miércoles, 30 de septiembre de 2015

Nociones de Prehistoria General (3)

SOBRE EL GÉNERO AUSTRALOPITHECUS:
  • Tenemos un total de seis especies correspondientes a este género.
  • Raymond Dart descubrió los primeros restos en 1924. Hubo reticencias de la comunidad científica al aceptar este género dentro de la escala evolutiva prehumana.
Australopithecus anamensis: Vive entre 4,2 y 3,6 millones de años. Localizado en Anapoi. Es una de las especies más antiguas de la familia. Presenta un gran dimorfismo sexual. Desciende de Ardipithecus y evoluciona hacia afarensis por anagénesis (evolución directa). Su bipedia es mejor que la de afarensis pese a encontrarse en un estadio evolutivo anterior. Es uno de los testimonios más antiguos del bipedismo erecto humano. Continúa siendo arborícola, aunque con una frecuencia mucho menor de lo que pensábamos. El desgaste de su dentición deja claro que consumía alimentos muy duros.

Australopithecus afarensis: Vive entre 4,1 y 2,9 millones de años. Lucy pertenece a esta familia. La especie es descubierta en 1974 en la región de Hadar. Muchos de sus restos nos han permitido reconstruir su esqueleto en un 80%. Como anamensis, presenta un importante dimorfismo sexual. Pesaba entre 29 y45 kilogramos y tenía una capacidad craneal similar a la de los grandes primates actuales. Asimismo, tenía una cara prognata y su dentición nos lleva a pensar que era una especíe frugívora. Su incisivos eran grandes y tenía los caninos bastante reducidos. M. Leakey y T. White encuentran restos de sus huellas en la ceniza volcánica pertenecientes a dos adultos, permitiéndonos hacernos una idea de cómo se desplazaban (marchaban como amanensis y corrían con dificultad). Las articulaciones de su fémur en la pelvis son más próximos a las de los humanos que a las de los grandes primates.  La bipedia de afarensis estaba en un nivel intermedio entre humanos y simios. Los brazos de afarensis son largos en comparación con sus piernas. Las falanges de sus dedos eran largas y encorvadas, adaptadas aun para trepar a los árboles y suspenderse de las ramas. El dedo gordo de su pie (hallux) y el pulgar de su mano estaban muy separados con respecto a los demás. La finalidad del mismo, como ya se ha comentado, era para trepar a los árboles. Su caja torácica era parecida a la de los grandes simios.

NIÑO DE DIKITA: Caso de afarensis infantil. Se trata del primer hallazgo de prehumano infantil. Fue hallado cerca de Awash. Los restos presentan un cuerpo bastante completo. Erupción dentaria casi completa de dientes deciduos (de leche). Caninos cortos y reducidos. El estudio de su hueso hioides nos lleva pensar en el desarrollo de las cualidades futuras para el habla.

Australopithecus bahrelghazali: Tiene una antigüedad de 3,5 millones de años. Descubierto en Koro Toro (Tchad). Se trata del único especímen descubierto en el centro de África, a 2.500 kilómetros del Rift. Solo se ha encontrado una mandíbula con siete dientes, la cual es más moderna que en Afarensis. Se trata de una línea del este africano.

Australopithecus africanus: 3,5 y 2,5 millones de años. Desaparace cuando aparece el género Homo. Presenta un dimorfismo sexual menor en otras especies. Talla comparable a la de afarensis. Cráneo más alto y redondeado, cara más alta y menos prognata. Su dentición es más equilibrada (caninos más pequeños), lo que le permite consumir alimentos duros y blandos. Se han encontrado casos de brucelosis (enfermedad ligada a la ingesta de carne cruda) en especies de africanus, como los hallados en Sterkfontein (Sudáfrica). Uno de los especímenes más famosos es el Niño de Taung, un ejemplar de tres años de edad descubierto en Sudáfrica.

Australopithecus garhi: Vive entre 2,6 y 2 millones de años, por lo que coincide con el género Homo. Sus restos han sido hallados en Awash (Etiopía). Es capaz de usar y hacer instrumentos para procesar la comida, como huesos con marcas, piedras cortantes (lo que indica hábitos carnívoros), percutores (utlizados para romper huesos y frutos) y bastones (empelados para cavar raíces).

Australopithecus sediba: Se trata del ejemplar de la familia más reciente descubierto. Tiene una antigüedad comprendida entre los 1,97 y 1,78 millones de años. Los primeros restos fueron descubiertos en la Cueva de Malapa (Sudáfrica) por L. Berger. Los restos hallados correspoden a dos esqueletos parciales y un fémur. Pese a que los restos son incompletos nos ofrecen mucha información. Su descubrimiento constata que los australopithecus eran más recientes de lo que se creía. Sediba tenía una nariz y unos dientes pequeños, lo que le sigue confiriendo un aspecto simiesco. Pese a todo, es una de las especies de Australopithecus más próximos a los humanos (sobre todo, en lo que respecta a su bipedestación y partutación). Sus manos están sorprendemente evolucionadas para tratarse de un australopitecino, asemejándose mucho a las de los humanos. Ello les permitiría manipular y cargar diferentes objetos, dando lugar, entre posibilidades, a que fueras capaces de tallar piedras. También tenína un pie articulado, humano en la unión del tobillo con la tibia y en su forma y función. Así, su arco plantar también se asemejaba al de los seres humanos.

martes, 29 de septiembre de 2015

Nociones de Prehistoria General (2)

DIVISIÓN DE LA PREHISTORIA:
  • Era Terciaria: comprende el Eoceno, el Mioceno, el Oligoceno y el Plioceno.
  • Cuaternario: Pleistoceno.
Al Cuaternario se le ha denominado también "Era Antropozoica", ya que en esta época se produce el proceso de homonización (origen del hombre o antropogénesis). No obstante, este proceso ya empezó a gestarse a finales del Terciario.

Recreación de un Mammuthus imperator, un animal típico del Pleistoceno (Wikimedia Commons)

En el Hemisferio Norte comienzan las glaciociones y otras variaciones climáticas (fenómenos interglaciares e interpluviales). Estos cambios en el clima originarán diversos modos de adaptación al medio por parte de los primeros homínidos. Hay indicios de glaciaciones precuaternarias en Alaska, Groenlandia e Islandia. Arthur Penk estudió los fenómenos de los Glaciarismos y las dividió en tres épocas. Posteriormente, elevaría esta cifra a cuatro con sus respectivas fases interglaciares. Estas cuatro fases tiene una considerable extensión geográfica (desde Inglaterra hasta  el norte de Rusia). Algunas de las regiones afectadas no serían ocupadas hasta la retirada de los glaciares. Debido a la acción de las glaciaciones se produjeron numerosos cambios en las estructuras geológicas, lo que modifició profundamente la fauna y la flora.

EVOLUCIÓN DE LOS HOMÍNIDOS:

Partiendo del hombre actual, nos identificamos como una única especie (Homo sapiens sapiens), perteneciente al grupo de los primates. El orden de los primates se crea dentro del grupo de los mamíferos placentarios. Las líneas evolutivas entre póngidos y homíninidos se dividieron hace 5 o 6 millones de años. Así, sabemos que hay un antepasado común entre póngidos y homínidos. Podemos distinguir un primer grupo de homínidos compuesto Australopithecus y Homo habilis, un segundo grupo formado por Homo Erectus y Homo Heidelbergensis, un tercero integrado por el hombre de Neanderthal y un cuarto grupo en el que se encuentra el Homo sapiens sapiens.

Reconstrucción de Homo habilis (Wikimedia Commons).

Los primates se dividen en prosimios y antropoides. Estos últimos se dividen en platirrinos y catarrinos. Los catarrinos se subdividen a su vez en cinomordos y antropomorfos.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Nociones de Prehistoria General (1)

  • Los Humanos Anatómicamente Modernos surgen en Africa hace 195.000 años. Salen de África a través del Sinaí y empiezan a repartirse por el mundo. Estamos hablando de sociedades cazadoras-recolectoras.
  • Hace 8.000 años se produce la Revolución Neolítica y se produce la transición hacia las sociedades productoras. Es la época del dominio de la naturaleza y la conservación de los alimentos, así como de la domesticación de determinados animales y su aprovechamiento como alimento.
  • Las sociedades cazadoras-recolectoras abarcan todo el Paleolítico. Se desplazan por diferentes territorios en busca de recursos sin asentarse en un lugar determinado. Son sociedades con una gran movilidad, es decir, practican el nomadismo. Las búsqueda de recursos les lleva a salir de África Oriental y poblar el resto del mundo.
  • Los estudios prehistóricos prestan una especial atención a las condiciones climáticas del período (estudios paleoambientales). Si un grupo primitivo se ha establecido en un lugar ha sido por la fácil disponibilidad para obtener recursos.
  • En las sociedades cazadoras-recolectoras no hay una economía planificada. Son sociedades "pobres" carentes de una economía estable, caracterizándose, principalmente, por tener una economía precaria. Su organizacón social se basa principalmente en la colectividad (principios de reciprocidad y solidaridad). Dependen unos de otros, carecen de propiedad privada y consumen los recursos tan pronto como los obtienen.
  • Los antepasados del género Homo surgen el Plioceno, en la época Terciaria. Hablamos de una época con grandes cambios climáticos en los que se produce el deshielo y los cambios en el nivel del mar.
  • El estudio de los yacimientos prehistóricos se hace mediante la Arqueología, mientras que la zooarqueología es capz de entrever si un animal ha sido domesticado o no mediante el estudio de morfología ósea.
  • El ámbito geográfico del Neanderthal solo se ciñe a Europa y Asía Central. No encontraremos restos de esta especie en Extremo Oriente, América y Oceanía, puesto que esas zonas fueron ocuapadas por Homo sapiens tiempo después de su extinción.
  • Arte rupestre: el arte tiene más de simbólico que de artístico. No se pinta un animal porque sea bello, sino por su poder simbólico.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Sobre el género de Austrolopithecus (y VI)

AUSTRALOPITHECUS SEDIBA:

Craneo de sediba (Wikimedia Commons).
  • Cronología: Pleistoceno medio, entre 1,97 y 1,78 millones de años.
  • Principales yacimientos: Sudáfrica (cueva de Malapa)
  • Características básicas: Sediba es la última especie del género Australopithecus en ser descubierta y también la más reciente en términos temporales, puesto que su descubrimiento constata que el género australopitecino es más moderno de lo que se creía. Descubierto por L. Berger en 2008, sus restos -aunque escasos- nos ofrecen mucha información. Pese a que sigue teniendo un aspecto eminentemente simiesco, sabemos que es una de las especies más próximas a los humanos (al menos en lo que respecta a la bipedestación y parturación). Sus manos están sorprendemente evolucionadas para tratarse de un Australopithecus, dado que presentan unos dedos fuertes y un pulgar extralargo, permitiéndoles cargar y manipular diferentes objetos y propiciando, entre otras cosas, la talla de la piedra. Se especula que podría ser la base del género Homo.
  • Capacidad craneal: Comprendida entre los 420 y los 450 cc.
  • Hábitat: regiones arboladas.
  • Dentición y alimentación: Dentadura de morfología australopitecina, aunque también comparte algunos rasgos con el género Homo, como la arcada mandibular parabólica y la dentición postcanina. Al contrario que los demás miembros de la familia, consumía alimentos mucho más duros y resistentes a la fractura (cortezas, frutos, árboles, matorrales y arbustos). Su alimentación era muy similar a la que consumen los chimpancés actuales.
  • Bipedismo: Se sabe que caminaba erguido, pero de una forma muy primitiva, casi como los actuales chimpancés. Poseía un talón estrecho, lo cual le obligaba a caminar retorciendo el pie. También presentaba un pie articulado y un tobillo con una tibia (este último humano en la unión y forma). Tanto sus brazos largos como sus manos fuertes, nos llevan a pensar que sus hábitos todavía eran arborícolas.
BIBLIOGRAFÍA:
  • CARBONELL, E. (Coor.), Homínidos: las primeras ocupaciones de los continentes. Barcelona, Ariel, 2005.
  • COPPENS, Y. y PICQ, P. (Dirs.), Los orígenes de la Humanidad. Volumen 1, Madrid, Espasa Fórum, 2004.
  • DÍEZ MARTÍN, F., El largo viaje. Arqueología de los orígenes humanos y las primeras migraciones. Barcelona, Ed. Bellaterra Arqueología, 2005.
  • VARIOS AUTORES, Enciclopedia Santillana. Datos, hechos y nombres imprescindibles, Madrid, Grupo Santillana de Ediciones, 2001.
  • VARIOS AUTORES, Enciclopedia de Historia Universal "El País". Volumen 1: Los orígenes, Madrid, Salvat Editores, 2004.
RECURSOS EN INTERNET:
  • Un nuevo homínido bípedo con el cerebro pequeño. Edición digital del diario "El Mundo". [Rosa M. Tristán, 12/04/2010].
  • El nuevo ancestro del hombre moderno. Edición digital del diario "El Mundo". [Miguel G. Corral, 08/09/2011].
  • El homínido "A. Sediba" ingería alimentos duros, como cortezas y troncos de árboles. Edición digital del diario "ABC". [José Grau, 28/06/2012].
  • Australopithecus sediba: el ancestro con sonrisa humana y andares de chimpancé. Edición digital del diario "El Mundo". [Miguel G. Corral, 11/04/2013].

sábado, 26 de septiembre de 2015

Sobre el género Australopithecus (V)

AUSTRALOPITHECUS GARHI:

Reconstrucción de garhi (Paleontología hoy).
  • Cronología: Pleistoceno inferior, entre 2,6 y 2 millones de años
  • Principales yacimientos: Etiopía (península de Bouri, región del Middle Awash)
  • Características básicas: Garhi coincide con el género Homo. Se han encontrado restos (huesos con marcas de procesamiento cárnico, piedras, percutores... ) que demostrarían su capacidad para fabricar y usar instrumentos para procesar la comida. 
  • Capacidad craneal. Alrededor de 450 cc.
  • Hábitat: Sabana arbolada relativamente húmeda.
  • Dentición y alimentación: La dentición de garhi se asemeja a la de Paranthropus boisei (especialmente en lo referente a los molares, premolares y en arcada en forma de "U") y también a la de afarensis. Pese a que el arco incisivo es más estrecho que el de este último, sus dientes anteriores son muy similares. El hecho de que garhi fuera capaz de emplear herramientas como las ya señaladas demuestra una alimentación mucho más variada que la de sus antecesores. Si bien los percutores podrían servir para romper huesos y frutos, los bastones serían utilizados para cavar y extraer raíces.
  • Bipedismo: El antebrazo es largo en comparación con el brazo, lo que nos lleva a suponer que tenía una vida arborícola. El fémur es alargado. Comparado con afarensis, posee una pierna relativamente más larga, lo que sugiere una bipedación más derivada. No obstante, la falange del pie sigue siendo larga y curvada.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Sobre el género Australopithecus (IV)

AUSTRALOPITHECUS AFRICANUS:

Cráneo de africanus (Wikimedia Commons).
  • Cronología: Plioceno superior y Pleistoceno inferior, entre los 3,5 y 2,5 millones de años.
  • Principales yacimientos: Sudáfrica (Sterkfontein y Makapansgat)
  • Características básicas: Africanus se extingue cuando aparece el género Homo. Presenta un dimorfismo sexual menos acusado que otras especies de Australopithecus, teniendo un peso y una altura similares a la de afarensis. Su cráneo, al ser más alto y redondeado, presenta una cara más corta y menos prognata. Entre los especímenes más conocidos destaca el "Niño de Taung", un individuo de tres años de edad.
  • Capacidad craneal: Alrededor de 450-500 cc.
  • Hábitat: Sabana arbolada relativamente húmeda.
  • Dentición y alimentación: Africanus presenta un mejor prognatismo que sus antecesores. Así, su dentición es más equilibrada que la de otros miembros del género, lo que le permite consumir alimentos tanto duros como blandos. Así, los caninos y los incisivos son más pequeños. Los premolares poseen coronas de dos cúspides y componen con los morales una superficie trituradora importante. El grosor de la cubierta del esmalte es considerable. En Sterkfontein se han encontrado casos de especímenes que presentan anomalías ligadas a la ingesta de carne cruda (brucelosis).
  • Bipedismo: El hueso del tobillo (astrágalo) parece bastante humano debido a un articulación que favorece los movimientos de flexión-extensión, mientras que los otros huesos del tarso y del primer metatarsiano se parecen a los de Australopithecus afarensis.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Sobre el género Australopithecus (III)

AUSTRALOPITHECUS BAHRELGAZHALI:

Reconstrucción de bahrelghazali.
  • Cronología: Plioceno inferior, hace 3,5 y 3 millones de años.
  • Principales yacimientos: Chad (región de Koro Toro, a 2.500 kilómetros del valle del Rift).
  • Características básicas: Solo se han hallado fragmentos aislados de la mandíbula inferior de bahrelgazhali, los cuales incluyen alrededor de siete piezas dentales. Tales restos recibieron el nombre de "Abel". Su localización, lejos del África oriental, ha puesto en entredicho la hipótesis del "East Side Story", según la cual los antepasados del hombre solo se desarrollaron en la zona este del continente. El hallazgo de estos restos corrobora la presencia de homínidos en el África ecuatorial en fechas muy antiguas. Se piensa que bahrelgazhali pertenece a un linea diferente a la de los Australopithecus que habitaron el este de África.
  • Capacidad craneal: Desconocido.
  • Hábitat: Regiones arboladas relativamente húmedas.
  • Dentición y alimentación: Mandíbula estrecha. Arcada dental ancha, corta, parabólica, perteneciente a un rostro relativamente corto. Los incisivos y los caninos poseen coronas altas y largas raíces. A diferencia de otros miembros del género. los premolares de bahrelgazhali disponen de tres raíces. Esmalte grueso.
  • Bipedismo: Al haberse encontrado únicamente restos aislados, desconocemos si tenían dificultades para correr o marchar.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Sobre el género Australopithecus (II)

AUSTRALOPITHECUS AFARENSIS:

Reconstrucción de afarensis (Wikimedia Commons).
  • Cronología: Plioceno, entre 4,1 y 2,9 millones de años (Eudald Carbonell ubica su antigüedad entre los 3,9 y 3 millones de años).
  • Principales yacimientos: Etiopía (región de Hadar, Maka y Belohdelie) y Tanzania (Laetoli).
  • Características básicas: Los numerosos hallazgos nos han permitido reconstruir el esqueleto de afarensis en un 80%. La mejor representante del género es Lucy (Al-288-1). Otro ejemplar célebre es el "Niño de Dikita", el cual se considera el primer hallazgo de un prehumano infantil. Al igual que anamensis, machos y hembras presentan un acusado dimorfismo sexual. Tanto su altura (1,50 m. para los machos y 1 m. para las hembras) como su peso (29 kg. para las hembras y 45 kg. para los machos) variaban considerablemente según el sexo de cada individuo. Así, la dentición de unos y otros también presentaba diferencias, especialmente en los caninos y en la morfología del primer premolar. La caja torácica de afarensis era muy similar a la de los grandes simios.
  • Capacidad craneal: Similar a la de los grandes primates actuales, entre los 400 y 500 cc. (Michel Brunet y Pascal Picq afirman que el cerebro tendría un volumen de 380 cc.).
  • Hábitat: Regiones arboladas húmedas.
  • Dentición y alimentación: Cara prognata. Dientes primitivos e incisivos grandes. El canino presentaba un tamaño reducido e incisiviforme y los molares tenían el esmalte grueso. La forma de la arcada dental era intermedia entre los chimpancés y los humanos. El descubrimiento del "Niño de Dikita" nos permite ver cómo era la dentición de un espécimen en edad infantil, puesto que el ejemplar conserva sus dientes de leche (deciduos) y unos caninos cortos y reducidos, tal y como había ocurrido con sus homónimos adultos. La alimentación de afarensis continúa en la línea de amanensis.
  • Bipedismo: La bipedia de afarensis se situaba en un nivel intermedio entre simios y humanos. Cabe destacar que las articulaciones de su fémur en la pelvis eran más próximas a las de los humanos que a las de los grandes primates. Hueso coxal corto. Gracias a un rastro de huellas descubierto por Leakey y White, sabemos que afarensis marchaba peor que amanensis y que corría con dificultad. Los brazos de afarensis eran largos en comparación con sus piernas. Las falanges de sus dedos eran largas y encorvadas, adaptadas aun para trepar a los árboles y suspenderse de las ramas. Tanto el dedo gordo de su pie (hallux) como el pulgar de su mano sobresalen y están más separados con respecto a los demás.

martes, 22 de septiembre de 2015

Sobre el género Australopithecus (I)

AUSTRALOPITHECUS ANAMENSIS:

Fragmento de anamensis (Wikimedia Commons).
  • Cronología: Plioceno, entre 4,2 y 3,6 millones de años.
  • Principales yacimientos: Kanapoi y Allia Bay, en las orillas del lago Turkana (Kenia).
  • Características básicas: Se trata de una de las especies más antiguas de la familia. Hay evidentes diferencias entre machos y hembras (dimorfismo sexual). Evoluciona hacia afarensis mediante anagénesis (evolución directa).
  • Capacidad craneal: Desconocido.
  • Hábitat: Regiones arboladas y sabanas húmedas
  • Dentición y alimentación: Muy similar a la de afarensis, salvo con la diferencia de que tanto la forma de la sínfisis y  la arcada dental (series molares paralelas y dentición en forma de "U") indican rasgos regresivos y muy parecidos a los de los chimpancés. Poseía unos caninos grandes y asimétricos, plantados en raíces largas y robustas. La expansión de los molares y el engrosamiento del esmalte (una característica que poseen todos los Australopithecus)  nos informan de un cambio en los hábitos alimenticios con respecto a sus antepasados más inmediatos, como es el caso del Ardipithecus. Si bien la alimentación de este era eminentemente frugívora, anamensis consumía alimentos más duros. Michel Brunet y Pascal Picq afirman que "masticaba de forma arcaica".
  • Bipedismo: Presenta las evidencias más antiguas de bipedismo humano. Morfológicamente, las epífisis de la tibia tienen una mayor cantidad de tejido esponjoso, lo que permite a las articulaciones del pie soportar más peso durante la marcha. La orientación de la epífesis inferior es similar a la de los humanos. La articulación del codo también recuerda a la de los hombres. Con todo, anamensis continúa siendo arborícola, aunque con una frecuencia mucho menor de la que pensábamos. Se cree que las pisadas de Laetoli son de su autoría, aunque otros expertos apuntan a que son obra de afarensis.

Los estudios de género en Antropología (y 12)

Sobre el poder y el género, caben destacar los resultados obtenidos por la pionera Margaret Mead durante las primeras décadas del siglo XX. Su estudio con la ya citada tribu de los tchambuli de Nueva Guinea, le llevó a formular planteamientos muy interesantes: entre los tchambuli hay una inversión de los géneros que en Occidente consideramos como masculino y femenino. Al igual que había pasado con los iroqueses de Morgan, ellas también detentan el poder económico (especialmente la pesca, uno de los recursos más valiosos para este pueblo), salvo con la diferencia de que son los hombres los que se van al mercado y se dedican a hacer las transacciones comerciales... Actividad que sus mujeres les permiten hacer, puesto que solo con su aprobación podrán gastar. Y aunque los varones son poseedores, entre otras cosas, de la casa, la familia o hasta de su propia esposa, no tienen capacidad real de decisión.

BIBLIOGRAFÍA:
  • AMORÓS, CELIA y ANA DE MIGUEL (Eds.), Teoría feminista de la Ilustración a la globalización, (Volumen 3), Minerva ediciones, Madrid, 2005.
  • ANDERSON, B. S. y ZINSSER, J. P., Historia de las mujeres: una historia propia. Volumen II, Crítica, Barcelona, 1991.
  • ARESTI, N., La categoría de género en la obra de Joan Scott. En Cristina Borderías (Ed.), Joan Scott y las políticas de la historia, Icaria-AEIHM, Madrid, 2006.
  • DUBY, G. y PERROT, M. (Ed.), Historia de las mujeres. Volumen V,  Taurus, Madrid, 1990.
  • HERNANDO, A., Agriculturas y campesinas en las primeras sociedades productoras. En Isabel Morant (Dir): Historia de las Mujeres en España y América Latina. El mundo Moderno. Tomo II, Cátedra, Madrid, 2005. (Formato Electrónico).
  • HARRIS, MARVIN, Antropología Cultural, Alianza, Madrid, 1990.
  • PHILLIP KOTTAK, C., Antropología Cultural, McGraw Hill Interamericana, Madrid, 2002.
  • ROSA CUBO, C., VAL VALDIVIESO, M. I, TOMÁS PÉREZ, M., DUEÑAS CEPEDA, M. J.,  La historia de las mujeres: una revisión historiográfica. Valladolid, 2004.
  • TUBERT, S., Del sexo al género: los equívocos de un concepto, Feminismos, Cátedra, Madrid, 2003.
  • VARIOS AUTORES, Enciclopedia Santillana: datos, hechos y nombres imprescindibles, Santillana, Madrid, 2001.
  • VARIOS AUTORES, La Enciclopedia. (Tomo I). Salvat Editores/Mediasat Group. Madrid, 2003.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Los estudios de género en Antropología (11)

Centrándonos en cuestiones más terrenales, Malinovski observó que las mujeres que viven en el lugar en el que se criaron detentan más poder. Este fenómeno se conoce con el nombre de matrilocalidad y suele darse en las sociedades de horticultores, donde el consumo de recursos por parte de la población no es tan alto y, por consiguiente, los conflictos bélicos no son tan frecuentes (un rasgo, por otro lado, típico en estas sociedades). Al no poder constituir un grupo homogéneo, los hombres se ven así dispersados en detrimento de las mujeres, las cuales se convierten en la base de la organización social. De hecho, en estas sociedades la transmisión de las tierras de cultivo está ligada a la herencia femenina. Tenemos constancia de que en algunas tribus de Malasia (y en especial, los minangkabau) es un consejo de ancianas el que se encarga de tomar las decisiones cruciales para el poblado.

Encontramos otro caso de matrilocalidad entre los indios iroqueses. Lewis Morgan realizó varios estudios sobre la organización social de estas tribus (ampliados varios años después por Brown), cuyas mujeres se encargaban del control de la economía, especialmente de la producción y distribución de los alimentos; heredaban las tierras de manos de sus madres, un característica propia de los grupos matrilineales; y limitaban el acceso a los hombres a la casa comunal, el principal punto de encuentro de esta cultura. Es cierto que, al ser los varones los que se encargaban de las decisiones políticas, puede parecer que el poder real de las mujeres no era tal, pero sí es cierto que ellas eran las encargadas de elegir y deponer a los líderes que hablarían en nombre del poblado frente a otras tribus hermanas. Los hombres combatían sí, pero la decisión de ir a la guerra e iniciar conversaciones de paz estaba en manos de las mujeres.

La matrifocalidad (frecuente en el norte de África, Indonesia y el Caribe) también rompe con el monopolio social ejercido por los hombres. En este caso, nos encontramos con un sistema que, aprovechando la ausencia del varón, permite a las mujeres tomarse ciertas libertades políticas y económicas, lo que les permite atravesar la barrera de lo privado y relacionarse con su entorno. Así, mientras los hombres se encuentran fuera guerreando o comerciando con los pueblos vecinos, las mujeres se ocupan de la red de producción y distribución locales.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Los estudios de género en Antropología (10)

Lo que sí está claro es que la situación de las mujeres en diferentes sociedades (ya sean tribales o industrializadas) es en ocasiones muy difícil, viéndose sometida ya no solo al papel de mercancía o al ostracismo social, sino también a la violencia de sus compañeros masculinos, consolidando así el papel represor del patriarcado. Es precisamente en el seno de este sistema donde la estratificación de género es mayor y las diferencias entre lo público y lo privado se acentúan.

3.2 Nociones sobre el matriarcado: género y poder.

No hay datos creíbles que nos confirmen la existencia de una sociedad matriarcal, del mismo modo que tampoco hay fuentes que nos digan lo contrario. No obstante, y teniendo en cuenta que la mayoría de las sociedades cazadoras-recolectoras actuales se rigen por un sistema de patriarcado, todo nos lleva a pensar que este último modelo ha sido el que siempre ha acompañado a la Humanidad. El hecho de que los primates más cercanos al ser humano se guíen por este sistema nos lleva a la misma conclusión.
Antropólogos como Malinovski sugieren la existencia de un matriarcado primitivo. Otros como Bachofen sostienen que la existencia de este poder femenino habría que encontrarlo en la mitología clásica. El hecho de que varias entidades del panteón griego sean femeninas sugiere que en su momento existió una sociedad en la que las mujeres tuvieron el poder. No obstante, habría que plantearse cómo y cuándo las mujeres perdieron estas funciones, dado que si las perdieron fue porque no estaban capacitadas para ejercitarlas, lo que legitimaría el poder masculino.

Así, Bachofen también se centra en el análisis de la iconografía religiosa de algunas culturas, en la que se anteponen determinados elementos masculinos (sol, vida, luz...) a los femeninos (luna, muerte, oscuridad...). Sin embargo, y según los estudiosos del género, de nuevo nuestro autor se equivoca en sus apreciaciones, dado que la mayoría de los iconos relacionados con la feminidad tienen connotaciones negativas (algo característico de las sociedad patriarcales), convirtiendo a lo femenino en algo que resulta peligroso y a evitar.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Los estudios de género en Antropología (9)

Pese a todo, las tesis de Chodorow encontraron continuidad en los trabajos de Michelle Rosaldo y sus estudios sobre la tribu de los ilongotes. Para Rosaldo, las mujeres han sido relegadas al mundo privado debido a la maternidad, lo que les imposibilitaría situarse a la par que sus compañeros varones al no llevar estos la carga de la crianza de los hijos. Por su parte, los hombres pasan la mayor tiempo fuera del poblado realizando viajes y expediciones. Teniendo en cuenta el valor que los ilongotes dan al conocimiento del exterior, es lógico pensar que su prestigio y poder sean el principal motivo por el que el rol del hombre está más valorado en esta cultura.

Rosaldo continúa la línea propuesta por Chodorow, al afirmar que la educación juega un importante papel a la hora de distribuir tales roles (al ámbito doméstico/femenino se le antepone el público/masculino). Sin embargo, sus postulados plantean varios problemas. Ubicar a las mujeres en el ámbito de lo doméstico nos llevaría a suponer que tal posición las situaría en un plano natural, dado que los hombres tendrían que alejarse de dicho plano y luchar por hacerse un hueco en el mundo cultural de los varones. En otras palabras: situar a la mujer en la esfera doméstica sería reconocer que ese es su lugar en el orden natural de las cosas. En lo que respecta a la posición de los hombres, los plateamientos de Rosaldo son bastante generalistas, dado que la acumulación del prestigio que obtienen en el exterior no tiene que estar ligado al poder político. 

La asociación de la mujer con la Naturaleza vuelve a llevarnos de nuevo del peso que tienen las variables biológicas y culturales en la construcción del género. La antropóloga Sherry Ortner atribuyó a la Naturaleza un valor femenino y a la Cultura un valor masculino, siendo esta última la que domina sobre la primera. Del mismo modo que había pasado con las mujeres, la Naturaleza también ha sido devaluada y oprimida. Los planteamientos de Ortner han tenido repercusión en el ecofeminismo, idea que considera que la reproducción es algo natural y que, a diferencia de la cultura, no va más allá de la naturaleza animal. Ahora bien, es preciso recordar que la caza es también una actividad natural (los animales cazan y se reproducen) lo que no ha impedido que esta actividad se encuentre más valorada que la reproductora.

Ahora bien, la Antropología no es una disciplina que trabaje con datos homogéneos y exactos, dado que, como hemos visto, cada sociedad tiene sus propias particularidades. Y el género no escapa a estas diferencias. El feminismo del Tercer Mundo ha aportado a la Antropología nuevas visiones tratan de zafarse del etnocentrismo y al carácter homogéneo de la cultura occidental, entre los que cabe destacar los trabajos de Henrietta L. Moore. Moore critica el feminismo occidental y su marcado etnocentrismo. Las teorías unificadoras no pueden aplicarse por igual a diferentes sociedades, puesto que la concepción de poder y status cambian de una a otra. No pueden aplicarse reglas universales a un colectivo, el de las mujeres, que es evidentemente heterogéneo (no es lo mismo la situación de una mujer sudanesa que el de una mujer norteamericana).

viernes, 18 de septiembre de 2015

Hollowland (Amanda Hocking)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Hollowland
  • Autor: Amanda Hocking
  • Género: Novela 
  • Plataforma / Editorial: -
  • Precio: -
  • Número de páginas: 814 (PDF en letra grande)
¡Hola, guarras! ¿Sabéis de qué va esta entrada, verdad? ¡Efectivamente! ¡Lo hemos conseguido! Después de algo más de dos semanas, he conseguido cumplir el reto de haberme comido, una a una y sin anestesia, las diez novelas de temática zombie que formaban parte de mi “Zombie Summer”, “Summer Zombie” o como cojones se escriba. ¿No es maravilloso? Me gustaría decir que es algo que no se ha hecho nunca en la historia de Internet y que hasta el mismísimo Rey ha interrumpido sus vacaciones en Ibiza (véase cómo no he hecho ningún chiste sobre la Familia Real, que no está el horno para bollos) para llamarme por teléfono y felicitarme, pero me da en la nariz que a nadie le importa mi gran hazaña. De hecho, ahora mismo me remuerde la conciencia haberle dedicado la mitad de mis vacaciones a esta chorrada, teniendo tantas cosas por hacer,  la mitad de las campañas del “Age of Empires” sin terminar y dos asignaturas de la carrera para septiembre. Pero todo sea por vosotros, sucios lectores.

Terminamos el desafío con “Hollowland”, una novela con una portada digna de que te quemen los ojos con dos hierros al rojo vivo. No quiero parecer machista, pero tiene huevos que los libros escritos por mujeres tengan portadas tan cursis y delicadas (sí, vale, luego también tenemos a Nicholas Sparks, pero ese ya venía defectuoso de fábrica). El caso es que me sorprende cómo las novelas de zombies escritas por tíos tienen una portada salvaje y sanguinolenta, con zombies desdentados y pasados de fecha, carreteras que no conducen a ninguna parte, paisajes abandonados... Mientras que los editores deciden rebajar un poco el tono cuando la autora es una mujer, como si eso fuese a espantar al público femenino y ellas no disfrutarán también de una buena carnicería. Como aprendiz de especialista en relaciones de género y autor de un par de ponencias sobre el tema a las que no asistió ni mi madre, debo decir que no creo que ese sea el camino más acertado para conseguir la equidad sexual. De hecho, me sorprende ver que es un asunto del que nadie habla.

A todo, ¿qué coño tiene la tía de la portada en la mano? Parece una escopeta, pero tiene como unos correajes en la parte inferior. ¿No será...? ¡Bluargh!

El negocio de los consoladores lésbicos triunfa en pleno Apocalipsis.

Debo decir que novela me ha sorprendido muy gratamente. Ojo, he dicho que me ha sorprendido, no que me haya gustado niveles orgásmicos. Al margen de la calidad del libro, y por lo que he leído de la autora, todo parece indicar que Hocking es una escritora amateur de cierto éxito en Estados Unidos... O al menos es lo que deduzco al leer su biografía, la cual aparece justo al final del PDF. Justo en el último párrafo del texto, Hocking pone a disposición de los lectores tanto su Facebook como su Twitter para que le hagan llegar sus impresiones. Su popularidad es tal que varias de sus obras han sido traducidas al castellano. En el caso de “Hollowland”, la traducción ha corrido a cargo de la web mexicana “Zombie Geeks”. Personalmente, debo felicitar a la autora por haber conseguido que sus novelas hayan sido capaces de traspasar fronteras, lo cual no es nada fácil. Aun cuando existe la posibilidad de que la traducción se haya realizado sin su consentimiento, es reconfortante ver cómo tu obra ha despertado el suficiente interés para que alguien se haya molestado en sacar una versión en otro idioma.

Con respecto a la trama, la novela tiene momentos muy interesantes. La historia nos cuenta las desventuras de la joven Remy, una chica que se encuentra en un centro de seguridad construido por el Gobierno para albergar a los supervivientes de un virus zombie (que en esta ocasión, vuelve a ser una nueva cepa de la rabia). El complejo sufre un asalto por parte de los infectados y Remy se ve obligada a huir. Al descubrir que su hermano pequeño ha sido evacuado del campamento, nuestra heroína decide recorrer el país con la finalidad de dar con él, puesto que el chaval podría albergar en su interior la clave para salvar lo que queda de la Humanidad.

El argumento es típico del género, con sus defectos y sus virtudes. Como ya he dicho en anteriores entradas, no le podemos pedir más. Ahora bien, sí me gustaría exponer aquellos puntos que me han dejado un poco de fuera de juego.

En primer lugar, si los zombies se matan entre ellos (“Los zombis tendían a atacarse y comerse unos a otros, por lo que estaban cubiertos de magulladuras, arañones, y marcas de mordiscos”) y no razonan (“Al día siguiente de ser infectado, las personas comienzan a tener los síntomas. Dolor de cabeza, fiebre, náuseas. Luego empiezan a alucinar y se vuelven paranoicos y agresivos. En tres días, están enojados y violentos incapaces de algún pensamiento racional”)... ¿por qué persiguen a los humanos? Es más, ¿cómo se las arreglan para atacar juntos los centros de cuarentena? A lo largo de la historia nos dan a entender que los bichos van evolucionando hasta ser capaces de detectar la presencia humana. Cuantas más personas haya en un lugar, más zombies se concentrarán. Yo no sé vosotros, pero a mí la explicación no me convence. Pienso que la autora ha dejado este tema al azar,  puesto que lo que buscan los lectores (y más los lectores jóvenes, que son el público objetivo de la novela) son escenas de acción y peligro, aventuras en definitiva. De haberse profundizado más en este apartado, seguramente la novela habría salido algo más técnica y mucho más sesuda. 

Sobre cómo una adolescente es capaz de derrotar a una horda de zombies empuñando la rodilla de un muerto como si de un bate de béisbol se tratase y el Ejército de Estados Unidos, con toda su capacidad, esté contra las cuerdas, no me voy a pronunciar, puesto que volveríamos otra vez a lo mismo de otras entradas. En fin, qué le vamos a hacer. Esto es ficción... Supongo que en la segunda parte nos encontraremos con más detalles al respecto... o no.

La trama tiene también algunos agujeros negros bastante gordos. ¿Qué clase de seguridad tienen en el área de cuarentena que, el niño que se supone que tiene la cura para el virus, no está vigilado por cámaras de seguridad? Es más, ¿cómo es posible que alguien que solo lleva un par de días en el campamento (lo digo por el tal Blue) ya tenga acceso a niveles de seguridad tan elevados? Y sigo, ¿cómo es posible que, después de estar en los barracones de cuarentena, ni siquiera sometan a los supervivientes a un chequeo médico obligatorio? La cosa, como bien dice uno de los personajes, no es que se infecten por una mordedura de un zombie, sino que contagien al resto del campamento con cualquier otra enfermedad.

Una de las cosas que más me han reventado de la novela es el personaje protagonista. Es de lo más antipático y áspero que me han tirado a la cara. Es imposible empatizar con él. No tiene nada de malo ser duro (al contrario, me alegro de que el personaje no sea la clásica dama en apuros), pero es que la tía no se permite un solo momento de descanso. Su empeño por parecer más masculina de lo que es llega a resultar bastante irritante. En algunas escenas es como tuviese envidia de pene (lo de cuando se intenta meter dentro del recinto militar es de risa, en plan “No quiero que ningún hombre me toque”. Por Dios...). El hecho de que el personaje no flaquee y se comporte así lo convierte, precisamente, en un estereotipo. Y de los peores que puede haber. De verdad, se comporta como una zorra histérica a la que habría que abofetear para que se le pasara el cabreo. Por otro lado, ¿quién coño la ha nombrado líder? Remy (vaya con el nombrecito también...) nunca está contenta con nada. La tangana que montan cuando se quedan sin gasolina en mitad del desierto es de antología. Es como si fuera un princesita insolente que siempre quiere llevar la iniciativa. Repito: esto no tiene nada de malo, pero el personaje bordea tanto el tópico que se hace insoportable para el lector. Algo tan tonto como decir que Ripley no es una mascota (cuando en el fondo lo es) reduce al personaje a la misma categoría que la tía esa con cara de asco que protagonizaba la saga “Crepúsculo”.

Más cosas: ¿qué problema tiene la protagonista con Lazlo al principio de la historia? Estoy de acuerdo en que el tío no es una lumbrera. pero nadie se merece que le hablen así. La relación de antipatía que tienen ambos personajes es artificial. Simplemente a la “prota” le cae mal y ya está. No lo entiendo. Gracias a este tipo de actitudes, no solo deseamos que Remy se despeñe por un barranco, sino que una horda de zombies viole su cadáver luego. Y sí, soy consciente de la forma en la que acabarán después, pero esa antipatía inicial me parece que está completamente fuera de lugar. Tengo la sensación de que la autora elaboró toda esa “farsa” para construir posteriormente lo que sería uno de los ejes principales de la historia. Por otro lado, para tener diecinueve años, Remy se comporta de forma muy inmadura. ¿Por qué discute tanto con Harlow? ¡Por Dios! ¿Qué sentido tiene que una cría de trece años discuta con una mujer de diecinueve? No es serio. ¿Y a qué coño viene ese complejo de “Madre Coraje”?  Joder, entiendo que no le guste que el hermano esté haciendo las veces de rata de laboratorio, pero los argumentos que esgrime ante el médico que la descubre bordean lo risible. Creo que ni la actitud de los científicos ni la de los protagonistas es en absoluto creíble (dentro de la credibilidad que pueden tener las historias de este tipo, por supuesto, no vaya a haber alguien por ahí que me diga que le exijo demasiado al género).

Para terminar, y con respecto a la traducción, es loable el empeño que ha habido para acercar la obra de Hocking al público hispano, pero el trabajo es muy mejorable. Hay muchísimas faltas de ortografía que nos sacan de la historia a las primeras de cambio (por ahí he visto un “valla” por “vaya” que hace daño a la vista). Faltan acentos donde tiene que haberlos, errores de sintaxis y de concordancia, palabras que ni siquiera existen, fallos ortotipográficos (lo que me lleva a pensar que quienes lo hicieron ni siquiera se molestaron en pasar el corrector de Word)... Incluso hay traducciones literales, puesto que el personaje de Blue pasa a llamarse “Azul” en algunas páginas. Me consta que el trabajo de los traductores es duro (de ahí que se repartan los capítulos para trabajar más rápido) y desinteresado, pero uno siempre espera que el resultado sea el correcto. Solo espero que las notas a pie de página sean cosa de la traducción y no de la autora, porque solo demostraría dos cosas: 1) sus ganas de hacerse la importante y 2) la poca cultura general que tienen los jóvenes en Estados Unidos, porque molestarse en explicarnos quiénes son los Monty Phyton o de qué va “Mad Max” tiene tela.

A todo esto, no me gustaría terminar sin señalar que la autora parece un cruce entre mi admirada Aubrey James (¡Oh, Aubrey! ¡Algún día serás mía!) y la mujer de Íker Jiménez. Es más, casi diría que es Aubrey James después de haberse hartado a bollos. Decididamente, algo no funciona bien en mi jodida cabeza.

Los estudios de género en Antropología (8)

Este reparto de papeles también fue incorporado al estudio de los antepasados del ser humano. Durante los años 70, y coincidiendo con el desarrollo de las ideas feministas, se propuso la idea de que las habilidades intelectuales del hombre se desarrollaron conforme la caza se iba convirtiendo en un sector estratégico (recordemos que, fruto de esta actividad, podría haber surgido la planificación de estrategias de caza y, por ende, la comunicación). Mientras los hombres se aplicaban a esta labor con ahínco (Teoría del Hombre Cazador), las mujeres permanecían en los campamentos al cuidado de los niños y responsabilizándose de otras tareas (como las ligadas a la recolección), obligaciones que que no precisaban de un desarrollo cultural, sino que ya eran innatas (es decir, naturales) en el ser humano (1).
La antropóloga Sally Linton se mostró crítica con esta idea. La recolección era una labor casi tan importante como la caza para la subsistencia de estos grupos (al menos si tenemos en cuenta que los alimentos recolectados formaban parte exclusiva de la dieta de estas sociedades) y con el total de lo recolectado las mujeres podían alimentar sin ningún problema a sus hijos. Por otro lado, sugirió que para la realización de esta tarea se precisaba de conocimientos previos (geográficos, climáticos, botánicos...), así como de una gran capacidad planificadora y, sobre todo, de un transmisión cultural (enseñanza). Al mismo tiempo planteó que los objetos encontrados en los yacimientos no tenían que ser precisamente armas, sino artefactos destinados a la recolección y el cuidado de los bebés. Linton señaló que la aparición del lenguaje y la comunicación debieron ser anteriores a la caza mayor, dado que estas expediciones obligaban a los cazadores a pasar una gran parte de tiempo fuera del asentamiento, lo que les habría obligado a desarrollar un lenguaje que les permitiese expresar cuándo regresarían o a qué peligros podría enfrentarse el poblado mientras ellos estuviesen fuera.

Nancy Chodorow plantea una solución psicoanalítica de la subordinación universal. Mientras que las niñas tienen como modelo de referencia a la madre (la cual se encarga del cuidado de la prole), los niños hacen lo propio con su padre (el cual, como hemos visto, pasa una buena parte de su vida fuera de la casa) al no poder hacerlo con la madre. Cuando llega el momento en el que ambos se convierten en adultos y empiezan a relacionarse socialmente, vemos cómo las mujeres se encuentran en un plano inferior con respecto a los hombres, dado que mientras a ellas se les ha enseñado a dar afecto emocional y a necesitarlo, ellos, por su parte, son distantes y autónomos. No obstante, esta explicación no termina de convencer a los antropólogos, puesto que en varias sociedades el papel de los hombres en la educación de los niños no se reduce a un plano pasivo. 
_________________________
1. No obstante, algunos estudios ratifican que la mujer en época arcaica cazaba. Los estudios basados en las nuevas teorías antropológicas y de culturas primitivas ponen de manifiesto que las mujeres cazaban desde la Prehistoria. Esto queda corroborado por el estudio de sociedades primitivas en las que se observa que la mujer caza. Todos estos testimonios informan que las mujeres en época arcaica cazaban y tenían un papel económico en la sociedad, cuando en el Paleolítico la caza aún cubría las necesidades alimenticias de la sociedad y era la mujer la que se preocupaba en exclusiva de dar de comer a sus hijos: la mujer cazaba, cuando los varones cumplían un papel subsidiario.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Aurora (César Blanco Castro)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Aurora
  • Autor: César Blanco Castro
  • Género: Novela Corta
  • Plataforma / Editorial: Bubok
  • Precio: -
  • Número de páginas: 308 (PDF en letra grande)
SINOPSIS:

Iba a ser un fin de semana de celebración para Aurora y sus amigas, pero el destino quiso que estuvieran en Riaño, uno de los lugares en los que la organización terrorista “Tierra y Libertad” comenzó un brutal ataque en el que la gente moría y volvía a la vida para sembrar el terror. Habrás visto y leído muchas historias de zombis, pero seguro que esta no te dejará indiferente.

CRÍTICA:

La novela está muy mal escrita, lo siento. No digo que detrás de ella no haya habido un gran esfuerzo y muchísima ilusión, pero tanto la trama como el estilo del autor dejan mucho que desear. También soy consciente de que es una obra primeriza y que, con toda probabilidad, César escribe únicamente por afición (al igual que otros tantos autores entre los que me incluyo) y que no pretende ganarse la vida con esto. Es por eso que hacer una crítica exhaustiva por mi parte sería, a todas luces, improcedente. No obstante, sí me gustaría enumerar aquellos aspectos que, en mi opinión, podrían mejorarse. Espero que mis indicaciones le sean útiles al autor de cara a mejorar sus textos.

1) La trama es inconsistente. No entiendo por qué un grupo de extrema izquierda quiere liberar un virus zombie. Vale, comprendo que el asunto va de acabar con el capitalismo, pero las aspiraciones de “Tierra y Libertad” son más apocalípticas que otra cosa. De nada servirá destruir el capitalismo si el virus no distingue entre “comunistas y burgueses”. En todo caso, su actitud recuerda más al de una secta de cristianos fundamentalistas que al de un grupo político.

2) Los personajes no es que sean planos, es que ni siquiera están desarrollados. Creo que este es uno de los aspectos más negativos de la novela. Aurora se comporta de forma errática. Tan pronto llora como ríe (las conversaciones que tiene con su madre después de haber visto docenas de muertos son surrealistas). Tenemos una escena en la que mata por error a una niña pensando que es un zombie. Pues bien, apenas han pasado dos páginas cuando ya se ha olvidado del asunto. El temor a que los niños que iban con ella la descubran es casi infantil. Además, ¿por qué los niños (y en especial el hermano de la niña asesinada) se olvidan tan pronto de su amiga? Después de haber visto en vivo y en directo una decapitación, es de suponer que estarían aterrorizados. Por otra parte, la relación existente entre Aurora y Gemma es incomprensible. Si a mí me abandonasen en mitad de un pueblo lleno de zombies, os aseguro que mi último objetivo en la vida sería la de vengarme de esa persona, no pegarle un puñetazo y luego hacer como si nada hubiera pasado (de hecho hasta llegan a ir a misa juntas). Tampoco entiendo el papel que juega Javier Monteso. De trabajar como telefonista en Emergencias pasa a ser un militar de alto rango y un científico de fama mundial. Por otro lado, se nos dan datos innecesarios sobre la familia de Aurora: hermanos, primos, tíos... ¿por qué darnos tanta información si prácticamente no van a tener un papel relevante en la trama?

3) Teniendo en cuenta lo que he comentado de los personajes, veo que en la novela se producen situaciones muy extrañas. En primer lugar, el asesinato de las amigas de Aurora sucede tan rápido que no sabemos lo que ocurre. De hecho, pienso que el crimen no nos impacta tanto al no tener casi ninguna referencia de ellas. Si el autor hubiese abierto la novela contándonos un poco la relación que tienen todas las amigas y nos las hubiese presentado una por una, igual les habríamos cogido algo de cariño. Por otra parte, aunque el suicidio de Nelken está justificado por los remordimientos, la escena en la que ejecuta a sus hijos (¡Ah! ¿Pero es que los tenía?) es muy confusa. En mi opinión, creo que César empieza a saco con la historia, sin darle al lector la oportunidad de situarse y saber dónde está. Hay otra escena que me chirría bastante: el pueblo de la tía de Aurora está en cuarentena, puesto que se han visto algunos zombies deambulando por la zona. Hasta aquí todo bien. El problema está en cómo se comporta Aurora, puesto que se ofrece a ir a comprar el pan (y esto es literal) como si nada. Vamos a ver, ¿no es una locura hacer eso sabiendo que hay zombies sueltos por la calle y que te pueden matar? Seamos serios.

4) El marcado conservadurismo primario del autor le pesa bastante a la trama. No entiendo por qué, ya casi al final, aparecen unas defensoras del aborto diciendo que hay que proteger a los zombies. Cada cual puede tener la ideología que crea conveniente, pero pienso que hay que poner cada cosa en su debido contexto.

5) Repetición de recursos y frases que nos dejan un poco descolocados. No tiene nada de malo que la protagonista se santigüe. El problema está en que el autor nos lo diga cada dos por tres. Cuando Aurora decapita a la niña, la palabra “cría” se repite al menos una docena de veces. No quiero ser ofensivo, pero la narración transmite una preocupante pobreza lingüística.

6) No hay muchas faltas de ortografía, pero sí se echan en falta algunos acentos allí donde son necesarios. También faltan muchas comas, lo que dificulta la tarea del lector a la hora de darle una entonación adecuada al texto.

CONCLUSIÓN:

Más que una novela, parece un borrador. De hecho, no puedo evitar pensar que la historia está escrita con algo de desidia. Todo es muy esquemático y simple. Es como si el autor hubiese puesto a disposición del público los bocetos de la historia. Da la sensación de que el conjunto final aparece inacabado, como si todavía faltasen aspectos que rellenar. La historia en sí no se diferencia mucho de las que han formado parte del “Desafío Zombie”, pero da tantos tumbos que seguirla se hace muy cuesta arriba. Las motivaciones de los personajes no están del todo claras y su comportamiento es, en ocasiones, incomprensible. Hay escenas que valen lo suyo (el hecho de que los zombies “lloren” no deja de resultar interesante y perturbador), pero están tan mal contadas que apenas impresionan. El lenguaje y el tono utilizados a veces bordean lo infantil. Valoro de forma positiva la ausencia de faltas de ortografía, pero hay errores muy graves a la hora de distribuir los signos de puntuación. Desde luego, la historia no deja indiferente a nadie, pero no en el sentido en el que César esperaba. Creo que, si el autor confía en el proyecto, debería de someterlo a un concienzudo trabajo de corrección (principalmente de estilo) porque dudo mucho que en las condiciones actuales consiga llamar la atención de cualquier lector.

Los estudios de género en Antropología (7)

El factor clave a tener en cuenta, para acercarnos a la realidad social del pasado, es el trabajo y la objetividad de las condiciones de vida, de sujetos y colectivos. El trabajo modifica la realidad y crea la vida social ya que este, constituye la aportación que todo sujeto (ya sea hombre o mujer) realiza para la continuidad de cualquier realidad social. Sin el trabajo no existe la sociedad. Pero el trabajo es también un esfuerzo que solo se ve compensado en la medida en que los sujetos participan de lo producido. Porque mientras el trabajo en la producción-reproducción es siempre social, el consumo-uso de lo producido beneficia de manera individual.

Que el trabajo sea realizado en condiciones de igualdad es una expectativa utópica, debido a que las condiciones de formación de cada sujeto, sus capacidades, cualidades y limitaciones no son idénticas. Entre hombres y mujeres podemos encontrar diferencias biológicas claramente marcadas. El hecho de que la mujer sea capaz de dar a luz ya supone una diferencia con respecto al hombre, quien debe compensar esta actividad realizando otros tareas. Teniendo en cuenta que esas tareas son productivas y tienen una retribución económica (algo imprescindible para el avance de la sociedad), nos encontramos con una situación en la que el papel de la mujer como madre queda abiertamente infravalorado.

Aquello que se considera diferente a las ideas establecidas tiende a ser silenciado y desvalorizado, lo que quizá podría explicar el por qué las actividades realizadas por las mujeres (madres, amas de casa, entre otros), pese a ser necesarias, dejan de ser socialmente productivas. En ese momento es cuando las diferencias entre hombres y mujeres se transforman, en manos del patriarcado, “en un vehículo de discriminación, insolidaridad y germen de la explotación entre sexos”.

Conforme una sociedad se hace más sedentaria, más se tiende hacia la estratificación. Kottak pone como ejemplo el caso de los ju/'hoansi, una tribu en la que ambos sexos contribuían a la economía del poblado de forma medianamente igualitaria. Citando los trabajos de la antropóloga Patricia Harper, Kottak sostiene que cuando los ju/'hoansi abrazaron el sedentarismo y se integraron en la civilización, su sociedad comenzó a experimentar algunos cambios: conforme los hombres pasaban más tiempo fuera del hogar, las mujeres se encargaban del cuidado de los niños y de las tareas domésticas, delimitando así las esferas pública y privada de cada uno.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Los estudios de género en Antropología (6)

Aplicado a nuestra disciplina, el concepto de género trata de explicarnos por qué las mujeres han estado subordinadas a los hombres en determinados momentos de la Historia (jerarquía de género) y como estas estructuras han podido mantenerse (género y poder). Salvando las distancias, casi podríamos decir que la visión de la Historia según los partidarios de la escuela del género es como una visión feminista del materialismo histórico, puesto que analiza las jerarquías que se forman entre hombres y mujeres. Del mismo modo que el materialismo trabaja con las relaciones entre opresores y oprimidos (las clases sociales), los estudios de género se mueven en torno a las relaciones entre ambos sexos. El género, por lo tanto, era entendido como un elemento central en la construcción y la legitimación de las clases sociales (Aresti, 2006).

Las desigualdades entre colectivos existen, pero las clases beneficiadas las utilizan para justificar realidades que nada tienen que ver con esas diferencias Por lo tanto, deberíamos afirmar que las diferencias/desigualdades sociales existen, pero solo cuando hay explotación entre grupos. Cuando se aprecian dichas desigualdades, deberían señalarse en qué consisten, y no limitarse a constatar o a describir las diferencias.

Un principio básico de toda aproximación arqueológica es el análisis de las similitudes y diferencias en la materialidad social documentada. Una vez establecidas estas, el problema es qué hacer con las pautas normales porque resulta evidente que si los productos sociales son desiguales, la realidad social también, mientras que el problema será establecer en que consiste la desigualdad. 

Para el estudio de las mujeres en la Prehistoria, desde Arqueología Social, se dan a las diferencias de la materialidad un significado específico, sea grande o pequeño, central o periférico, se elevan al nivel de pautas para explicar que las desigualdades tienen una explicación en otro lugar.

martes, 15 de septiembre de 2015

Degeneración (David Pardo)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Degeneración
  • Autor: David Pardo
  • Género: Relato breve / Novela Corta
  • Plataforma / Editorial: Amazon
  • Precio: -
  • Número de páginas: 137 (PDF en letra grande)
“AMANECER PALURDO” (CON TODO EL CARIÑO...)

Después del tremendo del esfuerzo que me supuso leer “Antídoto”, siempre es agradable encontrarse con algo como “Degeneración”, un texto bastante breve (de hecho, no me atrevo a calificarlo de novela), simple (en el buen sentido de la palabra, por supuesto) y con una sana dosis de malos sentimientos. De nuevo los muertos vuelven a levantarse de sus tumbas y España se convierte en un campo de batalla en el que todo está perdido. Y si en Madrid o Barcelona las cosas van de mal en peor, en pueblos como Navarrés solo sobreviven los más fuertes... y los más locos. Tal es el caso del anónimo protagonista de esta historia, cuyo principal objetivo será proteger a su familia de los zombies. Pero estos no serán el único problema al que deberá enfrentarse, puesto que los supervivientes que deambulan por las montañas son todavía más peligrosos que los muertos vivientes. Y por si todo esto no fuera suficiente, nuestro héroe descubre que el peor enemigo al que debe combatir no es otro que él mismo.

Desde luego, al relato el título le va que ni pintado. Debo reconocer que, pese a los tópicos que nos ofrece y a lo gratuito de algunas escenas, me ha parecido una historia muy bien planteada, sin otra pretensión que la de entretenernos y hacernos pasar un agradable mal rato. El texto, como he dicho, es muy breve y se lee en un suspiro, lo que me anima a valorarlo positivamente. De hecho, me encanta el tono radiofónico que tiene. Es perfecto. David no se detiene a contarnos ni los orígenes de la pandemia, ni cómo esta se propaga por el mundo ni cómo las ciudades son abandonadas. “Degeneración” es materia pura y dura. Nada más. Ya a las pocas páginas oímos cómo suena el primer disparo. No hay lugar para una ambientación tétrica ni para descripciones inútiles. Si los suegros quieren irse a un campamento del Ejército porque piensan que allí estarán más seguros, allá ellos. El tiempo apremia y los muertos pueden llamar a nuestra puerta en busca de comida. Así de simple.

Pese al dramático desarrollo que tiene la historia, debo reconocer que no podía evitar sonreír ante algunas escenas por la enorme mala baba de la que hacía gala el protagonista (el atropello del profesor y la frase de peli chunga que suelta el prota tras matarlo son de antología). Es una pena que ese toque casi chulesco se vaya diluyendo conforme nos vamos metiendo en harina. De la erección que siente nuestro “héroe” al tocar un arma pasamos a otra que no es precisamente muy honesta. También es una lástima que la historia se tome demasiado en serio a sí misma, puesto que pienso que podría haber salido algo muy divertido de aquí (aparte que el tono del comienzo no me sugiere que vaya a tener un final tan amargo). No obstante, me ha parecido muy interesante que el autor se haya detenido en mostrarnos los motivos por los que a un superviviente se le puede ir la olla. Teniendo en cuenta que el género está repleto de héroes de cartón y antihéroes que son capaces de levantarse aun cuando les han pegado dos tiros, es de agradecer encontrarse con la historia de un tipo normal que ve cómo el mundo se desmorona ante el empuje de los zombies y la violencia de los vivos. Y sí, la historia es predecible a ratos, pero es que tampoco le podemos pedir más. Después de todo, David no podía haber encontrado un final mejor para su historia.

Pese a que me ha dejado un buen sabor de boca (con escenas crudas incluidas), debo reconocer que hay algunas cosas que no me terminan de convencer. Por ejemplo, ¿los zombies corren o son de esos de lo que se caen cada dos por tres? Los digo porque, si bien al principio de la historia, cuando se produce el primer ataque, los vemos correr por las calles de Madrid, durante el resto de la narración se moverán a paso de tortuga. Otra cosa, ¿de verdad existen en nuestro país tiendas de armas como la del amigo Bonifacio o es una licencia artística del autor? Porque me cuesta mucho creer que en España haya locales que vendan armas de gran calibre como en Yankilandia, aunque supongo que era necesario para el posterior desarrollo de la trama. ¿Cómo se origina la infección? ¿Los muertos se levantan y ya o es cosa de un virus? Lo digo por el caso de Severino, porque no es lo mismo que te muerda un zombie a que un muerto resucite sin venir a cuento. Por otra parte, ¿cómo es que el protagonista pudo escribir la historia si acabó de la forma en que acabó? Por muy escasos que sean sus momentos de lucidez, dudo mucho que hubiese sido capaz de sujetar correctamente un lápiz en su estado. Para buen entendedor...

CONCLUSIÓN:

A David no se le puede reprochar que vaya al grano. En mi opinión, creo que las historias de zombies deben ser tal y como él las plantea: simples, cortas y sin otra pretensión que la de entretener. Empeñarse, como hacen otros autores, en hacer una historia más larga no solo convierte a los protagonistas (en su mayoría, tipo normales) en superhéroes, sino que además puede resultar contraproducente para la credibilidad de la trama. En este caso, se nos ofrece una divertida y terrorífica dosis de mala leche que siempre suele venir muy bien. No hay tiempo para las explicaciones, lo que quizá contribuya a darle al relato un aire precipitado (sin que por ello el resultado se vea mal del todo). Algunas escenas ya están muy vistas, pero no quita que sean espeluznantes. Por otra parte, y aunque se haya convertido en un tópico como una casa, me agrada que los zombies no sean los malos de la función y, sobre todo, esa amarga visión que tiene el protagonista del género humano. Pese a que la lección ya la tenemos aprendida, a David en ningún momento se le ocurre sermonearnos. Personalmente, me ha agradado su poco esperanzadora visión del fin del mundo. Muy recomendable.

Los estudios de género en Antropología (5)

3.1 Los orígenes de la subordinación femenina y la estratificación del género. La investigación antropológica desde la óptica de las mujeres: diferentes perspectivas.

Han sido varios los autores los que han tratado de explicar el porqué de la subordinación femenina a sus compañeros masculinos. En fechas tan tempranas como el siglo XVIII Adam Smith afirmó que las relaciones económicas de poder son las que marcan las diferencias entre ambos sexos. Según Smith, cuanto mayor fuera el aporte económico de la mujer al matrimonio, menor sería su subordinación al marido y viceversa. Es posible realizar una extrapolación entre la teoría de Smith y las poblaciones forrajeras.

Algunos teóricos han afirmado que estos mismos roles económicos afectan a la estratificación del género. Hay investigaciones cuyos resultados nos dicen que si los aportes a la subsistencia de ambos sexos son similares, la jerarquización/estratificación será mucho menor. No ocurre lo mismo, en cambio, cuando la contribución es desigual. Es el caso de las sociedades que basan su economía en la caza. Sabemos que hay determinadas culturas que dan a esta actividad un carácter peligroso y aventurero que contribuye a aumentar el prestigio de quienes la practican (hombres en su mayoría), lo que les permite estar mejor valorados socialmente. Así, las sociedades con una base agrícola (ya sean recolectores, horticultores o agricultores) tienden a ser más igualitarias que las cazadoras, puesto que ambos sexos suelen encargarse de la recolección de estos recursos. Por otro lado, la igualdad también es mayor cuando las esferas pública y privada están más unidas. Mientras que en las sociedades estratificadas el ámbito público (política, comercio, caza, exploración...) se halla en poder de los hombres, la esfera privada o doméstica (como el cuidado de los niños por ejemplo) suele estar en manos de las mujeres. 

Lo que en la actualidad entendemos como igualdad se fundamenta en que todos los individuos tienen los mismos derechos. Básicamente todo aquel sujeto que forme parte de un colectivo debe estar en igualdad de derechos para poder participar en la vida política y social. Pero la realidad nos muestra, que los individuos que forman parte de las sociedades actuales, compiten para alcanzar diferentes objetivos, es decir, es una filosofía del ganador y el perdedor. Por este motivo, las explicaciones u opiniones siempre se individualizan, pasando por alto las condiciones sociales en las que ha vivido y a qué beneficios tiene acceso cada colectivo. En el caso que nos ocupa, ha habido una evidente desigualdad entre hombres y mujeres a lo largo de la Historia, siendo estas últimas las que han estado en una clara desventaja con respecto a sus compañeros.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Antídoto (Jeff Carlson)

 FICHA TÉCNICA:
  • Título: Antídoto
  • Autor: Jeff Carlson
  • Género: Novela
  • Plataforma / Editorial: -
  • Precio: -
  • Número de páginas: 1179 (PDF en letra grande)
Que a los estadounidenses les gusta más un fin del mundo que a un tonto un lápiz es algo que muchos ya sabíamos. Que les gusta verse como una nación vulnerable y frágil cuando en realidad pueden desintegrar un país entero al otro lado del planeta, también. Y que esta novela es una puta basura que debería convertirse en la medida universal de lo malo es algo que muchos aficionados a la lectura nos tendríamos que empezar a plantear.

“Antídoto” es la séptima novela (y probablemente última, porque ya no doy para más) que forma parte de mi particular “Desafío Zombie”... O lo sería de no ser porque en esta historia no aparecen zombies por ningún lado. Ni infectados, ni mutantes, ni devoradores de carne, ni nada. Cero. El único nexo de unión que tiene con otras obras del género es la pandemia que manda a tomar por saco a la civilización. El autor intentó mezclar los argumentos de “La carretera” y “Mensajero del futuro” con la esperanza de que le saliera algo mínimamente follable... Y lo que le salió fue una prostituta húngara de dos cabezas, voz estridente y una espesa costra de mierda en la raja a la que nadie en su sano juicio le pondría las manos encima. Así de mala es.

La historia nos habla de un experimento con nanotecnología que, como no podía ser de otra manera, termina por irse al traste y destruye la mitad del planeta. El virus afecta a cualquier animal de sangre caliente que esté por debajo de 3.000 metros de altitud. Los escasos supervivientes, así como sus respectos gobiernos, se ven obligados a retirarse a las zonas montañosas para sobrevivir. El Gobierno de Estados Unidos se refugia en las Montañas Rocosas, pero no tardan en surgir las primeras disensiones, estallando una guerra civil entre el Gobierno legítimo y los rebeldes. Mientras tanto, un grupo de sobrevivientes logran huir de la zona gubernamental con un prototipo de la vacuna para compartirla con el resto del mundo, algo que los legalistas no está dispuestos a permitir.

Que una novela sobre una segunda Guerra Civil Estadounidense sea un completo coñazo es imperdonable. Y esta novela es tan aburrida e insufrible como esos documentales que echan en Mega o en Energy contándote cómo se fabrica un puto puente colgante. Tanto, que hace parecer al @#$% de Murakami un genio de la literatura. Es más, este enorme montón de mierda de cuatro días ha sido de capaz de convertir a “Nueva York, Hora Z” en una obra maestra. Cualquier novela de zombies es un millón de veces preferible a leer semejante suplicio. Es como si te dieran a elegir entre mearte o cagarte encima. Sabes que las dos opciones son malas, pero una es peor que la otra. 

Todavía no hemos acabado el primer tercio de novela cuando ya estamos queriendo abandonarla, porque la historia no nos ofrece nada interesante. Los personajes son tremendamente ambiguos y juegan a un “Sí, pero no” que resulta desquiciante. No suelo ponerme de mala leche con un libro, pero la lectura de esta chorrada hizo que deseara salir a la calle a desollar gatitos. Hacia la mitad, ya solo deseaba violar ancianas... Y al llegar a la última página, sentí la imperiosa necesidad de meterle por el culo al autor todos y cada uno de los ejemplares de la primera edición. Y ahora mismo es cuando no puedo evitar cagarme en mí y en mi estúpida manía de no dejar un libro a medias, porque soy incapaz de alejarme del olor a mierda aun cuando me la ponen delante, en lugar de emplear el tiempo en cosas más útiles como descubrir una cura contra el cáncer o zurrármela delante del ordenador mientras veo porno. Este libro es como la Ley de Herodes. ¡ME CAGO EN SUS MUERTOS!

Leerse esta novela es como tragar mierda: deseas que se acabe cuanto antes, pero las paletadas de porquería siguen llegando en mayor número. En primer lugar, tengo la sensación de que se ha desperdiciado lo que podría haber sido una buena historia. Carlson se emperró en darle a su libro un aire profundo y solemne, pero descuidó la claridad y la emoción básicas que deben tener este tipo de relatos. La novela es tan aburrida y se hace tan cuesta arriba que terminarla resulta prácticamente imposible. El autor utiliza un tono tan serio y moralista que resulta inaguantable. No es, desde luego, una lectura ligera, pero carece del interés suficiente como para pasar por el enorme tormento que resulta leerla. Lo he dicho antes y lo repito: leer “Antídoto” es como atravesar a nado un río de mierda.

En cuanto a los personajes, es insufrible tragarse esa tensión sexual que tienen los protagonistas. Tan pronto quieren follar como hacer voto de castidad (lo de la caja de condones que Ruth coge de una farmacia abandonada es de chiste). Después también hay un triángulo amoroso que tiene de emocionante lo mismo que una carrera de caracoles... Es que... joder, en serio, qué ganas de darle una ostia a cada uno para quitarles tanta tontería. Por cierto, ya que estamos, os diré que los dos protas no acaban juntos: él se va con otra tipa que hay por ahí perdida y ella decide casarse con su trabajo para convertirse en leyenda o algo así, la verdad es que me trae si cuidado.

La subtrama de espionaje es inconsistente y confusa, hasta el punto de no tener ningún sentido. ¿Por qué los rusos y los chinos invaden Estados Unidos cuando tienen el poder suficiente para destruir a las naciones rivales que han ocupado sus zonas montañosas? Es estúpido, de la misma forma que es igual de subnormal que bombardeen la nueva capital de Estados Unidos con una superarma nuclear. ¿De qué coño les servirá asentarse en una zona más radioactiva que el cerebro de un tronista de “Hombres, mujeres y viceversa”? ¡NO TIENE SENTIDO! Pero lo peor es que el autor se empeña en demostrarnos que sí, que todo obedece a un complicadísimo plan de superviviencia y todas esas memeces.

Lo peor de todo es el trasfondo perverso de la historia, pues de nuevo América se convierte en el país que marcará la diferencia, el que echará al enemigo al mar y unificará el planeta bajo un reinado de paz y concordia, la llama de la antorcha que iluminará el mundo... Esta novela no solo es mala y produce cáncer, sino que además es ODIOSAMENTE YANKI.

Y luego está el estilo del autor, amante de meter en la historia elementos y personajes de los que el lector no tiene ni idea pero que el tío introduce en la trama porque sí, porque los personajes habían tenido una vida antes de escapar de las Rocosas y no había que dejar nada al azar. El resultado es que hay tramos en los que no tenemos ni idea de lo que está pasando, presentándonos a personajes que parecen que van a ser decisivos pero que luego se dedican a pintar la mona o que bien salen de la historia como si nada. Por otra parte, gracias a esta novela me ha quedado claro que las hormigas y los escarabajos son enemigos formidables. A partir de ahora seré muy cuidadoso cuando me encuentre con una araña en mitad de la noche, no vaya robarme la cartera... Sin olvidar frases tan poéticas y elaboradas como “El agua relucía al amanecer, clara y traicionera”, lo que me lleva a pensar que los grifos del fregadero también conspiran contra mí.

Y ya está, eso es todo. He perdido casi tres días de mi vida con esta basura. A todo esto, estoy seguro de que, dentro de un par de meses, aparecerá por aquí el típico listillo diciéndome aquello de “Pues si no te gusta, ¿para qué pierdes el tiempo leyendo esta clase de libros?”, porque la gente es así, no puede evitar pasar de largo y ya, sino que tiene que dejar constancia de su intelecto y superioridad moral... Así que vaya por delante este simpático “Váyase a tomar por culo y déjeme en paz, señor/a” a modo de ataque preventivo, porque para lidiar con gilipollas ya tengo el jodido mundo real. Ahí os quedáis.

PD: Tal y como suponía, acabo de enterarme de que esta novela es en realidad la continuación de otra titulada “La plaga” y en la que se nos cuentan los sucesos previos al estallido de la pandemia (entre los que se incluye la estancia de uno de los protagonistas en la EEI). Como leerse esta bazofia sería el equivalente a leer “Las Dos Torres” sin haberle echado un ojo antes a “El Señor de los Anillos”, lo suyo sería retirar la reseña, pedir perdón por mi error y quedarme tan ancho, pero es algo que no voy a hacer porque, con precuela o sin ella, este libro seguiría oliendo a culo igualmente. Buenas noches a todos.

Los estudios de género en Antropología (4)

Durante los años 80, el género comenzó a ser utilizado por diversas ramas de las Ciencias Sociales puesto que demostraba ser una herramienta bastante útil para delimitar con precisión cómo las diferencias biológicas se convierten en desigualdad (económica, social y política) entre mujeres y hombres, colocando en el terreno histórico, cultural y simbólico aquellos factores que acentúan la desigualdad entre los sexos. En este sentido, la adopción del género como categoría de análisis ha significado la ruptura intelectual más importante de las últimas décadas en las Ciencias Sociales, pues ha implicado el reconocimiento de una desigualdad social que había estado hasta entonces subordinada al campo económicao, tanto por la teoría de las clases como por las de la estratificación de género. Esta última se basa en la distribución desigual entre hombres y mujeres de determinados atributos muy valorados socialmente (Kottak habla de poder, prestigio y libertad personal) delimitando así su posición en el orden social. Es preciso que recordemos este concepto, dado que nos lo volveremos a encontrar más adelante.

Por su parte, el rol de género es el conjunto de deberes, prohibiciones y expectativas acerca de los comportamientos sociales apropiados para los individuos que poseen un sexo determinado. Es, en definitiva, el papel que un sexo en concreto desempeña en la sociedad. La construcción del ideal masculino o femenino es regulada hasta el estereotipo, aunque en el desarrollo individual hombres y mujeres hagan una elección personal dentro del conjunto de valores considerados propios de su género (la antropóloga Margarita Mead dejó constancia de cómo algunas culturas invierten estos roles, como fue el caso de los tchambuli). No obstante, los estereotipos y roles de género -tanto femeninos como masculinos- están tan profundamente arraigados que son considerados como la expresión básica de los principios biológicos del género. Algunos investigadores han conceptualizado el género como el elemento sobre el que se construyen las relaciones sociales (relaciones de género) y que determinan las interacciones de los seres humanos. Esto nos da entender que tales relaciones son moldeables y que, por lo tanto, no proceden de la biología ni son necesariamente armoniosas. Más bien es al contrario, dado que pueden dar lugar a conflictos. Puesto que tales confrontaciones están determinadas socialmente, pueden adquirir diferentes formas en diversas circunstancias. Lo normal, tanto en el mundo occidental como en las sociedades cazadoras-recolectoras, es que esta relación adopte las formas de dominación masculina y subordinación femenina (patriarcado).

3. GÉNERO Y ANTROPOLOGÍA: Los orígenes de la subordinación femenina y la estratificación del género. La investigación antropológica desde la óptica de las mujeres: diferentes perspectivas. Nociones sobre el matriarcado: género y poder.

A la hora de explicar las posibles causas que han contribuido a la subordinación de las mujeres a los valores masculinos nos encontramos con una ardua tarea de recopilación de datos, dado que los trabajos que han tratado este mismo tema son tan numerosos como las propias tribus a las que sus autores han tomado como referencia. Tampoco ayuda el mismo carácter de la Antropología, cuyo ámbito de estudio va desde las sociedades antiguas hasta las contemporáneas. En el siguiente epígrafe abordaremos algunas de las teorías que han surgido para explicar la jerarquización entre hombres y mujeres. Asimismo, y teniendo en cuenta la naturaleza de este trabajo, nos centraremos en los estudios realizados por las propias antropólogas recurriendo, cuando el contexto lo requiera, a las publicaciones de sus colegas masculinos.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Los estudios de género en Antropología (3)

Aplicado a la Historia, el concepto de género trata de explicarnos por qué las mujeres han estado subordinadas a los hombres en determinados momentos de la Historia (jerarquía de género) y como estas estructuras han podido mantenerse (género y poder). Salvando las distancias, casi podríamos decir que la visión de la Historia según los partidarios de la escuela del género es como una visión feminista del materialismo histórico, puesto que analiza las jerarquías que se forman entre hombres y mujeres. Del mismo modo que el materialismo trabaja con las relaciones entre opresores y oprimidos (las clases sociales), los estudios de género se mueven en torno a las relaciones entre ambos sexos. Podemos decir que el género es el elemento central sobre el que se construyen y legitiman tanto la sociedad como las clases que la integran. 

Por su parte, y desde la Antropología, el género ha sido definido como la interpretación histórica y cultural que las diferentes sociedades construyen en torno a la diferenciación sexual. Esta concepción ha dado lugar a una serie de representaciones sociales, valores, normas, prácticas, discursos y relaciones que constituyen la conducta de las personas en función de su sexo. Por consiguiente, el género da forma tanto a la percepción como a la organización simbólica y concreta de la vida social. 

Solo analizando la Historia podremos deducir que las sociedades del pasado (y aún las actuales) se han organizado en torno al concepto de género. Pruebas no nos faltan. Algunas teóricas como Nerea Aresti afirman que “El género construye la política del mismo modo que la política construye el género. El género construye a la sociedad pero, al mismo tiempo, el género es una construcción […]. La categoría de género muestra su utilidad para la Historia, pero sólo el análisis histórico nos permite comprender el género”.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Los estudios de género en Antropología (2)

Para terminar, y dentro del apartado anterior, realizaremos un breve análisis sobre los diferentes estudios que se han hecho sobre la existencia del matriarcado y las hipótesis que han intentado demostrar su existencia (la relación que hace Bachofen entre los orígenes del matriarcado y la mitología es especialmente interesante), así como las críticas que la mayoría de estas teorías han ido recibiendo a lo largo de la segunda mitad del siglo XX -mayoritariamente- por las estudiosas del género.

2. EL GÉNERO: El origen del concepto y su aplicación en la Antropología. Variables determinantes y culturales.

Antes de pasar a analizar cómo han influido los estudios de género en la Antropología, convendría que definiéramos algunos conceptos con los que nos encontraremos a lo largo de nuestra exposición. 

Se suele identificar al género como la categoría que subraya la construcción cultural de la diferencia sexual, es decir, las diferentes conductas, actividades y funciones de las mujeres y los hombres han sido construidas culturalmente (determinismo cultural) más que biológicamente (determinismo biológico). El debate entre ambas posturas siempre ha sido una constante en los diferentes campos en los que se aplica el concepto. Mientras que los deterministas biológicos afirman que el comportamiento humano está determinado por una variante biológica, los deterministas culturales afirman que la educación y la cultura recibidas por el individuo juegan un papel fundamental, principalmente en la adaptación al medio (en el cual interviene el aprendizaje). Esta discusión surge al analizar las relaciones entre sexo y género. En la actualidad tenemos los conocimientos necesarios para decir que, si bien la variable biológica es la base de las relaciones de género, estas se construyen a partir de la cultura. Las diferencias sexuales (dimorfismo sexual) entre hombres y mujeres es un hecho, pero ¿hasta qué punto ambas variables han limitado la subordinación de las mujeres a los hombres? Esta será una de las cuestiones que abordaremos en las siguientes páginas.

Aunque sus trabajos están más relacionados con la concepción de la Historia que con la Antropología, hablar de estudios de género es hablar de Joan Scott, cuyo artículo El género: una categoría útil de análisis histórico, impulsó los estudios de las mujeres y terminó por sentar las bases que historiadores, sociólogos y antropólogos habían desarrollado décadas antes. Antes de la llegada de Joan Scott se pensaba que el género era inmutable y que no podía cambiar porque estaba ligado al sexo (variable biológica). El sexo, por lo tanto, estaba ligado al rol de género. Después de Scott, el género pasó a definirse como el papel que un determinado sexo tiene en la sociedad. El sexo (es decir, la biología) quedaba así desligado del género (los arquetipos culturales). Estos arquetipos cambian con la sociedad, pero en el pasado no se pensaba que fuera así. Es más, era una cuestión que ni siquiera se planteaba. De ahí que las relaciones de género y diferencia sexual estuviesen legitimadas más que nunca por su supuesto carácter inamovible y “a-histórico”.