viernes, 31 de enero de 2014

La vida en la Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Lo cotidiano (III)

Los campesinos adscritos a la tierra tenían dificultades para desplazarse (si bien en la mayoría de los casos lo tenía prohibido) y desarrollaban la mayor parte de su vida en torno a su hogar. La mayoría de las aldeas medievales contaban con casas muy dispersas entre sí (fruto del declive de la ciudad antigua). Tendremos que esperar hasta la época feudal para encontrarnos con una reorganización del espacio rural, en el que las casas se encontrarán levantadas en torno a un castillo o una ermita. 

La adoración del Niño. La casa que aparece en la escena es típicamente medieval. FUENTE: La France pittoresque.

La mayoría de las casas campesinas estaban fabricadas de madera y adobe, incorporándose la piedra y el ladrillo conforme vamos avanzando en el tiempo. Si en un primer momento la primera había sido patrimonio exclusivo de al nobleza (la piedra tallada era considerada un lujo) el segundo se distribuyó por Europa gracias al despegue del mundo del comercio. Así, dependiendo del material con el que se construyera, la casa definía el nivel de riqueza de un campesino.

Representación idealizada de una aldea. FUENTE: Ciencias Sociales.

Como había ocurrido en el campo, el mundo urbano experimentó también un proceso de decadencia. No obstante, muchas las ciudades que continuaron desarrollándose según el plano romano. Las viviendas urbanas trataban de emular a las campo. Esto no debe sorprendernos, pues hemos de tener en cuenta que el motor económico de la época lo conformaba la agricultura y la ganadería. Dentro de las ciudades amuralladas, la economía agraria seguía siendo un factor a tener en cuenta.

Vista aérea de Huelva. Véanse las murallas que rodean a la ciudad. FUENTE: Asociación Española de Amigos de los Castillos.

La presión demográfica y el despegue económico hicieron que las casas continuaran creciendo. En el caso de las viviendas burguesas, éstas crecieron en altura y se desarrollaron hacia fuera. Muchas de ellas albergaron tiendas en las que trabajaban los mercaderes, de modo que adaptaron su hogar a sus necesidades (puertas de doble hoja, mayor tamaño de los tejados, etc.).

La vida en la Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Lo cotidiano (II)

Es curioso señalar como la mujer colaboraba en ciertas faenas agrícolas (especialmente cuando éstas tenían un carácter comunal), pasando la mayor parte de su tiempo en el hogar y empleando gran parte del mismo en su mantenimiento, así como en el cuidado de los niños. Si el marido tenía la obligación de pasar la mayor parte del año en el campo, ella velaba por la seguridad de los animales del establo y era la responsable de que las tareas domésticas fueran correctamente realizadas.

Mujeres trabajando. FUENTE: EducaMadrid.

Hemos visto brevemente la percepción del tiempo (o al menos, la forma que tenían de emplearlo) característica de los religiosos y los campesinos. Los últimos en agregarse al grupo serán los comerciantes. Y es que éstos tuvieron una importancia fundamental en el despegue del mundo urbano. La clasificación hecha por el historiador J. Le Goff  para referirse a los distintos tipos de tiempo (“tiempo del mercader” y “tiempo de la Iglesia”) cobra aquí su máximo significado. El trabajo del comerciante venía limitado por las autoridades urbanas, o en último caso, por el omnipresente poder gremial. Si bien las ocupaciones laborales del campesino eran delimitadas por las estaciones, las del mercader lo eran por el reloj, el cual fijaba su horario de trabajo. No hemos de olvidar, ni mucho menos, la relevancia que tenía el calendario para este grupo, debido a las ferias mercantiles que se celebraban en diferentes momentos del año, y a las que muchos comerciantes acudían con la esperanza de poder vender sus productos.

Grabado de un campesino. FUENTE: Catedu.es.

Y es que acudir a estas ferias implicaba realizar un largo viaje no exento de peligros. Así, el viaje no era patrimonio exclusivo de los mercaderes, sino también de la nobleza, de los clérigos (muchos de ellos pertenecientes a órdenes mendicantes), estudiantes, constructores de catedrales, etc. Estos desplazamientos contribuyeron al desarrollo de mejores medios de transporte y al perfeccionamiento de las vías terrestres y fluviales, lo que trajo consigo el auge del mundo urbano y de las manufacturas, y por lo tanto, una nueva forma de entender el entorno. 

jueves, 30 de enero de 2014

La vida en la Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Lo cotidiano (I)

El texto sobre el que trata este trabajo puede encontrarse en el Diccionario razonado del Occidente Medieval (Jacques Le Goff y Jean-Claude Schmitt, Madrid, 2003, 457-467).


El contenido de esta lectura dirigida tiene como finalidad facilitar nuestra comprensión sobre los tipos de vivienda, el vestuario, la alimentación y el mobiliario imperantes en el Medievo. También se permite recordarnos algunos apartados que habíamos visto previamente durante el transcurso de la materia, tales como el ritmo de los días y la percepción que se tenía del tiempo. Pese a que los primeros puntos serán el eje de nuestro trabajo, también repasaremos el epígrafe dedicado al tiempo y al espacio, pues hay ciertos datos del mismo que nos serán de utilidad más adelante. 

FUENTE: Medievalists.net.

La introducción nos sirve de ayuda para no olvidar la creciente importancia que está experimentando la historia de las mentalidades en la actualidad. Si bien durante bastante tiempo los grandes hechos (batallas, conquistas, coronaciones…) y los ilustres personajes (reyes, príncipes, conquistadores…) habían sido el principal objeto de estudio de los historiadores, las nuevas tendencias historiográficas ha concentrado su campo de acción en torno a las condiciones de vida de los pueblos antiguos, mostrándonos una percepción más detallada y global de la época.


En lo que respecta al ritmo de la existencia y, sobre todo, al tiempo, su percepción variaba de un lugar a otro, si bien es cierto que este último tenía un componente claramente cristiano Una prueba de ello es la división del año atendiendo a determinados hitos religiosos (como es el caso de la Pascua), la importancia cristiana que tenía el domingo (Día del Señor) o las continuas llamadas a la oración que tenían lugar a lo largo del día (muchas de ellas a altas horas de la madrugada) y a las que los monjes tenían la obligación de acudir. Así, los clérigos eran los verdaderos defensores del tiempo. Hay, por lo tanto, un claro afianzamiento del cristianismo a la hora de dividir el calendario. 


En el campo, la medición del tiempo, aparte de regirse por los patrones religiosos de rigor, también se hacía fijando un determinado hito relacionado con el mundo agrario, tales como cosechas, siegas, ferias de ganado, etc. Dentro de la iconografía que ha llegado hasta nosotros, vemos que varios meses del calendario se encuentran representados por estas actividades, exceptuando algunos meses de primavera, época de torneos y cacerías para los nobles; y del invierno periodo en el que el campesino se  recrea con los frutos de su trabajo al abrigo del fuego, satisfecho por regresar a su hogar antes de la llegada de la temprana noche invernal. Ni falta hace decir que se trataban de aprovechar al máximo las horas de luz.

miércoles, 29 de enero de 2014

Dog of Man (David Firth)

¿Qué coño acabo de ver? En serio, ¿qué...? O sea, ¿cuándo...? ¿Qué...?

Si hay algo que me pone de mala ostia (aparte de la gente que usa Spotify y dos horas ininterrumpidas de Qué tiempo más feliz) es encontrarme con cosas como Dog of man. Y esto lo digo completamente en serio. Dog of Man es mierda en estado puro. Pero no mierda del tipo El Método Osmin, de la que todavía vas y te ríes, sino mierda de la gorda y de la peor especie, de la del tipo Generación Alien o Kiko Hernández. Es mierda de la mala, de la de verdad, de la que la hueles y te pones malo. Si mi ordenador fuera un retrete, ahora mismo estaría de mierda hasta arriba. Haría falta tirar tres veces de la cadena y otros tantos cubos de agua para que tamaña cantidad de mierda se fuera por el desagüe.

A.K.A. “Corre, perro, corre”.

Pero lo verdaderamente terrible es ver cómo la gente ve esta basura y rompe a aplaudir, en plan “¡Uuuuooohhhh...! ¡Qué cosa más mística y profunda! Debería de compartirlo en Facebook junto a mis diecisiete notas de suicidio”. Porque el público objetivo de Dog of Man es precisamente ése: emos y hipsters que piensan que la vida no tiene ningún valor... pero que carecen de los suficientes cojones para tirarse desde el balcón y poner fin a su puta existencia (y de paso, dejar de joder a los demás). Son de esos tíos a los que se les pone dura con el género gótico pero luego no quieren pasar una noche en el cementerio porque dicen que hace demasiado frío. Leen a Poe y Lovecraft, pero luego no tiene ni zorra idea de quién es Espronceda, Larra o Gil y Carrasco, porque los libros de Lengua y Literatura “tienen demasiadas letras” (hecho que, por supuesto, les provoca urticaria)... Y mejor no hablemos de la opinión que les merece el cine independiente, llegando a ser capaces de decir que cualquier mariconada de Lars Von Trier es mejor que Casablanca y Titanic juntas (Avatar, por descontado, no entraría en el pack, dado que los hipsters  rechazan cualquier película de éxito por aquello de querer distinguirse de los demás). Así las cosas, Dog of Man es perfecto para ellos. Mierda más mierda es igual a mierda. Matemáticas puras.

El cortometraje (¿me atreveré a llamar “cortometraje” a esta basura?) comienza con un gordinflas de aspecto repulsivo lloriqueando porque su planta no es... Eh... ¿Lo bastante grande? ¿Es que acaso no crece lo suficiente? En serio, ¿qué cojones le ocurre? ¡Tío, estás llorando por una puta planta! Yo lloraría porque me ha dejado mi novia o porque me he pillado el huevo izquierdo con la puerta, pero en fin... En esas, aparece un perro de vaya usted a saber dónde, el gordaco se sienta junto a él y, antes de que pueda decir algo, le enchufa el cable de una radio al cerebro. El cánido entra en trance y, por la puta cara, le sale de la boca un chirimbolo rojo que ríete tú de los consoladores de Doña Manolita. El caso es que el puto chucho utiliza el cacharro a modo de altavoz (!) y, con la misma voz que emplearía un locutor de los años 50 para justificar la violencia de género, le suelta un rollo sobre la felicidad, la soledad y... Dios, no lo sé... Por más que lo he visto, no entiendo nada de lo que dice. No sé si es cosa de la traducción o es que la historia no tiene ningún puto sentido, pero no tengo ni zorra idea de lo que está pasando.

La COPE y su maravillosa programación.


Hay un fundido a negro y nos vemos al gordaco en los pasillos de un supermercado. Cómo le han dejado entrar con el perro es toda una incógnita (aunque teniendo en cuenta lo extraño de la historia, esta chorrada es lo de menos). Cuando llegan a la sección de enfermedades cancerosas (!), el perro vuelve a tomar la palabra (todo esto después de haberle enchufado el puto cable en el cerebro, por supuesto) y le dice que sólo con un tumor conseguirá tener un amigo (!). El gordo le da la razón y, con la misma facilidad con la que el Venancio empina el codo en el bar de la esquina, se arranca un trozo de piel y vacía el contenido de un sobre de cáncer en la herida. Pero cacho de imbécil, ¿no te das cuenta de que así te vas a morir? ¡Deja de hacerle caso al puto perro, por Dios! O por lo menos, retuércele de las orejas y sintoniza otra emisora (por la de burradas que le suelta, fijo que tiene que tratarse de Cadena Dial o Punto Radio). ¡Y joder! ¡Vaya con el puto supermercado! Sabía que tanto Mercadona como Carrefour trataban como una mierda a sus empleados, pero de ahí a vender tumores a cinco pesetas el kilo... Igual está en un badulaque de esos pakistaní en los que venden zumos de cangrejo y Pringles con sabor a apio y mortadela, vayan ustedes a saber.

“Pruebe los nuevos "Tumorcitos". ¡Ahora con más yodo!”

“¡Y también bajos en grasa!”

Hay un nuevo corte y nos vemos al gordo perturbado entregándose a la entusiasta labor de regar el tumor que le ha salido entre pecho y espalda. El perro aparece de nuevo y, con la misma cara que pondría una muñeca hinchable, le empieza a lamer el tumor como si no hubiera mañana, mientras el jodido gordo pone los ojos en blanco y hace ver lo mucho que le gusta.

“¡Ummm! Sabe a jamón...”

Y yo en plan...

...

Al cabo de un rato, el tumor ha crecido tanto que el tío ya no se puede ni mover. El perro, compañero inseparable de aventuras sexuales, aparece de nuevo y le suelta que ya ha llegado la hora de ofrecerle su cuerpo. Entonces, sin mediar palabra, el gordo agarra un cuchillo jamonero y le corta la cabeza y todo lo cortable... para después llevarse el cuchillo a la garganta y degollarse a sí mismo (vamos, lo mismo que haría yo con el puto psicópata que dibujó esto). Todo muy lógico y tal.

¡Vea tumores del tamaño de un elefante y baños de sangre sin igual!

¿Y ya está? ¿Ya se ha acabado todo? ¡Qué va! Pasados unos segundos aparece de nuevo el gordaco, pero esta vez con su cabeza y sus extremidades pegadas al cuerpo del finado. Cómo ha sido capaz de operarse a sí mismo estando muerto es todo un misterio, pero creo que le estamos dando demasiada credibilidad a los que hicieron esta subnormalada.

¡Vea al increíble hombre mutante de la cuarta dimensión!

El fulano se acerca al tumor y, con la misma voz que pondría Gollum después de beneficiarse a una elfa del Bosque Oscuro, le da las gracias. Y ya está. Fin. Este inquietante final me deja con más preguntas que respuestas: ¿por qué le da las gracias al tumor? ¿No hubiera sido lo más lógico dárselas al perro, que para algo le ofreció su cuerpo? ¿Y cómo pudo operarse si ya estaba muerto, joder? Y no me vengáis con la chorrada de “Lo importante no es eso, sino el mensaje”, porque soy capaz de averiguar donde vivís y coger un avión para meteros una soberana ostia.

Lo peor es que hay gente que se ha tomado el corto en serio y no ha tardado ni dos minutos en buscarle un posible significado a la historia. En serio, cosas como ésta son las que me hacen odiar a la Humanidad...

Ahora buscaremos frases que empiecen por "Mi madre me..."

CONCLUSIÓN:

¡¿PERO QUÉ ME ESTÁS CONTANDO?! ¡AAARRRGGGHH! ¡Ésta es la cosa más pedante y pretenciosa que me han tirado a la cara (y eso que sigo varios blogs de escritores noveles)! ¿Qué acabo de ver? ¿¡QUÉ COJONES ACABO DE VER!?

Dog of Man sólo dura cuatro minutos y medio. No da tiempo para más. Es una gilipollez sólo comparable al veganismo y esas cosas de hippies que yo no haría ni loco. Es muy inquietante, JODIDAMENTE inquietante... Y ya está, supongo que ahí reside su encanto y que esa será la causa por la que los emos se empalman nada más verlo... Pero sigue siendo una mierda. Aunque estuviese nominado al Oscar como mejor cortometraje de animación, seguiría siendo un montón de mierda igualmente. Basta con ver a Los Simpson, por ejemplo. Potocientos años después, todavía continúan arrasando en audiencia... Pero siguen siendo mierda de la gorda. El PP ganó las elecciones por mayoría absoluta, pero sus medidas anticrisis son una mierda. VOX es un partido de mierda creado por gente de mierda. El mundo en el que vivimos es una mierda. Y fruto de ello es la mierda de Dog of Man. Si Youtube fuese un sumidero, no hay duda de que Dog of Man sería el trozo de mierda más grande del lugar.

Tenía pensado utilizar el tiempo empleado en redactar esta crítica en ver algunos episodios más de Mi familia católica o alimentar a niños hambrientos y sin hogar, pero no puedo. Sencillamente, Dog of Man me ha quitado las ganas de vivir. Si me dieran a elegir entre una colonoscopia o este corto... Me quedaría con el corto. Una cosa es que sea masoquista y otra muy distinta que sea tonto. Pero eso no quita que Dog of Man siga siendo lo que es. ¿Y qué es, queridos lectores?

TODOS: ¡Una mieeeeeerdaaaaa!

Una soberana puta mierda, que no es lo mismo. Nos vemos mañana con más Cosas de la Historia. ¿A qué os encanta la sección? ¿Hola? ¿Se me escucha? ¡Bah! No sé ni para qué me molesto... Total, no volveré a recibir visitas hasta que reseñe el próximo libro...

* El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras.

martes, 28 de enero de 2014

La vida en La Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Las condiciones materiales (y III)

SOBRE LA ALIMENTACIÓN
  • Se conocían una buena parte de los alimentos actuales (cereales, vegetales, carnes, pescados, aceites, legumbres, huevos, etc.). Sin embargo, la dieta estaba muy desequilibrada, llevando el peso principal los cereales. Esto hacía que no se consumieran las suficientes vitaminas y proteínas. Una mala cosecha de cereales podía dar lugar a auténticas hambrunas. 
  • La constitución física era muy débil. Esto se hizo patente cuando aparecieron las enfermedades bajomedievales (como fue el caso de la peste). 
  • La falta de transporte, la elección de tierras de labranza marginales y otros factores hacían que el cereal no se repartiera con eficacia. A esto hay que añadirle la amenaza de heladas que echaran a perder la cosecha y la presencia de animales como ratas y langostas
  • El hambre era algo omnipresente. Esto pasa al imaginario colectivo mediante la creación canciones populares y cuentos basados en ogros glotones o en lugares maravillosos (El país de la Cucaña, la Tierra de Jauja, etc.). Caso de La Leyenda Dorada (los desfavorecidos siempre terminaban recibiendo alimento).
  • El cereal solía comerse bajo forma de gachas, si bien era empleado para hacer pan. Llegó a ser un alimento muy consumido (algunas fuentes hablan de hasta 1 Kg. De ración diaria).
  • En lo que respecta a la mayoría de la población, la carne relativamente era poco abundante, siendo consumida con frecuencia por las familias nobles. La carne no sólo se extraía de los animales domésticos (patos, gallinas, cerdos…) sino también de los silvestres (jabalíes, aves salvajes, etc.).
  • En las zonas costeras, el pescado y el marisco también solían cogerse para su consumo, aunque no siempre mantenían su frescura. Para su conservación, normalmente se utilizaba la sal. Los moluscos y las anguilas eran patrimonio de los señores. 
  • Frutas: manzanas, zarzamoras, frutas silvestres, etc. Muchas de ellas solían encontrarse en los bosques o en los vergeles de los castillos. Solían tomarse durante la cena. 
  • También se consumían legumbres y frutos secos exóticos (pistachos, dátiles…).
  • Especias: azafrán, sal, azúcar (utilizada en un primer momento en la farmacopea)… El principal modo de endulzar los alimentos era empleando la miel. 
Bebidas:
  1. Agua: ligada al oficio del aguador. Era muy difícil de conseguir en el ámbito urbano. La mejor considerada era la de origen mineral, seguida de las de lluvia, río, fuente, pozo o estanque. Solía mezclarse con regaliz, miel o vino. 
  2. Bebidas alcohólicas: Elaboradas a partir de la destilación del cereal y la fruta. Encontramos algunos ejemplos en el vodka, el aguardiente, el vino, la cerveza (conservada gracias al lúpulo), la ginebra, el coñac, etc. La destilación comenzó a emplearse gracias a los alambiques de los alquimistas. El vino era una de las bebidas más consumidas. En cualquier caso, el vino de la época era muy malo (el vino normando tenía fama de matarratas). Se preferían los vinos jóvenes a los viejos y se pensaba que su calidad dependía de si fueran pisados a pie o no. 
Las comidas diarias / el uso de los alimentos atendiendo a los diferentes grupos sociales: 
  1. Como ya hemos dicho, la carne era principalmente consumida por los nobles. Los excesos de su ingesta daban lugar a enfermedades como los ataques de gota, los cuales han pasado a la imaginería popular. 
  2. Principales comidas: Almuerzo y cena. (Siendo la primera más consistente que la segunda).
  3. En el caso de los grupos populares, los domingos solían tomarse dos platos en lugar de uno. 
  4. El primer plato consistía en un plato de potaje y sopa, al que le seguía un segundo consistente en carne o pescado
  5. La sopa se tomaba embebida en pan
  6. La carne solía comerse entera. El cabeza de familia procedía a cortarla y a repartirla entre el resto de los familiares. 
  7. Solía comerse con los dedos de la mano (especialmente con los tres primeros). Los vasos eran propios de las comidas de etiqueta. Se consideraba de muy mala educación no limpiarse antes de beber. 
  8. En los convites participaban únicamente los hombres, haciendo que las mujeres comieran de su mismo plato (de ahí la expresión que denota familiaridad). Estos banquetes eran de varios platos, servidos por la constante presencia de los criados y dispuestos alrededor de una mesa en forma de U. 
  9. Utilización de vajilla: Elementos de plata, propios de los poderosos. La encontramos en las cucharas, vasos o saleros. También encontramos elementos como el estaño y la madera. El cobre servía para la confección de calderos. 

lunes, 27 de enero de 2014

La vida en La Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Las condiciones materiales (II)

SOBRE EL MOBILIARIO
  • Lo tradicional es que existieran pocos muebles. 
  • La sala principal de la casa solía ser la única habitación, de ahí la escasez de mobiliario
  • La cama solía tener un uso colectivo (problemas de promiscuidad). En determinados ambientes, los habitantes de la casa se arropaban con mantas de lino, aunque lo normal era que se durmiera vestido, tal y como ocurría en las viviendas humildes y en el caso de los monjes. 
  • Elementos para sentarse: bancos, sillas de varias formas, taburetes… Muchos muebles tenían un carácter polivalente. Así, se procuraba ahorrar espacio. En el caso de las arcas, éstas se emplearon en un primer momento como asiento, especializándose con el paso del tiempo en guardar objetos de valor. Las cátedras, grandes sillas macizas, estaban destinadas para que hiciera uso de ellas el dueño de la casa. 
  • Las mesas: solían consistir en una tabla sostenida por dos burras que, una vez terminada su función, solía recogerse y guardarse (de ahí la expresión quitar la mesa). En algunas casas, las mesas no eran desmontables, pero para ahorrar espacio, su juego de taburetes solía guardarse justo debajo. 
  • Tapices: Patrimonio exclusivo de las casas señoriales. Aparte de sus atributos claramente decorativos, servían para dar calor. 
La Dama del Unicornio, uno de los hermosos tapices que pueden encontrarse en el Museo Cluny. FUENTE: Sobre Turismo.

SOBRE EL VESTIDO
  • Gran uniformidad. No había una gran diferencia entre el vestido femenino y el masculino (si bien, como es obvio, el primero era más largo) y aún mucho menos entre los ropajes que se usaban para el verano y el invierno.
  • Entre otras cosas, se pretendía marcar así el tabú sexual
  • A partir del siglo XIV, y con el auge del comercio, el concepto de moda irá extendiéndose poco a poco y el vestido será algo más variado. (Baja Edad Media).
  • Durante la Alta y Plena Edad Media, la moda se atendrá a las costumbres locales.
  • El vestido masculino evoluciona muy rápidamente, siempre dentro de unos márgenes. El hombre castellano se vestía igual que el alemán. 
  • Dentro de los tejidos, el más habitual era el de paño (o de lana). Su calidad dependía del modo en que fuera trabajado. 
  • Calidad del tinte. El teñido se hacía con diferentes productos. El rojo era el color de mayor rango, siendo después sustituido por el azul y el negro. 
  • El lino se utilizaba para las prendas interiores (lencería).
  • La seda fue, en un primer momento, importada desde Oriente, para después pasar a ser de producción local (Luca, Sicilia, algunos reinos peninsulares, entre otros). 
  • Pieles: al contrario de lo que se piensa, eran accesibles a todas las clases sociales (dependiendo del animal). Servían para proteger al cuerpo de las inclemencias del frío. La parte velluda o externa del animal era la que resultaba verdaderamente útil. Las había de zorro, marta, carnero, etc.
Consideraciones sobre el vestido masculino:
  1. Algunas prendas interiores recordaban a nuestros actuales camisones para dormir, pues eran tan bajas que llegaban hasta las rodillas. 
  2. Calzón: Prenda interior. Como ya hemos comentado, normalmente esta confeccionado en lino. 
  3. Por encima de las prendas interiores estaría el jubón. Normalmente, éste solía estar acolchado para agrandar todavía más la figura del hombre. 
  4. Calzas: elemento muy propio de la moda. Por coquetería, en algunos casos solía llevarse una de cada color. Normalmente solían cubrir las piernas. No obstante, algunas de ellas solía cubrían hasta la rodilla (medias calzas). 
  5. El sayo: la moda masculina hizo que esta prenda tuviera forma de X. En el caso de las mujeres, la barriga de éstas quedaba al exterior de forma muy preeminente. 
Consideraciones sobre el vestido femenino:
  1. Las mujeres usaban como prenda interior una camisa muy amplia que llegaba hasta el suelo. Sobre el corpiño, bien podría llevar sayos o sayuelos. Las faldas solían estar superpuestas (una encima de otra) de modo que entre una prenda y otra, llegaban a formarse auténticas capas.
Complementos:
  1. Calzado: Botas, zapatos, chapines, alcorques, entre otros. Normalmente solían estar fabricados de cuero, el cual podía proceder de diferentes animales. Muchas veces llegaban a estar forrados en lana. 
  2. Cinturones: Muchos de ellos eran piezas de orfebrería sólo al alcance de los nobles. El cinturón servía para colgar en él los más diferentes utensilios, desde cuchillos hasta llaves. 
  3. Guantes: Otro complemento para el vestir. Al igual que ocurría con el calzado, solían estar con diferentes materiales. 
  4. Sombreros: Bonetes, gorros, gorros de dormir, etc. (gran variedad). En el caso de las mujeres, las casadas tenían la obligación de llevar la cabeza cubierta, ya fuera con un pañuelo o con una cofia. Las solteras o las mujeres jóvenes, como muestra de virginidad, debían llevar el pelo suelto. Los relatos de algunos viajeros medievales, hablan que algunas mujeres del norte e España llevaban la cabeza completamente rapada. 

domingo, 26 de enero de 2014

Casa Barrios (Nemessis Onion)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Casa Barrios
  • Autor: Nemessis Onion (seudónimo de José Manuel Maravilla)
  • Género: Terror
  • Editorial / plataforma: Bubok
  • Precio: Papel (13 euros) / PDF (archivo gratuito)
  • Número de páginas: 75
  • Valoración de Crítica Literaria Novel: -
Compendio de dos historias ambientadas en la mansión de la familia Barrios, un matrimonio de industriales que ha conseguido salir adelante gracias a su buen olfato para los negocios. Si “Casa Barrios” es un viaje sin retorno hacia el mundo de los remordimientos, “El pacto” es una fábula que nos advierte sobre los peligros de negociar con aquellos que transitan libremente entre la vida y la muerte.

Segundo trabajo de Nemessis Onion con el que el autor gótico se despide, hasta nueva orden, de Crítica Literaria Novel. Como había ocurrido con “Letras Muertas”, nos encontramos con un trabajo que no ha sido convenientemente corregido y que comete los típicos errores de quien empieza en esto. Si bien las faltas de ortografía no son tan frecuentes como en “Letras muertas”, sí advertimos algunos cosas que chirrían bastante, tanto desde el punto de vista técnico como argumental. Conforme iba leyendo, he tomado una serie de notas que espero que sirvan de ayuda al autor a la hora de reescribir el texto. Vamos al lío:

CASA BARRIOS
  • Tal y como había pasado en "Letras muertas", nos encontramos con errores de sintaxis y frases mal construidas ya desde el primer párrafo. Es preciso reescribir la novela desde la primera página. El pulso narrativo es inexistente y las descripciones son bastantes erráticas (tan pronto se está hablando del despacho de Bruno como de la placa de bronce que está en el exterior). Hay una terrible sensación de desorden.
  • Donde dice “nuevo mundo” debe decir "Nuevo Mundo", dado que es un nombre propio que se le da al continente americano (del mismo modo que a Europa se la denomina “Viejo Mundo”). Todos los nombres propios se escriben con mayúscula. Por ahí también he encontrado un “Enrique” escrito con minúscula. ¡Mucho ojo!
  • La I Guerra Mundial no empezó en 1910 sino en 1914, es decir, cuatro después de los sucesos que se narran en el relato. Tal vez el autor quiere decir que la historia se desarrolla en la década de 1910, y no en el año 1910 en concreto... Hecho que queda desmentido en los siguientes capítulos.
  • La referencia que se hace a la II Guerra Mundial en el primer párrafo es irrelevante y no aporta nada al texto.
  • Si el matrimonio Barrios no se soporta, ¿por qué ella le regaló una pluma de oro en su veinticinco aniversario? Curiosa actitud de un matrimonio que, desde el primer momento, decidió dormir en habitaciones separadas. Otro tanto sucede con los sentimientos que experimenta Bruno tras asesinar a Leonora. El autor se centra más en la pérdida amorosa (¿cómo va a extrañarla si no se soportaban?) que en los propios remordimientos del asesino. No será hasta el capítulo II cuando nos encontremos con una sensación de angustia y culpabilidad mucho más creíbles.
  • La expresión “Estaba consciente que sería un negocio muy lucrativo" está mal construida. Debería decir: "Era consciente de que sería un negocio muy lucrativo". El contexto en el que se utiliza el verbo "estar" no es válido. No obstante, y teniendo en cuenta que puede tratarse de una expresión del español de Latinoamérica, lo daré por válido.
  • El uso excesivo de comas (hasta el grado de no encontrarnos ningún punto y seguido) y los errores de acentuación siguen siendo las grandes asignaturas pendientes del autor.
  • Ojo a cómo empieza el Capítulo II: "Era una tormentosa noche de abril de 1910"... Si en el primer capítulo ya se nos informaba del año en que transcurría la historia, ¿por qué volver a repetirlo?
  • En el texto se hace mención a una pareja que parece recordarle a Bruno su crimen ("había vuelto a encontrarse con dos personas de su pasado, un hombre y una mujer que formaban una silueta siniestra, ambos con una mirada tan penetrante como frívola"). Sin embargo, no volvemos a saber nada de ellos en toda la lectura. ¿Por qué?
  • Como en "Letras...", volvemos a tropezarnos con un repentino cambio en el uso de los tiempos verbales. Dentro de un mismo párrafo, se pasa del Pretérito Imperfecto al Presente Simple en un suspiro.
  • Al comienzo del Capítulo III leemos la misma descripción de la agonía de Bruno que ya habíamos visto en el capítulo anterior. El autor podría haberse ahorrado ese fragmento y pasar directamente al descenso de Bruno a los abismos. Este recurso vuelve a repetirse cuando Bruno resucita y, de alguna forma, se "funde" con su propia casa, cumpliéndose así la sentencia del Viejo.
EL PACTO

Lo siento, pero soy incapaz de tomarme esta historia en serio. En primer lugar, por la enorme cantidad de anacronismos que tiene. Quedamos en que Bruno es el tío abuelo del protagonista. Vale, no hay ningún problema. Según el relato, María, la antigua ama de llaves de Casa Barrios, todavía se sigue encargando del cuidado de la mansión, lo que nos lleva a pensar que no han pasado tantos años desde la muerte de Bruno (vamos a ponerle, como mínimo, treinta años). Si a eso le sumamos el tiempo que el matrimonio Barrios estuvo casado (casi treinta años), más o menos podemos ubicar esta historia alrededor de los años 40 o 50. El término discoteca (utilizado alegremente por el autor) no se populariza hasta los años 70 (hasta entonces, se hablaba de clubs y salas de baile). Por otro lado, el SIDA no aparece hasta mediados de los años 80, de manera que si la historia transcurre algunos años después de lo acontecido en el primer el relato, es imposible que Diego se contagiara con el virus. Lo de la leyenda urbana, lejos de darle algo de verosimilitud a la trama, la convierte en un chiste. Tampoco entiendo muy bien cómo en los primeros análisis el diagnóstico de la enfermedad sale negativo y luego, al cabo de un año, los efectos de la infección empiezan a dejarse sentir (el virus puede detectarse en un control rutinario, pero para que que actúe sobre el sistema inmunológico deben de pasar varios años). 

Luego están las gratuitas escenas de tortura (si fuera una de esas ratas de iglesia que van a misa los domingos, casi diría que rayan en lo pornográfico). Reconozco que tengo el estómago sensible y que se trata de un género que no es para mí (aunque por ahí he reseñado algo relacionado con el tema). Lo cierto es que, cuando vi que la cosa se salía de madre, opté directamente por saltarme tales escenas. Francamente, ni las entendía ni creo que tengan un mínimo valor literario (sería como nominar una peli porno a los Oscars). La agonía del ama de llaves (con miel y hormigas incluidas) bordea lo absurdo (por no decir otra cosa). En cuanto a la moraleja de la historia, debo reconocer que me gustó ("más sabe el Diablo por viejo que por Diablo" dice el refrán y, por mucho que te esfuerces, siempre habrá alguien más listo que tú). Al final el triunfador Diego obtiene lo que desea, pero no de la forma que él hubiera querido...

CONCLUSIÓN:

Más de lo mismo, pero con una dosis de sangre extra. Con “Casa Barrios”, Nemessis Onion sigue la estela dejada por “Letras muertas” y nos presenta un texto en que las faltas de ortografía y los errores de sintaxis son la nota predominante. Hay un mal uso de los tiempos verbales y la narración deja mucho que desear. Antes de lanzarse a escribir habría que familiarizarse con las normas básicas de la gramática castellana. Todos cometemos faltas (yo mismo me habré comido más de una palabra o algún acento en esta entrada), pero en “Casa Barrios” encontramos una cantidad preocupante de ellas. Sobre las historias en sí, debo reconocer que son muy atractivas (“Casa Barrios” es un buen retrato de esa desazón que sentimos muchos cuando nos sentimos culpables) pero fracasan a la hora de mantenernos en tensión. He encontrado muchos elementos innecesarios y que no aportan nada al texto. Cuando se quiera escribir un relato ambientado en una época relativamente lejana del pasado, hay que documentarse bien para evitar caer en anacronismos. Sobre la temática gore de algunos pasajes, no voy a entrar a valorarlos porque no me dicen nada, si bien yo los eliminaría del texto. Hay muchísimas cosas que se pueden mejorar, pero lo más importante ahora mismo es la ortografía. Sin ella, no vamos a ningún lado. 

lunes, 20 de enero de 2014

La vida en La Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Las condiciones materiales (I)

SOBRE LA VIVIENDA
  • La construcción de viviendas responde a la necesidad del hombre de resguardarse y protegerse.
  • Año 1000: Comienzan a construirse viviendas más elaboradas y trabajadas que las que imperaban en la Alta Edad Media. Este progreso se notará más en el ámbito urbano que en el rural.
  • Utilización de diferentes elementos: Madera, piedra
  • La piedra puede utilizarse tanto para el suelo (losetas, losas, etc.) como para el techo (tejados fabricados con pizarra).
  • Elementos menores: Para cubrir las ventanas, y a modo de cortinas, se utilizaban, entre otras cosas, elementos como telas y pergaminos
  • Tres tipos de casas (según el material con el que estaban fabricadas): 
1. Madera.
2. Piedra: Las viviendas fabricadas en piedra eran casi exclusivas de los estamentos más favorecidos. La piedra tallada era considerada un lujo.
3. Ladrillo: Las construcciones de ladrillo, ligadas al ámbito fluvial, se expandieron con gran rapidez por el continente gracias a la labor de los comerciantes de la Liga Hanseática (influencia y contactos comerciales con otros pueblos)

Reconstrucción en 3D de una casa medieval. FUENTE:  Bibliocad.
  • La chimenea, exceptuando en los castillos y las mansiones, no fueron un elemento muy común en las viviendas ordinarias hasta el siglo XIII. Hasta entonces, su papel era desempeñado por los braseros. 
  • Ámbito rural: Su construcción dependía del tipo de asentamiento (estable o temporal), relacionado a su vez con las actividades económicas que se desarrollaban en los alrededores (agricultura o ganadería). Suelen ser viviendas cubiertas de ramajes y de forma rectangular. 
1. Viviendas agrícolas: La planta baja solía dedicarse a un uso doméstico.
2. Viviendas ganaderas: La planta baja se utilizaba para guardar el ganado, siendo la superior la que se utilizaba para fines domésticos. Estas viviendas podían ser mixtas, pues los seres humanos y los animales convivían entre sí (los animales desprendían y daban calor). 
  • Mundo urbano: Aunque la ciudad antigua experimentó un proceso de decadencia, muchas ciudades continuaron desarrollándose según el plano romano (caso de Florencia). 
1. Se trataba de buscar un tipo de vivienda que emulara a las del campo. 
2. La presión demográfica hizo que las casas continuaran creciendo. 
3. Las casas urbanas se desarrollaron hacia afuera. Muchas de ellas albergaron tiendas en las que trabajaban los mercaderes, de modo que adaptaron estas viviendas a sus necesidades (puertas de doble hoja, mayor tamaño de los tejados, etc.).
4. La vivienda urbana introducirá a los nobles en las ciudades. Esto nos lleva a hablar de las viviendas de la aristocracia.
  • Las casas señoriales: Modelo tipo casa fuerte, originada en el ámbito rural. Su función defensiva terminará derivando en un uso más o memos doméstico. Fue exportado a las ciudades. Las casas señoriales estaban ubicadas en calles muy deterioradas e insalubres. El adoquinado de las calles fue muy posterior  y los caminos estaban normalmente cubiertos de tierra y barro.

domingo, 19 de enero de 2014

Letras muertas (Nemessis Onion)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Letras muertas (Horribles relatos de una mente sin remedio)
  • Autor: Nemessis Onion (seudónimo de José Manuel Maravilla)
  • Género: Terror
  • Número de páginas: 91
  • Editorial: Inédita
  • Precio: No disponible
  • Valoración de Crítica Literaria Novel: -
Comentar un relatario como "Letras" no es fácil. Y no se debe al hecho de las macabras historias que ocultan sus páginas o a la terrible desazón que sufren sus protagonistas, sino a la total inexperiencia del autor en estas lides. No se puede negar que José Manuel tiene una gran imaginación y que siente una total devoción por el género, pero en lo que respecta a las normas de la gramática, comete una serie de errores que nadie que quiera dedicarse a la literatura (ya sea de forma profesional o por puro hobby) debería cometer. Basta con echarle un vistazo a los primeros relatos que componen el libro. Detengámonos a analizarlos con calma para, posteriormente, hacer un balance general de lo que tenemos entre manos.

TERROR

Ya desde la primera página nos encontramos con varias faltas de ortografía. Hay que evitar dar mala imagen. ¡Ojo a los acentos! En lugar de "Y tu, ¿a que le temes?" debería decir "Y , ¿a qué le temes?". "" se acentúa porque es un pronombre personal y sirve para diferenciarlo del determinante posesivo ("tu casa", "tu perro", "tu libro"...). Por otro lado, ese "Qué" también se acentúa porque va entre signos de interrogación y está preguntando algo en concreto. Otro tanto ocurre con un “porque” que veo más adelante (donde pone “¿Porque no notaste eso antes de entrar?” debería decir “¿Por qué no notaste eso antes de entrar?”). ¡Mucho cuidado! Por cosas tan tontas como ésta, la mayoría de los editores rechazan los manuscritos que les llegan. “Estómago” se acentúa porque es una palabra esdrújula y todas las palabras esdrújulas siempre llevan tilde. Por otro lado, en donde dice “[...] sientes que todo pasara” debería decir “[...] sientes que todo pasará”, dado que se está haciendo uso del Futuro Simple de Indicativo y no del Subjuntivo. Más cosas: para diferenciarlo del demostrativo, “Esta” se acentúa cuando hace referencia al verbo estar (“El local está oscuro”, “Estás seguro, has visto algo”...). Otra cosa más: donde dice “una mano roso tu espalda” debería decir “una mano rozó tu espalda”, dado que se está empleando el Pretérito Perfecto Simple del verbo “rozar”. Lamentablemente, este tipo de errores son bastante comunes, lo que me lleva a pensar que el autor dejó que el corrector de Word se hiciera cargo del trabajo de corrección.

Asimismo, nos encontramos con un uso inadecuado de ciertas expresiones. Donde dice “Algo se abalanza sobre tuyo” debería decir “Algo se abalanza sobre ti”. Hay que destacar que, mientras escribo esto, todavía no he terminado de leer la segunda página de las cinco que componen el relato. Por otro lado, hay frases que son innecesariamente largas. En lugar de utilizar el punto y seguido se emplean las comas, lo que le da al texto un aire precipitado y extraño. En los cuatro primeros párrafos del relato apenas hay un momento para que el lector pueda parar a coger el aire. También nos encontramos con una abundante presencia de adverbios que se repiten una y otra vez en el mismo párrafo. Véase el siguiente ejemplo:

“[...] El miedo te invade nuevamente, ahora más intensamente que antes, no has acabado de asimilar la situación, retrocedes lentamente intentando que aquel ser extraño no te ataque desprevenido […] te volteas bruscamente... [...]”

Sobre la idea básica del relato, no tengo nada que objetar. El protagonista le tiene miedo a los maniquíes (creo que hay un nombre específico para eso, pero ahora no recuerdo cuál es), es llevado a un hospital y allí descubre que va a ser operado precisamente por maniquíes. Está claro que el autor ha querido recrear una pesadilla. El texto (o al menos la idea sobre la que se asienta) no está del todo mal, pero todas las puntualizaciones que he comentado anteriormente se lo terminan cargando. De enviarse a una editorial medianamente seria, ni de broma pasaría el primer corte.

EL AMIGO DEL HOMBRE

No he entendido nada. Tal cual. Al comienzo, se hace una reflexión bastante extraña que no creo que tenga nada que ver con lo que se nos cuenta en el texto. El autor nos invita a interpretarlo, pero es que aquí directamente no hay nada que interpretar. La frase no tiene ningún sentido. Por otro parte, los signos de interrogación se ponen tanto al principio como al final de la frase en la que se usan. Recordemos que estamos utilizando la gramática castellana.

No encuentro tantas faltas como en el anterior texto (con todo, los acentos siguen siendo la gran asignatura pendiente), pero sí detecto varios errores tipográficos (“caneo” por “cráneo”; “quera” por “quiera”, etc.). Hay muchos errores de sintaxis que nos sacan de la historia a las primeras de cambio (donde dice “El hombre toma al perro por sobre las orejas” debería decir “El hombre toma al perro por las orejas”). Por otro lado, me sigo encontrando con oraciones excesivamente largas donde el punto y seguido prácticamente no existe. Por cada punto hay por los menos veinte comas. La estructura del relato es tan endeble que es imposible leerlo correctamente. En cuanto al apartado de estilo, hay expresiones que, en el español de España, rayan en el vulgarismo (“Halar” por “tirar”; “piso” por “suelo”...). Emplear estos términos no tiene nada de malo (deduzco, por la forma en la que se expresa, que José Manuel no es español, sino latinoamericano), pero sí es cierto que su uso desentona con el carácter de los relatos.

Sobre relato en sí, el autor se ha limitado a describir el vídeo en el que está basado (“Dog of Man”). Salvo por algunos detalles, es prácticamente la misma historia. El vídeo puede gustar más o menos (a mí, sencillamente, me parece una chorrada carente de sentido). Si el autor quiso hacerle un homenaje, por mí estupendo pero, desde mi punto de vista, tanto la historia como el formato en la que viene presentada son bastante pésimos.

El REGRESO DEL PRODIGO

¿”Prodigo”? Será “Pródigo", ¿no? (“Pr[ó]digo”). Más de lo mismo: faltan acentos, hay frases excesivamente largas y la estructura del relato está muy mal construida. Por otro lado, tampoco he entendido la finalidad de la historia. Se supone que Lucky es tan leal que, poco después de su extraña resurrección, vuelve a la casa de su dueño maltratador... Me gustaría comentar un par de cosas: 1) la lealtad no tiene nada que ver con la parábola del Hijo Pródigo (si esa era la intención del autor, está claro que se ha equivocado con la elección del título); 2) no entiendo ese empeño del autor en centrarse de forma exclusiva en algo que a cualquier persona le resultaría desagradable (en mi opinión, le está dando más importancia a la forma que al contenido), puesto que da la sensación de que lo que busca es escandalizar (está bien ser irreverente, pero sin pasarse); y 3) si lo que se pretendía era contarnos una historia de terror, considero que hubiera resultado más efectivo que el cadáver descompuesto de Lucky hubiera regresado a su casa, y no esa copia resucitada de la que en ningún momento se nos explica de dónde sale (error resultante, sin duda, del empeño del autor por mostrarnos lo macabro que puede llegar a ser). La historia podría haber dado para más, pero el autor ha mostrado ahí sus límites. Una pena, porque el relato partía de una premisa interesante. Reescribirlo es más una orden que una recomendación.

EL CORAZÓN DE ESMERALDA

Sin lugar a dudas, se trata de una de las mejores piezas del volumen. La introducción en prosa contrasta con los versos que nos iremos encontrando más adelante. “El corazón de Esmeralda” es una historia de despecho y venganza, en la que él le roba el corazón a ella, tanto en sentido literal como figurado. No hay duda de que se trata de un original e interesante guiño a la literatura romántica. Es una muy buena historia, y el hecho de que esté contada en verso la hace más agradable y llevadera. No sé si es por lo mucho que me ha gustado, pero aquí prácticamente no encuentro ninguna falta de ortografía (a excepción de ese “p[á]rpados” del principio). Casi diría que el autor tiene más talento como poeta que como novelista. Muy bien.

GENERALIDADES:

Dentro de la misma historia, el autor tan pronto utiliza el Presente Simple de Indicativo como el Pretérito Perfecto Simple. Estos cambios tan bruscos desorientan al lector y nos sacan de la historia. El uso de ambas fórmulas es incorrecto. Es como comer carne y pescado al mismo tiempo. Un ejemplo:

“[...] Preso del terror que me invadía, di unos pasos hacia atrás y tropecé con una silla que estaba tirada en medio de la sala”.

Un párrafo después nos encontramos con esto:

“[...] Cuando reacciono me doy cuenta que estoy en mi cama, en mi habitación, un agudo dolor de cabeza acompaña mi mañana”. 

Nos encontramos con estas combinaciones incluso dentro de un mismo párrafo (NOTA: las faltas que figuran en el fragmento original han sido corregidas para una mejor comprensión del texto):

“[...] Es [Presente] algo horrible y repugnante. Tiene [Presente] ese espantoso olor tan penetrante que podría olerlo aun si no tuviera nariz. Está [Presente] bañado totalmente en lo que parece [Presente] ser sangre coagulada y rodeado por esa negra viscosidad... Sus tejidos internos están [Presente] expuestos y casi no tiene piel, parece [Presente] estar inflamado y en evidente estado de descomposición. El hedor a cadáver es asfixiante. Salió [Pasado] totalmente de la pared y cayó [Pasado] con un golpe seco al piso. Pero mi asombro es mayor pues parece estarse moviendo y emitiendo gemidos ¡Está [Presente] vivo! No puedo [Presente] creer que esa cosa aun viva. El ser me vio [Pasado], y vi [Pasado] como un ojo se le cayó [Pasado], pero éste sólo se lo reacomodó [Pasado] y comenzó [Pasado] a moverse hacia mi”.

Y así en la mayoría de los relatos, aunque en “Prisión Perpetua” los ejemplos son más flagrantes. 
  • Pese a la temática gore y retorcida de los relatos, la mayoría de ellos bordean lo infantil en algunos momentos. Es el caso de “El enviado de Dios”, donde el protagonista tiene la ocurrencia de volver a la casa de su madre para dejar su cadáver sobre la cama. Todo eso antes de organizar una masacre en su universidad... ¿No resulta raro que un asesino que lo tiene todo planificado al milímetro tenga que regresar al lugar del crimen para hacer una cosa así? ¿Por qué se comporta de forma tan errática? ¿Cómo es que lleva todas sus armas en una carretilla y nadie le dice nada? Aunque las lleve bajo una lona, una carretilla en mitad de un campus universitario siempre llama la atención. ¿Y a qué viene todo ese rollo de la cerveza? Para colmo, la prosa del autor no ayuda demasiado a ponernos a situación. Las soluciones que da a algunos de sus relatos son tan simples que el lector no puede evitar llevarse las manos a la cabeza. En el caso del relato de Melina, da la sensación de que José Manuel se inventa la narración a medida que va avanzando (hay demasiados personajes para una historia que sólo necesitaba, como mucho, tres) y que no hubo ningún trabajo previo a su redacción.
  • Síndrome del quiero y no puedo: “[…] En medio del llanto vio a Melina que permanecía en pie junto a ella sin mostrar ninguna emoción, y con un dolor que cualquiera pudiese decir que viene del alma”. ¿En qué quedamos? ¿Melina reaccionó de forma distante o esta a punto de romper a llorar? Las antítesis suelen funcionar en poesía, pero en prosa no tienen ninguna utilidad.
  • El título del libro puede prestarse a confusión. ¿Se llama “Horribles relatos de una mente sin remedio” o “Letras muertas”? Simplifiquemos las cosas, por favor. Es verdad que ambos títulos pueden parecer “guays”, pero hay que evitar confundir al lector. Lo de “Horribles relatos...” puede tratarse del título de una hipotética colección, vale, pero hay que tener en cuenta que estamos ante una obra inédita que no está encuadrada en la colección de ninguna editorial.
  • Las imágenes que ilustran cada relato están de más, dándole al libro un aire todavía más amateur sin cabe (dudo mucho que los creadores de “Silent Hill” le hayan dado permiso a José Manuel para emplear la foto que ilustra “Prisión perpetua”). En el caso de que no se quiera prescindir de ellas, siempre se puede contar con la ayuda de un ilustrador.
CONCLUSIÓN:

José Manuel ama el terror y eso se le nota cuando analiza puntillosamente las escenas que componen algunos de sus relatos. Lamentablemente, no basta con tener una buena historia en la recámara, sino que hay que saber contarla y saber utilizar las herramientas adecuadas. Por desgracia para nuestro autor, nada de eso sucede aquí. Personalmente, creo que estamos ante una obra primeriza de alguien bastante joven y que todavía no se ha familiarizado con el uso correcto de la gramática y sintaxis castellanas. ¿Significa eso que estamos ante un mal libro de relatos? Pues sí, lamentablemente, así es. Es cierto que hay pequeñas maravillas por ahí escondidas (a “El corazón de Esmeralda” me remito), pero el resto necesita pasar por el taller de reparaciones urgentemente: ausencia de acentos, nombres propios escritos con minúscula, mal uso de los signos de puntuación, argumentos que rara vez conducen a alguna parte... El libro necesita ser corregido a conciencia y no utilizando únicamente el corrector de Word u Office. Ambos programas nos ayudan mucho, pero hay que tener en cuenta que la máquina no puede leernos el pensamiento, de manera que no corrige, entre otras cosas, despistes como los acentos en las formas futuras del Indicativo (que el propio corrector identifica con el Subjuntivo: no es lo mismo “preparará” que “preparara”). Antes de decidirse a subir un trabajo de estas características a Internet, recomiendo dejar reposar un poco el texto en un cajón para, posteriormente, someterlo a una concienzuda lectura. De esta forma, evitaremos errores de estas características, algo que tanto un escritor profesional como amateur no se puede permitir.

viernes, 17 de enero de 2014

Manumisión (Luis Baselga Calvo)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Manumisión (La última isla II)
  • Autor: Luis Baselga Calvo
  • Género: Aventuras / Ciencia Ficción
  • Editorial: Amazon
  • Precio: Papel (No disponible) / Versión Kindle (3,01 euros)
  • Número de páginas: 286
  • Valoración de Crítica Literaria Novel: -
Tras la invasión extraterrestre que supuso la práctica extinción de la raza humana en 2012, los escasos supervivientes se han retirado a una apartada isla a la espera de poder lanzar una ofensiva que expulse a los alienígenas del planeta. Gracias a su tesón y confianza, los líderes de la resistencia han desarrollado una tecnología lo suficientemente poderosa para oponerse a sus malévolos agresores, y lo que antes era pura ciencia ficción hoy es una realidad. La batalla por el destino del mundo y del Universo está cada vez más próxima. Ya es hora de que los humanos nos preparemos para la guerra y recuperemos lo que es nuestro.

LO MEJOR:

“Manumisión” retoma los acontecimientos de la “La última isla” y nos presenta a los supervivientes de la tragedia de 2012 luchando por sobrevivir y salir adelante. Realmente, quizá lo más llamativo de la novela sea la propia historia (libre ya del lastre que supuso el tropezón de la primera entrega y de las incoherencias que la acompañaban). Nuestros héroes no sólo se han propuesto recuperar su mundo, sino además enmendar los daños provocados por los arquilianos a lo largo de los siglos. El argumento es bastante atractivo y las motivaciones de los personajes están algo más claras que en la primera parte. Lamentablemente, hay muchas cosas que se pierden por el camino... Y no puede decirse que la estructura de la novela contribuya a hacerla más interesante de lo que podría ser. De ello hablaremos más detalladamente en el siguiente punto.

A MEJORAR:

Tal y como había ocurrido en la primera entrega, la novela presenta varios errores, tanto tipográficos como de ortografía. Asimismo, la estructura del texto echa por tierra el desarrollo de cualquier subtrama que ayude a levantar la historia. No ayuda tampoco el hecho de que la trama esté narrada en primera persona y que los personajes sigan siendo igual de numerosos que en la primera parte (por estar, ni siquiera están muy bien descritos, más bien al contrario). Por otro lado, no entiendo demasiado bien la estrategia de los arquilianos. ¿Por qué no hay una comunicación directa entre las diferentes naves que se encuentran estacionadas en la Tierra? Aunque tengan una relativa independencia, deberían de trabajar entre ellas para cumplir lo antes posible con los objetivos de la misión. ¿Por qué no llevan un registro de los diferentes planetas que asaltan? ¿Por qué no mantienen la comunicación entre ellos una vez que salen a conquistar nuevos mundos? Según esta lógica, ellos mismos podrían haber exterminado a sus descendientes pasados algunos milenos (de hecho, uno de los personajes afirma “Vosotros mismos podríais haber destruido vuestro planeta sin daros cuenta”). Supongo que tendremos que esperar a una hipotética tercera parte para conocer tan extraña forma de proceder aunque, de momento, y a falta de otra explicación, no deja de ser una laguna argumental importante.

Dicho esto, pasemos a desglosar aquellos errores más frecuentes en la historia.
  1. Abundancia de erratas. Se aprecia el paso del corrector de Word, pero faltan acentos allí donde son necesarios y viceversa. Nos encontramos con expresiones verbales que utilizan el Subjuntivo (“reparara”) allí donde tendría que utilizarse el Futuro Simple (“reparará”). Una muestra: “Robert reparar(á) el escudo invisible mañana”. El ejemplo no es literal, pero sí es cierto que casos como éste son bastante frecuentes. Evitemos que el corrector de Word se haga cargo de todo el trabajo, por favor.
  2. Se nota que Luis ha dejado que el corrector de Word se encargue por completo de la corrección de la novela, dado que nos encontramos con frases del tipo “¿Cómo es posible que te hallas unido a ellos?” cuando en realidad debería decir “¿Cómo es posible que te hayas unido a ellos?”. Este tipo de errores ortográficos, unidos a los mencionados en el anterior punto, corroboran mi hipótesis de que el autor no se tomó el tiempo suficiente en corregir el texto.
  3. Mal uso de los signos de puntuación. Se emplean comas donde no son necesarias y puntos y aparte donde debe utilizarse el punto y seguido. Cuanto esto sucede, el ritmo de la narración se corta y queda interrumpido, sacándonos innecesariamente de la historia.
  4. Diálogos que no aportan nada al texto. No es necesario que los personajes se despidan cuando abandonan la escena. En lugar de usar la fórmula “-Hasta luego -dice JB” podrían emplearse construcciones algo más complejas tipo “JB abandona la habitación y se dirige al laboratorio central”. Pese a todo, el tiempo verbal en el que está narrada la historia (Presente Simple y Compuesto de Indicativo) no hace necesaria ninguna de estas fórmulas. El uso del tiempo Presente sólo es válido para contar aquello que de verdad es importante y no para profundizar en detalles que no aportan nada a la trama. Para eso están las fórmulas pasadas del Pretérito Perfecto Simple y el Pretérito Imperfecto, así como sus derivados compuestos.
  5. El uso del Presente hace que la lectura se haga bastante extraña. Un ejemplo: al comienzo del Capítulo II vemos a la doctora Patterson hablando sobre una reunión en la que están presentes los miembros del Consejo que dirigen la isla. Es entonces cuando se produce el infarto de Azriel. Hasta aquí todo bien pero... ¿como es posible que, mientras están celebrando la reunión y leyendo los puntos del orden del día, la doctora sepa que a Azriel le va a dar un ataque al corazón? Veamos el ejemplo:
“[...] Estamos hablando cuando se produce un acontecimiento inesperado y doloroso para todos los presentes.

-¡Arggg! -grita de repente Azriel se lleva una mano al pecho, y se desploma.”

¿Cómo es posible que la doctora sepa que a Azriel le va a dar un ataque al corazón antes de que éste se produzca? De haberse empleado un tiempo pasado durante la narración, este error no se hubiera producido. Veamos ahora el ejemplo corregido.

“[...] Estábamos hablando cuando se produjo un acontecimiento inesperado y doloroso para todos los presentes”.

O bien:

“[...] Estábamos hablando cuando se ha producido un acontecimiento inesperado y doloroso para todos los presentes”.

A partir de este punto la narración puede adquirir de nuevo el Presente de Indicativo, pero no antes. Creo que, para evitar confusión en el lector, las anotaciones en cursiva que se hacen al principio de  los primeros cuatro capítulos (y que pertenecen a los archivos de voz de los protagonistas) deberían estar narrados en tiempo pasado (o empleando el Presente Compuesto, que es el utilizado en la mayoría de los casos). Después de todo, son archivos creados de forma posterior a los sucesos que se narra a continuación en el capítulo. Pienso que es lo más correcto.
  1. Utilización errónea de los símbolos de interrogación. Donde dice “¿Pero nosotros no hemos atacado?” debería decir “¡Pero nosotros no hemos atacado?". Donde dice “Cual es vuestro trabajo dentro de la base” debería decir “¿Cuál es vuestro trabajo dentro de la base?”. Donde dice “¡No te hace ilusión ser padre!” debería decir “¿No te hace ilusión ser padre?”. Donde dice “¡Cómo se encuentra Néstor!” debería decir “¿Cómo se encuentra Néstor?”, etc.
  2. La frase que emplean los resistentes para justificar su proceder (“A lo largo de nuestra Historia hemos cometido muchos errores y nos hemos enzarzados en luchas fratricidas, pero después hemos sabido aprender de ellos y perdonarnos”) se repite con muchísima insistencia a lo largo de la novela. No es necesario repetir esta sentencia una y otra vez, puesto que ya nos ha quedado claro desde el principio gracias a la actitud de los personajes y al propio desarrollo de la trama.
  3. El salto que se produce entre el tiempo que capturan a los arquilianos y su adaptación al entorno de los resistentes, es muy amplio. Pese a todo, apenas se dan datos de su estancia en la isla. Da la impresión de que se hacen amigos de los humanos de forma repentina, casi por arte de magia. Queda raro.
CONCLUSIÓN:

Pese a que se observa una notable mejoría con respecto a la primera entrega (el argumento es un poco más coherente y las faltas de ortografía no son tan numerosas), prácticamente nos encontramos con los mismos problemas: los personajes están muy difuminados y es imposible distinguir a unos de otros, los signos de interrogación están inexplicablemente mal distribuidos, se emplean formas del Subjuntivo allí donde debe utilizarse el Futuro de Indicativo y el tono de la narración es bastante llano y simplón (la acción carece de profundidad y las descripciones son bastante superficiales). Todo ello contribuye a  que la historia parezca un borrador o algo a medio hacer. Como novela juvenil, podría funcionar, si bien es verdad que para ello habría de reducir el número de personajes (y de paso, definir algo más a los restantes), reforzar mucho más las descripciones y construir una historia más consistente; pero como novela para adultos, hace aguas por todos lados. Y es una lástima, porque la trama es lo suficientemente atractiva para explotarla un poco más (no puedo evitar sus paralelismos con “Galáctica, Estrella de combate”). Se le puede sacar algo más de jugo a la relación que los resistentes guardan con los arquilianos (hasta podría elaborarse una trama paralela en la que un grupo de isleños contrario a la integración de ambas razas intenta dar un “golpe de Estado” y derrocar al Gobierno de la isla). El límite lo pone la imaginación del autor. Se agradece, al menos, el impresionante trabajo de la portada, toda una promesa de entrada a un nuevo mundo que, lamentablemente, se queda en eso, en una promesa.

Con tales defectos, y siguiendo el ejemplo que mi compañero Iván dio en su momento, considero que puntuar la novela no tiene sentido (después de todo, si podemos ayudar al lector a mejorar su historia, tanto mejor). Con todo, sí espero que gracias a las indicaciones que exponemos aquí, Luis sea capaz reescribir una historia que, bien llevada y sometida al lavado de cara de rigor, puede salir adelante por sí misma.

jueves, 16 de enero de 2014

La vida en la Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - El ritmo de la existencia (y III)

Tercera etapa: La vejez – Enfermedad y muerte.
  • La enfermedad y la muerte aparecían en cualquier momento (la Muerte como algo cotidiano: La Danza de La Muerte). 
  • La enfermedad estaba ligada a la muerte debido a las deficiencias sanitarias. La producción de alimentos era muy deficiente (enfermedades carenciales). Esperanza de vida muy corta, entre los 30 y 40 años. Hombres de 70 y 80 años continuaban con sus actividades hasta el final de sus días. 
  • Distinguimos, al menos, cuatro  tipos de enfermedades: 
La Danza de La Muerte. Independientemente del estamento al que se perteneciera, La Muerte los acababa alcanzando a todos. FUENTE: Tercero a escondidas.
  1.  Enfermedades ligadas a la escasez o carenciales: languidez (tuberculosis).
  2. Enfermedades ligadas a la piel: úlceras, lepra, sarna… Muchas de ellas estaban asociadas a determinados personajes bíblicos (Caso de Job) y estaban relacionadas con el rechazo social y la exclusión. 
  3. Enfermedades de tipo nervioso: comprendían la epilepsia, las convulsiones (Mal de San Vito, las de tipo mental (divididas a su vez en 1) furiosos, 2) melancólicos y 3) posesos).
  4. Enfermedades de la infancia: Eran muy frecuentes y su para su curación se rezaba a un Santo protector.
Hospital para leprosos. FUENTE: Babilonia.
Las monjas de un convento rezan por el alma de un difunto. La celebración de misas en honor al fallecido eran algo habitual. FUENTE: Gallica.
  • La población creía fervientemente en el Más Allá. Se pensaba que las enfermedades eran consideradas como una cruz para los que la padecían (culto al Cristo de los Dolores). Esta idea tuvo su iconografía en las festividades de Semana Santa o en el movimiento hereje de los flagelantes. 
  • Los sanos tenían que convivir con el enfermo. 
  • Hospitales: En ellos se recogían a los enfermos y se les alimentaba. Rara vez recibían ayuda clínica. Eran enclaves muy pequeños que ayudaban a ocho o nueve personas.
  • Hospitales de bubas: aparecieron con el avance de la Peste. Algunos llegarían hasta la Edad Moderna.
  • Había personas que se dedicaban a la vida caritativa, (caso de las beatas o los franciscanos). 
  • Zonas de cuarentena y cordones sanitarios: único remedio para las enfermedades de tipo infeccioso.
  • El mundo de la medicina estaba muy atrasado. A veces, se llegaba al trepanar el cráneo del paciente. (Jerarquía médica: médicos, encuadrados en las Artes Liberales; cirujanos, despreciados por su oficio mecánico y manual; barberos, especialistas en actividades varias, principalmente sangrías; etc.).
  • Preparación ante la muerte: Lejos de lo que pudiera pensarse, no era una cuestión sin importancia. Había libros con títulos del tipo El arte de la buena muerte
  • Preparación del testamento. Éste estaba considerado como un elemento de carácter religioso. Los que morían sin testamento eran considerados como inconfesos. También tenía un valor caritativo (distribución de los bienes entre los menos favorecidos, limosnas, etc.).
Monjes preparando un cuerpo. Cuando las iglesias se quedaron pequeñas, se empezó a enterrar a los muertos en torno a los alrededores de la misma, creándose así toda una red de osarios. FUENTE: Razón y Palabra.
  • Los enterramientos comenzaron a hacerse en el exterior de las iglesias para después pasar a su interior, un privilegio del que hasta entonces sólo habían disfrutado los nobles. No obstante, éstos continuaron teniendo privilegios, tales como ser enterrados en capillas particulares o en el altar mayor. Los menos pudientes tenían que conformarse con las naves del templo. 
  • Cuando las iglesias se quedaron pequeñas muchos de los restos fueron transportados a los osarios. Reflexión sobre la existencia: Tal como te ves, yo me vi. Como me ves, tú te verás.
  • Señales de luto: Plañideras, duelo, tirarse de la barba, andar descuidado, mesarse los cabellos… La Iglesia siempre se mantuvo en contra de  tan exageradas muestras de tristeza.
  • Preparación del cadáver: Siempre tenía que hacerse mediante la vigilancia de la Iglesia. Las vísceras eran sustituidas por mirra, aloe y otros bálsamos que ayudarán a conservarlo. En algunos casos se hervía el cadáver mientras que en otros era sustituido por un maniquí que llevaba la mascarilla mortuoria del difunto. 
  • Los suicidas o herejes no podían enterrarse en los cementerios cristianos

miércoles, 15 de enero de 2014

La vida en la Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - El ritmo de la existencia (II)

Segunda etapa: madurez-constitución de la familia. 
  • Este fenómeno venía marcado con la plenitud de la vida. 
Representación de una boda medieval. FUENTE: Arteguías.com.

La edad para casarse variaba según el periodo del que estamos hablando. Otro tanto ocurría con la diferencia de edad de los cónyuges.
  1. Alta Edad Media: Matrimonios de semejante edad. 
  2. Plena Edad Media: Matrimonio entre cónyuges de edad muy desigual. Muchachas muy jóvenes se casaban con hombres ya maduros. El hombre podía tener 30 o 40 años y la mujer casi 13. Motivo: Tanto el marido como la familia de la mujer debían velar por su sexualidad, no fuera a ser que terminaran siendo promiscuas. 
Durante la Alta Edad Media, los miembros que componían una familia eran muy numerosos. Esta situación fue cambiando a lo largo del tiempo, de modo que en la Plena Edad Media la familia amplia da paso a la familia pequeña, formada únicamente por los padres y sus hijos. Si embargo, la familia amplia (parentela) siguió estando vigente, sobre todo en las familias aristocráticas. 
  • Mundo de los nobles: Importancia de un antepasado ficticio. Acuñación el término linaje, lo cual refleja la importancia de la parentela. A diferencia de los grupos más humildes, los nobles necesitaban la figura de su ilustre antepasado para imponerse. 
Representación idealizada de un matrimonio medieval. FUENTE: ArqueHistoria.

El matrimonio para los laicos era una oportunidad para marcar las alianzas entre linajes (tal y como reflejan algunas de las Partidas de Alfonso X). En contrapartida, los eclesiásticos veían al matrimonio como una unión en la primaba el amor (pugna entre los dos conceptos a los largo de toda la Edad Media). Así, los cónyuges no podían expresarse con libertad. En las familias pertenecientes a la nobleza, eran los padres (o bien los padrinos) los encargados de buscar una pareja adecuada para su hijo/a, siendo el interés material el que se acababa imponiendo Era habitual que una mujer se casara con alguien de una posición más humilde que la suya. 
  • Papel pasivo de la mujer. Se creía que el hombre era el germen de la semilla que traería al mundo al niño. Sumisión de la mujer al hombre. Ella tenía la obligación de quedarse en casa. No podía salir a la calle sin compañía. 
La relación entre los cónyuges  estaba basada en las ocupaciones de cada uno. La mujer tenía la obligación de estar ocupada y mantenerse al tanto de lo que acontecía en la casa (tareas, control de los criados, etc.,). El hombre tenía que ser autoritario. En el caso de que no lo fuera, corría el peligro de ser ridiculizado por la comunidad. 

Constitución del matrimonio.
  1. Matrimonio por palabras de futuro: petición de mano / acto jurídico más que de protocolo. Los anillos como símbolo de posesión. (“Yo te tomo”). Evento ante la Iglesia / periodo de sanciones. 
  2. Matrimonio por palabras de presente: Se celebraba ante toda el pueblo. Rectificación de las palabras de futuro. Solía celebrarse en las iglesias y en un determinado momento del año. 
  • Acompañamiento al tálamo: Se bendecía el lecho nupcial. Tenía como finalidad impedir que el matrimonio fuera objeto de maleficios y del mal de ojo, de modo que no pudieran tener descendencia. 
  • Vestuario: Los asistentes iban vestidos con ropas de alegres colores y daban exageradas muestras de entusiasmo para así dejar constancia de evento. La novia solía ir velada o con el cabello suelto, como muestra de su virginidad. 
Una de las imágenes más representativas del matrimonio medieval: Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa, de Jan Van Eyck. Aunque perteneciente a la Baja Edad Media, este retrato ilustra perfectamente cómo habrían de cambiar las cosas en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna. FUENTE: Wikimedia Commons.

Los asistentes al evento arrojaban cereal (que no arroz) a los recién casados, augurándoles así abundancia. A veces, los cónyuges solían ir al cementerio para hacer patente su unión ante sus antepasados.