martes, 31 de enero de 2012

El Demiurgo: el despertar del sueño de los lerdos (Francisco Felipe T.)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: El Demiurgo: el despertar del sueño de los lerdos
  • Autor: Francico Felipe T.
  • Género: Suspense
  • Número de páginas: No disponible
  • Precio: No disponible
  • Valoración de Crítica Literaria: NC
PREPARATIVOS PARA UNA VENGANZA

Dos jóvenes amantes del rol se jactan de haber creado el más mortífero y sanguinario juego del género. Para ello han puesto en marcha una ardua tarea de investigación en la que han empleado todo su potencial intelectual. Porque otra cosa no, pero Julen y Pau son dos genios y sus logros académicos así parecen demostrarlo. Sin embargo, su genialidad nos les impide comportarse como dos detestables niños mimados. Y lo que es peor: como dos retorcidos individuos capaces de hacer cualquier cosa para demostrar que tienen razón. Convencidos de su éxito presentan el trabajo a un concurso, pero tienen que conformarse con quedar finalistas.
Después de haber fracasado en su intento por mostrar su creación al mundo, deciden que la mejor manera de que todos valoren su proyecto es haciéndolo realidad. Si tenemos en cuenta que varios de los pasajes que aparecen en el juego incluyen escenas de cadáveres desmembrados y abiertos en canal, no es de extrañar que la sombra de la muerte se perfile en sus macabros planes. Y como víctima de los mismos han elegido a Paco Toel, el único miembro del jurado que ha sabido valorar su trabajo. A partir de aquí, el drama está servido.
Valorar una novela leyendo únicamente sus primeras 19 páginas es una tarea imposible. Y más cuando se trata de un trabajo tan extenso como el que nos ocupa (si os animáis a visitar el blog de la novela sabréis a lo que me refiero). No obstante, en este caso nos encontramos con una serie de páginas que nos aproximan al "sarao" que se montará más adelante. Y es que a los autores les ha funcionado el truco de regalarnos el "primer capítulo" y mantenernos atentos a que salga el siguiente. Ahora bien, habrá que ver cuándo y dónde.
El estilo de la narración es ágil y directo, recordándonos a la de los grandes Best Sellers americanos. Quizá no convedría abusar de esas descripciones tan detalladas y superfluas que tanto abundan en el género (como los cócteles que Paco se ventila en el chiringuito del hotel), ya que soy de la opinión de que estos detalles, más que ayudarnos a sumergirnos en la trama, lo que hacen es alejarnos de ella. Pero ya digo, el relato es contundente y claro, lo cual se agradece.
En cuanto al tema que se aborda en el libro, debo decir que nunca me he sentido muy atraido por ese mundillo, pero espero que la obra no cometa el error de catalogar al rol como una actividad practicada únicamente por mentes enfermizas (tópico al que suelen agarrarse los medios de comunicación siempre que sale una desafortunada noticia relacionada con estos juegos). No obstante, viendo el trabajo que se han tomado nuestros autores, no creo que sea el caso. Más bien al contrario.
Sólo me queda felicitar a Francisco y a su compañero por el enorme esfuerzo que han desempeñado con este trabajo, animándoles a seguir adelante y deseándoles toda la suerte en la búsqueda de un editor. Estoy seguro de que tarde o temprano volveremos a oír hablar de ellos.

lunes, 30 de enero de 2012

Aztec Rex (Brian Trenchard-Smith)

 FICHA TÉCNICA:
  • Título: Aztec Rex
  • Dirección: Brian Trenchard-Smith
  • País: Estados Unidos
  • Duración: 98 minutos
  • Género: Monster Movie
  • Año: 2007
  • Reparto: Ian Ziering, Dichen Lachman, Marco Sánchez, Kalani Queypo, William Snow y Shawn Lathrop
  • Valoración: 1
De pequeño siempre me encantaron los dinosaurios. El momento más feliz de mi infancia fue cuando me regalaron por Reyes una figura de acción de Parque Jurásico que representaba a un velocirraptor (por aquellas fechas, yo tendría unos ocho años y la película de Spielberg estaba de moda). Desde entonces, el dinosaurio se convirtió en mi juguete favorito y, pese al tiempo transcurrido, todavía hoy sigue ocupando un lugar destacado en mi estantería. Y ahí seguirá hasta que el dios de los Cylon (el único y verdadero) decida, a través de Gaius Baltar, poner fin a la Humanidad... lo cual no ocurrirá hasta dentro de tres siglos por lo menos, así que tenemos cuerda para rato.
Esta pequeña confesión tiene por objetivo mostraros hasta qué punto me fascinaron estos animales. Mi afición llegaba hasta tal punto que coleccionaba todo aquello que tuviera que ver con el tema Y cuando digo todo, es TODO: libros, figuritas, juegos de mesa... Y como no, películas. Y por si os lo estáis preguntando, sí, fui de los que se tragaron, una a una y sin anestesia, las cinco primeras secuelas de En busca del Valle Encantado (reconozco que no tuve estómago para ver las otras treinta), así como la serie Denver: El último dinosaurio.
Tuvieron que pasar un par de años para que me diera cuenta de algo terrible: las películas de dinosaurios apestan. Sí, apestan a culo. Por supuesto que hay excepciones, pero el género en sí es una basura. Y no es porque el guión de turno siempre siga las mismas pautas (es inevitable no pensar en el grupito de exploradores que se desvían de su rumbo y acaban en La Tierra Perdida). No, la culpa la tienen todas esas películas de baja estofa que echan en Cuatro los sábados por la tarde y que toman al espectador por imbécil. Ahí están las tropecientas versiones que se han hecho de Viaje al Centro de la Tierra o las horrorosas producciones de Assylum. Todos estos filmes tienen varios puntos en común: son trabajos hechos específicamente para la televisión, están protagonizados por actores de los que nunca más volveremos a saber nada, sus efectos especiales bordean la vergüenza ajena, la trama es más infantil que un coleccionable de Hello Kitty y su desarrollo es un peñazo de proporciones bíblicas. Pues bien, Aztec Rex, la película que presentamos hoy, reúne todos y cada uno de estos puntos, aportando, como no podía ser menos, algunos de su propia cosecha.
La premisa de Aztec Rex es la siguiente: antes de que los españoles conquistáramos América, a Carlos V le había dado por mandar un par de expediciones para reconocer el terreno y preparar a sus soldados de cara a una futura invasión. Precisamente la película narra las aventuras de uno de esos grupos de reconocimiento, encabezados nada más y nada menos que por Hernán Cortés (!). Bien, hasta aquí todo perfecto. Ahora viene lo bueno... El problema es que el grupo de Cortés desembarca (¿o mejor deberíamos decir "aluniza"?) en una región inexplorada de México, donde vive una tribu que se dedica a hacer sacrificios humanos a... ¿Cómo? ¿Que ya sabéis a quién? Bueno, los que hayáis respondido "Leticia Sabater" o "Jepeto Boy" ya os estáis largando de la clase por cafres... Efectivamente, como sugiere el título de la peli, la criatura a la que rinden culto los indígenas es un tiranosaurio de tres cincuenta y que casi puede considerarse la pesadilla de cualquier animador. Y el caso es que el bicho no está tan mal diseñado, pero el hecho de que tenga menos movilidad que un puto saco de arena, unido a las estúpidas secuencias en las que aparece, lo convierten en una nulidad total.

 "¡Groar! Tengo menos credibilidad que el Gobierno... ¡Groar!"

Nada más llegar, la compañía tiene su primer encuentro con el monstruo. El más joven de los soldados (al que viendo como tratan, se deduce que es la zorra del grupo) jura y perjura que lo ha visto, pero los demás se le descojonan en la cara. Como no podía ser de otra manera, únicamente el prota de la peli, Ríos, parece tomarle en serio. Cuando el lagartijoncio se zampa a uno de los caballos que acompañan al grupo (del que sólo deja una pata que ríete tú de los jamones que anuncia Bertín Osborne) la cosa ya se pone más tensa, decidiendo entre todos que lo mejor es organizar una batida de caza para dar con él y cargárselo. Lo de todos, por supuesto, es un eufemismo, ya que Cortés siempre hará lo que le salga del culo, como se verá más adelante. Es en ese momento cuando se abre la subtrama número dos, puesto que en mitad de la cacería aparecen un par de indios persiguiendo a una de las modelos de lencería que salían en Noche de fiesta y que, para colmo, no es otra que la hija del líder de la tribu que controla el lugar.

Cortés: ¿Ya estamos en el aire? Vale, Jorge Javier: voy a nominar a Mendoza, porque acapara el papel higiénico, a Alvarado, porque no hace nada en las pruebas; y a Ríos, porque... porque lo nuestro es imposible y los sentimientos en la Isla se magnifican.

Ríos ve que puede pillar cacho y se lanza a salvar a la chica (que dicho sea de paso, y aun a riesgo de que me tilden de sexista, es uno de los pocos alicientes que tiene el filme). Mientras tanto, sus compañeros se han pasado la cacería por los mismísimos y han descubierto el poblado costero donde viven los aborígenes. Atraídos por el oro y por el sueño de crear su propia cadena de hoteles con vistas al mar, los conquistadores se presentan ante el bungaló del jefe para desafiarle. Sin embargo, el tiro les sale por la culata, ya que fracasan miserablemente y son capturados. Sin embargo, antes de rendirse, hacen el descubrimiento del siglo: ¡Los aborígenes saben hablar español! ¡Oh, magia! En serio, ¿a quién esperaban sorprender con esto? Era cuestión de que tarde o temprano se entendieran. De no haberlo hecho así, la trama se habría ralentizado hasta alcanzar niveles insoportables. Y ya de por sí esta película es demasiado larga.
Mientras tanto, Ríos no ha perdido el día. Ha salvado a la hija del jefe (que se llama Ayacoatl, agüita con el nombre...) y, pese a la mini-máscara de hostilidad de ella, ambos ya se han convertido en los mejores amigos del mundo... Lo que nos lleva a pensar que antes de meterse a soldado, Ríos debió de estar en alguna empresa como responsable de "Recursos humanos" o algo así, porque no me veo a este hombre leyéndose el "Cómo hacerse amigo de todos en quince días". Viendo cómo se desenvuelve, no me extrañaría nada que tuviera el Facebook petado de amigos, el fiera.
Tras un consejo de guerra sumarísimo, el grupo de Cortés es condenado a muerte. El encargado de ejecutar la sentencia es Xocozin, un fulano con unas pintas de loca tremendas y que, encima, es el chamán de la tribu. Teniendo en cuenta que en el poblado sólo viven cuatro gatos (porque esa es otra: en TODA la película, y no estoy exagerando, sólo se ven seis indios mal contados), no es de extrañar que el líder lo haya elegido para que se case con Ayacoatl. El tío, aparte de tener nombre de medicamento (¿qué queréis que os diga? a mí "Xocozin" me suena al sustituto barato de la Lizipaina), es un capullo integral y un cansino de campeonato, puesto que durante toda el metraje no hace más que repetir que hay que alimentar a la bestia y quitarse de encima a los españoles... Y así hasta veinte o treinta veces. Nada más salir en pantalla, ya estás deseando que el dinosaurio le arranque la cabeza para que deje de hacer el burro, porque mira que es pesado el tío... Como ya habréis podido intuir, tanta insistencia tiene por objetivo eliminar a cualquiera que le haga sombra y convertirse en el nuevo líder. Lo más divertido de todo es que el jefe ya lo tiene calado, mandándole a callar cada vez que abre la boca y lanzándole unas miradas de odio dignas de hacer llorar a una madre.

 "¡Oigh! ¿Quieres que te enseñe el póster de Turok que tengo colgado en mi cuarto?"

La locaza de nombre impronunciable está a punto de mandar a uno de los españoles al otro barrio cuando, de repente, Ríos y la buenorra aparecen saliendo de la selva. Al ver que su hija está a salvo, el jefe ordena liberar a los españoles. A continuación tiene lugar una soporífera escena en la que Ríos y los suyos se comprometen a matar al tiranosaurio, puesto que Xocozin, interpretando a la perfección su papel de tocapelotas, ha conseguido convencer al jefe de que la llegada de los conquistadores ha puesto a la bestia fuera de control. La que en teoría tendría que ser una de las escenas más tensas y dramáticas de toda la peli, se convierte en un coñazo monumental en el que todos quieren hablar a la vez: Ayacoatl ruega por la vida de Ríos, Cortés suplica, la loca con plumas amenaza con matarlos a todos, el jefe quiere que la reunión se termine cuanto antes para poder ir al baño... Y yo me llevo las manos a la cabeza y me pregunto por qué sigo viendo esta mierda.
Pero sin lugar a dudas, lo más despollante de la situación son las caritas que Ayacoatl le pone a Ríos, en plan "Cuando nadie nos vea, te voy a arrancar la ropa a mordiscos". Pero vamos a ver, pedazo de zorrón: tu amante (al que sólo conoces desde hace quince minutos) se va a enfrentar contra un monstruo de cinco toneladas y media para ganarse la libertad... ¡¿y tú sólo piensas en tirártelo?! Mi novia (sí, aun a riesgo de que no me dejara tocarle ni un pelo en dos meses, conseguí que mi novia tuviera la santa paciencia de sentarse conmigo a ver esto) no hacía más que soltar espumarajos por la boca, poniendo a la tipa (y con razón) de guarra para arriba.

Sr. Gentleman: Oye, pues está bastante bien la chica ¿no?
Sra. Gentleman: Sí. Y Guillermo, mi monitor del gimnasio, también.
Sr. Gentleman: ¡¿QUÉ?!
Sra. Gentleman: ¡Oh, no! Nada, nada... Sigue tú con la peli, que yo ando con el móvil medio liada enviando un mensaje y eso...

Total, que los conquistadores salen de Aztecalandia: Ciudad de Vacaciones y se internan en la selva. Lógicamente, todos pensaban que la promesa de Ríos de eliminar al dinosaurio era un farol, un ardid para salir por patas y regresar a España. Pero Ríos, en su empeño por demostrarle a los aztecas que los españoles no son tan malos, decide quedarse y cumplir su palabra (ya sabéis: la próxima vez que en Youtube discutáis con un latino sobre qué doblaje de Los Simpsons es mejor, recordarles que los salvamos de ser devorados por dinosaurios caníbales). El grupo se divide entre los que quieren escapar, liderados por Cortés; y los que  optan por cumplir lo pactado con los aztecas. Como no encuentran una manera razonable de ponerse de acuerdo, Ríos y el lugarteniente de Cortés se baten a duelo en una más que innecesaria escena (¡Rápido, hay que rellenar tantos minutos de metraje como sea!). Como era de esperar, Ríos se sale con la suya y traza con sus compañeros una estrategia para tenderle una emboscada al mostrenco.
Gracias a ese plan, considerado como la quinta escencia del subnormalismo, tenemos la oportunidad de disfrutar de una de las secuencias más descabelladas y absurdas de la película. De verdad, escuchar la discografía completa de John Cobra mientras te meten un lápiz afilado por el culo no puede ser peor que esto. Y mirad que no soy muy dado a echar mano del vídeo, pero las imágenes hablan por sí mismas:

Sí, lo sé. Aquí debería haber ido el vídeo, pero como no me aclaro con las nuevas herramientas de "Blogger" os aguantáis y lo veis por Youtube, so gandules.

¿Pero qué me estás contando, tío? ¿Me estás diciendo que una bala de cañón disparada a tan corta distancia no le hace ni un jodido rasguño al puto bicho? Vale, puedo aceptar que un animal que debería llevar muerto la tira de años siga jodiendo la marrana en algún lugar de Sudamérica, pero esto ya es demasiado, joder. ¿Es que antes de salir a cazar Steven Seagal le dió un curso intensivo sobre cómo encajar las ostias? ¿Si forras tu casa con piel de tiranosaurio azteca puedes protegerte de un ataque nuclear? ¿Alguien puede explicarme qué leches está pasando? Y... y... ¡Está bien! Pongamos que ha sido cosa de un mago. Fin de la historia.
¡La bestia ha muerto! ¡Viva! De nuevo Cortés y Ríos han sido llevados a la presencia del gran jefe... Y de nuevo el espectador está obligado a tragarse otro aburridísimo cónclave en el que todos hablan a la vez. Pese a haber liquidado al monstruo, Xocozin "Reina del Desierto" amenaza con matar a los españoles; el jefe, cabreado, lo manda a hacer puñetas; Ríos no para de dar la vara con la cantinela de que es un hombre de honor (¡cómo todos los españoles, coño! que diría Quequé); Ayacoatl, excitadísima ante la presencia de su héroe, no puede resistirse más y tiene el chichi en carne viva... Y es entonces cuando nos enteramos de que hay otro tiranosaurio suelto, más grande, más largo y sin cortes.
Ríos le promete al jefe que detendrán a la nueva amenaza que se cierne sobre la aldea. Todos están de acuerdo y, durante unos días, españoles y aztecas viven en paz. Ayacoalt incluso se permite el lujo de presentarse desnuda ante Ríos. Pero él, en el colmo de la dignidad, le da calabazas y le dice aquello de "¡Tápese, señorita, tápese!". Ella pone morritos y jura que conseguirá su corazón pase lo que pase y bla-bla-blá... Esta parte casi que nos la saltamos. Total, ya sabemos cómo van a acabar...

 Exacto... ¡Nada! No os molestéis en dejaros la vista mirando la foto, porque no veréis absolutamente nada. ¡Os lo tenéis merecido por estar pensando siempre en lo mismo, zascandiles! ¡Guarros!

Pero Cortés ya está harto de jugarse el pellejo y, al amparo de la oscuridad de la noche americana, huye del poblado... no sin antes haber saqueado el templo y llevarse todo el oro (una actitud muy made in Spain, en todo caso). Ayacoatl consigue dejar sus deseos sexuales a un lado e ir a despertar a Ríos para informarle de la situación. Todos sus compañeros se han unido a Cortés en su huida... Salvo el que se supone que es su mejor amigo, un viejales que no recuerdo cómo se llama y que no tardará en ser devorado por el Rex. Concientes del peligro que se cierne sobre los desertores, los tres amigos parten en su busca. 
Pero el tiranosaurio ya ha empezado a liarla parda. Una tras otro, los miembros del grupo de Cortés van cayendo de la forma más humillante y grotesca que podáis imaginaros. Está, por ejemplo, el que se depierta como el que no quiere la cosa y descubre que el lagartijoncio le ha arrancado la pierna mientras dormía; también podríamos hablar del que está tan ensimismado dándose un chapuzón en la playa que no descubre que el bichejo se le ha acercado por detrás... De Cortés, por supuesto, no hay ni rastro, aunque todo parece indicar que ha corrido a ocultarse detrás de un árbol, de donde no saldrá hasta el final de la película.

 ¡Qué realismo, por Dios! ¡Qué dominio de la cámara! ¡Qué...! ¡Qué puta mierda!

 ¡Anda! ¿Éste no salía con Mary Carmen y sus muñecos?

Ríos todavía tiene tiempo a enfrentarse con el dinosaurio, al que deja ciego de un ojo. Sin embargo, no puede evitar que su colega resulte herido de muerte. En su agonía, le espeta a Ríos que se deje de tonterías y se tire a la india de una vez, "que ya está tardando". Abatidos por la muerte del marino, la pareja regresa al poblado y... ¿a qué no sabéis lo que pasa? En efecto, todos los personajes vuelven a reunirse otra vez en la cabaña del jefe, salvo por una novedad... ¡Xocozin "En tabletas y de venta en farmacias" está de buen humor! De hecho, trata a Ríos como si fueran amigos del alma. Todos hacen un brindis a la salud del jefe y deseando que los problemas ocasionados por el mastodonte se solucionen lo antes posible. Pero... ¡Un momento! It´s a trap! En un momento en el que Ríos anda medio descuidado, el muy zorro le desliza unos hongos alucinógenos en la bebida.
Ríos y el medicamento con patas salen a buscar al tiranosaurio, pero el español empieza a acusar los efectos del veneno y cae redondo al suelo. Después de haberle zurrado de lo lindo, Xocozin lo abandona a su suerte para que el dinosaurio acabe con él. Por suerte, Ríos se despierta a tiempo pero... ¡en qué estado! Justo en ese momento aparecen Ayacoatl y un cura gordo y borracho que intepreta al clásico "gracioso" y que no ha dejado de dar la tabarra en toda la película (por aquello de encomendarse a Dios, presignarse cada por tres y beber hasta cogerse un ciego de Padre y muy Señor mío). Pero Ríos se encuentra inmerso en un viaje psicotrópico sin retorno y no reconoce ni a su madre, de modo que cuando se encuentra con Ayacoatl "Almeja Caliente" y el sacerdote borrachín, desenvaina su espada y trata de atacarles. Pero lo mejor son sus visiones, que incluyen a una Ayacoatl transmutándose en dinosaurio, a un Xocozin carcajeándose de vaya usted a saber qué y varios flashbacks realizados a base de mover la cámara de forma descontrolada y a los que sólo les falta insertarles una cortinilla de estrellas.
Ríos reacciona a tiempo y es empujado por Ayacoatl hacia una cueva cercana, donde ambos contraen matrimonio (!). El cura (cuyo papel estelar se reduce únicamente a esta escena) termina la ceremonia diciéndoles que sean fructíferos. Entre risitas cómplices, la pareja sale corriendo de la cueva más salidos que el pico de una plancha, teniendo lugar una escena erótica tan gratuita como fuera de lugar en la que estos dos pájaros empiezan a darse el lote. 
Mientras tanto, Xocozin "Consulte a su farmaceútico" ha asesinado al jefe y se ha convertido en el nuevo líder de la tribu... Lo cual es una chorrada, porque ya no hay tribu sobre la que gobernar. Ríos y Ayacoatl se enteran de la traición y elaboran una estratagema para terminar con el dinosaurio y el frasco de pastillas ambulante. El plan es un más que descarado plagio a la escena final de Tiburón, cuando el monstruo se traga uno de los bidones de gas y el prota le dispara con una pistola, volándolo así por los aires. Pues bien, sustituid el bidón por una calabaza reseca llena de pólvora, y la pistola por un arco y un par de flechas incendiarias. Ahora la cosa consiste en atraer al bichejo hacia el altar donde se festejan los sacrificios. Y para ello, ¿qué mejor manera que utilizar el cadáver de Xocozin?
Pues sí, para nuestra desgracia, uno de los personajes más "carismáticos" de toda peli ha muerto de la forma más esperpéntica posible. Después de encontrarse con la extraña pareja ante el altar y tras una paupérrima Final Battle, Xocozin no ha podido con los embates de Ríos y se ha acabado despeñando pendiente abajo. Ayacoatl, en un inesperado ataque de sadismo y aprovechando que el tío se ha quedado inválido de por vida, agarra un cuchillo y le arranca con saña el corazón mientras el otro grita y pone unos caretos dignos de un actor de peli porno ochentera. Pero la muy psicótica ignora los berridos y sigue acuchillándolo como si disfrutara con ello. Es más, revisionando la escena un par de veces, casi diría que la tía ha tenido un orgasmo mientras la sangre le salpicaba en la cara. Vivir para ver.
En ésas, el tiranosaurio llega al lugar. El bicho, que a fuerza de alimentarse de corazones humanos se ha convertido en un sibarita de cuidado, ignora a la india y se lanza a devorar el pincho de tortilla que le han dejado sobre la mesa. Ríos aprovecha la ocasión, lanza la flecha y... (¡oh, milagro!) el proyectil acierta de lleno matando al Rex y dejando en el aire un agradable olor a dinosaurio en pepitoria.
A continuación vemos una escena en la que aparece un navío español acercándose a la costa. Ayacoalt y Ríos están en la playa despidiéndose del sacerdote alcohólico y de Cortés, quien por fin parece haberse repuesto de su diarrea crónica. El conquistador le espeta a Ríos (quien ya se ha vestido según la moda de los nativos) que piensa volver y arrasar con todo, a lo que el otro le contesta como si oyera llover, diciéndole que si vuelve por allí le va a caer tal lluvia de ostias que ni en las películas de Van Damme. Una voz en off nos dice que Ríos y Ayacoatl fueron muy felices y que sus descendientes, a día de hoy, todavía siguen viviendo en México (WTF?), mientras que, tal y como nos cuenta la Historia, Cortés regresó y se llevó hasta las bombillas del techo. La pesadilla está a punto de terminar y yo me echo a llorar como un condenado. Todavía no han terminado de salir los créditos cuando ya me he bebido la mitad de la botella de lejía que guardaba para la ocasión, mientras alguien (no recuerdo quién) ya se ha lanzado sobre el teléfono para marcar el número de Urgencias.

¿Ya está? ¿Ya puedo salir? ¿Estáis seguros de que la película ya ha terminado?

Conclusión: Horrible, lenta y aburrida. Aztec Rex es tan mala que su sola mención ya induce al suicidio. No me extrañaría que los talibanes la utilizaran para obligar a sus fieles a volarse por los aires con dinamita y todo. El dinosaurio es una abominación digital, los actores son de risa y la trama... Dios, la trama es para echarse a llorar. Es horrible, horrible... Ni siquiera un chaval de siete años la consideraría entretenida. Por valer, no vale ni para verla con los colegas. Os pido por lo más sagrado del mundo que no la veáis. Pensad en lo bonita que es la vida y en lo que os podéis perder. Son películas como ésta las que hacen que reniegue del género. Por eso me he prometido a mí mismo no volver a ver otra película de dinosaurios en mi vida. Ni por todo el oro del mundo estoy dispuesto a tragarme otro bodrio similar. He dicho.
¡Bah! ¿A quién quiero engañar? Ahora mismo, mientras termino de escribir esta critica, tengo el VHS de Prehysteria! y un bote de detergente líquido a un lado de la mesa...

lunes, 9 de enero de 2012

Grotte (Auguste Lefan Ray)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Grotte (La gruta)
  • Autor: Auguste Lefan Ray
  • Género: Terror / Suspense
  • Número de páginas: 144
  • Precio: Papel (8,75 euros) / PDF (Descarga gratuita)
  • Valoración de Crítica Literaria: 7,5
UN "AGRADABLE" PASEO POR LA CARA MÁS OSCURA DE PARÍS

El doctor Johann Goldman, prestigioso médico afincado en París, ha de afrontar la muerte de su mejor amigo, Marvin Bounseaur, con resignación. Pese a ser un buen hombre, el carácter filantrópico y amable de Marvin daba mucho que hablar en las tertulias parisinas. Y no siempre para bien... Su interés por los lugares exóticos y las grandes expediciones ha hecho volar la imaginación de sus conocidos. Y si a eso le sumamos sus extraños hábitos nocturnos, no es de extrañar que la leyenda negra que circula sobre él no haga más que aumentar.
Dispuesto a restaurar el honor de su amigo, Johann decide enfrentarse a los que considera sus adversarios: el hermano de Marvin, el insidioso André Bounseaur; y el siniestro Leopoldo Vaneau, médico de cabecera de los Bounseaur y uno de sus más acérrimos enemigos. El hecho de que este último haya sido el responsable de reconocer el cadáver, unido a la rapidez con la que se ha organizado el sepelio, hacen pensar a Johann que la muerte de Marvin no fue del todo accidental. 
Johann, atormentado por los rumores y por su propia idiosincrasia, aprovechará las sombras de la noche para internarse en el camposanto donde descansa su amigo. Lo que no sabe es que esa pequeña escapada nocturna será el principio de una espantosa pesadilla que lo arrastrará no sólo a él, sino también a aquellos a los que más ama.

LO MEJOR:
  • La primera parte de la narración. El estilo que se percibe en las primeras páginas nos traslada a una atmósfera eminentemente romántica, sensación que se acentúa todavía más en la parte correspondiente a la descripción del cementerio. Han pasado cuatro años desde que leyera el manuscrito por primera vez, pero la escena de esos cuervos que parecen mirar con ojos humanos es sencillamente soberbia, Poe en estado puro. El gusto de los autores románticos por los cementerios parece encontrar en Grotte su eco. La niebla, los oscuros cipreses, las enmohecidas cruces que indican el lugar donde descansan tanto los malhechores como los niños que apenas tuvieron tiempo para gozar de la luz del día (casi dan ganas de detenerse para escudriñar qué nombres figuran en esas lápidas)... Pese a lo paradójico de la expresión, el tenebroso cementerio de Auguste está lleno de vida, una vida que se desarrolla en nuestra imaginación gracias a la inefable prosa del autor canario. Podría estar hablando durante horas de lo extraordinaria que me ha resultado esta parte. Sólo por ella, la lectura de Grotte ya merece la pena.
  • La romántica relación existente entre Johann y Sylvia. Grotte cuenta con muy pocos personajes, pero como buena novela psicológica, los pocos que aparecen en ella están excelentemente perfilados. Y la pareja protagonista es una buena prueba de ello. Sylvia es el sueño de todo hombre: decidida pero a la vez vulnerable; firme pero a la vez tierna; y por encima de todo, frágil y delicada, como los crisantemos que adornarán su tumba. Por su parte, Johann es un personaje trágico atormentado por la pérdida de un amor de juventud y las habladurías de una sociedad decadente y frívola. Pese a todo, ambos encontrarán la redención en esa nueva oportunidad que les brindará la vida para empezar de nuevo. Ya que hablamos de los personajes, no puede faltar el otro gran protagonista, Anton, el desdichado sepulturero que custodia el acceso al cementerio. Hombre de carácter resignado, místico y fatalista, protagoniza uno de los momentos más intensos y oníricos de la novela, que no es otro que el encuentro con esa lengua de fuego surgida de ninguna parte. En contrapartida, se echa en falta algo más de profundidad en los personajes de Vaneau y Andre Bounseaur, los  enemigos jurados de Johann, de los que hablaremos más adelante.
  • El ambiente claustrofóbico de la novela. Desde la traumática experiencia que supone enterrarse en vida hasta la enigmática oscuridad que inunda la caverna en la que transcurre la acción, la sensación de opresión es tal que no podemos evitar sentir cierto alivio cuando los protagonistas distinguen ese lejano punto luminoso que les indica el final del camino. A destacar las terribles alucinaciones que Johann tiene al soñar con Marvin saliendo de la tumba e invitándole a quedarse con él.
  • Las visiones oníricas que sufren y viven los personajes. En sus descripciones, Auguste va más allá de los fantasmas que se aparecen en la espesa niebla. También nos relata situaciones absurdas y carentes de sentido, algo propio de los sueños y las pesadillas. Todos sabemos lo que son los fantasmas y cuál es su origen, pero no podemos decir lo mismo de esa lengua de fuego que fulmina a Anton. La naturaleza inexplicable del fenómeno es lo que lo hace aterrador. Y esa tormenta de fuego lo es.
A MEJORAR:
  • En algunos pasajes, el lector no puede evitar sentir que la narración se mueve como si estuviera dando tumbos, encontrándonos con giros de guión que no conducen a ninguna parte (es el caso de la lectura del diario de Marvin) y que dan la impresión de que están ahí únicamente para "engordar" la novela. 
  • A veces las motivaciones de los personajes no están del todo claras, quedando todo a la imaginación del lector. Es el caso de Sylvia y su traumática relación con el almirante. Otro tanto ocurre con esa aversión que Johann siente hacia el hermano de Marvin.
  • Algunos personajes, especialmente André Bounseaur y Vaneau, quedan desdibujados y actúan como meras comparsas. A veces, la descripción de los villanos suele ser más interesante que la de los héroes.
  • En mi opinión, el final aparece inconcluso. El viaje de autodescubrimiento de los personajes termina bruscamente, dando al traste con una trama sólidamente construida a lo largo del todo libro. En ese sentido, Grotte tiene un cierto parecido a las novelas de terror de Stephen King, donde muchas veces el final estropea toda la novela.
  • ¡Atención que viene un spoiler! La presencia de los necrófagos en la historia (al más puro estilo de los morlocks de La Máquina del tiempo) está muy bien y terminan de darle a la novela ese toque de "pesadilla y terror nocturno" que tanto me gusta... Pero su papel en la obra es meramente marginal. Quizá se les podría haber sacado algo más de partido.
CONCLUSIÓN:

Considerado como un proyecto de juventud, Grotte es una enigmática novela donde los personajes protagonistas tienen que enfrentarse a sus demonios internos. A mitad de camino entre el terror clásico y el psicológico, Grotte nos regala una serie de terroríficos momentos que harán las delicias de los amantes del género. Un aterrador surrealismo recorre las páginas del libro, haciéndonos partícipes de estampas tan espantosas y oníricas como esa lengua de fuego a la que Anton abraza desesperado. Mientras recorren esas angostas galerías, Johann y sus amigos han perdido su condición humana y se han convertido en almas en pena, temerosos de conocer con qué cruel fantasía los atormentará la gruta. Grotte es un viaje hacia la locura, hacia el sufrimiento, hacia las penas del purgatorio... Pese a todo, en ese mundo oscuro y olvidado plagado de fantasmas, también hay sitio para la redención, la esperanza y las segundas oportunidades. 
Bienvenidos a Grotte.

jueves, 5 de enero de 2012

¡Ya estamos en Facebook!


Me ha llevado mi tiempo (en concreto, cerca de dos horas peleándome con el maldito plugin de "Me gusta"), pero Crítica Literaria ya está en Facebook. A partir de ahora también podréis disfrutar allí de las andanzas de vuestros autores noveles preferidos, así como dejar vuestras opiniones, sugerencias, etc. Y hoy, como Maestro de Ceremonias, tenemos nada más y nada menos que a Pedro Avilés, cuya novela, El whisky del muerto, será la encargada de inaugurar nuestro Muro.
Y con esto nos despedimos por hoy, no sin antes deciros que seguimos en la brecha y que este 2012 estará plagado de reseñas y críticas. Sin ir más lejos, ahí tenemos Guatepeore, Guatepeore, de David Millán; la enigmática Grotte, de Auguste Lefan Ray; y Signos para la noche, de Díaz de Tuesta
¡Nos vemos en Facebook!

domingo, 1 de enero de 2012

¡"Amanecer Rojo" en Cinecutre.com!


¡Empezamos el año a todo gas! Los amigos de la web Cinecutre.com han tenido la amabilidad de publicar en su sección de críticas la reseña que en su momento hice de Amanecer Rojo, la horrorosa película de guerra de John Milius. 
Si sois unos amantes del cine de Tercera Regional, os recomiendo que visitéis su página ipso facto. En ella encontraréis todo tipo de descacharrantes y ácidas críticas contra el bodrio cinematográfico de turno, desde Batman y Robin hasta Las aventuras de Zipi y Zape, pasando por burradas monumentales como Canino, Space Chimps, Mega Shark vs Giant Octopus y la deliciosa Süpermen Dönüyor ("Superman Turco" para los profanos).
¡Gracias, Cine Cutre! :-)