martes, 29 de mayo de 2012

De la colección "Grandes ladrones de la Historia"

Está claro que lo de Bankia amenaza con convertirse en la parrillada de la risa... Público nos decía ayer...


Si esto no es reírse en la cara del pueblo, que baje Dios y lo vea...

Toca disfrutar de lo votado, amiguitos. ¡Hasta el próximo episodio!


PD: ¡Y así se te atraganten, tío jeta!

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (y IV)

Los intentos de Luis XVI por introducir determinadas reformas no sirvieron para aplacar los ánimos de una sociedad francesa desencantada con la monarquía.

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano fue promulgada por Luis XVI, bajo la presión que le imponía la Asamblea, convirtiéndose en el preámbulo de la constitución de 1791. Esa constitución (de corte girondino), establecía como gobierno una monarquía parlamentaria donde los miembros del Parlamento eran elegidos por los ciudadanos de mayores ingresos, suponiendo una vulneración de algunos de los puntos fijados en la Declaración. 

Con todo, y pese a todo cuanto prometía la Declaración, los problemas enconómicos  y las desigualdades sociales continuaron, por lo que un nuevo estallido revolucionario hizo que los jacobinos, se hicieran con el poder y proclamaran la Convención Nacional. La Convención dio paso a un periodo radical (1792-1795) que se activó por el intento de conspiración del monarca contra la revolución. Luis XVI fue ajusticiado en la guillotina y se proclamó la República. Ante esta situación, las monarquías europeas, temerosas de que un posible contagio, declararon la guerra a Francia en un intento por  frenar el avance de la revolución.

Cuando los jacobinos tomaron el poder, garantizaron el sufragio universal masculino, el derecho al trabajo y a la alimentación. Se fijó como objetivo del gobierno el bien común, llegando a la expropiación de los bienes de los enemigos de la revolución sin indemnización, violando una vez más lo establecido en la Declaración de Derechos. Sin embargo, la esclavitud fue abolida de las posesiones que el Estado francés entonces tenía en ultramar.

En este contexto, se creó una situación de emergencia en la que la mayoría de las decisiones estaban en manos de un Comité de Salvación Pública dirigido por M. Robespierre. Éste emprendió una serie de reformas radicales y creó un ejécito para salvaguardar las fronteras del país frente a los ejércitos contrarios a la Revolución.

Aunque en 1793 se aprobó una nueva Constitución que reconocía el sufragio universal masculino, el radicalismo inicial derivó en un régimen de corte dictatorial que coartaba las libertades y ponía en peligro la idea de Estado liberal al que aspiraba la burguesía. Durante esta estapa (conocida como la época del Terror), se constituyeron tribunales revolucionarios para perseguir y juzgar a los sospechosos contrarrevolucionarios. Los excesos de estos tribunales hicieron que muchos acabaran en la guillotina.

Finalmente, la Convención fue derribada por un golpe de Estado en 1794. A partir de ese momento, el proceso revolucionario perdió violencia y se instauró una república controlada por una burguesía moderdada. Una nueva Constitución (1795) reinstauró el sufragio censitario y el poder ejecutivo se concentró en un consejo compuesto por cinco miembros llamado Directorio, aunque posteriormente se redujo a tres.

El gobierno francés del Directorio no tardó en en convertirse en otro régimen autoritario. En este periodo, la inestabilidad política y la necesidad de acabar con la guerra contra el resto del continente proporcionaron un gran poder al ejército, que fue apoyado por la burguesía, la cual necesitaba orden para consolidar las transformaciones ya producidas.

A partir del proceso revolucionario francés y de la creación de la Declaración de Derechos, se definieron los principios del liberalismo político que dio lugar al Estado Liberal. El prototipo de Estado Liberal debía poseer una Constitución en la que quedasen reflejadas la forma de Estado (monarquía o república), la división de poderes y la soberanía popular o nacional. Además, debía considerar a sus habitantes como un conjunto de ciudadanos libres e iguales con unos derechos invilables y fundamentales, propios de su esencia como personas, y no como súbditos de un monarca, por lo que podían participar en la vida política a través del voto.

Los principios del liberalismo político fueron derivando hacia posturas moderadas y conservadoras, según las condiciones sociopolíticas del contexto histórico. Finalmente, el concepto de libertad se reflejó también en las teorías del liberalismo económico.

Pese a todo, con sus virtudes y puntos oscuros (ya hemos visto que se trata de una Declaración que favorecía claramente los intereses de la burguesía, que su ámbito de actuación muchas veces se encontraba limitado y que en ocasiones se pasaron por alto varios de sus puntos), es de sentido común afirmar que este documento supuso un paso adelante para asentar los fundamentos del Estado moderno y que el poder siempre emanará de la voluntad del pueblo y no de su gobernante.

BIBLIOGRAFÍA:
  • Asían Peña, José Luis. Manual de Historial Universal. Bosch. Barcelona. 1951.
  • Rey Castelao, O. Poder y privilegios en la Europa del siglo XVIII. Síntesis. Madrid. 1992.
  • Rivero Rodríguez, M. Diplomacia y relaciones exteriores en la Edad Moderna. Alianza. Madrid. 2000.
  • Varios autores. Enciclopedia Santillana. Datos, hechos y nombres imprescindibles. Grupo Santillana de Ediciones. Madrid. 2001.
  • Varios autores. Geografía e Historia II (El mundo: gentes y países / Europa desde el año mil hasta las revoluciones). Santillana. Madrid. 1997.

sábado, 26 de mayo de 2012

Wert y los Príncipes en la Feria del Libro...

Los responsables de Alianza Editorial en Facebook han colgado esta mañana en su muro la siguiente fotografía. Dedicidamente, y al contrario de lo que comentábamos ayer, el ministro sabe leer. Otra cosa es que tenga buen tiento para los libros... 


"Y menos mal que a Felipe no le dio por preguntar sobre la última parte de "Juego de Tronos".

Parece que José Manuel Gómez, el presidente del Grupo Anaya, les mostró algunas de sus últimas novedades. Es una pena que Anaya no tenga los derechos de "Los pilares de la Tierra". Creo que a muchos nos hubiese gustado estar allí para abrirles la cabeza con todos los ejemplares de la decimotercera edición.

*No os olvidéis de hacer clic sobre la imagen para aumentar su tamaño.

viernes, 25 de mayo de 2012

¡Más movidas del Gobierno!: El despido gratuito

A falta de Twitter se le acaba cogiendo gusto a esto, oye. El diario Público nos decía ayer...

En otras palabras: hasta que la Luna se llene de mierda.

"Por supuesto, señores diputados: todas estas medidas tendrán un carácter transitorio".

Dándole caña a Wert (Volumen I)

El diario Público dice hoy en una de sus noticias...


Ahora lo que cabría preguntarse es si Wert sabe leer...

Si es que donde no hay mata no hay patata...
  • Haz clic aquí para ver el vídeo de la protesta.

jueves, 24 de mayo de 2012

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (III)

La Toma de La Bastilla, uno de los momentos más célebres de la Revolución.

En el punto número III, se explica el significado del concepto de Nación, la cual no es otra que el propio pueblo, en cuya autoridad reside la soberanía. Dentro del marco jurídico, el concepto de libertad queda explicado en el apartado IV, cuando se dice que cada individuo es libre siempre que respete a su prójimo (la libertad de un hombre acaba donde empieza la de los demás o cada cuál es libre siempre que su libertad no vaya en contra de la de su compañero). Este límite a la libertad sólo puede ser determinado por la ley, a la cual está dedicada los apartados V y VI. Según el Artículo V, la ley será la encargada de limitar las acciones de los individuos. Para ello, sólo podrá hacer uso de su poder cuando vea algo que resulte perjudicial para la sociedad. Este artículo fijaba los límites de la creación de leyes injustas, las cuales podían atentar contra la libertad de los individuos. El Artículo VI sirve de complemento al anterior, dejando constancia de que todos los ciudadanos son iguales ante la ley y que, independientemente de su condición (y amparados en "sus virtudes y talentos") pueden desempeñar un cargo público. El Artículo VII afirmaba que la ley era la única que podía decidir en qué casos una persona podía ser privada de su libertad.

El carácter válido de las condenas y de las leyes penales es el contenido del Artículo VIII, exponiéndonos su aplicación en casos posteriores a la vigencia de la ley; mientras que por el Artículo IX se dejaba claro en qué se basaba el principio de inocencia (es el caso de la célebre máxima "nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario"). Por su parte, y alejándonos ya de las cuestiones jurídicas, el Artículo X defiende la libertad del cultos religiosos (lo que le valió a Francia el convertirse en uno de los primeros Estados en no favorecer a ningua religión en concreto) siempre y cuando tales planteamientos no vayan en contra de la ley, algo lógico si tenemos en cuenta las cruentas guerras de religión en la que se vio inmersa Francia durante la primera parte de la Edad Moderna y que sirvieron de pretexto a varios grupos para quebrantar el orden y asaltar el poder. Por su parte, el apartado XI define qué es la libertad de opinión y la "libre comunicación de pensamientos", un punto a destacar si tenemos en cuenta que por entonces (y precisamente gracias a los esfuerzos de la Ilustración) la prensa estaba alcanzado una amplísima difusión.

La garantía del cumplimiento de los derechos por parte de la fuerza pública queda expuesta en el Artículo XII, mientras el XIII fijaba los medios para costear los gastos de dichas fuerzas mediante una contribución común que debía ser controlada por los ciudadanos, de acuerdo al artículo XIV.

En el apartado XV, se deja patente el derecho de los ciudadanos a pedir a sus mandatarios el cómputo de gastos por su gestión. El artículo XVI explica que una Constitución merece ser calificada como tal siempre y cuando se garanticen los derechos y separe los poderes del Estado. Por último, el artículo XVII, deja claro uno de los principios capitalistas por excelencia, que no es otro que el derecho inviolable de la propiedad privada, la cual sólo puede ser expropiada siempre que existan fines públicos y una previa indemnización para el afectado. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (II)

El contrato matrimonial, de William Hogarth. El incipiente poder de la burguesía significó el triunfo de la Revolución.

Una de las primeras medidas fue la abolición de los privilegios feudales, iniciándose la separación entre la Iglesia y el Estado. Del mismo modo, tal y como había sucedido en el caso de la Revolución Americana, se proclamaron dos importantes edictos: la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y la Constitución de 1791, en la cual se reflejaban la soberanía nacional, con sufragio censitario, y la división de poderes, asegurándose así las libertades y la igualdad de todos individuos. Así, se aprobó que el régimen político estuviese basado en una monarquía constitucional.

La Declaración de Derechos recoge los principios de libertad, igualdad y fraternidad que muchos ilustrados defendieron en sus trabajos durante los años anteriores a la Revolución. El documento establecía que el hombre, independientemente de su condición y de su posición en la sociedad, tiene una serie de derechos universales que le han sido otorgados desde su nacimiento. Estos derechos deben ser reconocidos por el gobernante, el cual, en aquellos momentos (y haciendo uso de su condición de monarca absoluto), era el responsable del devenir de sus súbditos.

Precisamente, fue la burguesía francesa la encargada de llevar tales principios a cabo. No obstante, las circunstancias que rodearon a la Revolución impideron su puesta en marcha, tal y como más adelante veremos, aparte de que lo estipulado en el documento muchas veces no llegó a aplicarse. Fue el caso de las mujeres (que continuaron desempeñando un papel marginal en la sociedad) y de los trabajadores y obreros que trabajaban, precisamente, en las fábricas y manufacturas de los burgueses. Tendría que pasar poco más de un siglo para que este último grupo viera sus derechos reconocidos (si el siglo XVIII fue el siglo de la burguesía, el siglo XIX le pertenecería a los obreros).

Volviendo a la Declaración de Derechos, el documento cuenta con diecisiete artículos. En su preámbulo, se dejaba constancia de las causas que habían llevado a su redacción, tales como el desprecio de los derechos humanos por parte de la monarquía. Así, vemos que el Artículo I afirma que la todos los hombres son iguales y libres desde el momento de su nacimiento, algo de lo que se sigue hablando en el punto número II. En este caso, se afirma que los hombres tienen derecho a "la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión". Los esfuerzos de toda acción política deben ir encaminados en esta dirección. 

¿Queréis ayudarnos a planificar nuestro próximo ciclo? ¡Pues no dejéis de seguir leyendo!.-

El Aula de Cine de la ULL os invita a participar en su "Ciclo a la Carta". ¡No os lo perdáis!

Damas y caballeros, el fin de curso ya está aquí. Y aparte de los habituales exámenes que a muchos suelen hacernos la vida imposible durante estas fechas, el Aula de Cine regresa por todo lo alto para celebrar con vosotros el final de ese suplicio. La tradición manda, y si hace dos años os ofrecimos la oportunidad de disfrutar del mejor cine clásico ("El cine que ya deberías haber visto"), el año pasado lo hicimos con los títulos más exitosos de las últimas temporadas gracias a nuestra "Taquilla Caliente".

Queremos cerrar esta temporada con una idea atrevida y muy especial. Sabemos que sois muchos los amigos que estáis ahí detrás apoyándonos y dándonos ánimos. Por eso queremos que este nuevo ciclo os pertenezca, que seáis vosotros los que encendáis la mecha de los fuegos artificiales. Dicho de otro modo, queremos que nos ayudéis a planificar nuestro próximo ciclo. Vuestro voto cuenta y es más importante de lo que os imagináis.

"¿Y esto cómo va?" os estaréis preguntando. "¿Tenemos que ir todos los viernes al local del Aula para constituirnos en asamblea y votar por nuestras películas preferidas?" No, no... para nada. Se trata de algo más sencillo. "¿Acaso tenemos que haceros el trabajo sucio mientras vosotros os rascáis la barriga?" ¡Que no, hombre! ¡Tampoco! La cosa consiste en que nos propongáis qué películas os gustaría que proyectáramos. Así sin más. Se trata de que nos ayudéis a darle forma a ese hipotético ciclo resultante. Es muy fácil: nos proponéis un ciclo con sus correspondientes películas (podéis sugerirnos hasta un máximo de cinco). Una vez terminado el plazo de sugerencias, elegiremos aquellas ideas que más se hayan repetido, las sopesaremos cuidadosamente y... ¡Ciclo al canto, encanto!

Hasta el próximo 5 de junio (si vemos que la cosa va bien, hasta podríamos estirarnos unos días más) tendréis la oportunidad de pasarnos vuestras propuestas. Podéis proponernos lo que queráis: un ciclo de vuestro actor favorito (¿sabéis que en nuestra página de Facebook Jack Nicholson despertó muchas simpatías?); un ciclo de películas de animación (desde los clásicos de Disney hasta el Anime más revolucionario); un ciclo de psicópatas (sírvase como ejemplo nuestro actual ministro de Educación); otro sobre extraterrestres... Os prometemos que cualquier sugerencia que nos dejéis será debidamente escuchada (olvidaos del cine porno, por favor. Pasamos de buscarnos problemas con la Universidad). No os cortéis y acribillarnos con vuestras propuestas. ¡Y recordad que aquí vale todo!

Ni que decir tiene que procuraremos ser flexibles con el resultado final, aunando en una sola todas las opiniones que recibamos. Y lo mejor de todo es que será un ciclo del que podamos sentirnos orgullosos, puesto que lo habremos hecho entre todos. Todavía no sabemos la fecha exacta de las proyecciones pero, con un poco de suerte, es bastante probable que después de la Convocatoria de Julio ya podamos tenerlo todo listo.

El buzón de sugerencias está abierto. ¿A qué esperáis? ¡Bienvenidos a nuestro "Ciclo a la Carta"! :-)

domingo, 20 de mayo de 2012

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (I) *

Luis XVI hacia 1775. La difícil situación de su país durante el último tercio del s. XVIII le llevó a convocar los Estados Generales.

Hacia el final del siglo XVIII, Francia era una de las principales potencias europeas gracias a su prestigio intelectual, poder económico e influencia política, sin embargo, el país se encontraba sumido en el caos social. Ante esta situación, muchos franceses pensaban que las instituciones del Antiguo Régimen no podían solucionar los problemas existentes. Tales problemas eran, entre otros, el enorme déficit financiero del Estado, agravado por su intervención en la Guerra de la Independencia estadounidense; y la carestía de los alimentos, originada por una grave crisis económica de origen agrícola.

En 1789, tuvieron lugar diversos acontecimientos que concluyeron con la abolición del Antiguo Régimen. Las revueltas urbanas y campesinas estaban a la orden del día, por lo que el rey se vio obligado a convocar los Estados Generales (la representación de la sociedad francesa), los cuales no se reunían desde principios del siglo XVII. Luis XVI había dado a entender que en los Estados Generales se tratarían los principales problemas de la sociedad, y había solicitado la redacción de un cuaderno de quejas por parte de los electores. 

Los Estados Generales, conformados por el tercer estado, la nobleza y el clero, estaban dominados por estos dos últimos grupos, de modo que ambos estamentos siempre estaban en mayoría frente al tercer estado. Los integrantes de este último (cuyo peso residía en una cada vez más influyente burguesía) pensaban que la convocatoria de la asamblea podría ofrecer una solución a los problemas que afectaban al Estado francés. No obstante, en la sesión de apertura de este órgano, las cuestiones se limitaron a solventar el problema financiero, creando un gran malestar entre sus miembros, que vieron como sus peticiones fueron desoídas. Una buena parte de la burguesía que conformaba este bloque reclamó la reunión de una única asamblea, el voto por persona y la elaboración de una constitución. Algunos miembros de la nobleza y el clero se unieron al pueblo en sus demandas. Luis XVI no tuvo más remedio que claudicar y pocos días después los Estados Generales se transformaron en una Asamblea Nacional Constituyente (Juramento del Juego de Pelota).

La situación se hacía cada vez más insostenible, y en junio de 1789 se produjo la toma de La Bastilla. Las revueltas continuaron sucediéndose por toda Francia, y permitieron que la burguesía asaltara el poder e iniciara la construcción de un nuevo Estado.

* Como en las próximas entradas analizaremos en profundidad el documento, os recomiendo que le echéis una ojeada haciendo "clic" aquí.

jueves, 17 de mayo de 2012

La Declaración de Derechos de Virginia.-

La Declaración de Derechos de Virginia va más allá de la propia Historia de Estados Unidos, convirtiéndose así en un documento universal. Podéis leer texto íntegro aquí

Considerada la antesala de la Constitución de 1787, la Declaración de Derechos de Virginia fue redactada siguiendo los preceptos de la Ilustración, movimiento que por entonces gozaba de gran consideración en Europa. Los teóricos ilustrados afirmaban que el hombre había nacido para ser feliz, y que el único camino para conseguirlo era siguiendo los dictados de la razón. Sólo así podría alcanzarse la libertad, la última meta a la que aspiraba un hombre feliz. Como se verá, todos estos planteamientos estuvieron muy presentes a la hora de redactar el texto que vamos a analizar.

Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, las Trece Colonias británicas situadas en la costa este de Norteamérica sufrieron un cambio de actitud con respecto a la metrópoli. Esta situación puede analizarse a través de dos vertientes. La primera de ellas, fue la derrota de Francia en la Guerra del Canadá, que hizo que el poder inglés se consolidara en la región. La supremacía inglesa dio como resultado que las autoridades de la metrópoli asumieran una buena parte de las funciones políticas que, anteriormente, habían ejercido los colonos. Esta imposición fue considerada por estos últimos como una usurpación y una injerencia en sus asuntos. 

Por otro lado, la derrota de los ejércitos franceses supuso que los colonos ya no necesitaran la protección de Inglaterra ante eventuales ataques, pues Francia había reconocido el nuevo trazado de fronteras. La desaparición de un peligro externo hizo que los colonos comenzaran a plantearse seriamente sus relaciones con la monarquía inglesa. 

Las primeras medidas adoptadas por Inglaterra tuvieron su aplicación en el campo económico. La Corona inglesa había sufrido cuantiosos gastos en su guerra contra Francia. Para sanear tales costes, Jorge III se vio obligado a subir los impuestos, lo cual despertó la oposición de los colonos. Así, la aprobación de una serie de tasas aduaneras que limitaban el comercio con las colonias dio lugar a graves insurrecciones populares que obligaron al Gobierno inglés a retirar dichos impuestos. La situación se hizo insostenible hacia 1773, fecha en la que estalló el Motín de Boston.

Gran Bretaña consideró intolerable tales protestas, por lo que envió destacamentos militares para pacificar la región. Fue entonces cuando los rebeldes comenzaron a organizarse y a crear milicias para combatir a los invasores. Hacia finales de 1776, el conflicto había pasado de ser una revuelta a convertirse en una guerra total. Inglaterra no sólo luchaba contra los insurrectos, sino contra Francia y España, las cuáles tenían intereses en la región.

Ese mismo año, los representantes de las Trece Colonias se reunieron en Filadelfia y proclamaron la independencia de Estados Unidos. Un año más tarde, los colonos derrotaron a los británicos en Saratoga. Tras esta batalla, la balanza se fue inclinando hacia el lado de los rebeldes, quienes en 1781 obtuvieron una victoria decisiva en Yorktown. 

Conscientes de la imposibilidad de ganar la guerra, los ingleses solicitaron la paz, la cual se firmó en Versalles en 1783. Con la firma de este tratado, Gran Bretaña reconocía la independencia de Estados Unidos. El nuevo Estado se constituyó como una República federal y tuvo a George Washington como primer presidente. Pero el proyecto para la creación del nuevo Estado se había fijado el mismo año que los colonos proclamaron su independencia de la metrópoli, en la ciudad de Virginia, donde fue redactado el documento que vamos a comentar. 

En la Declaración de Derechos los americanos dieron a su lucha una significación universal. Era la expresión del derecho que tenían todos los hombres a resistir a la opresión y la tiranía, y a crear organismos e instituciones basadas, por supuesto, en la razón, que favorecieran su desarrollo como individuos y alcanzar así la tan ansiada felicidad ilustrada.

En el apartado número I de la Declaración, se habla de la libertad del hombre como el único medio para alcanzar la felicidad. Como ya hemos comentado, tales planteamientos propios de la Ilustración no deben extrañarnos, y más si tenemos en cuenta que varios ilustrados simpatizaron con la causa revolucionaria. Para alcanzar la felicidad, todos los hombres debían ser libres e independientes. Los preceptos de este movimiento vuelven a sobrevolar el punto número II, en el que se afirma que el poder pertenece y reside en el pueblo, y no en una única persona. Los mandatarios deben de rendir cuentas al pueblo, y no al contrario, encontrándonos así con unas ideas muy cercanas a las que John Locke defendió en su Ensayo sobre el Gobierno Civil.

En el apartado III, destacan varios puntos. El Estado debe velar por la seguridad del pueblo para que así éste sea feliz. Cuando un Gobierno se comporte de forma incorrecta, el pueblo podrá derogarlo, cumpliéndose así las ordenanzas de la Soberanía popular. Si la comunidad decide que el poder del gobernante debe llegar a su fin, éste no tendrá más remedio que obedecer sus designios.

El punto número IV prácticamente nos habla de la corrupción y el abuso de poder. El hecho de ostentar un cargo no debe significar enriquecerse a costa del pueblo. Se pretendía así acabar con semejantes lacras. Los cargos de magistrado, legislador o juez no serían, pues, hereditarios. Gracias a estas medidas, se evitaría la aparición de una élite dominante que, gracias a sus atribuciones políticas, pudiese ejercer indefinidamente el poder. Esta situación era muy común en Europa, hasta el punto de que la venta de cargos y la simonía fueron una de las causas que motivaron la Revolución francesa.

El apartado V recoge las ideas de Montesquieu sobre la división de poderes, Éstos (legislativo, ejecutivo y judicial) deben estar en manos separadas, pues en caso contrario (tal y como afirmaba el pensador francés) podía darse un caso de tiranía. Así, los poderes legislativo y ejecutivo serán renovados cada cierto tiempo gracias a la celebración de elecciones. Según la Constitución estadounidense, el poder legislativo lo ejercen las dos cámaras (el Congreso y el Senado), mientras que el ejecutivo está en manos del presidente y el judicial, como es lógico, en las de los jueces y magistrados.

Con todo, esto venía a demostrar claramente que el poder emanaba del pueblo, idea que se repite en el punto VI, en el que rotundamente se dice que el pueblo debe elegir libremente a sus representantes, quedando terminantemente prohibido cualquier tipo de coacción. Y es que cualquier forma de poder que no sea la ejercida por los representantes del pueblo será contraria a los derechos del mismo (Apartado VII).

En los puntos VIII, IX y X nos encontramos con importantes consideraciones jurídicas que deben ser tenidas en cuenta. Un individuo deber tener un proceso penal justo, en el que pueda tener la oportunidad de ser juzgado por un jurado imparcial y en un juicio rápido, siendo este último punto deudor del Derecho anglosajón. Así, el acusado debe saber por qué se le juzga. Ni que decir tiene que los castigos corporales estarán prohibidos. Las fuerzas del orden deber ser comedidas a la hora de realizar su trabajo. Los ciudadanos no podrán ser detenidos sin tener antes pruebas contundentes que acrediten su culpabilidad. Otro tanto ocurre con el registro de las propiedades privadas (Apartado XI).

El punto XII nos habla de la gran importancia que tiene la prensa escrita, la cual debe ser libre e independiente. Y es que muchos ilustrados trabajaron en numerosos periódicos y gacetas desde la que pudieron difundir sus ideas. Por lo tanto, la libertad de prensa es un sinónimo de libertad.  

En el apartado XIII se habla de la concepción de un Estado antimilitarista. Contrario al pensamiento de varios pensadores contemporáneos, los autores de la Declaración de Derechos pensaban que un ejército permanente significaba un peligro para la construcción del Estado y la libertad. La defensa del país estaría en manos de las milicias que se constituirían en caso de guerra. A destacar la mención que se hace de la subordinación del poder militar al civil. 

La estructura del Estado es la protagonista del punto XIV, en el que se dice que Estados Unidos es un Estado federal compuesto a su vez por varias provincias que actúan como pequeños Estados. Pese a su autonomía, los gobiernos federales tienen la obligación de permanecer fieles al Gobierno central. 

Los puntos XV y XVI hacen referencia a los preceptos de los dos teóricos que más influyeron en la redacción de la Carta: Montesquieu y John Locke. En el primer caso, se nos dice que si bien el Estado tiene la obligación de cuidar del pueblo, éste último se compromete a su vez a respetar la autoridad que emana de aquel (de ahí que se hable de la justicia, la moderación y la templanza, considerados como principios fundamentales) pues en palabras de Montesquieu, no hay libertad sin autoridad. Ya en el último punto vislumbramos el ideal de libertad de culto y tolerancia religiosa, principio que ya pudimos ver en la Revolución inglesa gracias a la obra de John Locke. 

Terminada la guerra, comenzó la difícil construcción del nuevo Estado. La redacción en 1787 de la Constitución de Estados Unidos, consagraba varios de los puntos tratados en la Declaración de Derechos, entre los que figuran la igualdad de todos los hombres, la libertad, el principio de soberanía popular y la división de los tres poderes, siendo el nuevo documento una referencia para las constituciones que se redactaron a lo largo de los dos siglos posteriores. El triunfo de la revolución de las colonias norteamericanas y la redacción de la Declaración de Derechos supuso un estímulo para algunos sectores de la población europea, que vieron que era posible llevar a la práctica las teorías de igualdad y libertad (tanto política como económica) que reclamaban los ilustrados.

Pese a todo, y aunque tanto la Declaración de Derechos como la Constitución de 1787 defendían la igualdad y la libertad, ambos documentos no se llevaron totalmente a la práctica, ya que la esclavitud no fue abolida hasta mediados del siglo XIX y las mujeres no pudieron votar hasta 1920. 

BIBLIOGRAFÍA.-
  • Bosch, A., Historia de Estados Unidos, Barcelona, Editorial Crítica, 2005.
  • Redondo, J., Thomas Jefferson: El primer demócrata en la Casa Blanca. La Aventura de La Historia. Año 10, número 117, pp. 53-58.
  • Varios autores. Historia del mundo (Volumen 8), Barcelona, Salvat Editores SA, 1969.
  • Varios autores. Historia de las civilizaciones (volumen 6): El ocaso del absolutismo. Barcelona. Larousse / Planeta. 1997. 
  • Varios autores. Historia de las civilizaciones (volumen 7): Las revoluciones. Barcelona. Larousse / Planeta. 1997. 

domingo, 13 de mayo de 2012

El arte románico: sobre la arquitectura y las artes plásticas (y VI)

Un detalle del Pantócrator del monasterio de Tahúll. La severidad de la imagen servía para atemorizar a los fieles.

3) LA PINTURA

Tal y como ocurría en la escultura, en la pintura románica nos encontramos con personajes planos y un notable rechazo por la verosimilitud anatómica. Nos encontramos con un arte que trata de ayudar al campesino (un hombre temeroso de Dios) a comprender el significado de religión. La mayor parte de estas composiciones tienen un carácter rígido y solemne, cuyo fin es despertar el ánimo religioso y amedrentar al pecador. Destacamos dos tipos pintura: la pintura al fresco y la pintura sobre tabla.

La pintura al fresco solía hacerse sobre una pared a la que previamente se le ha dado un revoque de cal húmeda. Una vez hecho esto, el pintor pasa a efectuar un boceto que servirá de germen a la imagen final. El ábside se reservaba para el Pantocrátor mientras que los muros de la iglesia servían de soporte para otras escenas, la mayoría de ellas basadas en el Antiguo Testamento, vidas de santos, entre otros. Normalmente el paisaje carecía de sentido para los artistas, limitándose únicamente a plasmar a los personajes. El fondo quedaba limitado a bandas de color horizontales que solían ser rojas, azules y doradas. 

Una de las zonas donde se ejerció esta modalidad de forma sobresaliente fue en Cataluña, concretamente en el monasterio de Tahúll. Su Pantocrátor es universalmente conocido, destacando por su mirada fija y severa. 

En contraposición con las figuras de Tahúll, San Isidoro de León nos muestra un conjunto un poco más vívido y colorido, en el que ángeles y pastores aparecen estilizados, dándonos a conocer un paisaje más natural y no tan esquematizado, alejándose así del bizantinismo que tanto caracterizaba al monasterio catalán.

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, quizá una de las escenas más célebres del Beato de Liébana. La proximidad del año 1000 y de un inminente fin del mundo alimentaba la imaginación de los creyentes.

A diferencia de la pintura al fresco, la pintura sobre tabla no fue muy frecuente en las iglesias románicas españolas. Ésta cuenta con la ventaja que supone trabajar sobre un soporte fácilmente manejable y duro, pero con el inconveniente de que la madera puede deformarse o estropearse según se vea afectada por los cambios de la temperatura. Sobre la madera se dan una serie de capas muy finas de encolado, luego varias de yeso y acto seguido, se procede a la pintura. Muchas de estas tablas se utilizaron como frontales de altar, reciclándose posteriormente en retablos. La parte central se reservaba al Pantocrátor o a la Virgen, mientras que los laterales estaban destinados a los apóstoles. Otros soportes para la pintura los encontramos en los tapices y los códices.

En el caso de los códices (y como comentamos con anterioridad), la iluminación y copia de libros fue una labor habitual en los monasterios y escuelas monacales. Cluny fue una de las principales órdenes en destacar en este campo. El material principal que utilizaban los monjes era el pergamino. Este trabajo era llevado a cabo por más de un miembro de la orden. Primero, un calígrafo se encargaba de distribuir el texto. Posteriormente, otro monje se aplicaba en trazar el perfil de las imágenes que lo ilustraban. Había expertos en iniciales, facciones de los rostros, dorados, márgenes… Un ejemplo de estos estupendos trabajos lo encontramos en los célebres Beatos, como el de Liébana, el de Fernando I, entre otros. Si el primero nos muestra unas aterradoras imágenes del fin del mundo siguiendo la lectura del Apocalipsis, el segundo nos muestra un elaboradísimo trabajo cuyo resultado final nos recuerda al de los manuscritos irlandeses (todo un referente según la época). Las figuras suelen ser altas y el dibujo muy esmerado, cuidando hasta el último detalle.

Otra escena del Beato de Liébana. En esta ocasión, el protagonista de la imagen es la Bestia de las Siete Cabezas.

En cuanto a los tapices, hemos de hacer una obligada referencia al Tapiz de la Creación, el cual se guarda en la Catedral de Gerona. Sus medidas son 4,15 metros de ancho por 3,65 metros de alto. Se cree que originalmente, sus medidas eran algo mayores ya que es obvio que ha sido recortado por el lado derecho y la parte baja.

En la parte central, destaca un círculo grande que se halla dividido en ocho franjas que representan escenas relacionadas con el pasaje bíblico de la Creación, tales como la propia creación de Adán y Eva, la división de la luz y las tinieblas, la aparición de la luna y el sol, etc. En el centro del círculo, y como no podía ser de otra manera, se encuentra el Pantocrátor. La obra viene a revelarnos una descripción del universo y sus orígenes sobre el que gobierna omnipresente y siempre atento, el Dios Creador. 

BIBLIOGRAFÍA:
  • ANTONIO RAMIREZ, J, ARIAS M., GARCÍA FUERTES, M. A., DEL CASTILLO, B., PALLOL, B. Historia del arte. Editorial SM. Madrid. 2001.
  • AZNAR VALLEJO, E. Vivir en la Edad Media. Arco Libros. Madrid. 1999. 
  • D´HACOURT, G. La vida en la Edad Media. Oikos Tau. Barcelona. 1991.
  • FERIA RUIZ, F., GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, J., MARTÍ BLANCO, M., MONTAÑO RUBIO, D., PÁMIES ROVIRA, J. y PLANAS SÁNCHEZ, E. Historia de España. Grupo Edebé. Barcelona. 2003. 
  • OURSEL, R. Caminantes y caminos: las rutas hacia Santiago de Compostela. Ediciones Encuentro (Serie Europa Románica, Vol. 8). Madrid. 1987.
  • VVAA. Geografía e Historia II. Santillana. Madrid, 1996.
  • VVAA. Enciclopedia Santillana: Datos, hechos y nombres imprescindibles. Madrid. 2001.
ÍNDICE DE ENTRADAS:

sábado, 12 de mayo de 2012

El arte románico: sobre la arquitectura y las artes plásticas (V)

El conjunto escultórico que puede verse en el monasterio de Ripoll es uno de los más representativos del románico catalán.

Viajemos ahora al monasterio de Ripoll. En sus pórticos se encuentra uno de los conjuntos escultóricos más importantes de Cataluña. La puerta se asemeja mucho a un arco del triunfo. En ella aparece, aparte del habitual Pantocrátor o Cristo en majestad, las figuras de los apóstoles Pablo y Pedro. La arquivolta que une las dos esculturas recoge episodios de la vida de ambos santos. El conjunto quizá resulte algo abigarrado, como si hubiera una especie de “horror al vacío”. En las jambas, se representan escenas alusivas a los doce meses del año. A ambos lados de la puerta se extienden siete frisos. En tres de ellos surgen los bienaventurados y diferentes escenas del Antiguo Testamento. En la base aparecen representados dos leones, los cuales parecen que atrapan a otro animal más pequeño con sus garras. Todo el conjunto recuerda sorprendentemente a las posteriores composiciones italianas que se inspirarían en el mundo clásico. 

Muchas de las esculturas que formaban parte de las iglesias románicas eran de madera policromada y representaban tanto a Jesús como a la Virgen. La sencillez de estas figuras hacía que el pueblo se sintiera más identificado con ellas que con las que adornaban los pórticos de las iglesias. Hablamos de estatuas muy pequeñas, con desproporciones anatómicas notables, pliegues lineales y una marcada severidad en su rostro. Los Cristos suelen aparecer en el momento del martirio en la cruz, con el torso desnudo y una larga túnica que les cubre hasta los tobillos. Además, también aparecen con los ojos abiertos. Su apariencia llega a recordar ligeramente a las figuras de las iglesias bizantinas. El desdén por el realismo es más que notable.

El abigarrado "arco del triunfo" del monasterio de Ripoll.

Las Vírgenes suelen representarse sentadas, con el Niño en el regazo. Por su postura, se diría que actúan como trono del Hijo de Dios. Las esculturas más primitivas son un poco toscas y tienen al Niño en una posición muy rígida. Conforme vamos acercándonos al siglo XIII, la postura adquiere más naturalidad y los rasgos comienzan a humanizarse, mostrándonos a un Jesús más amable y risueño. 

Aparte de la piedra y la madera, otro tipo de material que sirvió para la elaboración de imágenes fue el marfil. Pero por su elevado coste se reservó para objetos más importantes de la liturgia, tales como arquetas para reliquias, báculos, cetros, entre otros. En el tratamiento del marfil, destacaron los talleres de San Millán de la Cogolla y San Isidoro de León.

viernes, 11 de mayo de 2012

El arte románico: sobre la arquitectura y las artes plásticas (IV)

Una imagen del Pórtico de la Gloria, de la Catedral de Santiago de Compostela. Todo nos lleva a pensar que las estatuas que lo adornan estaban policromadas.

2) LA ESCULTURA

A la hora de referirnos a la escultura, de nuevo tenemos que hacer una obligada referencia al Camino de Santiago. Las esculturas románicas estaban destinadas a impactar al espectador e invitarle a reflexionar sobre el significado de la religión. Un peregrino que recorría el Camino y entraba dentro de una iglesia no podía evitar sobrecogerse ante lo que contemplaban sus ojos. El viajero quedaba impresionado por la manifestación del poder divino y de la gloria de sus representantes en la tierra (la propia Iglesia). 

Las esculturas que adornaban los pórticos y los tímpanos de los monasterios recogían, entre otras cosas, las escenas más representativas de la vida de Jesús. Merecen una mención especial las puertas de la Catedral de Santiago: el Pórtico de la Gloria y la de las Platerías. 

La primera de ellas es una impresionante obra que nos muestra los últimos destellos de un románico en transición al gótico. Es un trabajo lleno de simbolismo, pues la portada está dividida en tres partes, símbolo de la Trinidad divina. La puerta principal posee un tímpano en el que sobresale un Cristo en majestad que enseña las heridas de la crucifixión. Junto a él están los ángeles, mientras que en la arquivolta se encuentran los ancianos del Apocalipsis y en las jambas, los profetas. La portada todavía conserva rasgos de policromía y representa la gloria y la victoria de los bienaventurados. En la zona correspondiente al parteluz está el apóstol Santiago, en una postura que denota un marcado hieratismo. Ello contrasta con los personajes que acompañan a Jesús y al apóstol (ángeles. ancianos, profetas…), los cuales parecen que se mueven (giran las cabezas, alzan sus manos y hasta nos sonríen), adelantándose así al movimiento gótico que ya se imponía en Europa. 

La Puerta de las Platerías es más antigua que la anterior. Data del siglo XI y tiene una doble puerta. En la parte derecha el tímpano aparecen representados las tentaciones de Cristo, destacando una escultura que simboliza a una mujer con una calavera en la mano. A la izquierda podemos observar episodios relativos a la Pasión. Como anécdota, diremos que al conjunto le acompaña un grupo de figuras correspondiente a otra puerta que ardió en un incendio, situándose éstas últimas sobre los arcos. En las jambas también hay esculturas, destacando la que representa al rey David.

En la ya citada catedral de Jaca, también encontramos una portada con su correspondiente conjunto escultórico. Nos estamos refiriendo a la portada del Crismón. Esta puerta cuenta con una extraña particularidad, ya que es el antiguo símbolo de Cristo el que aparece representado (algo que no se había visto desde el arte paleocristiano). A su derecha e izquierda, aparecen dos leones encargados de custodiarlo. Uno de ellos pisotea  a un hombre y a una serpiente que brota de su pecho, mientras que el otro derrota a un basilisco y un áspid, símbolos del mal. Como podemos notar, esta puerta está marcada por un fuerte simbolismo, en el que un Jesús victorioso triunfa sobre el pecado y la muerte. 

jueves, 10 de mayo de 2012

El arte románico: sobre la arquitectura y las artes plásticas (III)

El monasterio de San Juan de la Peña: un ejemplo de la sobriedad que caracteriza al románico aragonés.

Pero Santiago no fue la única zona donde el románico prosperó de forma asombrosa. En regiones como Aragón (San Juan de la Peña), La Rioja (San Millán de la Cogolla), Castilla (San Pedro de Arlanza) y Cataluña (monasterio de Ripio, San Pedro de Roda…) la construcción de monasterios y ermitas alcanzó un refinamiento y una belleza extraordinarios. A ello hay que sumarle las actividades que se desarrollaban en su interior. Monjes y capellanes copiaban e iluminaban manuscritos y libros de horas, en un esfuerzo por preservar la cultura. El poeta y religioso Gonzalo de Berceo, autor de Los milagros de Nuestra Señora, desarrolló una buena parte de su actividad literaria dentro de los muros de estos monasterios. En ellos también se tomaron importantes decisiones para la propia Iglesia española. Tal fue el caso de los concilios. Con todo, la belleza de estas construcciones reside en haber sabido compaginar la utilización del románico con elementos propios del arte visigodo o musulmán (en este caso, mozárabe).

La iglesia de Santa Cruz de la Serós, en Huesca, es uno de esos monasterios románicos que han sabido desafiar al tiempo. Fue fundado por Doña Sancha, hermana de Sancho I de Aragón. Los monasterios de fundación real fueron algo habitual durante la Edad Media. De hecho, la propia princesa vivió dentro de sus muros durante los años de 1076 y 1096, formando parte de una congregación religiosa. En cuanto a su estructura, la construcción sólo tiene una nave. En su transepto hay capillas circulares en su interior y de forma rectangular en su exterior. Sorprende por su sobriedad, pues prácticamente no cuenta con ningún adorno externo. 

Sin salir de Huesca nos encontramos con el ya citado monasterio de San Juan de la Peña. Se cree que su construcción data de la época visigoda. Sus orígenes se remontan a una ermita excavada en la falda del Pirineo de Huesca. Durante el siglo X se levantó una iglesia adosada a la roca, utilizando su base para la construcción de la actual iglesia románica que hoy podemos admirar. Bendecida por Pedro I, rey de Aragón, el monasterio se convirtió en el panteón de la familia real. Su claustro es de planta cuadrangular y en su mayor parte está cubierto por el saliente de las rocas. Cuenta con unas esculturas muy llamativas en sus capiteles, las cuales se han atribuido a un autor anónimo que trabajó en la construcción de las iglesias que circundan el Camino de Santiago. 

Situado en un paraje casi idílico, el monasterio de Leyre sufrió los avatares de la Reconquista.

El monasterio de Leyre, en Navarra tiene una historia trágica. Su existencia es anterior al siglo IX, pero fue destruido por las tropas de Almanzor. Su reconstrucción se la debemos a Sancho III. Los reyes navarros eran conscientes de la importancia de esta comunidad, pues de entre sus miembros se elegía al posterior Obispo de Pamplona. Construida en 1057, la iglesia cuenta con una planta basilical y con una nave abovedada que se divide en tres al llegar hasta la cabecera. Como es normal en este tipo de templos, su estilo es bastante sobrio y severo. Unos pilares sorprendentemente bajos refuerzan su estructura. Los capiteles se reducen a sencillos bloques cúbicos adornados toscamente, con unas estrías curvas que bien podrían representar elementos vegetales. 

Al amparo de la Marca Hispánica de Carlomagno, el románico catalán cuenta con sus rasgos característicos. Su fisonomía nos recuerda a los monasterios lombardos, provenzales y alemanes, encontrando su mayor exponente en el monasterio de Ripoll. Esta iglesia conoció su periodo de mayor actividad durante los siglos IX y XII, siendo fundado por el conde Wilfredo el Velloso en el año 879, con la intención de repoblar y unificar las tierras catalanas. El monasterio sufrió múltiples modificaciones durante su historia. Su basílica fue reconstruida y agrandada en numerosas ocasiones. Su estructura está formada por cinco naves con un transepto que tiene tres capillas en cada brazo. El ábside principal y las torres están decorados con motivos de influencia claramente lombarda. Durante la primera parte del siglo XIX sufrió un grave incendio, lo que no impidió su reconstrucción. 

Fachada de la impresionante Catedral de Zamora.

En Zamora encontramos la Catedral que da nombre a la ciudad. Fue fundada por Alfonso VII y su hermana Doña Sancha en 1135, concluyendo su construcción en 1174. Posee una planta de cruz latina con tres naves. Al igual que había sucedido con la Catedral de Santiago, sufrió una severa modificación durante el s. XVIII, pero su cimborrio gallonado quedó intacto. Dicha parte se encuentra apoyada sobre un tambor con pequeños vanos, adornados con un festón lobulado. En la parte superior pueden verse los nervios que bifurcan la cúpula en gallones, así como un remate de escamas de piedra. Rodeándola, hay cuatro pequeñas torres que más o menos tratan de imitar el modelo central. La cúpula se sustenta sobre pechinas (siguiendo el modelo francés), con un tambor al que iluminan una serie de pequeños ventanales. Puede decirse que su estilo pertenece al románico tardío, situándonos en los comienzos del arte gótico. Su construcción inspiró a los arquitectos de las catedrales de Salamanca y Toro. 

Vayamos ahora a Segovia. En esta ciudad, se levantaron varias iglesias románicas, especialmente en los años correspondientes a los siglos XI y XII. En esta época la ciudad conoció, desde el punto de vista económico, una etapa brillante en la que asistimos a un proceso de reordenación urbana. Así, vemos como cada barrio de la ciudad cuenta con su propia iglesia. En este contexto, se construyó la Iglesia San Esteban. Se trata de una edificación de tres naves. Sus capiteles están decorados con motivos animales y vegetales. Su hermoso campanario es de planta prismática y con cinco cuerpos. La iglesia fue el punto elegido por las autoridades para celebrar concejos y gremios, así como eventos religiosos, tales como representaciones litúrgicas, autos sacramentales, procesiones, entre otros. 

martes, 8 de mayo de 2012

El arte románico: sobre la arquitectura y las artes plásticas (II)

La iglesia de San Martín de Frómista, un ejemplo de la arquitectura románica más sobria.

La arquitectura religiosa: la importancia del camino de Santiago y los monasterios de fundación real.-

Con la creación de conventos y monasterios se introdujeron en nuestro país los elementos propios del románico europeo, tales como los arcos de medio punto, las cúpulas semiesféricas y los pilares cruciformes. El uso de sillares en muros y pilares fue una técnica habitual.

Hacia los siglos XI y XIII, el Camino de Santiago conoció su época de mayor esplendor. Se creía que en esta región se hallaba el sepulcro del apóstol Santiago. Muy pronto llegaron a Compostela peregrinos de toda Europa, la mayoría de ellos animados por la Iglesia y los monarcas. Muchos viajaban solos o en grupo, llevados por el ímpetu religioso o por el deseo de encontrar fortuna. Entre los peregrinos había notables diferencias sociales, encontrándonos desde nobles que viajaban acompañados de su servidumbre hasta humildes mendigos que hacían el camino a pie o en burro. Muchos de ellos encontraron alojamiento en las ermitas y monasterios que se fueron desarrollando a lo largo de la vía de peregrinaje. 

Una de las más importantes de estas iglesias fue la catedral de Jaca. Construida en el año 1080, su planta es eminentemente basilical y está compuesta por tres naves y tres ábsides. Su techumbre fue devorada por un incendio, siendo sustituida en el siglo XIV por una bóveda de influencia gótica. No obstante, el crucero todavía mantiene una cúpula románica de nervios gruesos. Sus ábsides están adornados con columnas adosadas, canecillos y una línea de imposta (ajedrezado) que aparecerá en otras iglesias que jalonan el Camino. 

También tenemos que hablar de la iglesia de San Martín de Frómista. Fue fundada en 1066, gracias al empeño de la reina doña Munia, consorte de Sancho III, rey de Navarra y una de las figuras más representativas de la Reconquista. Como en la catedral de Jaca, su planta también es basilical y está formada por tres naves y tres ábsides. Del mismo modo, posee unas altas bóvedas de cañón y pilares cruciformes. Su crucero está coronado por una cúpula octogonal. Al contrario que su homónima de Jaca, no posee ningún ornamento externo, aunque cuenta con algunas esculturas en sus capiteles. 

La iglesia de Santa María de Eunate, cuya construcción se atribuye a una orden de caballeros templarios que participó en la Reconquista.

Dentro de Navarra, llaman la atención las iglesias de Santa María de Eunate y Torres del Río. Se cree que su construcción se debe a un contingente de caballeros templarios que combatió durante la Reconquista. Los expertos consideran que estas iglesias suelen tener una función funeraria en torno a las cuales se desarrollaban toda una red de hospitales y cementerios destinados a los peregrinos. Ambas iglesias cuentan con una planta central de forma octogonal. Además, poseen un ábside en uno de sus lados. Su interior es sobrio. Pese a que siguen un modelo similar, también presentan varias diferencias. La cúpula de la iglesia de Torres del Río tiene una clara influencia oriental (lo cual no debe extrañarnos si sabemos quienes fueron los impulsores de su construcción). El modelo de los nervios que no se cruzan en el centro podemos verlo en las cúpulas de la Andalucía califal. Esta situación contrasta con la de Eunate, cuyos nervios convergen en la clave. 

Ambas iglesias tienen un modelo que nos recuerda mucho al arte paleocristiano. Es notable señalar que las iglesias de corte funerario no fueron muy comunes en el Occidente medieval. Los caballeros que lucharon en las Cruzadas trajeron de Jerusalén este modelo, muy popular en Bizancio y en el mundo musulmán. Se cree que este tipo de construcciones trataron de emular el mítico sepulcro en el que el cuerpo de Jesús descansó después de su crucifixión. 

La majestuosa catedral de Santiago de Compostela, cuyo comentario merecería un capítulo aparte.

Pero si hemos de hablar de iglesias importantes, tenemos que hacer una obligada referencia a la catedral de Santiago de Compostela. Esta obra culmina el románico español. Su construcción se remonta al 1075, terminándose entre los años 1120 y 1130. Se sabe que en sus obras participaron arquitectos franceses. La planta tiene forma de cruz latina (la cual recuerda a la de Saint-Sernin de Tolousse, hito del románico francés) y está formada por tres naves de diez tramos en su eje principal, cortado por un transepto bastante amplio de cinco tramos. Desde sus laterales, se accedía a una galería semicircular llamada girola o deambulatorio, formada a su vez por cinco capillas radiales (también conocidas como absidiolas). Este tramo comunicaba directamente con la cripta, ubicada debajo del altar y en la que reposan los restos del apóstol.

La altura de la nave principal es de casi 22 metros de altura. Sobre la iglesia se alza una impresionante bóveda de cañón reforzada por arcos fajones en su nave central. Su exterior ha sufrido grandes modificaciones, especialmente en los siglos XVII y XVIII, cuando se construyó la fachada del Obradorio. 

lunes, 7 de mayo de 2012

El arte románico: sobre la arquitectura y las artes plásticas (I)

El fabuloso Castillo de Loarre (Huesca), uno de los más claros exponentes de la arquitectura militar románica [Fuente de la imagen: Arte en la naturaleza].

INTRODUCCIÓN

El románico es fundamentalmente un arte feudal y religioso, característico de la aristocracia. Los monjes y la nobleza tienen prácticamente los mismos intereses y desde sus respectivas posiciones tratarán e impulsar este movimiento. Si bien durante los siglos V y X se desarrollarán en España estilos prerrománicos (con rasgos visigodos y mozárabes) será a partir del s. XI cuando aparecerá el románico propiamente dicho como una representación del feudalismo. Las iglesias de esta época marcaron un antes y un después. Se trata de un modelo constructivo que parte del entorno del Imperio carolingio, y más concretamente de la reforma que hacen los miembros de la Orden de Cluny a principios del s. X. Estamos, por lo tanto, ante un arte eminentemente religioso. Todo lo que se produce esta dirigido a Dios y a la religión, hitos en torno a los que gira la vida cotidiana, con su correspondiente carga cósmica y moral. En resumidas cuentas, asistimos a la sacralización de la sociedad.

1) LA ARQUITECTURA

La arquitectura civil y militar.-

Durante la Edad Media, una buena parte de la Península estuvo bajo el control de los musulmanes, los cuáles habían entrado en España hacia el 711. En su avance, consiguieron desplazar a los visigodos y destruir su unidad política, la cual se encontraba muy mermada por sus constantes guerras dinásticas.

Con la formación de los reinos cristianos del norte de la Península, se iniciaron una serie de campañas militares por las que se pretendía expulsar a los musulmanes de España y reunificar el reino bajo la égida cristiana. Este conflicto (La Reconquista) duró hasta el advenimiento de los Reyes Católicos y la toma del Reino de Granada. Hablamos pues, de un suceso que ocupó la totalidad de la Edad Media de nuestro país. Durante ese tiempo, las disputas fronterizas y las batallas entre ambos bandos fueron algo habitual.

La rendición de Granada, el famoso cuadro de Franciso Pradilla. La toma de esta ciudad supuso el último peldaño de una serie de campañas que se habían iniciado siete siglos antes.

La inestable situación fronteriza propició la construcción de torres fortificadas, murallas y castillos, los cuales tenían por objeto defenderse de un posible ataque. Muchas de estas edificaciones estaban construidas en piedra, utilizando sistemas de construcción abovedados en el caso de los castillos. También se aprovecharon los muros de aquellas ciudades que los cristianos habían conseguido arrebatar a los árabes, así como las antiguas murallas de origen romano (como fue el caso de las de Ávila).

Y es que hacia el año 1000, toda Europa se había llenado de castillos, hasta el punto de que se convirtieron en un elemento característico del paisaje. España no fue una excepción. Por eso no debe extrañarnos que algunas regiones tomaran el nombre de ellos, como Castilla (tierra de castillos) o Cataluña (terra de castlans).

Los castillos y las murallas pues, tenían una función especialmente defensiva. En el caso de las fortalezas, éstas solían estar ubicadas en lo alto de las montañas, pues eran puntos geoestratégicos muy valiosos y difícilmente expugnables. Desde estos emplazamientos, los castillos protegían y dominaban a los pueblos que se desarrollaron bajo sus faldas. Algunas de estas construcciones han desaparecido pero muchas todavía se mantienen en pie. Es el caso del castillo de San Esteban (Soria) y el de Loarre (Huesca). De este último, destaca su impresionante torre del homenaje, un elemento bastante común en este tipo de edificaciones.

Muchos de estos castillos contaban con murallas almenadas fuertemente defendidas, así como de un patio de armas, oratorios para la misa (capillas), habitaciones destinadas al ámbito doméstico, entre otros.

Las diferentes rutas francesas que forman parte del Camino de Santiago. Varias de las ciudades que hoy conocemos fueron naciendo a lo largo del trayecto [Fuente de la imagen: El Camino de Santiago de la mano de un experto].

Con el auge del fenómeno repoblador, el mundo urbano experimentó una evolución extraordinaria. Las ciudades conquistadas a los musulmanes fueron rápidamente repobladas por familias cristianas, normalmente elegidas por los propios monarcas. En algunos casos, las antiguas villas romanas volvieron a llenarse de vida. Las nuevas ciudades contaban con una planta más o menos cuadrangular y un trazado rectangular, siendo uno de los ejemplos más representativos la ciudad de Briviesca (Burgos). Algunas de ellas crecieron gracias al Camino de Santiago, del cual hablaremos más adelante. Las peregrinaciones que trago consigo el culto al santo, dieron vida a las aglomeraciones urbanas que se encontraban en las proximidades. La afluencia de peregrinos, mercaderes y artesanos fue la responsable del gran desarrollo económico que experimentaron estas ciudades. La construcción más importante de estas nuevas urbes era la iglesia, en torno a la cual giraba la vida del resto de la ciudad. Las calles eran estrechas y bastante tortuosas y los caminos normalmente estaban llenos de barro. Los callejones solían ser de uso exclusivo de los vecinos.

sábado, 5 de mayo de 2012

Titanic: La película animada (Camillo Teti).-

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Titanic: La película animada
  • Director: Camillo Teti
  • Intérpretes: La DiCaprio femenina, un tío rubio más tonto que las piedras, la Madrastra de La Cenicienta, Kevin Panceta, un franchute, los Aristogatos, unos dálmatas sarnosos, un grupo de ratones mexicanos, el perro rapero (sí, sale un perro rapero en esta película), una vieja, un detective retrasado mental, otra vieja más, un gato fascistorro, uno de los cuervos de Dumbo, el iceberg de plástico contra el que choca el barco, el ratón de Fievel... Todavía no me explico por qué Doraemon y los Transformers no se apuntaron a la fiesta...
  • Género: Catástrofes documentadas / Animaladas grotescas
  • Año: 2001
  • Duración: 50 minutos
  • País: Italia
  • Valoración: Desvergüenza máxima (Volumen I)
¡LA OSTIA!

Casi tres semanas después de que el aniversario del Titanic dejara de ser noticia, volvemos a subirnos en nuestro submarino favorito gracias a la magia del cine. Y si se trata de ese cine cutre y salchichero que tanto nos gusta, pues mejor que mejor. Porque si Titanic 2 nos había sacado de las casillas, la película de la que hablaremos hoy tampoco es manca. Gracias a Golden Bat descubrimos que del cutrerío no se libran ni las películas de dibujos, así como que el copy and paste es una práctica bastante habitual en el mundo de las producciones de bajo coste. Pues bien, hoy tenemos que darles las gracias a los productores de Titanic: La película animada, cuyo visionado nos ha demostrado que estas dos reglas se cumplen hasta un extremo que casi podríamos considerar delirante.

Bueno, ¿y esto de qué va? ¿Se trata acaso de un anime de esos tan cotizados que muestra el hundimiento del Titanic desde una perspectiva nunca antes vista? ¿O tal vez de un documental para niños realizado por la BBC o National Geographic? ¿Es posible que se trate de una película de dibujos supervisada por el propio James Cameron? Pues no. Mejor os ahorro la espera y vamos directamente al grano. Esta aberración, esta espantosa animalada salida de las profundidades del Infierno, es una producción italiana a la altura de abortos como Los Fruittis, Delfy y otros despropósitos que la gente de mi generación prefiere no recordar. ¿Qué significa esto? Pues que durante cerca de los cincuenta minutos que dura esta monumental chorrada nos veremos obligados a tragarnos una animación tan pésima como grotesca, basada casi siempre en fondos de escenarios repetidos una y mil veces, escenas recicladas, planos desencuadrados, diálogos que no se corresponden con lo que los personajes están diciendo, etc.

Y por si fuera poco, la historia tampoco es nada del otro jueves, siendo prácticamente una COPIA pura y dura de la película de James Cameron, salvo con la novedad de que alguien tuvo la brillante idea de meter uno a uno y con calzador a los personajes más carismáticos de los últimos bombazos de Disney y similares, desde los perros de 101 Dálmatas hasta la orquesta de jazz de Los Aristogatos, pasando por los ratones de Fievel y el Nuevo Mundo, la asquerosa rata de Un ratoncito duro de roer, las hermanastras de La Cenicienta, el perro callejero de La Dama y el Vagabundo, uno de los cuervos de Dumbo y un larguísimo etcétera.

Hay que decir que esta película está repleta de líneas argumentales y subtramas a gogó, de modo que si no te gusta una, puedes animarte a seguir otra. Está, por ejemplo, la de la chica huérfana que se enamora del rubiales multimillonario, la de un detective retrasado mental que quiere capturar a una banda de ladrones, la de un collar que da más vueltas que las escasas neuronas de los guionistas, la de una panda de animalejos (ratones mexicanos incluidos) que quieren montar una fiesta, la de un cocinero que se dedica a darse de ostias con uno de los ratones, la de unas tetas gigantes que suspiran por lucir el valiosísimo collar de marras, la de una vieja cazafortunas que quiere ligarse a un industrial arruinado... Vamos, el tipo de historias que un niño de cinco años mataría a sus padres por ver. Pero no me creáis a mí. Echadle un vistazo a algunos de los personajes y ya si eso hablamos.

PERSONAJES:

ANGELICA
"Entonces, ¿trabajaré en la próxima secuela de La Sirenita?"

Quizá el único personaje que sale en todo este fregado con algo de carisma y personalidad. Angelica viene a interpretar el papel que el bueno de DiCaprio hizo en la película de 1997: la pobre chica que emigra al Nuevo Mundo en busca de una vida mejor. Ahora bien... ¿He dicho que trabaja a las órdenes de una ricachona que le hace la vida imposible (y no, no es Esperanza Aguirre)? ¿Y que esa ricachona (¡que no es Esperanza Aguirre, pesaos!) tiene dos hijas que son más secas y estiradas que el papel de lija que venden en Leroy Merlin? En efecto, en un intento por hacer la trama algo más familiar, los guionistas de esta cosa decidieron que Angelica también interpretara el papel de Cenicienta. ¿Que cómo lo sabemos? Bueno, echadle un vistazo a la "madrastra" y a sus hijas y ya sabréis de lo que hablo.

Por si fuera poco, Angelica (sí, parece que se escribe sin acento) es huérfana. Uno de sus pasatiempos favoritos consiste en contemplar un antiguo collar que, en teoría, le habría regalado su madre antes de abandonarla (un collar que guarda un sospechoso parecido con otro que yo me sé). Pese a que es bastante posible que no vuelva a Inglaterra, Angelica se promete a sí misma (y de paso, a todo a quien quiera oírla) que dedicará toda su existencia a encontrar a su madre. Independientemente de que el personaje sea una monada y tenga una dobladora de peli porno, lo cierto es que Angelica no está tan mal. Al menos no es tan gilipollas como el resto del reparto. ¿Qué queréis que os diga? He de reconocer que siempre he sentido debilidad por las cenicientas y las damas en apuros. Y Angelica, muy a mi pesar, lo es.

WILLIAM

¡Atención! ¡Comienza el festival de los horrores! Esta descarada copia de DiCaprio se nos presenta como un arquitecto multimillonario que viaja a Estados Unidos para construir su primer rascacielos (viendo como acaba el barco en el que viaja, no me extrañaría nada que el World Trade Center fuera uno de sus primeros proyectos). Gracias a este personaje comprendemos que uno de los objetivos de los productores era coger la película de Cameron y darle la vuelta cual calcetín sudado, de modo que los papeles de los protagonistas quedaran invertidos. Mientras que ella es la pobre muerta de hambre, él es el hombre de mundo forrado hasta las orejas. Personaje más plano que el encefalograma de José Ignacio Wert, William se enamora de Angelica nada más verla en la cubierta del barco. Así sin más. Pese a que sólo han intercambiado algunas frases sueltas, nuestro héroe decide que la quiere con toda su alma y que es la mujer de su vida. Con el pretexto de hacerse el encontradizo, nuestro conquistador se lanza a una caza y captura que raya en la obsesión. Aparte de tener cara de imbécil, este tío está para que lo encierren. Y sí, los que hayáis visto alguna que otra película porno doblada al español reconoceréis su voz al instante. ¡Pero por el amor de Dios! ¿Quién dobló esta peli? ¿El equipo de Cacao y plátanos? Otro detalle importante es que viaja con su niñera/asistenta, una vieja chismosa que al final resultará ser la madre desaparecida de Angelica. ¡Santos argumentos, Batman!

GERTRUDE
"Sí, niños... Soy sencillamente mala."

Con un nombre así, está claro que este personaje es el más firme candidato a sustituir a Ana Botella como la mujer más odiada del planeta. Plagio mastodóntico de la ya citada madrastra de Cenicienta, esta mujer es una bruja de marca mayor. Le prohíbe a Angelica asistir al baile de gala que se celebra la misma noche del hundimiento y trata desesperadamente de que William se fije en las dos cenutrias de sus hijas (de las que no voy a molestarme en hablar). Poco más que decir, salvo que tiene un parecido asombroso con una profesora que me hizo la vida imposible durante la Primaria. ¡Espero que ya estés criando malvas, vieja chocha!

GASTON
"¡Votad al Frente Nacional Francés, chicos! ¡A tope con la chavalería!"

Después de ver a Gaston (la versión inglesa del nombre se escribe sin tilde y así pienso dejarlo. No me miréis así... Ahora mismo son las dos de la mañana y debería estar durmiendo), queda demostrado que los franceses son uno de los colectivos más odiados del mundo mundial. Y estoy seguro de que Sarkozy y la puta de Le Pen ha contribuido a ello. Gaston trabaja para William haciendo vaya usted a saber qué, aunque todo parece indicar que se trata de su mayordomo. Con un acento francés más pobre y lamentable que algunos blogs de la competencia, Gaston se dedica a tirarle los tejos a cualquier dama de buen ver que se cruce en su camino, aunque el muy canalla las prefiere jóvenes, millonarias y con una talla 120 de sujetador (¡Toma! ¡Y yo!). Está claro que esta película supone un regreso a mi traumática infancia, puesto que tanto el físico como los modales de este tiparraco me recuerdan mucho a los de un colega que tuve en el instituto y que se acabó liando con la chica que entonces me gustaba. Gaston es un cobarde, un oportunista y un hijo de puta de padre y muy señor mío. En fin, nada nuevo bajo el sol. Al final de la película termina metiéndose en un bote y huyendo de la zona del siniestro como alma que lleva el diablo.

STOCKARD
"Y pensar que salí en Temblores y en Robin Hood..."

Considerado como el doble "no oficial" de Kevin Bacon, este tío es el mayor cabrón que me hayan tirado a la cara. Si me dieran una lista de los hijos de puta más relevantes de la Historia Universal, este fulano ocuparía los primeros puestos, seguido muy de cerca por Atila El Huno, Pinochet y todo el ejecutivo de Mariano Rajoy. Hombre de confianza del Capitán, mantiene una enconada pugna con Gaston para ver quién se tira antes a Molly, una cantante con unas peras del tamaño del iceberg que mandó a tomar por culo el barco. Mientras la nave se va a pique, el muy sinvergüenza golpea a uno de sus compañeros que estaba supervisando la evacuación y se sube a uno de los botes salvavidas. Por si fuera poco, cuando los naúfragos le piden regresar en busca de supervivientes, el tío se niega y se pone de un borde que no veas. Lo puto peor, vaya. Salvo por esto, en realidad el tío tiene un papel bastante limitado y sólo se dedica a pasearse por el barco haciéndose el importante... Eso y poner caretos dignos de hacer llorar a una madre.

SAM BRADBURY
"Exactamente, mi querido Watson. Soy un completo gilipollas."

Un Sherlock Holmes de pega que se dedica a perseguir a una banda de ladrones que viaja a bordo del navío. Se considera a sí mismo como "Una amenaza para sus enemigos", aunque viendo las tonterías que hace, cualquiera diría que también lo es para la salud mental. Sam interpreta al clásico gracioso, el contrapunto cómico para el ¿drama? que todos sabemos que va a desarrollarse. Se trata de otro personaje que está ahí por puro relleno. Una de sus principales ¿habilidades? es la de disfrazarse de cualquier cosa, ya sea de Hércules Poirot o de terrorista islámico de principios de siglo. Al final consigue detener a los malos y ser ascendido a "Policía de Primera". Sin venir a cuento, el tío termina posando ante el espectador más calvo que el culo de un mono y luciendo orgulloso la medallita de dos cicuenta en la pechera. También aparece, por la puta cara, con un chupa chups de fresa en la mano, igualito que el detective aquel de los 70. Ya digo, está ahí por estar. A ver... ¡Que pase el siguiente!

EL PERRO RAPERO
"Tito MC y Eminem ya pueden darse por muertos..."

¡No, por favor! ¡No me hagan hablar de este personaje todavía, por el amor de Dios! Reseñaré todos los libros que me mandéis, me haré del PP, me tragaré todas películas de Crepúsculo, haré campaña por la reforma educativa... ¡Haré lo que sea! ¡¡Lo que sea!! Pero por favor.. ¡¡quítenme a este engendro de Satanás de encima!!

LAS GEMELAS MOLLY

Sí, ya sé lo que os estáis preguntando: No tengo ni idea de si son de verdad o no. ¡Vale, vale...! Lo siento, pero es que los chascarrillos pueden contarse por millares. Estos globos atmosféricos pertenecen a Molly no sé qué más, el objeto de deseo de Kevin Panceta y el franchute. Molly es una exitosa cantante que trabaja en la orquesta del barco y se dedica a cantar una y otra vez la misma canción, un almibarado tema que hace las veces de banda sonora de la película. También es propietaria de dos dálmatas parlantes que sobreviven al naufragio. Contra todo pronóstico, es una de las pocas protagonistas que se hunde con el barco, lo cual no deja de ser irónico, puesto que con semejantes flotadores habría llegado sana y salva hasta Nueva York. ¡De acuerdo, de acuerdo...! No volveré a hacer ningún comentario más sobre el tema.

LA COCHINA RATA ESA CON CARA DE IMBÉCIL
¡Dios, cómo te odio!

Personaje odioso hasta decir basta (mucho más que el perro rapero, que ya es decir). Viaja a bordo del barco junto a sus padres, dos ratones casi tan subnormales como él (cosas de la genética, qué se le va hacer). Este animalejo es repelente hasta límites asesinables. En una de sus primeras intervenciones lo vemos huir de un gato naranja que tiene toda la pinta de militar en algún partido nazi (de hecho, no me estrañaría nada que fuera la reencarnación de algún ministro de Hitler). Pero el perro rapero aparece para salvar el día y consigue rescatarle. De todos los bichos (y eso que en esta película hay más de doscientos), es uno de los pocos que interactúa con Angelica. Su sola presencia hace que se nos revuelvan las tripas. Desear que se muera es poco.

EL PUMA

Protagonista indiscutible de la historia, nuestro amigo el Puma es un viajero del futuro que viene de mediados del siglo XXII para prevenir a los pasajeros del desastre que se cierne sobre ellos, aunque su misión principal es viajar a Estados Unidos y, una vez allí, tomar otro barco con destino a la península coreana y asesinar a los padres de Kim Il Sung. Este magnicidio será clave para el futuro del planeta, puesto que para el año 2154, Corea del Norte habrá conquistado el mundo y reducido a la esclavitud a más de cuatro mil millones de personas (los otros tres mil millones murieron por culpa de las medidas de austeridad impuestas por Merkel y compañía durante el siglo anterior). Nuestro felino cósmico mantendrá a bordo del barco un tórrido romance con la abuela de Jiménez Losantos, conquista a la que se sumarán la madre de César Vidal, el fantasma de la abuela de Ana Oramas y un indígena filipino antepasado por vía paterna del fundador de Democracia Nacional.... Vale, me habéis pillado... Este personaje no aparece en la historia, pero viendo el zoológico que tenemos a bordo, no sería de extrañar que nos lo encontráramos en uno de los camarotes de Segunda clase.

Y más o menos estos son los protagonistas más destacados. De todos modos, por cada subtrama aparecen cincuenta y siete nuevos personajes como mínimo, de manera que hacer una lista de cada fulano sería una tarea imposible. Lo más gracioso de todo es que, si dividimos la duración de la película entre el tiempo que cada personaje aparece en pantalla, tendremos como resultado que ninguno de estos muertos de hambre permanece en escena más de tres minutos. Tremendo. Y lo peor es que ninguno de ellos destaca por encima del otro. En resumidas cuentas: entre una cosa y otra, esta película es un ataque epiléptico en toda regla, un engendro al que es imposible seguirle el hilo. Vamos, lo más acertado si lo que quieres es que tu hijo termine odiándote de por vida.

¡Aaarrghhhh! ¿Qué es eso? ¡¿Qué es eso?! ¡¿QUÉ ES ESO?!

En fin, que la película empieza con Angelica, Ana Botella y las hermanas Hurtado dirigiéndose al muelle en el que está embarcado el navío. Como ya comentamos, Angelica sólo tiene ojos para el jodido medallón, en cuyo interior guarda una fotografía de su madre desaparecida. Pero la madrastra es una hija de puta de la antigua escuela, de manera que empieza a joder a la pobre chavala con bromas del tipo: ¿Qué tal está tu madre? ¡Ah, no! ¡Pero si está muerta!... Mientras tanto, sus hijas se dedican a seguirle el juego, repitiendo con sorna todo aquello que escupe la guarra octogeriana. A continuación vemos un plano general de barco atracado en el muelle, el cual se está llenado de gente de lo más variopinta: Gaston, cumpliendo a la perfección su papel de putero, acaba de echarle el ojo a la Molly; los animales comienzan a embarcar en el barco como si de un Arca de Noé de bazar chino se tratase; Sam, el detective de pacotilla, le sigue la pista a unos malosos más tontos que un saco de piedras; William y su niñera suspiran por no encontrar una farmacia a bordo donde poder comprar condones y montárselo entre ellos... Si a estas alturas su hijo empieza a soltar espumarajos por la boca y a soltar improperios no tiene por qué preocuparse... Se le pasará a los diez minutos.

De izquierda a derecha, Soraya Saénz de Santamaría, Ana Botella y la guarra de la Cospedal.

El caso es que, tras conocer al ratoncito marihuanero, Angelica pierde el medallón antes de embarcar. Pero por casualidades del destino (o de la mente enferma que escribió el guión), Gaston lo encuentra y se lo guarda en la saca. Su intención es regalárselo al putón de la Molly, pero el plan terminará saliéndole como el culo, ya que los animalejos le observan de cerca y pretenden arrebatárselo. Mientras tanto, los ladrones a los que persigue Sam (uno de ellos, por cierto, clavado al malo de Los Aristogatos), ya han subido a bordo. Así las cosas, todos los personajes ya están embarcados, el barco está soltando amarras, nuestro cerebro se ha desconectado y nuestras neuronas ya han asimilado que no pasarán de esta noche. Señores: ¡bienvenidos al Barco de los Sueños (y de las pesadillas)!

El barco volador, el barco volador, el barco volador...

Poco después, en la bodega del trasatlántico, vemos como el clon de Fievel charla con sus padres sobre el encuentro con Angelica... Hasta que el gato nazi aparece en las escaleras y se lanza sobre ellos. La rata agusanada chilla como si le hubieran metido una porra por el culo, pero una misteriosa sombra de color gris aparece de la nada y espanta al felino hitleriano. ¿Quién será el misterioso desconocido? ¡Correcto! ¡Es el perro rapero! ¡Es el PUTO perro rapero! Acto seguido tiene lugar el que, sin temor a equivocarnos, podríamos decir que es el peor diálogo de la historia del cine. El ratón dice algo así como "Gracias, si no fuera por ti ahora estaría en el estómago de ese gato estúpido". A lo que el cánido discotequero responde "Oye, hay algo que deberías saber, así que te lo diré. Tranquilo, olvídalo y disfruta del espectáculo". ¡Ja, ja, ja! ¡Por el amor de Dios! ¡Qué puto delirio! Pero vamos a ver... ¿Qué clase de diálogo sin pies ni cabeza es ése, joder? Ya me estoy imaginando a los dobladores mirándose entre ellos y tratando de entender qué coño están diciendo... Pero espera, que la cosa sigue...

La madre que lo parió...

Y entonces ya sí. Contra todo pronóstico, sin ningún tipo de pudor y en un alarde tan jodidamente gratuito como fuera de lugar, el perro se enfunda unas bermudas y una gorra para, acto seguido, cargarse una radio al hombro y empezar a rapear como si le fuera la vida en ello. Acojonante. Y eso que sólo llevamos doce minutos mal contados de película. ¿Que qué coño dice? No lo sé, mi nivel de inglés no llega a tanto, pero me imagino que será una fórmula cabalística para algún tipo de suicidio ritual. A lo largo de dos eternos minutos veremos al perro recorrerse la bodega de arriba a abajo y con la radio a cuestas, mientras vemos como los ratones mariachis y unas ocas anoréxicas se dedican a hacerle los coros. Lo normal después de ver este despropósito sería apagar el ordenador y tratar de vivir con semejante recuerdo (aunque por otro lado, lo lógico sería que los remordimientos nos empujaran al suicidio), pero mi cerebro era incapaz de transmitirle una orden a mi aparato locomotor. Sencillamente, se había desconectado.

¡Hijo de puta! ¡¡Me ha plagiado el gesto!!

Los terribles efectos de una noche de juerga etílica (fotograma anteriormente conocido como "Eyaculación perruna").

Buéh... Por si habéis sobrevivido ante semejante esperpento, deciros que la película continúa. Sí, las chorrocientas historias que conforman la trama continúan para torturarnos y dejarnos con los sesos desparramados sobre la mesa del comedor. William, que ya ha tenido su primer encuentro con Angelica, suspira encantado al saber que irá con él al baile; Angelica lloriquea por la pérdida del collar mientras la madrastra se ha enfundado un pene de goma y continúa dándole por culo; los ladrones, liderados por una vieja que habla igual que Krilin (el calvito de Dragon Ball), se dedican a hacer el gilipollas por los pasillos; Gaston no cede en su empeño de tirarle los tejos a Molly ante el más que evidente cabreo de Stockard; los animalitos infernales elaboran un plan para encontrar el collar... ¡Oh, Dios mío! ¡Esta película lo tiene todo! ¡Alucino pepinillos! ¡Emoción intriga y dolor de barriga! ¡Oigh!

A comienzos del siglo XX, las primeras muñecas hinchables ya causaban furor en la alta sociedad.

Tío, déjate de tonterías. Tú lo quieres es pillar cacho y punto.

Os habréis dado cuenta de que en ningún momento he sido capaz de explicar dos escenas seguidas, limitándome a enumerarlas en una interminable sucesión de puntos y comas, como si la película careciera de un hilo argumental coherente. ¡Pero es que no lo tiene, joder! Es imposible buscarle algo de coherencia a esto. Es como si la película fuera hiperactiva: tan pronto estamos viendo a los ratones buscando el collar como a la madrastra ninfómana montándoselo con sus hijas y el segundo de a bordo. La cinta es una suceción de estúpidos gags que no tienen ni pies ni cabeza. ¡Uno detrás de otro, me cago en Dios! Espera... ¡Un momento! Creo que la solterona cazafortunas quiere decir algo:


En fin, sigamos. Nos encontramos en la noche del hundimiento, Los ratones consiguen localizar el collar y recuperarlo (según el perro rapero, porque Angelica es una buena amiga de los animales), de manera que Molly se queda compuesta y sin collar. Angelica por fin puede ir al baile que se celebrará esa noche en el salón de Primera clase. Tanto William como ella no dejan de bailar bajo la furibunda mirada de Molly, que se queda de piedra al ver que es otra la que luce el medallón. Cuando termina de cantar por cuadragésima vez el tema de la película (¡Siempre canta la misma puta canción, joder! ¡Siempre! ¡Aaaarrrghhh!), va hacia donde está el cabronazo de Gaston y le sacude una ostia digna de un general vikingo. Mientras tanto, Stockard, que no se ha perdido ningún detalle de la escena, comienza a descojonarse cosa mala.

¿Pero qué coño les pasaba a los dibujantes, joder? ¡Dios, vaya puta panda de enfermos!

"Recordad que nos vemos este domingo en las urnas, niños. ¡España es una mierda! ¡Sarkozy mola mazo! No querréis vivir en la España de Zapatero, ¿verdad? Soy francés, tengo que decir estas cosas."

William y Angelica abandonan el salón con la misma rapidez de quien tiene ganas de ir al baño. Pero en ese momento aparece la madrastra en compañía de sus repelentes hijas. Bajo al atenta mirada de los animales, a la pobre chica le cae una bronca monumental, digna de una verdulería a primera hora de la mañana. William trata de defender a Angelica pero sus palabras no parecen surtir ningún efecto... Hasta que en ese momento uno de los ratones se cuela en la habitación y empieza a pegar unos brincos más propios de un poseso que de una rata travestida. Semejantes cabriolas asustan a la arpía y a sus retoños, a los que no les queda más remedio que abandonar la habitación entre chillidos.

Porque cuando le hablan a uno de una película sobre el Titanic, en lo primero que piensas es en un asqueroso ratón mutante oligofrénico.

Total, que poco después de la fiesta, el capitán y los suyos deciden que ya va siendo hora de esmorrarse contra el iceberg, dado que la película ya ha durado demasiado. El rebencazo resuena en todo el barco, en cuyo casco empiezan a abrirse tropecientas vías de agua (cuando lo normal sería que sólo fuera una). Es el momento de la verdad. ¡Rápido! ¡Acción! William se dirige a Tercera clase a buscar a Angelica, los ladrones a los que el Sherlock Holmes de mentira perseguía han logrado subir a los botes, Molly se desgañita la voz mientras los pasajeros abandonan el buque, Gaston toma las de la Villadiego... Pero el caso más flagrante es el de los bichos que, después de una noche de juerga (con tequila y corridos mexicanos de por medio), logran huir del trasatlántico a bordo de una balsa de madera. Tanto preocuparse por Angelica y al final la dejan tirada dentro del barco. Vivir para ver...

La suegra de la Blasa y su cuñada en un momento de la evacuación.

William consigue poner a salvo a Angelica confiándosela a su niñera. A todo esto, no tengo ni puta idea de por qué no se sube él también al bote. Supongo que los guionistas querían darle algo más de dramatismo al asunto, qué se le va a hacer. Hay que decir que éste es el hundimiento más rápido de la Historia, ya que el barco se hunde en tan sólo cinco minutos. Durante todo ese tiempo no hacemos más que ver el mismo bote salvavidas siendo izado una y otra vez. Bueno sí... Eso, y al putón verbernero de la Molly cantando. Mientras tanto, en las barcazas, los supervivientes no dejan de remar, teniendo el espectador que tragarse hasta unas diez veces (cincuenta si contamos las tomas que salían al principio, puesto que la película está narrada a ritmo de flashbak) el plano de Angelica remando con la cara de alguien a quien acaba de morírsele el gato.

Al menos éste no acabará panza arriba como el de cierta película que, por respeto al lector, no vamos a nombrar.

Los últimos momentos del barco son caóticos. William consigue salvar a un niño con cara de señor mayor y llevarlo hasta la popa del barco, que empieza a inclinarse peligrosamente. El guión que sigue a partir de aquí es de todos conocido: la presión termina quebrando el barco y partiéndolo por la mitad. Y mientras la proa va camino de las profundidades, la popa empieza a hundirse poco a poco. William pone a salvo al chaval en la seguridad de un bote salvavidas, pero uno de sus pies se engancha con los restos del naufragio. Temerosos de que la embarcación se desestabilice, los tripulantes se ven obligados a salir de allí pitando, dejando al rubiales a su suerte y más solo que la una.

En ésas, los animalitos no han perdido el día. Saben que tienen muy pocas posiblidades en una balsa de madera tan endeble, de manera que ya empiezan a barajar la opción del canibalismo. Sin embargo, sus cavilaciones se ven interrumpidas por uno de los cocineros del navío siniestrado, que ha conseguido ponerse a salvo en un caldero gigante... ¡lleno de comida! Como es capaz de flotar es un puto misterio, pero hace tiempo que dejé de usar la lógica con esta película. El chef consigue agasajar a los animales con embutidos y logra ser remolcado por ellos... Hasta que unas puntiagudas aletas aparecen en el horizonte. No hay que ser muy listo para saber que se trata de tiburones. Incluso hay un momento de tensa espera en la que suena una melodía que nos indica que nuestros amiguitos están en peligro. Sin embargo, todo resulta ser una falsa alarma cuando descubren, aliviados, que los propietarios de las aletas son unos alegres y juguetones delfines que están allí para sacarles del apuro. ¡Cuánto realismo, por Dios!

¡No te jode la vieja! ¿Pues no se me está insinuando?

Mientras tanto, en el bote en el que viaja Angelica, se ha producido un mágico encuentro. Resulta que la asistenta de William es nada menos que... ¡su madre! ¡Ja, ja, ja, ja! Está claro que cuando Dios cierra una puerta también abre una ventana. ¡Madre mía! Pero lo más delirante es ver cómo se reconocen entre ellas. La vieja se queda mirando al medallón y le pregunta "¿Todavía guardas la fotografía?", a lo que la otra responde que sí y, de paso, le suelta el rollo de turno. Y ya está. La madre y la hija se han reencontrado. Magia. No podría ser que hubieran dos medallones iguales o que se lo hubiera mangado a una ricachona en el barco. Tenemos que creernos que es su madre y que se la ha venido a encontrar en el último lugar del mundo que cabría esperar. Tócate los cojones, tú.

Pero los milagros todavía no han terminado. Stockard sigue poniendo caras de mala leche y ordena a sus naúfragos que no se muevan tanto, ya que la barcaza se iría a tomar por culo. Pero en uno de esos giros inesperados del destino, Angelica descubre el cuerpo de William flotando a estribor y ordena que lo suban a bordo. Previamente hay un malentendido en el que, por error, suben al detective chapucero tomándolo por William, pero me da pereza describir esa escena. La cosa es que finalmente la pareja se reencuentra y se besan ante un luminoso y bellisimo amanecer. ¡Qué cosa más cuca, oiga!

Cuando creemos que por fin podemos levantarnos del sillón y madelcirnos a nosotros mismos por haber arrojado cincuenta minutos de nuestra vida a la basura, se escucha la voz del Fievel diciéndonos que todavía no podemos irnos, puesto que tenemos que saber qué es lo fue de cada uno de los personajes. ¿Pero no habían muerto todos, joder? ¡Dios! ¡¡Dios!! ¡¡DIOS!! ¡Me cago en Dios! ¡¡Me cago en Dios!!

El final es el que cabe esperar de una película que toma a los niños por gilipollas: los malos son ridiculizados allí donde más les duele. Es el caso de las hijas de la setentona ninfómana que, para su humillación, terminan casándose con dos de los rateros; la jefa de la banda, capturada por el detective de pega, es enviada a prisión; Gaston termina ejerciendo de mayordomo y canguro de una vieja estirada que pasaba por allí; los ratones fundan un restaurante junto al cocinero al que salvaron del naufragio (no quiero ni pensar en la inspección de Sanidad)... Faltaría por enumerar que mil quinientas y pico personas se fueron a pique con el trasatlántico y que sólo se recuperaron algunos cadáveres, claro que eso es lo de menos.

Ahora bien, ¿qué fue de la pareja protagonista y de sus seres más queridos? Si terminaron casándose lo más fácil sería decir que vivieron felices para siempre y todo eso... Pero teniendo en cuenta que el siglo XX, como dice el tango, fue un despliegue de maldad, podríamos hacer un ejercicio de imaginación y pensar en una línea temporal alternativa (y por supuesto, mucho más cercana a la realidad) que la que nos propone el director de la peli. Atentos, que la cosa tiene tela.

¿Que vivieron felices? ¡¿Que vivieron felices?! ¡Y una mierda!

1- Su verdadero nombre era Gustav Karl Sammer. Poco después de la ruina familiar, fue deportado a Alemania, su país de origen. Expulsado del orfanato por mala conducta, se vio obligado malvivir en un Berlín que se recuperaba de la desilusión que había supuesto la Gran Guerra. En 1923 se inscribió en el Partido Nazi y participó en Putsch de Munich. Pudo eludir la cárcel e ingresar en las SA en 1925. Su carácter extremadamente agresivo y su odio hacia los comunistas llamó la atención de los dirigentes del Partido, especialmente de Heinrich Himmler. A comienzos de los años 30 ingresó en las SS y se convirtió en guardaespaldas de Hitler. Participó en la Noche de Cristal y en la Noche de los Cuchillos Largos, donde no le tembló el pulso a la hora de eliminar a algunos de sus antiguos camaradas. En 1936 fue enviado a España, donde ejerció de enlace entre el bando Nacional y sus superiores en Berlín. También intervino en la anexión de Checoslovaquia. Con el estallido de la II Guerra Mundial, fue destinado a Polonia, donde colaboraría en el diseño de los primeros campos de exterminio. Entre 1941 y 1943 fue el responsable de las ejecuciones en masa que los nazis estaban llevando a cabo en Ucrania. A finales de ese año sería nombrado comandante de uno de los varios campos que conformaban Treblinka. Cuando los soviéticos marcharon sobre Berlín, trató de negociar una rendición por separado con los Aliados occidentales, pero fue en vano. Capturado por los soviéticos, fue encarcelado y torturado por el NKVD hasta que, en 1950, fue juzgado por un Tribunal de Desnazificación y condenado a muerte. Murió en la horca en 1951.

2- Se partió la crisma cuando bajaba las escaleras de la iglesia.

3- Murió de un brote de gripe española en 1919.

4- Amasó una gigantesca fortuna como arquitecto y llegó a ocupar un puesto destacado en la alta sociedad americana. Su buen olfato para los negocios llamó la atención de Henry Ford, quien le ofreció un puesto en su consejo de administración. Tuvo varias aventuras amorosas con algunas de las actrices más famosas de la época, como Virgina Cherril y Edna Purviance, lo que le valió divorciarse de Angelica. Lo perdió todo en la crisis de 1929, pero supo mantener sus contactos políticos, lo que le valió entrar en la mafia. Para 1932 ya era uno de los mafiosos más influyentes de Estados Unidos gracias a la extorsión y al tráfico de drogas. Detenido en 1935, fue condenado a cadena perpetua. Murió en prisión en 1957.

5- Tras divorciarse de William, se dio a la bebida. Tras un breve paso por el mundo de la prostitución de lujo, se retiró de la vida pública para escribir sus Memorias. Lo que prometía ser un bombazo literario terminó en un estrepitoso fracaso debido al bajísimo número de ventas. Su absurda creencia de que podía hablar con los animales le valió ser internada en un hospital psiquiátrico, donde fallecería hacia 1987. Se rumorea que su espíritu se sigue apareciendo cada noche de luna de llena, llegando a captarse alguna que otra psicofonía ("¡William, cabrón! ¡Págame la pensión!"). Íker Jiménez ha prometido investigar el extraño suceso.

6- No se sabe nada de su vida anterior a 1941, salvo que tuvo que trasladarse a Hawaii a mediados de la década de los 30 huyendo de las palizas que le propiciaba su ex marido. Murió víctima del bombardeo japonés de Pearl Halbour.

7- Murieron de una obstrucción intestinal. Los cachorros tuvieron que ser sacrificados.

CONCLUSIÓN:

Si con Golden Bat nos habíamos reído de lo lindo, con Titanic: La película animada no nos queda más remedio que llevarnos las manos a la cabeza. No sólo es aburrida y estúpida, sino que además es indecente hasta decir basta. Convertir la tragedia del Titanic en un cuento de hadas con animalitos parlantes y tramas de novela colombiana es algo que raya en lo inmoral. Dejando al margen este planteamiento (que quizá podría resultar un pelín demagógico), la película trata a los niños como auténticos subnormales. No es que a los guionistas les importara contar una historia mínimamente interesante, no... Es que se pasaron cualquier contenido pedagógico por el mismísimo culo: una animación tan simple y repetitiva que hará que los niños dejen de prestar atención a lo que está pasando, tropecientas subtramas que nos impiden seguir el hilo principal en condiciones, unos personajes menos carismáticos que los nuevos responsables de la SGAE... Todas estas características convierten a esta película en una barbaridad, en una cosa aburridísima y sin ninguna gracia. Deberían de condenar a muerte a toda la productora, por Dios.

Aburrimiento, verguenza ajena y mucho morro son las principales características de una película para olvidar. No la vean ni aunque les paguen un pastizal por ello. Y en el caso de que sus hijos sean tan inconscientes para querer visionarla, vayan planteándose donde esconder su cadáver.