lunes, 24 de septiembre de 2012

Vida entre tinieblas (Itsy Pozuelo)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Vida entre tinieblas
  • Autora: Itsy Pozuelo
  • Género: Novela / Drama
  • Número de páginas: 68
  • Editorial: Ediciones JavIsa23
  • Año: 2012
  • Valoración de Crítica Literaria: 5,5
DEL TIEMPO, EL AMOR Y LA MEMORIA...

Abandonada por sus padres en un hospital psiquiátrico, Ruth se ve inmersa en un universo completamente ajeno a su amarga realidad. El impacto recibido es demasiado fuerte y la mente de la niña se desequilibra a niveles alarmantes. Es así como empieza a llamar "papá" a su psiquiatra, el amable doctor Lloreda, quien muy pronto ve como el caso empieza a írsele de las manos. 

Para combatir la desdicha, Ruth se refugia constantemente en ese mundo en el que ella es la reina. Como si nada hubiera pasado, Ruth acude al colegio, juega con sus amigos en el patio del recreo y, al final del día, se complace en explicárselo todo a su "padre". El doctor está impresionado. Si no fuera por su esquizofrenia, Ruth sería una niña normal. Lo más grave de todo es que lo es... sólo que necesita volver a confiar en alguien de nuevo.

LO MEJOR:
  • Una historia que parte de una idea sencilla y sin pretensiones, similar a las publicadas en las antologías del Reader´s Digest. La trama, aunque predecible, nos invita a dejarnos llevar. A destacar la emotividad de la mayoría de sus pasajes.
  • Una visión muy original sobre lo que sucede en ese "otro lado" y de esos encuentros que pueden producirse tras nuestro regreso a la "realidad". El giro final que Itsy imprime a su novela es verdaderamente inesperado y sorprendente.
  • Excelente formato.
  • He de reconocer que, al principio, la portada me produjo sentimientos encontrados. Su autor, Marcos DK Prieto, a quien tenemos la suerte de contar entre nuestros seguidores, es un ilustrador cuyo trabajo ha sido más que reconocido (sin ir más lejos, una de sus ilustraciones fue la portada seleccionada por Ediciones JavIsa para el recopilatorio del Concurso "Mil Palabras"). Lo llamativo de la imagen (una Ruth ataviada con una camisa de fuerza en un paisaje idílico) quizá choca con la ilustración más tradicional, pero nos encontramos con un conjunto surrealista y muy apropiado para ese universo melancólico y desequilibrado que es la mente de Ruth. Por lo tanto, la elección es más que acertada, y esperamos que la colaboración entre ambos autores se siga produciendo en el futuro.
A MEJORAR:
  • El principal problema de la novela es su excesiva simplicidad. Pese a lo emocionante del relato, la historia no tiene un trasfondo demasiado profundo, encontrándonos ante la duda de como enfrentarnos al libro. Como fábula -la estructura del texto se presta muy bien a ello- funciona perfectamente, utilizando un tono muy similar a "El niño con el pijama de rayas". Sin embargo, como novela la cosa no termina de despegar. "Vida entre tinieblas" sigue un argumento estrictamente lineal. No hay subtramas ni episodios memorables. Itsy va directamente al grano, obviando descripciones que en la mayoría de los casos se hacen necesarias. Y es una lástima, dado que hay partes en las que las necesitamos sí o sí. Por otro lado, el salto de Ruth hacia la edad adulta es demasiado grande: en apenas dos páginas pasa de tener nueve años a cumplir los dieciocho. El lector se siente desubicado y no tiene un momento para respirar y palpar la atmósfera. La ambientación es nula y los rasgos de los personajes aparecen muy difuminados, lo que nos sumerge en un desconcierto similar al que vive Ruth: conforme nos vamos adentrando en la trama, nos damos cuenta de que estamos absolutamente a oscuras y que, por consiguiente, nos costará mucho empatizar con los personajes. Esto nos lleva al siguiente apartado.
  • Los personajes son los más indicados para protagonizar la trama, pero el desarrollo de los mismos se queda muy atrás. Su presentación resulta muy atropellada, muy rápida, de manera que no tenemos tiempo para encariñarnos con ellos. Dicho de otro modo: son los protagonistas, debemos quererlos y punto. Desde mi punto de vista, esto supone un grave error, dado que los personajes no se definen por sí mismos (lo que serían sus actos, vaya), sino por lo que nos dice la autora. Es una imposición y como tal debemos asumirla. No hay una evolución en el carácter de los héroes, sino una vaga descripción que nos impide familiarizarnos con ellos. ¿Alguna vez os han obligado a llevaros bien con un primo lejano al que no habéis visto nunca? Sabéis que estáis obligados a entenderos, pero esa comprensión se produce de forma artificial, no por sí misma: "tienes que jugar con él y punto, Si después no sois amigos no es mi problema". Salvando las distancias, ésta es la sensación que se desprende al analizar a los personajes de "Vida entre tinieblas". Son excelentes para protagonizar la trama, pero el hecho de que sean tan planos nos impide que sintamos empatía por ellos. Algo similar nos había ocurrido con "El fatal desencuentro", donde sus protagonistas daban la sensación de ser un esbozo de lo que estaban llamados a ser. Es cuestión de explicar al lector las motivaciones de los personajes. Ejemplos no nos faltan: ¿por qué los padres de Ruth abandonaron a su hija? Esta explicación nos ayudaría a comprender más de cerca los sentimientos de la niña ¿No debería el doctor Lloreda luchar contra sus sentimientos y evitar implicarse en el caso? Esta lucha interna añadiría un mayor dramatismo a la trama y convertiría al psiquiatra en alguien "más humano". ¿Cuáles son los sentimientos de la mujer del doctor al descubrir que no puede tener hijos? Sería interesante profundizar en ellos y descubrir el cambio que se produce en su mente al ver que puede cuidar de Ruth. Con un argumento tan apasionante, podemos jugar con muchísimas cosas.
  • Existen algunos puntos negros en la trama: si el novio de Ruth lleva tantos años en el "otro lado"... ¿cómo se explica el caso de su hermana? ¿Por qué Ruth es una fuera de serie en inglés? Si su familia la maltrataba... ¿cómo es posible que cuidaran ese aspecto de su educación? ¡Mucho cuidado, Itsy! Por este tipo de detalles, una buena historia puede tambalearse en cualquier momento. Para proceder a su explicación, sería recomendable profundizar en la novela y añadirle algo más de "chicha".
  • Los capítulos, aunque breves y concisos, no están muy bien distribuidos y transmiten cierta sensación de desorden. Y es que los "pasajes internos" de Ruth se mezclan con la narración. Para solucionar este problema, recomendaría dedicar cada capítulo a su epígrafe correspondiente. Esto nos daría una oportunidad perfecta para ser más pródigos en las descripciones y añadir así una mayor profundidad al argumento. ¡Adelante!
CONCLUSIÓN:

Un esbozo de lo que podía haber sido y no fue. Así podría resumirse "Vida entre tinieblas". Lo que prometía arrancar como una interesantísima historia sobre la esquizofrenia y el abandono infantil se convierte, por desgracia, en una sucesión de lugares comunes que no llegan a emocionarnos. Las descripciones, imprescindibles en cualquier relato, brillan por su ausencia, encontrándonos con una ambientación en muchos casos inexistente. Los personajes, aunque idóneos para protagonizar la novela, aparecen como difuminados y, en algunos casos, sin vida. Si la trama y los protagonistas fallan, todo lo demás amenaza con derrumbarse. Recomendaría una revisión del texto de cara a una segunda edición, que incluiría un mayor desarrollo de la trama y de los personajes. Por lo demás, el trabajo de edición es excelente (habría que pulir algún que otro error ortotipográfico que aparece de forma ocasional) y la historia parte de una premisa muy interesante. Hay que destacar que Itsy publicará su próxima novela el año que viene, de manera que estamos ante una autora con una amplísima proyección literaria y cuya experiencia nunca dejará de crecer. Muchos de sus lectores así lo esperamos.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Rajoy subirá las pensiones...

Y construirá embalses, inaugurará pantanos, legalizará el aborto, sacará a España del euro, pondrá al primer español en la luna, se casará con un camionero travesti llamado Rogelio... Nuestros amigos de La Gaceta no descansan a la hora de hacerse eco de trolas tan gordas como ésta... O eso, o es que son más ingenuos que un crío de tres años. El caso es que a nuestro presidente le gusta hacerse desear y, después de haberse pasado todo el verano escondido detrás de un sillón, ahora va y nos viene con ésas...


viernes, 21 de septiembre de 2012

Las diez series de animación más vomitivas y nauseabundas del mundo mundial (I)

No he podido aguantarme. Tenía pensado realizar esta entrada más adelante, pero tras ver los últimos capítulos de Los Simpsons me he agarrado un rebote monumental. Decididamente, después de ver engendros como El Homer de Sevilla o la asquerosa introducción que se sacaron de la manga hace cosa de un año, he llegado a la conclusión de que una de mis series favoritas lleva más de diez años muerta. Sus guionistas y creadores han escupido y defecado sobre ella; la han puesto boca abajo y la han sometido a una violación colectiva después de vejarla en una violenta gang-bang... En resumidas cuentas: se la han cargado a base de bien.

Y precisamente de ahí ha surgido la idea para esta entrada. Durante los próximos días, y para evitar cansar al personal con publicaciones demasiado largas y que nadie en su sano juicio leería, comentaremos de dos en dos las que, desde nuestro punto de vista, consideramos las peores series de dibujos de la Historia del mundo. Tomen asiento porque la cosa promete.

10- Los Simpsons (Temporada 11-¿?)

¿Pero qué puñetas os han hecho?

¡Anda! ¡Hablando del ruin de Roma...! Después de diez u once memorables temporadas (¿quién no disfrustó de ese capítulo en el que disparaban al señor Burns o de esos maravillosos especiales de Halloween?), Los Simpsons iniciaron una lenta e implacable decadencia... hasta el punto de convertirse en una de las series más irritantes y estúpidas de televisión. Muchos suelen atribuir esta degeneración a la muerte de Carlos Revilla, el primer doblador de Homer y entonces director de doblaje de la serie, quien le otorgó al personaje una personalidad única e irrepetible. No obstante, los guiones empezaron a apestar un poco antes, y muchos consideran el capítulo de los octillizos de Apu como el principio del fin. A partir de ahí, se han sucedido una serie de payasadas sin sentido que han obligado a muchos a renegar de la franquicia amarilla. De los brillantes guiones de Greg Daniels (creador de The Office) y Conan O`Brian hemos pasado a unos capítulos hechos a la medida de un palurdo y con la misma estructura: una trama tan chorra como subnormalizante, chistes que no tienen ni puta gracia y que reflejan al estadounidense medio, viajes alrededor del globo -en los que no pueden faltar estereotipos xenófobos y las ya habituales muestras de la superioridad moral yanki- y el clásico cameo del famoso de turno.

Spaceballs 2: En busca de más dinero...

Y lo peor es que los propios personajes han contribuido a esta decadencia: Homer ha perdido toda su sagacidad para convertirse en un paleto asesinable, a Marge la han convertido en una puritana reprimida, a Bart y Lisa dan ganas de prenderles fuego en la finca de Las Quemadillas (por favor, no me odien por esta desafortunada analogía), y cuanto menos hablemos del resto, mejor. Por no hablar de la película, un bluff tan mastodóntico como la mierda de un paquidermo lanudo. En fin, odio tanto esta serie que casi me dan ganas de hacer una lista con los capítulos más detestables. Cómprense una pistola y vuélense la tapa de los sesos.

9- Gerónimo Stilton

¡Oh, vaya! El mundo está hecho de queso... ¡Qué novedad!

He aquí una de las series más recientes que figurarán en el ranking. A Gerónimo Stilton no la salva ni el caracter didáctico de los libros en la que está basada. Lo que prometía ser un remake de Patoaventuras se convierte en una cosa de lo más tonta y ridícula, con unos guiones que toman a los niños por putos retrasados mentales, unos diálogos tan planos como el encefalograma de un judío nazi y una animación digna de un jodido dolor de muelas. El principal recurso humorístico de la serie son los chistes relacionados con el queso. Todo tiene que ver con el queso. El villano es un puto narcotraficante que hace contrabando de quesos, el banco más importante de la ciudad tiene un depósito de quesos, al estúpido primo del protagonista le gustan los bocadillos de queso, a la novia del héroe le van los consoladores de queso, los pedos de los creadores de esta mierda huelen a queso... Todo en esta serie se reduce a eso (¡Ja, ja, ja! Me ha salido una rima. Me parto y me mondo...). No se extrañen si los niños empiezan a soltar espumarajos por la boca al ver los irritantes créditos de inicio. Es una suerte que Boing -el canal que hasta hace poco la emitía- haya decidido relegarla a la madrugada. Si usted es un niño, haga el favor de marcharse a la cama, que mañana hay clase. Si, por el contrario, es usted un hombre hecho y derecho, sintonice 24 Horas o ese canal de su localidad que suele emitir porno a las dos de la mañana. 

Y seguiremos...

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La mala ostia de "La Gaceta"

Fiel a su nauseabundo estilo y a los rebuznos de sus lectores, "La Gaceta" nos sigue demostrando que no vale ni como papel higiénico. ¿Izquierda "chic"? ¿Mujeres de pelo desaliñado? ¿Viejas enlutadas? Y Paracuellos... Siempre Paracuellos... Seguid así, muchachotes... Tal vez en el 2150, cuando por fin dominéis el mundo, os den el "Pulitzer". En fin, nuestro panfleto ultracatólico y neoliberal, haciéndose eco de la muerte de Santiago Carillo, nos decía hoy:


Era de esperar que vomitasen sapos y culebras -tampoco era una novedad, dado que diariamente no hacen  más que soltar mierda por la boca-, pero la descripción que hacen de la capilla ardiente (un calco de los reportajes que hemos visto sobre la vida en Corea del Norte), bordea lo infantil, lo ridículo y, para variar, lo panfletario.

PD: Y sí, muchos somos ateos por la Gracia de Dios. Descanse en paz, don Santiago.

Pero seguimos en pie...

jueves, 6 de septiembre de 2012

El Capitán Trueno y el Santo Grial (Antonio Hernández)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: El Capitán Trueno, el Santo Grial y los santos cojones del director
  • Director: Antonio Hernández (recordad bien este nombre por si en el futuro volvéis a encontraros con él. Todo cuanto haga es satánico y demoníaco a tope)
  • Intérpretes: Tío Random 1, Tío Random 2, Tío Random 3, una rubia que está para mojar pan, el tío que Ana Obregón quería ligarse en "Ana y los siete", el doblador de Bruce Willis, un tío que se dedicaba a levantar pesas en las Olimpiadas, etc.
  • Género: Burradas heroicas / Capa y espada / Españoladas blancas y dos orejas
  • Duración: Dos de las horas más largas y aburridas de mi vida
  • Año: 2011
  • País: ¡España, coño!
  • Valoración: Estáis listos si pensáis que voy a ponerle nota a esto
PURRRRFFFF!!!!

A ver por dónde empiezo, porque no es fácil. Me ahorraré todos los detalles referidos a los continuos retrasos que sufrió la película desde que se planteó, allá por 1999 (cuando algunos de sus protagonistas no tenían ni la mayoría de edad). También me ahorraré algunos datos sobre el universo del Capitán y su creador, el incombustible Víctor Mora (consultad la Wikipedia que para eso está, pedazo de vagos). Con todo mi pesar, no citaré lo mucho que disfruté de la lectura de "El Corsario de Hierro" (la obra cumbre de Mora y Ambrós), así como mi pasión por el "Príncipe Valiente" y su repercusión en España (influencia de la que nacería nuestro Capitán). No hablaré sobre el esquema que Ambrós y Mora seguían a la hora de trazar sus historias ni os comeré la oreja sobre lo excelente que era la colección lanzada por Ediciones B sobre el personaje a finales de los 80, y cuyos volúmenes tengo la suerte de tener en casa. Me quedaré con las ganas de contaros muchas cosas, pero creo que merecerá la pena, porque ya sólo hablar de esta película nos llevará un buen rato.

Me lo dijeron y no me lo quise creer. ¿"Amanecer Rojo"? Una producción de Spielberg al lado de esto. ¿"Aztec Rex"? Un clásico del cine de aventuras comparado con el mayúsculo saco de pedos que traemos hoy. ¿"Golden Bat"? Un carrusel de risas y diversión si lo analizamos tras haber visionado este peñazo bíblico. ¿"Las aventuras de Zipi y Zape"? Una... una... ¡¡¡Una puta mierda comparada con el Capitán Trueno!!!

¿Pero tan mala es? Sí, lo es. Es horrible. Es espantosa. Es una abominación. Es como si entraras en una iglesia y te encontraras con el viejo párroco dando la misa completamente desnudo, y mientras te quedas paralizado por el terror y ves como el tío comienza a acercarse poco a poco a ti con una sonrisa lasciva, notas como aquello que le cuelga entre las pezuñas empieza a levantarse y a ponerse cada vez más duro. Así de mala y bizarrra es "El Capitán Trueno y el Santo Grial". Cuando me hablan de esta película pienso en esvásticas, sangre, hippies y azufre.

¡Por el gran batracio verde! ¡Un mal actor!

Y el caso es que no puede decirse que sea excesivamente cutre o casposa. Más bien al contrario: las localizaciones están bastante bien, el vestuario se ajusta más o menos a la estética del tebeo y hay que reconocer que los efectos especiales son muy normalitos, dentro de la línea a la que nuestro cine ya nos tiene acostumbrados. Ahora bien: lo que hace que esta película sea una calamidad, lo que de verdad hace que deseemos volarnos la tapa de los sesos y dejar el salón hecho unos zorros es la trama. ¡Oh, la trama...! Puedo aseguraros que el argumento es la cosa más tonta y aburrida que me han tirado a la cara en años. Por no hablar de su desarrollo, un auténtico monumento al tedio digno de ser comparado con una carrera de caracoles. No hay ni un sólo momento que nos mantenga en vilo o que nos arranque una sonrisa. La película es lentísima y aburrida a más no poder, un coñazo monumental que hace aguas por todos lados. Porque pese a estar encuadrada en el género de aventuras, "El Capitán Trueno..." es a la diversión lo que un examen de matemáticas un domingo por la tarde: absolutamente nada.

Las consecuencias de figurar en el reparto de "El Capitán...": Sergio Peris poco después de tener una reunión con los fans del cómic.

El reparto

Y luego está el reparto, que es para echarle de comer aparte. Muchos éramos conscientes de que era imposible encontrar a un actor que pudiera encajar en la fisonomía del Capitán y sus compañeros, una dificultad a la que tienen que enfrentarse los cineastas a la hora de adaptar un cómic a la gran pantalla (y a "Las aventuras de Zipi y Zape" me remito). El problema viene cuando el director de turno sacrifica el talento por el físico de sus actores. Y eso es lo que pasa en esta película. La mayoría de sus intérpretes sólo están ahí por el lejano parecido que guardan con sus homónimos del tebeo. ¿Qué significa esto? Pues que a lo largo de dos interminables horas veremos una sucesión de actuaciones puramente desastrosas y que, con el tiempo, terminarán convirtiéndose en el ejemplo de anticine más descarado de todos los tiempos. Nos encontramos así con actores profesionales como Roberto Álvarez, Gary Piquer o Luis Fernando Alvés compartiendo escenario con otros a los que, gracias a Dios, no se les volverá a ver el pelo en una sala de cine ni aunque pasen doscientos años, como es el caso de Sergio Peris Mencheta (el fulano que encarna al Capitán), la guapísima Natasha Yarovenko (a la que le recomendamos que se vuelva a las pasarelas, porque lo de ganarse el pan como actriz como que no...), Adrián Lamana (el descafeinado Crispín de este "Física o Química" bajomedieval) y Manuel Martínez (quien antes de interpretar a un Goliath de tres cincuenta había destacado en el ámbito deportivo como lanzador de martillo, levantador de pesas o qué sé yo).

Ver en acción a actores de tan diversos orígenes ya nos hace temernos lo peor, dado que es lógico que un actor con carrera lo haga mucho mejor que otro al que acaban de ofrecerle trabajar a cambio de un bocadillo de sardinas. Esta combinación hará que la película se vaya directamente al carajo, dado que el cuadro final, lejos de tener cierta armonía, será más chirriante que un cuarteto de sordos. Jugar a averiguar a qué campo pertenecen unos y otros será una constante a lo largo de toda la cinta. Pero lo verdaderamente espantoso es que hasta los actores más o menos célebres convierten su interpretación en un montón de escoria radioactiva. Es el caso de Gary Piquer (Sir Black), el villano de la película, cuyo papel es la cosa más exageradamente sobreactuada (y lamentable) que he visto jamás. Y eso que me he tragado "Muere otro día" una docena de veces.

"Soy tan malo que veo Intereconomía".

Y luego está mi admirado Roberto Álvarez, a quien le rogamos que se vuelva de una vez al teatro (de donde nunca debió salir) y al que hemos visto en "maravillas" como "Ana y los siete" y alguna de las horrorosas secuelas de la a su vez espantosa saga de "Manolito Gafotas"... Lo que viene a demostrarnos que siempre se puede acabar peor.

"Y entonces Ana Obregón me violó y..."

Cabe destacar la presencia de Ramón Langa, el archiconocido doblador de Bruce Willis. Temerosos de que su personaje fuera asociado al héroe de "La jungla de cristal", los responsables de esta burrada decidieron darle el menor número de líneas posible. Hay que reconocer que esta jugada fue todo un acierto, dado que Langa apenas abre la boca en todo el metraje y se dedica a fulminar con la mirada a todo aquel que ose dirigirle la palabra. Candidato a convertirse en el Edward James Olmos español, la poderosa presencia del actor impresiona a cualquiera, y más cuando el espectador es consciente de que aquí se está valiendo de ello, dejando en un segundo plano sus principales atributos. Langa interpreta aquí al lugarteniente del "malo", una eminencia gris que se encarga de realizar los trabajos más sucios y al que no le tiembla el pulso a la hora de liquidar a alguien. Es una pena que el resto de la película no esté a su nivel. Su interpretación es la única que se salva de todo este mondongo.

Ramón Langa (a la derecha) nos regala una de sus mejores sonrisas. No había pasado tanto miedo desde que vi a Barderm en "No es país para viejos".

Por no hablar de los secundarios, cuyo número en esta película asciende al medio millar. Con tanta gente entrando y saliendo el espectador es incapaz de comprender lo que está pasando y se ve obligado a tirarse por el balcón para recobrar el sentido. Y total para nada, dado que tales personajes son igual de planos (por no decir idiotas) que los protagonistas. Llama la atención el papel de la hechicera que trabaja para Sir Black, un especie de ninfómana bisexual que tiene a su servicio a otras tres brujas que lo único que hacen es reírse a gritos, sobarse entre ellas y restregarse por el piso como perras en celo, algo maravilloso si lo que quieres es que tus hijos se traten con prostitutas desde los nueve años. También está el "mini-ejército" que acompaña a Trueno y a su manada durante la aventura, el cual está constituido por un puñado de soldados que parecen llevar escrito en la frente "Vamos a morir en menos de lo que nuestras carreras tarden en hundirse". Detenerse a hablar de ellos sólo sería perder el tiempo. Y ya hice lo propio cuando vi esta película.

Trueno: "¿Qué ha sido eso? ¿Cascos de caballos?"
Hassan: "No, nuestras carreras alejándose."

Para finalizar este apartado, merece la pena que le echemos un ojo a Sergio Peris, el protagonista de esta "cosa". Pese a llevar el principal peso de la trama, resulta terrible comprobar como hemos hablado antes de los secundarios que de él mismo. Esto ya dice mucho de su interpretación. El chico se esfuerza, todo hay que decirlo, pero su imagen dista mucho de ser la del aquel caballero maduro y tan seguro de sí mismo como era Trueno. En su lugar nos encontramos a un héroe distinto, a un aprendiz de Indiana Jones que trata de recitar con vaya usted a saber qué convinción el papel que se le ha dado. Las pequeñas bromas que mete en sus diálogos no son propias de Trueno, lo que nos lleva a pensar si los que escribieron esta basura se leyeron alguna vez el cómic. El físico de Peris no se ajusta con el dibujo de Fuentes Man o Ambrós, pero sí con el de J. Burns, quien tomó el relevo de este último poco después de su muerte. Es cierto que Burns le da al Capitán un aire mucho más juvenil que el de sus predecesores, pero aún así la caracterización de Peris no es creíble. Sencillamente no es apto para el papel, del mismo modo que Edu Soto tampoco lo era para hacer de Mortadelo en la repugnante secuela de la exitosa adaptación realizada por Fesser.

La trama: "¡Yo me paso a los a moros!"

Pasemos a desmigajar ahora el argumento. Estamos en los tiempos de la cruzada contra Saladino y los cristianos las están pasando moradas en Jerusalén. La película empieza con Goliath y Crispín a punto de ser ejecutados por los musulmanes. Parece que el delito de estos cenutrios consiste en haber atravesado las líneas enemigas y zamparse la cena del sultán, dado que Goliath es un saco sin fondo y no se contentaba con las raciones que le daban en su campamento. Pero los árabes les han tomado por espías y deciden ejecutarlos. La voracidad del entrañable gordinflas era un tema recurrente del tebeo, cuando, para rebajar la tensión, Mora metía algunas de sus morcillas: si alguien se ponía enfermo por haber comido tanto pastel, ése había sido Goliath; si era necesario interrumpir el suministro de alimentos del castillo del enemigo, Goliath se encargaba de hacerlo. En fin, ya me entendéis. La coña está ideada para que los conocedores del universo del Capitán reconozcamos al personaje (ya hay que ser bastante burro para no hacerlo), pero para los profanos la broma está fuera de lugar. ¿De verdad han abandonado la seguridad de su campamento para irse de merendola? ¿En serio era necesario correr ese riesgo? Y vaya mala leche la de los moros, ¿no? Si los condenan a muerte por eso, no quiero ni saber cómo reaccionarán cuando se enteren de que los cristianos han pasado a cuchillo a media Jerusalén y que, en plena orgía de sangre, se han dedicado a quemar páginas del Corán a troche y moche.

¡¿Pero qué puñetas pinta Gurruchaga en esta película?!

Crispín no hace más que recriminar a Goliath que todo es por su culpa, lo que hace que el rubiales ya nos caiga mal de inmediato y le deseemos una muerte lo más lenta y dolorosa posible. Si Goliath es todo bondad, a este falso Crispín habría "que cortarle su virilidad para écharsela a las cabras". Cuando parece que todo ha terminado y que vamos librarnos de pasarnos dos horas sentados ante este suplicio, Trueno aparece repartiendo justicia y descabezando moros con una celeridad que ya quisieran los votantes de Democracia Nacional o los nazis de Amanecer Dorado.

El caso es que Trueno es el primero de una avanzadilla de cristianos que se dispone a asaltar la fortaleza morisca. Después de una lamentable secuencia de acción, vemos como Trueno desciende a las mazmorras para liberar al resto de los cristianos que el sultán ha ido capturando. Es entonces cuando se encuentra con un viejo decrépito que casi parece un calco del guardían del puente que salía en "Los caballeros de la Mesa Cuadrada". El viejo le suelta a Trueno una charla sobre su destino y de la importancia de tener sexo seguro, a lo que el otro le responde que sí, que todo eso está muy bien, pero que tiene seguir cargándose enemigos antes de que se le pase el subidón de anfetas que se ha tomado antes de salir de casa. El viejo se saca de la manga una copa polvorienta y le encomienda que la proteja con su vida si es necesario. Trueno se marcha de allí sin saber de qué va la cosa. Y el espectador tampoco.

"¿Cuál es la velocidad máxima de una golondrina europea?"

Mientras tanto, en la superficie, el falso Goliath sigue haciendo oposiciones al peor actor no ya del año, sino de la década. "¡Me llaman el Cascanueces!" suelta a todo aquel que quiera oírle mientras los espectadores vuelven a sonreír como gilipollas y a señalar a la pantalla diciendo "¡Ha dicho lo mismo que en el tebeo! ¡Lo ha dicho! ¡Lo ha dicho!". Un corte nos lleva al ejército cristiano (comandado por Langa) entrando a tropel en la fortaleza, en una escena digna de figurar en esas verbenas populares de Moros y Cristianos que organizan en la Península. Mientras sus hombres cargan contra el enemigo, Langa se cuela en las mazmorras y va en busca del viejo. Pero el viejales no está de humor para repetir con él la escena de las cubetas de agua de "La jungla 3", de modo que lo manda a freír espárragos (escupitajo incluido). Un dicho popular dice que de Ramón Langa no se ríe ni Dios, así que nuestro doblador preferido lo ensarta como a un gorrino frito. Como el espectador ya habrá podido averiguar, las motivaciones del personaje de Langa era hacerse con la puñetera copa con la que Jesús estuvo de parranda la noche antes de que lo metieran entre rejas por escándalo público y atentado contra la autoridad pertinente.

Paquiiiitooooo... El chocolateeeeroooooo...

En ésas, Trueno ha seguido recorriendo las mazmorras y se ha liado a espadazos con un enmascarado que resulta ser la princesa Sigrid. Aun antes de que se quite el turbante ya sabemos que es un especialista quien está debajo (¡Se te nota en la mirada!), pero lo mejor es cuando la chica empieza a hablar. Con un acento más ucraniano que el vodka del Mercadona, la tía le dice que es la princesa de Thule y que ya se bastaba ella solita para ser rescatada (vamos, la clásica tensión sexual habitual en estos casos). ¿Que se podían haber traído a una actriz de Murcia para hacer de Sigrid? Pues sí, pero como a los productores el dinero les salía por las orejas prefirieron traérsela desde más lejos y darle así a la producción un carácter más internacional. Vuelvo a decir que la chica es un auténtico bombón, pero su capacidad interpretativa deja mucho (pero mucho) que desear, riéndonos como benditos cada vez que escupe alguna línea del guión. Eso sí, basta con que la chica sonría para que nos olvidemos de todo.

"Señorr dirrectorr: ¿Osted decirrme cuándo cobrrarr? ¡Yo tenerr que enviarr rremesa de dinerro ahorra!"

Total, que poco después de haber puesto a Sigrid a salvo, Trueno tiene un encuentro con Hassan, el hijo del gobernador de la ciudadela. El árabe está a punto de dejarlo como un colador cuando repara en un extraño símbolo en el cogote del matador de moros. Trueno se dispone a afrontar la muerte y cierra los ojos, pero cuando vuelve a abrirlos se da cuenta de que Hassan ha desaparecido. Convencido de su suerte, el español se marcha de allí y se reúne con sus compañeros.

Han pasado varias horas desde que la fortaleza fuera asaltada y Trueno está ahora en la tienda de Ricardo Corazón de León (Luis Fernando Alvés). El rey le dice que, sintiéndolo mucho, va a tener que regresar a España, puesto que están ocurriendo cosas rarísimas (como la subida del IVA y el desplome de Bankia en Bolsa) y su presencia es necesaria. El monarca le encomienda la misión de escoltar a la princesa hasta nuestro país, desde donde regresará a Escandinavia. Como era de esperar, la princesa y el guerrero no se toman la noticia muy bien. Pura fachada, dado que ya sabemos como van a acabar.

Se dice que lo primero que dijo Ramón Langa cuando salió del estreno de El Capitán Trueno fue: "¡Dios Mío! ¿Pero qué hemos hecho?"

En una descarada copia de Indiana Jones (en la que vemos un mapa siendo atravesado por una línea roja que señala la ruta tomada por nuestros héroes), Trueno y su rebaño llegan a Españistán, ese gran país de chorizos, fachas y peperos desvergonzados. Mientras desembarcan vemos a lo lejos el vehículo que han utilizado para la travesía... Creedme, yo he visto "Titanic 2", pero puedo juraros que el barco que aparece en pantalla es más falso que el programa electoral del partido de Mario Conde. Lejos de encontrarnos con una maqueta, una réplica o una recreación hecha en condiciones, nos topamos de bruces con una cosa burdamente animada con las autoformas del OpenOficce. Lamentable al cubo y a la enésima potencia, vamos. Ojito al barquito de marras porque se las trae, oye.

Paint: realizando efectos espaciales para tus películas desde 2011.

En fin, pilarín: Trueno descubre que en la playa le está esperando un comité de bienvenida formado por un puñado de soldados que ríete tú de los que acompañaban al Capitán América: el negro, el gracioso, el que tiene la mirada más atravesada que Cristóbal Montoro... Cuando ven que les va a tocar viajar con Sigrid se despollan de lo lindo, pero la princesa da un golpe sobre la mesa y le lanza al que tiene más cerca un cuchillo jamonero bien dirigido. Uno de sus compañeros detiene el proyectil, pero la mayoría de los presentes ya ha marcado el número de Urgencias con el móvil. ¡Estos extranjeros y su poco amor por España, joder...!

Cuando penetran en el interior se dan cuenta de que alguien se ha dedicado a torturar a los lugareños enterrándolos hasta la cabeza y dejándolos más tiesos y resecos que la piel que le cuelga del cuello a Esperanza Aguirre. Es entonces cuando aparece en escena Martín (Roberto Álvarez) y les suelta lo que ya nos temíamos: a Sir Black, un aspirante a diputado del PP por Valencia, se le ha ido la cabeza cosa mala. Fundador de la Dinastía Fabra e hijo predilecto del Berlín nazi, Sir Black tiene sumida a toda la comarca en el terror, dedicándose a celebrar misas negras dentro de su castillo, saquear los pueblos de los alrededores con su ejército de "no muertos", promulgar nuevas leyes urbanísticas y organizar macroconciertos de Pepe Benavente en la plaza mayor hasta el fin de los tiempos. Como es lógico, Trueno decide intervenir.

"Haced lo que queráis: subid el IVA, recortad en educación, dejad a los inmigrantes sin seguro médico. ¡Pero a la Iglesia ni tocarla! ¿Estamos?"

Nuestro héroe se encara con los sicarios de Black, descubriendo con amargura que el personaje de Langa es uno de sus comandantes. Trueno y los suyos no son rivales para la guardia pretoriana del malo, unos tíos más duros que la jeta del director de este engendro cinematográfico. Tras una descafeínada batalla los amigos de Trueno se ven obligados a huir, pero el casposo cruzado cae en poder de los villanos.

"Somos el Comando Suicida del Frente de Liberación Popular de Judea."

Como era de esperar, Sir Black se apodera de la copa que portaba el Capitán. Éste, encerrado en una jaula para periquitos, es testigo de los planes del maloso, que pretende utilizar el Grial para invocar al Anticristo (¿desde cuando el cáliz se ha convertido en un objeto demoníaco?) y así dominar el mundo. Sir Black parece ignorar que pactar con alguien más malo que uno mismo siempre tiene sus consecuencias (que se lo digan al PSOE cuando negoció con el PP la reforma del techo de gasto), pero como todos los personajes de esta película son gilipollas, más vale que se lo perdonemos.

Sir Black ya tiene en su poder la copa y está que no cabe en sí de gozo, pero descubre que no puede hacerlo funcionar al faltarle una de las gemas que adornan el recipiente. Es hora de que Trueno escupa lo que sabe. Para hacerle hablar, le envía a uno de sus esbirros, la bruja lesbiana de la que hablábamos antes. Pero poco antes de disponerse a sodomizar al héroe con un pene de goma, descubre aterrada el mismo símbolo que había hecho huir a Hassan al comienzo. Gracias a las bruja descubrimos que el signo de marras pertenece a los "Caballeros Custodios del Grial", una organización sin ánimo de lucro de la que el padre de Trueno parecía ser vicepresidente.

"Y ahora, si me disculpáis, tengo que marcharme. He quedado con Mariano para cerrar tres hospitales públicos y cinco orfanatos".

Los amigos de Trueno consiguen colarse en la Moncloa y rescatarle, pero el pobre está hecho una piltrafa y necesitará tiempo para recuperarse. Es entonces cuando entra en escena Morgano, un bondadoso hechicero que le cuenta al Capitán toda la verdad: tanto él como Trueno son caballeros custodios y tienen la obligación de recuperar el Grial. El mago se saca entonces del bolsillo el pedrusco que le faltaba a Sir Black y le suelta al caballero un sermón inanguantable sobre la responsabilidad, el valor, la importancia de la familia y lo malo que es votar a los socialistas. Trueno no se toma muy bien la noticia de que es adoptado y se marcha al lago a darse un baño, en donde se mete con la cota de malla, las espuelas y todo el equipo. Y no, no se hunde.

"¿Tú sabes por dónde quiero que te lo metas? ¡En el culo!"

En ese momento aparece Sigrid y, sin mediar palabra (o al menos algo remotamente inteligible) también se mete en el agua con faldas y todo. Los que esperaban que la tía enseñara cacho se quedarán con un palmo de narices (después de todo, esto era una peli para todos los públicos) y abandonarán inmediatamente la sala. Los que, por el contrario, tienen tendencia al masoquismo (como es mi caso), se quedarán a ver el final de la película idiotizados por tanta gilipollez.

Cuando parece que va a producirse el esperado morreo (hay que destacar que, pese a ser novios, Trueno nunca besó a Sigrid en el tebeo), los malos aparecen de la nada y les atacan. Mientras que su enamorado se bate con los intrusos, Sigrid le abandona cobardamente (algo que en el cómic jamás habría hecho). Pero toda maldad tiene su castigo ya que, cuando dobla la esquina del lago, se da de narices con Ramón Langa, quien le sacude tal patada que ni las de Pepe y Sergio Ramos.

Por suerte, Hassan aparece para salvar al Capitán. El árabe le confía que él también es un caballero custodio y ambos se hacen amigos. Cuando se reúnen con sus compañeros deciden que es preciso rescatar a Sigrid, pero Sir Black ya ha hecho algunos planes al respecto. La bruja a sueldo del villano ha preparado una pócima que anula la voluntad de quien la toma (¡qué casualidad! ¡Lo mismo que el argumento de esta película!) y decide dársela a Sigrid. Con la princesa bajo su control, Black la utiliza para matar a Trueno y apoderarse así del rubí. 

"¿Cómo que yo no cobrrarr porr salirr en película? ¡Mi ponerr denuncia en comisarría!"

El plan les sale redondo y la resistencia queda desbaratada. Sin embargo, los buenos todavía no han dicho su última palabra y, al más puro estilo de los protagonistas de "Independance Day", trazan un plan para asaltar la base de Sir Black y descoyuntarlo. Es precisamente aquí donde tiene lugar uno de los momentos más extraños de la película. Poco antes de partir, Goliath le pone ojitos a Crispín y ambos se quedan así durante un buen rato. Cuando el escudero le reprocha que deje de mirarlo como si no fuera un hombre, Goliath le responde tiernamente:

"Te miro a como a un hombre chiquitito".

Reacción del espectador: Loading... Loading...

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Conclusión lógica del espectador.

Y por si nos habíamos quedado con ganas de continuar viendo escenas más raras que un perro verde, agárrense que vienen curvas. La noche antes de la batalla final la cámara va enfocando a todos y cada uno de los personajes, los cuales se quedan mirándola como si quisieran darnos a entender la gravedad del momento, de manera que durante cinco larguísimos minutos nos veremos obligados a tragarnos el careto del Peris, Píquer, Langa y compañía. Pero vamos a ver... ¿Para qué coño rodaron semejantes planos? No lo sé. A estas alturas, sólo puedo deciros que me ha empezado a sangrar la nariz y he olvidado cómo me llamo.

"Yo... yo... lo siento. Era joven. Necesitaba dinero..."

"Siento algo... Como una presencia que no había sentido desde..."

A todo esto, ya ha empezado la tan cacareada pelea final, una mezcla entre la batalla de Gondor y la última escena de "El Día de la Bestia" pero rodada con tres pesetas. Mientras que los malos se han refugiado en el interior del castillo para invocar al Diablo, el ejército de Trueno se ha lanzado al asalto. Crispín y Goliath siguen sobreactuando hasta límites asesinables, los soldados del Capitán van cayendo uno tras otro y, en el interior del castillo, Sigrid está a punto de ser sometida a una violación colectiva. Las cosas pintan bastante mal para los buenos hasta que de pronto, y sin que nadie lo hubiera invitado, Morgano se presenta con una flota de globos aeroestáticos que se dedican a bombardear las posiciones del enemigo. Aprovechándose de la confusión, Trueno penetra en la fortaleza y trata de rescatar a Sigrid.

"Y mañana tocaremos las pensiones, limitaremos el acceso a Internet e invadiremos Polonia. ¡Muahahahaha!"

La escena que acontecerá dentro del castillo está llamada a ser la burrada más gorda de todos los tiempos, un ejemplo de lo que no se debe hacer en cine. Sir Black descubre que Trueno ha logrado infiltrarse en la misa y ordena a sus hombres que acaben con él. A destacar los gritos de puta histérica del fulano, cuya lamentable actuación se ve ensombrecida por la Yarovenko. Encadenada a la pared y vestida con el camisón de la abuela, Sigrid se admira por ver de nuevo al Capitán, a quien creía muerto, exlamando un estruendoso "¡Estás vivo!" con la misma alegría de quien se le acaba de morir el gato. A Yarovenko se la ve tan incómoda en el papel como nosotros viéndola actuar. Quizá sea el hecho de que nunca superó que Elsa Pataky fuera la primera opción de los productores. Sea como sea, la peli pierde la oportunidad de redimirse con esta escena, hundiéndose en las profundidades con la misma rapidez que las carreras de sus protagonistas.

En fin... Íbamos por la parte en la que Trueno y Black se baten a muerte. El fin del mundo ya se ha desencadenado, dado que Black ha conseguido invocar a José María Azn... esto... al Diablo que, tras haberse detenido en Cuenca para tomarse el aperitivo de las doce, ya viene de camino. Mientras tanto, Black, imitando al General Bison en "Street Fighter", ha aprendido a levitar y tiene al héroe agarrado por el pescuezo. Cuando todo parece indicar que el Capitán perderá el combate, se produce el anticlímax más esperpéntico de la Historia: una especie de polla gigante emerge de la tierra y se zampa a Sir Black... para después volver a irse por donde ha venido. Y ya está. La verdad, mis conocimientos en demonología dejan mucho que desear, pero... ¿de verdad ese vibrador gigante era el Diablo? ¿De verdad he estado pegado a  la pantalla del ordenador durante dos interminables horas para ver la chorra de Poli Díaz? ¿En serio? ¿Esto fue lo único que se les ocurrió a los que diseñaron los efectos especiales? ¿Un pene gigante carnívoro?

Se me había olvidado deciros que Nacho Vidal también hace un cameo en esta película.

¡Bah! ¡A la mierda todo! Sigrid y Trueno salen del castillo y se reúnen con Crispín y Goliath (quienes ya se han dado el "sí quiero"). Los enemigos han sido derrotados pero, lamentablemente, Morgano ha sido herido durante la batalla. Antes de espicharla le encomienda al Capitán ser puro de corazón y no meterse en el mar hasta dos horas después de haber comido. El Capitán y sus amigos se suben al globo del brujo alopécico (eh... quizá el globito sea una de esas cosas que habría que devolver a la familia en el caso de que el tío muriera, ¿no?), los habitantes de un pueblo cercano acuden para despedirse de ellos (!), Trueno le estampa un beso en los morros a Sigrid, comienzan unos horrorosos títulos de crédito y yo me doy de cabezazos contra la pared por haber desperdiciado el tiempo viendo esta basura. Fin.

"Borja, esta película... ¡Esta película es una puta mierda!"

CONCLUSIÓN:

Horrible y espantosa al cuadrado. ¡Dios, pero qué cosa más estúpida! Hay que reconocer que, viéndola detenidamente, tiene su puntillo... Pero el reparto es la cosa más penosa y ridícula del mundo mundial, preguntándonos en qué club de alterne habrán encontrado a los actores. Las actuaciones son un auténtico esperpento y casi bordean la vergüenza ajena, llegando incluso a desear que a todo el elenco le pase un camión-cisterna por encima. Mala. Malísima. Ignoro si Mora tomó parte en su producción, pero quien no conozca al Capitán Trueno se le quitarán las ganas de leer algo del personaje. Y luego los actores... ¡los actores, por Dios...!

Un soberano coñazo para olvidar. Olviden incluso que han leído esta entrada y vuelvan a sus quehaceres habituales. O mejor aún, decídanse a recuperar el tiempo perdido de la forma más práctica y útil posible: quemen iglesias, escriban cartas amenazadoras a la sede del PP de su localidad, vean algo de porno... La sociedad y su salud mental se lo agradecerán.

"Para reconciliarme con el público, os prometo que iré al próximo Consejo de Ministros y que con el pellejo de Wert me haré un pasamontañas".