viernes, 28 de febrero de 2014

Tradición y cambio en el lenguaje de los afectos: el discurso literario (III)

Sin ir más lejos, el pensamiento que imperaba en la Francia posrevolucionaria defendía el Principio Natural de que la mujer debía estar sometida  al marido del mismo modo que un hijo a su padre. El propio Código Napoleónico sostenía que la mujer era propiedad del hombre. Y por si esto  fuera poco, filósofos como Rousseau argumentaban, que las mujeres tenían la obligación de “amar a los hombres, así como agradarles, serles útiles y consolarlos”. En el otro extremo se encontraban mujeres como Olympe de Gouges, la artífice de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, quien consideraba que el matrimonio era una unión represiva para la libertad de la mujer. La propia de Gouges se casó en contra de su voluntad con un hombre mucho más mayor que ella.

Olympe de Gouges. Las mujeres fueron las grandes perdedoras del proceso revolucionario de 1789. FUENTE: Wikimedia Commons.

El hecho de que las mujeres no se vieran beneficiadas por el concepto de felicidad que tenían los ilustrados no debe extrañarnos, dado que la nueva sociedad liberal que surgió tras la Revolución excluía la familia (y en su defecto, a las relaciones familiares y matrimoniales) de su modelo social. Si tenemos en cuenta que estos espacios estaban exclusivamente ocupados por las mujeres, no debería sorprendernos su ausencia de la vida pública (esta última dominada por los hombres) y los escasos cambios que se produjeron en su entorno (la esfera privada). De hecho, la imagen popular que tenemos del individuo típico de este periodo es la de un varón, blanco y propietario, un individuo, en palabras de María José de la Pascua Sánchez, “Concebido de forma abstracta y al margen de sus relaciones familiares”. Es cierto que la percepción que se tenía de la familia hasta ese momento cambia (Antiguo Régimen versus sociedad contemporánea), pero la mujeres siguen relegadas a un segundo plano.

Napoleón en tiempos del Consulado. FUENTE: Wikimedia Commons.

Pese a todo, se siguen construyendo modelos familiares desde la literatura, la educación y la moral. La literatura es el espejo en que se mira esta nueva sociedad, mostrándonos qué clase de roles de género y arquetipos imperaban en ese momento. El discurso afectivo que podemos encontrar en las novelas de este periodo no es sólo consecuencia del cambio que estaba teniendo lugar en la sociedad contemporánea, sino el culmen de un proceso cultural que se llevaba fraguando desde el siglo XVI.

jueves, 27 de febrero de 2014

Tradición y cambio en el lenguaje de los afectos: el discurso literario (II)

La Iglesia veía en el “amor” un concepto ligado a Dios (“Todo amor humano proviene de Dios”), dando a entender que cualquier sentimiento que surgiera del corazón de los hombres no podía compararse ni de lejos con el amor que debía profesarse al Todopoderoso. Pese a todo, estaba escrito que el hombre y la mujer tenían que estar juntos, y la institución matrimonial reglamentaría el modo en que deberían estarlo. Aparte de las ya consabidas condenas hacia el adulterio, la Iglesia también condenaba las prácticas sexuales dentro del matrimonio siempre y cuando éstas no tuviesen como fin la procreación. El matrimonio era la solución contra la pasión perniciosa (amor santo versus amor profano) que pondría fin a la tentación. Estos preceptos fueron aceptados por la Iglesia poco después de Trento, siendo Juan Luis Vives uno de sus defensores más acérrimos. En las antípodas de este pensamiento se encontraría el humanismo cristiano (con Erasmo de Rotterdam a la cabeza), quien defendía la unión carnal independientemente de su finalidad. No obstante, ambas visiones coincidían en que el matrimonio era el único medio por el que las pasiones íntimas podían desenvolverse.

Juan Luis Vives fue uno de los defensores más acérrimos de la ortodoxia cristiana. FUENTE: Wikimedia Commons.

Con la llegada del siglo XVIII, los ilustrados trataron combatir este mensaje religioso. El amor divino dejó de ser la única referencia y los matrimonios en contra de la libertad de los cónyuges eran considerados una lacra. Del mismo modo que había nacido para ser feliz, el hombre también había nacido para amar. Las ideas ilustradas supusieron una revolución en todos los sentidos (político, económico, social...) y el mundo de los sentimientos fue un terreno fértil para su desarrollo.

El resultado de un matrimonio de conveniencia. "Poco después de la boda", de William Hogarth. FUENTE: Wikimedia Commons.

Pese a los logros conseguidos y al cambio de mentalidad, las mujeres fueron las grandes perdedoras de este proceso. No sólo no se las tuvo en cuenta tras el triunfo de la Revolución Francesa, sino que además el nuevo modelo social las restringía, todavía más si cabe, al ámbito doméstico. Teniendo en cuenta que el número de mujeres que participaron tanto en el movimiento ilustrado como en el proceso revolucionario fue bastante amplio, el fracaso fue todavía mucho mayor.

Tradición y cambio en el lenguaje de los afectos: el discurso literario (I)

Comentario desarrollado a partir del artículo de Mª José de la Pascua: “Tradición y Cambio en el lenguaje de los afectos: el discurso literario”, Ayer 78, 2010 (2), pp. 47-68.

El discurso afectivo, íntimamente ligado al mundo de los sentimientos, comienza su andadura a finales del siglo XVIII, coincidiendo con el comienzo de la Edad Contemporánea y los cambios sociales que se estaban produciendo. Lejos de lo que pueda parecer, el concepto de sentimiento (amor, cariño, afecto...) es de uso relativamente reciente y ha estado sujeto a cambios desde su “introducción” en la Historia. Cambios que el propio contexto social e histórico han propiciado.

En la actualidad las relaciones afectivas se construyen en torno a la familia y el matrimonio, algo que no ocurría en épocas anteriores. Ambas construcciones eran entidades carentes de emoción. En el caso de las relaciones familiares (las que se daban entre unos padres y su hijo), éstas carecían de vínculos afectivos debido a la alta tasa de mortalidad infantil existente en el pasado. De nada servía que una madre se encariñara con su hijo cuando la esperanza de vida de éste apenas llegaba al año (por no hablar de las complicaciones que podían surgir en el parto y que terminaban cobrándose la vida tanto de la madre como del niño). Por otro lado, la esperanza de vida de los adultos era relativamente baja, de manera que varios niños quedaban huérfanos antes de tiempo, imposibilitando la creación de unos vínculos afectivos sólidos y estables.

Contrato Matrimonial, de Hogarth. FUENTE: Wikimedia Commons.

Por su parte, el matrimonio era visto como una forma de transmitir y salvaguardar el patrimonio familiar. Los matrimonios de conveniencia entre nobles y burgueses fueron una constante a lo largo de toda la Edad Moderna, alcanzando su época de mayor plenitud en el siglo XVIII, al producirse el despegue económico y social de la burguesía. Los artistas de este periodo no fueron ajenos a este fenómeno, retratando en sus cuadros las inconveniencias de estos matrimonios sin amor (quizá el caso de Hogarth y su Contrato Matrimonial sea el más conocido). Hablamos de unas uniones carentes de lazos emocionales y desprovistos de cualquier sentimiento en las que los hombres (ya fueran padres o hermanos) imponían su criterio a las mujeres que tenían bajo su tutela. La producción creativa posterior, desde la literatura hasta la ópera, está llena de ejemplos de heroínas desgraciadas que no pudieron ver cumplidos sus sueños de amor por este motivo. Más adelante hablaremos de ello con más detalle.

miércoles, 26 de febrero de 2014

La vida en la Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Herramientas mentales: el tiempo y el espacio (y V)

Para medir las distancias cortas, la longitud solía medirse tomando las partes del cuerpo humano más representativas, siendo las más comunes la mano y el brazo. Cuando estas medidas se quedan cortas, se crean otras más acordes con la nueva situación, surgiendo así el tiro de ballesta. La ambigüedad de estos términos seguramente esté relacionada con su falta de uso, pues su utilización no era considerado como algo primordial. A la hora de viajar, hay que hacer una descripción sobre las distancias que separa un pueblo de otro (cadenas de ciudades), pues se pretende saber cuántas jornadas consumirá el viaje. Surgen así las leguas y  las etapas. 

Es curioso resaltar la inexistencia de una rosa de los vientos que marque los puntos cardinales. En la aldea se toman como referencia los pueblos vecinos, las formaciones rocosas y el mar. Por lo tanto, los conocimientos del entorno tendrían que haber sido, si no valiosos, muy importantes. 

Por lo visto, las relaciones con las ciudades de los alrededores fueron muy importantes para Montaillou. Las rutas comerciales y de trashumancia (en una época en la que las ferias comerciales eran un evento a tener en cuenta) cobran una especial relevancia en este sentido, facilitando las comunicaciones entre un pueblo y otro. La apertura de estas vías casi rompía el aislamiento en el que vivían sumidas las aldeas medievales. Se propiciaban así los flujos migratorios, convirtiéndose así el pueblo en un lugar de encuentro, ya no sólo a nivel religioso (contacto entre católicos y cátaros) sino también cultural (llegada al pueblo de comerciantes y pastores venidos del sur de Francia y el norte de España) y social (chismes y cotilleos que alegraban la vida cotidiana). Los dialectos que se hablaban en estas zonas y que han llegado hasta nosotros gracias a los testimonios de los campesinos de los montalioneses así parecen demostrarlo.

Bibliografía:
  • Aznar Vallejo, Eduardo. Vivir en la Edad Media. Arco Libros. Madrid. 1999. 
  • D´Hacourt, Geneviève. La vida en la Edad Media. Oikos Tau. Barcelona. 1991.
  • Le Goff, Jaques. Tiempo, trabajo y cultura en el Occidente Medieval. Editorial Taurus. Madrid. 1983
  • Martín, José Luis. La vida cotidiana en la Edad Media. Los campesinos. Revista Muy especial número 37: La Europa medieval. pp. 50-53.
  • Varios autores. Geografía e Historia II. Santillana. Madrid, 1996.
  • Varios autores. Enciclopedia Santillana: Datos, hechos y nombres imprescindibles. Madrid. 2001.

martes, 25 de febrero de 2014

La vida en la Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Herramientas mentales: el tiempo y el espacio (IV)

Los periodos extremadamente largos solían medirse a partir de un acontecimiento destacado e importante, como puede ser el nacimiento o la muerte de una autoridad (un conde, ejemplo). En el caso que nos ocupa, se habla de cuando los heréticos dominaban Montaillou. La contabilidad de los años estaba asociada a las ciudades y escasamente a los pueblos, aunque que ya empezamos a ver ciertos rasgos de adopción relativos a este sistema a partir de la Plena Edad Media.

La recogida de la cosecha (ligada a los cambios estacionales) solía ser un referente para fijar el tiempo. FUENTE: Flickr.

Ocurre exactamente a lo mismo con la división de los tiempos históricos. La Edad Antigua prácticamente no tenía ninguna relevancia dentro el mundo rural, siendo medianamente conocida en algunas ciudades importantes como Pamiers, donde funcionan escuelas y otros centros de enseñanza provistos de textos clásicos (de ahí que el autor cite a Ovidio).  Ello nos lleva a hablar de la forma de vivir el tiempo y de su concepción. Éste era visto de forma diferente por católicos y cátaros, aunque el pensamiento predominante era el carácter secundario del pasado. Todo lo verdaderamente importante para el hombre era contemporáneo, de modo que los tiempos pasados apenas cobraban relevancia. El futuro, en cambio, se veía con una mezcolanza de esperanza y temor. 

Septiembre: el mes de la recolección de la uva. FUENTE: Flickr.

En cuanto al espacio, su análisis es muy complicado (recordemos que estamos en Montaillou) y al igual que la cuestión del tiempo, va, en grado de importancia, de menor a mayor conforme vamos analizando globalmente el mundo aldeano, desde las herramientas de medición del espacio hasta el análisis de los diferentes dialectos que se hablaban no solo en Montaillou, sino en los demás pueblos de la comarca.

La vida en la Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Herramientas mentales: el tiempo y el espacio (III)

El día y la noche servirían para referirse a un periodo de tiempo medianamente corto. Aquí intervendrían las marcas de alimentación como el desayuno, el almuerzo o la cena. En el caso de las faenas agrícolas, se trataba de aprovechar al máximo las horas de luz (aunque ya hemos visto que en Montaillou el amor al trabajo no era algo muy frecuente). La Iglesia, por su parte, también podía ayudar a marcar el ritmo de las horas. La campana llamando al ángelus (generalizada a finales de la Edad Media) marcaba claramente la división entre el día y la noche. Esta última estaba considerada como un tiempo de peligro espiritual. Mientras que el pueblo permanecía recogido en sus casas, los monjes (considerados como “guerreros espirituales”) rezaban y velaban por su descanso. Sin embargo, y pese a la influencia de la Iglesia, para la medición de las horas nocturnas se tomaron como referencia determinados fenómenos naturales, considerados por el autor como señales visuales, fisiológicas o auditivas. Tenemos así expresiones como después de la puesta del sol, al primer canto del gallo, cuando ya el gallo había cantado tres veces, entre otras. Estamos hablando de una laicización de la noche en detrimento de las horas del día, consideradas como “cristianas”.

La noche era considerada como un tiempo de peligro espiritual. Era la hora propicia para los demonios FUENTE: Gallica.

El tiempo correspondiente a los días de la semana sería algo más difícil de analizar. Está claro que en Montaillou tenían que llevar la cuenta de dichos días, pues eran conscientes de la proximidad del domingo, día de la misa y del Señor, y clara demarcación semanal. En todo caso, y citando al autor,  los montalioneses agruparían los días de la semana en grupos de ocho o quince (octava o quincena) en contra de lo que, desde nuestra visión actual, vendrían a ser las semanas propiamente dichas.

Para la medición del año, los habitantes de Montaillou se regirían por diferentes patrones. El año estaría dividido en doce meses, subdivididos a su vez por las cuatro estaciones. Atendiendo a la vida en el campo, cada una de ellas marcaría un determinado hito, tales como vendimias, cosechas, siegas, ferias de ganado (muy relacionadas con las fiestas de santos que a continuación enumeraremos), etc. No obstante, la cristianización del calendario fue la fórmula más habitual a la hora de medir el tiempo. La Pascua serviría dividir el mismo (Pascua de Navidad, Pascua de Resurrección, Pascua de Pentecostés). Encontramos así diversas festividades religiosas que ayudarían a los aldeanos a tener una conciencia clara del mundo en que vivían, tales como el Día de Todos Los Santos, la propia Navidad (una cristianización de la fiesta romana del Sol Naciente), el Carnaval (un preparatorio para los duros tiempos de la Cuaresma), la Semana Santa, etc. También distinguimos otras celebraciones religiosas relacionadas con el culto a los Santos y La Virgen, si bien es cierto que había determinadas zonas en las que este tipo de festividades tenían una menor intensidad. Con razón el autor afirma que el cura era el guardián del tiempo. 

lunes, 24 de febrero de 2014

Princesa Letizia (María Teresa Campos)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Princesa Letizia
  • Autora: María Teresa Campos
  • Editorial: Planeta -de los simios-
  • Precio: Honestamente, hay que ser muy TONTO para comprarse este libro. A Dios gracias, tenemos Internet, donde las chicas son fáciles, los terroristas trapichean con uranio enriquecido y, para desgracia de Ramoncín, algunas cosas salen gratis
  • Número de páginas: 666
  • Valoración de Crítica Literaria Novel: Tortura anal
Gracias, Monti, por indicarme el camino...

NOTA: La siguiente crítica está escrita con bastante mala leche y está repleta de exabruptos psicofónicos, palabras malsonantes, expresiones del tipo "me voy a acordar de tus muertos pa'los restos", referencias al mágico país de Ooo, aleluyas a David Millán y al socialismo, etcétera.

El mundo está lleno de cosas horribles: la vejez, las guerras, la película "Skyline"... y los famosos que, sin tener ni puta idea de nada, se meten a escritores (tal vez con la esperanza de que así la gente les tome en serio de una puñetera vez). Ahí tenemos a Ana Obregón, Rafa Mora y el tío ese que sale en "Cómo conocí a vuestra madre" y al que dan ganas de linchar a ostias. En los últimos tiempos no es raro pasar por delante de una librería y encontrarse con la última chorrada escrita por el famosete de turno: desde las "minibiografías" de Cristiano Ronaldo o Fernando Alonso (ambos considerados un modelo de conducta que te cagas) hasta los libros de recetas en los que aparece Marilo Monteró con la misma cara de quien acaba de tirarse al cocinero que la acompaña en la portada. Hay de todo. De hecho, bastó con que España ganara el Mundial de 2010 para que cualquier periodista deportivo de segundo fila se animara a contarnos en un libro cómo vivían los futbolistas su día a día en Sudáfrica: que si Iniesta tenía un corazón de cuarenta quilates con el que daba de comer a niños hambrientos y sin hogar, que si Puyol tenía en su taquilla una foto de Pilar Rahola en bolas, que si Casillas le había comentado a Piqué aquello de intercambiarse las novias en el caso de que llegasen a la final... Disfruto mucho cuando veo jugar a la Selección, de verdad, pero cualquier persona con dos dedos de frente sabe que esas publicaciones sólo están ahí para lo que están: aprovechar el tirón del acontecimiento y sacar la mayor tajada posible a costa del personal, que es gilipollas por naturaleza.

Por supuesto que muchos de esos "personajitos" que se meten a escritores tienen toda una carrera a sus espaldas. Le pese a quien le pese, Jorge Javier Vázquez es periodista (lo que no me impide que me cague en Dios cuando lo veo salir por la tele). Y Boris Izaguirre, el mismo tío que enseñaba la chorra en "Crónicas Marcianas" y le escribió el libro a Belén Esteban, fue finalista del Premio Planeta. Tampoco hemos de olvidar que María Teresa Campos ha dedicado toda su vida al periodismo y que si está donde está, ha sido por algo. Con todo, el mundillo está tan podrido que da hasta pena encender la tele. En el caso de que estallara una revolución contra el Gobierno, yo aprovecharía la situación para volar por los aires Mediaset España, la sede de Antena 3 y el "pirulí" donde están ubicados los estudios de TVE. La televisión es una puta mierda de la que no se salva casi nada, y ahora esos condenados bastardos, apoyados en las editoriales que controlan sus grupos mediáticos, han decidido lanzarse a la conquista de las librerías con la esperanza de pillar a algún desgraciado a quien endosarle sus mierdas. Lo sé, lo sé... No sé qué es lo que me pasa, pero hablar de estos temas hace que me salga la vena estalinista que llevo dentro.

"Princesa Letizia", de María Teresa Campos, es de esos subproductos literarios con los que dan ganas de romperse la cabeza a martillazos. Cabría preguntarse si el editor que autorizó su publicación estaba de coca hasta las cejas o bien era un retrasado mental, pero es de las peores cosas que he tenido la oportunidad de leer... hasta el punto de que no he podido terminarlo. Lo siento de veras, pero me ha sido imposible. Cada capítulo era una patada en los cojones. Tal vez el siguiente resumen os ayude a haceros una idea de cómo me sentí.

MADRUGADA DEL 25 DE DICIEMBRE

0:12 ---> Empiezo. El libro está dedicado, como no podía ser de otra manera, a doña Letizia. Qué Dios me pille confesado. Ya me había leído algunos fragmentos sueltos, pero leérmelo entero jamás. Definitivamente, soy masoquista.

0:17 ---> La Campos presume de haber sido una de las primeras personas en conocer la noticia de la pedida de mano de Letizia y el príncipe, pero se justifica diciendo que no dio la noticia porque "no se atrevía". Finalmente, es su hija Terelu (que en aquellos tiempos trabajaba en esa cadena de televisión tan seria e imparcial que es Telemadrid) la que suelta la bomba... Aunque lo hace de una forma un poco extraña: "[...] El príncipe Felipe tiene novia. Se va a anunciar hoy. Es periodista y su apellido tiene nombre de magdalenas". Y añade: "De ahí a Ortiz, sólo un paso; y del apellido al nombre, otro". Con dos cojones, sí señor. Si los presentadores de informativos hicieran lo mismo, los telediarios serían una fiesta: "La luz subirá en enero un 13%. El principal responsable de esta subida es un @%#& llamado José Manuel y cuyo apellido coincide con el de una ciudad donde veraneaba Antonio Machado". De ahí a Soria, no hay más que un paso, claro que sí.

"¡Me importa una mierda! Mis lectores deben conocer la terrible magnitud de esta basura".

0:30 ---> "[...] Ya estoy viendo a los rancios queriendo conservar las esencias de la tradición. No se dan cuenta de que lo que necesita la monarquía es precisamente adaptarse a los tiempos, porque si no languidecería hasta morir [...]". De eso nada, señora mía. La monarquía no es que necesite adaptarse a los nuevos tiempos... Lo que pasa es que es un sistema tan rancio que, por mucho que evolucione, seguirá siendo una fórmula tan caduca como innecesaria, una reliquia del Antiguo Régimen que no encuentra su razón en nuestro siglo, del mismo modo que tampoco lo encontraría el feudalismo o el programa de reformas económicas del PP. Por mucho que cambie, la monarquía seguirá siendo lo que ha sido siempre: una élite de oportunistas a los que mantenemos los de abajo.

0:45 ---> "[...] Yo no estoy de acuerdo con que mis hijas se eduquen petrificadas ante una maquinita -se refiere a una hipotética bronca que ha tenido la Leti con Felipe por el tiempo que pasa con las infantas jugando a la Play Station... La madre que la parió-. Prefiero la literatura. Quiero que las dos crezcan familiarizadas con la lectura, como su madre, y vayan aprendiendo la belleza de las palabras, el valor y la riqueza de los mundos que viven dentro de las páginas de un libro". ¡Oigh...! ¡Qué profuuundooooo...!

0:56 ---> "[...] Voy a coger carrerilla y [...] anunciarle que este año, a Mallorca, se van sus reales padres y sus altezas las hermanas [...] Ahora tengo que aguantarme y callar. Sí, callar como siempre; callar como ordenan las normas y la estabilidad de todo un país. A veces ser princesa es una gran y soberana putada". ¡Oooohhhh! ¡Qué rebeeeeldeeee...! De ahí a organizar una manifestación para rodear el Congreso y poner bombas no hay ni un paso. Yo de ella me andaría con ojo, no vaya a ser que con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana terminen metiéndola en la trena.

1:20 ---> "Ojalá el futuro sea aceptar lo inevitable: la realidad de un mundo de igualdad entre hombres y mujeres [...] Y esto, ¡ojo!, con o sin corona. Esto, como modelo de normalidad entre los seres humanos, al margen de géneros y de posiciones laborales y sociales". ¡Venga ya, hombre! No me jodas... Qué fácil resulta soltar semejante retahíla de chorradas moralistas teniendo ya la vida resuelta. Y lo peor es que éstos son los propios pensamientos de la Campos...

1:51 ---> Habla de cómo la Iglesia le puso la zancadilla por haberse divorciado y de cómo tuvo que pasar por el aro para casarse con su hombre. Me hace gracia que ahora se ponga romántica cuando hasta no hace un par de párrafos se le había hinchado la vena feminista. ¿Será bipolar?

1:55 ---> Sale a relucir el nombre de Rouco Varela. ¡Vade Retro, Satanás! Si repites el nombre de Rouco Varela tres veces delante de un espejo, aparece y te mete un crucifico por el culo.

1:59 ---> "[...] había encontrado al hombre de mi vida. No estaba dispuesta a renunciar. Y si hubiera tenido que convertirme al budismo, lo hubiera hecho sin pestañear. Por cierto, no habría sido la primera de mi nueva familia". Más de lo mismo. La tía va de "cool" y de mujer independiente, pero por "responsabilidad y por amor" se casó con el príncipe según el rito católico. La madre que la trajo...

2:06 ---> La tía se lamenta del paso de su abuela por el Juzgado (para aquellos que no lo recuerden, hace un par de años la familia de Letizia estuvo implicada en un caso de corruptelas y evasión de capitales... Lo que nos demuestra que los chanchullos no son patrimonio de Urdangarín y compañía).

2:16 ---> ¡Dios, qué asco de libro! ¡Y pensar que tuvieron los santos cojones de editarlo! ¿Y por qué no me editan a mí? ¡Yo también quiero que Planeta publique mis mierdas...!

2:32 ---> "Soy de la Generación Nocilla"... Pues mira, a mí mi madre ponía en la mochila un paquete de paquetes "Mimo" y no me verás presumir. Pero espera, que la cosa sigue: "[...] Soy de una generación en la que los abuelos no son seres ausentes"... ¡Claro que sí, coño! Díselo entonces a la cantidad de abuelos que se están dejando media pensión en mantener tanto a sus hijos como a sus nietos. Pero claro, no podemos reprocharles nada a Letizia porque sus abuelos "no fueron seres ausentes"... Vivir para ver...

2:47 ---> Voy a tomarme un descanso de cinco minutos. Me ha parecido escuchar a Papá Noel trastear en el salón...

2:56 ---> Pues no, se trataba de Cristina Cifuentes, a la que he dado de comer después de las doce y ahora está mutando en algo parecido a Cristóbal Montoro...

2:57 ---> "[...] Ese diablillo de Peñafiel ha dicho muchas veces: «Lo que me más me gusta de Letizia es su familia» [...]". Tercera alusión a Peñafiel en lo que va de libro. Teniendo en cuenta lo bien que se llevan él y la autora, no me extraña nada. Es más, estoy seguro de que volveremos a encontrárnoslo otras potocientas veces más.

3:05 ---> En un intento por reciclar material, la Campos mete en el texto una carta que le escribió a la abuela de Letizia el día de la boda de su nieta. La misiva termina con un "¡Larga vida a los Príncipes de Asturias!". La Campos, además de cursi, es monárquica. De puta madre. Sólo llevo leídas diecinueve páginas y ya me están dando ganas de tirarme por el balcón. Creo que va a ser una reseña muy larga.

3:14 ---> "[...] Ella -supongo que se referirá a su abuela, porque esta tía se expresa fatal y tan pronto te habla de una cosa como de otra- era un ser luminoso que siempre estaba en una dimensión distinta"... Estoooo... ¿QUÉ?

La abuela de la princesa Letizia según María Teresa Campos.

3:18 ---> Pues no, se refería a su hermana... la que murió en extrañas circunstancias (ahora mismo, no recuerdo si fue por una sobredosis o por muerte natural, la verdad es que me la trae al fresco). También hace referencia a la demanda que puso su otra hermana a la prensa y a una carta que el marido de ésta escribió al periódico "El Mundo" -en ambos casos, quejándose del trato que recibían por parte de los periodistas-. Todo está, por supuesto, escrito muy por encima, como si María Teresa se hubiera querido ahorrar la incomodidad de narrar esos momentos... O, directamente, como si no tuviera ni zorra idea de lo que habla. Después de todo, sabemos que es ella la que habla por la boca de Letizia. 

3:24 ---> ¡Bah! ¡A la mierda! Me voy a acostar...

26 DE DICIEMBRE, POR LA TARDE

16:14 --->  Aquí vamos de nuevo.

16:15 ---> "[...] hay que comprenderlos un poco -dice refiriéndose al rey y su incidente con el elefante- Fueron educados para ser diferentes y tener privilegios [...]". ¡¿Pero tú de qué cojones vas?! Y no se lo digo a la princesa, sino a la Campos. Joder, vale que seas monárquica y toda esa mierda, pero de ahí a vendernos el cuento de "El rey no es malo, es que lo han educado así". Me cago en la leche... Con razón la gente después vota al PP y ve 13 TV... "Si las cosas están así, no merece la pena cambiarlas"... Entre Marhuenda, Isabel Durán y los discursos xenófobos de Isabel San Sebastián no habrá quien nos haga levantar cabeza... Ascazo por un tubo.

16:17 ---> "[...] Si yo me hubiera dedicado a la política... quién sabe si no podría haber llegado a ser presidenta. ¡Hay cada una...! ¡A la Merkel ya le vale, y a la argentina se le ha ido la olla!". ¡Claro que sí, joder! Eso de nacionalizar compañías petrolíferas no esá nada bien. No importa que una corporación extranjera venga, te pague cuatro perras por llevarse los recursos de tu país y te ningunee... No, hay que plegarse a  los intereses de las grandes compañías. Y si son españolas, pues mejor. Al fin y al cabo, es lo que nos han enseñado durante cincuenta años de capitalismo neoliberal. ¡Arriba España, coño!

16:22 ---> La verdad, si voy a pasarme la tarde tomando nota de la cantidad de chorradas que suelta esta mujer, casi que mejor dejo el libro... Tengo mejores que hacer.

16:23 ---> ¡Qué cosas digo! En realidad puedo tirarme toda la tarde así si es preciso...

16:28 ---> "[...] Lo mejor de mi suegro es que es muy campechano". No me lo puedo creer. ¡Lo ha dicho, lo ha dicho...!

Gracias, Peter. Ya lo hemos oído.

16:33 ---> Ahora cuenta no sé qué historia sobre lo mal que la mira la infanta Elena y de cómo las cosas con Cristina se han enfríado. ¡Hasta presume de haberse olido los chanchullos de Urdangarín antes de que el escándalo se hiciese público! ¡Pero qué lista es Letizia, qué lista...! Con razón se ha casado con quien se ha casado... Con ese hombre tan gallardo y apuesto que es Felipe, nuestro amado Príncipe de Asturias... No me extrañaría nada que a María Teresa se le hubieran mojado las bragas a la hora de describirlo, porque mira que lo pone por las nubes...

16:36 ---> Paso de esta mierda. Lo dejo.

MADRUGADA DEL 27 DE DICIEMBRE

1:13 ---> Empecemos de nuevo. Nos habíamos quedado en el Capítulo 7. Me encantan lo breves que son los capítulos que componen esta basura. Al menor descuido (y a menos que seas alguien con dos dedos de frente) corres el peligro de haberte leído el libro sin proponértelo.

1:22 ---> "[...] No voy a hablar, pues, de los dos presidentes que he conocido. No quiero ni que en pensamientos pueda deslizarse el mínimo atisbo del pie del que cojeo, de quién de los dos me parece mejor o si me gusta más el de antes o el de ahora. No. Eso sí, me caen bien sus esposas". En otras palabras: "No tengo ni idea de a qué partido vota doña Letizia, por lo que casi que mejor me callo, no vaya a meterme en un follón de esos tan feos y tenga que indemnizar a la Familia Real como en su momento tuve que hacer con los... ejem... Aznar".

1:32 ---> "Si se tiene autonomía plena, si se recibieron todas las transferencias, si el Estado español es solidario cuando alguna Comunidad lo necesita, entonces…, ¿por qué es malo?, ¿por qué les produce ese rechazo formar parte del Estado español?". ¡Uuuuuhhhhh! No sé qué dirán de esto en Bilbao o en Barcelona, María Teresa. "¿Y cómo sería esa independencia? ¿Y por qué es bueno ser europeo y no lo es ser español? ¿Serían europeos los catalanes si dejan de ser españoles o permanecerán a la espera de que Europa, como en su día a España, los acoja? [...] Sería bueno que se tuviera un especial cuidado en ciertas declaraciones que dan aire a la mecha independentista". ¡Joder, tía! Si te oye Daniel Estorach, se caga en tus muertos y te bloquea en Facebook. A todo eso, ¿qué solución sería la más apropiada según el tándem María Teresa / Doña Letizia? Vamos a verlo: "Seguro que hay un camino intermedio; aunque sea como aquello de «juntos pero no revueltos». Ojalá quienes tienen la responsabilidad sobre esta cuestión la pongan bien en práctica". Pues nada, nada... Nada de mojarse, que eso es muy difícil. Que se ocupen de solucionarlo esos señores tan aburridos con traje y corbata que hablan en el Parlamento, que Doña Letizia ya tiene bastante con elegir qué trapitos llevará ese día.

1:45 ---> "Si se pudiera dar permiso para ser independiente cinco años, por ejemplo, para que luego decidan si se quedan o se van, ¿qué pasaría? ¿Y con la deuda…? ¿Y si luego somos nosotros los que no queremos que vuelvan…?". ¡JA, JA, JA, JA. JA...! Sí, ya... Seguro que querrán volver... Más chorradas: "Estoy cansada de escuchar que el rey no ha sido votado como jefe de Estado, como se haría con un presidente de la república. Equivocado: lo hicimos en 1978, cuando con la Constitución elegimos nuestro sistema de gobierno". De nuevo se equivoca, señora mía: yo no le voté. Y teniendo en cuenta que más de la mitad de los españoles nacimos después de ese año, creo que ya va siendo hora de que tengamos el derecho de volver a votar El resto son posturas inamovibles que no ayudan nada a la convivencia... Posturas retrógradas y anacrónicas como la suya, María Teresa.

1:56 ---> "También están los que intoxican con el dinero que costamos. ¿Qué piensan, que la república es gratis? Pues no: es más costosa. Y hay quien se cree que si España dejara de ser una monarquía sólo tendría un presidente. ¡Pues tampoco! Habría dos: el de la república y el del Gobierno". Y la tía se queda tan pancha. Genial. Evidentemente, la República no saldría gratis, pero al menos no tendríamos a una panda de perros sarnosos que, por aquello de la estirpe y el derecho divino, se creen con derecho a gobernarnos. Aparte de que la monarquía es un régimen anacrónico cuya existencia pone en jaque el principio de que todos los hombres nacemos libres e iguales (le recomiendo la "Declaración de Derechos de Virginia", la "Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano" o el propio "Manifiesto Comunista"). Tal vez esto le suene, querida María Teresa... ¿O es que tiene la cabeza tan metida en el culo que es incapaz de pensar con claridad?

2:04 ---> Este libro me pone de una mala ostia impresionante. No puedo con él. A tomar por culo, me voy a dormir.

28 DE DICIEMBRE, POR LA TARDE

19:08 ---> Vuelta la mula al trigo...

19:12 ---> Letizia lee mucho y es muy culta... De hecho, es tan culta, tan culta, que si fuese más culta le estallaría la cabeza. Es TAN CULTA, que si la conectasen a un ordenador para que le enseñase cosas, éste se sobrecalentaría y mataría a todos los que estuvieran a su alrededor (Gracias, Homer). Según Letizia, los amigos de Felipe eran una "pandilla de pijos". Como toda mujer culta, Letizia ha modelado a su hombre según sus gustos: "[...] ¿Soy una mandona por llevarle a ver un tipo de cine que no sean las llamadas películas de acción? [...] ¿Soy una mandona por darle otro aire a su ropa, quitándole el uniforme de niñato perenne y modernizando aquel look rancio y anodino con que se presentó en mi vida? ¿Soy una mandona por proponerle en Nueva York salir a cenar con Antonio Muñoz Molina y Elvira Lindo en lugar de irnos de copas con un puñado de yuppies engominados hasta los pelos del ombligo?". No es por nada, pero ir a Nueva York y quedar con escritores famosos para cenar es MUY PIJO.

19:22 ---> "[...] Sí, mi marido es un hombre brillante, un hombre perfecto; tanto que algunos de sus primos lo llaman Bond, por James Bond, naturalmente"

Pues eso.

19:23 ---> Viene del epígrafe anterior: "[...] No podían encontrar otro ejemplo mejor, viniendo de su círculo, donde la filmografía, como digo, es cuestión de héroes tirándose en paracaídas desde un helicóptero. Hombre, puestos a comparar, a mí me gusta más creer que su grado de perfección es similar al de un soneto de Borges". Pero por el amor de Dios... ¿Cómo puede decir semejantes burradas? Es como si yo dijera: "¡Oh, el grado de perfección de esta chuleta de cerdo está a la altura de una novela de Corín Tellado!". O tal vez: "¡Ah, el zurullo que he dejado en váter es tan grande como la belleza de una escultura clásica del perído Helenístico!"

19:36 ---> "Como feminista convencida, me parece absurdo que la apariencia externa de la mujer importe tanto". A lo que después añade: "El físico sigue siendo una buena tarjeta de presentación en la vida [...]. A todo esto, voy a buscarme un buen cirujano plástico, bueno y discreto. Quiero que todos me vean más guapa que nunca y no sepan por qué... Por cierto, tengo que llamar a Varela para preparar los modelos de la nueva temporada. Espejito, espejito... tengo que ser, también en esto, la mejor". Ya no sé si me están vacilando o si la tía es bipolar, pero creo tengo que ir al médico a que me mire esos pequeños bultitos que me están saliendo en el puto cerebro...

19:46 ---> "[...] Leonor será una infanta tan o más querida que la Chata, aquella Isabel II que tan popular fue entre los madrileños [...]". Esteeeeee... No.

Isabel II tomando sus maletas hacia el exilio.

Isabel II teniendo sexo con un burro.

Isabel II violando a un ministro.

Isabel II... Bah...

Isabel II fue muy querida por los madrileños, sí...

19:51 ---> "Soy una profesional y una mujer del siglo XXI". ¡Joder, qué cansina...!

20:14 ---> "¡Dios mío, qué malo es el dinero! Y esos que se suben en un ladrillo y se marean. No sé, no sé cuánto puede resistir un amor por grande que sea. ¿Y los niños...? Pobrecitos". ¡Sí, qué jodidamente malo es el dinero! ¡Cuánto materialismo prosaico...! ¡Quién no tiene dinero es porque no quiere! ¡Venga, cojamos nuestro dinero y tirémoslo por el váter! Y los niños... ¡Pobres niños...! ¿Pero es que nadie va a pensar en los niños?

20:18 ---> Habla de lo duro que es ser princesa en vacaciones y se lamenta de no tener "muchas parcelas de libertad"... "Bla-bla-blá... Soy princesa... Bla-bla-blá... No tengo intimidad". ¡Dios, esto es eterno...!

20:18 ---> "¡Qué día de calor! Sería maravilloso poder estar en una playa a solas con Felipe y dejarnos llevar por las olas y los besos como Burt Lancaster y Deborah Kerr en De aquí a la eternidad. Bueno, o como Rosa Benito y Amador Mohedano en Supervivientes". Ahora sí que se acabó. A tomar por culo todo. Lo dejo.

CONCLUSIÓN:

El libro es una completa basura. Hay determinados pasajes en los que María Teresa podría haber sido algo más valiente y “mojarse” un poco más, pero optó por darle al relato un tono autocomplaciente y ridículamente emotivo. Letizia quiere mucho a su marido y a su hijas... Y ya está, supongo que eso es todo. Yo también quiero mucho a mis padres y a mi novia, pero no por eso voy a escribir un libro repitiéndolo cada dos por tres. También sé que robar está mal y que el mundo sería un lugar mejor si no hubiera guerras y gente como Alfonso Merlos. El resto de la vida privada de la princesa (sus pensamientos, sus inquietudes, su opinión sobre Juan Carlos...) queda difuminado entre tanto amor y moralina de tres cincuenta. La narración no deja de ser una mera descripción de lugares y situaciones comunes que harían vomitar de rabia incluso al público de “Los Serrano”. Sobre el discursito monárquico, pues eso... Es tan evidente que llega a resultar deleznable.

Eso sí, los capítulos son lo suficientemente breves para que los lectores (amas de casa, octogenarios y quinquis) no se cansen a mitad de lectura y conserven la ilusión de haberse terminado un libro por primera vez. No sé de cuántas páginas constará el libro original, pero el hecho de que esté impreso en tapa dura ya me hace pensar que el tamaño de las letras debe ser mastodóntico. A eso se le suma el amplísimo dossier de fotos que aparece al final del libro (todo fotos oficiales y sacadas directamente de las hemerotecas, faltaría más, que eso de extraer fotos de la princesa sentada en el baño no está nada bien). No hay que ser demasiado listo para que comprender que cuanto mayor sea el número de páginas y fotografías, más caros serán los costes de impresión... Lo que significa que el precio de cara al público será de agárrate y no te menees. Marketing puro y duro. Y es que mientras haya tontos, habrá negocio.

Lo del dossier de fotos se las trae, dado que debajo de cada fotografía hay una reflexión tonta en plan “¡Qué duro es ser princesa!” o “Me gusta tanto leer que lo hago hasta cuando mi marido está dando un discurso”. Ya digo, la cosa hubiera tenido algo de gracia de no haber sido porque casi todo son fotos oficiales de la Casa Real o bien imágenes de archivo, contribuyendo a darle al conjunto un aire si cabe todavía más imbécil. De lo peor.

* El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores.

viernes, 21 de febrero de 2014

La vida en la Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Herramientas mentales: el tiempo y el espacio (II)

Este tiempo tiene sus propias características. La Iglesia únicamente cumple su papel según determinadas ocasiones. Las campanas sólo se tocan a la hora de llamar a la misa o a la oración y en ciertas ocasiones especiales (en el caso de los entierros). En cuanto al trabajo, los habitantes de Montaillou no parecen tener mucho apego por él. Salvo las labores en el campo, parece que las actividades artesanales no eran algo prioritario. Sorprendentemente, los aldeanos podían permitirse abandonar tales ocupaciones e irse a descansar: "(…) no conciben la jornada sino cortada por pausas largas e irregulares, durante las que charlan con un amigo, trasegando o bebiendo vino (…)". De hecho, el tiempo dedicado al ocio era bastante amplio: "(…) se practican ampliamente las horas de paseo y más aún la de la siesta, sobre todo, cuando el sol aprieta (…)". Esta situación de asueto y “descanso permanente” contrasta con la idea de dureza y escasez que habitualmente suele tenerse sobre la Edad Media.

Miranda de Ebro en la Edad Media. Muchas aldeas se crearon en torno al campanario de una iglesia. FUENTE: Wikimedia Commons.

El modo que tenían las gentes del Medioevo de referirse al tiempo no es una cuestión baladí. Y más si tenemos en cuenta las dificultades existentes que había para medirlo (los relojes mecánicos no se inventaron hasta comienzos del Renacimiento y los relojes de sol, arena y agua eran patrimonio exclusivo de las grandes urbes). ¿Cómo podría medirse el tiempo en un pueblo como Montaillou? 

Campesinos recogiendo el trigo. FUENTE: Burbuja.info.

En primer lugar, y siguiendo el ejemplo del autor, tendríamos que dividir el tiempo según la forma en el que queramos expresarlo. Para las pausas muy breves o periodos de tiempo excesivamente cortos, los habitantes de la aldea utilizan expresiones del tipo “dos padrenuestros o tres avemarías”. Las oraciones como método de medición serían válidas para referirse al paso de las horas o de los minutos. Así, en otras localidades se utilizarían otras expresiones mucho más familiares (vistas claro está, desde una perspectiva actual), que irían desde el clásico “un momentito” hasta las imprecisas “una breve pausa”“una gran pausa”, etc. 

jueves, 20 de febrero de 2014

La vida en la Edad Media: Mentalidades y sensibilidades - Herramientas mentales: el tiempo y el espacio (I)

Comentario desarrollado a partir del libro Montaillou, aldea occitana, de 1294 a 1324, Madrid, 1988, pp. 400-425, de E. Le Roy Ladurie).

FUENTE: Todo colección.

El presente seminario trata de analizar las relaciones del hombre medieval con el tiempo y el espacio. La visión que éste tenía de ambos elementos era completamente distinta a la concepción que tiene el hombre moderno sobre los mismos, llegando, aún así, algunos de sus rasgos hasta nosotros. 

Grabado de una aldea medieval. FUENTE: Instituto de Estudios Medievales y Renacentistas.

Empecemos por la cuestión del tiempo. En primer lugar, el autor introduce en el texto la división que realizó J. Le Goff en cuanto a la división del tiempo propugnada por este último. Así, se refiere al “tiempo del mercader” y al “tiempo de la Iglesia”, a los que no duda en calificar de hermanos enemigos. Si tenemos en cuenta que el oficio de mercader siempre fue visto por la jerarquía eclesiástica con cierto recelo, esta denominación no debe extrañarnos. El tiempo sólo pertenece a Dios, de modo que las actividades terrenales (entre ellas el trabajo en las manufacturas) debe quedar en un segundo plano. De no ser así, el mercader estaría faltando a las leyes de Dios, y en un exceso de celo podría caer en el delito religioso de la usura. Hay, por tanto, una clara contraposición entre el tiempo de la religión (un tiempo de tranquilidad y recogimiento) y el tiempo del mercader (el tiempo de la ciudad, del dinero y las prisas).

Artesanos conversando. La concepción del tiempo variaba según se viviera en el campo o en la ciudad . FUENTE: Gallica.

Lo que nos propone el autor es que esta división podría ser válida en las ciudades (burgos), lugares que estaban experimentando un fuerte crecimiento gracias al comercio. Pero, ¿podría tener el tiempo en la aldea cabida en esta clasificación? Teniendo en cuenta que la aldea medieval (en este caso Montaillou) vivía de espaldas a la ajetreada vida en las ciudades, la división de Le Goff no sería válida. El autor pues, no tiene reparos en crear una nueva categoría: el tiempo de la aldea o del aldeano, un tiempo que bien podría ser considerado como natural. 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Canarias en el Discurso-Tratado de Antonio de Herrera (y II)

El tratado está dividido en tres partes. En la primera, y a modo de introducción, nos habla sobre los orígenes de la Conquista, recordándonos como Juan de Bentancor, al servicio de la Corona castellana, se enfrascó en el proyecto de ocupar las islas y extender así los dominios castellanos. En esta primera parte hace su primera aparición Juan de Barros, el cronista portugués al que el español no dudará en corregir en varias ocasiones.

Los escritos de Juan de Barros fueron debatidos por Antonio de Herrera. FUENTE: Wikimedia Commons.

Juan de Bethencourt, el artífice de la Conquista Señorial y de las primeras expediciones castellanas a Canarias. FUENTE: GEVIC.

La segunda parte prácticamente representa el grueso del texto. En ella nos encontramos con las ya citadas cartas que Juan II  de Castilla remitió al portugués, Alfonso V, durante el tiempo que duraron las diferencias entre ellos. En ellas se aprecia el trabajo de investigación del cronista, mostrándonos una documentación que podemos considerar de “primera mano”. A pesar del estilo farragoso del texto, el mensaje es claro y contundente. El castellano exige al rey lusitano que los actos piráticos llevados a cabo por los marinos portugueses en las Islas cesen de forma inmediata, y que Alonso V actúe como una parte implicada y no como un simple mediador. Se le pide también que los protagonistas de tales acciones sean llevados ante la corte de Castilla para ser juzgados. Una segunda carta vuelve a trasladarnos a los orígenes de la Conquista, en el que el nombre de Betancort y su sobrino Maciot cobran especial protagonismo. Antonio de Herrera aprovecha para recordar a Juan de Barros afirmando que las Canarias pertenecían a Castilla, aludiendo que sus reyes le habían otorgado su conquista a Juan de Betancort. El cronista portugués, en cambio, se apoyaba en la tesis de que Maciot de Betancort había vendido los derechos de la conquista a terceros, y que éstos habían recaído finalmente en manos de Portugal. La puntualización que le hace el español a Barros resulta, cuanto menos, interesante. 

El rey de Portugal, Alfonso V. El monarca portugués tuvo pretensiones sobre Canarias. FUENTE: Wikimedia Commons.

La rivalidad de Castilla y Portugal por Canarias terminó con el Tratado de Alcaçovas. FUENTE: El blog de un palmero.

Llegamos finalmente a la tercera parte del Tratado, la cual viene a ser una descripción de Canarias, atendiendo a su localización geográfica y haciendo una breve referencia a los autores clásicos como Homero. De esta manera, el autor también hace mención a sus antiguos habitantes y del uso que se hizo de las nuevas tierras tras la finalización de la Conquista. 

Canarias en el Discurso-Tratado de Antonio de Herrera (I)

Podéis consultar el artículo original aquí.

Tal y como se nos dice al comienzo del artículo, lo que primero llama la atención en Antonio de Herrera es su inusitado interés por el estudio y la investigación, convirtiéndose, gracias a sus trabajos, en uno de los cronistas más relevantes de su tiempo. Su obra no sólo abarca temas históricos, sino también literarios, si bien es cierto que éstos quedan empequeñecidos al lado de los primeros. Sus trabajos sobre la conquista de América (y especialmente su Crónicas de las Indias) le convirtieron en todo un erudito en el tema, llegando incluso a convertirse en uno de los cronistas más estimados por el Rey. De hecho, parece que la importancia de esta obra fue tal que varios de sus sucesores desecharon la idea de continuarla, conscientes de que Juan de Herrera ya había contado todo lo que había que decir. 

Grabado de Antonio de Herrera. FUENTE: Wikimedia Commons.

A las Crónicas de las Indias le siguieron varios trabajos más de corte histórico (Historia general de los hechos de los castellanos en las Islas i Tierra Firme del mar Océano, Historia general del mundo en tiempos de Felipe II, Historia general de los hechos castellanos, entre otros), algunos de los cuales se encargó de traducir al holandés. Estamos, sin lugar a dudas, ante uno de los personajes más destacados en el mundo cultural finales del siglo XVI y comienzos del XVII.

Portada de la Historia General del mundo en tiempos de Felipe II. FUENTE: Wikimedia Commons.

Como ya habrá podido deducirse tras la lectura de uno de sus títulos, Juan de Herrera también prestó atención a las cuestiones relacionadas con Canarias, tales como el litigio entre los Reinos de Castilla y Portugal por ver a quién pertenecían los nuevos territorios. Para ello, no dudó en indagar en la correspondencia mantenida por los monarcas de ambas Coronas. En un momento en el que la ruptura de Portugal con España era un hecho, el cronista se permite escribir al Rey con el fin de instruirle sobre las difíciles relaciones diplomáticas que habían mantenido ambos reinos. El pleito por la posesión de Canarias le servirá de pretexto. Comienza así su redacción del Discurso Tratado del descubrimiento y derechos de las Islas de Canaria y las diferencias que sobre ellas huvo entre Castellanos y Portugueses

La vida en La Edad Media: mentalidades y sensibilidades - Análisis de textos sobre literatura cortés (y IX)

En cuanto al texto, el tema central que podemos extraer para el estudio de la Historia de las mentalidades es el relativo a la alimentación y a las prendas de vestir. Quizá lo más destacable del fragmento sea esa escena palaciega en la que el señor de la casa intima con la más hermosa de sus doncellas (la propia Aelis). A diferencia de lo que sucedía en el relato de Sir Gawain, aquí la mujer cumple con su papel ornamental, destinado al entretenimiento del hombre. Se hace una pequeña mención al vestuario medieval, tales como pellizas, camisas, calzones, etc. 

El vino fue una bebida muy popular entre los nobles. FUENTE: Universidad de Alcalá.

Durante la velada, el conde y sus acompañantes consumen todo tipo de frutas (las cuales, en efecto, solían tomarse después de la cena), especialmente peras y manzanas, las cuales crecían en los vergeles de los palacios. Normalmente, la fruta era acompañada con un poco de vino. En el caso del vino francés (que es el que nos ocupa) éste tenía fama de matarratas. Como hoy, su calidad dependía de la antigüedad de la cosecha (con la diferencia de que se preferían los vinos jóvenes a los viejos) y de si habían sido pisados a pie o no. Tal y como comentábamos anteriormente, cabe destacar la importancia que tenía la carne en la alimentación de los nobles. Los aristócratas contaban con un cuerpo de cazadores que les dispensaban todo tipo de carnes. En este caso, se habla de la carne de  ave. No hace falta decir que su consumo era patrimonio casi exclusivo de los nobles, pues hemos de tener en cuenta que varios campesinos adscritos a la tierra tenían prohibido cazar. 

Bibliografía: 
  • Abboud Haggar, Soha. Honor, fe y valor (El espíritu de la caballería). Revista Muy especial número 37: La Europa medieval. pp. 22-27.
  • Aznar Vallejo, Eduardo. Vivir en la Edad Media. Arco Libros. Madrid. 1999. 
  • D´Hacourt, Geneviève. La vida en la Edad Media. Oikos Tau. Barcelona. 1991.
  • Deissinger, Ernst. Quien a hierro mata, a hierro muere. Revista Muy especial número 37: La Europa medieval. pp. 90-95.
  • Ott, Norbert. La vida en la Edad Media (los caballeros). Revista Muy especial número 37: La Europa medieval. pp.62-65.

La vida en La Edad Media: mentalidades y sensibilidades - Análisis de textos sobre literatura cortés (VIII)

Merece la pena destacar el cargamento que los protagonistas llevan a bordo, gran parte del cual iba destinado a los estamentos más poderosos. Encontramos “telas de seda de colores”, un tejido que muy pocos podían permitirse (sobre todo si tenemos en cuenta que la seda se importaba desde Oriente y que la mayoría de la población tenía que conformarse con el lino); “una preciosa vajilla de Tours”, ideal para la mesa de un noble (y más si tenemos en cuenta la escasez de los utensilios de cocina en los hogares más humildes); y “aves de presa importadas desde España”, ideales para la práctica de la cetrería (un ejercicio muy popular entre los aristócratas).

La cetrería era una práctica muy popular entre los aristócratas. FUENTE: Caballos Al Kadar.

La misteriosa desaparición de Aelis sume a Guillermo en el más profundo de los pesares. Ese es el argumento de Una velada en casa del conde Saint-Gilles. El caballero Guillermo va pedirle a la joven Aelis que se case con él. Pero cuando está a punto de entregarle el anillo, un escoufle aparece y se lo lleva volando. Guillermo sale en busca del ave, recupera la joya y regresa junto a su amada… Pero para su sorpresa, descubre que su prometida ha desaparecido sin dejar rastro. 

Dos nobles disponiéndose a salir de caza en compañía de sus halcones. FUENTE: Arcoflis.

Tras buscarla en vano durante varios años (siete, según el texto), Guillermo no duda en eliminar a cualquier escoufle que se cruce en su camino, pues considera que esas aves fueron las responsables de su desgracia. Tras encontrarse con una partida de cazadores, decide unirse al grupo, pero pronto queda en evidencia al comportarse de forma tan sanguinaria con uno de los animales que ha cazado. 

La vida en La Edad Media: mentalidades y sensibilidades - Análisis de textos sobre literatura cortés (VII)

Pese a que el enemigo es superior en número, la confianza que deposita la dama en Gawain le vale a éste para superar cualquier dificultad (un actitud, como ya se ha visto, muy recurrente en este tipo de literatura). Sin embargo, la dama no está dispuesta a quedarse de brazos cruzados y participa en la defensa del torreón. Con este acto, se pretende acabar con el papel puramente ornamental que tenía la mujer en estas historias y, por qué no decirlo, en la vida real. Se concebía a la mujer como un ser destinado al entretenimiento del hombre. Las piezas de ajedrez que arroja la bella aristócrata sobre los burgueses rompe con dicho planteamiento, y ya de paso, nos arranca una sonrisa. 

Gawain en compañía de su escudero. FUENTE: Wikimedia Commons.

El viaje de Kaherdin es un episodio de Tristán e Isolda (historia universalmente conocida gracias a la ópera wagneriana). Lo más reseñable de este fragmento quizá sea la imagen que el autor nos da de Londres, una ciudad en plena expansión económica gracias al tráfico fluvial y a las ferias que se celebraban en sus proximidades. Así, se trata de resaltar el papel cosmopolita de la ciudad, pues a través del Támesis “llegan los productos de todas las regiones visitadas por todos los mercaderes cristianos”. 

Plano de Londres durante la Edad Media. FUENTE: Cavaleiros da Távola Goiana.

Recreación del Londres medieval. FUENTE: Cockney.

Se hace también referencia al viaje que inician los protagonistas desde Francia hasta Inglaterra, aludiendo que dicho trayecto duró “veinte días y veinte noches”, refiriéndose con total seguridad a las duras inclemencias del tiempo y a las dificultades de la navegación. 

martes, 18 de febrero de 2014

La vida en La Edad Media: mentalidades y sensibilidades - Análisis de textos sobre literatura cortés (VI)

Ignorante de los rumores que corren sobre él, Gawain es conducido ante una dama, la cual se compromete a entretenerle. El caballero trata de hacerse el galante con ella, lo que consigue sin ningún esfuerzo. Es entonces cuando entra uno de los vasallos del dueño del castillo, quien tacha a Gawain de traidor. Tras insultar a la dama, el villano huye de la presencia de la pareja. 

"¡Cariño, no es lo que parece!". Un marido engañado a punto de poner fin a su matrimonio. FUENTE: The British Library.

Alrededor de la torre se ha congregado todo el pueblo, dispuestos a acabar con las vidas del innoble hidalgo y la disipada señora. Las referencias que el autor hace a las autoridades del burgo están llenas de ironía (“todas personas gruesas, como son esas gentes que no tienen costumbre de comer pescado”). Se pretende así ridiculizar las ambiciones de la burguesía y mostrar así su escaso interés por mantener los preceptos de la Cuaresma. Así, la carne era patrimonio de los poderosos, en clara contraposición con el clero y los estamentos más humildes, que tenían el pescado como un elemento habitual en su dieta.

Unos caballeros muestran su valía ante el rey y sus vasallos. FUENTE: The British Library.

Con el fin de alertar a la población, las campanas de la Iglesia (asociadas al reloj) repican una y otra vez, aunque en esta ocasión no llaman a la misa, sino a la defensa de la ciudad. Los burgueses se arman como buenamente pueden (lo que contrasta con sobrino de Arturo, debidamente pertrechado) y tratan de forzar la entrada de la torre. Pero no cuentan con la destreza de Gawain, que repele con éxito todas las embestidas de sus enemigos. Cabe destacar la torpeza de la que hacen gala los burgueses en comparación con la heroicidad del caballero. Sin embargo, el autor del texto comete una irregularidad digna de señalarse, pues varias ciudades medievales contaban con una milicia destinada a defender el burgo en caso de necesidad. Resulta obvio señalar que este cuerpo defensivo no aparece en el texto. 

La vida en La Edad Media: mentalidades y sensibilidades - Análisis de textos sobre literatura cortés (V)

Al igual que había sucedido con Un valvasor hospitalario, se hace referencia a ciertas prendas de vestir. La reina, “sin saya ni brial, aparece vestida tan sólo con una camisa blanca sobre la cual se había colocado un manto escarlata y de cisemus”, mostrándonos así un retrato de las prendas del amor. No me gustaría acabar, sin antes mencionar la complicidad entre el autor y sus posibles lectores cuando el primero detiene la narración en el momento en el que Lanzarote se arroja a los brazos de Ginebra (“en este asunto mantendré silencio; esas son cosas que no se deben decir en cuento. El más delicioso de los placeres es el que no se cuenta”). Así, el ritmo de la narración queda interrumpido cuando se sabe que la infidelidad de Ginebra supondrá la ruina del senescal encargado de protegerla, pues sus heridas se confundirán con las del caballero, dejando al lector con la intriga de lo que sucederá. 

La mujer, promotora de la tentación y el pecado. FUENTE: Gallica.

Una comuna en rebeldía contra monseñor Galván (versión castellanizada del nombre de Sir Gawain) nos acerca al mundo de las ciudades y de las actividades comerciales. Cuando Gawain entra en el burgo se encuentra con una ciudad en plena efervescencia, donde las transacciones y las manufacturas son algo habitual. Todo es movimiento y colorido. Como había sucedido con El Torneo de Tenebroc, se hace una aproximación más o menos detallada al mundo de las armas (“unos fabrican yelmos y lorigas, otros lanzas y escudos”). Así, destacan las menciones que se hacen al oficio de los orfebres (“más lejos se trabaja el oro y la plata”) y a las ferias comerciales, típicas de la Plena Edad Media. Esta estampa nos muestra, en definitiva, el ascenso de una incipiente y cada vez más poderosa burguesía. 

Sir Gawain luchando contra Yvain, el Caballero del León. FUENTE: Wikimedia Commons.

La morfología de la ciudad en la que entra Gawain también merece un breve apartado. Nos encontramos ante una ciudad amurallada (reflejo del despegue económico y demográfico) sobre la que se eleva una torre de homenaje, símbolo del poder señorial. Y es que no hemos de olvidar que muchos nobles habían trasladado su residencia del campo a las ciudades. Será precisamente una de esas aristócratas la que pondrán en apuros a nuestro héroe. 

La vida en La Edad Media: mentalidades y sensibilidades - Análisis de textos sobre literatura cortés (IV)

El final del capítulo nos muestra un Erec heroico, cuyas virtudes llegan a compararse con las de los grandes reyes de la Antigüedad, lo cual nos demuestra que la Edad Media no fue un periodo vacío y oscuro que ocupó la franja entre la Edad Clásica y el Renacimiento. Las campanas de una Iglesia llamando a la misa ponen fin al encuentro, siendo éstas otro ejemplo más de cómo podía medirse el tiempo. 

Una dama ofreciéndole a su caballero una prenda con la que salir invicto de todos los peligros. FUENTE: Universität Heidelberg.

Desde el punto de vista de la Historia de las mentalidades, El encuentro de Lanzarote y Ginebra quizá sea el que menos datos pueda aportarnos. Hay una clara contradicción en lo que respecta a la figura del lugarteniente de Arturo. Los autores medievales consideraron a Lancelot como un ejemplo moral. De hecho, varios caballeros pertenecientes a diferentes órdenes religiosas en Tierra Santa llegaron a tomarlo como modelo (una muestra de ello lo encontramos en novelas como El caballero de la Estrella, El caballero del Sol, El Peregrino de Hungría, etc.). No obstante, el adulterio que cometió con la reina Ginebra fue más que evidente. El fragmento presentado durante el seminario habla por sí solo. 

Caballeros medievales batiéndose contra dragones y furias. FUENTE: Discarding images.

En este relato, nos encontramos ante una inversión de los valores medievales: el hombre (Lanzarote) adopta una actitud sumisa ante la mujer (Ginebra). Esta situación queda claramente reflejada cuando el caballero se presenta en una carreta (símbolo de humillación) ante su reina. En términos coloquiales, podemos decir que es Ginebra quien tiene la última palabra, pues será ella la que proponga una cita al caballero y la que decidirá si puede entrar o no en su cuarto. La adoración que siente Lanzarote hacia su dama roza lo hagiográfico (“se pone de rodillas en la habitación como si se hallase ante un altar”) y su amor le lleva a olvidar el dolor, tal y como sucede en la parte relativa a ventana. 

lunes, 17 de febrero de 2014

Eclipse lunar (Roberto Loaisa Casanova)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Eclipse lunar
  • Autor: Roberto Loaisa Casanova
  • Género: Aventuras
  • Plataforma / Editorial: No disponible
  • Precio: No disponible 
  • Número de páginas: No disponible
  • Valoración de Crítica Literaria Novel: -
En el Principio de los Tiempos, eran Kae y Rue. Kae era la diosa de la Noche y Rue el dios del Sol... Ambos vivían el uno para el otro, pero los dos amantes terminaron por distanciarse, iniciando así una guerra que lleva librándose desde tiempos mitológicos.. Una guerra en la que los humanos sólo somos un peón más.

Una vez más, me encuentro con un trabajo que, en las manos adecuadas, podría convertirse en una buena historia de fantasía épica. Lamentablemente, el exceso de faltas de ortografía y sintaxis, el carácter errático de la novela (tan pronto se nos está hablando de una cosa como de otra), los errores de estructura gramatical, la inexistencia de un ritmo narrativo medianamente decente y, en definitiva, la inexperiencia del autor, convierten a "El eclipse lunar" en un proyecto fallido. De no tomarse las indicaciones que señalo en la "Conclusión", es muy probable que el autor no sólo termine abandonando la novela, sino toda actividad literaria. 

La siguiente lista de errores y correcciones corresponden a las primeras treinta páginas del libro. Predominan las faltas de ortografía, el uso inadecuado de determinadas palabras y expresiones, los errores de acentuación y puntuación, etc.
  • ¿"Sus salarios eran muy caros"? Será "Sus precios eran muy caros", ¿no?
  • En la primera página se nos da muchísima información. Se habla de la herboristería de Sam, de lo maravillosos que son sus productos, de la longevidad del boticario y de cómo su hijo es el mejor amigo de Manfred. Si a eso le sumamos que la historia tiene lugar en un mundo fantástico, el lector termina apabullado y confuso.
  • ¿"Alimentos de carácter fuerte"? ¿En serio? ¿Tan difícil era decir "sabores intensos"?
  • Ojo a las faltas: "sabia" (Sustantivo) por "sabía" (Verbo), "estas" (Determinante) por "estás" (Verbo), "mama" por "mamá", “si” (Conjunción) por “sí” (Afirmación)... Podrían tratarse de errores aislados, pero, ¿tan seguidos? Si en las dos primeras páginas nos hemos encontrado con estos fallos, no quiero ni pensar lo que me esperará de aquí al final de libro.
  • ¿"Se volvió a reiterar el golpe"? ¿Por qué el autor ha elegido expresiones tan rebuscadas? ¿No sería más sencillo decir “Se volvió a repetir el golpe”?
  • A lo largo del texto, nos encontramos con algunas mayúsculas que no deberían estar ahí. En un primer momento pensé que se trataban de títulos nobiliarios o nombres propios, pero más tarde descubrí que se trataban de sustantivos comunes. De ser así, deberían estar escritos con minúscula. Es como si el autor hubiese escrito frases sueltas al azar para luego encajarlas con otras, encontrándonos con un alocado batiburrillo de mayúsculas y comas.
  • “Allí estaba Beth, con rostro enojado, pasando hoja por hoja el libro, llegando así hasta el tema que tocaba dar ahora". Como la historia está contada en pasado, ese "ahora" sobra. Debería decir "[...] llegando así hasta el tema que tocaba dar ese día". Mejor, ¿no?
  • ¿Por qué el profesor Robin cierra la puerta bruscamente cuando entra en clase? ¿Es que tiene alguna razón para estar enfadado? Tengo la sensación de que el autor no se detuvo a pensar en el significado de las palabras que quería utilizar, sino que eligió aquellas que le sonaban mejor.
  • "[...] Hoy vamos a hablar de los conceptos, el bien y el mal". Al estar haciendo referencia a dos términos específicos, tanto uno como otro se escriben con mayúscula, "el Bien y el Mal".
  • Ojo al siguiente párrafo. Las comas está mal distribuidas y muchas de ellas deberían ser sustituidas por puntos. Dicho problema no es exclusivo de este fragmento, sino que pueden encontrarse a lo largo de la novela. En la mayoría de los casos, la historia llega a resultar muy difícil de seguir.
"-Todo estaba preparado- se decía así misma Syriana a la vez que inspiraba ese dulce olor a incienso que albergaba en la casa, era mediodía, todo estaba listo y preparado, la casa limpia, velas encendidas y la mesa para comer puesta, toda su atención estaba colocada en Manfred, le había preparado distintos tipos de fuentes llenos de todos tipo de verduras y hortalizas, de postre había preparado un pastel de fruta típico en Thet-sun, mientras observaba toda la mesa con la finalidad de que faltara algo, llamaron dos golpes a la puerta, Syriana corrió directamente a la puerta pensando en la llegada de Manfred."

Ahora lo reescribiremos utilizando adecuadamente las normas de puntuación y corrigiendo las posibles erratas:

"-Todo está preparado- se dijo a sí misma Syriana a la vez que inspiraba el dulce olor a incienso que albergaba la casa (Punto). Era mediodía, todo estaba listo y preparado (Dos puntos): la casa limpia, las velas encendidas y la mesa para comer puesta (Punto). Toda su atención estaba colocada en Manfred (Punto). Le había preparado distintos tipos de fuentes llenas de toda clase de verduras y hortalizas (Punto). De postre había preparado un pastel de fruta típico en Thet-sun (Punto). Mientras observaba toda la mesa con la finalidad de que faltara algo, llamaron con dos golpes a la puerta (Punto). Syriana corrió directamente a la puerta pensando en la llegada de Manfred."

Atención a los errores de concordancia de género, al empleo de los tiempos verbales y a las expresiones mal escritas.
  • "[...] Syriana calló de rodillas". Confusión entre el vebo "callar" y el verbo "caer". Debería decir "cayó".
  • Lo dicho: no entiendo qué quiere decir el autor con algunas expresiones. Es el caso de "¿Qué le depara en este sitio?". El verbo “deparar” no tiene aquí ningún sentido. Quedaría mejor decir simple y llanamente: "¿Qué le trae por este sitio?".
  • "¿Podría acceder al numero dieciocho, por favor?". "Número" se acentúa porque es una palabra esdrújula y todas las palabras esdrújulas siempre llevan tilde.
  • ¿Por qué algunos personajes tan pronto se tutean como se tratan de usted? No tiene sentido (véase el diálogo entre Syriana y el Orthos).
  • "[...] Cada planta era grandes bóvedas soportadas con grandes columnas [...]". Errata. Seguro que el autor quería decir que "Cada planta tenía grandes bóvedas [...]".
  • Reiteraciones inelegantes que no aportan nada al texto. En un mismo párrafo se repiten una y otra vez las mismas palabras. Por ejemplo:
"Syriana era la primera vez que visitaba ese lugar, pero cada vez que subía por cada planta, le parecía impresionante la gran arquitectura del lugar, cada planta era grandes bóvedas soportadas con grandes columnas, cada planta estaba adornada con grandes figuras de los antiguos escritores e incluso había grandes figuras mitológicas todas ellas logradas con gran detalles, cada una de estas figuras a medida que subían de plantas cambiaban de materiales desde el simple bronce, mármol hasta el oro que era el material usado en las últimas plantas".

Mientras que "Planta" (así como su plural) se repite hasta cinco veces, "Cada" lo hace unas cuatro. "Lugar", "Grandes" y "Figuras" lo hacen en menor medida, pero son términos que se repiten uno detrás de otro, rayando casi en la cacofonía. Como había ocurrido con la puntuación, este problema se repite con bastante frecuencia a lo largo de la trama.
  • Algunos fragmentos de novela son completamente inteligibles, llegando incluso a no entenderse nada. Conforme vamos leyendo, tengo la sensación de que el autor no sólo desconoce el significado de las palabras que utiliza, sino que además se comió algunas de ellas por el camino. Por ejemplo:
"Syriana estaba atónita viendo las cantidades de salas que tenia la gran bóveda, cada sala correspondía a cada clase de ciencias, cogió una escalera y empezó a buscar en la sección de botánica, empezó a buscar en los índices de los libros relación de las plantas que la suministraba Sam, debería haber un enlace, una conexión, una finalidad, debería tener un enlace de base para seguir investigando, una vez recogido tres libros fue la sala de medicina y empezó investigar la sección de curación a través de las plantas".

Toca volver a coger el lápiz y reescribir de nuevo el texto:

"Syriana estaba atónita mientras contemplaba la gran cantidad de salas que tenia la gran bóveda. Cada sala correspondía a una clase de ciencia. Cuando llegó a la sección de Botánica, se subió a una escalera y empezó a rebuscar entre sus estantes. Lo primero que hizo fue fijarse en los índices de los libros y hacer una lista de las plantas que le había suministrado Sam. Tras mucho investigar, dedujo que debía haber un nexo común entre ellas, tal vez algún componente químico. Una vez que hubo elegido tres de los libros que más llamaron su atención, fue a la sala de Medicina y se dedicó al estudio de las plantas medicinales".

IMPORTANTE: La simplicidad, aunque válida en ocasiones, es el peor enemigo del lector. Hay que huir de la pomposidad y la pedantería, pero cuando contamos una historia debemos hacerlo bien y no parecer que estamos comentando la última película que hemos visto en el cine. La simplicidad y el esquematismo están bien para un determinado tipo de historias, pero no para esta clase de novelas.
  • "Disculpad la poca hospitalidad de mi compañero de guardia -dijo el caballero lanzándole un trozo de carne que tenia el caballero en un cuenco". Una redundancia de libro. ¿No sería mejor decir "dijo el caballero lanzándole un trozo que tenía en un cuenco? Más adelante nos encontraremos con el mismo problema: "[...] Era un muchacho dedicado completamente a este juego, puesto que su padre estaba sacrificando todo su esfuerzo y dinero en este juego". Otro: "Arhur le arremetió un duro golpe en la parte posterior de la rodilla, haciéndole caer de rodillas. Tales construcciones son ejemplos a evitar. ¿Qué necesidad hay de utilizarlas? 
  • Tanto el lenguaje como las fórmulas narrativas que se utilizan rayan lo infantil en algunos momentos. En ocasiones, la lectura se hace muy cuesta arriba y el contenido es prácticamente ilegible. Es curioso señalar cómo tales errores no son tan comunes al principio de la historia pero, llegado un momento, son tan frecuentes que prácticamente se amontonan unos encima de otros. El autor puede hacer dos cosas: o bien poner la novela en manos de un corrector profesional (lo cual no recomiendo en absoluto, porque le sacarían un ojo de la cara), o bien aparcar temporalmente el proyecto y dedicar ese tiempo a familiarizarse con la gramática, la sintaxis y el empleo fórmulas narrativas más complejas. Todo eso se conseguirá mediante la consulta de manuales especializados y muchas horas de lectura.
  • ¿Por qué el gentilicio de Thet-Sun es Ruethiano? Vale, entiendo que lo de "Ruethiano" haga referencia a los seguidores de Rue, el dios del Sol, pero del mismo modo que los que viven en Madrid son madrileños, los que viven en Thet-Sun deberían ser ""thetsunianos". Vamos, digo yo...
  • "A Manfred le resultó extraño de que su madre no tuviera la cena hecha". Dequeísmo. Debería decir "A Manfred le resultó extraño que su madre no tuviera la cena hecha".
  • "Estaba ligeramente leyendo el libro de religión". ¿Qué? ¿Desde cuándo las cosas se hacen "ligeramente"? Es más, ¿se puede "cocinar ligeramente" o "ver la tele ligeramente"? En todo caso, la expresión más adecuada sería "distraídamente", "por el aire" o "sin prestar mucha atención": "Estaba leyendo distraídamente el libro de religión", "Estaba leyendo por el aire el libro de religión", "Estaba leyendo el libro de religión sin prestarle mucha atención"... Hay fórmulas más correctas y "literarias" para referirse a lo que están haciendo nuestros personajes. Hemos de utilizar el lenguaje con más precisión y no tan a la ligera (nunca mejor dicho).
  • "Kae se denominó la noche, y Rue se denominó el día". Decididamente, el autor tiene un serio problema problema a la hora de utilizar el vocabulario. ¿Por qué emplear el verbo "denominar" cuando hay otros tantos que encajarían mucho mejor con el carácter épico de la historia? Un ejemplo: "Kae tomó el nombre de Noche, mientras que Rue se convirtió en el Día". Otra cosa: en vista de que estamos ante una novela de fantasía, ¿por qué no adornar un poco más las cosas y darles algo más de vidilla? Por ejemplo: "Entristecida por la traición de su amado, Kae se convirtió en una dama oscura y se autoproclamó señora de la Noche y de las Tinieblas; mientras que Rue, cegado por el amor que le inspiraba Silthia, abrió su corazón a la felicidad y se coronó rey del Día y del Orbe Solar". Me encanta la historia de ambos personajes, es interesante, romántica y muy atractiva... Por eso es una pena que el autor no le saque el suficiente partido. Como lectores, queremos saber más.
  • Por favor, los nombres propios SIEMPRE van con mayúscula: "Mandred", "Roque", "Iris", "Caballería de la Llama", entre otros. Evitemos caer en errores propios de alumnos de Primaria, por favor. La ortografía es un elemento igual de importante que el propio argumento. Hagamos el favor de tratarla bien. Respetemos al lector y respetémonos a nosotros mismos como autores.
  • "[...] Su enviste era sin igual ante la línea frontal". ¿Qué "enviste" ni que...? ¡"Embiste", por Dios, "embiste"! ¡Del verbo "embestir"!
  • "Solo con su presencia intimaba a cualquiera que le tuviera al lado". Una cosa es "intimar" (hacerse muy amigo de alguien) y otra muy distinta "intimidar" (provocar temor).
CONCLUSIÓN:

El borrador que me envió el autor tenía un total de cien páginas. Pues bien, dejé de tomar notas a partir de la número 35. Simplemente, no tenía sentido seguir haciéndolo, puesto que ya había señalado los errores más frecuentes en el texto. Curiosamente, en las primeras páginas de la historia llegan incluso a pasar desapercibidos, pero conforme avanzamos en la lectura no sólo nos impiden seguir adelante, sino que encima llega a hacernos embarrancar.

Está claro que estamos ante un autor bastante primerizo. En su correo, Roberto me comentó que estas páginas serían las primeras de una saga de cinco libros. Personalmente, y antes de emprender un viaje tan ambicioso (escribir cinco libros es algo que puede llevar bastantes años), yo empezaría escribiendo pequeñas historias relativas a los personajes. De este modo, el autor cogería la soltura suficiente para afrontar retos mucho mayores, como es el caso de una novela. Siendo novel, es poco probable que lo primero que uno escriba sea la obra de su vida, más bien al contrario: la calidad del texto rara vez pasa de lo mediocre. Y eso es algo que nos ha pasado a todos. Que levante la mano quien no se haya sentido avergonzado al leer los poemas que escribió en su adolescencia. Escribir una saga de cinco novelas sin tener la experiencia y preparación suficientes es como pedirle al alumno de una autoescuela que pilote aviones comerciales. Sencillamente, no se puede hacer. Y en el caso de que se hiciera, el resultado sería bastante desastroso, que es exactamente lo que ha pasado aquí. O el autor aparca temporalmente la novela y emplea ese tiempo en formarse como escritor, o no tendrá más remedio que abandonar el proyecto, desilusionado al ver que nadie se detiene a leerle.

Los errores más comunes son los de tipo ortotipográfico. Ojo a los acentos: no es lo mismo decir "mama" que "mamá". Lo he dicho antes y volveré a decirlo ahora: evitemos que el Corrector de Word se haga cargo de todo el trabajo. Atención también al uso de las cosas y los puntos. A veces tengo la sensación de que el autor no sabe cómo distribuirlos. Ojo también al empleo de determinadas palabras: no importa lo bien que nos suenen. Si podemos emplear términos sencillos, tanto mejor. El uso de palabras aparatosas y extrañas es contraproducente y saca al lector de la lectura. A veces, el encanto reside en la sencillez.

He de insistir que la gramática y la sintaxis son más importantes que la propia historia. Para aprender a utilizarlas correctamente tenemos a nuestra disposición el amplio abanico de publicaciones que nos ofrece la RAE. Asimismo, visitar su web nunca está de más. Sólo aquellos que son capaces de utilizar adecuadamente las herramientas de la Lengua Castellana podrán convertirse en buenos escritores. Por otro lado, antes que escritores, hemos sido lectores, por lo que la formación del autor no debe cimentarse únicamente en aquello que escribe, sino también en lo que lee. Ello no significa que deba sacrificar sus hábitos como escritor, pero debe emplear una buena parte de su tiempo en aprender lo que otros han hecho antes que él.

Con respecto al argumento de la novela, no puedo decir mucho, dado que queda eclipsado por todo lo que he expuesto anteriormente. Entre los errores ortotipográficos y la inexperiencia del autor (unido al carácter errático de la narración) la lectura se hace muy cuesta arriba, de modo que en determinados puntos no tenemos ni la más remota idea de lo que está ocurriendo. Pese a su empeño por explicarnos las reglas del juego, todavía soy incapaz de comprender las bases del Thur-hand o qué demonios es un Triker. Otro tanto ocurre con la ejecución de Syriana, la aventura de Manfred y sus amigos en el bosque, etcétera. Sinceramente, ha sido todo un desafío haber llegado hasta la última página del manuscrito, aunque confieso que hacia la página 27 ya me había planteado seriamente abandonarlo.
  • Podéis leer "Eclipse lunar" haciendo "clic" en este enlace.