sábado, 28 de abril de 2012

Diario de la IX Edición de la MIDEC (Toma 2).-

Fotograma de Encounter, cortometraje realizado por los hermanos Nayra y Javier Sanz Fuentes.

La IX Edición de la MIDEC cerrará sus puertas este sábado. La programación para hoy se presenta, como no podía ser de otra manera, la mar de interesante, encontrándonos con prometedores cortometrajes como Hidden Soldier, El barco pirata, Desanimado, entre otros. Por si fuera poco, esta tarde conoceremos el cortometraje preferido del público, así como el premio al mejor guión, galardón que los muchachos del Aula de Cine nos encargaremos de decidir.

Pero de todo esto os informaremos mañana. Hoy nos toca hablaros de los trabajos exhibidos ayer. Y es que los amantes del drama tuvieron el viernes su día. La sesión comenzó con el cortometraje Encounter, el único trabajo canario presentado a concurso. Dirigido por los hermanos Nayra y Javier Sanz Fuentes, Encounter nos habla de lo importante que es pasar el tiempo con nuestros seres queridos. En un momento en el que toda nuestra vida gira alrededor del trabajo (ya sea porque tengamos la suerte de tener uno o no), la lección que nos enseña este corto es fundamental. A Nayra y Javier ya los conocíamos de su cortometraje Anniversary, el cual tuvimos la suerte de proyectar en la II Muestra de Cortometrajes Aula de Cine.

Acto seguido difrutamos de La victoria de Úrsula, un tenebroso y oscuro trabajo rodado por Nacho Rupiérez (que también lo guioniza) y Julio Martí. Ambientado en la nada recomendable España de los 50, La victoria de Úrsula nos cuenta los intentos de una joven por preservar la memoria de su padre, muerto de turbeculosis. Claro que el padre de Úrsula era un tanto atípico, pues era poseedor de un secreto que ocasionaba el temor de todos lo que le rodeaban.

Úrsula charla con el anciano sepulturero del cementerio en el que está enterrado su padre.

Abandonamos el lúgubre cementerio en el que Úrsula busca a su padre para trasladarnos a una casa en la que está teniendo lugar una cena de celebración. Y es que un joven escritor novel acaba de publicar la que será su obra más importante. Lamentablemente, la comida terminará indigestándosele, puesto que el ambiente relajado e informal de la reunión dará paso a una situación harto incómoda. Tal es la propuesta de Francisco Javier Rubio, quien produce, dirige y guioniza A solas, uno de los trabajos que más llamó nuestra atención.

La historia que se nos presenta en Maquillaje nos emocionó a muchos.

Posteriormente tuvimos la inmensa suerte de ver Algo queda, un entrañable corto que nos muestra el viaje sin retorno de un enfermo de Alzheimer. Ana Lorenz rinde un emotivo homenaje a esas personas para las que el tiempo no sólo se ha detenido, sino que además ha empezado a avanzar en sentido inverso. Sencillamente extraordinario. De una temática más o menos similar trata el cortometraje Maquillaje, en el que vemos a un hombre desesperado por tratar de pasar más tiempo junto a su esposa enferma. Alex Montoya es el director de un trabajo que nos acerca a una espantosa realidad que promete instalarse en nuestras vidas de aquí a unos meses. Y a los últimos recortes en Sanidad me remito.

Los protagonistas de Le quiero y espero en un momento de su surrealista conversación.

Pero en la vida hay más cosas aparte del drama. De eso sabe (y mucho) la directora argentina Valeria Florencia Sartori, quien en su cortometraje Le quiero y espero, nos acerca a una historia de amores ocultos y no correspondidos. Este trabajo despertó más de una carcajada entre el público. Y es que camareros como el que atiende a la pareja protagonista son muy difíciles de encontrar.

El actor Juan Diego en pleno viaje hacia Las Vegas.

A continuación disfrutamos de un enorme Juan Diego en Matador on the road (Alexis Morante), una espléndida sátira contra el sector taurino y aquellos que lo sustentan. Asediado por la prensa del corazón, un famoso torero retirado es contratado para actuar en Las Vegas. En su periplo por las áridas carreteras de Nevada, nuestro matador tendrá un encuentro que le llevará a plantearse su forma de vida.

El atormentado protagonista de Warisover.

Y terminamos con Warisover, de Carlos Morelli, un feroz manifiesto en contra la guerra con un inesperado giro final. Si pensáis que en materia antibelicista lo habíais visto todo, estáis muy equivocados.

Y esto es todo por hoy. Mañana prometemos volver informándoos de todo lo relativo a la sesión de hoy. ¡Recordad que hay dos premios en juego! Nos vemos esta noche en el Espacio Cultural Aguere a partir de las 20:30. ¡Esperamos veros allí!

viernes, 27 de abril de 2012

Arranca la IX Muestra Internacional de Cortometrajes de La Universidad de La Laguna.-

Cartel de la IX Muestra Internacional de Cortometrajes de La Universidad de La Laguna.

El pasado jueves 26 de abril arrancaba la IX Muestra Internacional de Cortometrajes de la Universidad de La Laguna. Y el Aula de Cine de La ULL estuvo allí para informaros de todo. Antes de empezar la crónica, queremos agradecer tanto al Vicerrectorado como a Digital 104 la cortesía de invitarnos al evento y, sobre todo, su decisión por permitirnos actuar como jurado y elegir al Mejor Guión, una tarea nada fácil debido a la enorme calidad de los trabajos presentados. Para nosotros, supone todo un honor y una gran responsabilidad. Así, también queremos agradecer al Espacio Cultural Aguere el esfuerzo que está haciendo por acoger la Muestra y, por añadidura, su buena disposición por querer colaborar con nosotros en el futuro.

Las proyecciones comenzaron a las ocho y media de la tarde, ejerciendo la Vicerrectora de la Universidad de La Laguna como maestra de ceremonias. El acto contó con una gran afluencia de público, haciendo así honor a uno de los festivales más longevos y exitosos de nuestra ciudad.

El cortometraje de Ángela Romero, Entrevista, fue el primero de los trabajos en abrir fuego. Romero, que hace las veces de directora y guionista, nos cuenta en este corto la historia de un joven informático que se presenta a una entrevista de trabajo un tanto peculiar. El encargado de evaluarle resulta ser un imbécil de marca mayor, pero nuestro aspirante está dispuesto a devolverle todas y cada una de sus impertinencias. Cortometraje de humor negro que despertó más de una sonrisa en la sala.

Un escena del cortometraje Entrevista, dirigido y guionizado por Ángela Romero.

El siguiente trabajo que pudimos contemplar fue El abrigo rojo. Su directora, Avelina Prat, también se encuentra detrás del guión y la producción. La llegada a la tintorería de un elegante abrigo rojo despierta la curiosidad de una de sus empleadas (Paula Miralles). La joven descubre en uno de los bolsillos una misteriosa carta escrita en un idioma que no puede entender. Más adelante descubrirá que la propietaria del abrigo tiene un deseo que le gustaría ver cumplido antes de morir, que no es otro que cierto viaje a Moscú. Y es que, como todo el mundo sabe, Rusia es un país lleno de sorpresas.

Fotograma de El abrigo rojo: Rusia no puede esperar.

A continuación pudimos ver el prometedor cortometraje La culpa. Poco después de ver morir a su mujer víctima de un atraco, Léo entra en una profunda depresión. La vida no tiene no sentido y todo a su alrededor se desmorona. Sólo hay una única idea que le mantiene en pie: la venganza. Con esta premisa se inicia una emocionante historia en la que la angustia será la nota predominante. David Victori guioniza y dirige un corto que, sin lugar a dudas, dará mucho que hablar.

En La culpa: la angustia del protagonista terminará por contagiar al espectador.

La nota de humor fue puesta por Vicenta, un divertidísimo trabajo de animación que cuenta con la colaboración del archiconocido Santiago Segura. La historia gira alrededor de Vicenta, una sacrificada ama de casa que tiene que soportar las infidelidades de su marido Alfredo, una facha de la vieja escuela. Lo que en teoría tendría que ser un matrimonio feliz (puesto que a la pareja le tocó la lotería hace muchísimos años), se va al traste cuando Alfredo se hace con el dinero y lo oculta en algún de la casa. Vicenta se ve obligada a malvivir cosiendo retales y dejándose la espalda limpiando el suelo de la cocina. Mientras tanto, Alfredo se dedica a derrochar su fortuna y a ponerle los cuernos con la cachonda de la vecina. Pero el colesterol de Alfredo no puede soportar la masiva ingesta de chistorra y churros mojados en huevos fritos, de modo que al final acaba estirando la pata. Deseosa de saber dónde escondió su marido el dinero, Vicenta toma una escalofríante decisión: hacer que Alfredo vuelva de entre los muertos.

Vicenta y Alfredo en un momento de sus habituales discusiones.

Tras una breve pausa, la sesión se reanudó con el cortometraje La gran carrera, un corto que los amantes de los caballos y las carreras no pueden dejar de ver. La que en teoría debería de ser la Carrera del Siglo se termina convirtiendo en un grotesco espectáculo cuando se abre la parrilla de salida. Pero el espectáculo debe continuar. Después de todo, hay mucho dinero en juego. Dirigido por Kote Camacho, La gran carrera fue uno de los trabajos más breves que tuvimos la ocasión de ver, contando tan sólo con una duración de siete minutos. ¡Pero qué siete minutos, señores...!

Rodado íntegramente en blanco y negro, la estética de La gran carrera nos transportará a las emocionantes competiciones de caballos de comienzos del siglo XX.

El siguiente corto en proyectarse fue Les (El bosque). Ambientado en la Segunda Guerra Mundial, la historia nos pone en la piel de Anna, una joven campesina soviética que ha hecho del bosque su querido hogar. Por eso no puede soportar que los alemanes lo hayan mancillado con sus botas. Sin embargo, su encuentro con cierto soldado español de la División Azul la llevarán a plantearse algunas cosas. Se trata de un trabajo que nos habla sobre la fragilidad de la vida y la facilidad con que los hombres podemos abrazar la muerte. A la sombra del inmortal bosque ruso, los hombres han vuelto a empuñar las armas y a matarse entre ellos. Gracias a su fotografía y a su extraordinario pulso narrativo, Les es un homenaje a las obras del afamado director soviético Andréi Tarkovski, de cuyas películas (Stalker y Solaris) bebe Aida Ramazanova, su directora.

La guapísima Lina Gorbaneva, protagonista de El bosque.

A continuación disfrutamos de Sin Palabras, el entrañable trabajo de Bel Amenteros. Protagonizado por el televisivo Miguel Rellán (un monstruo de la interpretación de nuestro país), este trabajo nos enseña el choque de dos generaciones, a primera vista, muy diferentes. Guzmán es un escritor de éxito que empieza a notar el paso de los años. Su difícil carácter ha hecho que el resto de su familia se olvide de él, su mujer falleció hace varios años y su hija hace tiempo que dejó de hablarle. Pero cuando se ve obligado a acoger a su nieto David, en el estricto modo de vida del anciano empiezan a observarse algunas fisuras. Gracias a David, Guzmán no sólo aprenderá a utilizar las nuevas tecnologías, sino que además descubrirá que ambos tienen varias cosas en común. Entre ellas, una impresionante mala leche. Bel Amenteros es el director de un cortometraje que, a nuestros ojos, es todo un monumento al buen hacer.

Los protagonistas de Sin Palabras en una de las escenas más divertidas del cortometraje.

La jornada terminó con Dicen (They say), corto que nos traslada al dramático ecosistema en el que viven dos alumnos de un colegio estadounidense. Considerado como una demoledora crítica al sistema educativo americano (en el que prima la ley del más fuerte y los que son diferentes son obligados a apartarse del resto), Dicen es un cortometraje bastante duro que refleja una trágica y dramática realidad. Considerado como el negativo de la repugnante Salvados por la campana y demás series juveniles, este trabajo nos enseña cómo los bichos raros se ven obligados a esconderse de los chicos populares para evitar convertirse en el blanco de las críticas.

Durante hoy y mañana el Centro Cultural Aguere volverá vestirse de gala para recibir a lo mejor de la cultura del cortometraje. En el programa de hoy nos encontraremos con historias que nos acercarán a todos los géneros habidos y por haber: comedia, drama, terror... ¿Os lo vais a perder?

miércoles, 25 de abril de 2012

El Gobierno y los "otros" (y II).-

José Ignacio "Nosferatu" Wert, toda una institución a la hora de soltar gilipolleces.

LOS MANDAMIENTOS DEL "BUEN" CIUDADANO:
APÉNDICE

Sobre la reforma en RTVE: Si reformamos la televisión pública es porque está muy lejos de ser imparcial. Es un nido de izquierdistas que se dedica a criticar al Gobierno. Zapatero desmanteló la televisión pública cuando la obligó financiarse a sí misma. Volvamos a los tiempos de Urdaci, que era un tío cojonudo y con un saladísimo sentido del humor. Hagamos lo mismo que han hecho los líderes autonómicos de nuestro partido: coloquemos en los altos cargos a personas dignas de nuestra confianza (allí, un antiguo responsable de la COPE; más allá, alguien ligado al diario El Mundo...). Eliminemos el proceso democrático y elijamos al nuevo presidente a dedo. De esto sabemos mucho, puesto que Aznar (ese gran hombre) hizo lo propio con Rajoy. Limitemos el derecho de información. Hagamos que la gente se trague nuestra versión de los hechos. La razón está de nuestra parte. Siempre lo estará. Refirámonos a nosotros mismos como "imparciales" y demonicemos a la oposición. Tenemos de nuestra parte al 90% de la prensa escrita (El MundoABCLa Razón, La Gaceta...). Que cualquier opinión diferente a la nuestra sea tachada de peligrosa y antiespañola. ¿No es hermoso vivir en un país donde la prensa es libre y toda va bien, donde los errores del pasado (la herencia socialista) han sido subsanados?

Los intentos de reforma social: Paralicemos el matrimonio homosexual, pero hagámoslo de forma que parezca que respetamos los derechos de gays y lesbianas. Que nuestro brazo en el Tribunal Supremo sepa lo que tiene que hacer. Y si finalmente nos salimos con la nuestra, hagamos creer a la población que ha sido la Justicia la que se ha pronunciado. Que nuestros votantes católicos no se sientan defraudados. Después de todo, son casi el 95% de nuestro electorado. La píldora del día después es una aberración y debe venderse con receta, porque es mala y esas cosas... Vivimos en una sociedad disfuncional donde las mujeres se niegan a ser madres. Hay que hacer que las mujeres vuelvan a ser conscientes de las virtudes de la maternidad. La incorporación de la mujer al mundo laboral afecta a la familia y hace que los índices de paro se disparen. La familia es el pilar básico de cualquier sociedad. Las jóvenes de 16 años son unas irresponsables y deben contar con el permiso de sus padres a la hora de abortar. Cerremos el Instituto de la Mujer e interrumpamos las campañas contra de la violencia de género.

"¡Coñó! ¡La Merkel en bolas!"

La Iglesia y sus salidas de tono: Recortemos hasta decir basta. Saquemos dinero hasta de debajo de las piedras. Pero dejemos tranquila a la Iglesia. La Iglesia aporta dinero al Estado. Mientras que otras ONGs se dedican a mirar hacia otro lado, Cáritas ayuda a españoles e inmigrantes. Cáritas es buena. Cáritas es la única ONG que ayuda a los españoles. Brindémosle pleitesía al Papa cuando venga a visitarnos. Ratifiquemos los contratos que tenemos con el Vaticano. Dejemos que la Conferencia Episcopal nos indique el camino a seguir para salir de la crisis. ¡Las palabras son tan bonitas...! ¡La palabra de Dios es tan hermosa...! Cáritas es buena. No importan los actos, sólo las palabras. La Iglesia no posee riquezas. Suprimamos Educación para la Ciudadanía y respetemos el papel de la Iglesia en las aulas. Cáritas es buena. Dejemos que el obispo de Alcalá pregone a los cuatro vientos que los matrimonios homosexuales están sustentados sobre la inmoralidad. Y si lo hace en la televisión pública, pues mejor. Después de todo, pronto será nuestra. Obviemos los casos de pederastia. Cáritas es un buena...

La herencia socialista: Los socialistas son malos. Los socialistas han destrozado España. Nos mintieron cuando nos dijeron que no había crisis. Se oponen al consenso y al diálogo. Los recortes en Sanidad son producto de la herencia, los recortes en Educación son producto de la herencia, la elección a dedo del nuevo presidente de RTVE es producto de la herencia... El Gobierno Popular es bueno y trabaja para nosotros, los trabajadores. Mientras que los líderes sindicales fabrican gas mostaza, los diputados socialistas guardan silos de misiles nucleares debajo de sus mansiones. El Gobierno del PP defiende a los ciudadanos. Defenderemos al trabajador con nuestras afiladísimas tijeras. Sabemos qué es lo que el pueblo quiere. Los socialistas son malos. Destrozaron España...

* Lo siento. A estas alturas, ya sé que es muy poco original colgar la fotografía en la que Rajoy aparece con cara de tener el culo torcido, pero las ganas de subirla han sido más fuertes que yo.

martes, 24 de abril de 2012

Mas líbranos del Mal (Jose M. Ortega Melero).-

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Mas líbranos del Mal
  • Autor: Jose M. Ortega Melero
  • Género: Novela / Misterio
  • Número de páginas: 176
  • Precio: Papel (14 euros) / PDF (No disponible)
  • Valoración de Crítica Literaria: 7
UNA ODA A LA LOCURA

Una sucesión de macabras muertes ha sacudido la apacible localidad catalana de Sant Feliu de Guíxols. Las víctimas de los asesinatos aparecen brutalmente mutiladas y con extrañas inscripciones en el abdomen. La policía está deconcertada y no tiene ninguna pista, pero Víctor Fábregas, inspector de los Mossos d`Esquadra, está dispuesto a llegar hasta el final. Todo parece indicar que detrás de los crímenes se esconde una secta demoníaca cuyo objetivo es invocar al Anticristo. El adveninimiento del hijo del Diablo traerá consigo el Fin de los Tiempos. Y Víctor lo sabe.

Implicado en el caso desde el primer momento, Víctor se ve inmerso en una investigación que le llevará a cuestionarse no sólo la mentalidad de los asesinos, sino también la suya propia. Víctor ve como su mundo empieza a venirse abajo, puesto que su matrimonio, antaño sólido y féliz, se deteriora a ojos vista. Su fe en la Humanidad flaquea, los asesinatos (cada vez perpetrados con mayor saña) se siguen produciendo y el finísimo hilo que le une con la realidad y la cordura amenaza con romperse. ¿Conseguirá Víctor dar con los criminales y volver a retomar su vida?

LO MEJOR:
  1. La distribución de los capítulos, breves y concisos, hacen de Mas líbranos del Mal, una novela de fácil y amena lectura. Ya sé que he dicho esto cuando me ha tocado comentar otras novelas (a Montreim me remito), pero es que es la pura verdad. Se agradece encontrarse con un trabajo ligero, alejado de cualquier segunda lectura y de tramas excesivamente densas. Dividida en 23 capítulos de corta duración, Mas líbranos del Mal se nos presenta como un serial radiofónico de la antigua escuela, de esos con sabor a madrugada. La división de sus capítulos permite que nos podamos leer el libro de una tirada, sin el temor de estarnos perdiendo algún punto importante de la trama. Éste es el punto fuerte de la novela: su fácil comprensión.
  2. El sugerente argumento de Mas líbranos del Mal nos sumerge en una historia a mitad de camino entre Seven y Shutter Island, introduciendo algunos elementos de las teleseries españolas de los 90. Nos encontramos ante una novela original y con un giro final que nos dejará absolutamente pasmados. Y es que a veces, la realidad es más siniestra que la ficción.
  3. En una novela tan corta no es necesario describir excesivamente a los personajes. En este caso, el peso de la trama recae sobre Víctor Fábregas, el atormentado Mosso d´Esquadra que investiga los asesinatos. De él sabemos lo que necesitamos saber. Nada más. En una novela como ésta, un personaje así contribuye a dotarla de más misterio. Nos lleva, en definitiva, a querer saber más. El resto de su entorno aparece desdibujado, como algo frío e impersonal. Víctor es el único personaje con algo de color en un mundo tormentoso y habitado por figuras sin rostro.
  4. El libro cuenta con una ambientación maravillosa. Bajo el radiante sol del Mediterráneo, la sangre de las víctimas amenaza con secarse y permitir así a sus asesinos escapar. Sin embargo, las nubes no tardarán en aparecer en el horizonte. La tormenta amenaza con desencadenarse...
A MEJORAR:
  1. Los epígrafes que encabezan cada capítulo, escritos al más puro estilo de Más allá del límite, rayan varias veces en lo moralista. En mi opinión, creo que estos prólogos no aportan nada a la historia. Al contrario, nos sacan de ella y hacen que sea menos creíble. En caso de querer mantenerlos, creo que el autor debería rebajar un poco el tono personal de su contenido o, al menos, darles un matiz más distante y objetivo.
CONCLUSIÓN:

Concebida como una novela breve y sin pretensiones, Mas líbranos del Mal supone una interesante incursión al mundo de misterio y el suspense. Narrada al estilo de un relato radiofónico, la historia nos pone en la piel de un hombre que ve cómo su cordura se encuentra al borde del abismo. Esa sensación de agobio va creciendo a lo largo de toda la novela, contagiando al lector hasta el punto de engancharlo. El final, impactante y sobrecogedor, está a la altura del resto de libro, encontrándonos con un desarrollo firme y desprovisto de altibajos. Pese a no tratarse de una novela para el recuerdo, el lector disfrutará con su lectura, algo muy difícil de conseguir.

Así, y aunque los epígrafes que aparecen al comienzo de cada capítulo emplean un desabrido tono moralista, los amantes del suspense y las novelas de terror psicológico disfrutarán de los guiños que el autor ha hecho a producciones como Seven o Shutter Island. La escasa descripción de los personajes contrasta con un protagonista abatido por la maldad en la que se encuentra sumido el mundo. Los capítulos, breves y bien distribuidos, ayudan a que la lectura sea fácilmente digerible, alejándola de subtramas innecesarias y pasajes excesivamente largos. En Mas líbranos... sabemos a lo que vamos, y tanto el autor como el lector lo saben. Olvidaos de florituras y de tramas que no conducen a ninguna parte. Sencillamente, no hay sitio para ellas. ¿Mi conclusión? Pues que se trata de una novela más que recomendable. No os la podéis perder.

lunes, 23 de abril de 2012

Novedades literarias.-

Portada de El visitante maligno, novela que podrá adquirirse de forma gratuita durante los próximos días en Amazon.

Nos vuelven a comunicar por vía interna (como mola el rollo de presentador de informativo, oye) que Fernando Sobenes (a quien ya conocemos en Crítica Literaria gracias a El Visitante Maligno) ha decidido poner su novela en descarga gratuita. Al menos será así en Amazon, plataforma que ha llamado la atención de varios autores noveles. Desde hoy hasta el próximo 27 de abril podréis haceros con un ejemplar de una de las novelas de terror más candentes del momento. Esta promoción será válida tanto para la versión castellana como para su traducción al inglés, estando disponible en formato Kindle.

El Visitante Maligno nos cuenta la historia de Peter Donovan, un soldado veterano de la Primera Guerra del Golfo que, durante una de sus misiones en el desierto iraquí, tiene un encuentro con lo desconocido. Años después, y ya de vuelta en Estados Unidos, Donovan descubre que el horror le ha seguido hasta las puertas de su propio hogar, amenazando tanto su vida como la de aquellos a los que más ama. 

Portada de El Monte prohibido, novela que ha superado el centenar de descargas tras su primer mes en Bubok.

También aprovechamos la ocasión para felicitar al autor Kevin Ruiz por la publicación de su novela El Monte Prohibido. Y es que un mes después de aterrizar en Bubok, el libro de Kevin ha superado todas las expectativas al superar sin ninguna dificultad las cien descargas, cosa nada fácil. Novela candidata a entrar en el Servicio de Críticas inaugurado por Iván de los Ángeles y un servidor, El Monte Prohibido cuenta la historia de Gabriel y Jasmine, dos jóvenes que, pocos días antes de casarse, recibirán una enigmática llamada telefónica que cambiará sus vidas. La novela se encuentra disponible tanto en formato físico (a un precio de 10 euros aproximadamente) como en versión electrónica, estando en este último caso en descarga gratuita.

¡Desde Crítica Literaria les deseamos a ambos muchísima suerte en sus proyectos!

viernes, 20 de abril de 2012

El Gobierno y los "otros".-

Una foto para el recuerdo: el día que enterramos a la educación pública, Rajoy aparecía en los medios de esta guisa.

LOS MANDAMIENTOS DEL "BUEN" CIUDADANO

Sobre la reforma universitaria: La culpa es de los estudiantes, que se dedican a emborracharse y a salir de juerga. No quieren estudiar. Tardan un promedio de siete años en sacarse una carrera de cinco. Y encima, estudian carreras que no tienen salida. ¿Para qué estudiar Historia del Arte? ¿Para qué estudiar Humanidades? Cuando se licencien (o se graduen, lo mismo da) serán una carga para el Estado, unos parásitos, en definitiva. Luego está lo del abandono estudiantil. Por eso el Gobierno sube las tasas, para que se lo piensen dos veces antes de empezar algo que no podrán acabar. Si usted es albañil, ¿qué necesidad tiene de entrar en la universidad? Hay que acabar con esa estúpida política de igualdad educativa. Los repetidores pagarán por sus fracasos. Se lo tienen bien merecido por vagos y holgazanes.

Sobre la reforma educativa: Nuestros hijos no aprenden nada en la escuela. Las últimas "algaradas" de Valencia (organizadas por la izquierda antisistema) son una prueba de ello. Hay demasiados maestros, demasiados parásitos. Cuarenta niños en un aula donde sólo caben veinte. No importa, ese entorno les servirá para mostrarse más sociables. ¿Que los profesores no podrán tutorizar a cada alumno? No importa, para eso ya estoy yo, que soy su padre. Yo me encargaré de supervisar su educación. Da igual que me pase diez horas trabajando y llegue a casa tan cansado que no tenga tiempo para él. Dejaré de ver el partido de fútbol que retransmiten los sábados y de jugar al dominó en el bar. Y si no tengo tiempo, se lo endilgaré a mi mujer, que para eso está. De todos modos, siempre podré contratar a un profesor particular. ¿Cómo? ¿Educación para la Ciudadanía? ¡Quita! ¡Quita! ¡Eso es malísimo! ¡Hala, fuera! La educación sólo debe ser gratuita hasta los 16 años. Si sus hijos quieren cursar el Bachillerato, han de estar obligados a pagar (tal y como sugirió Esperanza Aguirre). La Formación Profesional también tendrá que ser de pago. Es lo lógico y lo justo. El crucifijo, como siempre, sobre la pizarra, al lado del retrato del rey. ¡Faltaría más!

Cabría preguntarse dónde están ahora estos elementos...

Sobre la reforma laboral: Salvemos a la patronal. Los trabajadores son unos vagos y unos gandules. Hay que abaratar el despido, suprimir las indemnizaciones y evitar que esos zánganos tengan derecho a cobrar el paro. Los hay que han trabajado y cobrado el paro al mismo tiempo. España es un país de pícaros. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora estamos pagando las consecuencias. Fomentemos la competitividad. Elijamos entre ponernos enfermos o morirnos. Nos lo tenemos merecido. Vayámonos a Laponia a trabajar. Volvamos a instaurar la ley de vagos y maleantes. La patronal siempre tiene razón. Destruyamos a los sindicatos y a sus líderes.

Sobre la reforma sanitaria: Hay que frenar el turismo sanitario. No importa que sean casos marginales. Los inmigrantes tienen la cara dura más que el cemento. Y si son ilegales ni le cuento. Los pensionistas acaparan los medicamentos. Compran más medicinas de las que necesitan, los muy canallas. Colapsan la Seguridad Social. Sus dolencias no son tan graves como presuponen y sólo van al médico por puro capricho. Hay que ajustarles las clavijas. Un 10% me parece poco. Después de todo, sólo equivale a cuatro cafés o a cinco cajas de tabaco... O a ocho periódicos. Una minucia, vaya. ¿Que tienen que ir a la farmacia más de una vez? No importa, el ejercicio les vendrá de puta madre. También hay que cerrar los centros de salud. Suponen un gasto importantísimo y no aportan nada a la sociedad. ¿Que el ambulatorio de su pueblo echa el cierre y tiene que ir al que está en la comarca de al lado? Vaya en coche. ¿Está incapacitado para conducir? Pida que le lleven. ¿Vive solo? Jódase. Que el sector privado recoja el testigo.

Desde ayer somos un poco más nazis. Aunque algunos ya se encargaban de recordárnoslo...

Sobre los recortes en cultura: El cine español es una basura. Nadie ve cine español. Sólo con oír hablar del cine español se me revuelven las tripas. El cine español está plagado de desnudos y es inmoral. Sólo se hacen películas sobre la Guerra Civil en las que, para colmo, los nacionales hacen de malos. Sin embargo, como una buena parte de nuestro cine está subvencionado y cuesta mucho mantenerlo, implantamos la Ley Sinde-Wert, obligamos a la gente a ir al cine y así recuperamos parte de lo invertido. Además, así quedamos bien con los artistas, que no hacen más que dar por saco y protestar. Financiamos el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia porque es el único documento en el que alguien se atreve a decir la verdad: Franco no fue un dictador, España iba camino de sovietizarse y la República fue la culpable de provocar la Guerra Civil. Cerremos los centros de cultura y cambiémosles el nombre. Nadie se dará cuenta.  A día de hoy, ¿quién puñetas conoce a Rafael Alberti? ¡Menos mal que aun nos quedan los toros!

Sobre el debate de Monarquía versus República: El rey es inviolable. Es el padre de la Constitución y tiene derecho a hacer lo que le dé la gana. Un debate sobre un hipotético regreso de la República es inútil y estéril, algo digno de cerebros extraviados. El rey ama a los animales y es presidente de honor de un organismo que los ampara y protege. El rey nos pide (¡nos exige!) en su tradicional discurso de Navidad un esfuerzo supremo para salir de la crisis. Nos pide que seamos todo un ejemplo de austeridad. Como él y todos los miembros de su familia... Pero nuestro monarca se va de caza mayor al África Negra. No tiene que dar explicaciones. Es el rey y puede hacer lo que quiera. Su viaje no fue financiado con dinero público, puesto que fue invitado por un amigo suyo de Arabia Saudí, Qatar o cualquier país de esos en los que gobiernan musulmanes buenos (de los que nos venden petróleo y vienen a España a dejarse los cuartos, como debe ser). Su familia es un modelo a tener en cuenta, un espejo en el que mirarse. Que el esposo de la infanta Cristina tenga las manos muy largas es algo normal. ¿Quién no ha robado alguna vez? ¿Quién no ha estado tentado de coger algo que no es suyo? Al fin y al cabo, es humano.

Me muero por ver la cara que se les habrá quedado cuando les dijeron que el año que viene la matrícula universitaria será un poco más cara. Unos 500 euros de nada. Calderilla...

Sobre la inhabilitación de Garzón: La Justicia debe ser imparcial, sí. Pero el Tribunal Supremo debe estar constantemente controlado por el poder político. De ahí que hablemos de facciones conservadoras y progresistas. Es preciso que los primeros acaparen todo el poder para que jueguen según sus normas. Garzón era un sinvergüenza, un juez con deseos de grandeza que pretendía salir por la tele y hacerse famoso. ¿Que desmanteló los GAL? Tonterías. ¿Que luchó contra ETA? Minucias. La justicia debe ser imparcial. Cuantas más veces repitamos esto mejor, así nos lo creeremos. Garzón quería cargarse el espíritu de la Transición y reabrir antiguas heridas, algo inaceptable para cualquier demócrata que se precie. Por eso se le inhabilitó. Investigar los crímenes del franquismo es inmoral y un empeño por querer revolver el pasado. Las víctimas de la dictadura están más que justificadas. Si fueron asesinadas o condenadas a muerte fue porque algo hicieron. Fueron criminales que no merecen ningún reconocimiento.

Sobre nuestros amigos europeos: Alemania es el modelo a seguir. Que la banca sea la dueña de nuestras vidas. Europa mola más que el pan de molde. No importa que Francia nos señale con el dedo y ridiculice nuestra economía. Allí mandan los nuestros y saben de lo que hablan. En campaña todo vale y cuando Sarkozy venga a España, le recibiremos con los brazos abiertos. Acabar como Grecia no es una opción. Grecia está así porque se lo merece. Y si por nosotros fuera, no serían más que una banda de apestados. El Euro es para siempre. Hay que volver a la Europa de las fronteras, deportar inmigrantes, evitar el "efecto llamada"... Fomentemos la deriva autoritaria. Todo sea por nuestra seguridad. El humanitarismo y la solidaridad son algo del pasado. Echemos a los griegos, a los rumanos y a los libios al mar. ¡Europa para los europeos! ¡Zapatero dimisión!

Sobre la reforma del código penal que limita el derecho a manifestarse: El 15-M es un nido de perroflautas y consumidores de opio. Hay que erradicar a la izquierda antisistema, a los violentos, a los jóvenes que cometen actos de vandalismo, a los cachorros de ETA. La policía tiene todo el derecho a sobrepasarse con esos gandules que no piensan en el bienestar de España. Nuestros cuerpos de seguridad tienen todo el derecho a la hora de usar la fuerza. Es preciso "combatir al enemigo". La resistencia pasiva es una táctica terrorista. Hay que limitar el derecho a huelga, efectuar detenciones preventivas para escamentar y dar ejemplo. El que va a la cárcel es porque algo ha hecho. Internet sólo está para ver porno y compartir enlaces graciosos en el Facebook ese. Convocar manifestaciones contra el Gobierno es un delito. Ya nos pasó hace ocho años cuando lo del 11-M (¡seguimos queriendo saber la verdad!) y nos salió muy caro. Aprendimos la lección y no volveremos a tropezar en la misma piedra. Eso por descontado.

Toca disfrutar de lo votado. ¡Que ustedes lo disfruten!

miércoles, 18 de abril de 2012

Montreim (Rocío Vega).-

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Montreim
  • Autora: Rocío Vega
  • Género: Novela / Fantasía
  • Número de páginas: 219
  • Precio: Papel (10 euros) / PDF (descarga gratuita)
  • Valoración de Crítica Literaria: 7
CUANDO LOS ELFOS VISITARON "SIN CITY"

Los efectos de la posguerra han afectado a Montreim más que a ninguna otra ciudad del reino. La victoria contra los elfos se ha saldado al precio de cientos de vidas humanas, pero las consecuencias del conflicto han traído consigo una difícil reconstrucción, la cual amenaza con prolongarse gracias a la nefasta influencia de los señores de la guerra. La delincuencia y la ley del más fuerte se han instalado en Montreim, donde la prostitución y el tráfico de drogas son los principales motores económicos.

La corrupción ha llegado hasta al inmaculado cuerpo de policía, convertido ahora en una banda de incompetentes que cierran los ojos ante los delitos más flagrantes. Claro que siempre hay excepciones. Y de mismo modo que las prostitutas pueden enamorarse, todavía existen agentes del orden empeñados en que la justicia y la verdad vuelvan a convertirse en la divisa de los antaño honrados Capas Azules. Es el caso de Danael Kurtz.

Enemigo declarado del hampa, el mundo de Danael se viene abajo cuando descubre que una de sus hijas ha sido asesinada por un misterioso desconocido que parece tener poderes sobrenaturales. Pero su juicio termina por nublarse cuando descubre que Annaris, una de sus más acérrimas enemigas, está involucrada en el infanticidio.

Danael revuelve cielo y tierra para dar con los culpables, aunque eso signifique codearse con la peor calaña que habita en los bajos fondos de Montreim. Ladrones de medio pelo, prostitutas hasta las cejas de skonia y demás gentuza serán testigos de su furiosa sed de venganza.

Pero Danael no es el único habitante de Montreim y su historia sólo es una más en una ciudad que amenaza con explotar. Annaris, la narcotraficante, también tiene sus propios problemas. Mientras que los silenciosos asesinos de la hija del capa azul tratan de darle caza, Héctor, uno de sus antiguos compañeros de fechorías, acaba de salir de la cárcel. En su mente sólo hay una idea: destruir a Annaris y a todos a los que ama. Ante este panorama, Annaris no tiene tiempo para el amor. Y la desgraciada Jillian será la responsable de pagar sus platos rotos.

LO MEJOR:
  1. Montreim es un monumento a la Venganza. Los personajes protagonistas se mueven guiados únicamente por este sentimiento, prácticamente considerado como una virtud. Por la sangre de Danael y compañía corre una furia tan espesa como esa niebla que se eleva sobre las ruinas del antiguo reino de los elfos. Las motivaciones de estos héroes (¿o quizá deberíamos decir antihéroes?) son tan claras y diáfanas que en ningún momento llegan a resultar confusas. Sin temor a equivocarnos, podemos decir que Montreim supone una agradable y divertida tarde de lectura en la que podemos dejar nuestros buenos sentimientos a un lado y sumergirnos en el odio más visceral. Y eso mola bastante.
  2. La ambientación es una auténtica maravilla. Meted en una batidora la mitología de El Señor de los Anillos, la estética desgarrada y sucia del Cyberpunk y un toque de la magia de Tarantino. El segundo paso es agitarlo fuertemente para, a continuación, servirlo muy frío. Montreim supone un deseo de innovación en un género tan agotado como el fantástico. Y eso, viniendo de una escritora amateur, es algo digno de elogio.
  3. Como no podía ser de otra manera, en Montreim los personajes juegan un papel fundamental y su importancia en la trama es clave. Ahora bien, quizá el personaje más importante y valioso de toda la historia sea la propia ciudad. Porque Montreim es, ante todo, una novela urbana, y la descripción que Rocío nos ofrece de esta urbe la convierten en un personaje más, en una entidad que tiene vida propia. Como si de un recaudador de impuestos se tratase, la ciudad exige un tributo de sangre a sus habitantes. Sumergirnos en la historia implica caminar por unas calles llenas de barro y polvo. Montreim es una ciudad tan descarnada y sucia como los asesinos que moran en ella. Sólo por ello la novela ya merece una oportunidad.
  4. La división de la novela en cuatro partes (cada una de ellas correspondientes a los cuatro protagonistas) facilitan su lectura, agilizándola y haciéndola fácilmente digerible. Estamos ante una  obra que en ningún momento se hace pesada o larga. Al contrario, quizá uno de sus principales defectos sea su excesiva brevedad. Aunque de eso hablaremos en el siguiente epígrafe. El hecho de que cada personaje tenga su capítulo supone todo un acierto, ya que esta estructura llamará inmediatamene la atención de los aficionados al mundo del rol (afortunadamente, bastante numerosos).
A MEJORAR:
  1. Si la ciudad tiene una personalidad propia e independiente, no ocurre lo mismo con sus habitantes. Los protagonistas de Montreim son una sucesión de tópicos que ya nos hemos encontrado en otras historias (el policía honrado que lucha contra la corrupción, la delincuente de corazón frío, la prostituta enamoradiza, el asesino desalmado que busca venganza...). Se echa de menos algo más de profundidad en unos personajes que, en ocasiones, pecan de ser demasiado planos o simples.
  2. La novela es muy adictiva e interesante, pero cojea en su desarrollo, encontrándonos con un final quizá demasiado abrupto. No se le puede reprochar a Rocío que vaya al grano, pero sí se echan en falta algunas subtramas que ayuden a complementar la historia principal.
CONCLUSIÓN:

Montreim es una novela urbana a mitad de camino entre el género medieval fantástico y el Cyberpunk. Mientras que el toque fantástico lo pone una ambientación digna del mejor juego de rol, las calles de Montreim suponen un desafío para el mejor mercenario corporativo. Sustituid los potenciadores de reflejos por el acero más firme, el cristal azul por la skonia y los rascacielos con rótulos de neón por las decadentes ruinas de los castillos élficos. Montreim nos promete esto y mucho más, encontrándonos con todo un derroche de originalidad y acción. La trama llega a resultar adictiva y la distribución de los capítulos nos facilitan una lectura verdaderamente apasionante.

No obstante, es preciso sacarle algo más de lustro a una historia que algunas veces cae en el error de ser demasiado simple. Quizá una subtrama que sirviera de complemento a la principal podría ayudarnos a meternos en harina. Por otro lado, es necesario hacer que los personajes tengan unas reacciones más complejas, lo cual contribuirá a hacerlos más realistas de cara al lector. Éste quizá sea uno de los principales errores de la novela: convertir a sus protagonistas en una serie de estereotipos recurrentes.

Por lo demás, estamos ante una visión muy interesante del género fantástico, una innovación si se quiere, que convierte a Montreim en una lectura muy recomendable para aquellos que buscan aventuras más allá de la Tierra Media. Muy recomendable.

lunes, 16 de abril de 2012

Titanic 2 (Shane Van Dyke).-

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Titanic 2
  • Director: Alguien que no se paró a pensar en lo que estaba haciendo
  • Intérpretes: Unas seis tías que están de toma pan y moja, tres tíos que viajan en un helicóptero, el dueño del barco, la tripulación, un tipo al que le rompen la nariz dos veces, otro que se escurre entre las grietas de un glaciar y un montón de extras que sobreactúan hasta decir basta
  • Género: Catástrofes documentadas
  • Año: Eh... ¿2010? ¡Bah! ¡A la porra! Tampoco creo que importe mucho
  • Duración: Unos 80 o 90 minutos aproximadamente... que se transforman mágicamente en tres insoportables horas gracias a los cortes publicitarios de Antena 3
  • País: Imperio Galáctico
  • Valoración: Vergüenza ajena
TITANIC 2: EL REGRESO (IN COLOUR!)

Con motivo del centenario del hundimiento del Titanic (y a rebufo del reestreno de la versión en 3D de la exitosa película de James Cameron), la parrilla televisiva se ha llenado de noticias y especiales relacionados con el trágico suceso: los telediarios de todos los canales nos recuerdan que acaba de abrirse un monumental museo en no sé qué ciudad, los programas de misterio insisten en que la tragedia era la crónica de una muerte anunciada que muchos ya habían predicho con antelación, el canal de la TDT de turno emite una película/documental del año chorrocientos sobre el tema... Da la impresión de que la cosa consiste en sacarle jugo a la historia a cualquier precio, por muy chapucero que sea el resultado. Se agradece el intento por tratar el tema desde cualquier perspectiva y satisfacer así la curiosidad del personal... claro que otra cosa es tratar al espectador por idiota. Y eso es algo a lo que Antena 3 ya nos tiene, tristemente, acostumbrados.

De no haber sido porque la cinta de Cameron no puede emitirse en estos momentos por televisión, estoy seguro de que los amigos de nuestro canal favorito se habrían lanzado como perros de presa sobre los derechos del filme. Pero claro, aquí de lo que se trata es de estar a la última y ofrecerle algo a la gente. Y si es un gigantesco trozo de mierda, pues tanto mejor. Después de todo, el público es imbécil, qué se le va a hacer...

Y el imbécil mayor del reino soy yo, que soy capaz de tragarme estas bazofias por puro morbo, por el mero hecho de quedarme como un lelo delante del televisor y decir: "¡Ja, ja, ja! ¡Qué chorrada más gorda!"... Sé que en estos momentos debo parecer uno de esos críticos elitistas a más no poder y que repiten aquello de "Superficial y pedante" hasta la saciedad, pero es que la cosa es muy grave, joder. Si la película de la que vamos a hablar hoy fuera un atentado, no hay duda de que su equivalente real sería el 11-S. Porque cuando a uno le hablan de algo que lleva por título Titanic 2, no hay duda de que nuestra primera reacción sería la de quedarnos tiesos en el sitio. Si existe una película de Zipi y Zape y otra sobre unos payasos asesinos del espacio sideral... ¿Cómo no va a existir Titanic 2? ¿Es que alguien lo dudaba?

Titanic 2 es una producción de la compañía Asylum, una productora especializada en plagiar los últimos éxitos de la cartelera y convertirlos en pequeños trabajos de andar por casa. Sus películas tienen un presupuesto tan bajo que son carne de videoclub, cuando no candidatas perfectas a películas de sábado por la tarde (y de eso Cuatro y Antena 3 saben bastante). Pero no sólo de plagios viven en Asylum. En un derroche de originalidad, sus responsables también tienen ideas propias (la mayoría de ellas basadas en monstruos gigantes que se dedican a destrozar ciudades o a matarse entre ellos). Y precisamente uno de esos exitazos superoriginales de la muerte es éste que nos ocupa hoy. No se preocupen, les prometo ser breve.

El argumento de la alocada Titanic 2 (lo de "2" es para despistar, porque en ningún momento se trata de una secuela ni nada por el estilo) es el siguiente: resulta que en abril de 2012 (o sea, ahora), un multimillonario tiene la idea de construir el barco más grande y moderno jamás proyectado. Y como el aniversario del hundimiento del Titanic está cerca, decide copiar el modelo del navío original y ponerle por nombre Titanic II. Por si esto no fuera suficiente, quiere que el barco haga exactamente el mismo trayecto que su predecesor, pero en sentido inverso (es decir, de Nueva York hacia Inglaterra). ¡Guau! ¡Ya sería mala suerte que la nave tuviera la misma suerte que el original!

El problema (y ahora viene lo bueno) es que el calentamiento global está haciendo que los glaciares del Ártico se estén desprendiendo, formándose enormes placas de hielo en la zona. Esto no sería un problema excesivamente grave (al menos para los responsables de las petroleras) de no ser porque, con cada desprendimiento, se forman gigantescas olas que cruzan el Atlántico a 1000 kilómetros por hora (!). Los maremotos empujan los icebergs hacia el interior del océano, convirtiéndolos así en un peligro para la navegación.

Pero al multimillonario todo eso le importa una mierda, de modo que tras inaugurar el barco (con la inestimable participación de lo que parecen ser tres F-22 digitalizados mediante Power Point), decide echarse a la mar a bordo de su mostrenco subacuático (porque otra cosa no, pero está claro que el trasto de marras pasará más tiempo debajo del agua que sobre la superficie). Lo que nuestro chico de oro no sabe (o finge no saber) es que su antigua novia es una de las azafatas que trabajan en el navío... Porque una película sobre el Titanic no sería tal si no hubiera un dramón romántico por el medio, si bien la relación de ambos personajes es un esperpento tan grande como el barco en el que viajan.

El ricachón obliga al capitán (un tío que es igualito a mi admirado Conrado, uno de los componentes del grupo de humor El supositorio) a aumentar la velocidad del barco para sortear la amenaza que presentan los icebergs. Pero los motores del flamante navío terminan por averiarse (!), dejándolo así a la deriva. Es entonces cuando se produce el desastre: una de las placas de hielo choca con el casco del trasatlántico abriendo una vía de agua del tamaño del Santiago Bernabéu. El escaso pasaje (parientes del director, sin ninguna duda) corre de un lado a otro gritando como perras histéricas y tirándose deliberadamente al suelo. Sin embargo, tanto los pasajeros como la tripulación consiguen ser evacuados en unos extrañísimos submarinos naranjas que hacen las veces de botes salvavidas. Pese a que la idea es más o menos original, estos cacharros (como el barco, el iceberg y todo lo que se os ocurra) están pobremente digitalizados, y su sola visión hace que bajemos la vista avergonzados ante semejante delirio animatrónico.

Mientras tanto, una serie de explosiones comienzan a sacudir el buque y a iluminar el entorno. Lo gracioso es que las explosiones no provienen del barco sino de algo que parece estar fuera de cámara, contribuyendo a darnos la impresión de que alguien del equipo de grabación estaba tirando fuegos artificiales (también conocidos en Canarias como voladores), ya fuera para celebrar las fiestas de su pueblo o el hecho de que, con la realización de esta película, se libraba de tener que declarar a Hacienda.

¡Pero la pesadilla todavía no ha terminado! Un nuevo terremoto sacude el Polo Norte generando un nuevo tsunami del tamaño del ego del director de esta cosa. Esta ola no sólo terminará tragándose los botes salvavidas, sino también poniendo el barco panza arriba. La azafata y el millonario por fin se han reconciliado (la historia de amor es lo de menos en esta película) y han conseguido refugiarse en una de las salas de mantenimiento del megatrasto. El objetivo es hacerse con dos equipos de buceo y esperar a que lleguen las unidades de rescate. Sin embargo, descubren aterrados que las rebajas se han adelantado y que alguien ya se ha llevado hasta los tubitos para respirar, de modo que tendrán que compartir la única escafandra que queda disponible. Pero el dandy decide sacrificarse y purgar así sus pecados, de modo que mientras la tía sobrevive gracias a su traje de hombre rana, el tío termina por ahogarse y con las pelotas convertidas en dos boliches de cristal. ¿Os suena familiar? ¿No? Vale, sustituid el cutre cuarto de mantenimiento por una hermosísima noche estrellada y el traje de neopreno por una plancha de madera en la que sólo cabe una persona... ¿Lo tenéis ya? ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Qué cosa más rancia, por el amor de Dios!

Y nada, que la película termina con el padre de la chica (uno de los científicos que predijeron el desastre del Ártico) entrando en el buque y rescatando a su hija. En la siguiente toma vemos a la azafata en una balsa abofeteando al ricachón para que recobre el sentido. La escena se alarga durante cerca de tres larguísimos minutos en los que nos preguntamos si al final se producirá el milagro que hará que el fulano salve la vida. Nada de esto sucede: el guaperas está más muerto que la sanidad pública española. Y lo que nos queda...

Con el rostro descompuesto, el padre consuela a la chavala, que se echa a llorar como una desgraciada bajo la alucinada mirada de una científica que no ha hecho más que poner morros en toda la película y cuya voz pertenece a la misma actriz de doblaje que intrerpretó a Helena Cain, la decidida almirante del Pegasus, en mi idolatrada Battlestar Galáctica (como a esos canallas de Asylum les de por poner sus sucias zarpas sobre esta serie, no me lo pensaré dos veces en arrancarles la piel a tiras). En los instantes finales de la cinta aparecen unos helicópteros de pega dirigiéndose a la zona del siniestro mientras todavía resuenan en nuestros oídos los berridos de la azafata. Pero Antena 3 sabe que a sus espectadores todavía les queda algo de cerebro (cosa que los de Telecinco no tienen) y se apresuran a cortar inmediatamente la emisión, encontrándonos de golpe y porrazo en el plató del Llama y gana de turno. Después de todo, ya nos han colado el mondongo y saben que en esos momentos sólo hay cuatro suicidas viendo la película. ¿Para qué alargar más su sufrimiento? Ya me veo a uno de los técnicos diciéndole a otro "Apaga eso cagando leches que se nos va el share".

Y eso es todo. Si en el hundimiento original se habían ido a pique cerca de 1.500 personas, en esta versión todo el pasaje se va a tomar por culo. Pero a los de Asylum les gusta superarse y hacer las cosas a lo grande. Y si a los desgraciados que iban en la nave les sumamos los tripulantes de un avión cisterna y de un submarino nuclear que también pasaban por allí, estamos ante una catástrofe de campeonato. Sencillamente acojonante.

CONCLUSIÓN:

Hay que ser GILIPOLLAS para hacer una película en la que el MISMO barco se hunde el MISMO día y por las MISMAS causas que el original. Hay que ser muy GILIPOLLAS y tener la cara más dura que el cemento para emitir esta película en pleno late night y vendérnosla como si se tratase de algo extraordinario y digno de verse. Y hay que ser tremendamente GILIPOLLAS para tragarse este cochambre del tamaño de un obús del quince. Eh... ¡Espera!... ¿Eso me convierte en un gilipollas? ¡Por supuesto! ¡Y a mucha honra!

Película ideal para proyectar en los suicidios colectivos que veremos en nuestro país durante los próximos meses a causa de la crisis y los recortes. Que ustedes la disfruten. Buena suerte. La van a necesitar...

Y esta es la razón por la que mi novia ya no me habla y llevo dos días durmiendo en el sofá.

martes, 10 de abril de 2012

Las aventuras de Zipi y Zape (Enrique Guevara).-

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Las aventuras de Zipi y Zape
  • Director: Enrique Guevara
  • Intérpretes: Francisco Javier Valtuille, Luis María Valtuille, Mary Santpere, Alfred Lucchetti, Marta Angelat, Joan Monleón, Berta Cabré, Carlos Velat y Marc de Semir
  • Género: Eh... ¿Comedia?
  • Duración: 666 (Satán)
  • Año: 1981
  • País: España
  • Valoración: Dios, ¿en serio tengo que valorar esto?
 UN HOMENAJE A LA GILIPOLLEZ MUNDIAL: 
LA PELÍCULA DE ZIPI Y ZAPE

NOTA: Esta reseña destila ODIO por los cuatro costados y el uso de expresiones como "gilipollas, "ineptos de mierda", "subnormal", "hijos de puta" y "me voy a cagar en su puta madre" es algo normal. El odio que profeso a esta película es visceral y he procurado no dejarme nada por el camino. Lo digo para que después no digáis que soy un malhablado y que hay que lavarme la boca con lejía. Ya está dicho. Me la suda todo. El que avisa no es traidor.

Como muchos ya saben, los personajes de Zipi y Zape fueron creados por el dibujante Escobar pocos años después de que el caricaturista saliese de prisión. Simpatizante de la causa republicana y contrario a las brutalidades del franquismo, Escobar se pasó una buena parte de la década de los 40 en la cárcel, empleando la mayor parte de su tiempo en el dibujo y la ilutración. Nada más quedar libre, el historietista consiguió ver sus primeras tiras cómicas publicadas, para poco después dar vida a algunos de los personajes más famosos del mundo del cómic: Carpanta, Protasio, Petra, el perro Toby... y muchos, muchísimos más. Escobar fue un dibujante prolífico y su creación artística no tiene nada que envidiarle a Francisco Ibáñez, el otro monstruo de la historieta española.

Quien no haya crecido leyendo los tebeos de Escobar es que no ha tenido infancia. Y lo digo con todas las letras. Todavía me sorprendo leyendo de vez en cuando aquellos tomos de Super Humor que mis padres, tíos y abuelas nos regalaron a mi hermano y a mí cuando éramos pequeños. Fue tanto la tralla que les dimos que a muchos de ellos les faltan varias páginas, cuando no están completamente destrozados: el lomo de algunos volúmenes (ese lomo de color chorizo que los diferenciaba del verde de las primeras ediciones) está pegado al resto del libro con cinta adhesiva; en otros casos, las tapas que forman tanto la cubierta como la contraportada se mantienen en su sitio gracias a no sé qué milagro; y en más de uno nos encontramos con que las páginas están rotas por algunas viñetas, de modo que los diálogos de los personajes son imposibles de seguir (gracias a Dios que todavía nos queda la memoria)... En fin, que el tiempo no ha pasado en balde para ellos.

Semejante deterioro sería inconcebible hoy en día. Por eso, y pese al tiempo transcurrido, esos números de Super Humor todavía continúan ahí, recordándome que los libros no sólo deben ser leidos, sino también cuidados. Los volúmenes de Super Humor comparten estantería con algunos números de la colección Olé (casi todos dedicados a Mortadelo y Filemón) y otro de la revista Tope Guay (un refrito que surgió cuando Bruguera se vino abajo a finales de los 80) que incluye las desventuras de Chicha, Tato y Clodeveo en su afán por querer que las Olimpiadas del 92 se celebraran en Barcelona.

Dios bendiga a estos libros...

El cariño que les tengo a estos libros y a las historias que guardan es enorme. Claro que tuve mis preferencias. Y aunque los personajes de Escobar siempre me resultaron simpáticos, fueron las creaciones de Ibáñez, mucho más ácidas y gamberras, las que terminaron haciéndome reír cosa mala. La diferencia entre ambos dibujantes radica en que Ibáñez supo dotar a sus historietas de un carácter atemporal, independientemente de que éstas se desarrollaran en vísperas del Mundial 82 o en plena Guerra del Golfo. Desde mi punto de mi vista, Ibáñez supo cómo evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos, algo que no había sucedido con un envejecido Escobar que, en plenos años 80, todavía seguía lidiando con chistes y líneas argumentales de treinta años antes.

Ello no significa que las historias de Escobar fueran un fiasco, pero sí que habían perdido parte de su gracia. El humor de Zipi y Zape, ya de por sí políticamente correcto, se había vuelto insoportable con el transcurso de los años, encontrándonos con unos niños que habían abandonado el tirachinas en favor de la "Buena acción de la semana". Pese a todo, todavía continuaban conservando una gran popularidad, y era de esperar que, tarde o temprano, alguien tuviera la "maravillosa" idea de sacar una película con algunas de sus aventuras.

Normalmente suelo ponerme en guardia cuando me entero que han llevado a tal o cual personaje de cómic a la gran pantalla. Todavía me estoy acordando del enorme trozo de mierda líquida que supuso la serie de Mortadelo y Filemón creada por Claude Biern Boyd en 1994 y emitida por Antena 3... Ya sabéis, aquella en la que Filemón hablaba como si todavía no hubiera llegado a la pubertad y Mortadelo como si le hubieran metido un palo afilado por el culo. Pero el caso de hoy es, si cabe, todavía más flagrante. Porque si en la serie de Mortadelo y Filemón aún respetaban los guiones originales, en la película de la que vamos a hablar a continuación se saltaron a la torera todas las normas cinematográficas (y éticas) habidas y por haber, dándonos de bruces con una de las peores cintas ya no sólo del cine español, sino también de la filmografía mundial y de más allá de Los Monegros.

Esta película es tan mala que hay foros en Internet donde la gente se pregunta si de verdad existe. Y esto hay que agradecérselo a los responsables de la parrila televisiva, que han tenido a bien proteger a las nuevas generaciones de la malévola influencia de este aborto de Satanás. No creo que nadie en su sano juicio quiera emitir hoy en día esta película... Aunque bueno, teniendo en cuenta el boom de los canales de la TDT en estos últimos años, no me extrañaría nada encender la tele un día y encontrármela.

Mi primera experiencia con esta película se remonta a una mañana de Reyes de... ¿1992? ¿1993? Joder... Bueno, no importa. Recuerdo que mi hermano estaba conmigo y que, cuando vimos los créditos de inicio, casi nos meamos de la emoción: "¡Guau! ¡Qué cosa más superchachi e hipermegacósmica! ¡Una película de Zipi y Zape!" (Sí, a principios de los 90 hablábamos así...). Pues bien, todavía no habían pasado ni cinco minutos cuando ya estábamos cambiando de canal. Si me permitís hacer un inciso, nunca he entendido que las cadenas de televisión preparen una programación especial para la mañana de Reyes, siendo precisamente el día en que los niños ven menos la TV. Y si esto era así hasta hace unos años (con la industria del juguete en pleno auge) no quiero ni pensar cómo serán las cosas ahora que los videjuegos han desbancado debajo del arbolito a los regalos tradicionales.

Bueno... ¿Y por dónde empezar? La película es cutre de cojones. Es horrible a más no poder. Quien haya parido esta mojón infecto es que piensa que los niños son unos putos retrasados mentales. Zipi y Zape es tan subnormalizante como estúpida, una verdadera patada en la entrepierna. A diferencia de Golden Bat (que de tan absurda era deliciosa y hasta podía dejarse ver), esta película es jodidamente irritante. Tener las hemorroides en carne viva no puede ser peor que ver esta basura. Si Zipi y Zape fuera una enfermedad, seguro que sería una de esas tan chunguísimas en las que primero tienen que amputarte los pies. Huid de ella... No la veáis... Haced uso del lanzallamas si no os queda más remedio... ¡Lo que sea! ¡Pero alejaros de ella como si de la peste bubónica se tratase!

Poco después de los créditos de inicio (en los que no puede faltar el ya clásico sintetizador), vemos a nuestros hermanos preferidos en compañía de un grupo de doscientos niños que corren por la calle como gilipollas. Hay varias cosas en esta secuencia que nos indican que esta película no va a ser tan buena como esperábamos. En primer lugar, nos damos cuenta de que los chavales encargados de dar vida a los gemelos son demasiado mayores, estando más cerca de la pubertad que de la niñez (vamos, que se ve de lejos que ya les estaba empezando a salir el bigotillo). Encontrar a una pareja de hermanos que se ajustara al perfil era una tarea casi imposible, de modo que no podemos ser muy severos en este aspecto. Otra cosa es que supieran actuar... Y creo que estos chicos no tenían ni zorra idea de cómo hacerlo.  

La foto de la discordia: porque nunca un fotograma fue tan decisivo...

En segundo lugar, hay algo que nos chirría tanto que prácticamente llegamos a sangrar por los ojos. Y es que mientras que Zipi y Zape van vestidos según la moda imperante en los años 40, sus compañeros de colegio son más ochenteros que el pan con chocolate y La bola de cristal. ¡Toma ya! Apenas tres años antes de que Michael J. Fox estuviera haciendo de las suyas, en España ya habíamos dado con la fórmula para viajar en el tiempo (¿quién fue el listo que dijo que no invertíamos en investigación?). Pero lo peor no es esto, no... Lo peor (lo realmente insufrible, lo que de verdad nos aterra) es que los personajes aparecen... ¡cantando y bailando una canción! ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Dios! todavía no llevamos ni cinco minutos de película y ya he tenido que ir al baño a vomitar tres veces. La canción trata sobre lo horrible que resulta volver a la escuela nada más terminar las vacaciones ("¿Por qué tanto estudiar? Con lo bien que estábamos nadando en el mar..."). Es cierto que el tema de marras llega a traladrarnos los oídos y a desear morirnos a la voz de ya, pero lo más subnormal de todo es la coreografía que se marcan los condenados mellizos: con las manos cruzadas sobre el pecho, los chicos se dirigen dando botes a la escuela con el mismo ímpetu que una manada de cabras al matadero. Mientras tanto, yo ya he gritado aquello de ¡Mátenme, por Dios! por lo menos media docena de veces.

Cuando llegan a la puerta del colegio, vemos al conserje colgando frutas de plástico de las ramas de los árboles (!) y colocando arbustos de cartón en lugares estratégicos (sí, por entonces los efectos de la crisis ya empezaban a notarse. ¡Maldito Zapatero!). Tras abrir la verja, los alumnos se abalanzan sobre el pobre conserje y terminan pasándole por encima en un gag que será una constante durante toda la película. ¡Joder! ¿Pero qué les pasa a estos críos? ¿Por qué tienen tantas ganas de volver a la escuela? ¿No se estaban lamentando antes por eso? ¿A santo de qué venía entonces la jodida canción?

La terrible infancia de Howard Wolowitz. A su lado, y fácilmente reconocible gracias a su grandísima cara de gilipollas, se encuentra el tío de "El mentalista".

Cuando entran en el aula, se encuentran con un niño rodeado de libros y cubierto de polvo y telarañas, lo cual nos indica que no se ha movido de ahí en todo el verano. Los que estén familiarizados con el universo de Zipi y Zape, sabrán que se trata de Sapientín Empollinez, el primo aplicado y responsable de los protagonistas. Como había pasado con el desgraciado conserje, la clase entera se lanza contra el pobre estudiante protagonizando así un clarísimo caso de acoso escolar. A Dios gracias, el maestro aparece por la puerta y pone fin a la gamberrada momentos antes de que esa jodida turba de salvajes decidieran grabarla y subirla a Youtube...

Don Minervo, el profesor, es otro de los personajes habituales del tebeo. De vestimenta anacrónica y vocabulario grandilocuente, el maestro no es más que una caricatura de su homónimo del cómic, mucho más serio y equilibrado... Menos gilipollas, en definitiva. El papel del maestro es puramente marginal, creado únicamente para que los fans del cómic puedan señalar hacia la pantalla como soplapollas y decir "¡Hey, mira! Es don Minervo". Como ocurrirá con el resto del reparto, las intervenciones de este personaje estarán caracterizadas por la sobreactuación y la vergüenza ajena. Pero lo mejor es el material didáctico que utiliza, que va desde el clásico capirote con orejas de burro hasta manuales de Historia escritos, con toda probabilidad, por el imbécil de Pío Moa.

 De puta madre: el profesor fumando en clase mientras enseña a sus alumnos lo qué es la Urbanidad.

"Que ganas tengo de que Wert vuelva a darnos permiso para zurrar a los chavales".

El maestro se dispone a empezar con la clase (sí, esto no es como el instituto o la universidad, donde te dan el primer día libre) cuando recuerda que hay un nuevo alumno esperando fuera del aula. El desgraciado en cuestión se llama Oliverio, recién llegado de El pueblo de los malditos. Por si su propio nombre no fuera motivo de descojone, el tio se presenta en el colegio vestido con traje y corbata, lo que le valdrá que le estén quitando el bocadillo en el recreo de por vida.

"Conoshco todosh vueshtrosh shecretosh".

Como era de esperar, Oliverio se convierte en el blanco de las risas de sus compañeros. Según parece, una de las bromas más populares de aquel entonces era rellenar de dinamita un balón de fútbol y dárselo a la pobre víctima con la esperanza de que le estallara en las narices (claro que esta costumbre cayó en desuso cuando los chicos empezaron a pegarle bofetadas a los maestros). En fin, que a Oliverio le explota el balón en la cara y el traje le queda hecho unos zorros. Toda la clase se despolla de la gamberrada hasta que Zipi y Zape entran en acción y, tirachinas y bombas de humo en mano, sacan de allí al pobre pardillo.

"¡Alfa Charlie 47 a Base! ¡Repito! ¡Alfa Charlie 47 a Base! Tenemos al rehén y nos dirigimos al punto de reunión. ¡Hemos perdido a Kowalski y a Harry! ¡Esto es un infierno! ¡Corto y cierro!"

Zipi y Zape consuelan a Oliveiro y le dicen que tiene que aprender a defenderse. ¡Oh, Zipi y Zape tienen por fin un nuevo amiguito! ¿No es maravilloso? Pero lo más importante de este diálogo, tan rematadamente estúpido como insustancial, todavía está por llegar, ya que gracias a él nos enteramos de que Oliveiro es huérfano y está forrado hasta las orejas (¡Aprovechad que todavía está soltera, chicas!). Ello queda demostrado cuando, a la salida del colegio, viene a recogerlo una limusina descapotable del año no sé cuántos. Agradecido por haber salido en su defensa, Oliveiro invita a los hermanos Mala Sombra a su casa, y durante el camino se convierten en los mejores amigos del mundo. ¡Hasta hacen el Juramento de los Mosqueteros y todo! ¡Oigh! ¡Qué linda y maravillosa es la amistad! La escena da tanta vergüenza ajena que hasta el actor que intrepreta al chófer no puede evitar cagarse en todo.

Pero Oliveiro y los hermanos deciden posponer la cita para más tarde, puesto que primero deben pedir permiso a sus papás. Y es precisamente aquí donde tenemos que darle al botón de Pausa y salir corriendo al baño por enésima vez, no sin antes habernos asomado al balcón y gritar a los cuatro vientos que esta película es una puta mierda. Porque si nos habíamos llevado las manos a la cabeza con don Minervo, los siguientes personajes pondrán a prueba nuestra salud mental, y de paso, nuestra capacidad para retener líquidos.

Sólo con ver su cara de gilipollas, dan ganas de volver a instaurar la pena de muerte.

Éste es don Pantuflo, el padre de las criaturas, un gordo patilludo y subnormal que NO se parece en nada a su colega del cómic. Pero si su aspecto ya es el de un tarado mental (bigote y barbas pintados con rotulador de bazar chino), sus modales y su forma de hablar rayan en lo asesinable, limitándose a dar innecesarios y larguísimos sermones que dan una vergüenza de campeonato. ¿Y por qué coño se dirige al chófer con el tratamiento de "general", joder? Pero la que sale peor parada en este festival de disfraces / viaje hacia la locura es doña Jaimita:

Después de su primera experiencia con el sexo anal, doña Jaimita nunca volvió a ser la misma.

La madre que los parió... ¡Me cago en la madre que los parió! ¡Dios! ¡Dios! ¡¡Dios!! ¿Pero a santo de qué viene esto? ¿Por qué convierten a uno de los personajes más cuerdos del tebeo en una deficiente mental? ¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¡Mierda! ¡Mierda! Sólo con mirarla a los ojos dan ganas de darse de cabezazos contra la pared mientras en la tele suena a todo volumen lo último de Wendy Sulca. Y eso que todavía no la habéis oído hablar. Oírla hablar es tan doloroso como que te hagan un piercing en el frenillo y sin anestesia. Y luego el estúpido efecto que hace al caminar, por Dios... Es como si hubieran cogido a la madre de Dexter y la hubiesen subnormalizado todavía más. ¡Todavía más! ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿En qué momento se me ocurrió ver esta película? ¡Veinte minutos! Sólo llevamos veinte minutos de metraje y ya me cagado en Dios cuarenta veces.

"Así de grande me dejaron el culo. ¡Así!"

Lo que viene a continuación es un homenaje a todos los neonazis, perroflautas, votantes del PP, extremistas judíos, gafapastas, televidentes de Sálvame, concursantes de Gran Hermano, lectores del periódico El Mundo, quinquis y tertulianos de Intereconomía que forman parte de ese organismo tan maravilloso y amplísimo que es el Colectivo Mundial de Gilipollas y Retrasados Mentales, cuyos responsables finaciaron esta película deteniendo así el progreso científico y cultural durante treinta años como mínimo. En una escena a la que sólo le faltan unos desnudos para ser considerada porno, doña Jaimita, llevando hasta el paroxismo su papel de ama de casa, empieza a desvestir a su marido y a preparar el almuerzo. Cuando la diligente esposa se dirige hacia la cocina, se da cuenta de que sus hijos están jugando al rugby con... ¡un melón de Villaconejos! (¡Ja, ja! Me parto y me mondo). El mismo gag sigue desarrollándose una y otra vez con diferentes objetos: ahora es una sartén, después una papelera, más tarde un globo terráqueo... Hasta que al final don Pantuflo se cabrea y, como si de un Benny Hill hispano se tratase, se pone a perseguir a sus hijos por toda la casa. Poesía pura y dura.

 ¡Guau! No había visto una casa tan bien decorada desde que a mi vecina la echaron de su piso tras descubrir que tenía Síndrome de Diógenes.

 "Pienso... luego mis neuronas han tenido un cortocircuito".

¡Cuidado! ¡Su visión se basa en el movimiento!

La escena es tan estúpida que a uno le entran ganas de ponerse a beber lejía. El sintetizador tampoco ayuda a meternos en situación. Lo dicho: esta película es la repanocha, lo mejor desde el pan de molde, vaya.

Pero Zipi y Zape consiguen librarse del castigo e ir a visitar a Oliveiro. Una vez en casa del rubiales, son recibidos por su tía, una vieja chocha y neurótica que habla como Florinda Chico (Dios tenga en su gloria a esa santa mujer). Pero lo mejor es la asistenta cubana que trabaja para ella, una gorda con la cara pintada de negro y cuyo acento haría babear de rabia a Martin Luther King.

"¿Cómo? ¿Que van a deportarme? ¡Pero si yo no he hecho nada!"

Y por fin llegamos al meollo de la película. Resulta que el chófer / mayordomo de la vieja es un vivales de padre y muy señor mío que le debe una millonada a la mafia italoamericana, y como no puede hacer frente a sus deudas de juego, decide secuestrar a Oliveiro para pagar a los mafiosos con el pastizal que saque por el rescate. Por cierto, ¿he dicho ya que el tío se llama Bautista? ¡Ja, ja, ja! Con ese nombre está claro que no podría haber sido fontanero.

"¡Carmiña! Oye, que voy a dejar esto, ¿eh? Es muy estresante... ¡No, no! ¡Interesante, no! ¡Estresante!"

¡Pero atención! Para regocijo de adultos y niños, unos nuevos personajes han entrado en escena. Y quien piense que su presencia puede contribuir a bajar el nivel de retardo mental de esta película es que no ha aprendido nada de estos largos y dolorosos treinta minutos. El grupo de mafiosos, conchabados con Bautista, decide trasladarse a España para hacerse cargo del secuestro de Oliveiro personalmente. ¡Y lo hacen tomando el vuelo 007 de la compañía Aviaco! (¡Ja, ja, ja! ¡007! ¿Lo pilláis?). Aunque lo más llamativo es que Aviaco accediera a que su nombre figurara en la cinta... Lo cual quizá explicaría su posterior quiebra y absorción por parte de Iberia.

Integrados por cuatro personajes que son más tontos que un saco de piedras (pero.. ¿pero es que ningún actor tuvo el suficiente sentido común para negarse a trabajar en esta soplapollez?), los mafiosos interpretan a los clásicos villanos cómicos y atontados a los que siempre les terminan saliendo las cosas mal. Nada más llegar a Barcelona (la ciudad en la que se desarrolla la historia) se encuentran con que Bautista no ha ido a buscarles al aerpuerto. Pero el jefe es un hombre de recursos, y antes de que podamos preguntarnos cómo, chasquea los dedos y de la nada aparece un Seat 600 con pintura de camuflaje. ¡LOL!

¡La mafia de los asprontes ataca de nuevo!

¡Pero tío! ¿Qué es lo que cojones pasa aquí? ¿Me estás diciendo que el mafioso tiene poderes mágicos? ¿Es que el tío estudió magia por correspondencia? En ese caso, ¿por qué coño tienen que coger un avión desde América hasta Barcelona? ¿No sería más fácil teletransportarse y ya? ¿Por qué hacen aparecer un Seat 600 cuando podrían haber hecho lo mismo con un coche más discreto? ¿Y por qué el coche está pintado como si acabara de volver de Vietnam? ¡Joder! ¡Joder! ¡¡Argh!! ¡No entiendo nada de lo que está pasando! ¡Nada!

Lo siento, pero se me han acabado los chistes para los fotogramas...

A partir de aquí la película es incapaz de levantar el vuelo y se esmorra contra el suelo de la forma más lamentable que podáis imaginaros, encontrándonos con una sucesión de gags que se repiten más que el ajo (como en el caso del conserje y sus disfraces), chistes que no tienen ni puñetera gracia (a los que contribuyen de forma desinteresada los mafiosos), persecuciones a ritmo de canciones de Enrique y Ana (ojo a la que tiene lugar en un parque de atracciones que ya ni siquiera debe existir), escenas carentes de todo sentido y que sólo están ahí por puro relleno (como es el caso de una patética travesura en la que Zipi y Zape casi hacen saltar el colegio por los aires), etc. Todo se limita a una sucesión de imágenes que no guardan ninguna relación entre ellas y que nos sacan definitivamente de la película.

Una de las escenas más memorables es una en la que el jefe de los mafiosos, sentado en el asiento trasero del 600, le dice uno de sus sicarios que, si quieren que capturar a Oliveiro, más vale que lo hagan volando. En ese momento (y todavía me falla el pulso cuando lo recuerdo), el coche empieza a elevarse del suelo mientras suena algo parecido al tema principal de ET: el extraterrestre. El mafioso y su puta se inquietan hasta límites que rayan en lo asesinable, y cuando le preguntan al gilipollas que va al volante qué es lo que pasa, éste contesta: "Pero, jefe... ¿No había dicho que fuéramos volando?" Damas y caballeros: ¡Bienvenidos al Festival del Humor! ¡La parrillada de la risa! Esto SÍ que es humor inteligente... ¡A lo Muchachada Night!

También hay otra secuencia en la que Zipi y Zape engañan a un taxista andaluz con un acento y unas barbas más falsas que las promesas de Israel de no invadir Gaza. ¿Con qué objetivo? No lo sé, pero al final el pobre desgraciado acaba internado en un hospital psiquiátrico (me imagino que yo acabaré igual cuando termine esta reseña). Pero el espectador no tiene de qué preocuparse, dado que más adelante nos lo volveremos a encontrar con un aspecto más estrafalario si cabe.

  Gustavo Adolfo Bécquer fue alguien que siempre valoró la seguridad por encima de todo.

Pero la sobremesa de gilipolleces todavía no ha terminado. Zipe y Zape se llevan a Oliveiro a un guateque muy popular entre los niños de la ciudad y en el que se está celebrando un certamen de música juvenil. El objetivo de esta escapada es quedar con unas chicas a las que habían conocido previamente en una de sus travesuras. Para impresionarlas, los hermanos deciden subirse al escenario del local y ponerse a tocar la guitarra a palo seco, sin hoja de inscripción, instrumentos propios ni pollas en vinagre. ¡Pero atención! Los mafiosos les pisan los talones y están muy cerca de lograr su objetivo... Hasta que el dueño del garito los confude con uno de los grupos presentados al concurso y les obliga a salir a escena a tocar. Tremendo.


Los mafiosos fracasan en su intento de secuestro e idean una nueva estrategia. Ahora la cosa consiste en disfrazarse de chinos (!) y hablar con Bautista para que engañe a Oliveiro. Contra todo pronóstico lo consiguen y, ante los pucheros y la mirada arrepentida del mayordomo, lo amordazan y lo meten en una furgoneta en el que puede leerse "Los 4 chinos limpios". ¡Viva la sensibilidad cultural!

Total, que Zipi y Zape se enteran del rapto y, tras otro momento musical para el recuerdo, deciden hacerse eco de ello por la radio. Como si de un homenaje a la versión radiofónica de La guerra de los mundos se tratase, la ciudad entera se subnormaliza a niveles alarmantes. El jefe del cuerpo de ¿bomberos? se emociona tanto al escuchar la noticia que pone en pie de guerra a sus hombres, a los que arma con un arsenal que riéte tú del que utilizaba la guardia teutónica del Age os Empires. Por si fuera poco, da la orden de sacar todo su flota de vehículos a la calle... que consiste en los excedentes del parque móvil de SEAT de ese mismo año. Pero lo más surrealista está aún por llegar, ya que en otro punto de la ciudad, un camarero que se encuentra sirviendo una ración de chipirones se entera del secuestro y... y... Termina por convertirse en la versión violeta del Increíble Hulk. Sí, tal como suena... El vengador morado sale del restaurante y se une a la búsqueda mientras una vieja empieza a golpearle con un bolso por haber asustado a su nieto.

 "¡Argh! ¡Argh! ¡Aaarghhh! ¡¡Juro que no volveré a ver más esta película!!"

"¡¡A Krunk caerle mal Hombre Bandera!!"

¡Pero es que la cosa se pone peor! Don Minervo ha reunido a todos sus alumnos en el patio del colegio y los obliga a desfilar como si de una sección de las Juventudes Hitlerianas se tratase; el conserje del colegio se une a la movida en un tanque de cartón; la tía de Oliveiro y un Sherlock Holmes de pega se lanzan a patrullar las calles en una moto Vespa; la asistenta cubana hace lo propio en un monopatín... Hasta Los Ángeles de Charlie (o al menos su versión española) andan metidos en el fregado.

Para la realización de esta película, el ejército de Corea del Norte no dudó en ceder uno de sus carros de combate más modernos.

En fin, el caso es que los mafiosos (ahora convertidos en la mafia de los "Mares de China") tienen un encuentro con el Hulk purpúreo, quien les descuajaringa la furgoneta. Esto les obliga a dispersarse por la ciudad ante la mirada de unos atónitos paseantes a los que se les tiene que haber caído la cara de vergüenza por haber salido en esta película. Acto seguido, los mafiosos son perseguidos por los bomberos, el 15-M y los guerrilleros maraconésicos de don Minervo. Los villanos son capturados y condenados a morir en la horca. Aun no han levantado el patíbulo cuando Bautista aparece con Oliveiro en los brazos. Cuando la tía del crío les exige una explicación, Oliveiro responde que todo ha sido una broma (!). Los mafiosos ríen la cenutriada y son perdonados públicamente. Al momento todos los presentes en la plaza, con Zipi y Zape a la cabeza, se ponen a bailar como subnormales. La gente ríe, los niños bailan, doña Jaimita se va con don Minervo detrás de un árbol y yo abro la nevera para comerme una caja de yogures caducados que guardaba para la ocasión. Y ya está. Fin.

CONCLUSIÓN (que esto me ha quedado muy largo...):

Lo primero de todo, es pediros disculpas por la extensión de la entrada y por el tono utilizado, pero es que esta película me saca de quicio. ¿Mi opinión final? Una puta mierda. Una puta mierda del tamaño del Everest. Esta película es un crimen de guerra, un atentado contra la Humanidad. De haber sido filmada en la Segunda Guerra Mundial, los nazis la hubieran empleado como arma para torturar a sus prisioneros. Considerado como un atropello contra el mundo del cine, esta cinta no sólo sodomiza la obra de Escobar, sino que también escupe sobre ella... Se mea y se caga sobre ella. Es horrible... Es lo peor... Es lo puto peor. Ni tan siquiera llega a resultar divertida. Verla supone un viaje sin regreso hacia el país de la vergüenza ajena. Vergonzosa, insultante deleznable... Pensar en Las aventuras de Zipi y Zape nos obliga a enumerar las cosas más odiosas que nos hemos encontrado a lo largo de nuestra vida: ese matón que se burlaba de nosotros en el colegio, ese banco que no nos deja sacar nuestro dinero porque no le sale de los cojones, ese visitante inorpotuno que se instala en tu casa y no se va ni con agua caliente... Es espantosa y vomitiva sin más. No la vean. Y si lo hacen acompañados, asegúrense de haber guardado bajo llave hasta las cucharas.

"La próxima vez te juro por mi madre que leeré la letra pequeña del contrato".