domingo, 30 de marzo de 2014

Los asentamientos aborígenes en Fuerteventura (VIII)

El primero de estos asentamientos esta formado por diversas estructuras aisladas y seis o siete construcciones de mayor tamaño en torno a un gran recinto circular dividido en compartimentos y que la tradición llama la Casa del Rey.

El yacimiento de Los Corrales de la Hermosa esta formado por unas catorce estructuras entre las que destaca un gran módulo circular dotado de compartimentos interiores y de un grueso muro de piedra, es por ello que se le ha atribuido una función defensiva. Otros yacimientos de interés en esta zona se localizan en el Bco. de Esquinzo (Tindaya), en el Tablero del Golfete, Bco. de Ayamas, y algunos lugares como los valles de Betancuria, Río Palmas y Pájara, donde si bien no se han encontrado yacimientos importantes, encuentran referencias orales de hallazgos.

Montaña de Tindaya. FUENTE: Wikimedia Commons.

En la península de Jandía, los asentamientos siguen en la misma línea, concentrándose en los tramos medios de los valles y barrancos de Sotavento, siendo mas desarrollados que en la vertiente opuesta y con cursos de agua permanentes casi todo el año. Los poblados mas importantes en esta zona se localizan en los barrancos de Pecenescal, los Canarios, Esquinzo, Vinamar El Ciervo, Gran Valle y los Mosquitos. En la zona de Barlovento los asentamientos son más escasos y localizan en áreas más próximas a la costa, destacando los yacimientos de Cofete “Casas de Majos”, Tablero Negro y Montaña Talahijas.

Los asentamientos aborígenes en Fuerteventura (VII)

En el margen izquierdo, dominando el valle se encuentra una notable concentración de yacimientos situados en los altos del Llano de la Cancela, Llano del Morrito y Morro de la Cancela.

El resto de los asentamientos  importantes de la parte oriental de la isla se sitúan de norte a sur distribuidos en las cuencas de los barrancos de Tinojay, Guisguey, de la Herradura.

Mas al sur encontramos otro núcleo importante en la zona del valle de Río Cabras, en la que encontramos diversos yacimientos en Majamanca, Tesjuate y El Cuchillete, además de en los márgenes del barranco, destacando el de Lomo Lesque, que domina el valle.

En la llanura sur de la isla, en los malpaíses Chico y Grande, apenas encontramos restos o arqueológicos de poblados o lugares de habitación, salvo en lugares como La Atalayita (Pozo negro) y del Bco. del Valle de la Cueva.

La vertiente occidental de la isla tiene un número menor de asentamientos, y estos están localizados principalmente en barrancos profundos en el Macizo de Betancuria. Sobresalen los yacimientos del Llano del sombrero y de los Corrales de la Hermosa. 

sábado, 29 de marzo de 2014

Los asentamientos aborígenes en Fuerteventura (VI)

Los asentamientos en las zonas llanas de la isla también tendrían una función estratégica, dependiendo de otros núcleos más importantes.

La costa lanzaroteña. FUENTE: Flickr.com.

En general los asentamientos tienen una posición centralizada respecto de las distintas zonas de pastoreo de la isla (pastoreo de costa, de montaña y de llanura) lo cual facilita el movimiento del ganado, además, la cercanía al mar a de los distintos asentamientos, de entre dos y cinco kilómetros, posibilita la explotación de los recursos marinos, prueba de ello son los abundantes restos de conchas de lapas, mejillones…etc. encontrados en los distintos yacimientos de la isla. Esta cercanía al océano explica la ausencia casi total de asentamientos permanentes en la costa, además de que la recolección marina seria una actividad complementaria de la ganadería.

Principales yacimientos

Debido a la gran abundancia de restos de construcciones y a las buenas condiciones del entorno, como son la disponibilidad de agua, recursos y su posición, se puede afirmar que el principal área de asentamiento seria la cuenca del Barranco de Antigua – La Torre, en el que encontramos un gran conjunto de yacimientos arqueológicos, del que ya encontramos referencias de autores del siglo XIX como Verneau y Berthelot. 

Se pueden reconocer diversos grupos de construcciones en Alares, Rosita del Vicario, donde se encontró en los años 40 del pasado siglo XX una gran estructura circular, y en los Corrales de la Torre, donde se pueden encontrar estructuras enterradas, módulos circulares adosados, viviendas y recintos de estabulación. 

Los asentamientos aborígenes en Fuerteventura (V)

LOS ASENTAMIENTOS: PARTICULARIDADES

La distribución de los asentamientos en la isla se realiza en base a la necesidad de aprovechar al máximo los recursos con un mínimo de esfuerzo.

Para ello los aborígenes ocuparon principalmente los márgenes de los barrancos, especialmente en la vertiente oriental de la isla.

En su mayoría se trata de poblados de construcciones de piedra seca, próximos a manantiales que nacen de las laderas de las zonas montañosas. 

Los aborígenes eligen también zonas de tierras fértiles, como fondos de valles y barrancos, lo que favorecería la practica de la agricultura y la recolección de los dátiles de los palmerales y de otras especies vegetales.

Además se establecen en lugares elevados, como en los interfluvios o las laderas de los barrancos con fines estratégicos, de esta manera tendrían un dominio de los recursos, los pastos el ganado y también prever posibles ataques enemigos.

Los asentamientos aborígenes en Fuerteventura (IV)

El resto del territorio estaría ocupado por una vegetación herbácea y arbustiva como la que encontramos hoy en casi toda la isla, en la que predominan las euforbiáceas, como los cardones y las tabaibas. 

Ejemplar de tabaiba canaria (Euphorbia balsamifera). FUENTE: Wikimedia Commons.

En el fondo de los barrancos crecerían tarajales y palmerales, siendo aprovechados los dátiles de los estos palmerales. 

Tarajal canario (Tamarix canariensis). FUENTE: Wikimedia Commons.

En este escenario se realiza la colonización por parte del primer contingente de pobladores, lo que lleva consigo un proceso de reconocimiento del terreno y de sus recursos, seguido de la ocupación de las zonas más favorables y ricas en recursos. 

Vista de Jandía. FUENTE: Wikimedia Commons.

Comienza también una progresiva degradación del medio natural, con una tendencia a la deforestación y desertización de la isla, como consecuencia de la explotación de los recursos por parte de los aborígenes, que se basa principalmente en el pastoreo y el aprovechamiento de los recursos vegetales.

Los asentamientos aborígenes en Fuerteventura (III)

EL MEDIO ECOLÓGICO

La isla de Fuerteventura tiene una superficie de 1662 km2, aunque el ambiente árido y pobre en recursos que hoy podemos ver en la isla, no se corresponde con el que los primeros pobladores conocieron a su llegada a la isla. De hecho los cronistas normandos describen una imagen muy distinta a la actual al hablar de “arroyos de agua capaces de mover molinos” y “de fuentes hermosas, vivas y corrientes”. Esta riqueza hídrica se ha perpetuado en los topónimos de la isla en nombres como Río Cabras, Río de Gran Tarajal, Río Fayagua… etc.

División administrativa de Fuerteventura. FUENTE: Flickr.com.

Aunque estas aguas de naturaleza salobre no supondrían un problema para la subsistencia de los primeros pobladores de la isla,  siendo incluso beneficiosas ya que el aporte de sales minerales compensaría su pérdida por evapotranspiración corporal en un medio árido como es el de Fuerteventura.  

“Esta es Ysla… con abundancia de fuentes de agua, aunque las mas  dellas son salobres y destas beben sus moradores y los ganados”.
(F. López de Ulloa, en F. Morales, 1978:262)

También la cubierta vegetal ha sufrido cambios importantes en estos 600 años, como se menciona en las fuentes etnohistóricas. Por ejemplo, en “Le Canarien” se menciona un territorio: 

“Lleno de árboles que destilan un leche medicinal a modo de bálsamo…y árboles de maravillosa hermosura… de otros árboles, como de palmeras que producen dátiles, de almácigos y de lentiscos hay gran número”.
(Le Canarien, [1959]:248)

Bosque de laurisilva en Tenerife. Se han encontrado algunos vestigios de esta especie en los puntos más altos de Fuertenventura. FUENTE: Enciclopedia Guanche.

Los escasos estudios paleofloristicos efectuados hasta determinan que el territorio insular estuvo cubierto de vegetación en el momento de la Conquista, siendo buena parte de esta vegetación de carácter arbóreo en cotas superiores a los 400 metros. Estas formaciones boscosas serian del tipo termófilo canario, que incluye especies como el acebuche, lentiscos y almácigos, y se localizaría en los macizos de Betancuria y Jandía. Incluso en los puntos más altos de estos macizos se han llegado a detectar vestigios de laurisilva.

Los asentamientos aborígenes en Fuerteventura (II)

Una vez recibido del monarca castellano, Enrique III, el señorío de las islas que aún quedaban por conquistar, Bethencourt decidió que había llegado el momento de lanzarse a la conquista de la isla majorera. Las tropas hispanofrancesas desembarcaron en Majorata acompañados por un destacamento de combatientes reclutados en Lanzarote. La tenaz resistencia que presentaron los aborígenes ante los conquistadores obligó a éstos a construir la fortaleza de Ricorroque. Desde este punto se llevaron a cabo la mayoría de las incursiones militares que contribuyeron a la toma de la isla.

Bethencourt dejando a Gadifer al mando de las tropas acuarteladas en Ricorroque. FUENTE: Wikimedia Commons.

En este contexto se produjo la ruptura entre Bethencourt y uno de sus lugartenientes, Gadifer de la Salle. Anteriormente ya se habían producido algunos episodios verdaderamente novelescos, como la traición de otro de los capitanes de Bethencourt, Berthin de Berneval y la posterior rebelión aborigen que se había producido en Lanzarote. Esta situación ilustra perfectamente cual era la atmósfera de cansancio y desconfianza que reinaba entre los hombres del capitán normando. Gadifer, receloso del creciente poder que estaba adquiriendo Bethencourt, decidió abandonar la expedición y regresar a Francia. 

Gracias a los refuerzos enviados por Enrique III, la isla  fue conquistada en su totalidad. Los monarcas Guize y Ayoze, decidieron rendirse ante los desastres militares protagonizados por sus guerreros. Majorata capitularía el 18 de enero  de 1405, mientras que Jandía lo haría tres días después. 

viernes, 28 de marzo de 2014

Los asentamientos aborígenes de Fuerteventura (I)

INTRODUCCIÓN

A la hora de hablar de los asentamientos que ocuparon Fuerteventura durante el tiempo que duró la etapa aborigen, hemos de hacer una obligada referencia al marco histórico que siguió a la conquista normanda. Sólo así podremos conocer de primera mano los testimonios de sus protagonistas y la visión que tuvieron los conquistadores de los isleños: sus hábitos, sus costumbres, sus creencias… La abundancia de los datos prehispánicos existentes de Lanzarote y Fuerteventura la tenemos gracias a la labor de los cronistas que acompañaron a los líderes expedicionarios. Si hemos de realizar un comentario sobre las viviendas aborígenes, la lectura de Le Canarien es una obra cuyos contenidos son imprescindibles para conocer mejor esta cuestión. 

Grabado de Le Canarien. FUENTE: Wikimedia Commons.

Del mismo modo, resulta indispensable conocer la geografía de la isla. Su orografía y las particularidades de su relieve fueron factores determinantes para que los aborígenes pudieran instalarse en determinados puntos. Y otro tanto podríamos decir de sus recursos naturales. Las especies vegetales y animales que poblaron el entorno, el aprovechamiento de los recursos hídricos y las condiciones climáticas, fueron entre otros, los agentes que condicionaron el establecimiento y la posterior consolidación de los aborígenes en la isla.

MARCO HISTÓRICO

A la llegada de los conquistadores de Bethencourt, la isla se encontraba dividida en dos territorios, Majorata y Jandía delimitados por una muralla que llevaba el nombre de este último reino. Ambas entidades políticas estaban gobernadas a su vez por sendos monarcas dedicados a hacerse la guerra entre sí.
     
“Y lo cierto es que hay en aquella isla de Erbania dos reyes, que pelearon largo tiempo entre ambos, en cuya guerra hubo por varias veces muchos muertos, tanto que está muy debilitados”.
(Le Canarien, [1959]:248)

Retrato de Jean Bethencourt. FUENTE: Wikimedia Commons.

Tras la conquista de Lanzarote, Bethencourt se propuso adueñarse de Fuerteventura. Su interés por apoderarse de esta isla le llevó a realizar los más diversos planes, pero la falta de víveres unas veces, y el peligro de un motín entre sus hombres por otra, le hicieron desistir de su empeño.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Siete cruces (Roberto García Cela)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Siete Cruces
  • Autor: Roberto García Cela
  • Género: Drama / Ciencia Ficción
  • Editorial / Plataforma: Amazon
  • Número de páginas: 306 aprox.
  • Precio: 0,89 formato Kindle
  • Valoración de Crítica Literaria Novel: 6,5
Un grupo de personas sin ninguna relación entre sí despiertan maniatadas en un sótano y ante la atenta mirada de un niño que parece leer sus pensamientos. Su desconcierto inicial aumentará al descubrir que sus vidas no solo están interconectadas, sino que todos ellos han sido elegidos por una poderosa razón. ¿Es posible que el destino de la Humanidad esté en manos de los desheredados, de los desechos del mundo?

A la hora de comentar “Siete Cruces” me he visto obligado a adoptar un punto de vista (y pido perdón por lo pedante de la expresión) casi relativista, dado que a lo largo de la lectura me he encontrado con algunas cosas que, si bien no han terminado de convencerme, sí son necesarias para el correcto desarrollo de la historia. Ello no significa que “Siete cruces” sea una mala novela (más bien al revés, puesto que el estilo de Roberto es inconfundible), pero sí es cierto que me ha costado bastante hacerme con el control de una trama que muchas veces se salía de madre. “Siete cruces” puede gustar más o menos, pero todo cuanto nos cuenta es coherente y lógico a su manera. De todos modos, si Roberto ha conseguido que me revuelva incómodo en el asiento es que algo ha hecho bien. Recordemos que estamos hablando del autor de “El último deseo del cangrejo”, cuidado.

“Siete cruces” es la cara más oscura y sórdida de “Hoy me ha pasado algo muy bestia”. Sus protagonistas despiertan un día descubriendo que algo ha cambiado en sus miserables vidas... Y están dispuestos a sacarle el partido que crean necesario. Después de todo, el mundo se lo debe. 

A MEJORAR:
  • Hay algunas partes de la novela que, ya sea de forma consciente o no, no están plenamente desarrolladas. ¿Por qué el niño omnisciente mata a su madre? Salvo algunas referencias sobre su severidad, no encontramos nada en la historia que justifique su asesinato a sangre fría. ¿Por qué el niño la asesina tras adquirir sus poderes? ¿Qué motivos le llevan a obrar así? Al no comprender sus motivaciones, el lector se queda un poco perdido. Otro tanto ocurre con ese peligro inminente del que nunca se nos cuenta nada y que, en palabras del niño, pondrá fin a la Humanidad. El espectacular clímax final ya nos hace pensar por dónde van a ir los tiros (y más con la que hay liada ahora en Crimea), pero todo queda a la imaginación del lector. En este caso, es de suponer que Roberto dejó a este último la oportunidad de elegir su propio apocalipsis, aunque teniendo en cuenta que el autor no se ahorró ningún detalle a la hora de narrar las andanzas de sus personajes, se echa de menos alguna referencia al respecto. Con todo, no se trata de un problema en el sentido más estricto de la palabra (después de todo, es un recurso literario más) pero sí hizo que me quedara un poco descolocado.
  • El tono sórdido y morboso de la novela cae muchas veces en lo gratuito. Entiendo que era necesario para mostrar la atmósfera decadente y miserable en la que se mueven los personajes, pero en la mayoría de los casos nos distrae de lo que importa de verdad.
  • La mayoría de los personajes no tienen un nombre con el que referirse a ellos, por lo que el autor debe nombrarlos según el poder o la característica que tengan: “el volador”, “el invisible”, “la china”... El hecho de carecer de un nombre les “despersonaliza” de cara al lector. Algo así puede tener validez en una narración corta -donde los protagonistas pueden permitirse ser anónimos-, pero no en un trabajo de estas características. No es un problema que eche por tierra la totalidad de la novela, pero sí es algo que llama bastante la atención. Curiosamente, me he sentido más próximo a los “justicieros” con nombre propio que a los anónimos. Sobre este asunto en concreto hablaremos con más detalle en el siguiente punto.
  • Seguramente es cosa mía, pero me cuesta mucho empatizar con la mayoría de los personajes. Quizá sea porque una buena parte de los miembros del grupo utilizan sus poderes en su propio beneficio o porque la mayor parte del tiempo se comportan como un atajo de pusilánimes, no lo sé. Repito que no es problema del autor, sino mío. Entiendo que Roberto ha intentado enseñarnos el lado menos glorioso del mundo de los superhéroes... Es más, entiendo que su intención no era contarnos una historia de superhéroes, sino una historia de personas normales con superpoderes, que es muy distinto. Está claro que el objetivo lo ha cumplido, otra cosa es que sus personajes (al menos en mi caso) inspiren cierto rechazo. Reconozco que, de irme a tomar una cerveza con alguno, lo haría con el anciano que puede detener el tiempo a su voluntad. Creo que es uno de los pocos personajes que no utiliza sus poderes con fines perversos y cuya vida, aunque difícil, es la que puede resultarle más cercana al lector (porque no nos engañemos, cuesta mucho identificarse con un asiática malcriada, una obesa sadomasoquista o un tío al que le pone cachondo Marujita Díaz). Supongo que “Siete cruces” adolece de lo que yo llamo el “Síndrome de El perfume”: me cuesta trabajo leer una novela que tiene como protagonista a un hijo de puta. Con todo, entiendo que los héroes no siempre tienen que ser inmaculados y puros. Otra cosa es el tema de la redención, tema que Roberto toca hacia el final de la novela, pero eso ya es otra historia.
  • Veo algunas contradicciones que no terminan de encajar con el comportamiento de algunos personajes: ¿por qué la “asiática” elimina a un pederasta y no al “invisible”? Comprendo que al eliminar a dos personajes clave está poniendo en entredicho el plan de su “mentor”, pero no entiendo porque mira con indolencia al "invisible" después de haber liquidado sin pestañear al otro. Vale que el impacto emocional de imaginarte al segundo resucitar a sus víctimas una y otra vez tiene que ser terrible, pero dedicarte a violar ancianos debería ser igual de censurable para alguien como ella.
CONCLUSIÓN:

Sin temor a equivocarme, puedo asegurar que Roberto García Cela es el autor revelación de esta temporada, puesto que sus trabajos han sido de los mejores que han pasado por aquí en estos últimos meses. En “Siete cruces” encontramos lo mejor de “El último deseo del cangrejo”: una prosa descarnada, brutal, clara y libre de errores ortotipográficos. No obstante, creo que la trama podría haber estado mucho mejor desarrollada (el hecho de que el niño omnisciente haga cábalas sobre el comportamiento de los otros personajes sin que el lector ni siquiera sepa que tiene en ese poder puede resultar desconcertante). Otro tanto ocurre con el resto de los protagonistas, con los que a veces es muy difícil empatizar debido a su escabroso pasado (estoy de acuerdo en que la imagen del héroe de cartón-piedra está algo oxidada y que convendría renovarla, pero aquí la historia de algunos de los protas bordea lo autoparódico. Es como si de repente nos enteráramos de que Almodóvar va hacerse cargo del remake de “Watchmen”). Por otro lado, el tono excesivamente sórdido y oscuro de la narración -a mitad de camino entre Stephen King y Tim Burton- le resta bastante verosimilitud a la historia. Ello no le quita calidad (si la intención era enseñarnos la responsabilidad de los desheredados con el mundo, objetivo cumplido), pero sí es cierto que es un tipo de literatura con la que me cuesta conectar.

domingo, 16 de marzo de 2014

Sobre el lenguaje sexista...

Podéis consultar el texto original aquí.

El texto a analizar pertenece al periodista de la Cadena Ser y articulista del diario El País, Isaías Lafuente. El presente artículo fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes, premio al que se le suma la publicación de algunas novelas directamente relacionadas con el mundo de las mujeres y su entorno (Agrupémonos todas y La mujer olvidada son algunos ejemplos). En Sin peros en la lengua, Lafuente se felicita por el debate abierto desde la RAE y otras instituciones sobre la cuestión de la mujer y el lenguaje, a la vez que critica las alternativas que se han propuesto para la superación de determinadas fórmulas que hoy se consideran sexistas, tales como la eliminación del masculino genérico en favor del desdoblamiento linguístico ("trabajadores y trabajadoras" en lugar de "trabajadores" a secas), entre otras. Para ello, toma como referente el artículo de Ignacio Bosque, Sexismo y visibilidad de la mujer, también publicado en El País.

En el primer párrafo, cabe destacar el resumen que el autor hace del panorama lingüístico actual, poniendo el dedo en la llaga cuando sostiene que, de los 32 académicos que firman el documento, sólo 5 son mujeres ("la nómina de los firmantes evidencia que la visibilidad de la mujer, en según qué ámbitos, aún tiene un largo camino que recorrer"), destacando así la escasa presencia de mujeres en determinados puestos de responsabilidad. Asimismo, es llamativo la valoración que hace de las excesivas medidas que se han tomado para evitar el empleo del lenguaje sexista, aún cuando éstas hayan sido bienintencionadas. Y es que el uso de estas nuevas fórmulas pueden resultar demasiado engorrosas (algo en lo que profundiza más adelante). Con todo, desde las instituciones se pretende situar a la misma altura el lenguaje oficial y el hablado a pie de calle, pero el empleo de las medidas adoptadas dificultan el proceso. Por otro lado, sostiene que los que promueven estas medidas son los primeras en saltárselas ("son demoledores los párrafos en los que se demuestra que quienes proponen un lenguaje políticamente correcto en esas guías después vulneran sus propias recomendaciones en los Boletines Oficiales o en los documentos de sus propias organizaciones e instituciones"). Aquí se refiere claramente a aquellos organismos políticos que, según Ignacio Bosque, se han negado a contar con filólogos y expertos en la materia a la hora de redactar sus tratados, todo en aras (¡por supuesto!) del lenguaje políticamente correcto.

En el segundo párrafo Lafuente se muestra contrario a dividir el lenguaje dependiendo del género ("no creo necesario forzar la lengua para ser persono o periodisto"). Sin embargo, reconoce que muchos de los términos que utilizamos habitualmente proceden de ámbitos que, hasta no hace mucho tiempo, sólo estaban limitados a los hombres. Y para ello pone como ejemplo su profesión ("no sé cómo se habría desenvuelto la Lengua si el mío hubiese sido en su origen un oficio de mujeres"). No obstante, resulta curioso observar el ejemplo que nos propone cuando habla de la incorporación del oficio de modisto al Diccionario. Lejos de pretender una división del lenguaje, la RAE debería echar un vistazo al significado de ciertas palabras que aparecen en el Diccionario y que son abiertamente machistas. Determinados términos femeninos ya aparecen en sus páginas, pero siempre en un contexto sexista. Lafuente va más allá cuando dice que los académicos deberían "mostrar interés en revisar su propio Diccionario", y pone como ejemplo la reticencia a dedicar una de sus entradas al matrimonio homosexual o la violencia de género. Desde luego, el debate generado por el uso del lenguaje no sexista implica otras cuestiones igual de interesantes y debatibles.

El quinto párrafo es, desde mi punto de vista, el más interesante de todo el artículo, puesto que cuestiona el debate sobre el uso del genérico masculino. De este modo, se plantea cómo afectará al Diccionario la inclusión de términos como "abogado/a" o "arquitecto/a" si tenemos en cuenta que este cambio trastocará el orden alfabético por el que éste se rige. Nótese que entonces la terminación femenina se antepondría a la masculina dando como resultado fórmulas como "abogada/o" y similares. Pero el ejemplo más caótico es que el propone sobre la Constitución de Venezuela, donde se habla de "venezolanos y venezolanas", "ciudadanos y ciudadanas", "presidenta o presidenta", entre otros. En este caso, el empeño por dar visibilidad a la mujer ha terminado por convertir el texto en algo engorroso y (siempre citando al propio Lafuente) repleto de cansinos desdoblamientos. Lafuente entiende y respeta que la mujer deba tener su lugar en la lengua, pero de ahí a eliminar el género no marcado va un trecho. Atendiendo a lo que sostiene nuestro autor, deducimos que, del mismo modo que hay que tener sentido común, también hay que tenerlo de la economía, uno de los principios de cualquier sistema de comunicación.

Lafuente termina su artículo haciendo un llamamiento a la coherencia afirmando que sí, que es necesario hacer que nuestro vocabulario sea cada vez más inclusive, pero siempre dentro de unos márgenes que no hagan de la lengua algo barroco y sobrecargado (y más teniendo en cuenta que las lenguas siempre tienden a la simplificación). Porque si bien es verdad que es un derecho democrático que las mujeres sean visibles en el lenguaje (como también lo es el hecho de que el machismo sí existe y se manifiesta en el habla), es igual de cierto que las lenguas son muy ahorradoras y prefieren emplear una palabra antes que dos, de modo que es de esperar que soluciones como "personas trabajadoras" en lugar de "trabajadores" no tendrán éxito. En todo caso deducimos que el uso de fórmulas artificiales -como el lenguaje no sexista- están condenadas al fracaso. Después de todo las lenguas no las hacen los académicos, sino los hablantes.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Tradición y cambio en el lenguaje de los afectos: el discurso literario (y V)

No faltaron voces que criticaron este tipo de lecturas. El filósofo David Hume decía que estas novelas eran una lacra para las mujeres y aconsejaba leer más Historia y menos literatura, pues ésta distorsionaba mucho la realidad. Aunque parezca contradictorio, esta afirmación es muy ilustrada, pues carga contra el mundo de los sentimientos y pasión. Los escritores del romanticismo, aunque valoraron el movimiento ilustrado, se mostraron muy críticos en lo referente a estas sentencias y no dudaron en parodiarlas en algunas de sus obras. A la exacerbada pasión wertheriana, se le oponía el carácter práctico del preceptor que cuidaba de los hermanos de Carlota [1]; a la imaginación del estudiante que recorta figuritas de papel en Las flores de la pequeña Ida, se le opone el discurso serio del consejero que viene de visita [2]... Las obras del romanticismo están llenas de diatribas contra la razón, sentimiento que sus autores consideraban vacío y carente de cualquier emoción. Sin embargo, fueron los propios ilustrados del siglo XVIII los que pusieron la razón al servicio de los sentimientos y sentaron las bases del movimiento romántico posterior.

Goethe en Italia. FUENTE. Wikimedia Commons.

Habíamos dicho que algunos filósofos ilustrados veían este tipo de literatura con malos ojos, pero no eran los únicos que trataron de combatirlas. Como no podía ser menos, la propia Iglesia, aunque por motivos muy diferentes, condenaba el contenido de estas novelas bajo el pretexto de la defensa del matrimonio convencional (matrimonio versus “Eros”) y el modelo social entonces vigente.

Retrato de Hans Christian Andersen. FUENTE: Wikimedia Commnons.

En el caso de España, la mayoría de las obras que llegan a nuestro país lo hacen a través de Francia, siendo traducciones francesas de las originales. Estas novelas nos llegan coincidiendo con el declive del movimiento clasicista y los comienzos del romanticismo, lo que hará que la producción literaria española tenga un carácter ecléctico. Los ejemplos más representativos quizá sean los de José Cadalso y Leandro Fernández de Moratín, de quienes puede decirse que introdujeron el romanticismo en España. En el caso de Cadalso, éste pasó de ser un ilustrado convencido a conventirse en un icono para el movimiento posterior (leyéndole, nadie diría que las Cartas Marruecas y las Noches lúgubres fueron escritas por el mismo autor), pero es Moratín el que mejor se adapta a los objetivos de nuestro seminario.

Moratín retratado por Goya. FUENTE: Wikimedia Commons.

Con El sí de las niñas, Moratín hace suyo el concepto de amor ilustrado. La finalidad de la obra no es otra que criticar el poder que ejercen los padres sobre sus hijas respecto a la hora de elegir marido, obligándoles a casarse con aquel que tenga más dinero o pertenezca a un estrato social superior. Con ella queda claro el rechazo que los ilustrados sentían hacia los matrimonios del Antiguo Régimen, reivindicando así las uniones por amor y la crítica hacia los enlaces en los que uno de cónyuges (casi siempre el hombre) duplicaba la edad de su pareja.

Un momento de Las bodas de Fígaro: El Conde seduciendo a Susana. FUENTE: Wikimedia Commons.

Pese a que el tema que trata puede parecernos inofensivo, su estreno levantó una polémica sin precedentes. El final de la obra es un tributo a la razón y la moral ilustrada, en el que, a semejanza de Las bodas de Fígaro (cuyo estreno tanmbién dio que hablar, aunque más por el concepto que se tenía entonces de la ópera que por su propio trasfondo social) cada oveja acaba con su pareja. Ese final feliz didáctico y moralizante no gustó nada a las autoridades, que prohibieron su puesta en escena durante casi treinta años. Cuando la obra pudo por fin volver a representarse en 1834, lo hizo tras pasar el corte de la censura, una muestra más de cómo el mensaje ilustrado, pese al tiempo transcurrido, todavía seguía levantando suspicacias en las estructuras (y mentalidades) del Antiguo Régimen.

BIBLIOGRAFÍA:

De consulta
  • FERIA RUIZ, F., GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, J., MARTÍ BLANCO, M., MONTAÑO RUBIO, D., PÁMIES ROVIRA, J. y PLANAS SÁNCHEZ, E. Historia de España, Grupo Edebé, Barcelona, 2003.
  • TAVERA, S. Olympe de Gouges, una feminista pionera, Revista Clío, Núm. 1, pp: 110-111.
  • VVAA. Enciclopedia Santillana: Datos, hechos y nombres imprescindibles, Grupo Santillana de Editores, Madrid, 2001.
Obras literarias
  • CADALSO, J., Noches lúgubres (edición de Joaquín Marco), DeBolsillo, Barcelona, 2002.
  • FERNÁNDEZ DE MORATÍN, L., El sí de las niñas (edición de Emilio Martinez Mata), Cátedra (Letras Hispánicas), Madrid, 2005.
  • GOETHE, J. W., Los sufrimientos del joven Werther (edición de Feliciano Pérez Varas), Planeta, Barcelona, 1989.
  • ANDERSEN, H. C., La sombra y otros cuentos (edición de Ana María Matute), Alianza Editorial, Madrid, 2001.
NOTAS: 

1. "El doctor es un arlequín pedante que al hablar, cuida más de estirarse los puños de la camisa, de arreglarse las chorreras, que de lo que dice. Al verme en esta posición, jugando con los niños, le pareció que yo me rebajaba en mi dignidad de hombre sensato y juicioso […]. En cuanto volvió a la ciudad, lo primero que hizo fue contar a las personas que encontraba y querían oírle: “Los niños del magistrado estaban ya muy mal educados, pero ese Werther los acaba de echar a perder por completo” (J.W. Goethe, Werther, Libro I). El caracter caricatureso de este personaje contrasta con la seriedad con la que Goethe describe a Alberto, el marido de Carlota y la antítesis de Werther.
2. "¡Qué manera de embaucar a una criatura!" refunfuñaba el aburrido consejero de Cancillería, que había venido de visita y se sentaba en el sofá. El estudiante le era antipático, y siempre gruñía al verle recortar aquellas figuras tan graciosas: un hombre colgando de la horca y sosteniendo un corazón en la mano -pues era un robador de corazones-, o una vieja bruja montada en una escoba, llevando a su marido sobre las narices. Todo esto no podía sufrirlo el anciano señor, y decía, como en aquella ocasión: “¡Qué manera de embaucar a una criatura! ¡Vaya fantasías tontas!” (Hans Christian Anderssen, Las flores de la pequeña Ida).

sábado, 8 de marzo de 2014

Tradición y cambio en el lenguaje de los afectos: el discurso literario (IV)

El lenguaje afectivo y de los sentimientos hunde sus raíces en el Renacimiento. Durante esta época, el rol de género desempeñado por uno y otro sexo era claramente distinguible: mientras que a la mujer se le atribuía un papel de víctima, el hombre hacía las veces de depredador, rondando a la muchacha y adquiriendo una posición dominante. Pese a todo, algunas heroínas rompían con su arquetipo y expresaban tanto sus deseos como su poder de decisión. Cervantes lo refleja muy bien cuando, en uno de los capítulos de El Quijote, nos cuenta la historia de Crisóstomo y Marcela. Encuadrada dentro del "género pastoril", este suceso narra la desgraciada pasión que el pastor Crisóstomo siente por su compañera. Sin embargo, este amor no es correspondido y la desesperación empuja a Crisóstomo al suicidio. En un momento dado, los amigos del difunto planean tomar venganza contra la joven, pero la muchacha expone sus argumentos con tal claridad que no sólo hace vacilar a aquellos que pensaban matarla, sino que además despierta la admiración del propio Don Quijote.

Don Quijote y Sancho fueron testigos del trágico amor del pastor Crisóstomo por la hermosa Marcela. FUENTE: Wikimedia Commons.

Con el cambio de siglo y el triunfo de la literatura cortesana los temas cambian, pero el trasfondo sentimental sigue estando muy presente. Los autores de este periodo escriben historias de amores desapasionados donde la honra de la mujer y la importancia del linaje tenían una importancia fundamental. En la tardía Emilia Galotti de Gotthold Ephraim Lessing, el padre de la protagonista mata a su hija por honor. Con todo, es una obra de un cargado sentimentalismo... Hasta el punto de que Goethe decidió que sería el último libro que leería Werther poco antes de suicidarse [1]. Pese al triunfo de esta literatura, sabemos que la bigamia y el incumplimiento del contrato matrimonial fueron muy comunes en aquella época.

Una escena de Werther. FUENTE: Wikimedia Commons.

La llegada del siglo XVIII trae consigo el auge de la novela sentimental en detrimento de la religiosa. Los sectores más reaccionarios consideraban que la novela amorosa era algo subversivo que dañaba los valores tradicionales como la familia y el matrimonio. No era para menos, puesto estas novelas defendían los intereses del individuo (o de la pareja) frente a la presión social y familiar. En resumidas cuentas, el derecho a ser feliz. El concepto de amor cambió, convirtiéndose en un sentimiento natural y no sacralizado. Estas novelas eran, en suma, producto del pensamiento ilustrado. En lo que respecta a los sentimientos femeninos, es cierto que las mujeres (y sus homónimas literarias) eran libres de amar, pero tenían la obligación de someterse a aquel que habían elegido para casarse. Pese a la introducción del factor sentimental, la jerarquía sexual se seguía respetando.
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1. Así lo recoge Goethe en los últimos párrafos de la novela: " [...] Unas veces, casi de forma imperceptible; otras, con ruidosa violencia. Se esperaba que en cualquier momento exhalara el último suspiro. No había bebido más que un vaso de vino de la botella sobre la mesa. El libro de Emilia Galotti estaba abierto sobre el pupitre". (J.W. Goethe, Werther, Libro III).

miércoles, 5 de marzo de 2014

La Muerte viaja en vídeo (Robert Scott)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: La Muerte viaja en vídeo (y en DVD)
  • Director: Robert Scott (conocido en su casa a la hora de comer y tirar de la cadena)
  • Reparto: Cinco zombies a los que se les cae el maquillaje a cachos, el sobrino del director y un par de muertos de hambre a los que no se les volvió a ver el pelo en Hollywood o donde puñetas se haya grabado esta basura
  • País: Imperio Galáctico (AKA: Estados Unidos) NOTA: desde aquí exigimos que Ucrania se convierta en el estado número 51 de la Unión
  • Año: 1987
  • Duración: 90 minutazos que podría haber invertido en descubrir una cura contra el cáncer. ¡Dios! ¿Qué cojones estoy haciendo con mi vida?
  • Valoración: Os gusta hurgar en la herida, ¿eh?
¡Hola, gentuza! ¿Cómo va la cosa? ¿Bien? ¡Bah, contádselo a alguien a quien le importe! ¡Ya estamos en marzo! ¿Y sabéis lo que eso significa?

¡HORA DE CINE CUTRE!

Seguramente os estaréis preguntando a qué viene tanto jolgorio cuando en un mismo mes he llegado a reseñar hasta tres películas y no me ha dado por montar una fiesta. El caso, pequeños ignorantes, es que este año he decidido planificar los contenidos del blog con algo más de cabeza, de manera que, si bien hablaré de cine una vez al mes, el resto del tiempo me lo pasaré rascándome la barriga o escribiendo sobre lo que a mí me dé la gana. Y todo eso porque sí, porque yo molo.


En fin, que me ahorraré el rollo con el que suelo comenzar mis entradas y me centraré en lo verdaderamente importante. A ver qué era lo que tocaba reseñar hoy...


¡Ah, sí! "La Muerte viaja en vídeo"...

Al menos tiene más credibilidad que Rajoy haciendo una comparecencia en una pantalla plana.

La película es una mierda. Tal cual. Pero pese a todo, sigue siendo mejor que todas esas chorradas de zombies que hacen hoy en día. Y a "Guerra Mundial Z" me remito, porque mira que hay que ser idiota para sacar una peli en la que el ÚNICO remedio para combatir a los muertos sea inocularse la viruela o la malaria... Ya me estoy imaginando a los soldados de Estados Unidos, los verdaderos defensores de la Humanidad (después de Mariló Montero y Jiménez Losantos, por supuesto) con cuarenta de fiebre y cagándose encima mientras le descerrajan un tiro en la jeta al zombie de turno. Glamour por los cuatro costados, oiga. Entre el tufo a muerto que desprenden los bichos y el reguero de vómito dejado por nuestras heroicas tropas, vivo con la esperanza de que algún día inventen los sensoramas que salían en "Un mundo feliz" y nos permitan no solo ver las películas en 3D, sino además olerlas. Fijo que el puto invento sería de muchísima utilidad en la industria pornográfica. ¿Quién no ha soñado con olerle el potorro a su actriz porno favorita? ¡Escribamos a Change.org exigiendo la instalación de un sensorama en cada sala de cine! ¡Cojones ya!


"La Muerte viaja en vídeo"... ¿Y esto de qué va? ¿Significa que si enciendes el reproductor de VHS te mueres a la semana siguiente (día arriba, día abajo)? Pues sí, más o menos viene a ser eso. En realidad no es el aparato de vídeo el que está endemoniado, sino el propio televisor (cosas del doblaje español y sus cabecillas... Porque a ver, ¿qué puede esperarse de un país que le puso a una película el título de "Soñando, soñando, triunfé patinando"? Luego diremos que los panchitos nos la tienen jurada... que también es verdad, cuidado). El caso es que si enciendes el aparetejo, cualquier programa que estén emitiendo en ese momento saldrá de la pantalla y cobrará vida. Ni la TDT en alta definición, tú.

Las consecuencias de dejar a Almodóvar dirigir una peli de zombies.

Y seguro que se estarán preguntando. "¡Coño, Daniel! ¿Y eso que tiene de malo?". ¡Ay, pillines, que les veo venir...! ¿O es que se piensan que, de existir semejante trasto, un servidor no se enchufaría "El Hormiguero" solo para tener su propia réplica de Anna Simón en el salón de su casa? (otra cosa no, pero fijo que la tía que intentó secuestrar a la mujer de Paco González estaría dando saltos de la emoción con el invento). Pero no, resulta que el armatoste de marras solo emite películas de zombies. ¿Se imaginan veinticuatro horas diarias de "Mujeres, hombres y viceversa"? Pues lo mismo, pero con algo más de estilo y menos babas... De hecho, no me extrañaría nada que el creador de "Gran Hermano" se haya inspirado en esta película.

Les juro que si le enfocan la cámara al canalillo, verán salir de ahí a Josemi y a un diputado de UPyD.

De todos modos, quienes hayan pensado en encender la tele y esperar a que Mamen Mendizábal se despelote en su cuarto de estar ya pueden ir abandonando la sala, dado que los guionistas de este engendro también tuvieron la misma idea... Solo que aquí nos pusieron a la madre del productor en porretas (aunque yo mantengo que se trata de la primera incursión en el cine de Cristina Tárrega). El presupuesto no daba para más

Cristina Tárrega después de haberse merendado a la cerdita Peggy.

La peli nos cuenta cómo el televisor pasa por diferentes dueños hasta llegar a manos de uno de esos escritores tipo Sallinger que vive rodeado de mierda y en medio de ninguna parte. El tío enciende la tele y desata la amenaza zombie, apareciendo al día siguiente degollado y con la misma cara de quien llega a su casa de amanecida el día de Año Nuevo. Gracias a este fulano, el pifostio que montarán los zombies por el vecindario será de agárrate y no te menees...


Por otro lado, los guionistas fueron unos auténticos genios, ya que reinventaron el género zombie veinte años antes que "The Walking Dead". Habrán oído decir muchas veces que los zombies que salían en "REC" no eran zombies, sino infectados; que eso de que los monstruitos corran como en "28 días después" es una charlotada que se inventaron para ganar dinero; que si el kilo de paletilla de cerdo está más barato en el "Hiperdino" que en "Mercadona"... Pues bien, aquí directamente nos pintan a los zombies como unos bichos superinteligentes capaces de trazar estrategias de combate, preparar un sofrito y hasta poner una lavadora. Es más, si no fuera por su movilidad reducida, podrían competir en las Olimpiadas Matemáticas y todavía les daría tiempo a organizar unos Juegos de Invierno. El director quiso pintarlos como unos seres carentes de afecto que tratan de encontrar su humanidad perdida (¡Oigh, qué profuuuuuundo! Si pongo esta última frase debajo de una foto en sepia del imbécil de Murakami, seguro que tendré un montón de "Me gustas" y comentarios en Facebook). El problema es que los bichejos, aparte de necesitar cariño, son unos hijos de puta de campeonato. Aunque siendo sinceros, no sé de qué me extraño. Es exactamente lo mismo que sucede en la vida real: la mayoría de las personas que claman a los cuatro vientos que quieren ser amadas son unos cabronazos ególatras de padre y muy señor mío.

La infanta Elena sigue sin poder superar el divorcio de Marichalar.

El televisor acaba yendo a parar a las manos de una pareja de hermanos, interpretada aquí por el primo pequeño y retardado de MacGyver (lo siento, ahora mismo no tengo el Interné a mano y no sé si se escribe así) y mi profesora de gimnasia del colegio, que estaba de toma pan y moja. Sin ni siquiera molestarse en leer las instrucciones, terminan conectando la tele a la red, dando comienzo así el festival de los horrores. El Mini-Macgyver, tras tener su encuentro en la Tercera Fase con Cristina Tárrega, conoce a un extraño personaje que se hace llamar "el Basurero", quien le cuenta que es el encargado de tener vigilados a los zombies para que no se escapen y la armen en plan Ortega Cano. Y todo eso se lo dice dentro del propio televisor, sin presentaciones previas ni pollas en vinagre. El tío, alucinado y con un viaje de ácido que lo flipas, le dice a todo que sí, una actitud que me recuerda mucho a la de esas señoras mayores que se maquillan antes de sentarse a ver la tele porque creen que el presentador del telediario las está viendo...


De "el Basurero" no volveremos a saber nada durante el resto de la película. Otro tanto ocurrirá con la Cristina Tárrega de baratijo (valga la redundancia, que diría David Millán). Simplemente, desaparecerán en mitad de la vorágine como el padre que acaba de tener trillizos y escribe en su Twitter que se marcha a comprar tabaco. Con todo, la invasión ya se ha producido: los zombies, como el 15-M según "La Gaceta", van de casa en casa merendándose a todo el que pillan por delante. Hay que aclarar que no estamos hablando de una horda compuesta por un millón de mostrencos, sino de cinco bichos mal contados cuyo maquillaje, al igual que su capacidad interpretativa, se cae a cachos a las primeras de cambio.


Se difunden las primeras imágenes del live-action de "Monster High".

Mientras el espectador está esperando una explicación a lo que está pasando, aparece en escena un tejano medio mochales que dice ser el dueño del televisor y que tiene la clave para solucionar el problema (y no, no es privatizar la Sanidad). Como es lógico, tanto Mini-Macgyver como doña Nardi le preguntan de dónde coño ha salido el televisor y por qué no lo ha destruido antes, a lo que el tío les responde que ya ha intentado desembarazarse de él sin éxito... Eh... Pero... A ver... Eso no explica cómo puñetas consiguió el televisor... Es decir, uno no va a la sección de electrónica del "Carrefour" y piden que le den un aparato de vídeo endemoniado... Del mismo modo que tampoco explica nada cuando dice que ya ha intentado destrozar la tele sin conseguirlo... No sé... ¿Has probado a tirarla desde el balcón de madrugada? Vamos, por aquello de que a esas horas no hay nadie en la calle y no hay riesgo de que le rompas la cabeza a borracho de turno... O no sé... agarrar un martillo y liarte a golpes con ella... O incluso coger un destornillador e irle sacando las piezas una a una... En serio, la excusa del tío no se la cree ni Dios. Es la típica disculpa de. "Sí, iba a hacerlo esta semana, pero estos días he estado ocupado / he tenido mucha liada / no me ha salido de los cojones hacerlo". Total, que al final no nos explican nada. El televisor es mágico y punto. 

"Amor se llama el juego en el que dos personas juegan a hacerse daño". Joaquín Sabina dixit.

El tejano les explica a los dos hermanos que los zombies son en realidad un panda de desgraciados que añoran los días en los que estaban vivos y que la única forma de destruirlos es metiéndolos a todos en una misma habitación junto con el televisor. "Así se pondrán nerviosos y terminarán matándose entre ellos" dice el tío todo chulo. ¿Me estás jodiendo? ¿En serio? Sinceramente, en mi vida había oído semejante GILIPOLLEZ. Aunque teniendo en cuenta que estamos hablando de un televisor indestructible y del que salen zombies a borbotones, no sé de qué me sorprendo. Eso sí, el periplo de subnormaladas todavía no ha terminado, dado que el tejano chiflado les dice que para evitar ser atacado por los zombies, deben comportarse como si estuvieran tratando con personas normales... ¡La madre que lo parió! ¡Joder! ¡Pero si no son zombies de los que te muerden, imbécil! ¡Si te agarran solo tienes que ponerte Betadine en la herida, me cago en Dios! ¡Basta con que les metas un tenedor por las orejas para dejarlos fuera de combate! ¿A qué viene tanta tontería entonces?

El tejano y el Mini-Macgyver salen al bosque para cazar a los zombies y, en una de esas deleznables escenas de relleno, se ponen a discutir y a soltar gilipolleces por un tubo. Y así durante QUINCE PUTOS MINUTOS. Pero tanta estupidez no puede ser buena, y como los guionistas sabían que la película se les estaba yendo de las manos, decidieron cargarse a ambos personajes de la manera más SUBNORMAL posible: sin saber cómo, el zombie que se parece a la infanta Elena surge de la nada armado con una motosierra y cercena de cintura para abajo a nuestros héroes. En estos momentos, me encantaría saber cómo coño se hacen los gifs para mostrarles tan glorioso momento.

Los zombies se apuntan al fenómeno hipster.

Pero el espectáculo debe continuar... aunque sea yéndose por los cerros de Úbeda y cambiando el registro de la peli como el que se cambia de calzoncillos. Si bien los primeros cincuenta minutos de metraje son un despliegue monumental de tonterías y chorradas sin sentido, la última media hora es el apoteosis supremo del mal rollo, encontrándonos con un hilo argumental hiperdramático y con un trasfondo emocional que ni en "La carretera". El caso es que los zombies, aparte de necesitar mucho amor, son unos rencorosos de mierda, por lo deciden plantarse en la casa de los MacGyver y darle matarile a la hermana del prota, que asiste al espectáculo con la misma cara de quien se ha pegado cuatro galas seguidas de "Mira quién baila".

"¿Por qué sintonizaría 13 TV? ¿Por qué?"

Recordando las palabras del tejano loco, la chavala decide recibir a los zombies en su casa y darles un trato humano. La tía no puede tragarse el trauma y pone la misma cara que a quien le ponen un bocadillo untado en mierda diciéndole que es "Nocilla". Pero los bichos son unos confianzudos de cuidado, de manera que no han acabado de entrar por la puerta cuando ya le están metiendo mano a la fulana. A la tía se le ocurre la idea del siglo cuando invita a los mostrencos a bailar al sótano, donde los encierra junto al televisor maldito. Tal y como había dicho el tejano maníaco, los zombies se vuelven chalados y empiezan a matarse entre ellos mientras son absorbidos por la televisión (podría establecer una analogía entre las mentes de los espectadores de “Sálvame” y la malévola influencia del programa, pero tengo la tarde vaga). Total, que la tía termina salvando el día. Lástima que haya terminado con unas secuelas psicológicas de la ostia.

¿Alguien dijo “secuelas psicológicas”? Pues sí, porque la escena final nos enseña a la muchacha en un hospital psiquiátrico siendo visitada por sus padres. La tía está catatónica perdida y no reacciona a ningún estímulo, pero a sus papás se les ha ocurrido una idea maravillosa: en lugar de ir a visitarla todos los días, los muy cabrones le han llevado el televisor al hospital para que no se sienta triste. Cuando se queda sola, la tele se enciende ella solita y vemos a los zombies agolparse en torno a la pantalla mientras la pobre chica se queda paralizada por el terror y llama a la enfermera para que venga cambiarle los pañales. Fundido a negro, música chunga y casposa en plan “La pesadilla continúa”, miradas de odio por parte de mi novia y ya está fin.

CONCLUSIÓN:

La película es tan chapucera y estúpida que casi dan ganas de echarse a llorar. Se suele hablar con nostalgia del cine de los 80, pero mierdas como esta hacen que no solo me cague en esa época, sino en todo el mundo del celuloide. “La Muerte viaja en vídeo” es tan chusca y asquerosa como el ciclo vital de la sarna. Los diálogos son de chufla, la historia es una puta subnormalada y... y... ¡Joder, no se salva nada!

Me gustaría decir que al menos la música me ha gustado, pero no puedo. Un señor mayor con gases tiene más oído que los que compusieron semejante oda a la diarrea. Para olvidar y cagarse en sus muertos no, lo siguiente.

* El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras.

lunes, 3 de marzo de 2014

Fallo de la 82ª edición de microrrelatos Bubok

Una vez más, los usuarios de Bubok nos hemos vuelto a partir la cara a tortazos y hemos clausurado la 82ª edición de microrrelatos del Foro Bubok, certamen que celebramos cada quince días y en el que los autores, aparte de jugarnos el tipo, ponemos a prueba nuestra imaginación para escribir historias molonas en "formato reducido". ¿Y sabéis qué es lo mejor? ¡Que en esta edición he quedado tercero! ¡Fiesta! ¡Fiesta! ¡FIESTA!

El ganador de esta quincena ha sido Miguelmig, un viejo conocido de Crítica Literaria Novel gracias a su novela "Los años del fútbol y la vida". Podéis ver los resultados finales del concurso haciendo "clic" aquí. Como no podía ser menos, os invitamos a participar en la edición 83. ¡Espero veros por allí, truhanes! Eso sí, ¡leeros bien las bases antes, cacho vagos!

Y como de criticar se trata, ahí va mi opinión sobre los relatos presentados a esta edición (los cuales podéis leer aquí).

Y LA VIDA ES FÁCIL: Prosa poética. Aunque hermosos y bienintencionados, me cuesta mucho conectar con este tipo de micros. Que conste que no es culpa del autor, sino mía, porque soy más simple que el mecanismo de un botijo. En este caso, no he entendido muy bien la intención del autor. ¿Una metáfora sobre la madurez y el paso a la vida adulta quizá? No tuvo opciones a entrar en la zona de puntos.

MÉTODO: Un micro bastante cachondo y bien elaborado. Temática sencilla y sin pretensiones (lo que refuerza su genialidad) y diálogos bastante chispeantes. Lo que a primera vista parece una pelea entre un director y su musa se convierte en una disputa conyugal cuando descubrimos que ambos están casados. Sí, es bastante intrascendente pero... ¿y lo que te ríes? Genial.

¿DÓNDE ESTÁS? ¿DÓNDE ESTOY?: Conmovedora estampa de una niña que es testigo de las continuas peleas que protagonizan sus padres. Como siempre, los niños son las víctimas del universo de odio y maldad de los adultos. Me ha gustado la analogía entre el juego del escondite y ese intento de escape que hace la niña cuando se oculta debajo de la mesa para huir de la realidad. Personalmente, quitaría la segunda frase que viene después de la primera coma (su presencia, más que reforzar el micro, hace que el lector se pierda un poco), aunque doy por sentado que la acción transcurre algunos años después de la marcha del padre, siendo ella ya toda una adolescente que todavía no ha superado la separación de sus padres (de ahí que se hable de "chica" y no de "niña"). No sé, pero cada vez que lo leo me gusta más. Si el autor llega a leer esto, que no me haga caso y lo deje como está. Excelente.

EL DESLIZ: ¡Ja, ja, ja! ¡Buenísimo! Aunque creo que al final los de Coca Cola retiraron el ERE, ¿no? Lo cierto es que sí, el tío tiene motivos para estar cabreado, porque que te despidan de la noche a la mañana y después de tantos años, no tiene ninguna gracia. El micro está muy bien, el problema es que depende mucho de la noticia en la que está basado, y sin el tema del ERE, no se explica. Con todo, se agradece la crítica y el puntito de mala leche. Bien.

PEGAR A UNA MUJER: "Sé" (del verbo saber) se acentúa para distinguirlo de la partícula "se" (Ejemplo: "No [sé] si [se] tomó la sopa"). El relato transmite una sensación de desorden que no termina de agradarme. En ocasiones, los puntos suspensivos no están bien distribuidos: ¿por qué a veces aparecen con tres puntos (...) y otras con dos (..)? Se supone que siempre tienen que ir acompañados de tres puntos. Por otro lado, ¿por qué aparecen dos puntos suspensivos consecutivos entre "Árbol Sabio" y "¿y quién tuvo la culpa?". Entiendo la finalidad del micro, pero creo que podría mejorarse mucho más. No tuvo opciones a entrar en la zona de puntos.

PROBLEMAS EN EL COLE: Cuando a un chaval de Segundo de la ESO se le declara una chica, creo yo que lo último que le importa es que la piba huela a tabaco... Y más cuando hoy los chicos empiezan a fumar a edades cada vez más tempranas (recuerdo que cuando yo estaba en Tercero, mucha gente de mi clase ya le daba al tabaco). Otra cosa es que la muchacha no sea nada del otro jueves. Como había pasado con "Pegar a una mujer", entiendo la intención del micro, pero creo que, en líneas generales, se queda bastante cojo. No tuvo opciones a entrar en la zona de puntos.

EN MITAD DE LA NOCHE: ¿Una adaptación del mito del Hombre-Lobo? Está muy bien escrito pero, ¿por qué el intruso entra en la habitación y se lleva las fotos? Me faltan datos. Más que un micro, tengo la sensación de que se trata de algo más grande. 

¡REGRESA!: Marchando otro de prosa poética. De verdad que no tengo nada en contra de este tipo de historias, pero son tan crípticas que me cuesta mucho entenderlas. A ver si lo he entendido: mientras él está con su nueva novia, el recuerdo de un antiguo amor le impide amarla como es debido y atormenta sus sueños. Se trata de eso, ¿verdad?

LA VERDAD HACE LLORAR: Una fábula sobre la superación personal. Solo aquellos que crean en sí mismos podrán superar cualquier obstáculo y cumplir sus sueños. Es cierto que las verdades duelen y hacen llorar... aunque en este caso, por un motivo bien diferente. Se agradece el tono amable y optimista del relato. Bien.