jueves, 22 de enero de 2015

De Madrid al Zielo (Alfonso Zamora Llorente)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: De Madrid al Zielo
  • Autor: Alfonso Zamora Llorente
  • Género: Terror / Aventuras
  • Precio: Papel (17,05€) / Versión Kindle (4,75 €)
  • Editorial / Plataforma: Dolmen Editorial
  • Número de páginas: 344
Por cuadragésima vez, un virus zombie asola las principales capitales del mundo condenando a la Humanidad a su extinción. Los supervivientes se ven obligados a vivir ocultos entre las ruinas para escapar de la amenaza de los muertos vivientes. Para Alfonso y los suyos, sobrevivir a la pandemia solo será el primer capítulo de una espantosa pesadilla.

ANÁLISIS:

Ya he repetido hasta la saciedad que odio el género zombie y todo cuanto tenga que ver con él. Personalmente, considero que lo último que nos ha ido llegando sobre el tema adolece de una enorme falta de originalidad, cuando no atenta directamente contra la inteligencia del espectador/lector. Le pese a quien le pese, "The Walking Dead" me sigue pareciendo una tomadura de pelo monumental, especialmente las últimas temporadas que hemos podido ver en España (¿Me estás diciendo que lo único que separa a los últimos humanos del Apocalipsis es una verja de hierro de dos metros? ¡Guau! ¡Me extraña que nadie en algún búnker secreto no haya tenido la misma idea durante los primeros días de la plaga!). En cuanto a la sobrevalorada "Guerra Mundial Z" (y aquí hablo de la novela) no es más que un intento por revitalizar un género que está tan pasado com los monstruos que lo protagonizan. Fin de la historia.

La literatura novel no es ajena a estos hechos. Y de la misma forma que han surgido autores que nos han ofrecido su particular reinterpretración de las historias de Tolkien, el género zombie también ha experimentado cierto "exploitation" que parece estar muy lejos de acabar. Ya sea con peor o mejor fortuna, es raro no encontrarnos con una novela de estas características en Amazon o en cualquier página de autoedición, así como en el catálogo de las editoriales tradicionales. Haciendo cuentas, "De Madrid al Zielo" sería la cuarta novela de zombies que he tenido la oportunidad de leer desde que estoy por aquí (cinco si contamos el disparatado experimento de David Millán, "Días de blogs y zombies"). En este caso, nos encontramos con más de lo mismo: un peligroso virus que se escapa de un laboratorio, ciudades asediadas, pistolas que disparan cacahuetes como proyectiles... algo comprensible si tenemos en cuenta que la práctica totalidad del género va de eso. Pero aquí tenemos una novedad, y es ese inesperado giro de última hora que le da cierta originalidad a la trama (y que para evitar "spoilers", no revelaremos) y que supone toda una sorpresa para el lector. Por otro lado, es agradable encontrarse por fin con unos militares que (¡oh, sorpresa) saben cómo conducir y disparar un maldito carro de combate. Lástima que ese innecesario toque a teleserie familiar que desprende la novela ("Cuando Los Serrano conocieron a George Romero") se cargue parte de la diversión. En cuanto a los errores de estilo, mejor lo hablamos más abajo.

Dejo a continuación algunas anotaciones que fui tomando mientras leía. Nos vemos al final de la entrada.
  • Es muy gracioso ver cómo unos zombies que se mueven tan torpemente sean capaces de tirar puertas abajo. Luego nos reiremos al ver que los aliens de "Señales" son incapaces de abrir puertas (Capítulo 1).
  • ¡No jodas! ¿Hay un premio al mejor blog de zombies? (Véase "Prólogo").
  • ¡Jo, jo, jo! Los zombies pueden entrar en un piso para devorarse a todo bicho viviente y son incapaces de localizar a una mujer que está atrapada en un armario (Capítulo 1). No, en serio, ¿por qué?
  • Lo de las premoniciones que tienen los amigos del prota ("Me pica la nariz, creo que va pasar algo malo") me impide tomarme la novela en serio. ¡El lector ya sabe que algo malo va a pasar! ¡Esto es una novela que trata sobre el apocalipsis zombie! El intento de darle cierta cotidianeidad y aire despreocupado a la trama ("la calma antes de la tempestad") me trina bastante. Lo peor es que esta situación se estira durante bastantes capítulos (aunque después tengan su explicación, lo de los sueños premonitorios que tiene el protagonista ya me parece el colmo). Una cosa es crear un clímax y otra muy distinta poner sobre aviso al lector de forma absurda. El hecho de que la historia esté contada en presente y que el héroe nos cuente hasta de qué color son sus mocos me desquicia.
  • "La Guerra Civil destrozó sus vidas para siempre cuando un obús, lanzado desde las líneas de la División Azul, cayó en los alrededores del Museo del Prado": La División Azul no luchó en la Guerra Civil, sino en la Segunda Guerra Mundial, en el Frente del Este. Supongo que el autor utiliza coloquialmente este término para referirse al bando sublevado.
  • Capítulo 5: El "prota" ve un vídeo de un ataque por parte de un "infectado" a un grupo de policías que intenta detenerlo. ¿No se nos había dicho en el "Prólogo", que estos zombies son de los que se arrastran y se mueven lentamente? Pues muy torpes no parecen, ¿no? Por otro lado, ¿cómo es posible que se vaya a trabajar tan tranquilamente después de haber visto ese vídeo con todas las noticias que están llegando? Lo peor es que, pese a las evidentes señales de que algo malo va a pasar, se sigue empleando un tono ambiguo, lo que le da a la historia un aire irreal (Síndrome del "¡Uy, acaban de tirar abajo las Torres Gemelas! ¡Uhmm! ¡Qué rica está esta ensalada!"). El personaje tan pronto tiene un ataque de ansiedad como coge el coche para ir a comer con la chica que le gusta. La historia, al estar contada a modo de diario, impide al personaje anticiparse a lo que va a ocurrir, pero el autor nos da tantos datos superfluos (los innumerables paseos con los perros, la quedada con los amigos para ir al cine, la discusión del hermano con la madre por haber llegado tarde la noche anterior...) que le acabas cogiendo odio al protagonista, deseando que aparezca un zombie y se lo cargue de una vez.
  • Capítulo 9: "Tengo la necesidad de protegerme a mí y a los míos". ¡Y eso lo dice después de haber mandado al cuerno a su madre en el capítulo anterior! ("Creo que ya soy lo suficiente independiente desde hace mucho tiempo para que tenga que ir allí solo para que te quedes tranquila").
  • David es periodista y, según él, ha visto imágenes muy fuertes y desagradables sobre lo que está pasando en Alemania. Según él, los periodistas tienen información de primera mano. ¿Cómo es que entonces esa información no se publica? Vivimos en España, un país donde el Gobierno, aunque mienta de forma descarada, no puede manipular los medios (al menos, los privados). Y lo hemos visto en los sucesos más importantes de nuestra Historia reciente, como es el caso del 11-M. ¿Por qué si la prensa dispone de información vital esta no se publica? Es más, ¿qué medios no sacarían pecho al tener en su poder una noticia de gran calado? ¡Si prácticamente lo hacen todos los días!
  • ¡Los zombies salen por televisión sembrando el pánico en las calles de París! (Capítulo 9). Pese a que caminan con lentitud y sin rumbo fijo, las balas de los policías no parecen hacerles nada ("solo alguno cae ante la fuerza de las balas"). Por el amor de Dios, ¿acaso un impacto de bala no tiene la fuerza suficiente para tirar uno al suelo? Aparte de vulnerar las Leyes de la Existencia, parece que también estos bichos violan también las de la Física. Por otro lado, ¿qué clase de policía es capaz de errar un disparo contra un objetivo que apenas se mueve? Vale, sé que es ciencia ficción, que esto no tiene que ser real... Pero el lector sí espera que parezca real.
  • A principios del Capítulo 17, los protagonistas tienen un encuentro con un zombie en una gasolinera. Sorprende ver cómo en este caso el zombie sale volando por el retroceso del disparo que le propina Pedro con su pistola. ¿Por qué no pasó lo mismo cuando el autor describía lo que estaba pasando en París?
  • La gran cantidad de personajes que aparecen en escena hace que el lector lo tenga muy difícil para distinguir cuál es cuál. De hecho, apenas tenemos referencias que nos permitan identificarlos. Todos hablan y se expresan exactamente igual. Los críos ni siquiera tienen una línea de diálogo decente.
  • Si el Leopard (como cualquier otro tanque) puede aplastar fácilmente a los muertos vivientes, digo yo que la estrategia a seguir contra los zombies es bastante obvia, ¿no? ¿Cómo es que a ningún alto mando se le ha ocurrido la idea de usar sus tanques a modo de apisonadoras? ¿Y sí en lugar de exponer a la infantería se hubiesen utilizado divisiones acorazadas? El mismo autor habla de la eficencia del blindado en uno de los momentos de la narración. Y eso por no hablar de la ametralladora que este tipo de vehículos suelen tener incorporadas en la torreta.
  • Se agradece que los soldados se comporten de forma inteligente y profesional (Capítulos 22 y 24). El rescate que tiene lugar en el Capítulo 24 es bastante emocionante.
  • En un momento del Capítulo 26, Alfonso y Pedro se lamentan de la inconsciencia de los vecinos que construyeron una barricada en torno a la entrada de un barrio ("¿A quién se le ocurre hacer esta barbaridad? ¿Salvarse a costa de encerrar a los demás?"). Es irónico que piensen de esta manera cuando han dejado morir a un hombre atrapado dentro de un coche ("Tenemos vía libre ahora que la mayoría de ellos están ocupados") o que el mismo Alfonso afirmara rotundamente que "en su coche no entraba nadie más" cuando fueron a rescatar a Soraya, abandonando a su suerte a una mujer que les hacía señas detrás de una ventana.
  • No sé si se trata del formato de Kindle o de un error de maquetación, pero la historia del regimiento de Íker se solapa con la narración de Alfonso (Capítulo 27). Queda raro.
  • El autor parece empeñado en recordarnos lo que se perdió con la pandemia: "Los trofeos del Real Madrid ya no valen nada", "La Navidad y las fiestas más destacadas del calendario ya no existen", "Los tesoros del Museo del Prado han desaparecido para siempre", "Ya no existen personas capaces de conducir coches", "Quién sabe dónde estarán ahora los jugadores del Madrid"... Este tipo de recordatorios están bien y nos ayudan a meternos en la historia, pero utilizar este recurso varias veces seguidas llega a resultar cansino.
  • El humor negro está muy presente a lo largo de toda la novela ("Ahora los vecinos, en lugar de sacarme algún cotilleo, vendrán a darme algún bocado", "Ya no creo que la policía venga a multarme", "Ya no creo que ese Guardia Civil vuelva a poner otra multa"...). Personalmente, y teniendo en cuenta el caracter trágico de la historia, yo limitaria su uso. Más que nada, porque son comentarios que no tienen gracia.
  • El resumen que Alfonso le hace a su madre cuando la rescata en su piso de Vallecas es del todo innecesario. Ya sabemos las aventuras que ha vivido. ¿Por qué tenemos que oírselas contar de nuevo?
  • Capítulo 50: El cambio de opinión que se produce en la madre de Alfonso (tan pronto quiere que la dejen en el estadio como subirse al helicóptero) roza lo esperpéntico. Y es una lástima, puesto que estropea una secuencia de hechos (el derrumbe de la última línea de defensa que defiende el Santiago Bernabéu) que hasta entonces había estado bien narrada (me atrevería incluso a decir que es uno de los momentos de la novela en los que más tensión hay).
CONCLUSIÓN:

Hay muchas cosas que me chirrían en este libro. Y no tanto por la historia, sino por el apartado estilístico, que es un completo desastre. En primer lugar, cabe preguntarse qué necesidad tenía el autor de meter a tantos personajes en la historia (los sobrinos de Alfonso, por ejemplo, no aportan nada a la narración). Releyendo los "Agradecimientos", veo que la práctica totalidad de los miembros de su familia (empezando por él mismo) han dado nombre a los personajes, tanto principales como secundarios, que aparecen en la novela. Entre amigos, familiares y supervivientes no me extrañaría nada que alcanzasen la treintena. En mi opinión, es un elenco demasiado extenso al que no se le saca partido ni a la mitad. Por otro lado, con tantos personajes en escena cuesta mucho seguir el hilo de los diálogos (la mayoría de las veces insustanciales, todo hay que decirlo). Si a eso le sumamos la falta de unas descripciones que le impriman algo de fuerza y carácter a los protagonistas, la cosa no termina de remontar. Salvo el cuñado de Alfonso (identificable gracias a su faceta de policía), todos los personajes actúan y se expresan igual.

Hay, por otra parte, una cantidad de secundarios que desaparecen durante la novela (los compañeros de trabajo de Alfonso, su jefa, la insoportable asistenta de esta...), recordándome a lo que le había sucedido a Iván Noya en "Lleida infectada". Tampoco acierto a explicarme por qué el autor le da tanto protagonismo a los perros de Alfonso a comienzos de la aventura (lo del gato de su hermano en plena evacuación del Bernabéu ya bordea lo absurdo). Habría agradecido que también se hubiese esmerado en contarnos algo más de la gente que convive en el campo. La desaparición de todos ellos tras la operación final, lejos de resultar emotiva, me deja indiferente. Aunque debo admitir que la aparición de David a modo de epílogo llega a resultar sobrecogedora.

Hay también algunas actitudes que son de todo menos realistas. ¿Cómo es posible que Íker no manifieste ningún interés por el repentino despertar de Carolina? Del autismo total pasa a ser una de las habitantes más parlanchinas de todo el campamento. ¿Por qué un soldado tan experimentado como él no se sorprede al ver que puede pilotar un helicóptero de combate? ¿Cómo es que ni siquiera se le pasa por la cabeza interrogarla para ver de dónde viene? El hecho de que el teniente no le dé importancia a esto (principalmente porque es él quien tiene que tragarse sus insolencias) le da a todo un aire poco consistente. Así, se ve a la legua (aunque es posible que me equivoque) que la novela fue publicada por entregas en algún blog, pues solo así se explica la brevedad de los capítulos y los deliberados esfuerzos del autor por retrasar el clímax. Es raro no encontrarnos con un capítulo que termine con los clásicos "Pronto sabrás la verdad" o "En su momento sabrás lo que te digo"). Aunque justificado para el bien de la trama, tanto misterio llega a cansar y resulta un poco artificial

Sobre la historia en sí, mis prejuicios contra el género son abismales, pero reconozco que el último tercio de novela (la que va desde el misterioso despertar de Carolina hasta la huida del Bernabéu) ya de por sí justifica su lectura. Aunque poco creíble y sumamente surrealista, me ha agradado la vuelta de tuerca que el autor le ha dado al argumento, pues me indica que ha habido un intento por desmarcarse del patrón clásico que nos ofrecen este tipo de historias. Es una pena que la novela acabe planteándonos más dudas que certezas, aunque el hecho de que el autor haya manifestado que está trabajando en una segunda parte compensa esa desazón y nos invita a acompañar a Alfonso en la continuación de la aventura.

viernes, 9 de enero de 2015

La guerrera "Pie Oscuro" (Alba Gri)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: La guerrera "Pie Oscuro"
  • Autor/a: Alba Gri
  • Género: Fantasía
  • Plataforma: Bubok
  • Precio: Papel (6,79 euros) / PDF (2 euros)
  • Número de páginas: 45
Tras perder todo lo que amaba, Pie Oscuro decide tomar el camino de las armas para hacer del mundo un lugar mejor. Al cabo de unos años, la pequeña vagabunda se ha convertido en una de las mejores espadachinas del reino, pero tanto el rey como el Duque de Sant lucharán por conseguir su mano... provocando que la joven capitana conozca las primeras penas del amor.

ANÁLISIS:

Ya desde el primer párrafo del Capítulo 1 nos encontramos con problemas. La puntuación es muy irregular (hay comas donde debe haber puntos y viceversa) lo que dificulta mucho la lectura. También hay algunas construcciones que no tienen demasiado sentido. El párrafo original reza así:

"Había una vez una pobre campesina, que habiendo iniciado su existencia a mediados del siglo III, a comienzo de la edad media. En un mundo cruel y muy hostil, rodeada de caballeros poderosos que no tardaron en robarle todo lo que con esfuerzo había logrado. Como pudo tomo sus harapos y se dirigió hacia la primera luz que vio a lo largo del sendero, hasta llegar a las puertas de un pueblo con un castillo enorme. La recibieron varias damiselas, con desconfianza, pues es lógico no la conocían aún, desde las sombras del salón principal se oyó una voz fuerte y varonil, era la voz del Señor feudal, que se apiadó de la joven y la hospedó en su palacio, así rodeada de buenos caballeros fue pasando el tiempo, y se convirtió en su aprendiz". 

Aparte de la puntuación, hay cosas en este párrafo que me desconciertan:
  1. Construcciones irregulares. La primera frase carece de sentido ("Había una vez una pobre campesina, que habiendo iniciado su existencia a mediados del siglo III, a comienzo de la edad media"). Quedaría mejor: "Había una vez una pobre campesina, que vivió a mediados del siglo III, a comienzos de la edad media".
  2. Siguiendo con la frase anterior, "Edad Media" hace referencia a una época específica de la Historia, por lo que se escribe con mayúscula. Por otro lado, Alba comete una irregularidad histórica: la Edad Media no empieza en el siglo III, sino en el siglo V, cuando el último emperador del Imperio Romano es depuesto por los bárbaros (476). Aunque la decadencia del Imperio empieza en el siglo III, al mundo romano todavía le quedarían dos siglos por delante. Tanto el sistema feudal al que hace referencia la autora como los caballeros andantes son muy posteriores. La frase definitiva quedaría así: “Había una vez una pobre campesina, que vivió a mediados del siglo V, a comienzos de la Edad Media".
  3. La campesina tan pronto está a las puertas de la ciudad como dentro del palacio. El salto narrativo es muy grande. No hay un nexo que una ambos enclaves.
  4. "Señor Feudal" no hace referencia a ningún nombre propio o a un cargo en concreto (duque, marqués, rey...), por lo que puede escribirse con minúsculas sin ningún problema.
  5. No sé si el tono de cuento (en parte muy bien conseguido) se ajusta demasiado a la temática de la narración, pero lo doy por válido.
Ahora vamos a reescribir el párrafo puntuándolo correctamente y adecuándolo a las normas de estilo:

"Había una vez una pobre campesina, que vivió a comienzos de la Edad Media. Era un mundo cruel y muy hostil, pues creció en la más absoluta miseria. Un día tomó todo cuanto tenía y se adentró en lo más profundo del bosque. Al poco llegó hasta las puertas de una hermosa ciudad, dentro la cual se levantaba un enorme castillo. Los guardias la llevaron al interior del palacio, donde fue recibida con desconfianza por las damas de la corte. Y ya estaban a punto de asediarla con innumerables preguntas (la vida dentro del castillo era muy aburrida) cuando, desde las sombras del salón principal, se oyó una voz fuerte y varonil. Era la voz del señor feudal, que se apiadó de la joven y la tomó bajo su protección. Así, rodeada de buenos caballeros, fue pasando el tiempo y la campesinita se ganó el cariño de todo el mundo".
  • ¿Como es que la campesina nunca ha visto al rey? (Página 7: "[Cuánto más pasaba el tiempo, más le intrigaba] esa extraña voz, esa figura escondida en la oscuridad que le hablaba [desde] lejos, la cual nunca había visto. [La curiosidad fue creciendo en su interior] y la intriga la hacia soñar con que algún día podría llegar a verlo, a tocarlo [...] Era como un ídolo inalcanzable"). ¿Acaso no la tomó bajo su protección? (NOTA: Me he permitido introducir algunos cambios en la narración, los cuales pueden verse dentro de los corchetes.
  • Página 8: "Un día al despertar oye los ruidos de las carretas, al asomarse por la ventana de su alcoba, ve que partía el coche real, bajó apresuradamente las escaleras, y preguntó ansiosa a los sirvientes [...]". La combinación del Presente de Indicativo ("oye", "ve"...) con el Pretérito Perfecto Simple (una fórmula verbal que indica algo que ya ha ocurrido: "bajó", "preguntó"...) es incorrecta. Si la historia está contada en tiempo presente, el autor debe ceñirse únicamente a este tiempo verbal. Y lo mismo si utiliza el tiempo pasado. Hasta ahora, la narración estaba contada en pasado y así es como debe continuar. El mismo error se repite dos párrafos más abajo: "Le responden (Presente) que el Señor partía (Pasado) a tierras lejanas a buscar a su amada esposa [Aquí debería ir un punto y seguido]. En ese momento sintió (Pasado) que algo tan fuerte como la punta de una lanza le destrozaba (Pasado) el corazón, se dio (Pasado) cuenta de que había perdido (Pasado) [el] amor. 
  • A comienzos del Capítulo 2 volvemos a encontrarnos con los ya consabidos errores de puntuación y sintaxis. Este es el párrafo tal cual lo ha escrito Alba:
"Era una cálida tarde de otoño, cuando la joven Duquesa decide encaminarse hacia el bosque en compañía de su corcel como lo hacia cada vez que necesitaba escaparse, según ella para acomodar sus ideas, solamente era uno de esos días donde extrañaba más, ese día en especial sentía mucha nostalgia y estaba ansiosa por llegar a la orilla del lago y sentarse a contemplar esa hermosa naturaleza, de aguas cristalinas, flores perfumadas, y trinos". 

Y este es el mío después de haberle dado la entonación adecuada y puntuarlo adecuadamente. También me he permitido hacerle algunas correcciones de estilo:

"Era una cálida tarde de otoño cuando la joven Duquesa decidió encaminarse hacia el bosque en compañía de su corcel, como lo hacia cada vez que deseaba estar sola para poner en orden sus ideas. Aquella tarde, y sin saber muy bien por qué, se sentía muy triste y melancólica. Estaba ansiosa por llegar a la orilla del lago y sentarse a contemplar el hermoso paisaje de aguas cristalinas, flores perfumadas y trinos que la naturaleza le ofrecía". 
  • Cuando un personaje habla, nunca hay que partir sus intervenciones con un punto y aparte (a no ser que sus líneas de texto sean muy largas. Entonces empleamos los símbolos ">>"). En la página 9 nos encontramos lo siguiente:
-No quiero llegar amigo, no la quiero ver, no la quiero lastimar, no sé si va a comprender. 
¿Qué hago amigo mío de tantas batallas compartidas? Tampoco me quiero volver a ir. 
Ella es la dueña de mi corazón. ¿Qué hago amigo? 

La construcción correcta sería la siguiente. Atención a las comas y los puntos:

-No quiero llegar, amigo. No la quiero ver, no la quiero lastimar... No sé si va a comprender. ¿Qué hago, amigo mío de tantas batallas compartidas? Tampoco me quiero volver a ir. Ella es la dueña de mi corazón. ¿Qué hago, amigo?
  • No tengo dudas de que estoy frente a una emotiva historia de amor, pero la narración es tan confusa que me cuesta distinguir de quién está enamorada la campesina: si del duque o del señor del castillo. Incluso he llegado a pensar que ambos hombres son en realidad la misma persona. Más adelante veremos que se tratan de dos personajes diferentes, pero la ambigüedad con la que está contada la historia no nos facilita las cosas.
  • En el Capítulo 3 conocemos el nombre de la campesina: Pie. Pienso que tal vez la autora debería habernos dicho el nombre de su personaje desde el comienzo de la narración. Introducirlo así, de buenas a primeras, queda raro. Por otra parte, la campesina se ha convertido en una gran guerrera sin que el lector haya sido testigo de ello. La confesión que le hace a su enamorado a comienzos del Capítulo 3 nos coge completamente por sorpresa. ¿En qué momento la heroína ha entablado combate con el capitán enemigo que le pide matrimonio? ¿Cuándo se ha producido esa escaramuza? Tengo la sensación de que estoy viendo una película a la que le faltan fotogramas.
  • Capítulo 4, página 14: “Una ráfaga de viento entró en la habitación”. ¡Un momento! ¿No estábamos en mitad del bosque?
  • La irrupción en escena de las hermanas de Pie es muy confusa. Al lector le cuesta mucho seguir el hilo de la novela. No ayudan los errores de sintaxis ni los saltos en la narración, los cuales van del presente al pasado y del pasado al presente. No dejo de tener la sensación de que la novela aparece incompleta a ojos del lector. Es como si estuviera leyendo un borrador.
  • Veo errores ortográficos muy graves y que me preocupan muchísimo: “valla” por “vaya”, “desmallar” por “desmayar”, “ciento” por “siento”...
  • La historia no solo queda inconclusa, sino que el final queda descasado del resto de la novela. Tras una intensa primera parte, el rey desaparece; la relación entre el duque y Pie no se llega a aclarar del todo, si bien se le intenta dar un final; la historia de las tres hermanas tiene algunas lagunas (¿cómo es que nunca regresaron para tranquilizar a la abuela?)... La historia es preciosa y tiene un irresistible aire a leyenda, pero cuesta mucho leerla con comodidad.
CONCLUSIÓN:

La historia en sí es muy bonita y me encanta la sencillez con la que está contada, pero hay tantas cosas que mejorar que la trama no termina de disfrutarse del todo. En primer lugar, habría que pulir la ortografía (ojo a las confusiones entre las palabras que llevan “S” y “C”, a las que llevan “H” y al uso de la “Y” y la “LL”). Atención a los tiempos verbales: o cuentas la historia en presente (Presente de Indicativo) o la cuentas en pasado (Pretérito Imperfecto, Pretérito Perfecto Simple y sus derivados compuestos), pero nunca empleando ambas fórmulas. Los errores de sintaxis, aunque poco numerosos, hacen que la lectura se haga muy cuesta arriba. La solución es leer mucho, realizar ejercicios de puntuación (tanto la RAE como la Fundación del Español Urgente tienen varios libros de actividades sobre el tema) y tener un mejor dominio de los verbos.

En cuanto al argumento, los giros novelescos y sorprendentes no tienen nada de malo, pero para que tengan un gran impacto en el lector se necesitan varias cosas: la primera de ellas, unos personajes lo suficientemente creíbles y reales para que los lectores podamos empatizar con ellos; y la segunda, una narración con algo más de tablas sobre las que bailar. Como ya he comentado en otras ocasiones, una novela de estas características necesita de muchísimo espacio (esta historia en concreto no llega a las 45 páginas). No vale únicamente con tener una bonita historia de amor, también es preciso que esta tenga unos sólidos cimientos sobre los que sostenerse. Lamentablemente, esto no sucede aquí y las desventuras de los personajes nos dejan un poco indiferentes. Tal vez si la autora hubiera sido más pródiga en las descripciones y en la creación del entorno, habría llegado a creerme la historia, pero no ha sido así. Se nos habla de batallas sin que se nos haya contado ninguna... Se nos habla de amores apasionados sin que los amantes hayan tenido siquiera un momento para verse... Nos faltan, en definitiva, muchas cosas.

miércoles, 7 de enero de 2015

El hijo de Marduk: el mapa de Vomón (Miguel E. Conde)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: El hijo de Marduk: el mapa de Vomón
  • Autor: Miguel E. Conde
  • Género: Novela / Fantasía
  • Plataforma: Bubok
  • Precio: Papel (9,59 €) / PDF (descarga gratuita) / EPUB (descarga gratuita)
  • Número de páginas: 126
Una guerra que se lleva librando desde hace miles de años está a punto de terminar. Orcos, elfos y enanos están a la espera de que Arféniel, el hijo de Marduk y descendiente de los míticos Anunnaki, regrese del mundo de los humanos para reclamar su lugar en el trono de Nibiru, el planeta de los dioses. Pero antes tendrá que destruir a los ejércitos rebeldes de Kinón.

ANÁLISIS:

Sí, habéis leído bien... El Canal (Seudo)Historia y Tolkien se dan la mano en una novela carente de las normas básicas de estilo y repleta de agujeros argumentales del tamaño de un queso gruyere. No quito las buenas intenciones del autor ni su entusiasmo, pero la novela necesita una puesta a punto inmediatamente. Vayan por delante algunas de las anotaciones que fui tomando mientras leía:
  • Portada mal encuadrada y pixelada. Da una imagen poco profesional. Supongo que el pésimo diseñador de portadas de Bubok ha vuelto a hacer de las suyas.
  • Tanto el nombre del autor como el de la novela no deberían aparecer juntos en el pie de página. En todo caso, deberían alternarse en el encabezado.
  • En la primera página, las líneas de diálogo de don Germán y su mujer aparecen solapadas, de forma que es muy complicado distinguir cuando hablan ambos personajes. Lo que podría ser un error de maquetación se convierte en algo habitual a lo largo de las siguientes páginas. Ignoro si se debe al desconocimiento del autor o bien a un error generado por el conversor de PDF a la hora de maquetar el archivo. Un ejemplo:
INCORRECTO:

- malos días por venir, poca mercancía y justo ahora que viene navidad. – se quejaba él mientras terminaba su cena y veía las noticias - con estas condenadas lluvias… es muy arrecho – dijo molesto a su mujer - bueno, ya pasarán las lluvias Germán, deja ya la quejadera, voy a montar un cafecito. – comentó la señora Juliana, esposa de Germán.

CORRECTO:

–Malos días por venir, con poca mercancía y justo ahora, que viene Navidad –se quejaba él mientras terminaba su cena y veía las noticias–, con estas condenadas lluvias... es muy arrecho –dijo molesto a la señora Juliana, su esposa.
–Bueno, ya pasarán las lluvias, Germán. Deja ya la quejadera. Voy a montar un cafecito –comentó ella.

A la hora de reescribir este fragmento, he tenido en cuenta, además de la coherencia del diálogo, los siguientes puntos:
  1. Ojo a las faltas de ortografía. "Navidad" es el nombre de una festividad, por lo que se escribe con mayúscula. Por otro lado, siempre que se inicia un diálogo ("-Malos días por venir [...]", "-Bueno, ya pasarán las lluvias [...]") se deben emplear las mayúsculas. Esto es básico.
  2. A la hora de escribir, conviene utilizar un único guión. El autor utiliza tanto el guión pequeño (-) como el grande (–). Ello le da al texto un aire heterogéneo y desordenado que es conveniente evitar. Por otra parte, estos guiones deben ponerse tanto al comienzo de un diálogo como al inicio de las acotaciones, sin dejar espacios por el medio. Y en el caso de que se quiera puntuar con un punto o una coma, deben ponerse después del guión (–.) y no antes (.–).
  3. La forma de hablar de Germán y su mujer (repleta de expresiones coloquiales y vulgarismos, así como de vocablos propios del español de Latinoamérica) se corresponde con el de un matrimonio humilde. Emplear este tipo de jerga es muy acertado, pero la forma en la que están organizados los diálogos dificulta horrores su lectura. Otro tanto ocurre con el argentino que viaja en el "Che Móvil". Los vocablos argentinos se confunden con unas acotaciones mal dispuestas, unos diálogos mal configurados y algunas faltas de ortografía (ojo a las mayúsculas, por favor). A eso se le suma una narración dispersa y confusa. Entre una cosa y otra, no se entiende absolutamente nada.
En un mismo diálogo se nos dice dos veces que Juliana es la esposa de Germán. Esta redundancia es seguramente fruto de un pobre trabajo de corrección:

"[...] es muy arrecho –dijo molesto a su mujer.
–Bueno, ya pasarán las lluvias, Germán. Deja ya la quejadera. Voy a montar un cafecito –comentó la señora Juliana, esposa de Germán".

Encontrarse con todos estos errores en la primera página de la novela no nos anima, desde luego, a seguir adelante con su lectura.
  • En algunos tramos del Capítulo 1, el autor mezcla el Presente Simple de Indicativo (yo hago) con el Pretérito Perfecto Simple (yo hice). Utilizar ambas fórmulas para referirse a un hecho que está narrado en pasado es incorrecto. Ejemplo: “Ayer por la tarde comimos (Pasado) dulces. Papá viene (Presente) de trabajar y nos fuimos (Pasado) al campo”.
  • ¿"Un bebé de tres años"? (Página 8). ¡Pero si con tres años ya corren más que los propios padres! Mejor "Un niño de tres años", ¿no?
  • Los niños que viven en el orfanato no tienen nombre. La patrona les asigna un número con el que se dirige a ellos... ¿No es un poco absurdo? Más que un orfanato, parece una agencia de espías. No tiene sentido. Vale que la mujer trata a los críos de forma tiránica, pero el mismo esfuerzo le supone acordarse del número de cada niño que de su nombre. Por otra parte, si tanto le fastidia lidiar con tantos niños, ¿por qué salvó a M de la riada?
  • Al comienzo del Capítulo 3 la historia se cuenta en tercera persona (narrador omnisciente), lo que contrasta con la fórmula que se había utilizado en Capítulo 2 (narración en primer persona). Lo peor es que a mitad del capítulo la acción vuelve a narrarse en primera persona... ¡Y más adelante de nuevo en tercera! Al igual que había pasado con los tiempos verbales en el Capítulo 1, este tipo de saltos confunden al lector. O cuentas la historia en primera persona o la cuentas en tercera, pero nunca combinando ambas fórmulas. Si M es el protagonista de la trama, esta tiene que ser contada por él (primera persona) y no por el narrador (tercera persona). Me he permitido señalar los errores en el texto para que se entienda mejor lo que digo. Ni que decir tiene que he obviado las faltas de ortografía y los errores de puntuación.
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El resultado es una narración confusa y dispersa en la que el lector tiene que poner mucho de su parte comprender lo que está pasando (no ayuda la ausencia de tildes allí donde son necesarias). Este error de concordancia se repite a lo largo de toda la novela.
  • La trama da muchísimos tumbos. El autor introduce personajes y escenas de las que después se olvida, cuando no son completamente innecesarios. ¿De verdad era necesario que el autor nos contara como M se encuentra con un perro de camino a la librería a comienzos del Capítulo 2? ¿Y ese encuentro con el viejo y con los hombres que le siguen hasta el orfanato? ¿Porque el 16 de agosto de 2012 es un día inolvidable para el protagonista cuando no le ocurre ABSOLUTAMENTE nada especial? ¿Cómo es que M se embarca alegremente con los argentinos si está trabajando en una biblioteca y ni siquiera tiene los dieciocho años? Es más, si la patrona es tan mala, ¿cómo es que los demás niños no dejan el hogar con la misma facilidad? Por otro lado, la travesía de los argentinos hasta Alaska dura tres años. ¿Cómo es que no se nos cuenta nada sobre las andanzas de los personajes en todo ese tiempo? ¿Por qué los argentinos aparecen y desparecen tan pronto de la historia? ¿Por qué se nos dan tantos datos sobre ellos si prácticamente no tienen ningún peso en la trama? Su aparición es tan gratuita como innecesaria. Si M deseaba abandonar su país... ¿acaso no había otras formas más interesantes (y breves) de hacerlo? Porque otra cosa no, pero el viaje hacia Alaska no tiene nada de emocionante. ¿Y POR QUÉ el protagonista no tiene nombre hasta la mitad de la novela? ¿Por qué sus amigos argentinos no le llaman por algún apodo? ¿Por qué el autor se sigue refiriendo a él como “M” o “Treinta y siete”? ¿Por qué el protagonista no se plantea el misterio de su anonimato? Simplemente, nada de lo que se cuenta en esta novela tiene sentido. Las cosas pasan porque tiene que pasar, sin ninguna razón.
  • Página 41: “Bien hijo de Marduk, eres el hijo de Marduk –le dijo Aveline a M". Gracias, no lo sabía.
  • Los orígenes del protagonista son tan turbios como la propia trama. Uno ya no sabe si los Anunnakis son dioses o marcianos... O si los demonios que se rebelan contra los dioses también eran Anunnakis... Todo está tan mal contado que cuesta mucho seguir el argumento. Por otro lado, si ya de por sí la mitologia babilónica es muy compleja, mezclarla con hadas, elfos y orcos es ya el colmo. Un ejemplo:
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La historia continúa, por supuesto, pero si desde el primer momento no tenemos las cosas claras será muy difícil que nos quedemos con la copla. El autor nos habla de los dioses babilónicos como si fuera consciente de que el lector está a su mismo nivel. Es un cursillo acelerado de mitos babilonios de bajo coste y sin escalas. El resultado, como no podía ser menos, es un batiburrillo de nombres y divinidades (he llegado a contar hasta nueve en un página) de los que el lector no tiene ni la más remota idea. Las faltas de ortografía y lo espeso de la narración tampoco nos facilitan las cosas. Y no puede decirse que al autor le importe demasiado.

CONCLUSIÓN:

No soy de los que les gustan dejar las cosas a medias, pero me ha resultado imposible terminar el libro. De las 122 páginas que lo componen, solo he podido leerme la mitad (y mucho me parece). Hasta para escribir la sinopsis he tenido que sudar ríos de tinta. La primera mitad de la trama no es solo aburrida, es soporífera. Releyendo las últimas páginas, veo con agrado que la cosa mejora sensiblemente, con minotauros y gnomos jugando al fútbol... pero los errores de estilo, las faltas de ortografía y la infame maquetación obligan al lector a desistir. 

La historia prácticamente es inexistente, el autor introduce escenas y personajes de los que después se olvida, la estructura de los diálogos es confusa hasta decir basta... Y eso por no hablar de determinadas decisiones tomadas por el autor y que son, sencillamente, inexplicables: lo de los niños a los que se les asigna un número cuando entran en el orfanato bordea (por no decir otra cosa) lo absurdo, el hecho de que el protagonista carezca de un nombre identificable hasta pasado un tercio de la aventura es incomprensible... No ayuda el extraño cóctel de mitologías babilonia y tolkiana que hace el autor. Se nos introduce en un mundo completamente nuevo sin que ni siquiera tengamos la menor idea de lo que se nos está contando. Y luego los diálogos... Es como si el autor desconociera por completo las normas más elementales de estilo.

O el autor es una persona bastante joven o bien no ha tenido una formación literaria muy extensa. Los personajes carecen de cualquier trasfondo psicológico. Prácticamente el lector no entiende sus motivaciones y la estructura del texto es tan pésima que la historia llega a resultar ininteligible. Sorprendentemente, no hay tantas faltas de ortografía como cabría esperar, pero la puntuación es inexistente. Repito que no soy de los que les gustan dejar un libro a medias, pero dudo mucho que, de haberlo terminado, hubiera cambiado de opinión. Reconozco la originalidad de la historia (¡Anunnakis y orcos en un misma novela!) pero eso no vale para hacer un buen libro. Si el autor apuesta de verdad por su historia, le recomiendo dejarla en punto muerto y retomarla una vez que haya adquirido la madurez y preparación suficientes.

jueves, 1 de enero de 2015

El mundo del ahora (Marcos Nieto Pallarés)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: El mundo del ahora
  • Autor: Marcos Nieto Pallarés
  • Género: Novela / Fantasía épica
  • Plataforma: Bubok / Atlantis
  • Precio: Papel (18 euros en la web de Ediciones Atlantis) / PDF (descarga gratuita en Bubok)
  • Número de páginas: 296
Tras la desaparición de los Tres Grandes Dioses, el fantástico mundo de Dahora se encuentra sometido por los Asthary, una estirpe de poderosos hechiceros que gobierna su imperio con puño de hierro. Solo Loxran, el viajero de otra dimensión, podrá derribar a los tiranos y devolverle al pueblo la libertad.

ANÁLISIS GENERAL:
  • Hay algunas expresiones que no son del todo correctas según el contexto en el que se utilizan. ¿Calles infestadas/infectadas de gente? (páginas 31 y 32). Entiendo que aquí ambas expresiones se utilizan para indicar que las calles estaban “llenas” o “repletas” de personas. En lugar de utilizar expresiones tan teatrales, sería conveniente emplear otras mucho más simples. Por otro lado, la misma fórmula se utiliza intercalándose en dos párrafos seguidos, dándole a la narración un aire redundante.
  • En lugar de estar en el Londres de los 60, parece que estemos en la Inglaterra de Charles Dickens. Honestamente, dudo mucho que la policía inglesa se comportarse así en este periodo (y aquí hablo de la monumental paliza que le propina el policía a Loxran a principios de la aventura). Ni siquiera en los peores años del conflicto irlandés las fuerzas policiales actuaron con tanta brutalidad. De nada sirve que el autor enumere (de forma un poco forzada, además) los principales hechos que acontecieron en aquella década (la llegada del hombre a la Luna, los Beatles...). Tengo la impresión de que Marcos intentó imitar el trasfondo de “Las Crónicas de Narnia” sin conseguirlo.
  • “Cuando adentré mis manos en los bolsillos [...]” (página 34): ¡Y dale! ¿Por qué “adentrar” y no “meter”? La expresión carece de sentido. Es como si el autor escribiese con el Diccionario de Sinónimos a un lado de la mesa.
  • “Ella se negó por completo a dejarme marchar en estado [...]” (página 35): Los determinantes posesivos no se acentúan, pero los pronombres posesivos sí. La expresión “en mi estado” es un determinante, luego no lleva tilde. Entiendo que se trata de una errata. Pese a que no son muy numerosos, nos encontraremos con este tipo de errores a lo largo de toda la novela. Por ahí he visto algún "desbalijar" y varios "sobretodo" por "sobre todo". Sería recomendable hacer un segundo trabajo de corrección.
  • En su empeño por dotar a la narración de cierto dramatismo, el autor hace uso del mismo recurso narrativo una y otra vez, que no es otro que acabar una frase empleando la misma fórmula que había utilizado para empezarla. Es como si la novela entera estuviese escrita a base de sentencias y superlativos. El que los personajes se expresen con contundencia no tiene nada de malo, pero encontrarnos más de una vez con este recurso llega a resultar cansino. Algunos ejemplos:
Una locura, todo aquello era una auténtica y disparatada locura”.

“Pensé desde las alturas lo diferente que sería Londres de ser cierto lo que Melvin me había contado aquella tarde (...) de ser todo cierto, mi madre era la salvadora de mi mundo”.

“Nuestras caras quedaron a una distancia que ni siquiera la pena hubiera sido capaz de discernir, tan cerca que sentí su dulce aliento en mis labios, tan cerca que sus ojos se fundieron entre los míos".

“[...] mi corazón vibraba, todo mi cuerpo vibraba al son de mis sentidos”.

“[...] sentía todo su cuerpo sobre el mío: sentía sus pechos”.

“Y sí, entonces me di cuenta, estaba en medio de un enorme desierto; un enorme y bello desierto".

“Tenía el pelo negro y largo, echado hacia atrás recogido en algunos puntos por largas trenzas, trenzas atadas con largos hilos carmesí”.

“Así acabó la Guerra del Dios Ausente, una guerra que duró apenas un año, una guerra en la que Dahora perdió, una guerra que corrompió nuestro mundo”.

“[...] permanecía aquella máquina de matar, aquella máquina de aniquilación impecable con sus largas trenzas rojas empapadas en sangre Kadjaki".

“[...] dibujando un paisaje agradable a la vista; un paisaje de una vegetación rojiza y verde por igual  [...]”.

“[...] cuando mi madre adoptiva me trataba como aquel mesías, aquel mesías que ahora me consideraban muchas de aquellas personas”. 

“Empezaba a dolerme la cabeza, aquellos susurros que auguraban mi muerte, la muerte de todos nosotros, estaban empezando a surtir el efecto deseado en mi persona”.
  • Aunque agradable y simpático, el estereotipo del gigante barbudo, fortachón y alegre está muy gastado. Me refiero al personaje de Límpero. Anteriormente ya me habría encontrado con un personaje similar en “La Leyenda de Jay Troi”. Es muy difícil innovar en un género como el fantástico, pero quizá habría que explorar nuevos personajes y formas narrativas.
  • “Puede (el Miráclum) mostrarte el futuro, el pasado o el presente. (E)s difícil discernir sus premoniciones, pero puede ayudarte a ver más allá de lo manifiesto". ¿Cómo puede ser difícil interpretar sus visiones si precisamente estas muestran lo que va a ocurrir? Tal vez el autor quería decir que, de no tomar las decisiones oportunas, el futuro predecido por el Miráclum sería imposible de cambiar.
  • Vocabulario anacrónico en un mundo medieval fantástico ("déjate de chorradas", "déjate de coñas", "aquello fue una escabechina", "estoy alucinando"...). Entiendo que Loxran conozca ciertas expresiones contemporáneas, pero me extraña que nadie le pregunte por su significado. Todo esto contrasta con la solemnidad con la que se expresan algunos personajes. Recomiendo al autor el visionado de "Los visitantes... no nacieron ayer", donde se dan varios ejemplos de lo que comento.
  • La inesperada -y gratuita- muerte de Melvin me hace pensar que el autor no supo qué hacer con este personaje. Quizá se lo reservaba para dar un golpe de efecto o un giro inesperado, pero el resultado final huele a improvisación cosa mala. Sé que la desaparición del astrofísico supone un cambio en la conducta del protagonista, pero todo se me hace demasiado artificial e improvisado.
  • Pese a ser los "malos" indiscutibles de la función, los Asthary se revelan al lector como unos villanos anónimos y despersonalizados (algo que tampoco facilita el sistema tetráquico en el que se basa su gobierno). Supongo que el autor profundizará más en ello en una hipotética segunda parte.
  • La longevidad de los dahorianos sorprendería a un historiador de las mentalidades. ¿Cómo es posible que la madre de Loxran haya llegado hasta los noventa años (una minucia comparada con la edad que tiene cuando se reencuentra con su hijo) cuando en la Edad Media (el equivalente real de Dahora) la esperanza de vida rara vez superaba los cuarenta años? Vale que Dahora es un mundo fantástico (90 años dahorianos son 9 en la Tierra, de la misma forma que 150 son 15), pero no presenta tantas diferencias sociales y económicas con su equivalente terrestre.
  • ¿Qué ocurre con los personajes que cuidan de Loxran en Londres (su madre adoptiva, el abogado que de repente desaparece...)? ¿Por qué no volvemos a saber de ellos? ¿Cómo es que Loxran asume su desaparición con tanta facilidad? ¿No debería de significar todo un trauma para él?
CONCLUSIÓN:

Uno de los principales problemas que tengo con esta novela es mi incapacidad para conectar tanto con la historia como con su protagonista. En primer lugar, lo poco novedoso de la trama hace que esta apenas llame mi atención. Como en "Recuerdos peregrinos", de nuevo nos encontramos con una historia de fantasía épica donde el Bien libra una desesperada batalla contra el Mal. Las espadas están en alto y todo depende de un Elegido que traerá la paz. Aquí es Loxran, pero perfectamente podría tratarse de Frodo, Bilbo o cualquiera de los personajes que protagonizan la horrorosa saga de películas "En el nombre del Rey". El esquema es siempre el mismo. Revitalizar el género siempre es complicado pero, después de leer varias novelas de la misma temática, uno ya más o menos sabe por dónde van a ir los tiros. También hay que tener en cuenta que este tipo de historias reclaman muchísimo espacio para que nos encariñemos con sus personajes y esto no se consigue en "El mundo del ahora". Tengo la impresión de que todo sucede muy rápido y de forma precipitada. Hay muchísimos personajes de los que apenas se nos dan referencias y con los que no llego a conectar. Sería recomendable profundizar más en la trama y en sus protagonistas, aunque eso significase un considerable aumento del número de páginas.

Por otro lado, en toda la novela no hay ningún momento memorable que nos emocione o nos invite a seguir adelante. Las situaciones que se describen en el libro son las mismas que ya nos hemos encontrado en otras historias... Por no hablar de ese final inconcluso y que pide una continuación (tal vez a modo de trilogía si nos guiamos por el modelo tolkiano). He de insistir que innovar es algo muy difícil y que cada vez es más complicado ser original, pero sorprender al lector es una obligación. Supongo que Tolkien y R. R. Martin han puesto el listón muy alto.

Todo esto no quita que la novela tenga varios puntos a su favor. El hecho de que el ejército de los Asthary esté compuesto por "Resucitados" (los temibles Darkjakis y Kadjakis) me parece muy llamativo (hasta dependiendo del color de su armadura, pueden ser más o menos difíciles de matar, todo un guiño al mítico "Golden Axe"). Sus monturas Bóldoks, mitad largarto, mitad tiburón, tampoco se quedan atrás. El capítulo dedicado a Tugjaklor me parece necesario, aunque hubiera agradecido un nexo de unión entre su historia y la de Loxran (tal y como está compuesto, su testimonio aparece aislado del resto de la historia). Por lo demás, creo que es preciso incidir en lo que he ido comentando en los anteriores apartados: 1) es preciso someter la novela a un minucioso trabajo de corrección, 2) también sería conveniente introducir elementos novedosos que hicieran que la novela destacase y no se quedase en una mera sucesión de tópicos y 3) es urgente que el autor sepa dotar a sus personajes de un mayor trasfondo para que el lector pueda identificarse con ellos.