miércoles, 30 de julio de 2014

Arte ibérico y tartésico

Urbanismo ibérico 

El tamaño de las ciudades ibéricas varía mucho, desde las 300 hectáreas hasta apenas una. Las ciudades más grandes se concentran en el sur y sureste de la Península, mientras que en la costa oriental son más reducidas. La mayoría de las ciudades se intentaban situar en lugares elevados, aunque también hay algunas que se encuentran en llano.

Prácticamente todos los poblados ibéricos estaban rodeados por una muralla, a veces totalmente y a veces, en los casos en que se encontrasen en un terreno de difícil acceso, sólo por las partes más accesibles.

Los íberos construyeron distintos tipos de murallas:

De mampostería: construida con sillares más o menos regulares, que forman dos paramentos, el exterior de piedras más grandes y el interior de piedras pequeñas. El espacio intermedio se rellenaba de tierra y piedras. Muchas de estas murallas parece que estaban revestidas con un grueso enlucido de arcilla pintada de rojo.

Ciclópeos: compuesta por grandes piedras sin trabajar.

Poligonales: en la que los sillares presentan entrantes y salientes que los hacen trabar fuertemente entre sí.

De todas formas, de estas murallas sólo se ha conservado la parte inferior, por lo que no se sabe si se realizaban enteras con una única técnica o si eran como la muralla de Tarragona, que tiene un zócalo ciclópeo sobre el que se asientan sillares de mampostería. Tampoco se sabe con seguridad si estaban enlucidas con arcilla o no. Por regla general, todas las murallas ibéricas se refuerzan con torreones de tipo y ubicación variable.

Los planos de ciudades y poblados que conocemos son muy pocos, y casi siempre corresponden a aldeas pequeñas, que por eso han sido fáciles de excavar. Las casas son de reducido tamaño y con pocas habitaciones, quizá con un androceo y un gineceo. Suelen estar construidas con muros de adobe sobre un zócalo de piedra y revestidos con arcilla encalada. Podían tener umbrales de entrada y en su interior existían hogares y bancos. Los vanos de las puertas podían estar reforzados por postes, que a veces servían también para sostener la techumbre, de ramas recubierta por una capa de arcilla. Solían ser casas de un solo piso, pero también se han encontrado de dos, con una escalera adosada a la fachada.

Templos
Se han encontrado muy pocos restos de templos íberos que sólo dejan hacer conjeturas sobre este aspecto de su arte.

Por un lado, han aparecido recintos cuadrangulares, aparentemente descubiertos y con una losa en el centro, que se han interpretado como santuarios hipetros similar a los conocidos como "lugar abierto" del mundo oriental. Esta idea se ha visto reforzada por la aparición en las cercanías de uno de ellos de un quemaperfumes de tipo oriental.

Por otro lado, se han encontrado un cierto número de edificios con una estructura bastante compleja que se piensa que podían tener una finalidad religiosa. Estos se datan desde fechas muy tempranas, como el s. VII a.C., y todos tienen una estructura muy similar: la planta es rectangular y se accede al edificio a través de un vestíbulo que ocupa todo el ancho del edificio. Está dividido en tres espacios longitudinales, los laterales más estrechos y cortos, por lo que la estancia central se ensancha adoptando forma de T, con el espacio del fondo partido de nuevo en dos por un muro perpendicular a la pared trasera situado en el eje longitudinal del edificio. Este tipo de edificio se puede relacionar con edificios similares del Próximo Oriente que también aparecen en la Italia prerromana.

Arquitectura Funeraria

Tumbas de cámara

Podían estar excavadas en el subsuelo o construidas sobre él y generalmente cubiertas por un túmulo. Son características del mundo ibérico meridional y las más importantes se encuentran en Galera (Granada). Casi todas eran de planta rectangular, aunque también las había circulares, y las urnas cinerarias se depositaban sobre el suelo, un poyete no muy alto o en una cavidad abierta en el suelo y cubierta con losas planas. La más importante estaba construida sobre el suelo, contaba con un dromos de acceso cubierto con una falsa bóveda y una cámara de planta cuadrada cubierta con losas que descansaban sobre un pilar central. Todo esto estaba realizado con sillares y cubierto por un túmulo de tierra que tenía marcado su perímetro con piedras.

Monumentos turriformes

El más importante es el de Pozo Moro, que es un edificio de planta cuadrada, que sobre un podio escalonado presenta un cuerpo principal cuadrangular, con sus esquinas inferiores adornada por leones yacentes. Algunos de los sillares de este cuerpo están decorados con relieves de una gran importancia.

Por encima, una serie de molduras que culminan en gola constituyen el remate. Algunos estudiosos afirman que sobre este primer cuerpo había otro muy similar, de un tamaño algo menor, pero no se puede asegurar con certeza. Posiblemente pertenecía a un rey o príncipe indígena con una cronología bastante alta, hacia el 500 a.C. aproximadamente. Es importante destacar el uso de grapas en forma de cola de milano para trabar los sillares entre sí.

Pilares-Estela
Hay muchísimas por todo el ámbito ibérico. Consisten en un basamento, por lo general escalonado, sobre el que se alza un pilar con un remate en forma de capitel, que es la base de una escultura de animal, normalmente un toro. El mejor ejemplo de este tipo de monumento es el pilar de Monforte del Cid.

Arte Tartésico

La civilización de Tartessos

Tartessos es una civilización vinculada a las culturas mediterráneas que emigraron hacia península Ibérica en torno al 1000 a.C. La cultura tartésica se desarrolla en la costa suroeste, en las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz. Podemos distinguir dos etapas bien diferenciadas, la geométrica y la orientalizante.

El periodo geométrico, que coincide con el bronce final, se extiende desde el 1000 a.C. hasta el siglo VIII a.C. A partir de este momento se produce la colonización fenicia, que desde su establecimiento principal en Gadir (Cádiz) introducirán cambios importantes en la cultura tartésica. 

El declive de Tartessos se produce alrededor del siglo VI a.C. y está íntimamente relacionado con el debilitamiento del comercio fenicio en las costas andaluzas.

Fases del arte tartésico

Periodo Geométrico

El periodo geométrico constituye la primera fase del arte tartésico y sus características son muy modestas. 

Arquitectura

Los asentamientos, sin planificación urbana, son poblados de pequeñas cabañas de planta circular, realizadas en barro y con elementos leñosos en los tejados.
Las construcciones de más envergadura, principalmente amurallamientos, se detectan a finales de este periodo, en el siglo VIII.

Es el caso de la muralla de Carmona (Sevilla) o las de Tejada la Vieja (Escacena del Campo, Huelva), formadas por dos muros de piedra sin labrar y con relleno de piedras y arena.

Cerámica 

La cerámica es una de las principales manifestaciones artísticas de este momento. Suele realizarse a mano y con torno lento de alfarero. Encontramos dos tipos diferentes, una oscura con motivos bruñidos y otra, conocida como la El Carambolo, con decoración pintada. En ambos casos, la ornamentación es de carácter estrictamente geométrico, incluyéndose de vez en cuando figuras vegetales o animales estilizados. 

El repertorio formal de la cerámica bruñida es muy sencillo, predominan los cuencos y los carretes para soporte de vasos de fondo curvo. Estos últimos son una producción muy característica con forma de diávolo. 

Normalmente son de color grisáceo o pardo y el bruñido, que se da fundamentalmente en el exterior, da a los objetos un aspecto metálico. 

El repertorio formal de la cerámica pintada es más rico. A los tipos habituales de la anterior añade otros nuevos, como los vasos grandes y cerrados. La decoración, también en el exterior, se realiza a base de motivos pintados en rojo sobre el color ocre o el anaranjado del fondo 

Estelas funerarias

Las estelas funerarias son otro de los elementos típicos de este periodo. Son monumentos hechos en rocas duras, sin tratar y se grababan eligiendo la superficie más apropiada para la representación. Se caracteriza por la rudeza de la talla, el geometrismo y el esquematismo de sus imágenes. 

Se clasifican en tres tipos. El más sencillo es el que presenta como motivo central un escudo redondo con corte angular flanqueado por una lanza y espada. El segundo tipo es una variante del anterior, resultado de añadir otros elementos como cascos, arcos, flechas o un carro de guerra. En el tercer tipo, aparece la presencia de la figura humana. Cuando esto sucede, la figura ocupa el lugar donde se sitúa el escudo y junto a la figura humana se representan los mismos elementos anteriores. 

El ejemplo más destacado lo tenemos en la estela de Ategua, Córdoba.

Periodo orientalizante

A partir del siglo VIII a.C., la producción artística tartésica se empapa de elementos orientales provenientes la colonización de los fenicios. El geometrismo y la sobriedad de la primera etapa darán paso a un nuevo naturalismo oriental, hasta el punto de que resultará difícil distinguir las obras tartésicas de las fenicias.

Arquitectura

Las mejoras de los asentamientos tartésicos son evidentes tanto en los trazados urbanos como en la arquitectura doméstica, donde se sustituyen las anteriores cabañas de plantas redondeadas por otras rectangulares.

Este cambio es evidente en el poblado bajo del Carambolo, en el Cerro Macareno, en la Colina de los Quemados e incluso en Tejada la Vieja o en Puente de Tablas.

Cerámica 

La cerámica experimenta importantes mejoras técnicas, como el engobe rojo o la decoración con motivos pintados orientalizantes. Se impone el torno rápido de alfarero frente a las anteriores hechas a mano o en torno lento, que permite un mejor acabado y unas paredes más finas. 

Se añaden además nuevos repertorios con decoración figurada, animales fantásticos, o flores de papiro y loto.

A este tipo pertenece un gran recipiente hallado en Lora del Río (Sevilla), decorado con un friso de animales y con motivos florales limitados por bandas geométricas. 

Artes suntuarias

Es en las artes suntuarias donde mejor se manifiesta el nivel alcanzado por Tartessos. Proliferan los objetos de lujo como las vasijas y los adornos de bronce, los productos de marfil o las joyas de metales preciosos.

Se han encontrado numerosos tesoros en las excavaciones de tumbas y poblados. Los más destacados son el tesoro de El Carambolo (Sevilla) o el de Aliseda (Cáceres).

El tesoro de la Aliseda está formado por gran cantidad de joyas de oro decoradas con filigrana y granulado, colgantes, collares, pendientes, brazaletes, una diadema y un cinturón.

El tesoro de El Carambolo lo componen veintiuna piezas de oro, entre ellas, dos pectorales, dos brazaletes, un collar.

En metal también elaboran y decoran bocados de caballo u otros elementos relacionados con la ganadería. De gran interés son el llamado bronce Carriazo y los del tipo del Berrueco.

El bronce Carriazo, hallado en Sevilla ofrece una bella composición, corresponde a una divinidad de animales y plantas, con los atributos de dos patos dispuestos de forma simétrica. La pieza podría corresponder a un bocado de caballo. 

Los bronces hallados en el Cerro del Berrueco (Salamanca) representan muy esquemáticamente a una diosa de la naturaleza. Tiene cuatro alas en aspa, flores brotando del cuerpo y un disco solar en el centro.

A partir del siglo VI a. C. la civilización tartésica entrará en decadencia debido a la crisis fenicia.

martes, 29 de julio de 2014

Reseña de "El último día de Pompeya" (y IV)

En lo que respecta a su conservación, Pompeya ha experimentado un gran deterioro a lo largo de estos años, produciéndose una serie de derrumbes ocasionados por las fuertes lluvias que llevan azotando la región en los últimos meses [1] y provocando, por consiguiente, un notable impacto en la actividad económica (al menos dos millones y medio de turistas visitan Pompeya cada año). Algunos de los enclaves más importantes como La Casa de los Gladiadores, el Templo de Venus o la Necrópolis de Porta Nocera han sufrido serios desperfectos por culpa de las inclemencias meteorológicas. Tanto la Comisión Europea como el Gobierno italiano prepararon en 2012 un paquete de medidas encuadradas en el Gran Proyecto Pompeya [2] que servirían para rehabilitar el lugar y convertirlo de nuevo en un referente turístico. Tras varios retrasos, en 2013 se acometió la obra de la Casa de los Dioscuros y el Criptopórtico [3], las estructuras más deterioradas. Lamentablemente, varias de estas ayudas han tardado en llegar debido a la grave crisis económica que afecta a los países del sur de Europa (según Il Corriere della Sera, solo se han invertido 588.000 euros de los 105 millones de euros aprobados inicialmente [4]) y no siempre los fondos se han empleado para fines lícitos. La corrupción y la desidia no es patrimonio exclusivo de la clase política dado que, entre 2008 y 2010, tanto la gestora del yacimiento, dirigida por Marcello Fiori, como el director encargado de su rehabilitación, Luigi D'Amora, concedieron contratos irregulares a una empresa de servicios e “inflaron” los precios de los materiales adquiridos. Tal conducta no solo pone en entredicho la gestión cultural, algo ya de por sí imperdonable, sino que también perjudica el mantenimiento de las ruinas. En estos momentos tanto uno como otro están a la espera de juicio por fraude y abuso de confianza.

BIBLIOGRAFÍA:
  • LAGUNILLA, Palma, Mundos resucitados. Arqueología Virtual, Revista Muy Especial (La nueva arqueología, número 60), pp. 90-95.
  • MANGAS, Julio, VATINEL, Jean-Louis, MUÑIZ, Joaquín. Vida cotidiana en Roma (Volumen I), Cuadernos Historia 16 (núm.111). Grupo 16, Madrid, 1985.
  • MERINO, Alfredo, Los 40 principales. Yacimientos más importantes de la actualidad, Revista Muy Especial (La nueva arqueología, número 60), pp. 82-89.
  • PORLA, Alberto. Y en polvo se convirtieron. Por qué desaparece una civilización. Revista Muy Especial (El amanecer de la civilización, número 58), pp. 90-95.
  • RAMÍREZ, Juan Antonio, ARIAS, Manuel, GARCÍA FUERTES, María Antonia, DEL CASTILLO, Beatriz, PALLOL, Belén, Historia del Arte, Ediciones SM, Madrid, 2001.
  • STORCH DE GRACIA, Jacobo, Crónicas romanas. La historia de un Imperio en forma de periódico. Revista Muy Especial (La herencia de Roma, número 39), pp. 47-67.
  • STORCH DE GRACIA, Jacobo, La aventura de la arqueología a través de sus hitos, Revista Muy Especial (La nueva arqueología, número 60), pp. 43-57.
  • VARIOS AUTORES, Geografía e Historia I (El mundo, grandes paisajes. Europa hasta el año mil), Santillana. Madrid, 1996.
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1. La lluvia arruina Pompeya. Edición digital de La Voz de Galicia [Agencia EFE, 3/03/2014].
2. La CE aumentará su cofinanciación en las obras de restauración de Pompeya. El artículo puede consultarse en la web del Eldiario.es [Agencia EFE, 5/03/2014].
3. Se inician los trabajos de restauración de Pompeya tras años de abandono. Edición digital del Diario ABC [Agencia EFE, 8/02/2013].
4. Italia se moviliza para salvar las ruinas de Pompeya. Edición digital de El Periódico [Agencia EFE, 5/03/2014].

lunes, 28 de julio de 2014

Reseña de "El último día de Pompeya" (III)

El hecho de encontrarnos con una ciudad llena de luz y vida (se sabe que las viviendas estaban pintadas de vivos colores y que tenían inscritas el nombre de sus propietarios en las puertas)  hace que el espectador no pueda evitar sobrecogerse al pensar en el sufrimiento de sus habitantes (algo que el documental recoge muy bien). Especialmente patética resulta la visión del osario de Herculano, cuyos pobladores aguardaron en los embarcaderos un rescate que nunca llegó.

El mundo urbano tuvo un importante papel en la construcción del Imperio. Roma fue, ante todo, una civilización basada en el comercio y la artesanía, actividades que florecían a lo largo de todo el Mare Nostrum. Es más, la decadencia del Imperio está ligada al proceso de ruralización al que se vio sometido a mediados del siglo III d. C. y que culminaría con la ruina y posterior abandono de las ciudades más importantes (la propia Emérita Augusta fue parcialmente derruida durante los últimos estertores del Bajo Imperio). En el caso de Pompeya, la urbe experimentó un notable crecimiento comercial durante el siglo II a. C. gracias al auge de las exportaciones de vino y aceite. Asimismo, se estima que la población de ciudad oscilaba entre los 10.000 y 20.000 habitantes. El clima era tan agradable que varios nobles se habían hecho construir allí sus villas para pasar los meses de verano. La sofisticación de estas casas alcanzó un alto grado de refinamiento, encontrándonos con hermosos patios interiores (el atrium), deliciosos jardines con peristilos, estanques (el impluvium), comedores (el triclinium) y cuartos de estar (los llamados tablinum) decorados con hermosos murales.

Otra prueba del éxito urbano de Pompeya lo encontramos en el gran número de edificios públicos y privados con los que contaba la ciudad. Mientras que en torno al foro se levantaban las termas y los templos consagrados a las divinidades, las domus y los palacios, ambos patrimonio de los grupos privilegiados, abundaban por doquier. Cada una de estas viviendas estaban profusamente adornadas por pinturas y mosaicos que representaban escenas de la vida cotidiana y hasta temas eróticos (tal es el caso de los murales del Lupanar). Hasta nosotros han llegado pinturas que ilustran como los habitantes de la ciudad se divertían en las tabernas (sin ir más lejos, la división que se ha hecho de la pintura mural romana corresponde a los cuatro estilos que se han encontrado en Pompeya), así como bandos que dejan constancia del interés de los poderosos por alquilar sus propiedades a aquellos que pudieran permitírselo [1]. No nos olvidamos de los menos favorecidos, cuyas viviendas, las insulae, contrastaban con las villas de los grandes potentados. Pompeya también llegó a contar con un anfiteatro y su propia basílica, donde tenían lugar los juicios y la actividad comercial.
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1. "En la manzana Arriana Polliona de Cneo Nigido Mayo se alquilan, a partir de los Idus de Julio, tiendas con sus trastiendas, un apartamento en el piso primero y una casa. Que el arrendatario se ponga en contacto con Primo, esclavo de Cneo Aleo Nigido Mayo" (en MANGAS, J. Textos, Vida Cotidiana en Roma (I), Cuadernos Historia 16, núm. 111, pp. 17-24).

domingo, 27 de julio de 2014

Reseña de "El último día de Pompeya" (II)

Asimismo, Pompeya no es solo un inmenso yacimiento arqueológico. Toda la ciudad es un gigantesco monumento funerario en cuyas calles asoman los vestigios de lo que fue una de las tragedias más importantes de la Antigüedad. Los cuerpos de aquellos que no pudieron escapar a la catástrofe se conservaron perfectamente en la roca, dejándonos un escalofriante testimonio de sus últimos momentos de vida. Al gran valor patrimonial de sus edificios -de los que hablaremos más adelante- se le une el gran drama humano que hay detrás.

Restos de una familia. FUENTE: Mitos, leyendas urbanas y apariciones.

“El último día de Pompeya” nos ofrece un relato aproximado de lo que tal vez pudieron contemplar los habitantes de la ciudad mientras el Vesubio arrojaba sobre ella su lluvia de cenizas y muerte. La narración nos pone en la piel de diferentes personajes. Cabe destacar a Julio Polibio, un patricio que está a punto de dar el salto hacia la política (con la consecuente promoción social que ello traerá consigo para su creciente familia); y al joven matrimonio formado por Estéfano y Fornunata, cuya relación no atraviesa precisamente por su mejor momento (el carácter tímido y sensible de ella, unido a las continuas infidelidades de él, llevarán a la joven esposa a encontrar el amor en los brazos de Celado, un apuesto gladiador); sin olvidar, por supuesto, a Plinio el Viejo, el aguerrido militar y hombre de ciencia que decidió echarse a la mar con su flota para así salvar al mayor número posible de refugiados (el testimonio de Plinio el Joven [1], su sobrino, es vital para comprender las últimas horas de vida del veterano soldado).

Grabado de Plinio el Viejo. FUENTE: El blog de Carmencita.

Así, los autores del docudrama no han querido escatimar esfuerzos a la hora de mostrarnos una ciudad bulliciosa y cosmopolita, en la que la presencia de artesanos, comerciantes y esclavos era, tal y como ocurría en todas las ciudades importantes del Imperio, algo habitual. El empleo de disciplinas como la arqueología y la historia de las mentalidades [2] ha sido crucial a la hora de reconstruir no solo las calles y los edificios de Pompeya, sino también novelar las vivencias de sus habitantes.
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1. Plinio el Joven describe así la muerte de su tío: "Decidimos dirigirnos al río para ver de cerca si era posible llegar hasta el mar, también en esta ocasión embravecido y adverso. Allí, descansado sobre una sábana extendida, en varias ocasiones mi tío pidió agua fresca. Enseguida las llamas, y el olor a azufre que las anunciaba, hicieron huir a sus compañeros y le despertaron. Apoyándose sobre dos jóvenes esclavos, se levantó y cayó de nuevo. Supongo que el humo demasiado espeso le debió de impedir la respiración, cerrándole la laringe que, en su caso, ya era débil". [Cartas VI, "Carta a Tácito". Año 104].
2. La Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de La Laguna tiene el honor de contar entre sus docentes con el catedrático y experto en Historia Medieval Eduardo Aznar Vallejo, uno de los responsables del Centro de Estudios Medievales y Renacentistas y profesor de la asignatura Historia de las Mentalidades (impartida como materia optativa en el último curso del Grado). Asimismo, fue profesor de la asignatura La vida en la Edad Media: Mentalidades y Sensibilidades durante los años que el plan de estudios de 2001 estuvo en vigor.

sábado, 26 de julio de 2014

Reseña de "El último día de Pompeya" (I)

"El último día de Pompeya" nos cuenta el horror y las vicisitudes que tuvieron que padecer los habitantes de esta ciudad durante las horas que duró la erupción del Vesubio. La catástrofe no afectó únicamente a Pompeya, sino también a las urbes aledañas de Herculano y Estabia, si bien es cierto que el número de víctimas y la conmoción que causó el desastre fueron mucho mayores en la primera. Tras la erupción del Vesubio, Pompeya prácticamente desapareció de la Historia, siendo redescubierta en el último tercio del siglo XVIII por una expedición organizada por Carlos III durante su etapa como rey de Nápoles. La capa de cenizas que cubrió la ciudad favoreció su conservación y la de los tesoros artísticos que la componen, por lo que el lugar fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.

Cartel del documental. FUENTE: FilmAffinity.

El redescubrimiento de Pompeya es uno de los hitos más destacados de la arqueología moderna (muchos expertos incluso se valen del evento para fijar el verdadero nacimiento de la disciplina), pero el hallazgo fue consecuencia del renovado interés que los europeos sentían hacia el mundo grecolatino, sentimiento que había surgido durante el Renacimiento y que marcó la concepción de la Historia del Arte durante los tres siglos siguientes. De hecho, la expedición que descubrió la ciudad fue una de las tantas que durante aquellos años recorrieron la Península Itálica, las cuales tienen sus orígenes en los tiempos de Miguel Ángel (sin ir más lejos, el conjunto escultórico del Laocoonte fue descubierto mientras se excavaban las termas de Tito) y en las misiones de expolio que se sucedieron durante el siglo XVII (el caso de sir Kenelm Digby, al servicio de Carlos I de Inglaterra, quizá sea el más conocido). 

Los restos del famoso perro que no pudo escapar de la catástrofe. FUENTE: Guías-Viajar.

La revalorización del Mundo Clásico durante los primeros tiempos del Renacimiento (en los que se redactaron los primeros tratados de arqueología y el coleccionismo de antigüedades causaba furor entre la nobleza) tuvo su continuidad en los albores del Siglo de las Luces: las expediciones a Grecia y Oriente se multiplicaron, las Academias comenzaron a jugar un papel cada vez más importante a la hora de financiar y organizar las excavaciones arqueológicas (el propio Carlos III fundaría la Reale Accademia Ercolanese para facilitar las tareas de desescombro de Herculano) y los expertos empezaron a plantearse el tratamiento y proceso de conservación que debe darse a los hallazgos resultantes. El descubrimiento de Pompeya y de sus grandes monumentos fijaría las pautas del desarrollo del arte neoclásico posterior (mediados del siglo XVIII). Por lo tanto, podemos establecer una línea que conecte la Antigüedad con el Renacimiento y este con el Neoclasicismo.

viernes, 25 de julio de 2014

El orgullo y el éxtasis, de Carol Reed (y IV)

Destaca también la presencia de dos miembros de la saga de los Médici en la película, representados por Juan (Adolfo Celi [1]) y Contessina de Médici (Diane Cilento). Antes de entrar a trabajar para el papa, Miguel Ángel estuvo al servicio de los Médici, siendo Lorenzo el Magnífico uno de sus primeros mecenas. Si bien es cierto que la ambigua relación que Miguel Ángel mantiene con Contessina en la película no es del todo cierta (aunque la vida sentimental de Miguel Ángel fue tan turbulenta como su trayectoria profesional, sabemos que hubo muy pocas mujeres por las que sintió un verdadero afecto) el afecto que sintió hacia los Médicis siempre fue sincero, hasta el punto de que Juan de Médicis, investido ya como León X, le convirtió en el primer artista de Roma, encargándole diferentes proyectos para embellecer la ciudad. La confianza que tenían los Médicis en él era tan grande que el nuevo papa le ordenó construir las tumbas de Lorenzo y Guliano en Florencia, una de sus obras más emblemáticas.

Ya fuera en Florencia con los Médicis o en Roma con el papado, Miguel Ángel le debió mucho a sus mecenas. Si bien el mecenazgo había sido una práctica más o menos habitual en la Edad Media, no es hasta el Renacimiento cuando se convierte en un fenómeno generalizado, encontrándonos ya no solo con los clientes habituales (nobleza e Iglesia), sino con una burguesía cada vez más pujante gracias al impulso de la actividad comercial. El arte y la cultura ya no están solo en manos de unos pocos y familias como la de los señores Da Carrara en Padua, los Montefeltro en Urbino, los Sforza en Milán y los propios Médicis en Florencia hicieron que Europa abandonara las tinieblas de la Edad Media y se rindiera a los ideales del humanismo.

Volviendo a la labor del papado, la referencia que hemos hecho a León X no es casual, dado que tanto él como sus sucesores convirtieron a Roma en la cuna del Cinquecento, embelleciendo la ciudad y devolviéndole la gloria que había tenido durante el Imperio romano, ya fuera por cuestiones meramente políticas o artísticas [2]. Es preciso recordar que, a finales de la Edad Media, Roma se encontraba en un estado de abandono casi total. La ciudad todavía continuaba encerrada entre las murallas de Aureliano y buena parte de sus monumentos estaban parcialmente derruidos: si bien la vegetación había invadido los antiguos palacios imperiales y las basílicas de San Juan de Letrán y Santa María la Mayor, las ruinas del foro eran el lugar favorito de las vacas para pastar.

Los sucesores de Julio II reformaron el trazado de la ciudad mediante la construcción de grandes avenidas y arterias que facilitaron a los peregrinos el acceso a los lugares santos, y artistas como Miguel Ángel jugaron un papel fundamental, siendo el instrumento del que se valieron las autoridades religiosas para lograr sus fines. Los papas, convertidos en auténticos césares no dudaron en refundar Roma y convertirla en verdadera capital del Ecumene Cristiano. A las obras levantadas por ellos se le sumaron la restauración de las que fueron construidas durante la época imperial (es imposible no acordarse de los obeliscos que los emperadores romanos trajeron a Europa a modo de trofeo de guerra). Sin embargo, la realización de todas estas obras y su mantenimiento tuvieron un alto precio y los papas se vieron obligados a promulgar indulgencias a aquellos que les ayudaran a financiarlas (la absolución podía conseguirse mediante la peregrinación o el pago de un donativo), siendo esta una de las causas que motivaron la Reforma Protestante iniciada por Lutero en 1517.

BIBLIOGRAFÍA:
  • ASIÁN PEÑA, José Luis, Manual de Historia Universal, Bosch, Barcelona, 1959.
  • MONLAU, José María, Las ciudades-estado italianas: focos de prosperidad. Revista Muy Especial (El espíritu del Renacimiento, número 56), pp. 79-83.
  • RAMÍREZ, Juan Antonio, ARIAS, Manuel, GARCÍA FUERTES, María Antonia, DEL CASTILLO, Beatriz, PALLOL, Belén, Historia del Arte, Ediciones SM, Madrid, 2001.
  • CASTIÑEIRA, Marina. Las artes en el Renacimiento. Revista Muy Especial (El espíritu del Renacimiento, número 56), pp. 49-71.
  • PORLAN, Alberto. Los siete magníficos. Grandes personajes del Renacimiento. Revista Muy Especial (El espíritu del Renacimiento, número 56), pp. 28-35.
  • VARIOS AUTORES. Enciclopedia Santillana: Datos, hechos y nombres imprescindibles. Madrid. 2001.
  • VARIOS AUTORES, Geografía e Historia II (El mundo: gentes y países. Europa desde el año mil hasta las revoluciones), Santillana. Madrid, 1996.
  • VIDAL, CésarIglesia y religión. El vendaval de la Reforma. Revista Muy Especial (El espíritu del Renacimiento, número 56), pp. 79-83.
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1. Personalmente, considero que es una lástima que no se le saque algo más de partido a la poderosa figura de Adolfo Celi, todo un icono del cine europeo de la época. Especialmente memorable resulta su interpretación en la fabulosa "Thunderball" ("Operación Trueno" en España) donde interpretaba al siniestro Emilio Largo, el villano al que James Bond (Sean Connery) debía detener.
2. Jacob Burckhardt, otro de los pilares de la historiografía del arte que hemos visto en clase, trata este asunto en su obra La cultura del Renacimiento en Italia: "Entre tanto, gracias a las excavaciones, se ampliaron los conocimientos sobre la Roma Antigua [...]: en Porto d´Anzo se encontró el Apolo de Belvedere; a este sucedieron, bajo Julio II, los gloriosos descubrimientos del Laocoonte, la Venus vaticana, el torso, Cleopatra y otros muchos. Pronto empezaron a llenarse los palacios de nobles y cardenales de estatuas y fragmentos antiguos, mientras Rafael planeaba para León X la restauración ideal de la ciudad antigua". Cabe destacar que la cuestión de las excavaciones arqueológicas, el auge del coleccionismo y el "redescubrimiento de lo antiguo" expuesto aquí por Burckhardt entronca con los contenidos trabajados en la anterior práctica.

jueves, 24 de julio de 2014

El orgullo y el éxtasis, de Carol Reed (III)

Aunque parezca sorprendente, y pese a los retrasos sufridos por la guerra y a los ya consabidos roces entre Miguel Ángel y Julio II, los trabajos solo duraron cuatro años (1508-1512). No deja de resultar divertido ver al papa preguntándole una y otra vez al pintor cuándo pondrá punto y final al trabajo (“Cuando lo acabe” le responde Miguel Ángel escuetamente al menos en tres ocasiones). Asimismo, a las constantes “deserciones” de Miguel Ángel (el papa llegó incluso a amenazarle con la excomunión) se le sumó el rechazo de la curia al considerar que la abundancia de desnudos iba contra la moral cristiana. Trabajador incansable, el artista regresaría a Roma más de veinte años después (1535) para hacerse cargo de los frescos correspondientes al Juicio Final, obra que contrasta con el tema elegido por el autor en 1508.

En lo que respecta a la relación que Miguel Ángel/Heston tiene con su entorno, llama la atención la enconada animadversión que tiene con otro genio, Bramante (interpretado por Harry Andrews), el arquitecto preferido del papa. Pese a que Miguel Ángel acepta el encargo de pintar la Capilla Sixtina gracias a las influencias de su amigo, la amistad entre ambos se va agriando a lo largo de todo el metraje, hasta el punto de que Bramante le aconseja a Julio II el despido fulminante del florentino y su sustitución por otro icono del Renacimiento: Rafael. Solo la sensatez y la paciencia de este último convencerán a Miguel Ángel de que su talento no tiene parangón y que debe satisfacer las exigencias del papa cueste lo que cueste. Después de todo, no deja de ser un artesano al que le han contratado para realizar un trabajo. 

Quizá la mejor forma de entender la difícil relación entre Miguel Ángel y Bramante sea comparar las diferentes visiones que ambos tuvieron de una misma obra. Las obras de la Catedral de San Pedro quizá sean el mejor ejemplo de ello. Pese a que el proyecto recayó sobre Bramante, fue Miguel Ángel quien lo terminó firmando (si bien es cierto que el proyecto continuó creciendo con los años gracias a los trabajos de Maderno y Bernini). Y aunque ambos diferían en lo que sería el resultado, si es cierto que coincidieron en el trazado de una planta en forma de cruz griega y en la importancia que la monumental cúpula desempeñaría en el conjunto.

miércoles, 23 de julio de 2014

El orgullo y el éxtasis, de Carol Reed (II)

En cuanto a la figura de Miguel Ángel, no hay duda de que nos encontramos con un hombre de su tiempo y cuya figura solo es comparable a la de Leonardo da Vinci. Prácticamente no hubo ninguna disciplina artística que se le resistiera [1]. El pequeño documental que hace las veces de introducción a la película así nos lo demuestra. Y aunque él siempre manifestó su predilección por la escultura [2] (a él se le atribuye la frase: “El mejor artista no posee dentro de sí ningún concepto que no esté contenido en un bloque de mármol”[3]), la arquitectura (la Biblioteca Laurencia, la cúpula de San Pedro...) y la pintura no fueron ajenas a sus logros. Su obra se sumó a la de otros grandes artistas de la época, como Masaccio, Botticelli, Donatello o Verrochio, llegando incluso a ser uno de los primeros incursores del manierismo. Y sí, su personalidad difícil e inconformista le granjeó muchos problemas. De todos es conocida la pelea que mantuvo con Torrigiano, un artista rival que le rompió la nariz en una pelea.

Retrato de Miguel Ángel. FUENTE: Taringa.

El carácter atormentado de Miguel Ángel se corresponde con la imagen del artista insatisfecho con su obra que le imprime Heston al personaje. Resulta sobrecogedor verle destrozar su trabajo cuando comprende que el resultado no es el esperado (aun cuando ha recibido la felicitación del papa). Su espíritu infatigable se refleja a la perfección cuando le vemos trabajar incluso en la taberna, siempre a la caza de posibles modelos que retratar (“¿Qué estás haciendo” le pregunta la camarera, a lo que él responde sin quitarle el ojo de encima a un borracho: “Estoy dibujando a un santo”). Sea como sea, su esfuerzo y tesón se verán recompensados cuando, una mañana, y tras escapar de Roma por última vez, contempla como las nubes del amanecer dibujan en el cielo el perfil de lo que será La creación de Adán, uno de los tantos episodios del Génesis que adornan la Capilla.

La creación de Adán. FUENTE: Wikimedia Commons.

Considerada como una de las obras más soberbias y brillantes de todos los tiempos, la elaboración de los frescos que componen la Capilla alcanzó tintes faraónicos, no dejándose ningún detalle al azar. Al trabajo del artista (resulta interesante ver a Heston trabajando con los bocetos de papel de los que derivarán las figuras) se le unió la construcción de los andamiajes que permitieron al pintor acceder a la bóveda. No podemos menos que pensar en el riesgo que debió suponer pintar en estas condiciones (en la cinta hay una escena en la que Heston, minado por el cansancio y la fatiga, casi está a punto de caer al vacío) y, sobre todo, la poca movilidad que tuvo el pintor a la hora de realizar su trabajo (por no hablar de la consecuente sensación de incomodidad). Ello no impidió que el resultado final fuese algo realmente excepcional. Miguel Ángel renovó así el mito del Génesis y le dio una nueva dimensión.
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1. El propio Vasari, cuya obra hemos estudiado en clase , afirmaba en su obra Vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores la siguiente reflexión: "Pero el que tanto entre los muertos como entre los vivos se lleva la palma, y les sobrepasa y domina a todos, es el divino Miguel Ángel Buonarroti, que tiene la primacía no sólo en una de estas artes sino en las tres juntas [...]. Y con los esfuerzos de tan bella y fructífera planta se han extendido ya tantas y tan honrosas ramas que [...] bien puede decirse con toda seguridad de sus estatuas que, en cualquiera de sus partes, son mucho más bellas que las antiguas; se reconoce al comparar cabellos, manos, brazos y pies, realizados en las de él un cierto fundamento más sólido, una gracia más completamente graciosa y una perfección mucho más absoluta, ejecutada con una dificultad tan fácil en su manera que es imposible ya ver nunca algo mejor".
2. Para Miguel Ángel, la escultura es el género que mejor expresa la fuerza y la belleza de la figura humana (después de todo, estaba hecha a imagen y semejanza de Dios). La pintura solo alcanzaba el grado de perfección cuanto más se acercara al relieve.
3. En la película, poco antes de que Miguel Ángel acepte el encargo del papa, el artista pronuncia esta cita mientras acaricia con delicadeza un enorme bloque de piedra.

martes, 22 de julio de 2014

El orgullo y el éxtasis, de Carol Reed (I)

Dirigida por Carol Reed y protagonizada por Charlton Heston como Miguel Ángel y Rex Harrison en el papel de Julio II, "El orgullo y el éxtasis" narra las dificultades que el artista florentino tuvo que superar para desarrollar el que sería uno de sus trabajos más ambiciosos de su dilatada carrera: la decoración de los techos de la Capilla Sixtina.

Cartel de la película. FUENTE: FilmAffinity.

La cinta juega con la difícil relación que mantuvieron ambos personajes: si bien Julio II carecía de los atributos propios de un papa (solo hace falta ver la grandiosidad del conjunto escultórico que Miguel Ángel ideó para el que sería su sepulcro) y su obra está más ligada al mundo político que al religioso, Miguel Ángel no dudaba en desafiarle para hacer que sus ideas prevalecieran sobre las suyas (las continuas desavenencias entre el artista y el papa obligaron al primero a renunciar al proyecto en no pocas ocasiones, siendo esta rivalidad el eje sobre el que gira la película).

Retrato de Julio II. FUENTE: The Art Wolf.

La figura de Julio II es bastante atípica, aunque no tanto como la de otros papas del Renacimiento (de sobra es conocida la vida disoluta de Alejandro VI Borgia, su antecesor en el cargo y uno de sus más odiados enemigos). Una de sus prioridades cuando llegó al poder fue la de devolver al papado aquellos territorios que los Borgia todavía tenían bajo su control, objetivo que consiguió a los tres años de su mandato. Fue precisamente en este conflicto donde tuvo que empezar a poner a prueba sus dotes para la diplomacia, dado que para derrotar a los partidarios de Alejandro VI tuvo que pedir ayuda a los ejércitos franceses. Otro tanto ocurrió cuando tuvo que someter a Venecia y expulsar de Italia a Luis XII. Es durante el transcurso de estas dos campañas cuando Miguel Ángel entra a su servicio. Tanto en una como en otra, el papa siempre marchó a la cabeza de sus tropas, tal y como hace Rex Harrison en la ficción. Esta actitud, más propia de un monarca que de un líder religioso, ha hecho que Julio II haya pasado a la Historia con el sobrenombre de “El papa guerrero”.

lunes, 21 de julio de 2014

Análisis iconográfico del “Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa” (y II)

La poderosa y contundente simbología de las Vanitas conmociona al espectador sin necesidad de que este tenga que tener unos conocimientos previos de Historia o Arte, dado que la iconografía de la Muerte ha tenido un gran peso en la cultura popular. Otro tanto ocurre con el arte medieval, destinado a impresionar a los fieles en una época en la que la cultura visual era la única forma de instruir a los creyentes en el Evangelio. Ahora bien, hay elementos iconográficos que merecen analizarse en profundidad para así tener una mayor comprensión de la obra. Parte de estos elementos corresponden a la personificación de determinados atributos o principios abstractos, como la Sabiduría, la Belleza, la Justicia, la Libertad... La mayoría de estas alegorías proceden de la época griega, teniendo cada una de ellas unos rasgos que ayudan a su identificación. Es más, muchas de ellas han perdurado hasta la actualidad y son medianamente identificables para el gran público, como sucede, por ejemplo, con la Justicia, representada por una mujer armada con una espada y una balanza, que representan, a su vez, el castigo y la inocencia.

Volviendo a “El Matrimonio Arnolfini”, en su análisis nos encontramos con varios elementos simbólicos que, si bien pueden ser difíciles de identificar para los profanos, sí es cierto que hay otros que son más asimilables. El hecho de que los protagonistas del retrato sean un matrimonio burgués ya nos hace pensar en la importancia que tuvo el comercio en los Países Bajos durante los últimos años de la Edad Media (durante los siglos siguientes, los Países Bajos serían uno de los principales focos económicos del Imperio Español). Tanto el despegue del comercio como el auge la burguesía son indicadores del final del Medievo y dejan constancia de la nueva época que se avecina. Ello puede verse en los ricos ropajes que cubren al matrimonio. Mientras que él viste de forma sobria y elegante, el traje de ella destaca por su colorido. Ello contrasta con lo que ocurría en el mundo del campesinado, donde el coste de los tejidos hacía que los gustos se quedaran muy atrás y solo pudieran acceder a ellos una determinada élite. Los mismo sería aplicable para todos los objetos que aparecen en el cuadro, los cuales no dejan de ser pequeños tesoros que evidencian la posición social de los modelos (las naranjas, al ser muy difíciles de encontrar en un ambiente tan inhóspito como el norte de Europa, serían un producto de lujo; otro tanto ocurriría  con la cama y la alfombra, mobiliario que evidencia la alta posición de los modelos en un momento en el que la mayoría de la población tenía que conformarse con dormir en un jergón de paja. Esto no quita, por supuesto, que el cuadro esconda otros secretos, los cuales trataremos de enumerar a continuación.

Es de suponer que toda la escena está construida alrededor del espíritu del matrimonio y la fertilidad. Mientras que los elementos alegóricos al matrimonio estarían representados por el rosario (un objeto virtuoso), el espejo (en cuyos bordes aparecen grabados las escenas del Vía Crucis y vemos reflejado al cura que está oficiando la ceremonia), la lámpara (cuya llama representaría el amor), las ya citadas frutas (una posible alegoría sobre el pecado original, el cual quedaría anulado mediante la unión de los dos cónyuges) y el ya habitual perrito [1] (símbolo de la fidelidad), la fertilidad giraría en torno al propio hogar y la figura de la esposa. Así, vemos como el vientre abultado de ella (protegido por un vestido verde, “el color de la fertilidad y el renacer”) simularía un embarazo que en realidad nunca se produjo (lo que no deja de darle a la obra un carácter triste) y cómo la cama (el lugar en el que el futuro vástago vendría al mundo) y la imagen de una santa en el cabecera de la misma (muchos han querido ver en ella a Santa Margarita, patrona de los alumbramientos) completarían el conjunto.

BIBLIOGRAFÍA:
  • AZNAR VALLEJO, Eduardo. Vivir en la Edad Media. Arco Libros. Madrid. 1999. 
  • D´HACOURT, Geneviève, La vida en la Edad Media. Oikos Tau. Barcelona. 1991.
  • RAMÍREZ, Juan Antonio, ARIAS, Manuel, GARCÍA FUERTES, María Antonia, DEL CASTILLO, Beatriz, PALLOL, Belén, Historia del Arte, Ediciones SM, Madrid, 2001.
  • VARIOS AUTORES. Enciclopedia Santillana: Datos, hechos y nombres imprescindibles. Madrid. 2001.
  • VARIOS AUTORES, Geografía e Historia II (El mundo: gentes y países. Europa desde el año mil hasta las revoluciones), Santillana. Madrid, 1996.
______________________________
1. Con el paso de los siglos, este tipo de símbología se utilizaría con una clara intención satírica. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en los cuadros de W. Hogarth ("El contrato matrimonial", "El día después de la boda", entre otros). 

domingo, 20 de julio de 2014

Análisis iconográfico del “Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa” (I)

Pintado por el artista flamenco Jan van Eyck, el “Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa” (también conocido como “El matrimonio Arnolfini”), es uno de los cuadros más representativa de la pintura correspondiente a los años finales de la Edad Media. Como su nombre indica, el retrato  representa a un matrimonio acomodado que ha decidido posar para el pintor en su propio hogar. Muchos especialistas han visto en él una gran cantidad de elementos alegóricos que casan a la perfección con los ideales que en aquellos momentos buscaban los pintores flamencos: al estar Dios presente en todo lo creado, lo sacro también puede encontrarse en los objetos cotidianos. De esta forma, sus cuadros rebosarían de elementos simbólicos que encerrarían un profundo significado religioso, dando así entender que todo cuanto rodeara al hombre tendría una dimensión divina. “El matrimonio Arnolfini” es, sin duda, uno de los más claros exponentes de la pintura iconográfica, en cuya elaboración van Eyck no escatimó recursos a la hora de mostrarnos una segunda lectura que va más allá del placer visual.

El matrimonio Arnolfini. FUENTE: Artesinfin.

La iconografía tiene como finalidad atribuirle un significado a las imágenes (ya sean personajes, objetos o entidades abstractas -colores, virtudes, sentimientos-...) que aparecen dentro de una obra así como explicar el papel que estas desempeñan dentro de la misma. Desde los comienzos del Arte, determinados autores no han dudado en incluir en sus obras elementos alegóricos y simbólicos con el fin de darle una mayor fuerza al mensaje que intentan transmitir. Una buena parte de estos símbolos suelen ser fácilmente reconocibles (gracias, sobre todo, a su naturaleza explícita) por quien contempla la obra. No hay mejor ejemplo de ello que las Vanitas, cuya simbología nos deja claro desde el primer momento cuál es el mensaje que se quiere dar a entender: la abundancia de cráneos y elementos óseos representan tanto a la Muerte como a la fragilidad de la vida; los relojes de arena no son otra cosa que una representación del paso del Tiempo; las armas y los libros vienen a decirnos que, por muy grandes que sean nuestros logros (tanto en el plano militar como cultural), estos siempre estarán condenados a desaparecer... Hay, en definitiva, todo un lenguaje oculto que puede percibirse con cierta facilidad tanto si conocemos el periodo al que pertenece la obra en cuestión como si no.

Un ejemplo de Vanitas. FUENTE: Claros en el bosque.

No debemos extrañarnos ante el éxito de las Vanitas, dado que fue un género que surgió como una reacción a las constantes epidemias de peste que asolaban Europa a comienzos de la Edad Moderna, hecho al que también se le suma el concepto medieval de que el mundo es un valle de lágrimas (mensaje que autores como Fernando Rojas o Jorge Manrique quisieron reflejar en sus obras). Y no olvidemos que los cementerios de las abadías estaban formados por auténticas redes de osarios que espoleaba la imaginación de los artistas (“Tal y como me ves, tú te verás”). Podríamos decir que el arte es la ventana a la que muchos historiadores se asoman cuando tratan de entender el pensamiento de la sociedad que están estudiando (las fuentes visuales son igual o más importantes que las escritas), lo que ha dado pie al nacimiento de la Historia de las Mentalidades y otras disciplinas.

sábado, 19 de julio de 2014

La importancia de la orchilla en el comercio canario (y XXXV)

Precios

Los precios de la orchilla fueron elevados a lo largo de los siglos XVI y XVIII, donde  sólo determinadas familias podían recurrir a su recolección, siempre bajo el control de la administración ,previo el remate oficial, por períodos de seis años, el tiempo del ciclo de reproducción y crecimiento del liquen. No obstante, habría que destacar que se realizaron fuera de la ley, en un contexto de un comercio clandestino y contrabandístico con comerciantes intermediarios. Primeramente, un orchillero especializado podía recoger un máximo de 4 ó 5 libras por día. Esa a libra se pagaba a finales del siglo XVIII entre 2 y 3 reales de vellón, con lo que a simple vista podía obtener una media de 6 u 8 reales de vellón por jornada de buena recolección, cuando el jornal en el campo estaba en 4 reales. En esta proporcionalidad, con sólo 5 ó 6 jornadas buenas un orchillero podía adquirir el capital necesario para comprar una fanega de trigo (45 rs. v). Ahora bien, no siempre se podía recolectar con facilidad la orchilla, siendo además un recurso  que se agotaba con facilidad, por lo que  se puede suponer que se estaría ante una actividad complementaria y a tiempo parcial, que cuando  era más realizada era en los momentos de crisis. Viera y Clavijo nos informa, en 1778, de que en Canarias se recolecta una media anual de 2.600 quintales de orchilla, de los que 500 se extraen en Tenerife, 400 en Gran Canaria, 300 en cada una de las islas de Lanzarote, Fuerteventura y La Gomera y 800 en El Hierro.

Conclusión
Teniendo en cuenta la relevancia que tuvo la orchilla en la economía canaria durante los años que siguieron a la Conquista, nos resulta muy extraño que apenas se haga mención de ella en las actas de los Acuerdos del Cabildo de Tenerife, limitándose únicamente a nombrarla de forma aislada y ocasional, cuando no ignorando su importancia por completo. Este problema se extiende incluso al Estudio preliminar, en el que se nos habla de la importancia económica que tuvieron la agricultura, la ganadería, la industria textil (por otro lado, íntimamente ligada al mundo de los tintes y colorantes), la saca y venta de madera, entre otros. Pero la orchilla y su distribución prácticamente brillan por su ausencia. 

Y es que la orchilla fue, junto al vino y el azúcar, uno de los productos canarios más demandados en la Europa de la Edad Moderna, teniendo como punto de destino los puertos de Génova y Flandes. Los beneficios que producía su comercio saltan a ojos vista. Tenemos constancia de una serie de acuerdos entre los Reyes Católicos y los líderes aborígenes de Tenerife, que tenían como fin su monopolio y exportación por parte de los primeros. Por no citar el control que ejerció sobre ella Francisco de Riberol, quien la exportó a las ciudades italianas; y el posterior dominio ejercido por los comerciantes ingleses durante el s. XVIII, los cuales se apoyaron en algunos nobles isleños para afianzar su comercio. Durante esta época, toda la orchilla recolectada en Canarias se exportaba directamente a Tenerife, para después ser embarcada a Inglaterra.

Si bien estos últimos datos nos cogen fuera de nuestro campo de estudio (y es que las Actas que hemos consultado sólo abarcan hasta 1518), resulta soprendente (y es preciso que hagamos hincapié en este asunto) no encontrar referencias explícitas sobre este producto en los Acuerdos... Sin embargo, hemos de saber leer entre líneas y “jugar” con la documentación que hemos encontrado. Dicho de otro modo, si no conocemos el contexto histórico de las fuentes que estamos estudiando, será muy difícil trabajar con ellas. Es por eso por lo que en este epígrafe nos detendremos a analizar algunas cuestiones relacionadas con las exportaciones efectuadas en la isla durante 1514 y 1518. Si tenemos en cuenta la importancia que tuvo la orchilla en este campo, es lógico que la información aquí presentada nos sirva para comprender un poco mejor las causas que permitieron su distribución en Europa, así como las dificultades de su comercialización.

La información encontrada guarda relación con las medidas impulsadas por la Corona para mantener el control de las exportaciones, terminando así con la privilegiada política fiscal de la que disfrutaron las islas durante los años posteriores a la Conquista. Los impuestos vigentes en la Península (alcabalas, pechos...) no lo estaban en Canarias. Con esta iniciativa se pretendía incitar a los súbditos de la Corona a establecerse en el Archipiélago, logrando así su rápida colonización. Ello también trajo consigo el desarrollo de la actividad portuaria y el despegue del comercio. Sin embargo, y como ya hemos comentado al comienzo, la imposición de una estructura de cuño colonial rompió con esta tendencia. Ello puede verse en el último documento que presentamos, en el que el Adelantado obliga a Juan Benítez, regidor del Cabildo y uno de sus hombres de confianza, a viajar hasta la Corte para discutir algunas cuestiones con el monarca. Entre ellas, la posibilidad de cargar mercancías en los navíos extranjeros que recalaban en el puerto tinerfeño, así como fijar el límite de carga que éstos podían embarcar y en qué lugar podía hacerlo.

Bibliografía

Fuentes:

Crónicas anteriores a  la conquista:
  • López de Ayala, c 1393.
  • Pedro IV de Aragón, c 1344-1346.
  • García de Santamaría, c 1419.
  • Zurara, 1452-1453.
  • Valera, c 1486.
  • Palencia, 1490.
  • Pulgar, 1490.
Crónicas contemporáneas y posteriores a la conquista:
  • Le Canarien (B) 1488-1491.
  • Bernáldez, c 1495.
  • Galíndez de Carvajal, c 1500.
  • Matritense ¼ XVI/ 1542-1545.
  • Lacunense ¼ XVI/ 1554-1621.
  • Ovetense ¼ XVI/1639.
  • Sedeño ¼ XVI/ XVII.
Libros de viajes (tanto de viajes, como de estancia en Canarias):
  • BOCCACCIO VIAJE c. 1341 Canarias.
  • LIBRO DEL CONOSÇIMIENTO VIAJE c. 1350 Canarias.
  • HEMMERLIN VIAJE c.1370 / c. 1444 Canarias.
  • IBN KHALDOUN VIAJE c. 1377 Canarias.
  • CA’ DA MOSTO VIAJE 1455-1457 El Hierro / La Gomera.
  • GOMES DE SINTRA VIAJE 1482 – 1485 Canarias.
  • BENZONI VIAJE c. 1541-1542 / 1552 Gran Canaria / La Palma.
  • THEVET (1) VIAJE c.1555 Canarias.
  • NICHOLS ESTANCIA 1560 (p. q.) Tenerife / La Palma /Gran Canaria.
  • GONZÁLEZ DE MENDOZA VIAJE 1580 Canarias (sobre todo Tenerife y El Hierro).
  • THEVET (2) VIAJE 1586 Canarias.
  • SCORY ESTANCIA 1596-1620 Tenerife.
  • SPRATS ESTANCIA 1658 Tenerife.
Historias religiosas:
  • GONZAGA HAGIOGRAFÍA c. 1585 (a. q.).
  • ESPINOSA MILAGROS 1590.
  • QUIRÓS MILAGROS 1606 – 1609.
  • CARDOSO HAGIOGRAFÍA c. 1652 (a. q.).
Fuentes Documentales:
  • Acuerdos del Cabildo de La Palma.
  • Acuerdos del Cabildo de Lanzarote.
  • Ordenanzas Municipales de La Palma.
  • Archivo Insular de la Gomera .
Fuentes Literarias:
  • ABREU GALINDO J. Historia de la conquista de las siete islas de Canaria 1977, Goya Ediciones, Tenerife.
  • ÁLVAREZ MARTÍNEZ, M.ª Ángeles; CORBELLA DÍAZ, Dolores; CORRALES ZUMBADO, Cristóbal ,1992: Tesoro Lexicográfico del español de Canarias. Real Academia Española, Madrid.
  • AZNAR VALLEJO E. Documentos Canarios en el Registro del Sello (1476 - 1517) y (1518 – 1525), Instituto de Estudios Canarios, La Laguna.
  • AZNAR VALLEJO E. La Introducción de las Islas Canarias en la Corona de Castilla (1478 – 1526).Cabildo Insular de Gran Canaria, Gran Canaria.
  • AZNAR VALLEJO, 1983.: La integración de las Islas Canarias en la Corona de Castilla, 1478-1526: aspectos administrativos, sociales y económicos, Sevilla, 
  • AZNAR VALLEJO, Eduardo; VIÑA BRITO, Ana. 1993. Las Ordenanzas del Concejo de La Palma, Cabildo Insular de Santa Cruz de La Palma (Patronato Municipal para la Conmemoración del V Centenario de la Fundación de la Ciudad de Santa Cruz de La Palma), Santa Cruz de La Palma
  • BONA SINFORIANO; Material gráfico: Recolección de la orchilla (1866). Localización: Cámara acorazada de la Biblioteca de la Universidad de La Laguna.
  • CIORANESCU, A. 1976: Historia de Santa Cruz de Tenerife. Caja de Ahorros de Santa Cruz de Tenerife.
  • CLAVIJO HERNÁNDEZ E. Protocolos de Hernán Guerra (1510 – 1511), Insituto de Estudios Canarios, La Laguna.
  • DE LAS CASAS ALONSO P. Introducción a la Historia de Adeje, Cabildo Insular de Tenerife,Tenerife.
  • DÍAZ PADILLA, Gloria; MARRERO RODRÍGUEZ, Manuela;  SOLANO RUIZ, Enma. Acuerdos del Cabildo de La Palma, Cabildo Insular de La Palma, Santa Cruz de La Palma, 2005.
  • GONZÁLEZ PÉREZ Manuel A., HIDALGO SANTANA Fernando (1992).: Los tintes naturales en Canarias. 
  • HAY D. 1980. : Europa en los siglos XIV y XV. Ed. Aguilar. Madrid.
  • HEER J. 1976.: Occidente durante los siglos XIV y XV. Ed. Labor. Barcelona.
  • LORENZO RODRÍGUEZ, Juan B. Noticias para la Historia de La Palma, Cabildo Insular de La Palma, Santa Cruz de La Palma, 1987, 1997, 2000 (3 tomos).
  • MARTINEZ GALINDO P. Protocolos de Rodrigo Fernández (1520 – 1526, Insituto de Estudios Canarios, La Laguna.
  • SÁNCHEZ PINTO, Lázaro: Contribución a la flora liquénica de las Islas Salvajes. En Historia General de las Islas Canarias de Agustín Millares Torres. Las Palmas de Gran Canaria. Edirca, 1977
  • SERRA RAFÓLS E. Acuerdo del Cabildo de Tenerife (1497 – 1507), (1508 – 1513), Instituo de Estudios Canarios, La Laguna.
  • SERRA RAFÓLS E. Las Datas de Tenerife.
  • SUÁREZ MORENO: La recolección de la orchilla en Gran Canaria. Accidentes mortales en La Aldea de San Nicolás (1834-1876), Editorial: Infonorte Digital S.C.P.
  • THOMAS NICOLS. Historia General de los Viajes desde el principio del XV siglo.
  • VIERA Y CLAVIJO J. Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias.
  • VIÑA BRITO, Ana. Conquista y Repartimiento de la isla de La Palma, Búho Ediciones, Puerto de la Cruz, 1997.
  • Acuerdos del Cabildo de Tenerife (1514-1518).  Tenerife (Cabildo).
  • Archivo General de Indias (AGI). Indiferente General. Orden para dar carabela a García Alonso Cansino. INDIFERENTE, 418, L.3, F. 62R (1). 
  • AGI. Indiferente General. Respuesta a carta del doctor Matienzo. INDIFERENTE, 418, L.1, F. 149R – 150R.
  • AGI. Casa de la Contratación. Autos de oficio. CONTRATACIÓN, 5724.
  • AGI. Patronato Real. Materias diversas. PATRONATO, S. 6.
  • AGI. Patronato Real. Real Armada: buen gobierno de armadas y flotas: Canarias. PATRONATO, 264.
  • AGI. Patronato Real. Real Armada: generales, buen gobierno, etc. PATRONATO, S. 6, SS. 18.
  • AGI. Consulados. Consulado de cargadores a Indias. Secretaría. CONSULADOS, 313.
  • AGI. Indiferente General. Comercio entre Canarias y La Española. INDIFERENTE, 1964, L. 11, F. 123V – 124V.
  • AGI. Indiferente General. Real Cédula. INDIFERENTE, 1967, L. 6, F. 183V- 184V. 
  • AGI. Indiferente General. Real Cédula. INDIFERENTE, 427, L. 30, F. 121V – 122V.
  • AGI. Indiferente General. Orden sobre comercio con Indias y otras partes. INDIFERENTE, 418, L. 1, F. 110V. 
  • AHN. Nobleza. Archivo de los Duques de Osuna. Volumen […] que trata del pleito del abad de Ripoll con la Comunidad de Domeros. OSUNA, C. 4257, D.3.
Consultas en internet:
  • http://www: mgar.net/nopal.htm
  • http://www.mapa.es/ministerio/pags/biblioteca/revistas/pdf_Agri/Agri_1992_714_70_73.pdf
  • http://www.infonortedigital.com/publicaciones/docs/55.pdf
  • http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1700805 Francisco Suárez Moreno. La orchilla y las dificultades de su recolección: el caso de la muerte de Marta Segura Carvajal (1835-1876), Boletín Millares Carlo, ISSN 0211-2140, Nº. 22, 2003,  págs. 39-67.
  • http://www.mapa.es/ministerio/pags/biblioteca/revistas/pdf_Agri/Agri_1992_714_70_73.pdf  Manuel A. González Pérez, Fernando Hidalgo Santana. Los tintes naturales en Canarias.  
  • http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1974525 Ignacio M. Gómez Galtier. El genovés Francisco Lerca, prestamista y comerciante de orchilla en Las Palmas de Gran Canaria en el decenio 1517-1526, Revista de historia canaria, ISSN 0213-9472, Nº 141-148, 1963‑1964 , págs. 70-76.
  • http://www.academiadelanzarote.es/Discursos/Discurso%2009.pdf  D. Agustín  Pallarés  Padilla. Tres productos históricos en la economía de Lanzarote: La orchilla, la barrilla y la cochinilla. Discurso leído en el acto de su recepción como Académico Correspondiente, el día 20 de Mayo de 2004.

viernes, 18 de julio de 2014

La importancia de la orchilla en el comercio canario (XXXIV)

Lugares de exportación

La orchilla fue, junto al vino y el azúcar, uno de los productos canarios más demandados en la Europa de la Edad Moderna, teniendo como punto de destino los puertos de Génova y Flandes. Los beneficios que producía su comercio fueron muy importantes. Hay una serie de acuerdos entre los Reyes Católicos y los líderes aborígenes de Tenerife, que tenían como fin su monopolio y exportación por parte de los primeros. Francisco de Riberol, uno de los comerciantes que tuvo el control de la orchilla, la exportó a las ciudades italianas; posteriormente se produjo dominio ejercido por los comerciantes ingleses durante el s. XVIII, los cuales se apoyaron en algunos nobles isleños para afianzar su comercio. Durante esta época, toda la orchilla recolectada en Canarias se exportaba directamente a Tenerife, para después ser embarcada a Inglaterra.

Si bien estos últimos datos nos cogen fuera de nuestro campo de estudio (y es que las Actas que hemos consultado sólo abarcan hasta 1518), resulta soprendente (y es preciso que hagamos hincapié en este asunto) no encontrar referencias explícitas sobre este producto en los Acuerdos... Sin embargo, hemos de saber leer entre líneas y “jugar” con la documentación que hemos encontrado. Dicho de otro modo, si no conocemos el contexto histórico de las fuentes que estamos estudiando, será muy difícil trabajar con ellas. Es por eso por lo que en este epígrafe nos detendremos a analizar algunas cuestiones relacionadas con las exportaciones efectuadas en la isla durante 1514 y 1518. Si tenemos en cuenta la importancia que tuvo la orchilla en este campo, es lógico que la información aquí presentada nos sirva para comprender un poco mejor las causas que permitieron su distribución en Europa, así como las dificultades de su comercialización.

La información encontrada guarda relación con las medidas impulsadas por la Corona para mantener el control de las exportaciones, terminando así con la privilegiada política fiscal de la que disfrutaron las islas durante los años posteriores a la Conquista. Los impuestos vigentes en la Península (alcabalas, pechos...) no lo estaban en Canarias. Con esta iniciativa se pretendía incitar a los súbditos de la Corona a establecerse en el Archipiélago, logrando así su rápida colonización. Ello también trajo consigo el desarrollo de la actividad portuaria y el despegue del comercio. Sin embargo, y como ya hemos comentado al comienzo, la imposición de una estructura de cuño colonial rompió con esta tendencia. Ello puede verse en el último documento que presentamos, en el que el Adelantado obliga a Juan Benítez, regidor del Cabildo y uno de sus hombres de confianza, a viajar hasta la Corte para discutir algunas cuestiones con el monarca. Entre ellas, la posibilidad de cargar mercancías en los navíos extranjeros que recalaban en el puerto tinerfeño, así como fijar el límite de carga que éstos podían embarcar y en qué lugar podían hacerlo.

jueves, 17 de julio de 2014

Lleida infectada (Iván Noya Cendal)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Lleida infectada
  • Autor: Iván Noya Cendal
  • Género: Novela / terror / aventuras
  • Editorial / Plataforma: Google Books
  • Número de páginas: 137 
  • Precio: Descarga gratuita en Google Books
  • Valoración de Crítica Literaria Novel: -
De nuevo un virus desconocido ataca a la raza humana y provoca que los muertos vuelvan a la vida. Los ejércitos del todo el mundo se ven superados por la pandemia y los supervivientes malviven entre las ruinas con el temor de que los zombies se abalancen sobre ellos. Pues eso, más de lo mismo... salvo con el aliciente de que esta vez la acción transcurre en España. La moda zombie comienza a dar síntomas de estancamiento (personalmente, nunca ha sido uno de mis géneros preferidos) y cuesta mucho sacudirse los clichés y tópicos presentes en este tipo de historias, siendo precisamente en las obras de los autores primerizos donde estos últimos son más frecuentes. En el caso de “Lleida infectada” la cosa no se queda únicamente aquí, dado que el texto contiene errores ortotipográficos, faltas de ortografía y lagunas argumentales a mansalva, los cuales desgranaremos a continuación con la finalidad de animar a su autor a realizar una reescritura posterior.

APARTADO FORMAL:

Sin lugar a dudas el apartado formal es el principal punto débil de la novela, encontrándonos con varios errores de sintaxis y frases mal expresadas (en un mismo párrafo he llegado a encontrarme el mismo sustantivo hasta siete veces. Es como si, en lugar de haber escrito la historia, el autor nos la estuviese contando de viva voz, como el que está en la barra de un bar o en el salón de su casa charlando con los amigos). Los signos de interrogación y exclamación están mal distribuidos. Es preciso recordar que el empleo de ambos símbolos es obligatorio tanto al comienzo como al final de una frase. Expresiones del tipo "Esto es increíble!" o "Cómo te encuentras?" son incorrectas. Esto es castellano, no inglés.

Por otro lado, el autor utiliza dos tiempos verbales diferentes para la narración: el Presente (Presente Simple de Indicativo) y el Pasado (Pretérito Imperfecto, Pretérito Perfecto Simple...), lo que contribuye a darle a la historia un aire chusco y desordenado. El empleo de ambas fórmulas en un mismo contexto es incorrecto. No se puede empezar un relato diciendo "Como todas las mañanas, me levanto y me preparo un café muy cargado" y a continuación decir "Cuando terminé de desayunar, encendí el televisor y lavé los platos". Combinar ambas formas es un error garrafal y echa por tierra nuestro empeño por crear una atmósfera cómoda para el lector. Este error en concreto es uno de los más frecuentes con los que me he encontrado en los libros que he reseñado en lo que va de año.

La forma que tiene el autor de escribir los diálogos de sus personajes resulta bastante chocante, sustituyendo, en algunos casos, la estructura narrativa propia de la novela por la del guión de cine... Y casi me atrevería a compararla con la de una conversación de Messenger. Creo que Iván debería de haberse esforzado en darle un poco más de solidez a este apartado en particular, puesto que los personajes de una historia no solo se definen por las acotaciones que hace de ellos el autor, sino también por sus diálogos e intervenciones.

Pese al dramatismo de algunas escenas, la narración y las descripciones bordean lo infantil  en ciertos momentos (¿de verdad que nuestro héroe es todo un experto en tácticas de guerrilla urbana solo por haber jugado al “Call of Duty”? ¿en serio?). Ello repercute negativamente en los personajes, los cuales son bastante planos, cuando no prescindibles (los colegas del protagonista que mueren tratando de escapar del primer punto de reunión son una buena prueba de ello). Exceptuando la amistad entre el protagonista y David, las relaciones que se establecen entre los personajes carecen de profundidad, de ahí que no sintamos nada especial cuando uno de ellos muere o está en dificultades. En algunos casos, las decisiones de los protagonistas bordean lo incomprensible. No entiendo por qué los altos cargos que están atrincherados en el segundo punto de reunión quieren fusilar al grupo en el que están integrados David e Inca (y lo llamo por su apodo de guerra porque el autor ni siquiera se ha molestado en darle un nombre propio al protagonista de la historia, algo imperdonable). Vale que la autoridad del Estado ha desaparecido, pero... ¿No sería mejor unir fuerzas contra los zombies en lugar de luchar entre sí? El cuadro de unos soldados que eliminan a los supervivientes en lugar de protegerlos siempre es interesante (no olvidemos que es un tema que ya han tocado en películas como  "28 días después" o "El diario de los muertos"), puesto que refleja el nivel de degradación al que han llegado las fuerzas del orden. Pero aquí las cosas están tan mal presentadas que somos incapaces de entender las motivaciones de unos y otros. Una verdadera lástima.

SOBRE EL ARGUMENTO:

Con respecto a los agujeros en el argumento... Jopé, es que hay algunas cosas que son para darse de golpes contra la pared. Me explico: resulta que Inca (por cierto, ¿es cosa mía o las tres primeras letras de este acrónimo corresponden a las iniciales del nombre completo del autor?) y su equipo se internan en territorio francés con la intención de buscar provisiones y medicinas (la OTAN, como en tantas otras historias, brilla por su ausencia), pero la misión sale mal y terminan refugiándose en una base militar del ejército galo. Vale, hasta aquí todo bien. El problema es que la base está rodeada por una horda de zombies que les impide dar un solo paso, de forma que tienen que ingeniárselas para salir de allí con vida. Inca decide forrar un camión militar con planchas de acero, tarea a la que sus compañeros se suman con agrado. Esto no tendría nada de malo de no ser porque su superior, en el colmo del entusiasmo, dice algo así como: “Has tenido una estupenda idea. Cuando volvamos a nuestra base, trataremos de replicarlo”. Enhorabuena, muchachos... Acabáis de redescubrir el tanque, vehículo del que el Ejército español tiene en grandes cantidades... Es más, desde aquí animo a todos aquellos que defienden con ahínco el género zombie a que confronten las cadenas de un Leopard 2A o un T-72 con la “imparable fuerza” de un enjambre de caminantes. Gracias a este razonamiento, estoy seguro de que su serie favorita (y hablo de la sobrevalorada y soporífera “The Walking Dead”) no hubiese durado ni dos capítulos.

Pero nos estamos saliendo de la historia de Iván. Será mejor que pasemos a hacer las valoraciones finales.

CONCLUSIÓN:

Odio todo aquello que esté relacionado con los zombies... En serio, lo odio muchísimo... Y cuando pienso en la gran cantidad de novelas del género que tengo en el Kindle en espera de ser leídas se me cae el mundo a los pies. No entiendo como algo con una trama tan simple (el argumento de la mayoría de estas historias no suele pasar del clásico “mata-mata”) ha podido alcanzar tanta popularidad. Y cuando leo cosas como la realización de una hipotética secuela de “Guerra Mundial Z” (si la novela todavía se salva, no sucede lo mismo con su infumable versión cinematográfica), ya me echo a temblar. Una historia de zombies inteligentemente bien llevada puede resultar divertida, pero ninguno de los productos que nos han llegado durante estos años ha sido capaz de llamar mi atención. Cuesta mucho innovar. Y en este caso en concreto no solo no se ha innovado, sino que se han llevado las cosas hasta el absurdo. Solo así se entiende la proliferación de novelas amateurs que buscan darle al género una vuelta de tuerca que, lamentablemente, casi nunca consiguen. Y “Lleida infectada” no es una excepción. A una trama confusa y en ocasiones incomprensible (pues solo así se explican los continuos saltos en la narración), se le suman numerosos errores de ortografía y sintaxis, lo que contribuye a darle al conjunto un aire pobre y muy poco atractivo (lo que quizá explique las críticas negativas que el trabajo ha recibido en Amazon). Recomiendo una revisión completa tanto a nivel formal como argumental de miras a una mejor comprensión del texto. Estoy seguro de que así la novela de Iván tendrá el éxito de público que merece.

La importancia de la orchilla en el comercio canario (XXXIII)

Explotación
  • Recaudadores: en Gran Canaria: Agustín Italían, Pantoleón Italián, Mateo Viña y Juan de Lerca.
  • Monopolio [1]: el arrendador de esta planta gozaba de un auténtico monopolio. Los cabildos trataron de hacer frente al problema, dictando una serie de medidas, que pusiesen a los vecinos a resguardo del arbitrio de las compañías arrendatarias. Las principales normas al respecto eran: 
  1. Reserva de dicha actividad a favor de los vecinos
  2. Obligación de los compradores en aceptar toda la mercancía que sobrepasase los 25 quintales y fuese entregada en los puertos acostumbrados
  3. Exigencia de pago en metálico. 
Comerciantes

Antes de la conquista - La existencia del liquen en todas las islas del Archipiélago, fue sin duda aprovechada por los conquistadores una vez conquistadas las islas, pero también su recolección se practicó antes de la conquista, los aborígenes establecieron relaciones con hombres venidos de fuera y fueron empleados como mano de obra [2], de esta manera se obtuvo una relación de paz con población aborigen, es el caso de Diego de Herrera pues se benefició del acuerdo con los aborígenes, para que le entregaran toda la orchilla que recogieran de la isla. 

La gran mayoría de los mercaderes que se encargaban de la venta de orchilla eran genoveses, así lo atestiguan las numerosas referencias que existen a ellos y concretamente a los Riberol en las fuentes [3], sin embargo no eran los únicos pues tenían competidores que intentaban hacerse con el liquen generando conflictos entre ellos, como dije antes, hay muchos venecianos, valencianos e incluso flamencos entre ellos. Los contratos que se establecían entre los señores de las islas como los Guillén Peraza con las familias que exportaban el producto venían limitados en el tiempo, de manera que el monopolio sobre la orchilla estaba cedido a través de un contrato, el cual debía ser renovado cuando llegaba a su fin, las islas realengas, también llegaban a acuerdos para que se vendiese el producto en determinados sitios y establecía los precios, es el caso por ejemplo del año 1505  en el que el rey ordenó a la Casa de Contratación vender la orchilla en África a florín el quintal. 
________________________________
1. (Academia de Ciencias e Ingenierías de Lanzarote – Tres productos históricos en la economía de Lanzarote: la orchilla, la barrilla y la cochinilla. Discurso leído en el acto de recepción como Académico correspondiente por Don Agustín Pallarés Padilla, el día 20 de mayo de 2004).
2. ABREU GALINDO: Historia de la Conquista de las siete islas de Canaria. P. 135.
3. AGS-Registro General del Sello, 12 de mayo de 1490, f. 210, 249, 252 y 257: Francisco de Riberol, arrendador de los señores de las Islas; y 12 de junio de 1505: ídem.

miércoles, 16 de julio de 2014

La importancia de la orchilla en el comercio canario (XXXII)

Sobre los pleitos

Los pleitos de los arrendadores para cobrar, son constantes como nos indican los diferentes acuerdos de cabildos.Aunque tanto la legislación local como la estatal establezcan toda una serie de normas, esto no quiere decir que se respeten y se cumplan a rajatabla, gracias a la documentación proveniente del Registro General del Sello, se puede comprobar que existían disputas y pleitos entre los mercaderes, así como disputas e incumplimiento de lo ordenado, por ejemplo se protege a los vecinos para que los conquistadores no le roben su cosecha de orchilla, se imponen también multas para aquellos que saquen de manera ilegal el producto, este tipo de legislación demuestra que era una práctica habitual. Hay un caso particular en la que los protagonistas son Francisco de Riberol y Francisco Mirón en la que ambos se disputan la obtención de los envíos de la orchilla por parte de los señores de las islas de señorío, finalmente es Riberol el que logra hacerse con ella, pues así constaba en el contrato, sin embargo como vemos por este tipo de pleitos, no siempre se cumplen los contratos entre partes.

Los aborígenes que se dedican a la extracción y que son capturados por las autoridades castellanas, poseen protección real, pues si se sabe de estas prácticas son devueltos a la isla y las cantidades de orchilla que poseían deben ser devueltas, así lo hace contar una disposición del Registro General del Sello de 30 de diciembre del año 1494, en esta orden vienen nombrados como canarios de paces, y se les diferencia del resto por haber llegado a acuerdos con los señores y las autoridades locales. Asimismo vienen recogidas varias órdenes para que las autoridades investiguen y se logre saber quien ha sacado orchilla ilegalmente, las cantidades y el valor, de manera que se puede reconocer a los delincuentes, esto ocurre sobre todo cuando las exportaciones se hacen sin el control de la Corona, de ahí que en 1497 se impusiera una ley, la cual no permitía que se sacara orchilla sin previa licencia real. 

Una constante en este tipo de fuente es la figura de Inés Peraza y del mercader Francisco de Riberol, los cuales aparecen en buena cantidad de documentos, generalmente asociados a pleitos entre ambos por incumplimiento de los contratos que les unían en torno a la orchilla, y que parece ser que Doña Inés no cumplía con regularidad. Con anterioridad había afirmado que las autoridades locales intentaron poner una carga fiscal sobre la exportación de la orchilla, de modo que por cada cierta cantidad de orchilla se pagara un pequeño tributo, sobre este asunto existen numerosas órdenes que emanan desde los monarcas y en las que se prohíbe a las autoridades isleñas implantar dicho tributo, esta prohibición se puede ver en un documento de 24 de octubre de 1510. 

Los pleitos que se producen por la orchilla, en muchas ocasiones mueven gran cantidad de dinero, pues las sumas en maravedís de las que se habla, para la época eran realmente importantes. Entro ellos destaca un pleito que mantuvo Francisco de Riberol con Teresa Enríquez dueña del producto en Gran Canaria, la cual le reclama a Riberol el pago de una parte del arrendamiento, sin embargo, este no parece reconocer tal deuda, y la reclamación pasa a sus herederos, a los cuales se les tiene por beneficiarios y por lo tanto han de hacer frente al pago.

En el tomo II de los Acuerdos del Cablido de Tenerife, los hermanos  Alonso de Xerés y Martín de Xerés,  eran arrendadores de la renta del peso durante el siglo XVI. En dichas ordenanzas, delimitaban a los vecinos  que  cargaban la orchilla, haciendo una petición que se entregue  dinero por su venta [1]. Destacar también que, tenían pleitos a la hora de establecer su equivalencia junto con el pescado [2]. 
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1. ELÍAS SERRÁ, 1949: Fontes Rerum Canariarum IV. Acuerdos del Cabildo de Tenerife, vol. II. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto de Estudios Canarios. [pág., 104, reg. 149].
2. ELÍAS SERRÁ, 1949: Fontes Rerum Canariarum IV. Acuerdos del Cabildo de Tenerife, vol. II. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto de Estudios Canarios. [pág., 131, reg. 182].