sábado, 11 de abril de 2015

JL y el "cuento de hadas" de la evolución...

Sé que corro el riesgo de que me tiren piedras por elitista (yo al menos lo haría), pero la democratización de Intenet ha supuesto que cualquiera que tenga unos conocimientos limitados sobre algo pueda compartirlo con una audiencia igual de ignorante y que esta acepte lo que le digan como si se tratase de una verdad absoluta. Cuando algo no tiene cabida o, directamente, carece de la "calidad" suficiente para estar en un circuito comercial, encuentra su lugar en Internet (a excepción de Telecinco que, al igual que la basura, está por todos lados). De ahí que la red esté repleta de escritores que autoeditan sus obras (entre los que me incluyo), gente que escribe sus chorradas en un blog a tres pesetas el kilo (entre los que me incluyo), podcasts dirigidos por el mismo equipo de doblaje de "Ases y ochos" (lo siento, todavía no he tocado ese campo, pero todo se andará) y demás chorongos del tamaño de un obús del quince... Pero lo peor de lo peor son los youtubers... Dios, cómo odio a los youtubers... Bueno, no... reconozco que Loulogio y Masa me caen muy bien. Y Dross, pese a no ser comunista, es un tío bastante majete... Pero sin lugar a dudas, lo más ostiable que me he encontrado hasta la fecha en cuanto a vloggers se refiere son los videpodcasts de JL, bajo cuyas iniciales se encuentra José Luis Camacho, webmaster de "Mundo Desconocido" y autor del ¿ensayo? "La conspiración reptiliana y otras verdades que ignoras" (Temas de hoy, 2015).

JL soltando uno de sus rollos mientras jura lealtad al Doctor Maligno.

A medio camino entre Dennis Nedry y el doble de acción de Gordon Freeman, JL es un "especialista" (y lo pongo entre comillas no porque no lo sea, sino porque no tengo ni idea de lo que ha estudiado este señor) en temas de misterio e investigación. Con una teatralidad que dejaría a Íker Jiménez a la altura de un actor de Serie Z, entre sus vídeos más destacados figuran su versión sobre el desgraciado incidente de los Alpes de hace unas semanas, los semáforos y su capacidad para coartar las libertades humanas, la naturaleza hueca de la Tierra o cómo la luna es en realidad una nave especial. Guionistas de "Alienígenas: caso abierto"... ¡Ya estáis tardando en ficharlo!

Duelo en la cumbre: JL contra Santiago Vázquez. Apuesto mil duros por el de la pipa.

Por si eso no fuera suficiente, a JL le debemos dos de los momentos más hilarantes que he visto en el último mes: el primero, su entrevista a un compadre suyo en el que hablan sobre cómo los poderes ocultos fomentan la homosexualidad (con polémica homofóbica incluida por parte de sus seguidores); y su opinión sobre la teoría de la evolución, en la que el pollo de la perilla cuestiona las tesis de Darwin y atraviesa la línea que separa lo grotesco de la bufonada. Y todo ello, por supuesto, en nombre de la verdad, el pensamiento libre y el "magufeo" más deleznable, como tiene que ser.

"El evolucionismo va a llegar..."

Si bien en el vídeo en el que hablaba sobre las execrables teorías de Rafapal JL todavía se esforzaba por mantener las formas para no liarla demasiado, aquí directamente manda el sentido común a la porra. Me cuesta mucho creer que piense de verdad las cosas que dice (de no ser por la fecha del vídeo, casi me atrevería a decir que se trata de una coña del Día de los Inocentes), porque la mayoría de sus argumentos atentan contra los conocimientos que uno puede tener sobre cultura general. Para JL, la fe en la teoría evolutiva es el equivalente a la fe religiosa: ni una ni otra aportan pruebas válidas para justificar sus doctrinas. Parece mentira que a estas alturas tengamos que hacer una distinción entre una y otra: si bien la evolución de las especies (como todas las teorías científicas) se apoya en hechos contrastados, la fe religiosa se ampara precisamente en eso, en la fe. La creencia en un dios no puede probarse porque no es algo empírico. En cambio, las teorías científicas ofrecen hechos demostrables y aportan pruebas para refutar sus hipótesis. Esto es básico. Aquel que quiera creer es libre de hacerlo, eso no lo convierte en un idiota. Lo que sí convierte alguien en un imbécil es jurar y perjurar que la leche es azul cuando se ve claramente que es blanca.

Última hora: Genetistas de "Jurassic Park" consiguen decodificar el ADN de Cristo (Fuente: RT en Español).

JL empieza su argumentación refiriéndose a "El origen de las especies" como un libro "excesivamente simplista". Así tal cual. También habla del creacionismo. La idea de que el ser humano haya sido creado por Dios parece hacerle bastante gracia (es comprensible), casi tanto como a mí cuando insinúa que el diseño humano es de origen extraterrestre. "Si no aceptas el evolucionismo, no podrás entrar en ninguna comunidad científica" dice con evidente resentimiento (igual más de una vez le quedó Conocimiento del Medio para septiembre, vayan ustedes a saber). JL afirma que va a desmontar el mito evolucionista. Y lo hace empleando sentencias tan irrefutables como esta:

"No se han encontrado especies en transición. A día de hoy, en el siglo XXI, todavía no se ha encontrado ni un mejillón que pueda considerarse una especie de transición".

No, qué va...

Compsognathus.

Archaeopterix.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus).

Aunque quizá JL necesite más ejemplos, por aquello de que los dinosaurios son reptiles y lo mismo son antepasados de Sara Carbonero, George Bush y otros Illuminatis famosos.

Eusthenopteron.

Tiktaalik.

Ichthyostega, el primer anfibio.

¿Hablamos de los mamíferos?

Lycaenops.

Cynognathus, un reptil mamiferoide.

Morganucodon, uno de los primeros mamíferos.

JL (¡Dios, parece que estoy hablando de un cantante de rap!) se lleva las manos a la cabeza cuando dice que la comunidad científica "No se pone de acuerdo para afirmar de donde venimos". Igual alguien debería decirle que el debate y los desacuerdos entre expertos son algo normal en el ámbito académico. Por ejemplo, Paranthropus robustus estuvo catalogado durante mucho tiempo como un tipo de Australophitecus. Y pese a que esa nomenclatura fue abandonada hace unos años, algunos científicos se resisten a abandonar la fórmula. Otro tanto ocurre cuando habla de la ausencia de fósiles que impiden trazar el árbol evolutivo de determinadas especies. Pensar que, a estas alturas, todo está excavado y no hay nada nuevo que descubrir implica un desconocimiento y un desprecio absolutos hacia la disciplina arqueológica. Y más si tenemos en cuenta que cada año se produce un nuevo hallazgo o se publica un artículo que cambia nuestra concepción de la antropogénesis. Debo decir que, entre otras cosas, esto nos supone muchos quebraderos de cabeza a los estudiantes de Historia, los cuales vemos cómo el temario de nuestra carrera cambia de un año para otro. Pero supongo que eso se la traerá al pairo a nuestro amigo "el escéptico", porque en las universidades no se aprende nada útil y son herramientas del Mal, tal y como cita la Innombrable.

Cráneo de Paranthropus robustus, especímen que durante un tiempo estuvo incluido dentro de la familia de los australopitecinos.

En todo caso, nada es inmutable y basta con que se descubra una especie nueva para que la información recogida por un autor hace diez años quede completamente desfasada. A JLOL esto se le antoja como una barbaridad, pero basta con comparar un libro de 1959 con otro de 2015 para ver las diferencias que hay entre uno y otro. El reciente descubrimiento de Göbekli Tepe, por ejemplo, ha obligado a los historiadores a plantearse lo que sabían sobre el Neolítico, adelantando en algunos milenios la aparición de la arquitectura megalítica. La Historia (y especialmente los estudios aplicados a Prehistoria y Arqueología, que son los que trabajan con una información más fragmentaria) está sujeta a cambios. Y ya si nos vamos al terreno de la teoría... El resultado de una batalla nunca cambia, pero sí lo hace el modo de analizarla (de ahí el enorme papel que tienen las escuelas historiográficas -como el materialismo histórico o los estudios de género- de cara a interpretar la disciplina).

Reconstrucción del yacimiento de Göbekli Tepe.

Ojo a lo que sigue: "Nunca se ha observado un ser evolucionando o macroevolucionando (?) tanto en laboratorio como en naturaleza" (6:48). Eh... esto... a lo mejor puede deberse a que el proceso no es instantáneo y a que los cambios no se producen de un día para otro. Hicieron falta algunos millones de años para que el hombre pudiera adoptar una postura erguida. Observar a un animal evolucionar (el propio concepto es ridículo) y esperar que experimente notables cambios en su fisonomía (lo que vendría a ser que a un mono le saliesen alas o desarrollase un cañón de iones en el pecho para defenderse de sus enemigos) es un absurdo total. Las especies evolucionan a largo de varias generaciones y en una dilatada franja de tiempo. Tal vez los descendientes más lejanos de mis tataranietos pierdan el dedo meñique del pie, pero yo no puedo a menos que me lo arranque (acabo de arripiarme con tan solo pensarlo). Por otro lado, ¿en serio que este hombre se piensa que la evolución es un fenómeno que puede replicarse en un laboratorio? ¿DE VERDAD? ¿No es coña? Y a todo esto, ¿qué coño es "Macrevolucionar"? ¿Una nueva forma de hacer evolucionar a tu Pikachu a nivel 100? [NOTA: Igual he hecho mal el chiste. Nunca vi "Pokémon"]. No por emplear términos rimbombantes -y encima de una forma tan gratuita- uno parece más listo. Más bien es al revés.

Darwin y sus disgustos (viñeta de Julio A. Serrano).

El festival continúa: "Hay especies que no han evolucionado en 300 millones de años" (8:43). Efectivamente, son los llamados fósiles vivientes. Estos animales están tan bien adaptados a su medio que no necesitan evolucionar. Y no solo el celacanto o esa libélula de nombre impronunciable que nuestro amigo pone como ejemplos en el vídeo (está claro que su latín es igual de pésimo que mi inglés, porque he sido incapaz de encontrar referencias de los científicos a los que cita). También están los tiburones, los cocodrilos, las tortugas, los lagartos, las cucarachas, determinadas clases de artrópodos, las ranas, algunos peces pulmonados, la tuátara... Pese a que algunos han tenido que modificar su tamaño para adaptarse y sobrevivir, su anatomía sigue siendo la misma. Sencillamente, no han necesitado cambiarla porque les permite cubrir todas sus necesidades. Pero Dj JL no se lo cree, y parece que le molesta que entre su audiencia haya gente que sí... Casi tanto como a mí leer los comentarios de sus seguidores jaleándole y diciendo que es un tío muy leído y culto.

Algunas especies de cocodrilos como el Deinosuchus llegaron a alcanzar un enorme tamaño durante el Mesozoico.

"Vemos como entre un caballo y su anterior en evolución no hay nada. ¡Si es que no hay nada! ¡No existe! ¡NO-HAY-NADA!" (11:22). Por Dios...


Evolución del caballo. Próximamente en su instituto más cercano.

"Hoy se está planteando que todos los dinosaurios tenían plumas. Imaginaos al Tiranosaurus rex con plumas... Parecería un pollo gigante" (14:00). Joder, es como razonar con uno de los bichos de "Yo, robot"...

JL Junior tocándole los cojones a Alan Grant.

Como ya he dicho, los nuevos descubrimientos fósiles nos hacen replantearnos todo lo que sabíamos hasta ese momento. Hoy todos sabemos que los dinosaurios terópodos son antepasados de las aves, por lo que existe la posibilidad de que ciertas especies compartieran algunos de sus rasgos. Los hallazgos que se hicieron en China a finales de los 90 nos muestran a pequeños dinosaurios carnívoros cuya morfología recuerda a la de las aves (como es el caso del Caudipterix zoui), cuando no se han encontrado especímenes en los que se aprecian indicios de plumas (tal y como sucedió con el Sinosauropteryx). Los cambios en la anatomía de determinadas especies son algo habitual cuando no se tienen suficientes referencias fósiles. Lamentablemente, la mayoría de las veces los paleontólogos se ven obligados a reconstruir el esqueleto de un animal a partir de unos pocos huesos, tomando como modelo una especie ya existente u otra similar. Tal fue el caso del Iguanodon, descubierto en 1822 por Gideon Mantell, "redescubierto" por Louis Dollo sesenta años después y universalmente conocido gracias a los continuos descubrimientos que se siguen realizando en la actualidad. Cuantos más hallazgos se hagan, más datos tendremos y, por ende, más cerca estaremos de tener una imagen aproximada de la realidad.

El Iguanodon de Mantell.

El Iguanodon de Dollo.

Recreación actual de un Iguanodon.

"El ADN lleva un corrector ortográfico incorporado" (16:58). ¿Pero qué...?




Pero lo que más me hierve la sangre es la siguiente afirmación, porque mira que son ganas de liarse a patadas con el trabajo de todo un colectivo: "Si los humanos han existido durante tanto tiempo... ¿Dónde están los huesos de esas tumbas? [...] Se calculó que en la Edad de Piedra duró unos 100.000 años [...] En esos 100.000 años debieron morir 4.000.000.000 millones de humanos. 4.000.000.000 de humanos. Eso es mucha gente, ¿eh? ¿Dónde están esos cuerpos? ¿Dónde están sus enseres, eh? Es que es muy gracioso".


Vamos a ver: creo que no andaría muy desencaminado si dijera que la población mundial durante la Edad de Piedra perfectamente podría haber cabido en Manhattan. El despegue demográfico no se produce hasta el comienzo de la Edad Contemporánea. Y todavía tendríamos que esperar al siglo XX para que llegar a las cifras que comenta JL en su vídeo. Durante el Neolítico, las primeras ciudades apenas superaban los 300 habitantes y algunas regiones del planeta ni siquiera habían comenzado a poblarse. Eso para empezar. Vaya por delante la siguiente gráfica, la cual puede verse en cualquier libro de Historia de Secundaria, por cierto... (aunque supongo que los institutos y los colegios, como buenos centros de adoctrinamiento, también son herramientas malignas al servicio de las oscuras entidades de Zeta Reticuli y sus secuaces).


Aunque bordeando el cretinismo, entiendo, de todos modos, el razonamiento de JL: si generación tras generación hay tanta gente que se muere, ¿dónde están sus cuerpos? La pregunta es tan tramposa y estúpida que solo leerla en voz alta hace que me sangre la nariz. ¿En serio hay que explicar que los ritos funerarios diferían entre un sitio y otro? ¿De verdad hay que explicar que una sociedad cuyo número de muertos supera al de nacimientos está condenada a desaparecer? La verdad, no tengo ni idea de dónde saca este hombre sus fuentes, pero si al final de cada vídeo pusiera una referencia bibliográfica en lugar de una cita de X profesor de X universidad (ya sea de Harvard o de Bananalandia), su credibilidad ganaría algunos puntos. Por otro lado, los restos óseos no siempre se conservan y la suerte que pueden correr es casi siempre incierta (a mayor antigüedad, más difícil es hallar evidencias). En cuanto a los enterramientos, estos se cuentan por miles, si bien, por razones de poder y prestigio, los mejor conservados y documentados (debido, ante todo, a los enseres con los que se entierra al difunto) son aquellos pertenecientes a la élite. Yo no digo nada, pero se empieza cuestionando esto y se acaba dudando del propio Holocausto.

CONCLUSIÓN:

Al final todo se reduce a lo mismo de siempre. El ser humano es producto de una inteligencia superior... Pero como Dios es una creación de los reptilianos que dominan la Santa Sede y apoyar su existencia sería hacerle el juego a los alienígenas, ahora lo más "progre" en el mundo paranormal es decir que somos una creación de una entidad benefactora del espacio que plantó su semilla en la Tierra y modificó nuestro ADN. COJONUDO. La ciencia oficialista se encarga de encubrir la verdad y solo los más valientes serán capaces de desenmascarar sus mentiras. El agente Mulder y el loco de los pelos del Canal de Historia pueden estar orgullosos.


Reconozco, eso sí, que JL tiene una voz que ya quisiera tener yo para irme de picos pardos por ahí, pero eso no le hace tener ni más ni menos razón. Este señor no tiene ni la más remota idea de lo que habla. Replantearse las cosas es un ejercicio sano, pero ponerlas en duda cuando se tiene enfrente una apabullante cantidad de datos sólidos y contrastables es un disparate mayúsculo. Y por favor, no me vengan con la burrada de "Pues durante mucho tiempo se pensó que el sol giraba alrededor de la Tierra" porque el ejemplo no es válido. He de insistir en que las teorías científicas no son un dogma de fe y que, si se quiere rebatir algo, se debe hacer de una forma seria y profesional. JL ha apostado, en cambio, por un escepticismo de salón vacuo, absurdo e insoportable y que, más que despertar la conciencia de quienes le ven (tal y como anuncia pomposamente en algunos de sus vídeos), lo que provoca es su hilaridad. Lamentable.