martes, 10 de marzo de 2015

Destripando "Cincuenta sombras de Grey" (1)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Cincuenta chorras de Grey
  • Autora: E. L. James
  • Género: Literatura chorra / Guarradas / Libros de autoayuda para menopáusicas 
  • Precio: Os seré franco: me aterra buscar el precio de esta basura en Google porque es muy probable que acabe tirando el ordenador por la ventana. Que alguien se esté forrando con esta cosa cual político valenciano es inaceptable
  • Editorial: El Infierno / "La guía de la pornochacha"
  • Número de páginas: 457
  • Valoración: Ñordo erótico / coprofagia
Hace un par de semanas se estrenó la adaptación cinematográfica de “Cincuenta sombras de Grey”, la famosa novela erótica de la que “todo el mundo habla” (está claro que aquí se ha cumplido la máxima de que “la publicidad, aunque mala, genera fama”) y que ha provocado que MILFS y adolescentes de medio planeta tengan el chichi en carne viva.

Tenía pensado hacer una reseña al uso, pero es que la novela es TAN MALA Y ESTÁ TAN MAL ESCRITA que me cansé de tomar notas a mitad de la página dos. El hecho de que solo me haya leído tres MISERABLES CAPÍTULOS y ya desee viajar a Siria para luchar con los insurgentes dice mucho de la calidad de SEMEJANTE CAGARRO. Y no, ni me escandalizan las escenas de sexo (ojalá hubiera llegado ya a ellas) ni soy un gafapasta de esos que abundan por FilmAffinity diciendo que "La guerra de los mundos es una mala película de Serie B" (¿PERO ES QUE TENÉIS LA MENOR IDEA DE LO QUE ES LA SERIE B, DESGRACIADOS?). Simplemente es que cuando veo mierda me dan ganas de cagar. Eso es todo.

No voy a detenerme en hacer un resumen del libro porque, a día de hoy, no hay Dios que no lo conozca, pero sí me gustaría saber dónde está el maldito Observatorio de la Mujer cuando se le necesita. ¿Qué? ¿A que JODE que una MUJER escriba una novela donde las mujeres son de todo menos listas y se pasan todo el día a cuatro patas? ¿A que JODE como ciento y pico años de lucha feminista son tirados por la borda al grito de "¡Ay, qué rico, papi!"? ¿A que os JODE todavía más que haya MUJERES que gocen como perras de su lectura, eh? ¿No queríais desdoblamiento del lenguaje, ministros y ministras, los y las y de más pollos/as en vinagre? Pues ahora podréis entreteneros en buscar el genérico de sodomizado/a, dominado/a, enculado/a, subyugado/a y todas esas cosas/os tan HUMILLANTES que la protagonista de esta novela (UNA MUJER) recibe por parte de UN HOMBRE.

Las seguidoras de Crítica Literaria Novel ADORAN muchísimo a su administrador.

Como juntaletras, a mí debería de joderme (y MUCHO) que semejante basura se haya convertido en un éxito de ventas, pero teniendo en cuenta que ya han pasado por aquí cosas como la primera novela de las "Monster High", la biografía del "Ogro del Pueblo" y las cartas privadas que Jorge Javier Vázquez le enviaba a Pen, ya no me sorprende absolutamente nada. ¿Que si me revienta que haya alguien que se haga rico escribiendo cosas sobre gente que folla? ¿Y a mí qué? Hay actores porno que cobran muchísimo más que un profesor universitario (y casi me atrevería a decir que aportan más a la sociedad) y el mundo sigue siendo igual de aburrido y cutre. ¿Que la gente no debería leer tales cosas? Pues claro que no, pero si el público pide mierda, hay que darle mierda. La audiencia es gilipollas por naturaleza, que diría Pedro Avilés.

"Las eróticas aventuras de Hércules" siguen siendo un referente del género se mire por donde se mire.

Lo que en NINGÚN MOMENTO voy a tolerar es que alguien (y sobre todo, indigentes literarios que se hacen llamar "escritores" o que al menos sean tan GILIPOLLAS para creer serlo) me diga que "Cincuenta sombras..." es una buena novela porque "es adictiva y está bien escrita", porque NO es en absoluto verdad. Me trae sin cuidado que la gente folle, haga el amor o se coma la caca de su pareja mientras eyacula. Lo que me revienta de verdad es que a muchos se les llene la boca (¡Ejem!) con halagos y piropos hacia esta basuraza cuando ESTÁ CLARO que la autora no sabe hilar dos palabras seguidas. Y un buen ejemplo de ello es esta crítica. Tenía pensado publicarla una vez terminada la lectura del libro pero, después de tres capítulos, uno ya intuye que la cosa va ir a muy mal. Leerse más de 450 páginas teniendo que parar cada dos minutos para tomar notas y cagarme en Dios no es precisamente mi plan para la noche de un viernes, pero me he propuesto leerme esta novela sí o sí... Aunque acabe con una tara mental del 75% (a la que se le sumará la del 27% que ya tengo).

La primera toma de contacto con "Cincuenta chorras..." ha sido, desde luego, tan devastadora como el paso del @#%& de Wert por el Ministerio de Educación o la prueba de la Bomba H. Vaya por delante la siguiente recreación:

El administrador de este blog al principio de la lectura del libro.

El administrador durante la lectura del Capítulo 1

El administrador poco después de terminar el Capítulo 3.

Joder, ¡es que hasta me da vergüenza ajena leer mis notas, por Dios!

La cosa se resume así:

"Me desespero y pongo los ojos en blanco": No sé por qué, pero tengo la sensación de que no será la primera vez...

"La vista es tan impactante que me quedo momentáneamente paralizada. Uau".


“—Son muy bonitos (dice la muy guarra refiriéndose a unos cuadros que cuelgan del despacho del capitalista ninfómano). Elevan lo cotidiano a la categoría de extraordinario”.


“Creo que fue Harvey Firestone quien dijo que la labor más importante de los directivos es que las personas crezcan y se desarrollen”: Rodrigo Rato y Miguel Blesa dixit.

Juego de beber: Cada vez que el zorrón de Anastasia se ruborice, meterse una litrona de Steinburg entre pecho y espalda.

“Sonríe mostrando sus dientes, blancos y perfectos. Contengo la respiración. Es realmente guapo. Debería estar prohibido ser tan guapo”.


“El corazón se me ha disparado y vuelven a arderme las mejillas”: Voy a por una cerveza, ahora vuelvo.


“Es una actividad extraacadémica de ella, no mía. Me arden las mejillas”: ¡Mierda, otra vez!


“—No hay mucho que saber —le digo volviéndome a ruborizar”: ¡Me cago en Dios, pero si todavía no he abierto la primera!


“Me sonríe. Está claro que se refiere a mi poco elegante entrada en su despacho. Me ruborizo”: ¡Joder, que son las diez de la mañana de un martes!

“Me ruborizo e inexplicablemente mis pulsaciones se aceleran".


"José me mira fijamente y me ruborizo".


"José y yo somos buenos amigos, pero en el fondo sé que le gustaría que fuéramos algo más. Es mono y divertido, pero no es mi tipo. Es más bien el hermano que nunca he tenido": Eso es porque es LATINO y POBRE, ¿verdad, so marrana?

"Su voz es cálida y ronca como un bombón de chocolate y caramelo… o algo así".


"Me ruborizo solo de pensar en las tonterías que se me pasan por la cabeza": "Con un vacho de chevecha que che chube a la cabecha"... 

"Sueño con ojos grises, monos de trabajo, piernas largas, dedos largos y lugares muy oscuros e inexplorados". 


"Me ruborizo. ¿Por qué demonios tiene este efecto sobre mí? Me siento como una cría de catorce años, torpe, como siempre, y fuera de lugar".


"Asiente con mirada burlona. Me ruborizo y mi mirada se desplaza a los vaqueros ajustados que lleva": FUUUAAAA!!!

Página 36: Kate chantajea al panchito de José con no ir a su exposición de fotos si no le saca unas fotografías al sociópata de la chorra. Como toda buena estadounidense, Kate es de esas personas que viajaría a México y se sentiría con derecho a pleitesía, porque todo el mundo sabe que los mexicanos y los negros solo valen para cargar maletas y recibir palizas.

"Kate, ya sabes que me pongo roja por nada".


"Se me corta la respiración y me ruborizo": Creo... creo que no me siento bien. Me voy a acostar.

"Es usted un misterio, señorita Steele... Menos cuando se ruboriza, claro, cosa que hace a menudo".


CONCLUSIÓN:

Jo... Joder, ¿qué queréis que os diga? De haber jugado de verdad al Juego de Beber ahora mismo estaría en el hospital con un puto coma etílico. Y os aseguro que lo que he anotado aquí no son más que unos pocos ejemplos, porque la cosa se repite más de tres veces por página. Estoy por hacer un recuento total de las veces que expresiones como "ruborizar" o "me arden las mejillas" se repiten en el texto, pero solo con pensar que tendría que leerme OTRA VEZ lo que llevo avanzado se me quitan las ganas de vivir. Parece que la autora desconoce que las personas pueden hacer más cosas aparte de ruborizarse (comer y pestañear son un buen ejemplo de ello. ¿Veis? ¡No era tan dífícil, joder!). Entiendo que lo que se pretendiese era darle al personaje un aire tímido y apocado, pero estoy seguro de que hay más fórmulas para eso. El hecho de que una escritora "superventas" sea incapaz de hilar más de dos sinónimos seguidos ya dice mucho de cómo está el panorama literario actual. Y sí, ya sé que he sonado como un cochino y pedante elitista. Os jodéis. A todo esto, en lo que llevo leído nadie se ha molestado en decirme si los personajes respiran... Supongo que como, la propia autora o yo mismo, estarán muertos por dentro y no lo necesitarán..

No se le puede reprochar a la tal E. L. James (¡Oh! Me he referido a ella por su nombre, como un crítico de verdad...) que tenga un estilo muy rebuscado y todas esas memeces que sueltan los gafapastas para hacerse los importantes, pero es que el libro es más simple que el mecanismo de un botijo, por Dios. Entre otras cosas, los protagonistas se “enamoran” nada más verse y todos y cada uno de los personajes son más planos que los pechos de mi amiga Alicia (por aquello de que en el instituto la llamábamos "La Tabla de Planchar"): Anastasia vive en una adolescencia perpetua, Grey es el típico soplapollas engreído con el corazón de oro (sí, me he documentado antes de venir) José es un pagafantas de marca mayor (por experiencia propia, ya os digo yo que tendrá que azucararse él solo el churro durante un par de años), Kate es una racista egocéntrica que, como buena neoliberal republicana, sueña con estar en una habitación oscura con cinco negros... Lo que se dice una porrada de estereotipos a go gó, vaya. Supongo que ahí estará el éxito de este engendro... Ni quinquis ni cuarentonas al borde de la menopausia pueden pedir más.... Después de todo, el 75% de los lectores del libro no tienen ni el graduado escolar.  A todo esto, ¿es normal que, después de leer tres capítulos seguidos, el cerebro me salga a trozos por la nariz?

En fin, puede que la cosa mejore cuando lleguemos a la parte de las tetas y los azotes en el culo. A nadie le amarga un dulce, ¿verdad?


Jopé...