domingo, 28 de abril de 2013

Supersonic Man (Juan Piquer Simón)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Supersonic Man (a.k.a. Sonicman)
  • Director: J. Piquer Simón
  • Intérpretes: Michael Coby, Cameron Mitchell, Richard Yesteran, Diana Polakow, John Caffarel, Frank Brana, Javier Cameos (no puedo evitar pensar que casi todo el reparto era español y que el director modificó sus nombres para vender la película en el mercado americano)
  • Duración: 80 minutos llenos de magia, intriga y dolor de barriga
  • País: “¡España, coño!”
  • Año: 1979
  • Género: Burradas heroicas / Españoladas blancas y dos orejas
  • Valoración: Sigue siendo mejor que el libro de Jorge Javier...
Las películas de superhéroes están de moda y tenemos a sus protagonistas hasta en la sopa (de hecho, Iron Man acaba de sacar su trigésima tercera parte). Aquí lo sabemos muy bien, dado que no es la primera vez que tocamos el género. El año pasado, y a rebufo de Los Vengadores, comentábamos la decepcionante Capitán América, a la que no tardaron en seguirle basurazas como Golden Bat, el Spiderman de 1977 y... creo que ya está. Aunque no lo parezca, no tengo tanto tiempo para perderlo en tonterías. De lo que sí podemos enorgullecernos es de haber sido uno de los primeros blogs en comentar Robot Ninja un año antes de que la moda de los justicieros en mallas empezara a causarnos pesadez de estómago. Sí, amigos... Mucho antes de que cualquier hijo de vecino se convirtiera en un experto en superhéroes, Crítica Literaria ya había estado allí. ¡Jódete, María Teresa Campos!

"¿Por qué quitarían "Dora la exploradora"? ¡¿Por qué?!"

Pero claro, nos habíamos dejado en el tintero al superhéroe español por excelencia (no, no estamos hablando de SuperMariano y sus tijeras)... Nos estamos refiriendo, por supuesto, a Supersonic Man, el extraño, casposo y cutre visitante de otro mundo.

Supersonic Man de juerga por la ciudad...

Considerada como una película de cul(t)o entre los hinchas de la Serie B, Supersonic Man ha pasado de ser una completa desconocida a estar en boca de todos. ¿Será por sus impecables efectos especiales? ¿Por su carismático protagonista de rostro marmóreo? ¿Por su guión? Vamos a verlo...

"Como pueden ver, todo en torno al Congreso está muy tranquilo" (13 TV durante las protestas de "Asalta el Congreso").

Supersonic Man tiene los poderes que cualquier superhéroe podría desear, como la superfuerza (que le permite levantar tractores de cartón-piedra) o la capacidad de volar (lo que le facilita mucho las cosas a la hora de ir al Badulaque de la esquina para conseguir algo de priva), pasando por la visión de Rayos X, la respiración submarina y otros más exóticos como poder convertir las pistolas de sus enemigos en plátanos. Pero el superpoder más admirable de todos quizá sea el superego de su superprotagonista, un Clark Kent venido a menos que no duda en poner por las nubes a su álter ego cuando éste hace alguna superburrada de las suyas.

Nuestro héroe también es capaz de respirar en el espacio. ¿Será pariente de Chuck Norris?

Y eso que no le dio por levantar el coche de goma que tenía al lado, que si no...

La película reúne todos y cada uno de los tópicos del cine de aventuras que se hacía entonces. La estética del maloso llega a recordarnos a la de algunos villanos de la saga James Bond, y el hecho de que parte de la aventura se desarrolle en el espacio ya nos obliga a acordarnos de La Guerra de las Galaxias (cuya primera parte, por cierto, se había estrenado dos años antes)... De hecho, la frase que el personaje utiliza para transformarse en Supermierda es un guiño descarado a las desventuras de la familia Skywalker: “Que la Fuerza de las Galaxias sea conmigo”. Añadid a la mezcla el primer borrador de Superman y tendremos uno de los mondongos más delirantes y cutres de la Historia Universal.

Lo último en vibradores con estrías. Más grande, más placer.

Las Juventudes del PP salen por fin a la calle: "¿Qué es eso? ¿Un socialista?"

Os resumo la cosa: el hermano megalómano del Capitán Kirk, el profesor... ¿Gluck? ¿Gruck? ¿Gru?... ¡Bah, me la suda!... Llamémosle el “Capitán Kirk fascistorro”... Bien, decía que este tío ha secuestrado a un famoso científico con la intención de que sea testigo de la destrucción de la Humanidad (lo normal hubiera sido que le construyera un superláser o cualquier chorrada de esas, pero aquí el científico no hace ABSOLUTAMENTE NADA. Y cuando digo NADA, es NADA. CERO). Mientras que el maloso se dedica a sacar pecho y presumir de lo malo que es, el científico le responde que, en lugar de fabricar bombas atómicas, ya podría donar el plutonio a los niños huérfanos de la Polinesia Oriental.

“A mi lado, Pickard no vale un pimiento”.

Deseosos ganar audiencia a cualquier precio, TVE ha puesto al frente de los telediarios a uno de sus periodistas más imparciales.

Pero para el malo secuestrar científicos para su harén homosexual no le parece suficiente, de modo que también decide hacer lo propio con la hija del tío, una morenaza setentera (muy casta ella) que se pasea por Nueva York con una falda larga y un cuello victoriano que le llega hasta las raíces del pelo. Ahora bien, el espectador no tiene de qué preocuparse, dado que Supersonic Man, llegado de Dios sabe dónde y quién sabe con qué intenciones, se encargará de salvar el día, primero desbaratando los planes del villano y después camelándose a la hija del científico con la misma chulería que un galán de telenovela venezolana de los 90.

Chiste de mal gusto en camino...

¿Y qué tiene esta película de especial? ¿Pero es que acaso tenéis los santos cojones de preguntármelo? Hay que reconocer que entretiene lo suyo y que, para ser una producción de baja estofa, está bastante bien hecha (a diferencia del Superman turco, que era verla y sentir retortijones en el estómago). En otras palabras: pese a sus limitaciones (que son MUCHÍSIMAS, ojo), consigue dar el pego y hacernos pasar un buen rato. Quizá lo más destacable de todo sea la música que suena cuando nuestro galán bigotudo se transforma en el justiciero rojo, una canción tan rematadamente funky y discotequera que nos acompañará durante meses (“Chun, Chun, Chun... Supersonic Man... Ai wannabiii...”). Y eso por no hablar del ejército del maloso, compuesto por unos diez fulanos vestidos de negro (y creo que me excedo) que se mueven a cámara rápida durante sus incursiones nocturnas. No hay ninguna razón para estos movimientos charlotianos, pero todo me lleva a pensar que el dueño de la finca en la que grabaron sus escenas les prohibió rodar pasadas las diez de la noche. Y claro, había que aprovechar las horas de luz, no fuera que el tío se presentara en mitad del rodaje y les descargara la escopeta en las orejas.


"Bienvenidos a nuestra mesa de debate. Hoy les enseñaremos a arrancarle el corazón a un pensionista y enseñárselo antes de morir".

¡Ah, si! El robot... En una película como ésta, sacarse un robot de la manga era una necesidad. Aunque para ello fuera obligatorio comprárselo a México...

Por el primer pitorro sale helado de fresa, por el segundo chocolate caliente, por el tercero...

Personaje TOTALMENTE PRESCINDIBLE y primo segundo por parte de padre de Astraco, este robot es la punta de lanza del ejército del Kirk fascista. Dotado con lo último en tecnología nazi, dispone de un sofisticado armamento compuesto por misiles aire-aire, lanzallamas, extintores incorporados, televisión de plasma y un armazón capaz de resistir el impacto de siete bombas atómicas. ¿Qué mejor rival para enfrentarse a Supersonic Man que esta Némesis de acero? La lucha del Bien contra el Mal está en marcha y no pienso deciros quién ganará... ¡Bah! A la mierda... Gana Supersonic evidentemente...

"Oye, ¿no tendrás un cigarrito por ahí, rey del mundo?"

Aquí tenemos un coche despeñándose barranco abajo. ¿Qué creéis que pasará?

Efectivamente. Como era de esperar, EL COCHE EXPLOTA.

Y poco más que contar, la verdad. No sé si es porque hoy estoy en plan vaguísimo (no tenéis idea del trabajo que me ha costado arrastrarme hasta la biblioteca) o porque la película, en realidad, es mucho más fácil verla que comentarla, pero su visionado os alegrará el día. Os lo digo en serio, es un parida detrás de otra, sí... pero tenéis que verla independientemente de que mis críticas os produzcan diarrea o confusión mental. En estos tiempos tan oscuros, Supersonic Man es un rayito de esperanza en nuestras vidas. ¿No tenéis pareja? Pues salid el próximo viernes de farra y habladle de esta peli a la primera jamelga que os salga al paso. ¿Que el amor os importa una mierda y lo que queréis es encontrar trabajo? Eh... lo siento, esta película no hace milagros...

¡Que la Fuerza de las Galaxias sea con vosotros!

Supersonic Man emocionado ante la noticia de que va a ser padre.

Supersonic Man después de haberle tocado la lotería.

Supersonic Man después de haber visto el final de La vida es bella.

Supersonic Man después de haberse pillado el huevo izquierdo con la puerta.

* Supersonic Man y todas las imágenes que ilustran esta entrada son propiedad de la productora Almena Films.

viernes, 26 de abril de 2013

LXI Certamen de Microrrelatos Bubok

Acaba de abrirse el plazo de las votaciones a la 61ª edición del Certamen de Microrrelatos Bubok. Después de varias ediciones a medio gas, el concurso ha vuelto a superar por fin la decena de participantes. A continuación tenéis el listado de los relatos presentados, los cuáles podéis leer aquí.
  1. La partida.
  2. Invisible.
  3. El regreso de Belial.
  4. Lo sueños, sueños son...
  5. Rebelde.
  6. El mensaje.
  7. Siempre vuelves.
  8. La gran ola.
  9. El viaje encantado.
  10. Punto final.
  11. Contento.
  12. La mujer de la ventana.
El próximo domingo, a las 22:00 horas, terminará el plazo para elegir al ganador. Ni que decir tiene que estáis invitados a participar en las votaciones y, sobre todo, en las próximas ediciones del certamen. Para ello podéis consultar las bases del concurso haciendo clic aquí. ¡Recordad leerlas atentamente!

martes, 23 de abril de 2013

El planeta de los dinosaurios (James K. Shea)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: El planeta de los dinosaurios
  • Director: James K. Shea
  • Intérpretes: James Whitworth, Pamela Bottaro, Louie Lawless, Harvey Shain, Charlotte, Chuck Pennington, Derna Wylde, Max Thayer, Mary Appleseth y Michael Lee
  • Duración: 81 minutos según Filmaffinity. Cuatro horas para una persona normal
  • País: Imperio Galáctico
  • Género: Monstruosidades de bajo coste
  • Año: 1978
  • Valoración: Cenutriada prehistórica
DELIRIO EN "STOP MOTION"

Hablar del Stop motion o de la animación “imagen por imagen” es hablar de la Historia del Cine. Sin esta técnica, el género de la Ciencia Ficción no habría podido ofrecernos ni la mitad de los títulos que lo componen. En los setenta años que van desde los años 30 hasta hoy, hemos podido disfrutar de películas como El Mundo Perdido, King Kong, Hace un millón de años, El Valle de Gwangi, Jason y los argonautas y más de un millar de películas de extraterrestres, desde taquillazos como Alien hasta basurazas como Payasos Asesinos del Espacio Exterior. Pese a que requería su tiempo, era una técnica bastante fácil de utilizar y, hasta la llegada de los efectos especiales generados por ordenador (prácticamente hasta ayer por la tarde, como quien dice), era el único medio del que disponíamos para disfrutar de los monstruos que protagonizaban estas películas. Si a eso le sumábamos un buen guión y un reparto convincente, teníamos un taquillazo seguro.

Por cada paquete de “Cereales Pascual”  que comprabas, te regalaban un par de éstos.

Ahora bien, era muy poco común que estos tres elementos confluyeran en una película. De hecho, era bastante raro, puesto que o fallaba una cosa, o fallaba otra. Hace un millón de años tenía unos dinosaurios muy bien hechos y la mar de chulos, pero su argumento era un duermecuelos monumental (recodarán que nadie abre la boca en esa película). Y reconozco que Raquel Welch era muy guapa y estaba como un tren, sí... pero la pobre no daba el pego como actriz. Es de suponer que todo el presupuesto se les iba en animar a los bichos, quedando lo justo para contratar un par de guionistas borrachos y pagar su posterior rehabilitación. El elenco correría a cargo de la familia del director.

“¡¡Noooo!! ¡¡Más cambios en el formato de Facebook noooo!!”

El planeta de los dinosaurios (junto con la repugnante Parque Jurásico III) encaja perfectamente en esta categoría. Su rimbombante título ya nos hace pensar que sus responsables no se rompieron demasiado la cabeza en buscarle algo de lógica a su argumento (el hecho que inventaran un pretexto para que los protagonistas viajaran al pasado ya hubiera sido pedirles demasiado) y no puede decirse que sus actores merezcan considerarse como tales. Sus dinosaurios molan mucho y tal, algo que agradecemos los fanáticos del género, pero ni de lejos ayudan a levantar la película. Más que nada, porque sus escenarios son de pena (cualquiera diría que aprovecharon un domingo para irse de merendola al descampado de la esquina), su argumento es una puta basura y sus actores se dedican a corretear por ahí en chándal. Vamos, que está rodada con cuatro perras.

La película empieza con nuestros héroes surcando el espacio en lo que parece ser el contrachapado de una lavadora. Los controles empiezan a fallar sin venir a cuento y se ven obligados a hacer un aterrizaje de emergencia en un planeta cercano. Y todo en apenas cinco minutos.

¿Se dan cuenta? Por el tubo derecho se mete el detergente y por el izquierdo el suavizante.

Pero si esto les ha parecido el colmo de la inmediatez, no se pierdan lo que viene ahora. Lo normal en este tipo de películas es dejar un margen de tiempo de unos treinta minutos para así presentarnos a los personajes y familiarizarnos con ellos. Pues bien, nada de eso sucede aquí dado que, nada más aterrizar, una de las protagonistas (la rubia para más señas) es devorada por un monstruo marino que pasaba por allí. Y nadie llora su muerte. Más bien al contrario. Momentos antes de morir la tía decide ir a buscar no se qué cosa a la nave, que se ha estrellado en medio de un río. Y como no es cuestión de mancharse el uniforme, la piva se despelota mostrándonos un bikini de la última Colección Primavera-Verano del Corte Inglés. Con dos narices. Pero vamos a ver, ¿desde cuándo la NASA recomienda llevar un bañador debajo del traje y por qué? En los socorristas y streapers es normal. Todavía en los bomberos voy y lo entendería... ¿Pero en un astronauta...? ¡Ja, ja, ja! Supongo que el director de esta cosa quería meterse al público adolescente en el bolsillo. Iba a hacer un chiste con lo de “hagas lo que hagas, ponte bragas”, pero como que no...

Lo raro hubiera sido que no se quitara también el sostén.

Y lo más gracioso de todo es como el personal reacciona ante la muerte de este personaje... ¡Sin derramar ni un puta lágrima! ¡Ja, ja, ja, ja! Es más, casi diría que hasta están encantados de que la haya palmado. Para muestra un botón: mientras la rubia buenorra se despelota, una de sus compañeras le suelta con desdén “No hace falta que vayas”, quedando más que demostrado que no se tragaban ni con bicarbonato. Es una pena que no podamos leer la mente de los personajes, pero casi seguro que la muy zorrona estaría pegando saltos de alegría y diciendo aquello de “¡Chúpate ésa, pelandrusca!”.

“¡Socorro, que me viola!”

En fin, a partir de aquí hay muy poco contar, ya que la película sigue un esquema bastante repetitivo: caminan, son sorprendidos por el dinosaurio de turno, uno de ellos muere... Y vuelta a empezar... Caminan, aparece de nuevo el dinosaurio cabreado, uno de ellos muere... Y venga otra vez... ¿Cómo? ¿Qué si hay un desarrollo de los personajes? ¡Ja! Creo que le están dando demasiado crédito a quien hizo esto... Lo más remotamente parecido son las constantes discusiones que tienen lugar entre el comandante de la nave y uno de sus oficiales por ver quién sería un mejor líder. Ya saben a lo que me refiero: “Bla-bla-blá ya no estamos en la nave...”, “Bla-bla-blá esto es supervivencia...”, “Bla-bla-bla yo soy mejor líder que tú...” ¿Alguien sabe cuándo van a aparecer por fin esos dinosaurios?

Taladros que disparan rayos láser. ¡Que tomen nota en Leroy Merlin!

Y buéh... que el objetivo último de la peli (aparte de ver a los tíos pasearse con el chándal de arriba a abajo), es mostrarnos cómo sobrevive la peña a los ataques de un tiranosaurio que suele dejarse caer por su campamento. Y mientras ellos discuten sobre si sería mejor levantar defensas más consistentes o tomar las de Villadiego, el bicho (que debe ser bulímico, por que si no, no se explica) sale cada cinco minutos de su cueva para merendarse a todo aquel desgraciado que se cruce en su camino.

Al césar lo que es del césar. Este plano mola mucho.

Al final la convivencia resulta imposible y los protas deciden quitar al dinosaurio del medio, por lo que se las ingenian para tenderle una emboscada. El plan consiste en acercarse a la puerta de su cueva, montar algo de barullo hasta cabrearlo y hacerlo salir y, posteriormente, guiarlo hasta una empalizada para que se ensarte él solito. Y mira por donde, ahora vengo a enterarme de que los tiranosaurios vivían en cuevas... Pero bueno... Si los pterodáctilos no soportan un solo de guitarra, entonces supongo que los tiranosaurios setenteros podían construirse un chalet donde les diera la puta gana.

El primer “scrache” de la Historia.

Y nada, que al final se lo terminan cargando. Ya casi terminando la peli, nos vemos a los protas vestidos como una tribu de primitivos y perfectamente instalados en su nuevo hogar. Hasta uno de los personajes ha tenido un hijo y todo. La verdad, no sé cuáles serán sus planes de futuro, pero si piensan repoblar la Tierra sólo dispondrán de tres chorras y un par de potorros... Relativamente poco si tenemos en cuenta que no pasarán más de dos generaciones antes de que se vean obligados a practicar la endogamia. Y con esta hermosa duda planeando por nuestras mentes, comienzan a salir los títulos de créditos. Música espantosa, repaso al monstruoso elenco de protagonistas y ya está. Fin.

CONCLUSIÓN:

No es tan buena como a primera vista parece. De hecho, es un puto desastre. La trama es inexistente, los personajes son de chufla, los diálogos son muy tontos y la banda sonora parece estar hecha a base de pedos (no es coña, la música casi podría calificarse de “sinfonía rectal”). Y sobre todo es LENTA. Atrozmente lenta. Endiabladamente lenta... Todo en ella es horrible y absurda. Aunque admitiré que los dinosaurios, pese a todas sus limitaciones, son geniales y están muy bien animados.

Revuelto de dinosaurio con chorizo de Huesca. Mañana mismo subo la foto a Facebook.

A todo esto, me acabo de dar cuenta de que es la primera reseña en la que no hago referencia a Bárcenas, el PP o las chorradas en diferido de la Cospedal, algo insólito en mí. Me estaré volviendo un blando, vayan ustedes a saber... Esta misma noche me enchufo de nuevo Intereconomía para seguir acumulando bilis y soltarla en mi próxima reseña. Prometido.

* El planeta de los dinosaurios y todas las imágenes que ilustran esta entrada son propiedad de la productora Cineworld Pictures.

domingo, 14 de abril de 2013

Los Simpson en Israel...

Todos sabemos que Los Simpson llevan muertos más de diez años. Muchos defienden que la decadencia de la serie tuvo lugar a principios de 2000, con la muerte de Carlos Revilla, su inolvidable director de doblaje y responsable de la voz de Homer. Sin embargo, yo mantengo que la serie se había ido a pique un par de años antes, en torno al año 98 o 99, coincidiendo con el inicio de su novena temporada. Con todo, es cierto que la altura de los guiones ya no estaban al nivel de sus primeros años, pero todavía seguían teniendo momentos de lucidez. Sin embargo, estaba claro que tarde o temprano la serie terminaría por despeñarse e ir cuesta abajo y sin frenos.

¿Pero qué le habéis hecho a Milhouse, desgraciados?

El éxito de Los Simpson se lo debemos, entre otros, a Greg Daniels (creador de la aclamada The office) y Conan O´Brien (la versión americana y pelirroja de Buenafuente). No digo que la serie se hiciera conocida gracias a ellos, pero sí es cierto que estaban detrás de la mayoría de los capítulos que hoy denominamos "clásicos". Con su marcha, la serie se subnormalizó a niveles alarmantes, arrastrando con ella a los personajes y perdiendo por el camino varios espectadores (pese a ello, hoy el programa se mantiene estable en lo que a las audiencias se refiere). Todo se idiotizó. Había que adaptar la serie a los nuevos tiempos. Y vaya que sí lo hicieron. Y los muy cabrones tuvieron tanto éxito que no dudaron en tener los santos cojones de sacar la puta película de 2005.

Así se te atraganten las palomitas, meapilas de los cojo... Está bien, está bien... Procuraré controlarme.

En fin, que Internet está lleno de foros, blogs y webs en los que se pone a la serie de vuelta y media (yo mismo lo hice hace algún tiempo): que si los personajes no tienen gracia, que si se han convertido en lo que antes criticaban, que de tanto estirarla se la van a acabar cargando... Yo no es que quiera ser ahora el típico listo de turno, ¡pero es que tienen toda la razón del mundo, joder! Y justo cuando pensaba que no podía equivocarme más... Justo cuando creía que ya habían hecho todo lo habido y por haber... Justo cuando pensaba que la serie no podía subnormalizarse más, van y me tiran este capítulo a la cara: La historia más grande jamás Jo (está claro que los nuevos responsables de adaptar la serie al español son igual de manazas que los guionistas, porque vaya con el titulito...), también conocido como Los Simpson en Israel.

Están pidiendo a gritos que les metan una ostia.

Los nuevos capítulos de Los Simpson se sostienen sobre dos pilares: 1) el clásico cameo (la mayoría de las veces gratuito y fuera de lugar) del famoso americano de turno, (cuyo doblaje en España, por cierto, siempre está hecho por el mismo tío); y 2) el ya consabido pretexto (cuanto más gilipollas y subnormal, mejor) de irse de vacaciones al extranjero y, una vez allí, ridiculizar las costumbres del país en cuestión. Cuando ambos recursos se mezclan en un solo capítulo ya podemos echarnos a temblar. Y éste de Los Simpson en Israel (me niego a utilizar el título de mierda que le pusimos aquí) es, con diferencia, el peor de todos... El más nauseabundo de todos... Es el 11-S de la serie... El puto Holocausto Caníbal de la serie. Yo lo vi la semana pasada. Y me cabreé tanto que acabé por tirar el televisor por la ventana, subirlo de nuevo a mi piso y, desde allí, volver a arrojarlo a la calle (vale, esto último no pasó pero os hacéis una idea).


No es la primera vez que nuestros personajes ¿preferidos? salen de Estados Unidos. Todos recordamos  aquel mítico viaje a Australia en el que Bart tenía que disculparse ante el Parlamento... O aquel mediocre capítulo en el que se iban a Japón de vacaciones... O el viaje de Homer a Cuba junto al señor Burns y Smithers. El caso es que, con la llegada de los nuevos guionistas, este tipo de historias comenzaron a utilizarse más de la cuenta, de modo que las aventuras de la familia se internacionalizaron. Y así fue como vimos a Homer en Inglaterra amargándole la vida a la reina Isabel (que digo yo que para eso ya está su hijo). O a Lisa en Brasil tras la pista de un niño al que había apadrinado y del que llevaba meses sin saber nada. O a una de las hermanas de Marge liada con los trámites de adopción de una niña en China. Cuanto más diferente fuera el país al que viajaran, más graciosa tenía que ser la cosa... Cualquier pretexto era (y es) bueno para llevarse consigo a la familia, poner el culo en pompa y cagarse en la historia de ese país. Vale, una pequeña sátira no hace daño a nadie... Pero es que aquí se dedican a parodiar todo lo parodiable, dando como resultado un nivel de gilipollismo sólo visto en los programas de la MTV.

"¡Me río de una cultura extranjera y de paso critico un sistema económico al que los analfabetos de mi país daban por muerto!"

Este capítulo es una puta mierda. Pero mierda de la de verdad. Supermierdoso, vamos. No hay nada peor. La cosa empieza con Flanders y su grupo de estudio de La Biblia soltando chorradas por un tubo. Ahora viene el chiste. Resulta que Jimbo, uno de los gamberros del colegio, también está presente en la reunión (ya me imagino al espectador subnormalizado señalando a la pantalla y diciendo "¡Ja, ja, ja! Mira, es malo y sin embargo hace cosas cristianas... ¡Unga! ¡Bunga!"). El caso es que el chaval hace amago de abandonar la reunión, pero Flanders empieza a soltar palabras relacionadas con los ordenadores y la informática, tipo "doble clic", "ratón" o "Skype". Se supone que la gracia está en que los jóvenes sólo prestamos atención a las cosas que están relacionadas con Internet. Me parto y me mondo.

No, no es la peli porno que hicieron hace unos años parodiando a la serie... Pero casi, porque es igual de asquerosa.

En esas, Homer ha instalado una especie de tobogán acuático en su jardín y se pone a armar bulla junto a los capullos de sus hijos, a los que han gilipollizado casi tanto como a él. Para rematar el chiste, Homer arranca un trozo de césped y se lo pone a modo de taparrabos mientras Lisa y Bart levantan un altar sobre el que han colocado al perro. Al chucho le han dado un baño de oro para que se parezca al famoso Becerro Dorado de La Biblia. En el culmen de lo grotesco y la astracanada padre, la familia entera se pone a bailar en torno al ídolo como si se tratara de un tribu de primitivos. Fin del chiste. ¿Nos hemos reído? No, hemos sentido una vergüenza ajena sólo comparable a las noticias de relleno que el telediario de Antena 3 mete a modo de morcillas.

¡Oh, qué ateo y pagano me resulta todo!

Todo el grupo de estudio se lleva las manos a la cabeza mientras Flanders protesta por la actitud de su vecino. El reverendo le dice que eso no es de buen cristiano y le recomienda que hable con él, que le escuche... ¡El mismo reverendo que un par de temporadas atrás se pasaba las llamadas telefónicas de Flanders por los cojones! Total, que Flanders le hace caso y, ante la aprobadora mirada del cura, le ofrece a Homer la oportunidad de ir con ellos a Israel. Por la puta cara. 

Pasemos al siguiente plano. La familia ya está en Israel. Como la cosa va de judíos, había que meter en el grupo de turistas a Krusty, que ha decidido acompañarlos por aquello de que tiene miedo de ir al Infierno. Lisa, en uno de sus detestables alardes de sabiduría, le dice que los judíos no creen en el Infierno (primera noticia que tengo, por cierto). Krusty pega un salto de alegría y se mete en un club de alterne llamado "Club Franja de Gaza". Qué graciosos los yankis estos... Si el día de mañana tengo que irme a Estados Unidos, abriré una hamburguesería donde antes estaban las Torres Gemelas. Carne picada no me va a faltar *guiño, guiño, codazo, guiño* (¿Ven? Yo también sé hacer chistes fáciles).

Y aquí tenemos la copa ésa envuelta en papel de aluminio y que siempre se rompe en las bodas. ¿Algún chiste sobre el Holocausto nazi, ahora que está tan de moda?

Los chistes en el aeropuerto continúan. Ahora es Homer que la ha liado en la terminal diciendo que las tortas judías no tienen el mismo sabor que las norteamericanas. Los guardias le sueltan cuando el calvo barrigudo reconoce su error... Sólo para volver a reafirmarse y decir que no se las comería ni acompañadas con mermelada. En mi cuarto de estar reina un espeso silencio. En los treinta segundos que ha durado esta escena, ya me he tomado dos vasos de detergente líquido con la esperanza de abrasarme por dentro y morirme de una puta vez. Cualquier cosa es mejor que seguir viendo esta basura.

El violinista en el tejado... ¡Qué original, por Dios! Un premio para el guionista al que se le ocurrió esto, por favor. “¡MI QUERER GALLETA!”

Hay un corte de escena y ya estamos en el hotel. Se presenta ante el espectador el guía turístico que atenderá al grupo, interpretado seguramente por algún actor judío de esos que son tan famosos en Estados Unidos, pero como la serie está doblada al español no tenemos idea de quién puede ser. De todos modos, tampoco me he molestado en averiguarlo. El capítulo seguiría apestando a culo igualmente.

El guía interpreta al clásico judío irascible que se pasa el día pegando gritos. Ninguna de sus intervenciones tienen gracia. Hay un momento en el que le dice al grupo que, si se portan bien, les llevará a la joyería de su primo (un topicazo judío, dado que se supone que esta gente es muy buena en cuestiones de orfebrería). El grupo ríe la cenutriada pensando que se trata de una broma, pero el tío les dice que no, que tiene muy buenos precios y que "si no regatean, no serán respetados". Los judíos, aparte de dedicarse a la venta de joyas, también son unos usureros. Viva la sensibilidad cultural. 

Ningún judío puede ser considerado como tal si no lleva un subfusil UZI encima.

Pero por si el mensaje no nos había quedado claro, vuelven a repetirlo A LOS DOS PUTOS MINUTOS, en una escena tan CUTRE como fuera de lugar en la que vemos al guía echándole la bronca a un turista que se ha unido al grupo sin pagar las tarifas de la visita guiada. ¡PERO SI YA NOS HAN METIDO EL MISMO CHISTE ANTES, POR DIOS! ¡QUE LO HE VISTO YO, JODER! Para más vergüenza, el tío se pone a pegar gritos y a chapurrear en israelí con palabrotas incluidas (censuradas a propósito con el clásico pitidito). Con la excusa del gag de mierda se tiran por lo menos otros dos minutos, que se convierten en quince para el sufrido espectador.

Todos sabemos que los españoles somos unos vagos; que los cubanos son unos vividores; que los rusos sólo beben vodka; y que los judíos se pasan todo el día discutiendo a gritos. Vox Populi.

En esas, Homer ya se ha vestido con los colores de la bandera americana y se dedica a hacer el ganso por la ciudad mientras Flanders trata de convencerle de que lo que hace no está bien. No hay ironía ni coherencia en los diálogos, sólo humor para paletos... HUMOR PARA PUTOS PALETOS. Homer le roba la cámara a Flanders y se pone a fotografiar botellas de refrescos de marcas desconocidas. HUMOR PARA PALETOS DE GRADO UNO. Flanders le quita la cámara y la destroza contra las paredes del Santo Sepulcro mientras suelta sus habituales grititos. PALETADAS DE HUMOR PARA GAÑANES. Como respuesta, Homer se dedica a chocar los puños a modo de saludo con todas las estatuas con las que se encuentra. PALETADAS PARA ABURRIR. PALETADAS PARA LLENAR UN PUTO SACO.

“Yo... Yo... Yo antes tenía gracia...”

Cambio de escena. Estamos en el Muro de Las Lamentaciones. Bart se dedica a leer los mensajes que dejan los fieles en las junturas de la paredes, lo que causa la indignación del guía y su sobrina, una niña repelente de su misma edad. Bart sale corriendo y la niña, en lo que parece un extraño guiño a Corre, Lola, corre, se dedica a perseguirle por toda Jerusalén, excusa más que perfecta para colarnos más estereotipos judíos. Bart y la niña se terminan enfrentando a tortas. Es entonces cuando descubrimos que Bart es judoka y que su inteligencia, para nuestra desgracia, es irrecuperable. Al final nos enteramos que la niña también sabe kárate (o al menos su contrapartida israelí) y que es la jefa de seguridad del grupo, lo cual "le descuenta horas para el servicio militar" (lo que sirve para recordarnos otro tópico más, puesto que el servicio militar en Israel es obligatorio). Bart decide volver al ataque y su oponente termina pateándole los huevos. "No és kárate israelí si no hay patadas en los huevos" dice la puta niña. En ese momento, pienso que no deberían de emitir otro capítulo de la serie sin que antes le apliquen la misma terapia a los guionistas. Y otro tanto para los actores de doblaje en España.

Y en Sudamérica sólo comen arepas... Y en Italia sólo comen macarrones... Y en España sólo comemos paella... Y en Grecia sólo comen latas de sardinas...

Volvemos con Homer y Flanders, nuestra pareja de retrasados favorita. Homer siente remordimientos por  haber decepcionado al que de repente considera su amigo. Homer se interna en el desierto pensando que Flanders ha salido la ciudad. Lo que el muy gilipollas no sabe es que el beato se ha metido dentro de una cafetería para darle esquinazo. A continuación estalla una tormenta de arena y Flanders se mete dentro de un cine (donde, por cierto, echan la versión israelí de los Transformers) a esperar a que escampe.

Vale, reconozco que esto tuvo algo de gracia. Espero que no lo estropeen estirando el chiste más de lo necesario y...

¡Coño! ¡¡Coño!! ¡¡¡COÑO!!!

YYYEEERRGGGHHH!!!!! ¡¡ME CAGO EN TODOS SUS MUERTOS!! ¿Por qué? ¿POR QUÉ? ¿Por qué cogen el mejor chiste del capítulo y le hacen eso? ¡Joder! ¡JODER! Es como si hubiesen dicho: "¡Hey, qué buena idea! Vamos a estirarla hasta que no dé más de sí y deje de tener gracia. Total, la gente verá el episodio hasta el final". ¡Su puta madre! ¿Quién idiotizó a Los Simpson? ¿QUIÉN?

¡Vamos! ¡Hazle un favor a la Humanidad y acaba con él!

Mientras tanto, Homer se ha perdido en mitad del desierto. Como los guionistas son muy cultos, meten como hilo musical el tema de Lawrence de Arabia con la esperanza de que los espectadores más cazurros sean capaces de pillar la referencia. Pasan las horas y Homer llega al Mar Muerto, donde cae víctima del delirio. Allí se encuentra con lo que parecen ser una zanahoria, un pepino y un tomate antropomorfos. El calvo asqueroso se echa a llorar de la emoción al tiempo que las verduras le dicen que es el Elegido. La verdad, no entiendo qué pintan estos personajes en la historia y por qué hacen lo que hacen. Supongo que será alguna coña que tienen los yankis por allá. Me da igual. Se la pueden comer cruda, si quieren.

...

¿En serio? ¿Se supone que esto tenía que ser gracioso? ¿De verdad?

Tras esta revelación, Homer cae víctima de lo que Lisa llama el Síndrome de Jerusalén, por el cual todos los turistas que visitan Tierra Santa se creen que son los nuevos enviados de Dios. Homer consigue llegar hasta la Cúpula de la Roca con la intención de reunificar a las religiones musulmana, cristiana y judía. El gordaco lanza un discurso (tan idiota como el resto del capítulo) con el que se mete a la concurrencia en el bolsillo, pero en ese momento aparece la madre de Skinner diciendo que la última profeta es ella. Es entonces cuando nos damos cuenta de que todo el grupo de turistas ha sido víctima del síndrome de los cojones. Y así, discutiendo entre ellos quién es el auténtico Salvador, se embarcan dentro del avión que les llevará de vuelta la tierra de las hamburguesas. Atrás queda la última parrafada del guía, que afirma que los judíos son gente pacífica y que sólo se defienden de sus enemigos. Hay referencias a Siria y España (por aquello de cuando fueron expulsados durante la Edad Moderna). Y sobre todo gritos, muchos gritos (tanto míos como del personaje). A estas alturas, me sorprende que no hayan hecho algún chiste sobre el nazismo y la II Segunda Guerra Mundial. ¡Ah! Y en el avión Lisa le mete un puñetazo a Bart en los cojones. Fin del capítulo.

"¡Dejé de tener gracia hace diez temporadas!"

CONCLUSIÓN:

Definitivamente, esta gente ha perdido el norte. Ya no se trata de que los capítulos no tengan ni PUTA GRACIA, sino que además toman al espectador por idiota. Y la gente es tan SUBNORMAL que los sigue viendo y comentando... Eh... Bueno, mejor olvidad esto último. Da una vergüenza de campeonato entrar en un foro y encontrarte con personas diciendo que es la mejor serie del mundo ("¡Oh! ¡Siguen siendo los mejores!", "¡La mejor serie de la Historia"!, "¡Ay, me cagué de la risa con ese episodio!")... En serio, ¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE LA GENTE SIGA DICIENDO QUE LA SERIE ES BUENA?! ¿Es que...? Por el amor de Dios... ¿ES QUE NO SABEN RECONOCER LA MIERDA AUNQUE SE LA PONGAN DELANTE? ¡Dios! ¡¡Dios!! ¡¡¡DIOS!!! Y luego la mala baba de los guionistas, que siguen vendiendo el producto con la esperanza de que el público pique y se quede alelado mirando a la pantalla como auténticos gilipollas. ¿Pero qué pretendéis con esto, pedazo de desgraciados? ¡ESTO ES UN PUTO CRIMEN DE GUERRA, JODER! ¡Me cago en Dios! ¡¡ME CAGO EN DIOS!!

Sólo Flanders me entiende... 

Y de verdad, os pido perdón por el tono utilizado, pero esta serie saca lo peor que hay en mí... Exceptuando a los hippies y el veganismo, no creo que haya nada más ANORMAL que esto. Al menos me queda el consuelo de saber que las primeras temporadas estarán ahí, alegrándonos la hora del telediario y haciéndonos decir en voz alta lo brillantes que eran. Con todo, ya no creo que esta serie pueda caer más bajo. La franquicia está muerta y enterrada. Y me niego a pensar que haya algo todavía peor que la propia serie... Y lo digo completamente en serio. Me niego a pensar que se hayan prostituido lo suficiente para hacer algo todavía más patético y lamentable.

AAAARRRGGGHHHHHH!!!!!!!

* Los Simpson y todas las imágenes que aparecen en esta entrada son propiedad de FOX ©, así como del grupo Atresmedia en lo que respecta a su distribución en España.