lunes, 27 de octubre de 2014

Fallo de la 95ª Edición del Concurso de Microrrelatos Bubok

Ayer domingo se cerraba la 95ª Edición del Concurso de Microrrelatos Bubok. La clasificación quedó de la siguiente manera:
  1. PARÍS - ERNIE - Ogros: 56 puntos
  2. VARSOVIA - ESCALENO - Nunca: 50 puntos
  3. BERLÍN - MIGUELMIG - Navidad, Navidad, dulce Navidad: 50 puntos
  4. MADRID - LAGATACLARA - La galleta: 47 puntos
  5. VIENA - ZARA_X - La sorpresa de tía Paloma: 46 puntos
  6. LONDRES - LASACRA - El anuncio: 45 puntos
  7. BUDAPEST - JPIQUERAS - En el trullo: 41,5 puntos
  8. PRAGA - DANIELHR - Banzai: 41 puntos
  9. SARAJEVO - INCONGRUENTE - El premonitor: 38,5 puntos
"Ogros", el relato ganador de Óscar Borrachero Sánchez, reza así:

OGROS


-Para Navidad, quiero un sacagusanos, un martillo rompecráneos, un destriparatas y una bolsa de ojos de marmota en vinagre.
-Pues yo me he pedido otro hermanito, sino seguro que esta vez mi padre me come para Fin de Año.

Desde Crítica Literaria Novel damos la enhorabuena al ganador y os emplazamos a participar en la Edición 96. Para cualquier duda sobre las bases, Ernie estará a vuestra disposición. Podéis leer los relatos de la Edición 95 haciendo clic aquí.

Y allá van mis comentarios a los microrrelatos de la presente edición:

BANZAI: El mío. Mirándolo a una semana de haberlo escrito, creo que alargo demasiado el clímax, puesto que, a mitad de lectura, el lector ya  tendrá una idea más o menos aproximada de por dónde van a ir los tiros. Y más aún cuando hago referencia a Pearl Halbor ya casi al final del relato. Honestamente, no creo que llegue muy lejos en esta edición, pero creo que es una buena historia.

LA SORPRESA DE TÍA PALOMA: ¿"Para Navidad la hermana de mi madre venía siempre a casa"? Queda mejor "En Navidad (...)", ¿no? Sé que la primera fórmula es correcta, pero me suena un poco rara en el contexto que ha elegido el autor. La historia es sencilla y amable: la vieja gruñona que le hace la vida imposible a los demás resulta tener un corazón de oro. Desde luego, el final tiene un giro inesperado, pero el hecho de estar narrado desde la óptica de un niño (o desde un adulto que contempla los hechos desde la distancia) le da un aire incompleto a la historia. La he releído varias veces, pero tengo la sensación de que el relato está incompleto, como si le faltaran palabras para terminar de desarrollarse.

EL ANUNCIO: Una broma... ¡Pero qué broma! La frase de inicio encaja a la perfección y el relato no necesita más palabras de las que ya tiene. Funciona como micro y como gracieta. En cuanto a la frase final, yo habría optado por un castizo "Ya me dijo Gabriel que no soltara ningún spoiler" en lugar de ese "Hiciera spoiler" a secas. 

OGROS: Otra broma. Esta mucho mejor elaborada y divertida, con un toque de humor negro. La cosa va de cómo dos ogros pequeños fantasean en lo que quieren para Navidad. Vale, es raro que dos criaturas paganas celebren una fiesta cristiana, pero eso es lo de menos. Después de todo, un ogro no deja de ser un ogro. ¡Estupendo!

LA GALLETA: Un micro que nos lleva a la guerra de trincheras. Un oficial se preocupa por el día a día de sus soldados, hasta el punto de renunciar a su única comida para que sus subordinados puedan aguantar un día más. En la guerra no se muere ni por el país ni por el presidente, sino por los camaradas. Y este micro lo refleja a la perfección. Muy bien.

EN EL TRULLO: Vae Victis. Un ladrón se lamenta amargamente porque no podrá celebrar la Navidad como Dios manda. Bueno, no está nada mal. Aunque pueda pecar de intrascendente, la anécdota es buena y funciona como micro. Bien.

NAVIDAD, NAVIDAD, DULCE NAVIDAD: Un poco más más de originalidad con los títulos, por favor. La vida pasa, pasa la vida, ¿no? Pues eso, que cuando todavía no estamos terminando de celebrar la Navidad ya el ayuntamiento está sacando las bases para participar en el concurso de murgas de febrero y así sucesivamente. A mí me vale, de manera que objetivo cumplido.

NUNCA: ¡Ains! Mira que podría haber salido algo muy bueno de aquí. No hay duda de que hay toda una historia detrás, pero me habría gustado que el autor se explayara un poco más en la forma en la que esa pareja ha llegado hasta semejante situación. Pese a todo, aprueba sin ningún problema.

EL PREMONITOR: Ojo con los títulos, por favor. Para llamarlo “El premonitor”, mejor lo llamamos "La premonión”, ¿no? Me falta un signo de exclamación al final de la risa del “prota”. Según entiendo, el protagonista es un escritor de éxito que consigue completar todos sus encargos a tiempo y encandilar a su editor con la fuerza de su talento. Pero he aquí que las cosas no siempre salen como uno espera, y basta un tropiezo para que todo termine por echarse a perder. La fórmula me parece un poco rebuscada, pero funciona. Bien.

domingo, 26 de octubre de 2014

Eskalofrío (Isidoro Ortiz)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Eskalofrío
  • Director: Isidoro Ortiz (sí, como la reina y la marca de magdalenas... me parto y me mondo yo solo)
  • Reparto: Junio Valverde, Blanca Suárez, Jimmy Barnatán, Mar Sodupe, Francesc Orella y Roberto Enríquez
  • Género: Terror chusco / españoladas blancas y dos orejas
  • Año: 2008
  • Duración: 91 minutos
  • Valoración: Ñordo asustante
Hoy voy a hablaros un poco de "Eskalofrío", película española de terror chusco coproducida por Telecinco, la patria chica de Kiko Hernández, Paz Padilla y demás gentuza. El guión de esta basura es tan malo que perfectamente podría haber sido vomitado por un tronista de “Chulos, putones y viceversa” o un deficiente mental, valga la redundancia. Como ya os habréis dado cuenta, “Eskalofrío” está escrito con “K”, en plan moderno y juvenil, como si los responsables de esta mierda hubiesen querido ganarse al público menor de quince años... Porque sustituir la “C” por una “K” en cualquier palabra es algo muy loco y desenfadado: “Matríkula”, “Katedral”, “Kokaína”, “Kanarias”... Basta con echarle un vistazo a esas palabras para saber que huelen a juventud (ya sabéis, calcetines sudados, papeleras con pañuelos de mocos hasta arriba -y no precisamente de haberse sonado las narices- y todas esas cosas tan salvajes que hacen los jóvenes y que un carroza de veintinueve años como yo nunca entendería). Es más, si hubiesen puesto como segundo título un “Ola ke ase?” ya habría sido la caña de la modernidad.

La cosa va de cómo un niño que se parece un huevo a la maricona con gafas que salía en “Aída” perdiendo aceite a todo trapo, se muda con su madre a un pueblo que está a tomar por culo de todo y en el que solo hace sol en agosto y para de contar. El tema es que el criajo (que perfectamente podría tener veinte tacos) es hipersensible a la luz solar, de forma que basta con que le dé un poquito el sol para que parezca un polo derretido. Por si fuera poco el tío es medio autista o algo así, teniendo como únicos amigos al gordinflas que salía en “Los Serrano” y a una salamandra que vive a cuerpo de rey en un terrario con vistas al mar. El pueblo al que se muda el fulano es como el de “Crepúsculo”, pero sin ese molesto filtro azul que hacía que la película pareciese más imbécil de lo que era, algo ya de por sí muy difícil. Y a los caretos de lesbiana malfollada que ponía la protagonista me remito.

El caso es que, nada más llegar al pueblo, el crío tiene un encuentro en la Tercera Fase con una niña salvaje (en ocasiones, animada por stop-motion, no os digo más) que parece un híbrido sacado entre un ewok rabioso, Gollum y el chupacabras como artista invitado. Se podría decir que ya os he jodido la película, pero nada más lejos, puesto que como la niña siempre comete sus crímenes estando el prota delante, todo los paletos del pueblo se piensan que él es el responsable de todo el fregado. Una de las viejas del lugar hasta le escupe cuando se lo encuentra por la calle y todo. La gente de campo es así de resentida.

Explicaciones posteriores nos ayudan a entender que la niña en realidad es hija de un matrimonio alemán que llegó al pueblo procedente del África misteriosa, de donde la cría ya venía con la cabeza loca. Y como los padres eran tan modernos (no me extrañaría nada que el nombre de la madre empezara por “K”), decidieron insertarla en la civilización sin tratamiento previo ni pollas en vinagre. Y todo eso porque sí, porque los guionistas lo valen, que para algo son los que se ganan los garbanzos escribiendo.

Hay también por ahí un guardia civil empeñado en llevarse al catre a la madre del crío y que tiene una hija que está para mojar pan. También está el casero que les alquila la casa, que está más salido que el borde de una mesa y arde en deseos de echar un polvo (de hecho, es el culpable de todo el tinglado, puesto que mató a los padres de la niña y dejó que esta se terminara de asilvestrar). También hay una monja que cojea al andar y que le explica al prota y a su pandilla que la niña no es de fiar y que tengan mucho ojo con ella, porque a la mínima se te agarra al pie y ya le puedes rezar a San Pancracio para que no te contagie la sarna o algo peor.

Al final todo termina bien, por supuesto. Al casero cabrón le dan matarile (en un “impredecible” acto de justicia poética, es la niña la que se lo acaba merendando), el gordaco de “Los Serrano” regresa a su casa todo magullado y la hija buenorra del guardia civil se acaba liando con el criajo, cuya fobia al sol ha desaparecido por arte de magia (ya sabéis niños, si tenéis cáncer, basta con que deseéis curaros para superar la enfermedad. No le hagáis caso a los médicos, que solo quieren sacaros los cuartos). ¡Ah! Y la niña salvaje acaba ingresada en un manicomio mientras pone los ojos en blanco, como si estuviera endemoniada o algo, en plan “Sí, la pesadilla todavía no ha terminado y seguramente saldré en una hipotética secuela”. Y mis cojones treinta y tres.

Se supone que esta reseña iba a formar parte de mi proyecto “Un mes de caspa”, en el que a lo largo de todos y cada uno de los días del mes de noviembre reseñaría un ñordo cinematográfico. Pero después de ver semejante montón de mierda y pensar en el trabajo que me costaría comentar, entre otras cosas, “Pánico en el Concorde” y “Objetivo la Casa Blanca”, casi que mejor dejo el proyecto de lado. Sencillamente, no me quiero poner enfermo. Que os den a todos.

viernes, 17 de octubre de 2014

Monstruoso (Matt Reeves)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Monstruoso (AKA "Cloverfield" o "Clovershit")
  • Director: Matt Reeves
  • Reparto: Michael Stahl-David, Mike Vogel, Jessica Lucas, Lizzy Caplan, Odette Yustman, T.J. Miller, Margot Farley y Theo Rossi (todos conocidos en su casa a la hora de comer)
  • Año: 2008
  • Género: Monstruos a go gó
  • Duración: 70 putos minutos
  • País: Imperio Galáctico
  • Valoración: Ñordo
A ver, os explico. El guión de esta mierda es más o menos así:

Tío random: "¡Oh, qué novia más bonita tengo! ¡Cómo quiero a mi novia! La quiero tanto que me la comería en escabeche".

CORTE. INTERIOR. FIESTA. APARECE UN GILIPOLLAS CON UNA CÁMARA AL QUE DAN GANAS DE MOLER A OSTIAS.

"Bla-bla-blá... Nadie me quiere... bla-bla-blá... Soy un pagafantas y me ponen las lesbianas... Bla-bla-blá... Mi amigo se va a ir a Japón o algo". (Veinte minutos de charla insustancial).

"Bla-bla-blá... A mi amigo le ha dejado la novia y yo soy tan cabrón que lo grabo en vídeo... Bla-blá-blá... Mi amigo se va a Japón y así de paso hacemos un guiño a Godzilla". (Otros putos diez minutos de charla que no aportan nada a la peli).

"¡Oh, Dios mío! ¿Qué eso?" ¡BA-DA-BOOM! ¡CA-TA-CRASH! "Lo estoy documentando... ¡Lo estoy documentando!".

"¡Oh, Dios mío! Es... es... ¡ES ALGO!". ¡PLAF! ¡PUM! *NUBE DE HUMO*.

"¡¡GRRROAAR!! ¡¡ÑIEEEEE!! ¡¡AÑIUUUU!!"

"¡Dios santo! ¿Qué es eso? ¡Lo estoy documentando!". (Llegados a este punto, me planteé seriamente buscar el nombre del actor en IMDB solo para desearle un cáncer).

Llega el ejército: PIUM! ¡PIUM! ÑIAAOOOO!! ¡RA-TA-TA-TA-TA! FIUUU!!!!

Más disparos: BLAM-BLAM-BLAM!!! BUD-BUDA-BUDA!! KAPOW-AKAPOW!!!

"No, tío... No podemos ir por aquí... No podemos ir por aquí... No podemos... ¡Arrrrghhh!". (El gilipollas de la cámara otra vez).

"Tío, tu hermano ha muerto... No sé qué decir... Lo siento... No sé qué decir en estas circunstancias... ¡Lo estoy documentando! ¡La gente tiene que saberlo!".

"¡CORRED, RÁPIDO, CORRED!". GRROAAROOO....!!! ÑIIIIUUUU!!!

"Tía... ¿Sabes quién es Superman? ¿Qué te ocurre? ¡Oh, Dios mío! ¡Estás sangrando! ¿Qué te ocurre? ¿Qué te ocurre? ¡Ay, Dios! ¡OH, DIOS MÍO!". *POOF* (Sin venir a cuento, a la lesbiana le explota la cabeza. Parece que las crías del mostrenco son venenosas o una mierda de esas. Da igual. Si el director de esta basura no se ha molestado en explicarlo, ¿por qué iba a hacerlo yo?).

La cachorra que salía al principio: "¡Oh [inserte aquí el nombre que le salga de los huevos] qué alegría verte! ¡Te quiero, [Vuelva a poner aquí el nombre que le salga de los cojones]!". SMACK! SFRITCH! ÑUACK! *Se supone que esto son besos*.

"¡Dios santo! Es el monstruo.... ¡ES EL MONSTRUO! BUAAAARGHH!!". [El subnormal de la cámara muere].

Podéis darme las gracias. Os he ahorrado setenta minutos de vergüenza ajena.

"¡HAN MATADO A MI AMIGO! ¡OH, DIOS! ¡LE HA MATADO!... Uhm... Me quedo con su cámara... Nena, saluda a la cámara".

"¡Socorro! El monstruo... el monstruo... ¡El monstruo!" *SIIIIIIUMMMMM!!!! KA-BOUMMM!!!* [Un avión deja caer una bomba y manda todo a tomar por culo. FIN].

CONCLUSIÓN:

Tenía pensando poner un mojón al final de la entrada, pero he pensando en el asco que me daría volver a actualizar el blog y encontrármelo de frente. Como la RAE acaba de publicar la edición número no-sé-cuántas del Diccionario, vaya por delante este sincero homenaje:


¿Y que me decís de lo divertido que resulta escuchar a una mujer hecha y derecha repitiendo "MIERDA" una y otra vez? ¿Lo hará también con palabras como "POLLA" o "CULO"? ¡Genial! Va a ser una tarde a tope...

lunes, 13 de octubre de 2014

Fallo de la 94ª Edición de Microrrelatos Bubok

Carlos Maza y su relato "Comienzo" han sido los ganadores de la 94ª Edición de Microrrelatos Bubok. La clasificación quedó tal como sigue (recordad hacer "clic" sobre la imagen para ampliar):


La tabla de resultados es cortesía de Óscar Borrachero Sánchez, otro fenómeno de la Galaxia 4 y Maestro de Ceremonias de esta quincena.

El microrrelato ganador reza así:

COMIENZO


Salió volando como si aquello fuera un sueño. “¡Arriba, arriba!” gritaba Wilbur. El viento era contrario pero suave. “Uno, dos, tres…” fue contando mientras el aparato seguía planeando más y más tiempo. Cuando llegaba a 57 se posó como un pájaro grande y maltrecho. Se alzó una mano desde la cabina y un entusiasmado Orville saltó hasta el suelo, gritando. 
El telegrafista le miró, sin comprender. “Vamos ¿qué espera?” insistió Wilbur. “Cuatro vuelos exitosos esta mañana, todos contra viento de veintiuna millas, velocidad media en el aire de treinta y una millas, informe a la prensa, en casa para Navidad”.

De nuevo felicitamos a Carlos por su victoria. Desde aquí os animamos a visitar su biblioteca en Bubok.

Esta mañana se daba el pistoletazo de salida para la 95ª Edición, la cual permanecerá abierta hasta el próximo día 23 de octubre. Los usuarios del Foro Bubok os animamos a participar. Aunque las bases son bastante flexibles, nunca está de más recordarlas.

Por otro lado, podéis leer los relatos presentados en la Edición 94ª haciendo "clic" aquí.

Y aquí van mis comentarios a los relatos. ¡Salud!

COMIENZO (6): Lo malo de los “micros” históricos es que, a menos que tengan una vuelta de tuerca (como un final ingenioso, por ejemplo), no consiguen sorprender al lector, dejando a este con la sensación de quien ve una estampa en un álbum de cromos. Prácticamente es como si formaran parte de algo mucho más grande en lugar de algo autónomo y con vida propia. En “Comienzo” nos encontramos con uno de los inventores del avión telegrafiando a su mujer e informándole tanto a ella como al asombrado telegrafista del increíble suceso. El relato está muy bien llevado y la lectura llega a resultar agradable, pero el conjunto deja un poco frío al lector, puesto que no nos cuenta nada que no sepamos ya. 

EXPEDIENTE 206 (5): Unos vigilantes de seguridad están tan acostumbrados a las apariciones que prácticamente ya no se inmutan cuando se encuentran cara a cara con un fantasma. A menos que se me escape algo, está más que claro que la intención del autor es hacernos reír. El problema es que el micro podría estar mejor ejecutado. Me sobran algunas partes que podrían haber servido para darle algo más comicidad a la historia, o bien darle un mayor tenebrismo de cara a hacer más luminosa la traca final.

INTIMIDAD (6): Desde mi punto de vista, peca del mismo error que “Comienzo”: los relatos históricos y las escenas bucólicas, salvo sorpresa final, no suelen dar buen resultado como micros. Aquí nos encontramos con un fotógrafo que, tras mucho esfuerzo y tesón, consigue dar con la pista que le proporcionará una estupenda fotografía. Hay una reiteración en las dos primeras frases del micro: ya sabemos que el pájaro lleva un insecto atrapado en su pico, no es cuestión de volver a repetirlo diciendo que “cargaba una presa con su pico largo y puntiagudo”, aunque entiendo que lo que se persigue es darle una mayor entonación poética al texto. Desde luego, la sensación de intimidad está presente a lo largo de toda la narración (la soledad del fotógrafo en mitad del bosque, el refugio de los abejarucos entre los juncos...), pero no nos llega a ensimismar del todo. Se requiere un par de lecturas más para disfrutar del micro como de verdad merece.

EFECTOS SECUNDARIOS (6,5): Otra cosa no, pero este micro es original un rato... ADN de halcón para crear un nuevo cuerpo militar de élite. ¡Joder, me encanta! Me gusta mucho el ambientillo de película de Serie B que desprende el texto. Se le puede acusar de intrascendente, pero se agradece mucho encontrarse con cosas así.

EL PESO DEL ALMA (6): Un micro muy bien ejecutado y que no necesita de más adornos que los diálogos que lo ilustran. El problema es que la idea ya ha sido tratado por otros autores con anterioridad (hasta creo que ha sido llevado al cine). La adaptación al microrrelato es más de lo mismo, pero está muy bien tratada y no decepciona.

LA MUERTE DE LA GATA (6): Tengo que reconocer que siento una especial predilección por los gatos y que el micro me ha resultado muy emotivo. El problema es que peca del mismo error de “Intimidad” y “Comienzo”: todo se reduce a una bella y bien lograda estampa que, pese a todo, no consigue sorprender. Con todo, nadie le quita sus virtudes.

HABÍA UNA VEZ (7,5): Antes os había hablado de cromos y estampas, ¿verdad? Pues bien, “Había una vez” no es nada de eso, sino una fotografía antigua que, si bien no esconde ninguna historia detrás (ahí tenéis la brevedad de su extensión) sí es cierto que transmite la misma sensación de quien ve un corto en blanco y negro. No sé si llegará muy lejos en esta quincena, pero me ha parecido un micro escrito con una elegancia y sencillez apabullantes. Imparable.

viernes, 3 de octubre de 2014

Los cinco juguetes que siempre quise tener y nunca tuve

Os seré franco (¡no, hombre, no! ¡el dictador no!): estoy de lecturas hasta arriba. Es más, le estoy cogiendo tanto odio a leer en el ordenador que dentro de poco lo tiraré por la ventana. Y mejor no os cuento cómo tengo la casa... Yo creo que hasta debería de coger una pala y tirar de una vez la rata muerta que tengo en mitad del salón a la basura.

Es por eso por lo que esta semana he decidido tomarme un descanso. "¿Descansar del blog, Daniel? ¡Pero si lo único que haces es tocarte los cojones a dos manos!"... ¿Que yo me toco los...? Te vas a trollear a tu madre, pedazo de...

Pues eso, que ahí va una de esas entradas perfectamente prescindibles y solo hechas por aquello de satisfacer la nostalgia y tal. Os sorprendería ver lo populares que son estos "rankings" en Interné. Si la competencia hace los suyos, ¿por qué yo no? Además, esta semana he cumplido años y estoy mohíno... Porque todos hemos deseado volver a ser niños y tirarnos las horas jugando en nuestra habitación... Y porque lo único guay que tiene ser adulto es el sexo...

Nos vemos la semana que viene, zascandiles.

5) TRICERATOPS DE “PARQUE JURÁSICO” (Kenner, 1993)

Sin lugar a dudas, yo fui un hijo de la “Dinomanía”. Los dinosaurios fueron mi vida hasta los 12 o 13 años, cuando mis padres nos regalaron a mi hermano y a mí la Nintendo 64. Y aún así, el “Turok: Dinosaur Hunter” fue uno de mis juegos preferidos. Todavía me recuerdo a mí mismo con 9 años dibujando dinosaurios en mi libro de religión... Y cómo mi madre me obligó a eliminarlos a golpe de goma de borrar poco después de que mi profesora y la psicóloga del colegio llamasen a mi casa y pusieran el grito en el cielo.

Una familia de Triceratops y una casa con jardín. No se puede pedir nada más.

Hablar de “Dinomanía” es hablar de “Parque Jurásico”. Y “Parque Jurásico” fue la película de toda una generación. La línea de figuras que Kenner (posteriormente Hasbro) sacó a raíz del estreno de la película molaba un pegote. Los dinosaurios estaban especialmente conseguidos y era una delicia jugar con ellos. En contrapartida, los muñecos que representaban a los protagonistas de la peli eran bastante reguleras -de hecho, el único atractivo que tenían eran servir de merienda a nuestros largartos preferidos, papel que también desempeñaba el desgraciado GIJOE de turno-. Todos suspirábamos por hacernos con el T-Rex (cuyo botón de rugido se escacharraba a las primeras de cambio), pero mi favorito siempre fue el Triceratops. Era de goma y tenía dos cuernos con los que poder cornear a un corredor de los San Fermines. No podías pedir nada mejor. Con un pedazo de piel que podía desprenderse del resto del cuerpo, era el oponente perfecto si tenías una pareja de velociraptores que le dieran caza. La única pieza articulable era la cabeza, pero tampoco necesitaba más. Con sus patas podía desfondar el techo de una ambulancia de Playmobil y enviar a sus ocupantes de vuelta al hospital. Ahí es nada.

Aprendiendo de Esperanza Aguirre.

De la línea de juguetes de “Parque Jurásico” solo llegué a tener los más pequeños (el Velociraptor, el Dilophosaurus y el Pteranodon). Los más grandes tenían un precio prohibitivo y el Triceratops no iba a ser menos. Estuve a punto de conseguir que un amigo que lo tenía tirado por su casa me lo regalase... pero su hermana pequeña montó un pollo monumental y me quedé con las ganas. Así se haya contagiado de ladillas la muy cabro... Ejem... perdón... Pues eso, que me quedé con las ganas de tenerlo. Qué perra es la vida, oye.

4) POWER RANGER "DRAGÓN VERDE" (Bandai, 1995-1996)

Que los Power Ranger fueron la mayor tomadura de pelo de los 90 (después de “Pokemon”, claro está) es algo que ya sabemos todos. Cómo nos engatusaron para que perdiéramos por el culo por seis mamarrachos vestidos de colorines es algo incomprensible, pero éramos niños y estábamos dispuestos a tragarnos cualquier cosa. La serie no era nada del otro jueves, pero enseguida se convirtió en todo un fenómeno de masas. Los personajes tuvieron su propia película (cuyo visionado no recomiendo a nadie) y, como es lógico, antes o después tenían que salir los típicos muñequitos. Recuerdo cómo en las cajas de Tosta Rica te podías encontrar con un remate giratorio con la efigie del héroe para ponerlo en el extremo del lápiz y una tarjetita con sus datos personales aparte. Porque vivir sin saber la talla de sujetador de Kimberly era para muchos algo inexcusable...

"Yo después de la serie me hice motorista y cocainómano".

La irrupción del Ranger Verde en la historia fue un intento de Rita Repulsa por frenar al Quinteto Mágico y hacerse así con el dominio del mundo. Pero, al igual que el resto de sus desastrosos y malévolos planes, las cosas le salieron mal y su criatura terminó por pasarse al bando de los buenos (ya sabéis... Podemos, Izquierda Unida y Socialistas por Tenerife). Lástima que al tío los poderes le abandonaran con la misma facilidad que tu mejor amigo cuando te dejas partir la cara por él en un bar. El Zord que el fulano utilizaba para luchar (un Mechagozdilla con lucecitas en el pecho) era una pasada y, para colmo, se movía al compás de una canción que su dueño ejercitaba con una flauta travesera. Vamos, más original imposible. No está mal para una serie que tenía un esquema más repetitivo que "Los Fruittis".

"¡LOS QUIERO TODOS!"

Había diferentes tipos de muñecos (recuerdo haber visto por ahí algunos con voz), pero los más populares fueron los de tamaño GIJOE y otros un poco más robustos que se metamorfoseaban. Los primeros eran demasiados endebles y se rompían a la menor sacudida (el primer Power Ranger que tuvo, el Rojo, perdió la pierna derecha el mismo día de mi cumpleaños... y otro tanto le ocurrió al Azul y al Negro). No ocurría lo mismo con los transformables, los cuales tenían un mecanismo en el cinturón que, a modo de diábolo, hacía que su identidad humana quedase oculta en el pecho y fuese sustituida por su casco de Ranger. Estos eran mucho más resistentes, pero tenían menos movilidad que mi cerebro a primera hora de la mañana. De este modelo solo llegué a tener a las chicas (el Amarillo y el Rosa) y al Blanco, que con su pechera de dos piezas y su espada con empuñadura de tigre era la mejor figura de la colección... Aun con todo, me siguió faltando el Verde.

Casi parecen sacados de una fosa común.

Mentiría si dijera que los Power Ranger tenían pocos accesorios, puesto que cambiaban tres veces de Zords en la misma temporada (por no hablar de que el estreno de la película en 1995 motivó que salieran nuevos robots y figuras). Pero el Verde tenía un encanto especial... Fue uno de los primeros villanos que pudimos tomarnos en serio y para colmo, las peleas entre su Zord y el de los buenos molaban cosa mala. Una pena que más tarde la franquicia acabase degenerando en ninjas, samurais y demás chorradas que no pegaban ni con cola. ¿Quién iba a quererlos así?

3) COMANDANTE COBRA (Hasbro, finales de los 80 y principios de los 90)

Me ha costado horrores encontrar una foto decente de esta figura, hasta el punto de pensar que su existencia era tan dudosa como la inteligencia de un periodista de 13 TV o la decencia en un político del PP. Pero sí, el Comandante Cobra y su máscara de plata existieron en realidad. Y si eso no es verdad, que Mariló Montero le haga caca en el pecho a Tomás Roncero. 

De la Colección Otoño-Invierno del Corte Inglés.

Los GIJOE eran la caña y tenían unos vehículos que ríete tú de las Fuerzas Especiales que Putin utilizó para invadir Crimea. Pese a que una buena parte de los GIJOE con los que jugué en la primera mitad de los 90 pertenecían a mi hermano (a diferencia de los libros del colegio, los juguetes del hermano mayor eran heredados por el pequeño), todavía recuerdo librar contra él auténticas batallas que podían durar meses (casi todas inspiradas en las películas bélicas que mi padre nos ponía para que le dejásemos tranquilo). Por entonces, ambos coleccionábamos estas figuras como locos y los soldados de “COBRA” eran mis favoritos (¿un posible anticipo de mi afición a los bichos con escamas?). Junto a mis GIJOE combatían desde los clásicos soldaditos de plástico monocromáticos hasta unidades de la policía de Playmobil, pasando por monstruos de plástico comprados en un “Todo a Cien” y algún que otro “Transformer” de baratijo. Lógicamente, tal ejército debía tener un líder carismástico. La cosa estaba entre Hitler y el Comandante Cobra. Y como no era cuestión de visitar la consulta de un psicólogo antes de cumplir los siete años, opté por este último.

Si es que los niños de hoy lo tienen todo...

El Comandante Cobra era un malo decente con todas las letras. Podías elegir entre pillártelo con armadura de batalla o bien con la clásica máscara de acero que le cubría todo el rostro. Todavía recuerdo verlo en el escaparate de la juguetería de mi calle (que posteriormente cerró y se convirtió en una tienda de revelado de fotos). Pasé varias veces por allí con mi madre y mis primos pero, pese a mis pataleos, ninguno de ellos me hizo el menor caso ("¡Qué cosa más fea!" recuerdo que me dijeron una vez). Al final el líder de mi ejército lo ocupó un playmobil con bigote (joder, pues sí que me iba el rollo nazi, caramba...) y sombrero de explorador al que customicé para que hiciese las veces de Generalísimo. De haber contado con otro líder en mis filas, es muy posible que hubiese derrotado a mi hermano de una vez por todas y anexionarme así su lado de la habitación, algo que no conseguí hasta que se marchó a estudiar a la universidad varios años después.

2) "TYRANTISAURUS REX" (Mattel, finales de los 80 y principios de los 90)

Los Masters del Universo llegaron a España un poco antes de nacer yo, de manera que nunca llegué a tener una imagen más o menos nítida de ellos. Lo mío con los Masters fue muy raro, puesto que primero tuve los muñecos (casi todos heredados, cómo no) y luego vi la serie de televisión, aunque tampoco era necesario ser científico atómico para saber que He-Man era el bueno y Skeletor el Amo y Señor de las Fuerzas del Mal. Luego también estaba la película, pero de eso ya hablaremos otro día si Dios quiere... Aunque después de ver y comentar el Especial de Navidad, me temo que os quedaréis con las ganas.

Cuando pienso en lo felices que podríamos haber sido...

Estas circunstancias no impidieron que tuviera por casa, entre otras cosas, el caballo robótico de He-Man, un soldado de Hordak (de esos que He-Man descuajaringaba con media ostia) y el Triceratops artillado que nuestro musculoso héroe utilizaba a modo de tanque. Todos los accesorios de He-Man (si exceptuamos su bolso de maquillaje) tenían su réplica en Skeletor. Y si He-Man cabalgaba sobre un Triceratops que lanzaba sus cuernos a modo de misiles, Skeletor contaba con un Tiranosaurio violeta armado con metralletas láser y un extraño mecanismo con forma de rueda que le salía del estomago y cercenaba las piernas de sus enemigos. Cómo los bichos seguían vivos después de tamaña operación de cirugía bélica siempre fue un misterio para mí... O sea, es como si yo ahora cogiera al gato de mi vecino lo abriera en canal y le instalase un cañón que disparase proyectiles de uranio enriquecido. 

Si el Ejército Islámico empieza a fabricarlos en serie, fijo que conquistan el mundo.

Con este mostrenco me pasó lo mismo que con el Comandante Cobra: siempre que iba al colegio lo veía en el escaparate de la tienda de juguetes que me pillaba de camino, pero ahí se quedaba la cosa. Por el año 92, es decir, dos años después de que He-Man fuera pasto del olvido, todavía abrigaba la esperanza de que me lo regalaran... Pero como otras tantas cosas, no pudo ser. El que sí lo tuvo fue el cabronazo de Sergio, un colega con el que jugaba de vez en cuando y cuyo pasatiempo favorito era decirme que mis padres se iban a morir pronto. El muy sinvergüenza se aprovechaba de que tenía un año más que yo para llenarme la cabeza de dudas existenciales y, de paso, robarme mis imanes de Danone de la nevera. Eso sí, para su madre, una respetable maestra de instituto, éramos los mejores amigos del mundo. Así se hayan muerto los dos.

1) VELOCIRAPTOR DE "PARQUE JURÁSICO" [EFECTO RUGIDO] (Kenner, 1993)

Joder, qué puedo decir... ¿Vosotros lo habéis visto bien?

Si es que molas más que la mortadela...

Los juguetes de “Parque Jurásico” era sensacionales y no me extrañaría nada que en el futuro, entre lectura y lectura, me diera por hacer un “Top Five” de mis figuras preferidas. Ya os había advertido que los dinosaurios marcaron una buena parte de mi infancia -hasta el punto de llegar al instituto y tener en mente prepararme para estudiar Paleontología-. Inteligentes, rápidos y extremadamente feroces, los velociraptores fueron para los niños de los 90 lo mismo que los aliens para los de los 80. Este Velociraptor en concreto era la ostia en verso y protagonizaba uno de los anuncios de juguetes de la franquicia. Es verdad que su tamaño superaba ligeramente al de su contrapartida “simple” y que la pintura no era la mejor, pero un Velociraptor capaz de rugir era lo mejor que un niño podía desear. Creo que nunca conocí a alguien que tuviera uno, pero no puedo evitar pensar en lo diferente que habría sido mi niñez si hubiera tenido este muñeco en mi colección.