lunes, 4 de febrero de 2013

Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos (Roberto Rodríguez)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos
  • Director: Roberto Rodríguez
  • Intérpretes: María Gracia, Cesáreo Quezadas 'Pulgarcito', José Elías Moreno, Manuel 'Loco' Valdés, Rafael Muñoz Andrete (también conocido como el Enano Santanón), Ofelia Guilmáin, Armando Gutiérrez, Miguel Inclán y Alfredo de Soto
  • Duración: 82 insoportables minutos de vergüenza ajena
  • País: México
  • Género: Subnormalada infantil
  • Año: 1962
  • Valoración: Yo... no sé... os prometo que no lo haré más
No vean Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos, por favor. No la vean. Ya sé que el título puede parecer muy sugerente y todo eso, pero POR FAVOR, no la vean. Si lo hacen, es muy probable que esa misma noche les llamen por teléfono diciéndoles que van a morir dentro de siete días. No es coña. No quiero tener muertos sobre mi conciencia. Bastante tengo ya pegándome estas basurazas. Si no van a hacerme caso, al menos llévense a los niños de la sala. Háganme el favor.

Después de ver actuar a esta mujer, he perdido toda mi fe en la Humanidad. 

Vergüenza ajena.

Les resumo la cosa: resulta que el Lobo de Caperucita y el Ogro de Pulgarcito se han vuelto buenos de repente y han caído en desgracia ante la Reina del País del Mal (no confundir con España). Como no está la cosa para ir de honrado por la vida, a los dos los someten a un juicio sumarísimo y son condenados a muerte. De hecho, la película empieza así, presentándonos a los monstruos que integran el jurado. De este modo, les vemos maldecir a sus antiguos compañeros y advirtiendo a los niños sobre las consecuencias de ser malo. Y lo hacen, por supuesto, cantando una canción, la primera de las tropecientas que salen en este mondongo. Ojo la letra: "El que no respete a su mamá, en bruja se convertirá", "A la escuela por no ir, de monstruos tenemos que vivir"... Todo debidamente coreagrafiado y en playback. Si a estas alturas no habéis solicitado el suicidio asistido es que los tenéis más cuadrados que la pantalla de una tele de plasma.

"¡Insidias! Todo son insidias. ¡Insidias!" (Dolores de Cospedal dixit).

Uno de los valientes que vieron esta película hasta el final.

Y mejor no hablemos de los personajes, un mastodóntico homenaje a la vergüenza ajena y el cutrerío supremo, encontrándonos desde luchadores mexicanos en paro hasta actores embutidos en fundas de almohada y con toneladas de maquillaje encima. Entre los rostros más célebres cabe destacar al Hombre del Saco, personaje que aquí sufre una malsana obsesión pedófila que, de no ser tratada a tiempo, puede desembocar en algo muchísimo más grave; al Coco, interpretado por un actor que padece un clarísimo retraso mental; Frankenstino, el remedo azteca del monstruo homónimo creado por Mary Shelley; y un conde Drácula de baratijo que parece un cruce entre el Señor del Antifaz y el maloso de la última temporada de Bandolera. Y eso que todavía nos dejamos fuera a medio plantel. Para echarse a llorar, vaya.

"En La Garduña hacemos posible lo imposible, Guerrero Luna".

Más vergüenza ajena.

Gracias a "Caperucita y Pulgarcito...", sabemos que la versión beta de Street Fighter se programó en México.

Total, que para salvar a sus amigos, Caperucita y Pulgarcito tendrán que adentrarse en el Reino del Mal y sortear mil y un peligros (se nota la ironía, ¿verdad). Pero como la Reina es así de puta, envenena el suministro de agua con el que se abastecen los pueblos de la comarca, de manera que todos aquellos que la beban caerán bajo su hechizo. A la misión de rescate se le suma ahora la de conseguir el antídoto con el que desencantar al pueblo. ¡Santos argumentos, Batman!

"Puto Bárcenas..."

La película oscila entre lo disparatado y lo entrañable en varios momentos, como aquella escena en la que los vecinos del pueblo se hinchan a beber el agua del río sin importarles el EVIDENTE grado de contaminación del mejunje, dándonos la impresión de que, en vez de agua, están bebiendo Nestea pasado de fecha. Y aún así presumen de que está buenísima. Vean, vean...

En Tenerife nos vamos poniendo a tono para los Carnavales.

"¡Traga, traga, traga, traga...!"

¿Quieren más? Pues para muestra un botón. Resulta que la Bruja se entera de que los niños "han invadido" su reino (que se apliquen el cuento en la OTAN). Pues bien, como los chavales representan una amenaza aun más grande que Siria, Irán y Corea del Norte juntas, a la tía no se le ocurre nada mejor que acercarse a su "Teléfono del Mal" (una "cosa" hecha de plástico con su lucecita intermitente y todo) para movilizar a sus tropas. Atención a la chorrada que suelta:

"Atención a todos los monstruos, llamando a todos mis monstruos..."

Y acto seguido aparece esto... ¡Esto! ¡¡ESTO!!

"¡Groar... Ñiaoo... Groar...! Lo que hay que hacer por un puto plato de comida... ¡Groar... Ñiaooo!"

¡JA, JA, JA, JA! ¡Dos tíos disfrazados de carnaval y paseándose por el bosque como subnormales! ¡JA, JA, JA! LOL! ¡Un aplauso para el director de esta basura, por favor! ¡Qué amenaza más gorda, por Dios! "¡Cuidado, qué vienen los panzers!" ¡JA, JA, JA, JA! Pero lo mejor es la musiquilla que suena de fondo, toda siniestra y amenazadora, en plan "Sí, somos peligrosos". ¡JA, JA, JA! Estos tíos tienen que ser el equivalente a los Delta Force en su tierra. ¡Ja, ja, ja! Ya me veo al tigre conduciendo la moto lanza-misiles de Chuck Norris y frustrando ataques terroristas en el Libano.

De Guindos sigue jodiendo la marrana...

Otro momento mágico: resulta que el Lobo y el Ogro organizan una fuga que ni las de Prison Break y logran huir de la cárcel. El caso es que en mitad de la fuga son sorprendidos por el Duende del Viento, la versión híbrida y mutante de Luis de Guindos y Pantuflo Zapatilla, el padre de Zipi y Zape. Tras una épica batalla heredera del mejor wrestling mexicano y en la que los esbirros de la Bruja se llevan la peor parte, el Duende y el Ogro se enfrentan en su primer combate a muerte. El Ogro no duda en arrojarle una roca de cartón-piedra que había tirada por allí, pero el Duende, en uno de los momentos más delirantes de la peli, le devuelve el pedrusco vía propulsión a chorro, impactando en el estómago del gigante con la misma fuerza que un misil tierra-aire en un carro de combate iraquí en plena Guerra del Golfo.

Aquí ya fue donde me planteé apagar la tele y mandar la peli a tomar por culo.

Curiosamente, no sé si es porque el audio de la peli era terriblemente malo o porque en México todo el mundo va con prisa y no hay dios que los entienda, pero es una MISIÓN IMPOSIBLE tratar de seguir el 90% de los diálogos. Lo único que llegamos a oír durante una buena parte del metraje es un ruido de fondo que llega a resultar REMATADAMENTE irritante para cualquier persona con dos dedos de frente. Aunque ahora que lo pienso, nadie en su sano juicio dedicaría un sábado por la noche a ver esta basura. Supongo que debo replantearme qué puñetas estoy haciendo con mi vida. 

"¿Por qué? ¿Por qué me programaron para sentir dolor? ¿Por qué?"

Poco más que contar. La película dura ochenta putos minutos en los que dan ganas de provocarse el vómito. Al final los niños salvan al Lobo y al Ogro, recuperan el antídoto, la Reina Bruja muere de la forma más lamentable que podáis imaginaros y todos cantan y bailan al ritmo de La Macarena. Y ya está. Fin. Nos dejamos en el tintero el enfrentamiento que los protagonistas mantienen con el dragón, las gilipolleces de la bruja Tontina y la madre que los parió a todos. Perdí ochenta minutos de mi vida viendo esta mierda y no estoy por la labor de perder otros tantos comentándola. Mi novia y yo casi rompemos después de verla, así que con eso ya se los digo todo.

Está pidiendo a gritos que le metan una ostia...

¡Ah! La película está completa en Youtube. ¿O es que pensaban que se iban a librar de verla? No, señor, no... Aquí si sufrimos, sufrimos todos. ¿O qué se creían?