martes, 30 de junio de 2015

"Ley Mordaza"

A partir de esta noche, criticar a la monarquía, hacer humor contra el Gobierno o ironizar contra cualquier colectivo medianamente predispuesto a formular una denuncia seria (ya sean fachas, judíos extremistas, votantes de VOX, redactores de "El Mundo", espectadores de 13 TV o el club de fans de Eduardo Inda y Paco Marhuenda) estará penado con siete lustros de mazmorra. No puedo decir que en mis entradas le metiese mucha caña a la Familia Real, pero nunca es tarde para enmendar el error. Después de todo, hasta las doce todavía hay barra libre. ¡Aprovechad, que hoy el día dura un segundo más!

Dedicado a la monarquía, al antiguo rector de mi universidad, a mi amigo Toni, al putón de su hermana, a Mariano, a...

Al final hasta nos prohibirán follar... En fin, adiós, libertad... Espero que los de "En tierra hostil" tengan los santos huevos de hacer un documental sobre España igual de pernicioso que aquel sobre Corea del Norte... ¡Y viva la democracia, puñetas!

jueves, 25 de junio de 2015

Jurassic World (Colin Trevorrow)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Jurassic World
  • Director: Colin Trevorrow
  • Reparto: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Nick Robinson, Vincent D'Onofrio, Ty Simpkins, Irrfan Khan, Jake Johnson, Omar Sy, BD Wong, Judy Greer, Lauren Lapkus, Brian Tee, Katie McGrath, Andy Buckley, Jimmy Fallon, James DuMont y el propio Colin Trevorrow (sí, ha tenido la desvergüenza de salir camuflado en algún plano chungo de la peli)
  • Género: mounstrosidades de presupuesto multimillonario
  • Duración: 124 minutos
  • País: Estados Unidos (Chernóbil, Camboya o Mordor según Russia Today)
  • Año: 2015
A ver cómo puedo hablar de esta película sin parecer un hipster pretencioso que se corre solo con ver a Woody Allen mover una ceja... Porque ya os advierto que no me ha gustado nada. Pero nada, nada, nada... Y me quedo corto. Por otro lado, como veo que hay gente que se lo hace encima de pura rabia cuando le destripan el final de algo, os advierto que, si todavía no habéis visto la película, esta parrafada tiene SPOILERS a mansalva. ¿Os ha quedado claro? ¡SPOILERS, SPOILERS, SPOILERS! Ya sabéis, Darth Vader es el padre de Luke Skywalker, Bruce Willis está muerto en "El sexto sentido", los personajes de "Lost" están en realidad en el Purgatorio, nadie se termina casando en una peli porno... Bien, dicho queda.

Los que ya llevan un tiempo por aquí, aparte de odiarme o tener que tragarse mis apuntes de licenciatura, sabrán que me encantan los dinosaurios. AMO A LOS DINOSAURIOS. Hay quien, con treinta y largos, todavía lo flipa leyendo cómics de superhéroes o viendo la última película de "Dragon Ball". Pues bien, yo alucino en colores con los dinosaurios. Hace dos navidades, mi novia me regaló una fantástica figura de un tiranosaurio que todavía hoy asoma entre los libros de mi estantería, justo al lado de una realista réplica de su cráneo (¡del dinosaurio, no de mi novia, por Dios!). Yo fui de los que se sentaba a ver "Parque Jurásico" una vez al mes en compañía de mi figura de acción favorita (en este caso, un velociraptor de Kenner que mis padres me regalaron en la Noche de Reyes de 1994) y de los que siempre suspiró por tener los ejemplares más grandes de la colección (el stegosaurus, el triceratops, el T-Rex "junior" o las versiones electrónicas del dilophosaurus y el velociraptor, estos últimos capaces de rugir). Todavía hoy, cuando paso por delante de una juguetería, me quedo embobado mirando las deliciosas piezas de coleccionista que la marca de juguetes "Papo" suele sacar cada año al mercado (entre los que se incluye un soberbio spinosaurio y el no menos espectacular tiranosaurio). De no haber estudiado Historia, me habría metido a paleontólogo (especialidad que, a menos que me equivoque, solo puede hacerse en Madrid, Salamanca y Barcelona, algo imposible para alguien que vive en Canarias). Aun soy capaz de distinguir qué dinosaurios tenían cadera de ave (ornitisquios) y cuáles de reptil (saurisquios). Sé quiénes son Gideon Mantell, Richard Owen y Edward Drinker Cope. Y si alguien me pregunta qué es un ceratópsido y por qué el protoceratops es uno de los miembros más importantes de la familia, puedo hacerle una tesis doctoral.

A Dios gracias, tuve la suerte de madurar a tiempo. Y aunque es verdad que los dinosaurios son una parte importante de mi vida, he conseguido dejar de ser aquel niño monotemático que escribía sobre los grandes reptiles del pasado siempre que tenía que entregar una redacción en el colegio. Si lo pensamos bien, he evitado acabar como Don Glut, ese escritor de segunda fila y paleontólogo amateur que todos los que dominamos este mundillo conocemos muy bien. Aunque ahora que lo pienso, tampoco somos tan distintos... Director de cine de Serie B, asesor de series de televisión de baja estofa y guionista de cómics venido a menos, Glut es conocido por vivir en una casa en la que los dinosaurios abundan por doquier... Bueno, por eso, y por organizar sesiones de fotos con actrices porno mientras estas posan con sus muñequitos. A mitad de camino entre un Hugh Hefner de baratijo y Charles Manson, este tío se ha convertido en el mejor líder mesiánico de todos los tiempos. El mérito se le reconoce. ¡Oh, poderoso Glut! ¡Llévame contigo y coróname príncipe de tus dominios!

Ni de coña pienso reseñar esto.

No soy el único. A todos en algún momento nos han fascinado los dinosaurios o hemos conocido a alguien que perdiese el culo por ellos. Los que crecimos en los 90 tuvimos una buena excusa, porque "Parque Jurásico" lo cambió todo. Era la primera vez que veíamos dinosaurios reales y en movimiento, alejados de un "stop motion" que, si bien nos había regalado momentos para el recuerdo, ya daba sus últimos coletazos. Y lo que es más importante: dinosaurios ambientados en una historia seria y creíble (nunca podremos agradecerle lo suficiente a Spielberg y Crichton lo que hicieron). Aun recuerdo pasarme las tardes de los viernes escuchando en el walkman de mi hermano un cinta que incluía varios temas de la película y que destrocé a fuerza de pasarla una y otra vez. Por todas estas y muchísimas cosas más, me considero un hijo legítimo de la "Dinomanía"... Y por eso me duele horrores ver el ciborio que el inepto de Colin Trevorrow y compañía nos colaron hace unas semanas con "Jurassic World", filme producido por un cada vez más idiotizado Spielberg (véase si no la repugnante "Terra Nova") y que representa lo más execrable de la actual industria cinematográfica.

"¿Y yo qué cojones pinto aquí? ¡Ah, sí! ¿Ya se ha ido Peter Jackson?".

¿Ha quedado clara la cosa? Porque estoy seguro de que en la caja de comentarios me voy a encontrar con algún cretino que dirá aquello de "Buáh, ez ke a ti zolo te gustan las pelíkulas de pensar" o "¿Qué te esperabas en una peli de dinosaurios? ¿Un drama existencialista?". Repito: no tengo nada en contra del cine comercial, del mismo modo que no tiene nada de malo ver una película de aventuras o de ciencia ficción. Lo malo es que el producto sea un monumento a la mediocridad y atente contra la inteligencia del espectador, que es justamente lo que yo pienso que ha sucedido aquí. A quien le haya gustado, pues bien por él, pero a mí me parece que estamos ante el comienzo de la "Era Estúpida" de la que tanto nos advirtió Miguel Brieva en sus viñetas. Y si no, al tiempo. Lo he dicho antes y lo vuelvo a repetir: bastará con que dentro de unos años desarrollen una tecnología que nos permita sentir el olor y el tacto de las películas, como los sensoramas de "Un mundo feliz". Cuando ese día llegue, tendré la absoluta certeza de que el mundo se ha ido al carajo. El éxito de Ryanair y que la gente siga votando al PP o leyendo "La Razón" demuestra que el ser humano es el único animal que no solo tropieza dos veces en la misma piedra, sino que además gusta de meterse por el culo todas las que encuentra por el camino.

Indominus Rex fue creado a partir de los genes del velociraptor, el tiranosaurio, la sepia y la Niña del Pompero.

Lo que más me achina del asunto es ver cómo las diferentes webs de cine a las que estoy suscrito se dedican a anunciar a bombo y platillo el enorme éxito de recaudación que está teniendo la película. Es decir, aquí lo importante no es el resultado final, sino la pasta que se están dejando los espectadores en las salas. Que el producto sea bueno les importa un pimiento. Hasta tal punto ha llegado la cosa que "Jurassic World" consiguió desbancar a "Los Vengadores" en la taqulla norteamericana, quedándose por detrás de "Cincuenta sombras de Grey" en lo que a los estrenos más exitosos del año se refiere. Así está el nivel... Todavía estoy por leer una crítica en condiciones que no haga referencia a los números hechos en taquilla o apele a la condenada y puta nostalgia (un regalo envenenado del que una sarta de productores sin escrúpulos se están valiendo para meternos por los ojos sus mierdas). De hecho, el producto es tan MIERDOSO que los de Lego, fieles a su estilo, se han lanzado a hacer un videojuego basado en la franquicia. ¡ME CAGO EN DIOS! ¿Pero qué cerebro desquiciado deja que sus hijos jueguen con eso?

Mataría por ver "La lista de Schindler" en versión Lego. Esos cabrones tienen pinta de sangrar mucho cuando se les dispara.

En fin, ¿por dónde empezar? En lo que respecta al rodaje, no puede decirse que la película tuviese un buen comienzo. Los constantes retrasos que sufrió obligaron a posponer su filmación al menos durante una década (me siento enormemente VIEJO ahora mismo), pero sorprende ver que, tras el fracaso que supuso "Jurassic Park III", Spielberg siguiese empeñado en hacer otra secuela. Así las cosas, muchos llegamos a pensar que el proyecto nunca vería la luz (recuerdo que una de las fechas de estreno estaba fijada para 2008). Se decía que Laura Dern y Sam Neill volverían a retomar sus papeles, que los dinosaurios se escaparían de una de las dos islas, que llegarían a ser tan numerosos que amenazarían a los seres humanos como especie dominante, que los militares tenían un plan para combinar el ADN de los dinosaurios con el de los humanos para crear supersoldados (idea que se barajó MUY SERIAMENTE y de la que hay varios "concept arts" por la red)... Se decía, se decía... Y tanto fue el cántaro a la fuente que se acabó rompiendo...

"Cuando combinaron el ADN de la basura con el de las ranas..."

"Tengo menos gracia que un selfie en Auschwitz".

El suplicio empieza con una cría de "Indominus Pizza" saliendo del cascarón, una clara referencia al nacimiento del pequeño velociraptor de la primera entrega. Ya desde el principio, tenemos guiños a la película original. Así tal cual, a saco. Un gilipollas anónimo que trabaja en el centro de control y cuyos chistes no tienen ni puta gracia lleva una camiseta con el logo del antiguo parque. Su jefa se cabrea y el tío contesta una chorrada irreverente. Se supone que las gracietas de este IMBÉCIL son uno de los puntos fuertes de la peli, las que ayudan a rebajar la tensión provocada por el ataque de los bichos... Y es justamente ahí donde tenemos el primer error. Estamos ante un película que no tiene tensión ninguna, que es puro artificio, que es PURA NADA... De nada sirve meter morcillas a piñón cuando lo que tenemos delante ya de por sí da risa. Hay quien ha comparado estas cenutriadas con las de Jeff Goldblum en la primera parte, pero es que ahí sí que eran necesarias (aparte de que se trataba de un personaje relevante y con cierto bagaje intelectual, no de un bufón secundario). Hay quien odia a Jar Jar Binks y yo odio a ese puto informático de mierda, casi tanto como los PUTOS JUEGOS DE LEGO.

Un velociraptor con un sombrero de frutas. ¡La parrillada de la risa!

Hablaba anteriormente sobre los guiños. Vale, no tiene nada de malo rendir homenaje a la película en la que te estás basando. Pero una cosa es un guiño y otra muy distinta picar el ojo varios veces hasta tener un ataque epiléptico. Me explico: el nuevo parque está construido sobre las ruinas del anterior. Bryce Dallas (nada menos que la hija Ron Howard... ¡Sí, la del "Fantastipótamo"!) así nos lo hace saber cuando agarra un jeep y sale en busca de sus sobrinos. Y digo yo, ¿por qué no se molestaron en demoler las antiguas instalaciones? Es como si hubiesen construido la Torre de la Libertad sobre los escombros de las Torres Gemelas sin ni siquiera haberlos recogido antes. Por otro lado, sorprende ver cómo las ruinas del antiguo parque (entre otras cosas, llegamos a reconocer el mural que ocupaba el comedor del centro de visitantes o la pancarta con la leyenda "Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra" que cae sobre el T-Rex al final de la primera entrega) apenas ocupan un cobertizo y un garaje. ¿Me lo dices o me lo cuentas? Las referencias no son gratuitas puesto que, en su afán por hacer la película más reconocible para los fans, el director, los guionistas o los cien monos a los que encerraron en un ático durante un fin de semana para escribir esta basura decidieron meter la mayor cantidad de guiños a la película original para así ganarse al público mayor de veinticinco años. La idea era que el espectador se quedase señalando como un gilipollas a la pantalla y dijera "Mira, eso es de la primera parte. ¡MÍ QUERER GALLETA!". Como estrategia comercial, me vale; pero a efectos prácticos me parece un error de los gordos. Es como si la película careciera de personalidad suficiente y tuviera que tirar del éxito de su predecesora, en plan "Sí estamos haciendo una película sobre "Parque Jurásico. No digas que no respetamos el material original". Si esta va a ser la tónica habitual del cine norteamericano en los próximos años (y viendo la cantidad de remakes que se nos vienen encima, doy por sentado que así será) apaga y vámonos.

Eso. Asegúrate de que se te vean bien las tetas. Hay que meterse en el bolsillo al público mayor de quince años.

Y la cosa no acaba solo aquí. Por ahí he leído artículos bastante sesudos donde se recogen al menos cincuenta y cuatro escenas que rinden homenaje a la trilogía original. Quizá mi favorito sea cuando el viejo Rex, antes de enfrentarse al Indominus, destroza el esqueleto del spinosaurus con el que se había liado a guantazos en los dos mejores minutos de la tercera entrega. Por lo demás, todo es tan gratuito que resulta cansino: ¿en serio que las baterías de las gafas de visión nocturna siguen funcionando veintidós años después? ¿de verdad nadie se ha molestado en recoger la señal que Nedry se llevó por delante mientras iba camino del puerto? Quien quiera que esté al cargo de la limpieza del parque debe ser un auténtico cerdo que no tira ni los periódicos viejos.

"¡Cuesta, Merlos, Isabel...! ¡TRANQUILOS!".

Y luego están los críos. Dios, cómo odio a los putos críos. Hay quien decía (otra vez...) que los de la primera entrega eran insufribles, pero aquí su tara mental bordea el subnormalismo más extremo. Entiendo que hayan tenido que meter a unos personajes así para que el público infantil pudiera empatizar con ellos, pero ya desde el minuto uno estás deseando que el jodido Indominus se los meriende. En serio, casi dan ganas de practicarles una circuncisión forzosa, hacerlos pasar por judíos y mandarlos en un tren a Treblinka. Al pequeño tan pronto lo vemos entusiasmado por ver dinosaurios como llorando por el divorcio de sus padres (algo que se deja caer sutilmente al principio de la peli, pero para entonces ya estamos tan idiotizados que no nos hemos dado ni cuenta). En cuanto al mayor... joder, he visto chicles pegados en el suelo con mayor talento para la interpretación. Ni entiendo el rollo pasteloso que se monta con su novia al comienzo de la peli, ni entiendo la relación con su hermano (la cual bordea la indiferencia, el amor fraternal, la empatía, otra vez la indiferencia, el odio, la indiferencia otra vez y no sé cuántas emociones más). Y eso sin contar con los enormes caretos de idiota que pone a lo largo de la peli, convirtiéndose en el candidato ideal para protagonizar el remake del remake de "Amanecer Rojo". No hay historia. Simplemente, son dos críos que de repente saben arreglar jeeps (si ya con siete años son capaces de perpetrar matanzas en colegios, qué no sabrán a esa edad de mecánica y motores de combustión) y que deben ser salvados por el prota para que este termine liándose con la pelirroja cachonda. Fin.

"No damos más asco porque no entrenamos".

Bryce Dallas (no confundir con Hunter Bryce) está como un queso (¡al igual que Hunter Bryce!), pero su actuación da vergüenza ajena. Es puro cliché. Prácticamente es una Barbie con una metralleta que se dedica a poner sonrisitas cuando sus sobrinos le dicen lo mucho que mola su "novio" (paso de hablar de la famosa escena en la que corre con tacones a través de la selva). No sabemos ni qué hace ni por qué está donde está. Ya tenemos a su jefe hindú por ahí dando vueltas en helicóptero (quien muere, por cierto, de una forma bastante lamentable), por lo que no sé qué pinta ella dirigiendo el parque. La trama familiar a la que está asociada (conversación lacrimógena con su hermana incluida), lejos de darle profundidad, hacen de ella un personaje aburrido y predecible. Lejos de tener algo de iniciativa, recuerda a la desganada actuación de Téa Leoni en la tercera entrega de la saga. Estoy seguro de que la chica tendrá una carrera muy fructífera como actriz, pero su personaje no nos aporta nada. Incluso Julianne Moore en "The Lost World" (película que, con todos sus defectos, es más emocionante que esta) tenía un papel más destacado e importante.

Siempre habrá un Piecito dentro de nosotros...

Hay por ahí también un tío con muy mala leche (interpretado por Vicent D'Onofrio, el de "La chaqueta metálica") que está empeñado en utilizar los afamados velociraptores amaestrados para el Ejército ("Imagínate lo que hubiera pasado de haberlos empleado en Iraq o Afganistán" dice el muy cenutrio) y cuya muerte es todavía mucho más lamentable que la del indio capitalista (porque lo he dicho ya, ¿verdad ¡hay TROPECIENTAS muertes lamentables en esta película!). En cuanto a Chris Pratt haciendo de César Millán, debo reconocer que es una de las pocas cosas que se salvan de este mondongo. Y os lo dice alguien que se preguntaba cómo sería zumbarse a Bryce Dallas en las esferas giratorias.

Resumen de la relación que tienen estos dos: "Estoy buena. Quítate los pantalones" (Inserte risa de Stacy Malibu).

"Esos asquerosos "podemitas" y su afán por destruirlo todo..."

Sobre los dinosaurios, y pasando por alto el tema de los velociraptores equipados con lanzamisiles (¿es cosa mía o parecen más grandes?) tengo que reconocer que la peli cumple con lo que promete, lo que no quita que haya momentos para mayor gloria del putiferio. La parte en la que el Indominus Rex "convence" a los raptores para que ataquen a los humanos es lo más IMBÉCIL que he visto en una sala de cine (y eso que fui a ver "Arac Attack"). Joder, es que estoy tan cabreado que no puedo ni escribir. Resulta que el híbrido se escapa de su jaula y a los tíos no se les ocurre nada mejor que soltar a los veloraptores para darle caza. El problema es que, cuando están a punto de lanzarse sobre él, "Indominus Pizza" se reúne en torno a ellos y, al más puro estilo de Pablo Iglesias en una asamblea del 15-M, les habla para que se rebelen contra la burguesía y conquisten los medios de produc... esto, perdón... para que descabecen al ejército de humanos que tienen detrás. La solución nos la da el sonaja de Chris Pratt cuando dice "También está hecho con ADN de raptor". ¡Me cago en los muertos de Mokelembembe! ¡QUÉ INFANTIL! Hubo gente que crucificó a "John Carter" por mucho menos, seguramente dejándose llevar por el puñetero establishment, pero esto ya es demasiado.

"¡Oh, Dios mío! Es como los quinquis... ¡Mata por placer!".

Artillero: Tenemos que regresar. ¡Nos hemos quedado sin balas!
Piloto: ¿Qué? Tío, si es más grande que las tetas de "La Veneno".
Artillero: Eh... Ah... ¡Chúpamela!

Que el Indominus también tenga ADN de sepia y que sea tan inteligente como para arrancarse el chip localizador es lo de menos (Dingo Pictures apostó en su momento por dinosaurios con nariz de perro y nadie dijo nada). Ahora bien, hay que ser muy estúpido para no acertarle de pleno a un mostrenco de ese calibre con una ametralladora (está claro que estos americanos apuntan mal cuando les interesa). En cuanto a la batalla final a tres bandas (cuatro si sumamos la "sorprendente" escena del mosasaurus), admitiré que ver a la vieja "Rexie" repartiendo candela me sorprendió gratamente (¿me habría sentido igual de no haber sabido que era el mismo tiranosaurio de la entrega original?), lástima que los diálogos absurdos ("Necesitamos más dientes" dice uno de los niños sin venir a cuento) y el efectismo de Trevorrow manden a tomar por culo la diversión. La verdad, todavía no alcanzó a entender cómo uno de los velociraptores llega explotar (os juro que EXPLOTA) cuando el Indominus lo zarandea y lo manda a tomar viento. En cuanto al velociraptor cabalgando sobre el Rex cual Napoleón en Borodino... No tengo palabras, pero no os engañaría si os dijera que yo mismo recreé esa escena hace veinte años con los muñecos de la primera parte. Lo malo de poner toda la carne en el asador es que puedes pillarte una brucelosis de campeonato. Y a Trevorrow hay que operarlo de urgencia.

"¡Socorro! ¡Que viene Michael Jacksooooon!".

¡Ah, sí! Y ya que hablamos de bestias salvajes y de escasa inteligencia, Jimmy Fallon también anda metido en el fregado, ese tío al que conocemos aquí gracias a las chorradas de Frank Blanco (otro que tal) y que es un cruce entre el tarugo de "Cómo conocí a vuestra madre" y Tim Allen. Genial, solo con decir a quién me recuerda me ha provocado arcadas.

"No solo no tengo la más mínima gracia, sino que además el público mayor de cincuenta tacos no tendrá ni idea de quién soy".

Otra escena que también es bastante ostiable es la del ataque de los pterodáctilos. Ver a un bicho de apenas treinta kilos intentando levantar una cría de triceratops que debía pesar al menos el doble es rematadamente subnormal. Pero claro, había que copiar a "Los pájaros" y hacerle un guiño (¡OTRO MÁS!) a Hitchcock. De nuevo, Trevorrow sacrifica el sentido común en detrimento del efectismo. Me pegaría horas y horas enumerando las escenas que me llevaron a mirar el reloj mientras resoplaba. En fin, tampoco podemos pedir más. Después de todo, muchos sabíamos a lo que íbamos y nos habíamos dejado el cerebro en casa. ¿Lo mejor? Pues que con el carnet universitario la entrada me costó 3,95 euros. ¿Lo peor? Que amenazan con un porrón de secuelas más del mismo estilo y que el espíritu de la película original (os daréis cuenta de que ya ni siquiera empleo la palabra "trilogía") se desvirtuará por completo. Gracias por enseñarnos a ver el cine como el negocio que es y vete a tomar por culo, Hollywood.