirmado por Marx, han sido los terratenientes los ganadores de la partida. Con la cuestión social resuelta, la raza humana había alcanzado su culminación. Pero las leyes naturales son inflexibles, y al no existir ningún problema al que hacer frente (pues la maquinaría que movía el mundo futuro funcionaba con la precisión de un reloj), sólo nos faltaba ir cuesta abajo y sin frenos. La inteligencia fue el primero de nuestros rasgos en desaparecer (¿de qué vale un intelecto desarrollado cuando el entorno satisface todas nuestras necesidades?), seguido de la conciencia y la fuerza (el esfuerzo físico era cosa de los trabajadores). Y así fue como una especie que había alcanzado la "perfección" social y se había consagrado al descanso, terminó por degenerar en una raza débil, ignorante y con las mismas preocupaciones que las de un rebaño ovejas que se dedican a pastar por el campo. Los descendientes de los aristócratas, terratenientes y burgueses, los teóricos triunfadores de la lucha de clases, se habían convertido con el tiempo, en unas nulidades condenadas a la extinción.

Ya hemos explicado el origen de los Eloi, pero... ¿cómo surgieron los Morlocks? Al aparecer tardíamente en la novela y al ser más inaccesibles para el Viajero, establecer su línea evolutiva es un poco más complicado. Pero Wells, una vez más, nos saca del apuro. Para hacer del mundo de la superficie algo bello, las industrias fueron trasladadas hacia el interior de la tierra... Y con ellos los obreros. Éstos sustentaban gustosamente a los de arriba, pues tenían un trabajo y un sueldo seguros. Pero al igual que había sucedido en la superficie, la evolución trastocó las cosas. Al estilo de las abejas, la subespecie humana que derivó de los obreros conservó el hábito de producir (¿o deberíamos decir instinto?). De ahí que también desarrollaran cierta destreza física. Al vivir entre tinieblas, sus ojos se adaptaron a la oscuridad y su piel se volvió blanquecina. Por su parte, la postura cuadrúpeda (o simiesca como la define Wells) fue producto, una vez más, del entorno.

Faltaba la cuestión del alimento. Si bien los habitantes de la superficie se alimentaban de los frutos que crecían en los árboles, los del mundo subterráneo se vieron obligados a subsistir de otra manera. Cuando se agotaron los alimentos de los que disponían (o bien la naturaleza les privó de la forma de producirlos), tuvieron que salir a la superficie para alimentarse. Una buena parte de los animales terrestres se había extinguido (Wells nunca explica el por qué), y si a eso le sumamos la ausencia de los valores éticos o morales propios del intelecto, ya sabemos por dónde pueden ir los tiros... En efecto, los Morlocks, aprovechando la oscuridad de la noche, comenzaron a dar caza a los limitados Eloi. En otras palabras: los delicados habitantes de la superficie se habían visto reducidos a la condición de ganado. ¡Viva la revolución!

Tal es el mundo que descubre el autor británico en su novela. Un mundo oscuro y tenebroso, sí, pero en el que también puede haber esperanza. Y esa redención viene de la mano de la dulce Weena, la Eloi que acompaña al Viajero en sus pesquisas por el futuro. Es cierto que el desprecio del hombre hacia sus iguales derivó en esa horrible situación. También lo es el hecho de que nos hayamos convertido en unos seres sin el menor atisbo de inteligencia... Pero contemplando a la tierna Weena, nos queda el consuelo de saber que la bondad y los buenos sentimientos pueden subsistir por encima de todo. El círculo (o el mensaje de la fábula) queda, de esta forma, cerrado.

Quedan todavía muchas más preguntas que resolver, pero Wells, como buen novelista, deja estos interrogantes abiertos al lector. ¿En qué momento se decidió el exilio del proletariado? ¿Cuándo fue el momento exacto en que nuestra inteligencia comenzó a decaer? ¿Qué deidad representa a esa esfinge bajo la cual habitan los Morlocks? ¿Cuándo declinaron nuestras modernas religiones? ¿Hubo guerras durante esa etapa hacia la Edad de Oro? ¿Se lucharía en ellas con aquellas armas que el Viajero encontró en el Palacio de Porcelana Verde? ¿Qué nos encontraríamos si pudiéramos recorrer libremente los dominios de los Morlocks? ¿Cuándo fue edificado el Palacio de Porcelana Verde? ¿Qué misterios encerrarían aquellos arrugados y vetustos libros?

Pero Wells no hace únicamente una crítica a la Revolución Industrial y a las consecuencias de la explotación salvaje, sino que también dedica los últimos capítulos del libro en mostrarnos cuál será el futuro de nuestro planeta en los próximos treinta millones de años. Es precisamente aquí donde el autor hace gala de unos conocimientos bastante interesantes sobre la órbita de las estrellas y el destino del Sol, así como la influencia de los cuerpos celestes sobre la climatología y, por consiguiente, la vida en la Tierra... Conocimientos científicos, en definitiva. Asediado por los Morlocks, el Viajero se desplaza a una época tan lejana como misteriosa, en la que la Luna ha desaparecido del firmamento y una buena parte del planeta está sumido en la oscuridad perpetua. En mitad de esa fantasmagórica playa en la que se encuentra, el Viajero ve aparecer entre las olas a un extraño ser de aspecto tentacular que no tarda en volver a sumergirse. Tal vez, con el paso de los milenios, los descendientes de esa criatura salgan del agua y colonicen las tierras del interior. También existe la posibilidad de que algunos de ellos desarrollen una inteligencia similar a la de esa otra especie que un día rigió los destinos del mundo. Puede que incluso sus naves lleguen hasta los límites del Sistema Solar, donde por entonces se encontrará nuestra antigua Luna. Porque la vida en la Tierra, al igual que en el resto del Universo, no entiende ni de normas ni de fronteras.

miércoles, 19 de enero de 2011

Muestra de cortometrajes 2011 (Aula de Cine de la Universidad de La Laguna)


BASES PARA LA PRESENTACIÓN DE TRABAJOS:

1º. Abierta a todos los realizadores mayores de 18 años. Pudiendo ser creaciones individuales o colectivas, sin distinción de nacionalidad o residencia.

2º. Los trabajos se podrán presentar a partir de la fecha de publicación de estas bases, vía correo certificado a la siguiente dirección:

Aula de Cine
Vicerrectorado de Relaciones Universidad y Sociedad
c/Viana, nº50
38201 La Laguna

La fecha limite de entrega será el 31 de marzo de 2011.
Cabe la posibilidad de ponerse en contacto con algún miembro del Aula de Cine para entrega en mano.
El sobre deberá indicar: Muestra de cortometrajes Aula de Cine ULL.

3º. La temática será de libre elección.

4º. Se considera fecha de presentación la correspondiente al matasellos. La organización no asume ninguna responsabilidad por los daños o desperfectos que las obras presentadas puedan sufrir en tales envíos, cuyos gastos correrán a cargo de los concursantes. Las copias formarán parte del Archivo audiovisual del Aula de Cine de ULL respetándose la totalidad de los derechos de cada obra, a menos que se solicite su destrucción después de la muestra.

5º. Los trabajos podrán ser realizados mediante cualquier medio audiovisual, siempre que mantenga unos mínimos de calidad, y en cualquier caso, presentados exclusivamente en formato DVD.

6º. La duración máxima de los cortos será de 30 minutos.
Las obras podrán estar realizadas en blanco y negro o color.
Pueden ser obras de animación, ficción, o documental.
En el caso de que las obras tengan sonido hablado que no sea en idioma Castellano, deberá incluir subtítulos.
Los trabajos deben ser originales y no incluir ningún material visual o sonoro atado a derechos de autor de terceros.

7º. Todos los trabajos deberán estar acompañados por una ficha con los siguientes datos: un pequeño resumen del argumento, autor, duración, la autorización para su proyección, el acta de donación de la copia a la filmoteca del aula, un correo electrónico y teléfono de contacto. En caso de pertenece a alguna asociación o alguna entidad de gestión de derechos de autor (SGAE, DAMA o similar), deberá incluir la autorización para la proyección de dicha entidad.

8º. Si el número de trabajos superara los que, por tiempo, estamos capacitados para exhibir dentro de la muestra, se hará una selección, la cual será notificada a los participantes y anunciada en internet.

9º. Bajo ningún concepto se exhibirán obras que afecten o induzcan a quebrantar los conceptos de convivencia pacífica, DDHH, o que resulten ofensivas, racistas o sexistas.

10º. El Aula de Cine de la ULL se reserva el derecho de admisión de cortometrajes en el caso de que éstos incumplan alguno de los puntos anteriormente nombrados o no reúnan los requisitos mínimos para su reproducción.

11º. El Aula de Cine de la ULL se reserva el derecho de modificar cualquier artículo de los antes expuestos si las circunstancias lo requieren. De ocurrir esto se daría oportuna publicidad.

miércoles, 12 de enero de 2011

Días de blogs y zombis (David Millán)


FICHA TÉCNICA:
  • Título: Días de blogs y zombis
  • Autor: David Millán
  • Género: Relato breve / Humor
  • Número de páginas: No disponible
  • Precio: No disponible
  • Valoración de Crítica Literaria: 7
EL APOCALIPSIS SEGÚN DAVID MILLÁN

Que David Millán está condenadamente loco es algo que varios de sus lectores ya conocíamos. Que sus momentos de lucidez se reducen a sus brillantes artículos de opinión en Hispalibertas, también. Que es el hijo no reconocido de Fernando Arrabal... pues venga, por qué no. Que el secreto de su éxito se basa en aporrear el teclado del ordenador después de una noche de juerga etílica, cual Jackie Chan literario... Pues sí, también lo sabíamos, para qué nos vamos a engañar (sólo así se explicarían las maravillosas Crónicas de Atlantidavid y la no menos fantástica trilogía papanoelense). Pero lo que no sabíamos era que tenía la capacidad de predecir el Apocalipsis y, sobre todo, que fuera capaz de plasmarlo en algo más de treinta páginas. Porque David Millán, novelista amateur y padrino de Crítica Literaria, ha vuelto a demostrarnos que es capaz de liarse la manta a la cabeza y arrasar con todo lo que encuentra a su paso. Y si eso lo hace arracándole una carcajada al lector, pues mejor todavía.
La nueva propuesta con la que el autor catalán nos invita a empezar el año viene bajo la forma del desquiciante relato Días de blogs y zombis. Con un cuento que tiene mucho de ensayo periodístico, David nos sumerge en un mundo al borde del caos en el que los zombies pululan por doquier (no sé que pasa últimamente, que los muertos andan como revolucionados... será cosa de la crisis ésa...) y los supervivientes se ven obligados a vivir como buenamente pueden. Tal es el caso de Ismael Loring (no confundir con el padre Loring, el sacerdote más marchoso del momento), bloguero que, en el cenit de su carrera, aprovecha la oportunidad que le brinda el Holocausto para escribir un libro. Las disparatadas reflexiones de monseiur Loring y su frustración ante lo que considera una misión imposible, son los principales ejes del relato.
Evidentemente, el lector no contará únicamente con la compañía de Ismael durante la lectura. A lo largo de nuestro periplo, nos encontraremos con los más extravagantes personajes. Tal es el caso de Sebas, el orondo dueño del estanco de la esquina que, pese al desastre, todavía mantiene en sus puertas el cartel de Abierto; o las Hermanas del Spam, una antiquísima orden religiosa que predica entre sus fieles la inminente llegada del fin del mundo... saturando su correo electrónico con mensajes no deseados. Profesores de Secundaria con muy malas pulgas, escritores daneses con ganas de emular a Dan Brown y góticos con serios problemas de personalidad, compondrán el resto de un histriónico elenco ya considerado marca de la casa.
Con Días de blogs... David parodia sin piedad a esas (a veces) incómodas modas que vienen y van (en este caso, el "boom" zombie); critica a esa nueva sociedad de la información que ha surgido gracias a las redes sociales, MySpace, Blogspot y vaya usted a saber cuál más, centrándose en esos "poderosos" gurús que han hecho de internet su forma de vida; se cachondea de la derecha española más rancia, una constante en casi todos sus trabajos; descabeza a los grandes escritores que, precisamente, lo último que quieren es escribir; y por último, se parodia a sí mismo en la figura de Ismael Loring, ese aprendiz de escritor al que le cuesta horrores sentarse ante el escritorio. En definitiva, David, webmaster de primera hora, periodista digital, bloguero profesional y miembro honorario de los Caballeros Masónicos del Vaticano, se burla de un mundo que conoce muy bien.
El relato entero es un despropósito de pies a cabeza. Es un sketch en el que lo que menos importa es la trama. Es una mortadelada digna de Javier Fesser... Porque pese a que los relatos de David Millán no están a la altura de sus libros, sí tienen ese toque absurdo y surrealista que lo han convertido en un clásico de Crítica Literaria. Ya lo decíamos al comienzo. David Millán está rematadamente loco. Pero es un loco al que merece la pena acercarse... y dejar pasar las horas escuchando sus desvaríos. David Millán está loco, sí. Pero los locos, al igual que los niños y los borrachos, también dicen la verdad. Bendito sea.

sábado, 1 de enero de 2011

Vlad, memorias del Empalador (Jesús Martín)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Vlad, memorias del Empalador
  • Autor: Jesús Martín
  • Género: Novela
  • Número de páginas: 241
  • Precio: Papel (14,72 €) / PDF (descarga gratuita)
  • Valoración de Crítica Literaria: 7
El sádico que puso en jaque a todo un imperio

Mathew Bennet es un historiador en horas bajas cuya carrera parece haberse estancado para no levantar el vuelo. En la universidad, nadie parece reparar en su presencia y ha pasado mucho tiempo desde que publicó su último trabajo importante. A esto hay que añadirle el abandono de su mujer, hecho que termina por situarle al borde de la ruina moral.
Sí, la vida de Matt es un auténtico asco, pero el destino parece reservarle una última oportunidad. Y es que el director de su departamento, el respetado profesor Lance Harrison, acaba de encomendarle una delicada misión: si Matt quiere volver otra vez a la cumbre, deberá volar hacia Europa del Este para recuperar unos importantes legajos atribuidos Vlad Tepes, el noble rumano que dio origen al mito del Conde Drácula. Es así como Matt se especializa en el dudoso arte de profanar tumbas, pues los documentos que necesita se encuentran a buen recaudo… justamente en las criptas de una de las iglesias más importantes de la región. Ante la perspectiva de tan ardua tarea, Matt acepta la propuesta de su jefe. Después de todo, sabe que no tiene alternativa.
El impacto de la figura del voivoda en el joven historiador y la posterior investigación de Lance, sumergirán a Matt en un apasionante viaje hacia una Valaquia en la que la Muerte ha establecido su feudo. Tras haber capturado Constantinopla, los otomanos se disponen a marchar sobre Europa, pero antes deberán desfilar bajo un bosque repleto de cadáveres ensartados en afiladas estacas. ¡Tarde y mal han aprendido que la justicia del Empalador es implacable!

Lo mejor:
  • En medio del “boom” vampírico al que estamos asistiendo, se agradece la aparición de una novela que nos hable sobre los orígenes del personaje sin caer en los socorridos tópicos. Que nadie espere encontrarse a Vlad Tepes bebiendo sangre o paseándose de madrugada por los pasillos de su fortaleza. El libro se aleja del tradicional aura sobrenatural que ha rodeado al personaje para situarlo de lleno ante el juicio de la Historia (y del propio lector). Es cierto que el monarca valaco fue un déspota que se amparó en el terror para gobernar (sentimiento que dio origen a la leyenda), pero ante todo, fue un hombre de su tiempo. Magnífico ejercicio el que hace Jesús, quien prefiere contarnos una Historia novelada a divagar sobre la naturaleza fantástica del Empalador.
  • La descripción de las batallas es sublime. Casi podemos sentir los asaltos de la infantería turca contra las formaciones valacas. Asedios, choques de ejércitos y batallas nos dan una imagen bastante vívida de la guerra medieval, continuamente desvirtuada por la actual literatura que se hace sobre el tema.
  • El marco histórico en el que el autor ubica a sus personajes está excelentemente conseguido. Jesús consigue hacernos viajar a la turbulenta Europa Oriental de la Baja Edad Media, cuando Bizancio ya había caído y las potencias europeas contemplaban con preocupación el avance de los otomanos. La aparición de personajes históricos como el propio Vlad, Matías Corvino o Mehmet II terminan por darle mayor fuerza y dramatismo a la historia.
  • Los brutales métodos de Vlad (asesinatos en masa, empalamientos, ejecuciones…) están estupendamente narrados. Jesús nos cuenta estos hechos desde la fría perspectiva que sólo puede darnos la primera persona (en este caso, el propio Vlad) o un historiador. El autor se aleja del morbo y de lo gratuito para encontrarnos con un desgarrador testimonio casi sacado de los Juicios de Nuremberg.
A mejorar:
  • Es preciso maquetar mucho mejor el texto (justificar los párrafos, arreglar los desajustes provocados por las líneas de guión que abren los diálogos de los personajes, etc.). No basta con tener una buena historia que contar. También es necesario cuidar su presentación. Un buen formato nos ayudará a sumergirnos más en la historia.
  • La novela tiene que ser sometida a fondo a una corrección de estilo, especialmente, en el apartado ortotipográfico y al referido a la puntuación. En ocasiones, se repiten algunas palabras que, si no entorpecen la lectura, si afean el texto (me refiero a los habituales despistes que muchos tenemos a la hora de escribir, cuando escribimos la misma palabra dos veces seguidas). En el otro extremo de la balanza, hay veces en las que el autor se “come” literalmente algunas palabras, de ahí que la novela de la impresión de ser más un borrador que un trabajo debidamente editado. Con respecto a la puntuación, el problema es un poco más grave. Conforme nos adentramos en la lectura, detectamos frases excesivamente largas que nos obligan a volver a releerlas una y otra vez. También es frecuente tropezarnos con expresiones que no añaden nada al texto y cuya única función es la de “engordarlo” un poco más. En este sentido, nos encontramos con algunas redundancias o con tramos que, lejos de embellecer el texto, lo que hacen es hacer de su lectura algo farragoso.
  • La narración de Vlad resulta sobrecogedora, pero las continuas interrupciones de Matt y Lance llegan a resultar irritantes. Es cierto que su presencia en la historia nos sirve de punto de partida para conocer al voivoda (auténtico protagonista de la novela), pero sus intervenciones, pese a esclarecer algunos puntos de su comportamiento, llegan en ocasiones a estar fuera de lugar. Las épicas escenas en las que los soldados valacos combaten contra las huestes turcas se ven así súbitamente interrumpidas por unos diálogos vacíos que no aportan nada al lector. Es más, las barbaridades cometidas por Vlad parecen hallar su justificación en Lance, quien no hace más que defender su actitud en repetidas ocasiones. Ambos personajes deberían de limitar sus apariciones al comienzo y final de la novela, cuando su presencia se hace de verdad necesaria. Su aparición en mitad de la historia no hace más que sacarnos de la misma, ya sea haciendo comentarios innecesarios o manipulando la visión del lector.
Conclusión:
  • Vlad, memorias del Empalador es una novela que trata que trata de acercarnos a la sádica personalidad del noble rumano. Con un estilo ágil y sencillo, la historia suprime cualquier parecido que puede unir al personaje real con su homónimo fantástico, centrándose en un plano eminentemente histórico. Aparte de esto, es de agradecer el empeño que pone el autor en huir del mal gusto a la hora de contarnos las crueles prácticas que el voivoda ejercía con sus prisioneros, adoptando un lenguaje sobrio y objetivo. Los avatares bélicos narrados por Jesús terminan por ponernos en situación, encontrándonos a mitad de camino entre una crónica y un guión cinematográfico. En contrapartida, se echa en falta una mejor maquetación del texto. Personalmente, creo que es preciso echar mano de las tijeras en las partes protagonizadas por Matt y Lance, pues en mi opinión, entorpecen el desarrollo de la historia. Quizá sea necesario mejorar el final, ya que la novela acaba bruscamente, rompiendo con un ritmo que hasta entonces había sido más que correcto. En ningún momento pensamos deciros cómo termina, pero creo que la parte que verdaderamente importa, la referida al destino de Vlad, queda inconclusa. Por lo demás, nos encontramos con un interesante trabajo que, si bien no llamará especialmente la atención de los seguidores del género vampírico, sí entusiasmará a los aficionados de la novela histórica tradicional. Recomendable.
1) Podéis haceros con el libro aquí.
2) Página del autor en Bubok Publishing.