miércoles, 29 de febrero de 2012

El príncipe (Nicolás Maquiavelo) -4ª parte-

Estatua de Nicolás Maquiavelo. La escultura puede verse en la Galería Uffizi (Florencia).

Para Maquiavelo, la crueldad es algo necesario, puesto que si el pueblo es tratado con indulgencia, creerá que puede tener de su gobernante todo cuanto se le antoje. Sin embargo, los excesos contra la población pueden dar lugar a que ésta se subleve contra el monarca. El príncipe pues, debe proceder con moderación, siendo clemente cuando debe y cruel cuando se necesita. 

Otro tanto ocurre con las relaciones entre el príncipe y sus ejércitos. Como nos ha demostrado la Historia, el estamento militar puede utilizar su fuerza para sublevarse contra la autoridad del príncipe (y más en los turbulentos tiempos que a Maquievelo le tocó vivir, donde cada general conspiraba para convertirse en el nuevo líder de la República y los príncipes sentían envidia ante los éxitos y el respeto que infundían los militares). Maquiavelo no duda en afirmar que la crueldad del gobernante debe precederle, pues sólo así se ganará el respeto de sus mandos. En el caso de que se comportara de forma sosegada y clemente, su influencia sería cada vez menor. En todo caso, el amor siempre dependerá de la voluntad de los hombres, mientras que el temor dependerá de la voluntad del príncipe.

El príncipe que cumpla su promesas y que obre con rectitud será muy admirado. Pero la Historia nos dice que los gobernantes que han faltado a su palabra y que han roto sus juramentos, son aquellos que han logrado grandes empresas (de nuevo vemos como la máxima de “el fin justifica los medios” vuelve a planear sobre el pensamiento del estadista italiano). El príncipe, según Maquivelo, debe saber comportarse como un hombre, es cierto. Pero también debe actuar como una bestia. Debe portarse como un hombre a la hora de pensar y saber qué puede ocurrir, y como una bestia para enfrentarse a los problemas y conflictos que puedan darse. 

Soldado español del siglo XVI. La relaciones del monarca con el ejército ocupan un lugar destacado en El príncipe.

En lo que respecta a los asuntos militares, Maquiavelo afirma que un príncipe no debe preocuparse por otra cosa que no sea el arte de la guerra y a lo que su orden y disciplina corresponden. Todo monarca que se precie debe ser responsable y preocuparse por estas cuestiones, dado que aquellos líderes que han prestado más atención a los placeres que a las armas han terminado por perder su posición y sus estados. Para no descuidar esta costumbre en tiempos de paz, el monarca debe ejercitarse mas que en los tiempos de guerra. De este modo, cuando esta última llegue, estará preparado para afrontarla. Sus tropas, por descontado, deben estar bien organizadas.

La experiencia cobra una gran importancia para el príncipe. Sólo mediante la práctica podrá llegar lejos. Algo tan trivial como salir de caza por terrenos poco recomendables o desconocidos le ayudará a mejorar su estrategia y a amoldarse a una situación que, de pronto, puede tornarse adversa. También debe ser estudioso y preocuparse por saber por qué surgen las guerras y cuál es el mejor método para ganarlas, siguiendo, para eso, el ejemplo de los grandes estrategas.

El príncipe ideal debe tener cuidado al realizar cualquier acto, debido a que el pueblo puede criticarle por aquello que ha hecho. En cualquier caso, Maquiavelo da por sentado que los súbditos nunca estarán contentos con su labor, acusándole de haber actuado de forma alocada o de ser muy cauteloso. De este modo, también puede acusarle de ser demasiado generoso o de mostrarse poco pródigo, clemente o cruel, leal o traidor... Las habladurías son el primer paso hacia una sublevación. El monarca debe hacer balance de sus actos para evitar cualquier tipo de comentarios (tanto buenos como malos), puesto que ninguno de ellos es conveniente

Caricatura del pensador italiano. "El gobernante prudente puede matar pero no saquear".

Sobre la cuestión de la riqueza, Il Machia deja claro que nunca un príncipe tacaño ha tenido un fracaso. El ahorro es una virtud y no un defecto. Un principado con gastos excesivos pierde dinero para entrar en guerra, o bien para defenderse de los ataques enemigos. Por eso un reino con pocos gastos cuenta con el suficiente  dinero para conquistar nuevas tierras y mantener su prestigio en el exterior. El pueblo se siente así afortunado y justifica la avaricia de su líder.

Maquiavelo también se preocupó por el círculo interno que rodeaba al monarca y sobre cómo éste podría verse influenciado por aquel. Una vez más, el príncipe sólo cuenta consigo mismo y no debe ponerse en manos de nadie, y aun mucho menos enseñar sus cartas. De este modo, debe obrar con sabiduría a la hora de pedir consejo a sus allegados, de forma que sea él quien interrogue y tenga el dominio de la conversación. Una cuestión a tener en cuenta es no dejar opinar a aquellos que pueden ser sospechosos de cometer una traición o bien, por sus continuas adulaciones, han dejado de tener una visión objetiva e imparcial de los hechos.

martes, 28 de febrero de 2012

El príncipe (Nicolás Maquiavelo) -3ª parte-

Florencia, la ciudad a la que Maquiavelo se retiró poco después de caer en desgracia

Despojado de sus antiguos cargos, el pensador se instaló en una pequeña villa que poseía a pocos kilómetros de Florencia. Tuvo que ganarse parte de su sustento trabajando de agricultor, peón y ganadero. La soledad de Il Machia es más que evidente, llegando a resultar emotiva y un tanto patética. Sus amigos de Florencia le han dado la espalda, y el filósofo dedica las noches a releer a los grandes sabios de la Antigüedad con los que creció, así como a los autores el Renacimiento italiano, como Petrarca y Dante. Se cree que llevaba a cabo tales lecturas vestido con las mismas ropas que había utilizado en sus años en la Administración, aunque esto no puede dejar de ser un argumento utilizado por sus detractores para hacer patente su excentricidad. Fue a partir de aquellas jornadas cuando decidió a escribir varios de sus libros, estando entre ellos El Príncipe

Maquiavelo llegó a dedicar el prólogo de su obra al nieto de Lorenzo de Médicis, tratando de justificar lo injusto de su situación y declarándose leal al nuevo régimen. Así, no duda en ofrecer sus conocimientos al nuevo señor de Florencia. Sirvan como ejemplo estas palabras: 

“(…) Yo mismo, deseando ofrecer a Vuestra Magnificencia una prueba de mi espíritu de servicio, no hallo entre mis cosas nada más importante ni que yo estime tanto como el conocimiento de los hechos de los grandes hombres, adquiridos mediante larga experiencia de los acontecimientos modernos y continuo estudio de los antiguos. Y tras haberlos seleccionado y examinado atentamente los ofrezco ahora a Vuestra Magnificencia recogidos en un pequeño libro. 

Verdad es que no parece digno de tal señor, pero confío en que Vuestra bondad lo acepte, ya que no creo poder ofreceros nada mejor que ayudaros a comprender en poco tiempo lo que en tantos años y con tantas incomodidades y peligros he conocido y entendido (…)”

Pese a tales palabras, los Médicis despreciaron a Maquiavelo. Sin embargo, éste no se dejó vencer por los acontecimientos y continuó escribiendo obras tan destacadas como Los Discursos de la primera década de Tito LivioDiscurso sobre el Arte de la Guerra y La Mandrágora, pieza teatral que le abriría momentáneamente las puertas de Florencia.  

Portada de una edición contemporánea de La mandrágora.

Las primeras menciones sobre El Príncipe se dejan entrever en una carta que escribió a su amigo Franceso Vettori a finales de 1513, en la que le contaba algunos aspectos de su vida en la villa. Allí le ponía al tanto de las actividades domésticas que realizaba, así como de los ejercicios literarios que estaba llevando a cabo. Entre ellos se contaba un pequeño tratado de ciencias políticas que originalmente había titulado "De principatibus".

La mayor parte del libro fue escrita el mismo año que Maquiavelo la dio a conocer a su amigo, añadiéndose posteriormente la dedicatoria al Médicis y un último capítulo que versaba sobre una posible unificación de Italia y su liberación del yugo extranjero. La obra nos acerca a cuál es el modo correcto de gobernar un principado, pudiendo ser éste el gobierno de una ciudad e incluso un reino.

Los preceptos expuestos por Maquiavelo tuvieron como finalidad el mantenimiento del Estado a cualquier precio. Los nuevos gobernantes deben evitar caer en los errores de los mandatarios anteriores. Il Machia pone como ejemplos al Imperio Romano, las campañas de Alejandro Magno y las constantes luchas entre las ciudades-Estado italianas y el reino de Francia.

Si los últimos capítulos del libro hacen referencia a la compleja situación de Italia hacia finales comienzos del siglo XVI, los primeros versan sobre los diferentes tipos de principados existentes, clasificación que el autor divide en dos: los de tipo hereditario y los nuevos. Como es evidente, los primeros son los que consiguen gracias a la herencia familiar. El gobernante puede administrar sus estados sin ningún problema, ya que el poder les ha sido transmitido lícitamente y sin ningún esfuerzo.

No ocurre lo mismo con los principados que él considera nuevos, ya que en su concepción han surgido de guerras entre diferentes Estados y tienen que hacer todo lo posible para consolidar y estabilizar su situación. Maquiavelo se hacía así eco de las difíciles circunstancias a las que las ciudades-Estado italianas tenían que hacer frente, siempre a merced de los poderosos reinos de España, Francia y el Imperio Germánico.

Busto de Alejandro Magno. Las campañas del conquistador griego son detalladas en algunos pasajes de El príncipe.

Aparte de la división que hace entre Estados nuevos y hereditarios, el pensador italiano también crea una nueva definición, la del principado mixto, el cual, pese a no haber surgido de forma espontánea, tiene en su interior elementos que no lo convierten en un Estado hereditario. Los principales enemigos de estos principados son las conjuras y las conspiraciones. Si un gobernante ocupa el poder en un principado mixto, su estabilidad dependerá si elimina a los miembros de la dinastía anterior y logra tranquilizar los ánimos de la población, procurando, entre otras medidas, no aumentar los impuestos ni promulgar medidas que lo conviertan en un príncipe impopular. Como vemos, con tal de defender sus dominios, el gobernante no debe detenerse ante nada.

Cuando un príncipe accede al poder de un reino que, por derecho dinástico, no le pertenece, puede ofender a los súbditos del monarca anterior, los cuales todavía añoran el mando de su antiguo gobernante. Por si fuera poco, tampoco puede contar con aquellas personas que le ayudaron a ocupar el poder ya que, en contrapartida, querrán cobrarse el favor por haberle ayudado a llegar donde está. En este caso, el príncipe debe actuar con tiento, mostrando a todos su autoridad, pero también respetando las antiguas leyes del reino. Para ello, el nuevo gobernante debe quedarse a vivir dentro de su nuevo principado y no volver a sus dominios, pues su presencia hará que los súbditos se acostumbren a él y, por consiguiente, que le respeten. Del mismo modo, y al tratarse de un territorio políticamente inestable, podrá resolver de inmediato los problemas que se presenten.

Así, la fuerza crea el derecho y bajo esta premisa no existen razones morales. El príncipe debe eliminar a posibles enemigos potenciales y deshacerse de sus colaboradores una vez que éstos han cumplido su labor, pues es posible que puedan encarnar un futuro peligro. El autoritarismo maquiavélico queda patente cuando se dice que la clemencia puede traer consigo hechos que puedan desestabilizar el buen gobierno (conspiraciones, asesinatos, entre otros). Un régimen autoritario impide que tales actos se propaguen y terminen afectando a toda la población. Un golpe de fuerza llevado a cabo por el gobernante puede evitar sublevaciones que, en el caso de que se hubiera sido clemente, podrían haberse multiplicado y azotado al reino.

Sobre la cuestión de ser temido y amado, Il Machia propone que ambos sentimientos deben ser ejercidos de forma simultánea. Sin embargo, la práctica ha demostrado que ambas cualidades son imposibles de compaginar a la vez. Consciente de ello, el italiano no dudó en afirmar que es mejor ser temido que amado. Un soberano temido y respetado corre menos peligro de ser  derrocado que uno que practique la piedad y el amor. No obstante, establece diferencias entre ser temido y ser odiado, pues en el caso de que se diera esta última circunstancia, el golpe de estado sería inminente.

domingo, 26 de febrero de 2012

El príncipe (Nicolás Maquiavelo) -2ª parte-

Maquiavelo retratado por el pintor italiano Santi di Tito. 

La existencia de Maquiavelo también estuvo regida por el gobierno del papa Alejandro VI y su hijo, César Borgia. Tanto uno como otro ocuparon un lugar muy destacado en El Príncipe. La ambiciosa actitud de César Borgia hace que muchos expertos consideren que fuera el modelo de conducta política que Maquiavelo recogería en El Príncipe. En la obra aparece como un hombre que desarrolla su fortuna a costa de otros y presume de estar preparado para plantarle cara a cualquier acontecimiento… hasta que un problema inesperado aparece en el horizonte. Es entonces cuando el gobernante se exonera a sí mismo de cualquier responsabilidad y culpa de todo al hado adverso y a la fatalidad, siempre imprevista y extraordinaria. 

Cuando Alejandro VI falleció en 1503, Il Machia fue enviado al cónclave que elegiría a su sucesor. Desde su puesto, se daría cuenta de las intrigas llevadas a cabo por César Borgia para que el futuro Julio II fuera nombrado papa. Y es que Borgia era consciente del miedo que le inspiraba al cardenal, confiando en poder manejarle a su antojo. La jugada le salió bastante mal al duque, pues el nuevo pontífice, decidido a cobrarse los agravios sufridos, dedicó una buena parte de su pontificado a destruir al Borgia. De esta situación, Maquiavelo extrajo la siguiente máxima: “Aquel que piense que los favores harán que los grandes personajes olviden ofensas pasadas se engaña a sí mismo”. 

 Alejando VI fue una de las principales figuras políticas de los tiempos de Maquiavelo.

Sin ir más lejos, tres años después, Maquiavelo entró a trabajar a las órdenes de este Papa. La guerra contra Bolonia estaba en marcha y terminó de manera satisfactoria para los intereses del pontífice. Durante el tiempo que estuvo a su servicio, Maquiavelo trazó un curioso paralelismo entre el carácter del Papa y el hombre que desea conquistar a una mujer. Gracias a la osadía de Julio II, el conflicto contra  Bolonia se saldó de forma favorable. Para el singular pensamiento del filósofo italiano sólo el hombre osado (y no el cauteloso) podrá hacerse con los favores de una mujer. ¡Curiosa actitud la de Maquiavelo, que compara una victoria diplomática o militar con las habilidades amorosas de un hombre! 

En 1507 es destinado a Alemania. Su experiencia como diplomático le hace ver a sus jefes que es el hombre mejor preparado para entrevistarse con Maximiliano I. Las autoridades italianas veían con recelo el incipiente poder germano que había al otro lado de la frontera, el cual podía atacar de un momento a otro. El emperador, asombrado por las habilidades de Maquiavelo, se comprometió a no invadir Italia. Florencia, pues, quedaba a salvo. Pero si Maximiliano quedó gratamente sorprendido por la actitud del hombre que le habían enviado para parlamentar, no ocurrió lo mismo con Il Machia, quien fríamente dijo que “Los alemanes son una grandísima fuerza militar, pero tienen y tendrán una política muy débil“. En términos actuales, esta frase vendría a significar “tener mucho músculo pero poco cerebro”. El pensador no dudó en tildar al emperador de retraído, afirmando que era un hombre de poco carácter y sin las fuerzas necesarias para sacar adelante sus proyectos. 

La ambición y el poder fueron dos de las principales características de César Borgia. 

Fernando II de Aragón fue otro de los líderes que fueron analizados por Maquiavelo. Del monarca español, pensaba que era un hombre decidido y audaz. Fruto de ello fueron todas las conquistas que la monarquía ibérica alcanzó bajo su mando. Sin embargo, tampoco saldría muy bien librado del análisis de Il Machia. Según Maquiavelo, el monarca aragonés carecía de virtudes como la humanidad, la piedad o la integridad. Era, en otras palabras, un tirano que gobernaba bajo la excusa de la defensa de la religión. No obstante, el pensador reconoce que de haber poseído tales principios, el monarca aragonés no habría llegado muy lejos. He aquí una muestra más del dicho “el fin justifica los medios”. 

Retrato de Fernando II. Para Maquiavelo, el rey español era un tirano carente de cualquier emoción que se amparaba en la religión para gobernar.

Pero tras los viajes y las misiones diplomáticas, se acercaban años muy duros para Maquiavelo. Con la victoria de la Liga de Cambrai, una coalición de las tres principales potencias europeas más el papa, Venecia fue prácticamente borrada del mapa. Tras la victoria, surgieron las primeras desavenencias entre los aliados. Las diferencias entre Francia y el Papa dejarían a Florencia a merced de los intereses pontificios. Ante esta situación, los Médicis decidieron regresar al poder. Ello traería consigo la caída en desgracia de Maquiavelo y su posterior ostracismo. 

Con el retorno de los Médicis, Maquiavelo no sólo fue despedido de la Administración florentina, sino que además fue encarcelado y acusado de formar parte de una conspiración para derrocar a los nuevos dueños de Florencia. Sus antiguos méritos no le libraron de ser torturado por los verdugos de la prisión en la que estaba confinado. Gracias al Papa León X, pudo conseguir la libertad y eludir la cárcel. 

sábado, 25 de febrero de 2012

¡"Aztec Rex" en Cinecutre.com!


Siguiendo la agenda, hoy tendríamos que haber seguido con la segunda parte de la reseña de El príncipe de Maquiavelo, pero me acabo de enterar que los amigos de Cinecutre.com han decidido publicar mi crítica de Aztec Rex, la espantosa película de dinosaurios de la que ya os hablé a finales de enero.

Bajo el seudónimo de Gentleman, ésta es la segunda reseña que consigue colarse en la Web (la primera había sido Amanecer rojo, que salió publicada en diciembre). Sólo me resta agradecer a los chicos de Cine Cutre su amabilidad por haber publicado el artículo y animaros a visitar su fantástica página. Si sois unos forófos del cine (tanto del clásico como del chusco), no podéis dejar de visitarla.

¡Muchísimas gracias. Cine Cutre! :-)

viernes, 24 de febrero de 2012

El príncipe (Nicolás Maquiavelo) -1ª parte-

FICHA TÉCNICA:
  • Título: El príncipe
  • Autor: Nicolás Maquiavelo (prólogo de Francisco Javier Alcántara)
  • Género: Ensayo
  • Número de páginas: 123
  • Editorial: Planeta
  • Año: 1983
  • Valoración: NC
MAQUIAVELO Y SU VISIÓN DEL PODER A TRAVÉS DE "EL PRÍNCIPE"

Antes de analizar la visión que tenía Nicolás Maquiavelo sobre el Estado, convendría hacer una breve reseña sobre su vida, pues sólo así sabremos los motivos que le empujaron a escribir El Príncipe. Y es que la vida de Maquiavelo (o Il Machia, como familiarmente le llamaban sus amigos) ha dado mucho que hablar a los historiadores. Nunca antes una figura histórica había sido tan controvertida.

Maquiavelo nació en Florencia en 1469, en el seno de una familia aristocrática con grandes problemas económicos. El padre, ávido conocedor de las obras de los grandes pensadores de la Antigüedad, dedicaba gran parte de su tiempo a la lectura de las mismas, descuidando sus obligaciones profesionales. Así fue como el pensador italiano comenzó a familiarizarse con las teorías de los filósofos clásicos (Jenofonte, Cicerón, entre otros) cuya influencia repercutió enormemente en sus obras. 

A esto último, hemos de añadirle que Florencia era, a finales del siglo XV, la cuna del Renacimiento europeo. Lorenzo de Médicis, conocido como El Magnífico, era el gobernante de aquella próspera ciudad-Estado, por la que transitaban los más afamados y célebres intelectuales del momento, tales como Dante, Boccaccio, o Petrarca. La juventud de Maquiavelo, transcurrió, pues, en un rico y próspero entorno cultural. 

La vida del pensador se divide en tres etapas, las cuales, curiosamente, representan la historia de la República de Florencia. Los primeros años de juventud de Maquiavelo coincidieron con el creciente poder de la ciudad-Estado. La desaparición de la escena política de los Médicis en 1494 coincidió con la entrada de Il Machia en la Administración. Pero los herederos de Lorenzo regresaron al poder unos años después, en 1512, y Maquiavelo se vio obligado a abandonar su trabajo. Desde 1512 hasta 1527, el pensador italiano ejerció una notable actividad literaria, escribiendo todo tipo de documentos y tratados, desde obras teatro hasta libros de corte político. Ni que decir tiene que entre estos últimos se encuentra El Príncipe

Pese a sus ruegos y protestas, Maquiavelo nunca pudo recuperar su puesto en la Administración. En 1527 los Médicis abandonarían de nuevo el poder y la vida de Il Machia se consumiría, dejando al mundo un legado literario imperecedero. 

Se tienen pocos registros de la juventud de Maquiavelo. Como hemos visto, su padre ejerció sobre él una marcada influencia literaria. Todo ello, unido al desarrollo cultural de Florencia y las ganas de aprender del muchacho, hicieron que rápidamente se convirtiera en uno de los mejores escritores de su colegio. 

Cuando abandonó el colegio, inició su carrera en el servicio militar florentino. Acabado éste, entró a formar parte de la Administración como secretario, alcanzando los puestos de Secretario de la Segunda Cancillería y Canciller. Se sabe que los asuntos de la República le llamaron muchísimo la atención, mostrando por ellos una clara preocupación. Sus escritos de esta época así parecen atestiguarlo. Pese a que tuvo la oportunidad de ascender de rango en la oficialidad administrativa florentina, Il Machia siempre se distinguió por la modestia de los trabajos que escogía. 

En 1499 comienzan sus actividades diplomáticas. En la primera de ellas estará al servicio de Caterina Sforza, la que, posteriormente, sería la Dama de Forli en El Príncipe. De esta aventura, Maquiavelo extrajo varias lecciones que estarán presentes lo largo de todas su obras políticas, entre ellas, la máxima “Es mejor ganar la confianza de la gente que confiar en la fuerza”. 

Pero sus constantes viajes prácticamente acababan de empezar. Y decimos constantes porque Il Machia era aficionado a pasar largos días alejado de la vida familiar. Nada más casarse, emprendió un viaje que le llevó al menos ocho meses de trabajo. En varias de estas visitas diplomáticas o escapadas, se sabe que tuvo algún que otro idilio con varias mujeres. Así, también coincidió con Leonardo Da Vinci, otro grande intelectual de su tiempo con el que mantuvo varias conversaciones. 

Un año después de trabajar para la Dama de Sforza, viajó a Francia para entrevistarse con el poderoso Luis XII. El motivo de esta misión era convencer al monarca de continuar la guerra contra Pisa. Maquiavelo no perderá la oportunidad de analizar el comportamiento de este rey, al que, por su actitud hacia Italia, tachará de cometer los cinco errores capitales reunidos en El Príncipe

jueves, 23 de febrero de 2012

José Ignacio Wert ataca de nuevo


Hace unos días os hablaba de José Ignacio Wert, nuestro actual Ministro de Educación, Cultura, Chorradas religiosas y Paridas varias. Como recordaréis, os comentaba cómo este hombre había cambiado de golpe y porrazo el temario de las oposiciones a profesor de Secundaria, afirmando que sus contenidos estaban desfasados y que el Gobierno de Rajoy buscaba, ante todo, profesores de calidad. También recordaréis la forma en la que suprimió la asignatura Educación para la Ciudadanía (quizá uno de sus momentos más gloriosos) haciendo pasar, vaya usted a saber si de forma deliberada, un ensayo de filosofía por un libro de texto. Luego también está aquella otra en la que prometía nuevas ayudas al sector taurino, porque como todo el mundo sabe, los toros son un bien cultural y están por encima de cualquier prioridad que pueda tener su ministerio. En fin... podría pasarme horas hablando de este personaje y sus habituales viajes al País del ácido... Pero es que cuando piensas que ya no va a soltar ninguna burrada más, va y te la lía. Así sin más. Menos mal que no es ningún vampiro ni nada por el estilo, porque fijo que sería de esos tíos que en cuanto te das la vuelta, te salta al cuello.

Hoy me gustaría centrarme en dos de sus últimos patinazos. Resulta que hace unos días afirmaba que la "fuga de cerebros" que está sufriendo nuestro país no tiene porque ser algo necesariamente malo. ¡En absoluto! Después de todo, si en España no encuentran trabajo, es lógico que se marchen a investigar a otro país. Vamos, que esto es lo más normal del mundo, no se vayan ustedes a creer... Pero vamos a ver... ¿A quién se le ocurrió la brillante idea de poner a este hombre de Ministro de Educación? En mi vida había escuchado una tontería semejante. Si los investigadores se marchan de nuestro país es por la sencilla razón de que la situación es tan precaria que el Estado no puede subvencionar sus investigaciones. ¡Joder! Si hasta yo, que soy de letras, lo entiendo. Con esas declaraciones, lo que este tiparraco ha hecho es glorificar esa situación de precariedad laboral por la que tanto se están dejando la piel en Bruselas. ¿Es que no sabe que la tecnología y los descubrimientos científicos son dos de los muchos indicadores que reflejan la prosperidad económica de un país? Es inaudito. Pero con todo, él sigue afirmando que es bueno que se marchen. De seguir así, dejaremos de ser un referente mundial en ciencia para ponernos en la cola. ¡Pero no pasa nada! Todavía nos queda la corrida de toros de las cinco de la tarde. ¡Pa presumir de erudito!

Lo más divertido de todo es que esos países a los que nuestros investigadores se marchan que invierten en investigación. Alguien debería recordarle al Gobierno que tal vez convendría seguir su ejemplo y copiar el modelo alemán o francés. Pero no... no se puede porque no es viable. Lo que sí es viable es adoptar el modelo de sanidad norteamericano (al que sólo pueden acceder los que más dinero tienen) o poner encima de la mesa el tema de los famosos mini-empleos. No sé que nos pasa a los españoles que siempre nos venimos a fijar en aquello de lo que echan pestes en otros países.

Pero no podemos reprocharle nada a Wert. Él sencillamente es así. De verdad, no sabéis cuánto odio a este personaje. Lo odio muchísmo. Criado en las tertulias de Las mañanas de Cuatro, este hombre es el más claro exponente de la derechona más reaccionaria, bruta e ignorante que me hayan tirado jamás a la cara. Es un político de derechas como Dios manda. Marrullería y cinismo en estado puro. Y eso se demuestra con lo que viene a continuación. Porque la últimísima es poner al Movimiento 15-M de vuelta y media, tildándolos de prosoviéticos, reaccionarios y manipuladores. ¡Toma ya! Ésta sí que es buena. Y lo dice un tío que hizo pasar un libro de filosofía por uno de Secundaria para cargarse una asignatura... ¡Lo dice un tío que pertenece a uno de los Gobiernos que más recortes sociales ha hecho en la historia de nuestra democracia!... Y lo dice un Ministro de Educación al que no se le ha visto el pelo en los últimos días (que total, para los que tiene...), a raíz de los disturbios estudiantiles que se produjeron en Valencia. 

Todo eso lo dice en un manual publicado por la organización FAES (dónde si no...) que por supuesto, me voy a leer de cabo a rabo para despacharlo a gusto aquí. Después de todo, ésa es una de las razones por las que se creó este blog. Eso sí: me lo pienso bajar sin pagar ni un duro. Después, con un poco de suerte, puede que le dedique un artículo en la Frikipedia. Ahí queda eso.

martes, 21 de febrero de 2012

¡Sexo, sexo, sexo! o las cosas de la Wikipedia*


Oye, ¿alguna vez entras en Internet? 
Hay cosas de lo más molonas en Internet.
La Muerte, Padre de Familia

Pues sí, señores. De todos es sabido que en Internet se encuentran cosas de lo más interesantes. Me permitirán que esta semana les cuente una breve anécdota sobre la Wikipedia, esa biblioteca virtual en la que cualquier internauta puede demostrar al mundo mundial sus conocimientos, facilitándole así la vida a muchos estudiantes y (¿por qué no decirlo?) a muchos freaks cuando la duda que corroe al que la consulta es saber cómo se llamaba el protagonista de Mazinger Z. Ya lo dice la “Santísima” Biblia: de todo hay en la viña del Señor… (Vayan al Antiguo Testamento y verán que risas).

Les cuento. Buscando información para un trabajo, decidí consultar la ya citada enciclopedia. El caso es que llegué a un apartado relacionado con la Inquisición y la sociedad medieval. En uno de los párrafos del artículo, se hablaba de las penas a los sodomitas y de cómo varios de estos fueron condenados a la hoguera. Es curioso decir que el término “sodomía” se encontraba resaltado, lo que significa que alguien había creado una entrada con esta acepción. Picado por la curiosidad (sí, yo soy así) me aventuré en saber qué era lo que algún wikipedista anónimo había escrito de semejante palabreja. Tras hacer clic con el ratón, lo que vi no me sorprendió demasiado. La definición era bastante correcta y carente de cualquier contenido erótico o pornográfico. Hasta aquí todo iba bien, pero la aventura sólo acababa de empezar.

De “sodomía” llegué a “sexo anal”, y de ahí a “sexo oral”. Y es precisamente aquí donde nos topamos con el meollo del asunto. En el apartado de discusión de estas dos últimas expresiones, se había abierto un acalorado debate acerca de la inmoralidad. Un sacerdote jesuita y un “psicólogo” decían que en una enciclopedia de carácter didáctico no debían aparecer esas cosas, que aquello era una inmoralidad, que había que pensar en los niños que visitaban la Web… (¿Pero es que nadie va a pensar en los niños?). Al escuchar tales argumentos, uno no puede evitar acordarse de la educación que recibieron nuestros abuelos y aún nuestros padres, a los que no dudaban en atemorizar enseñándoles cosas del estilo “si te masturbas, te quedarás ciego”, “si haces el amor antes de casarte, arderás en el Infierno junto a un montón de madres solteras”… Parece que muchos todavía no saben que vivimos en el siglo XXI y que hace bastante tiempo que el sexo dejó de ser un tabú. Este tipo de planteamientos no son nuevos. Hace unos años, varias asociaciones de padres denunciaron que se impartiera charlas de educación sexual en los colegios, porque “para hablar de sexo con sus hijos, ya estaban ellos”. 

Ya que nos obligan a quitar determinadas palabras de la Wikipedia, ¿por qué no escribimos a la RAE pidiendo que se saque del diccionario la palabra “puta”? Según los planteamientos de estos señores tan castos, el hecho de que esta palabra figure ahí podría corromper a los niños y… ¿quién sabe? vaya a usted a saber si se les pasaría por la cabeza contratar sus servicios (“No, por Dios. ¡Qué horror!”).

Vamos a ver si nos vamos enterando. Los chavales lo tienen bastante fácil a la hora de acceder a páginas de carácter pornográfico. Basta con que tecleen en google la palabra “tetas” para pasar toda una tarde de diversión. Y lo mismo sucede con Youtube. ¿Ustedes han visto algunos de los videos que oferta la página? Ahí sí que se emiten contenidos violentos y denigrantes (palizas y vejaciones a compañeros de clase, tomaduras de pelo a disminuidos psíquicos, etc.). Y aún así, tal y como está el barrio, todavía hay gente que se escandaliza cuando ve las palabras “felación” o “sodomía” en una enciclopedia. En fin, que le vamos a hacer… Supongo que no somos tan maduros como pensábamos.

lunes, 20 de febrero de 2012

Guatepeore, Guatepeore (David Millán)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Guatepeore, Guatepeore
  • Autor: David Millán
  • Género: Humor
  • Número de páginas: 159
  • Precio: Papel (9,10 euros) / PDF (No disponible)
  • Valoración de Crítica Literaria: 7
DAVID MILLÁN ES DIOS (VALGA LA REDUNDANCIA)

Los lectores más veteranos de Crítica Literaria conocerán a David Millán, nuestro maestro de ceremonias y uno de los autores más prolíficos desde que a Pío Moa le diera por escribir su vigésima tercera biografía de Franco. Pues bien, es para mi un honor informaros que David está de vuelta. Y si en su última visita había cargado las tintas contra el reciente "boom" zombie, esta vez lo hace homenajeando a la mítica serie Lost. Porque Guatepeore, Guatepeore, la novela que comentaremos hoy, cuenta con su propio oso polar escapado de vaya usted a saber dónde, así como de una espesa jungla que haría las delicias de John Locke. Hace un tiempo decíamos que David Millán está como una cabra, pero después de leer su última novela puedo aseguraros que no sólo temo por su salud mental, sino también por la mía.

Al igual que las otras dos novelas que componen la trilogía (Crónicas de Atlantidavid y Los anarcoqueses del Kilimanjaro), Guatepeore, Guatepeore carece de argumento. Es imposible atribuirle una línea argumental medianamente clara. Al contrario, es una pura sucesión de disparates al más puro estilo Martes y Trece, un compendio de despropósitos del tamaño de un clavicordio... Si tuviéramos la misma mala leche que el cuerpo directivo de la Falange murciana, podríamos decir que a nivel literario, la novela carecería de valor. Pero... ¡Joder! Si David Millán no es Dios, no sé quién más puede serlo. David Millán es un crack, un genio capaz de hacer cualquier cosa. Y aquí, siguiendo su costumbre, nos ha hecho reír cosa mala.

Guatepeore... sigue los parámetros de la clásica "novela millanesca" (tomad nota niños porque el día de mañana esto será materia de examen... a no ser que el cretino de Wert termine por cargarse el sistema educativo español): una historia dividida en tres partes, cada una protagonizada por tres personajes diferentes y repletas de situaciones absurdas hasta decir basta. No pueden faltar los continuos saltos en el tiempo (considerados ya marca de la casa) que tan pronto nos sitúan en los tiempos en los que Carrero Blanco era corneta, como en un futuro postapocalíptico en el que el Vaticano ha creado su propio ejército de cyborgs con los que ha terminado por conquistar el mundo.

Porque Guatepeore... es así: alocada, imprevisible... Un viaje de locos, en definitiva. Y es precisamente aquí donde encontramos el eje de la novela, en el viaje que realizan los tres protagonistas de la aventura: 1) El realizado por Cristóbal Colón en sus años mozos, poco antes de entrar a servir en la corte castellana y del planeta Galarum; 2) el efectuado por el Judío Errante por esos caminos de Dios, encontrándose en su aventura con el mítico oso polar (comandante de las bestias del submundo para más señas); y 3) el que realiza un profesor de cierto colegio de monjas que pretende llevar la fe cristiana a todas las mujeres de buen ver que se crucen en su camino. En semejante periplo no podrán faltar estrellas invitadas de la talla de Mortadelo y Filemón, Son Goku y Papá Noel de Las Galaxias, miembros del Club de los Inmortales, cuya sede, como todo el mundo sabe, se encuentra en la Transilvania profunda al mando del Conde Friki.

En esta ocasión, y a diferencia de sus dos predecesoras, la trama tiene lugar en la República de Guatepeore, un misterioso enclave situado en América del Sur y que sirve de puerta de entrada a los infiernos. El portal, sellado por orden de Felipe II, se encuentra bajo el poder del nuevo presidente de país, que amenaza con volarlo por los aires. Sin embargo, nuestros héroes no se quedarán de brazos cruzados y harán todo lo posible por evitar el desastre. Entre tanto, las bestias que pueblan el Infierno, comandadas por reptiles antediluvianos, cíclopes y demás monstruos de identidad sexual difusa, esperan pacientes a que el portal sea destruido para salir de su prisión y dominar la Tierra. Vamos, lo que se dice un sinsentido total.

Ya hablando en serio, las mejores armas de David son su capacidad para hacernos reír y sacarnos una carcajada. Su verborrea es imparable, rápida, algo digno de elogio. Guatepeore... pone el broche de oro a una trilogía caracterizada por el surrealismo, el humor absurdo y las extravagancias del autor catalán. Guatepeore... es un despropósito de pies a cabeza. No obstante, puedo aseguraros que su lectura nos reserva toda una tarde de diversión.

Una útima cosa: el hecho de que hayamos terminado con la trilogía atlantidavidiana no implica que David Millán no vuelva a visitarnos. Nada más lejos. En nuestra estantería nos aguardan dos volúmenes de su primera saga, las archiconocidas Aventuras de Papá Noel. Sólo nos queda pedir al buen Jehová y a la guardia civil que protejan su alma para que siga regalándonos historias tan absurdas y disparatadas como la que hemos reseñado hoy. Que el Espagueti Volador y sus santos acólitos le bendigan.

domingo, 19 de febrero de 2012

Tron (Steven Lisberger)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Tron
  • Director: Steven Lisberger
  • País: Estados Unidos
  • Duración: 82 minutos
  • Género: Ciencia Ficción
  • Año: 1982
  • Reparto: Jeff Bridges, Bruce Boxleitner, David Warner, Cindy Morgan, Barnard Hughes, Dan Shor, Peter Jurasik, Tony Stephano, Craig Chudy, Michael Dudikoff
  • Valoración: 6
“CUIDADO CON LAS MACROS OCULTAS”

La vida de Kevin Flynn cambia radicalmente cuando se ve obligado a abandonar su puesto de diseñador de videojuegos y programas en la empresa en la que trabaja. Cuando se da cuenta de que todo su trabajo ha sido usurpado por el siniestro señor Dillinger, Kevin decide esfumarse para, posteriormente, reaparecer como dueño de una sala de recreativos. Allí da rienda suelta a su imaginación, sintiéndose libre de ataduras y diseñando sus propios juegos. Sin embargo, todavía le queda por ajustar cuentas con Dillinger. El empresario habrá ganado la batalla, pero la guerra todavía no ha terminado.

Con el fin de llevar a cabo su revancha, Kevin logra contactar con dos de sus antiguos compañeros. Es así como inicia su amistad con Alan y Lora, quienes le ponen al día de los últimos cambios que se están produciendo en su empresa. La puesta en marcha de un programa de inteligencia artificial (CCP) ha dejado a sus nuevos amigos sin trabajo, y Kevin cree que, tal vez, investigando sobre las características del nuevo proyecto, pueda encontrar pruebas que le permitan dejar en evidencia a su antiguo jefe.

No obstante, tras infiltrarse en la sede de la compañía, Kevin es “secuestrado” por la CCP, quedando atrapado dentro de un asombroso mundo digital. Allí la CCP gobierna de forma autoritaria sobre los demás programas de ordenador, valiéndose de una recreación de Dillinger que, al estilo de una eminencia gris, actúa como su brazo ejecutor.

La batalla final ha comenzado. Kevin sólo dispondrá de una oportunidad para derrotar a Dillinger y destruir a la siniestra CCP. Su reputación y el destino de ambos mundos (el real y el digital) está en sus manos. ¿Lo conseguirá?

Protagonizada por el recientemente oscarizado Jeff Bridges (el simpático Nota de El Gran Lebowski), Tron supone un hito dentro del Séptimo Arte, empleando para su realización toda una amplia gama de efectos digitales que significaron el desarrollo de esta industria. Aunque su estreno no tuvo el éxito esperado, su legado puede verse en las múltiples referencias que han llegado hasta a nosotros gracias a la cultura popular, destacando la célebre carrera de motos parodiada en Padre de Familia; o la representación de la CCP en la divertida e irreverente South Park, en la que el villano digital presta su fisonomía al profeta bíblico Moisés.

viernes, 17 de febrero de 2012

Stalker (Andrei Tarkovsky)


“A veces creo que mis libros podrían ser beneficiosos para alguien... ¡No! Nadie me necesita para nada”

Nadie sabe como surgió, pero lo cierto es que La Zona existe. Son muchos los que tratan de entrar en ella, pero muy pocos consiguen volver. Únicamente los stalkers pueden adentrarse en La Zona sin temor a caer víctimas de la confusión y la paranoia... hasta que finalmente ellos también sucumben ante la desesperanza.

Pero La Zona supone un objetivo muy apetecible para los viajeros que pernoctan en esa ciudad-fronteriza sumida por el caos y el desorden. Pese al rechazo de los stalkers a regresar a ese enigmático lugar, la pobreza y la necesidad les empujan a seguir haciendo de guías. Son tiempos oscuros. La herrumbre se ha apoderado de toda la ciudad y cualquier ayuda es poca para sobrevivir. Poco importan los horrores de los que serán testigos stalkers y viajeros cuando visiten su misterioso destino. Al fin y al cabo, mañana será otro día más, tal vez borrado de la memoria por culpa del alcohol y la miseria.

¿Qué hay de cierto en los rumores que corren sobre La Zona? ¿Es verdad que puede hacer que nuestros deseos se hagan realidad?  ¿Es posible que, en medio de un mundo devastado, todavía haya hombres ebrios de poder?

Stalker nos traslada a un mundo triste y gris, casi de color sepia, en el que vemos a unos personajes moviéndose en una vida en la que la desesperanza es la nota predominante. El lirismo y la poesía de Tarkovski cobran aquí un sorprendente significado. La condición humana es puesta en tela de juicio, mientras vemos como la solapada guerra entre la Ciencia y el Humanismo terminará en tablas. Todo ello dotado con ese extraño aire de melancolía que sólo pueden darnos las imágenes en blanco y negro. En esta película no hay color, no hay alegría... Los mortecinos rostros de los protagonistas contrastan con esa naturaleza que ha logrado imponerse a las construcciones de los hombres. Sólo los arbustos que se alzan sobre los oxidados restos de los tanques y las ametralladoras nos recuerdan que el mundo todavía sigue en pie.

Stalker no es sólo una película de ciencia ficción. Su visionado nos pone en la antesala de los últimos años del régimen soviético, mostrándonos a una sociedad desencantada e incapaz de ser feliz. Las divergencias con el bloque occidental se habían recrudecido en esa época, los horrores de Afganistán estaban a punto de entrar en los hogares rusos y Chernóbil todavía quedaba muy lejos. Pero Tarkovski, en un escalofríante ejercicio de anticipación, supo adelantarse a la tragedia y enseñarnos un lugar en el que el tiempo y la memoria se han detenido, quizá con el propósito de devolver la esperanza a la Humanidad.

sábado, 11 de febrero de 2012

¿Quién quiere a Benedicto? o ¿Es lícito que se imparta religión en las escuelas?*


Si el lector no tiene inconveniente, contestaré por él a la última pregunta. No, no es ni lícito ni aceptable que en la España de hoy, la Iglesia Católica siga ostentando determinadas responsabilidades en la educación pública. Me da igual lo que me digan. Esto es así y punto. Como ya comenté hace un par de semanas en este blog (Educación para la Ciudadanía: ¡Ya era hora!), en la escuela pública no hay lugar para la religión. Salga el sol por donde salga. Por el contrario, en los colegios privados los curas pueden hacer lo que les de la gana (¡Faltaría más!). Por mí, como si les da por arrojarse con crucifijos y todo por la ventana. Allá ellos y su salud.

Lo que no hay derecho, es que Rouco Varela y compañía sigan haciendo de las suyas y continúen creyéndose los reyes del mambo, metiéndole caña al Gobierno y redactando instancias al Vaticano para que Ratzinger Z (perdón, he querido decir Benedicto XVI) “condene al Fuego Eterno a Zapatero y sus compinches” (declaraciones inéditas de un facha).

No, no es lícito que en la escuela pública se imparta religión. No me cansaré de repetirlo. Y menos aún si tenemos en cuenta que en nuestro país confluyen otras creencias (en colegios de Ceuta, Melilla y Andalucía, los estudiantes musulmanes ya superan a los católicos). El hecho de que la Iglesia y ciertos diputados del PP quisieran que las calificaciones de la Religión Católica en el Bachillerato tuvieran peso en la notas finales para acceder a la Universidad (que para quienes lo ignoren, es la media global del Bachillerato y los exámenes de la PAU) es inadmisible.

Para los que defiendan la religión en las escuelas, les recomiendo que se lean la Constitución. Según el Artículo 16, apartado 3, ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones. Es decir, aunque la confesión católica sea la mayoritaria en España, no es la única que existe en nuestro país, y mucho menos es la oficial del Estado. En cuanto al asunto de la cooperación, la Conferencia Episcopal (la Confi, para abreviar) seguía, hasta hace poco, dependiendo del Estado. Ignoro si todavía sigue haciéndolo. Si algún lector puede darme noticias al respecto, las recibiré encantado.

Antes de terminar, me gustaría hacer una breve reflexión sobre el papel de la Iglesia con respecto a la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC). Hace dos años, en febrero de 2007, la Iglesia en pleno salió a la calle para protestar por las disposiciones del Gobierno socialista. Entre ellas, claro está, se encontraba la aprobación de la tan temida EpC. No vamos a negarle el derecho de salir a manifestarse (¡Buenos se ponían ellos cuando los rojos y los estudiantes protestaban contra el franquismo!) pero que lo hubieran hecho al lado del Partido Popular, y sobre todo, junto a personas que portaban banderas preconstitucionales (la bandera carlista, la del “pollito”, etc.) no tiene perdón de Dios (valga la redundancia). Y menos aún que convocaran aquella marcha coincidiendo con una de Falange Española. Que los padres objetores (que no todos, cuidado) y la Conferencia Episcopal, se manifestaran en compañía de personas de tan dudosa catadura moral, no sé… Creo que ya dice bastante sobre las ideas que defienden.

* Publicado originalmente en "Un potaje para todos" el 06/03/09

PD: Sí, lo sé. Esta semana he abusado la tira de los artículos de opinión. Pero no hay mal que cien años dure. La semana que viene volveremos con las reseñas. ¡Prometido!

viernes, 10 de febrero de 2012

Pero... ¿a quién puñetas hemos votado?


Yo, desde luego, no lo sé, porque solicité el voto por correo y no me llegó la dichosa papeleta de marras. Pero viendo como se las gasta el Gobierno del Partido Popular, la pregunta que formulamos hoy es más que obligatoria. Insisto: ¿a quién coño hemos votado? ¿A qué cerebros extraviados hemos ayudado a tomar el poder?

El motivo que nos lleva a preguntarnos esto es José Ignacio Wert (el pollo de más arriba), un tío que no los tiene más grandes porque correría el peligro de que cualquier objeto entrara en su campo gravitacional. Y que conste que no lo digo de coña, sino totalmente en serio, porque lo de este hombre es increíble.

Lo que más me agrada de Juan Ignacio Wert, (que para quien no lo sepa, es nuestro actual Ministro de Educación y Cultura), es su capacidad para decir cualquier burrada y quedarse más fresco que una lechuga. ¿Que hace pasar un ensayo de Filosofía por un manual para estudiantes de ESO y denostar así a la EpC? No importa. ¿Que la editorial que publicó ese libro amenaza con tomar medidas y denunciar al Gobierno por dañar su imagen? Da igual. ¿Que vuelve a subvencionar las corridas de toros por aquello de darle un impulso a la "Fiesta Nacional"? Nada, nada... Los que protestan contra eso son hippies perroflauteros que se lo montan con animales... Y así podríamos seguir hasta aburrirnos. Dicho de otro modo: lo que más me gusta de este personaje es su capacidad para tocarle las narices al personal y demostrar con sus respuestas que es un auténtico bastardo (siempre con cariño, ¿eh?), al mismo nivel de Esperanza Aguirre, el presidente de Ryanair y el General Bison.

La última del ministro es haber cambiado el temario de las oposiciones a profesor cuatro meses antes de celebrarse los exámenes. ¿El motivo? Pues que el Gobierno busca maestros de calidad y los contenidos del actual temario no cumplen esos requisitos (¿significa eso que los que se convirtieron en maestros durante la etapa socialista son unos ineptos?)... El caso es que este cambio supone una bofetada en la cara a todos aquellos que llevan preparándose el examen desde hace varios meses, puesto que ahora deberán estudiarse otro temario completamente distinto y anterior (¿cómo no?) al que aprobaron los socialistas en su momento.

El daño provocado por esta medida afecta a los opositores por partida triple: en primer lugar, han perdido el tiempo estudiando unos contenidos que ya no sirven para nada (el propio ministro lo dejó bien claro cuando dijo que el temario actual no se corresponde con los cambios que el Ministerio piensa llevar a cabo en el sector); en segundo lugar, el cambio se produce cuando sólo faltan cuatro meses para que se celebren los exámenes, de modo que los aspirantes tendrán que preparar la prueba a contrarreloj (teniendo en cuenta que muchos de ellos estudian y trabajan al mismo tiempo, esta tarea es casi imposible, y más si tenemos en cuenta el actual contexto de crisis y que el dinero no crece en los árboles); y por último, cabe destacar que ahora los opositores tendrán que desembolsar una cantidad de dinero exorbitada para hacerse con los apuntes que componen el nuevo programa, los cuales deben valer una pasta gansa (se ve que están interesados en reactivar el consumo). Ante tales quejas, el ministro afirmó que estaría dando saltos de alegría si le dijeran que, siendo él un opositor, tuviera que estudiarse un temario de hace varios años y que, (por descontado), los estudiantes ya deben conocer

Pese a no llevar en el cargo ni tres días, este hombre no deja de regalarnos perlas del tamaño de un pedrusco. No se puede empezar con peor pie y, vistas cómo están las cosas, me temo que en los próximos meses seguiremos asistiendo a esperpentos de este calibre. Ahora la pregunta es: ¿de verdad era tan urgente hacer semejante tontería? ¿En serio corría tanta prisa? Da la sensación de que este cambio se ha hecho únicamente para fastidiar a los opositores. Y lo más flipante de todo es la forma en la que el ministro se lava las manos, actuando como si la cosa no fuera con él. Peor: como si los propios estudiantes tuvieran la culpa de ese cambio. El cinismo con el que se ha tratado este tema es sencilllamente alucinante. Y lo peor es que los afectados no podrán recurrir, encontrándose desamparados y sin perro que les ladre. ¡Pero por el amor de Dios! ¿A quiénes hemos votado?

miércoles, 8 de febrero de 2012

A vueltas con la Ciudadanía: (¡Otra vez!)*


Esta semana debería de haber hablado sobre los recortes de presupuesto en la ULL (¡Ay, mi “querida” Universidad! ¡Cómo hecho de menos meterte caña!), pero teniendo en cuenta que en mi artículo de la semana pasada me dejé varias cosas en el tintero, he decidido emborronar un par de folios más y continuar hablando sobre la última pesadilla de curas y frailes… Sí señores, vamos a volver a hablar sobre la Educación para la Ciudadanía (EC).

Sé que corro el riesgo de repetirme, y de que mis compañeros de redacción me echen amigablemente una bronca, pero viendo como están las cosas en la Conferencia Episcopal (y en la Iglesia Católica, en general), considero necesario estirarme un poco más con este tema. Espero que los lectores del Potaje sepan disculparme.

Las últimas noticias sobre EC no pueden ser más desalentadoras, pues el Partido Popular ha amenazado con suprimir la asignatura nada más regrese al poder. Tal como suena. Se ve que ideas como la emancipación de la mujer, la homosexualidad, la tolerancia y los derechos humanos le dan grima al partido de Rajoy y compañía. Es de locos. Claro que es comprensible si tenemos en cuenta que en Madrid y en la Comunidad Valencia (gobernadas por el PP), EC se imparte como un refuerzo del inglés. Es decir, la asignatura no se imparte en español sino en el idioma de la “Pérfida Albión” ¡Toma boicot al Gobierno!

¡Cargarse una asignatura! ¡Viva España y la suegra del Rey! ¡Como si los padres no tuvieran suficiente con saber qué nuevos planes de estudio van a realizar sus hijos! Ahí se quedan la LOGSE, la ESO, el BUP, el COU, etc. ¡Y el principal partido de la oposición obsesionado con una asignatura! Está claro que en materia educativa, en España quedan muchas cosas por hacer.

El Foro de la Familia sigue erre que erre con la EC y anuncia que recurrirá la sentencia del Tribunal Supremo. Todavía siguen manteniendo el derecho de la objeción de conciencia para los padres que se nieguen a que sus hijos se contagien de la fiebre comunistoide. El pleito amenaza con prolongarse, debido a la huelga de jueces y magistrados prevista para los próximos meses. Por otro lado, todavía sigue coleando el asunto de Wyoming e Intereconomía (expuesto de manera excelente por mi compañero y amigo Félix Leblanc) Antes de hacerse público el montaje, los esbirros de Intereconomía (a sueldo de Jiménez Losantos) se mofaban de la “violencia” utilizada por el cómico, rebuznando chorradas del tipo “Éste (por Wyoming) sí que estudió Educación para la Ciudadanía”. Y es que EC ha sido definida por muchos como “un manual para ser un buen progre”. Ignoro si la palabra progre (de progresista, se entiende) tiene connotaciones negativas (está claro que para los falangistas sí que la tiene). Si la defensa de valores como los derechos humanos (entre ellos, la situación del pueblo palestino) son tildados de progres, entonces yo seré el primero en clasificarme como tal.

No me gustaría terminar sin comentar la que para mí ha sido la noticia bomba de esta semana. Un cura alemán ha dicho que el Holocausto nunca existió. Que todo eso de las cámaras de gas y los seis millones de judíos asesinados por los nazis es un cuento chino. El Papa ha pedido que se disculpe o dimita, pero el prelado sigue en sus trece. Habrá que ver como acaba esta película. Yo a este señor no le recomendaría que se empollara un libro de EC. ¡Qué va! Le obligaría a leerse un manual de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato. ¡A ver quien es el guapo que se atreve a pedir la objeción de conciencia para este sujeto!

Hasta la semana que viene.

lunes, 6 de febrero de 2012

Educación para la Ciudadanía: ¡Ya era hora!*


Sí, eso es muy cristiano: cree lo que te digo o te arreo...
Brian Griffin, Padre de Familia

Dejemos de lado, por unos días, nuestra particular cruzada contra la ULL. La actualidad manda, y El Potaje no puede mostrarse indiferente ante lo que ha ocurrido esta semana en los pasillos del Tribunal Supremo. Este Organismo ha fallado a favor de la asignatura Educación para la Ciudadanía en el litigio que mantenía con el Foro de la Familia y demás asociaciones conservadoras (entre ellas, el mismo Partido Popular), las cuales, y aludiendo cuestiones de tipo “moral y ético”, se oponían firmemente a la enseñanza de esta asignatura en las aulas (incluso se llegó a postular la objeción de conciencia).

El respeto hacia otras religiones y culturas, la tolerancia, el cuidado del medio ambiente, la homosexualidad, entre otros temas, conforman el temario de la nueva asignatura. De todos es sabido la firme oposición de la Iglesia Católica y sus grupos afines hacia cuestiones como el matrimonio homosexual, condenado una y otra vez desde el Vaticano. ¿Cómo es posible que la Iglesia se pronuncie en contra de una materia que defiende la libertad del individuo? ¿Cómo se explica que condene ideales como el respeto y la tolerancia? ¿Por qué se niegan a que la asignatura se imparta en las escuelas? ¿De qué tienen miedo? ¿Acaso de perder más fieles de los que ya de por sí están perdiendo?

Entiendo que en los centros de educación concertada, que al fin y al cabo son colegios privados, haya padres que se nieguen a que sus hijos cursen esta materia. Lo que me parece indignante es que la Iglesia se haya tomado la licencia de intervenir en las escuelas públicas, actuando como si éstas fueran parte de su propiedad. A ver si nos vamos enterando de que en una escuela pública no hay lugar para la religión, ya sea ésta la católica, la musulmana o la rastafari. El que quiera aprender religión que se matricule en un colegio privado o que hable con el párroco de su pueblo para que éste organice unas catequesis. En este punto, no hay más que hablar.

Da vergüenza ajena recorrer la red y encontrarse con blogs en los que se critica a la nueva asignatura. Y es todavía mucho más lamentable ver que tales críticas se basan en argumentos que casi merecerían aparecer en la Frikipedia, rozando los límites de lo xenófobo y lo repugnante ("La homosexualidad es una enfermedad", "Los homosexuales no tienen derecho a adoptar", "En las escuelas debe darse Religión Católica. Si los inmigrantes no quieren cursarla, que no vengan a España"…). Me permito invitar al lector a que se de una vuelta por las páginas de los periódicos digitales (la mayoría de ellos de carácter conservador). Si usted es capaz de aguantar durante más de cinco minutos las aberraciones de un obispo metido a articulista, se habrá ganado su lugar en el cielo. Otro tanto ocurre con la “santísima” cadena COPE y la camarilla de neonazis que la dirige. Claro que eso ya es otra historia…

La realidad española no es la misma que la de hace treinta años. La Iglesia debe comprender que su papel en las instituciones terminó el día en que se inició la Transición. España es un país multicultural donde confluyen las más variadas creencias. Por mucho que a los fachas de toda la vida les duela, nuestro país va camino de convertirse en un Estado laico. Ya en los tiempos de la II República se llevó a cabo un proyecto semejante, con las consecuencias que todos conocemos: golpe de Estado, Guerra Civil, exilio, Dictadura… en fin, todos los males que cualquiera pueda imaginarse. Ahora disponemos de otra oportunidad para volver a empezar.

* Publicado originalmente en "Un potaje para todos" el 30/01/09

domingo, 5 de febrero de 2012

Sobre Educación para la Ciudadanía...


Hace cosa de tres años, por estas fechas, empecé a colaborar como "articulista" en un blog de opinión que unos colegas se habían montado por aquello de pasar el rato. El blog no podía tener un nombre más acorde con su estilo (Un potaje para todos), y aunque tuvo una vida bastante efímera (creo que no llegó ni a los seis meses de vida), lo cierto es que mis compañeros y yo nos lo pasamos muy bien escribiendo. Aparte de dar caña, cada uno de nosotros tenía una sección claramente diferenciada: éste se encargaba de comentar las últimas tendencias musicales, aquel se hacía cargo de revisar la parrilla televisiva... Y a mí me tocó la sección de Educación. Con dos narices.

El caso es que, mirando atrás, me doy cuenta de que varias de mis opiniones rozaban varias veces la demagogia (algo, por otra parte, acorde con el espíritu "combativo" que tenía el blog), si bien es verdad que tenía motivos para estar enfadado y no dejar de soltar burradas a diestro y siniestro. Recuerdo haberme hecho eco del fiasco que supuso para muchos universitarios la adaptación al Plan Bolonia, lo mal que funcionaban los sindicatos estudiantiles en mi Universidad (especialmente, aquellos que estaban en sintonía con las ideas del rector) y, sobre todo, la entrada en vigor de la asignatura Educación para la Ciudadanía, un tema que me dio para un buen número de entradas.

Pues bien. Da la casualidad de que esta misma semana, mientras rememoraba mis primeros pasos como blogger, me entero de una noticia que, pese a ser esperada, no deja de resultar sorprendente. Y es que era cuestión de tiempo. Nos lo llevaban anunciando desde antes de las elecciones y al final se salieron con la suya. De todos modos, la cosa ya no era saber cuándo sino cómo. Y ha sido de la forma más esperpéntica y deplorable posible. El Gobierno del Partido Popular acaba de cargarse Educación para la Ciudadanía.

Tenían pruebas suficientes para demostrar que la asignatura era una obra conjunta entre Mefistófeles y la momia de Lenin, eso por descontado. El pasado miércoles el ministro de Educación, Cultura y Deportes se lanzaba a justificar la medida amparándose en lo que se decía en un libro de la materia. No recuerdo ahora mismo qué frases utilizó para probar ese "adoctrinamiento" contra el que tantas veces cargaron las tintas, pero lo cierto es que gracias a ello quedó patente hasta qué punto los que nos gobiernan emplean la manipulación y el engaño para metérnosla doblada. O eso, o es que decididamente estamos bajo la batuta de una caterva de ignorantes. Y la verdad es que no sé qué es peor.

Porque como bien habréis podido leer (al diario Público me remito), esas frases que utilizó el ministro no procedían de un libro de texto, sino de un ensayo. ¡Sí, de un ensayo que reflexionaba sobre la utilidad de la asignatura, sus teóricos y su trayectoria! Muy mal tienen que estar las cosas para que todo un Ministro de Educación confunda un libro para estudiantes de Secundaria con un tratado de Filosofía. Tremendo. Ya digo, o son ganas de manipular o es que este hombre no está capacitado para ejercer el cargo que ocupa. Eso sí, no podemos reprocharle su firmeza de ideas, ya que, a diferencia de sus compañeros de gabinete (los cuales ya nos tienen acostumbrados a recular), nuestro Ministro de Cultura se niega reconocer que ha metido la pata y pasa de puntillas sobre el tema... Por no hablar de esas ayudas al sector taurino con las que ayer mismo volvía a sorprendernos. Claro que eso es harina de otro costal.

Muy bien, suprimimos la Educación para la Ciudadanía. Ahora mismo los padres objetores y sus simpatizantes estarán tirando cohetes. Es lógico. Después de cuatro años, ha tenido que haber un cambio de Gobierno para demostrar a la opinión pública que tenían razón, que los contenidos de la materia (el significado de los Derechos Humanos, la sexualidad, el respeto hacia las personas del mismo sexo y demás) eran un guarrada y que, por tanto, era obligatorio erradicarlos. Ya son ganas de utilizar las sentencias del Tribunal Supremo como pañuelos para sonarse los mocos, pero bueno... No hay duda de que el Partido Popular sabe cómo tratar a su electorado.

Pero el lector no tiene de qué preocuparse, puesto que EpC será sustituida por otra materia que acercará a los jóvenes a la Constitución. Habrá que esperar qué cara pondrán los chavales cuando les digan que nuestro país es un Estado aconfesional y sobre todo, la reacción del profesor cuando tenga que explicarles por qué la asignatura de religión (el más claro exponente de adoctrinamiento) sigue impartiéndose en las aulas. Lo dicho: This is Spain, my friend!

miércoles, 1 de febrero de 2012

"Días de blogs y zombies" ya está en Amazon


David Millán, maestro de ceremonias de Crítica Literaria y autor de Crónicas de Atlantidavid, Los anarcoqueses del Kilimanjaro y Papa Noel de las Galaxias, ha publicado en Amazon uno de sus últimos trabajos, Días de blogs y zombies, relato que ya tuvimos la oportunidad de reseñar a principios de 2011.

En los últimos meses han sido varios los autores que han decidido dar el salto a esta plataforma. A mediados de otoño la propia Bubok informaba a sus usuarios de que sus libros también podrían adquirirse en Amazon gracias a un acuerdo con esta distribuidora. Eso sí, Bubok exigía como requisito que los trabajos tendrían que tener obligatoriamente tanto su Depósito Legal como su ISBN. Del mismo modo, varios miembros del grupo "Cómo triunfar en la Literatura sin morir en el intento" se han aventurado por este camino.

Coincidiendo con la publicación de la reseña de Guatepeore, Guatepeore (la cual podréis ver dentro de unos días), David Millán también ha optado por subirse al carro de Amazon. En Días de blogs... David nos pone en la piel de Ismael Loring, un blogger que trata de sobrevivir a un más que peculiar Holocausto Zombie... Todo ello debidamente adornado con la dicharrachera y alocada prosa del autor catalán. Con esta publicación, David vuelve a demostrarnos que está en plena forma y que sus ganas de hacernos reír siguen, a pesar de la que está cayendo ahí fuera, afortunadamente intactas. ¡Que no decaiga!