martes, 17 de octubre de 2017

Índice arqueológico (12)

CHORA: Territorio agrícola del que las ciudades griegas extraen su sustento.

CHOROBATES: En la antigua Roma, instrumento empleado en la arquitectura (especialmente, en la construcción de acueductos) para la comprobación de niveles. Su finalidad era la misma que las de los niveles modernos. Consistía en una regla compuesta por dos visores a la que se practicaba una incisión y se rellenaba de agua. El aparte solía medir alrededor de seis metros. En cada extremo de la regla había una pesa de plomo que permitía comprobar la vertical. Cuando la regla se inclinaba, el agrimensor podía comprobar qué nivel ocupaba el agua. Los resultados eran aplicados a la hora de construir el acueducto, el cual debía tener la misma inclinación que la dada por el instrumento.

Chorobates.

CÍCLOPE: Gigante  mitológico que tenía un solo ojo en medio de la frente. Es célebre el cíclope Polifemo, que aparece en la Odisea. El término derivaría en el vocablo ciclópeo, el cual hace referencia a construcciones muy antiguas, hechas con piedras enormes sin tallar, superpuestas generalmente sin argamasa. El mejor ejemplo conservado está formado por las fortificaciones de Tirinto.

CIPOLINO: Tipo de mármol blanco que presenta estrías grises y verdes. Es muy común en la región del Egeo, especialmente en la isla de Eubea. Su nombre se debe a la semejanza que tiene con el corte transversal practicado a una cebolla (cebolla en italiano se traduce como cipolla). También se aplica a cualquier tipo de mármol blanco cristalino con mica verdosa, en especial las variedades esquistosas. En el mundo antiguo, fue utilizado para la construcción de algunas estructuras, como los pórticos del Foro de Septimio Severo, en la Tripolitania.

CIRCO: Lugar destinado por los antiguos romanos a algunos espectáculos, como las carreras de carros, las fieras, las luchas de gladiadores, entre otros. Los circos romanos solían tener forma alargada y, en la arena, una espina o muro central, decorado con estaturas, alrededor del cual corrían los carros. Las gradas se disponían alrededor de la arena. Los más importantes fueron el circo Máximo, el Flaminio y el de Majencio.

lunes, 16 de octubre de 2017

Índice arqueológico (11)

CENTAUROMAQUIA: Nombre con que en Grecia se designaban las luchas entre lapitas (en la mitología griega, pueblo tesalio que dirigido por Piritoo, se enfrentó a los Centauros obteniendo una gran victoria sobre los mismos) y centauros (animales mitológicos con cabeza y torso de hombre y cuerpo y extremidades de caballo que, en las representaciones artísticas, suele simbolizar las bajas pasiones). El tema aparece representado en algunos templos de la Antigüedad, siendo un motivo recurrente.

Escena de centauromaquia.

CERA PERDIDA: Procedimiento para realizar estatuas en bronce fundido de tamaño menor. Una vez modelada la figura en cera, se recubre de barro, yeso u otra sustancia refractaria de modo que esta última capa se adapte perfectamente al molde de cera, reproduciendo todos sus detalles en negativo. Cuando se ha secado todo se practica un agujero en la parte superior y otro en la inferior, vertiéndose por el primero la colada de bronce fundido que sale derretida por el otro orificio. Una vez enfriado el metal, se fractura el molde y se desprende la estatua. Para que esta no sea maciza se requiere una labor más compleja, en la que la cera lleva un alma interior de la misma materia refractaria, como arena, etc.

CERÁMICO DE ATENAS: Cementerio ateniense localizado en una zona periférica de la ciudad, situada entre el Ágora y la Puerta de Dipylon. Recibe su nombre del barrio contiguo, ocupado por ceramistas que se establecieron a orillas del río Erídano, que atraviesa el cementerio.

Panorámica del Cerámico de Atenas.

CHALCIDICUM: Calcídico o calcídica en su transcripción castellana. 1. Corredor perpendicular al eje mayor de un edificio. 2. Vestíbulo o atrio porticado situado en la extremidad de un edificio; a menudo se encontraba adosado a las basílicas romanas.

Mujer griega ataviada con un chitón.

CHITON: Túnica con la que se cubrían las mujeres griegas.

domingo, 15 de octubre de 2017

Índice arqueológico (10)

CARIÁTIDE: Estatua que sirve como soporte en la arquitectura griega. Los griegos clásicos las llamaban simplemente korai (hijas jóvenes). El uso del término “cariátide” es posterior y procede de Caryai en Laconia, donde se honraba a Artemis Caryatis con danzas creadas por Cástor y Pólux (la palabra significa literalmente “nogal” y constituye un bello ejemplo de culto al árbol sagrado). En el sentido arquitectónico del término, la caríátide es la estatua de una joven que sustituye a una columna. Se trata de una sustentación viva, sin duda copiada de los prototipos egipcios, que hace referencia a una mística de la fecundidad/fertilidad. A modo de capitel lleva un kálathos, ornamento simbólico de estos cultos a la Tierra. Los tesoros de Nidia y de Sifnos constituyen bellos ejemplos arcaicos en Delfos. La tribuna del Erecteion de Atenas (siglo V) incluye seis cariátides de estilo jónico. Las figuras exhiben un rostro sereno y parecen sostener sin esfuerzo la estructura de la tribuna-tumba donde reposaba Cécrope, el primer rey-serpiente de Atenas.

Ejemplos de cariátides.

CASTELLUM AQUAE: Se trata de uno de los elementos que conformaban el sistema de canalización y almacenamiento de aguas en la antigua Roma. El castellum aquae era un depósito de agua que estaba situado en el punto más alto de la ciudad. A través de él el agua se distribuía a la red de aprovisionamiento. El agua atravesaba una rejilla antes de entrar en la zona de decantación donde otra rejilla impedía el paso de impurezas, de manera que el agua pasaba bajo una lámina de plomo para discurrir por tres conductos distintos que eran los tres ramales principales de la distribución del agua. Según las informaciones vitruvianas estos tres conductos tenían diferentes usos: doméstico y particular (fuentes y casas), aprovisionamiento de monumentos públicos (termas) y fuentes de carácter decorativo, siendo esta salida la primera que se cortaba en caso de sequía. Los restos arqueológicos que se han encontrado en Pompeya nos han permitido hacernos una idea bastante aproximada de su funcionamiento.

CÁVEA: Cada una de las zonas en que se dividía el graderío de los teatros y circos romanos. Graderío del teatro donde se sientan los espectadores.

Cáveas de un teatro romano.

CECA: Casa donde se acuña moneda. Por extensión, ciudad que acuña moneda.

Planta de un templo donde se indica qué lugar ocupa la cella.

CELLA: 1. Estancia en general, dependencia de una casa. 2. En la Antigüedad, sala del templo donde se veneraba la imagen del dios.

sábado, 14 de octubre de 2017

Índice arqueológico (9)

CAPITEL: Parte superior de una columna o pilastra. Lleva molduras y elementos decorativos, lo que establece las diferencias entre los órdenes. En general consta de tres partes: astrágalo, tambor y ábaco. Los capiteles más importantes son el egipcio, con decoración lotiforme, papiriforme, fasciculada, etcétera; el griego, que varía en los distintos órdenes (dórico, jónico y corintio); el compuesto, característico del arte romano y que combina el jónico y el corintio; el bizantino, que añade al corintio (y aveces al jónico) decoración vegetal y del que a su vez deriva el árabe; el románico, basado en el corintio y decorado frecuentemente con figuras escultóricas; el gótico, más estilizado que incorpora temas y figuras vegetales; y el renacentista, que retorna a la tradición griega.

Capitel jónico.

CAPITOLIO: Colina de Roma, la más elevada de las siete sobre las cuales se levantó la ciudad, con dos cimas: el Capitolio propiamente dicho y el Arx, sede de la actividad auspicial de los augures. Ocupado ya en la Edad del Bronce, el Capitolio fue transformado durante la Edad Arcaica en la acrópolis de la ciudad que albergó numerosos cultos, en parte sustituidos por el colosal templo de Júpiter Capitolino, fundado por Tarquino Prisco como duplicado del Júpiter Albano, meta de los triunfos del etnos latino y dedicado en el primer año de la República. Durante la era republicana se añadieron otros santuarios y una selva de monumentos votivos y honoríficos; junto al templo de Juno Moneta estuvo la primera fábrica de moneda de la ciudad.

CAPPELLACIO: Variedad de tufo granuloso y friable, de color grisáceo, que constituye el estrato superior de las colinas romanas. Fue empleado como material de construcción, especialmente en época Arcaica.

CARCERES: Establos y dependencias del circo romano.

CARDO: 1. Calle que en las ciudades romanas estaba orientada de norte a sur y atravesaba el foro. 2. En Roma, cardo (gozne, pivote alrededor del cual gira una puerta, planchitas de bisagra, extremidad, polo, punto cardinal del solsticio, capital) designaba en el sistema de medidas de terrenos la línea (limes) S-N.

viernes, 13 de octubre de 2017

índice arqueológico (8)

BARBOTINA: Pasta cerámica líquida, que puede aplicarse con pincel o por molde con objeto de obtener decoraciones en relieve sobre piezas de alfarería. Suele conseguirse diluyendo creta en agua, y se emplea también para pegar la vasija en pedazos de tierra todavía húmeda.

BASÍLICA: 1. En Roma edificio público de tres a cinco naves, con la central más elevada, separadas entre sí mediante series de columnas. En la cabecera se encontraba la tribuna donde se celebraban los tribunales. También se usaba como lugar de reunión y contratación. 2. Antigua iglesia cristiana de tres a cinco naves separadas por series de columnas. La nave central es de mayor altura y a ella se abre el triforio construido sobre las naves laterales. En la cabecera presenta normalmente un ábside semicircular y a los pies suele tener un  vestíbulo o nártex.

Reconstrucción de la basílica de Majencio.

BOULEUTERION: El bouleuterion era un edificio destinado a las reuniones del bulé (consejo de los 500), una de las construcciones civiles indispensables en una ciudad desarrollada. Su tamaño estaba en función del número de sus miembros, pero aún así resultaba modesto en comparación  con el ekklesiasterion, dedicado a acoger a todos los ciudadanos de una ciudad o una confederación. La planta era funcional: en los primeros ejemplos, como el de Atenas, adopta la forma de rectángulo con bancos a cada lado de un pasillo central. Más tarde se impuso la forma cuadrada: uno de los costados constituye la entrada mientras que los tres restantes están ocupados por los asientos dispuestos a más altura. El ejemplo clásico es el de Priene, que se alza en el lado norte del ágora, donde los pilares de los diagonales de la planta cuadrada sostienen un armazón visible de estilo depurado. Como ejemplo de ekklesiasterion se puede citar el de Megalópolis, donde se reunía la confederación arcadia. Era un enorme espacio de planta cuadrada y de diseño muy elaborado. La disposición de las columnas conformaba cinco rectángulos, de modo que fuera posible para todos contemplar al orador, situado en la tribuna central. Esta construcción inspiró todos los centros de asamblea de época helenística, especialmente en Asia.

Reconstrucción y planta del Bouleuterion de Mileto.

CABIRION: Templo consagrado a los Cabiros, dioses de origen no griego que recibían cultos de carácter mistérico junto a la diosa madre.

CALDARIUM: También caldario y calidarium. Sala de las termas romanas donde se tomaba el baño caliente. La estancia mantenía el calor mediante un hipocausto y el agua del alveus entraba caliente desde una caldera por medio de fistulas de plomo. Una vez realizado el baño caliente era necesario refrescarse y por ello en el extremo opuesto de la estancia solía colocarse un labrum, un gran lavabo o una especie de fontana en piedra o bronce, con un surtidor central del que salía continuamente agua fresca.

jueves, 12 de octubre de 2017

Índice arqueológico (7)

AULÓS: Instrumento de viento semejante a la flauta.

Joven tocando un aulós.

AUREO/AUREUS: Desde la época de César fue la moneda principal, con valor de 25 denarios y 100 sestercios. Durante la República Romana se acuñaron monedas con peso de 6,4 gr con figuras de la cabeza de Jano, escenas de juramentos, con Marte y águilas con rayos. La primera acuñación de moneda de oro data del 216 a. C. El áureo romano de comienzo del Imperio tenía 8,19 gr y según Plinio en el gobierno de Nerón había descendido a 7,28 gr. A finales del siglo II aumentó de peso y de nuevo lo volvió a hacer en tiempos de Caracala. Posteriormente el peso del áureo sufrió oscilaciones. Diocleciano acuñó un nuevo áureo de 4,6 gr que alcanzó 5,46 gr. Constantino I en el año 317 acuñó oro por última vez: el sólido.

AURIGA: Palabra latina equivalente al griego heniokhos, que significa “conductor de carro”. En la época homérica, el auriga conducía el carro de combate montado por un guerrero, que era un jefe o un príncipe; este último descendía del carro para combatir a pie. En los períodos posteriores, los aurigas fueron los conductores de los carros en los grandes juegos. Píndaro cantó los triunfos obtenidos en estas carreras; sin embargo, quien recibía la gloria de la victoria no era el auriga, sino el propietario del tiro, aunque este era libre de decidir si hacía erigir una estatua en honor a su auriga, como ha podido comprobarse en alguna ocasión. También podía suceder, como en el caso del Damonon de Laconia, conocido por una inscripción, que fuera el propietario quien condujera su propio tiro. No conocemos las vestiduras del cochero más que por una célebre representación, el Auriga de Delfos, estatua que se supone formó parte de un grupo escultórico de bronce con la cuádriga, dedicado sin duda por Arcelisao IV, rey de Cirene, a su cochero, vencedor en los juegos píticos, del año 466 a. C. Mientras que los atletas se presentaban desnudos para participar en las pruebas, este auriga vestía con una larga túnica de mangas cortas plegadas hasta los tobillos y llevaba la cabellera sostenida con una cinta. Cabe destacar que sostenía las riendas con las manos, y no atadas a la cintura como los aurigas romanos.

Cuerpo y primer plano del rostro del Auriga de Delfos.

BAAL: Término semítico occidental que significa “señor”, documentado ya en Ugarit. Es el nombre genérico de la divinidad principal de cada una de las ciudades, por lo que requiere un epíteto para especificar cuál de los baalim es el mencionado. La divinidad tutelar de Cartago era Baal-Hammon.

BALTEUS (BALTEO): Cinturón, tahalí. 1. Pliegue de la toga que se asemeja a un ceñidor o cinturón, colocado sobre el pecho. 2. Listel del capitel jónico, que ciñe la voluta, por el centro de la cara lateral. 3. En plural, pliegues de la toga. 4. En plural, muros de separación entre los asientos del teatro clásico; en dichos muros se practicaban los accesos o vomitorios. 5. Faja circular adornada a veces con los signos del Zodíaco que cruza oblicuamente la esfera celeste.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Índice arqueológico (6)

ASTRÁGALO: Anillo que rodea el fuste de la columna.

ATLANTE: Estatua con figura de hombre utilizada como columna para sustentar un arquitrabe. El nombre deriva de Atlas, gigante mitológico que fue condenado por Zeus a sostener sobre sus hombros la bóveda celeste.

Atlantes de inspiración clásica en un edificio de San Petersburgo.

ATRIO: 1. Núcleo central de la casa romana, rodeado por columnas y descubierto para permitir la recogida del agua en el impluvium. 2. Pórtico.

AUGUR: Sacerdote romano que practicaba con carácter oficial el arte de la adivinación mediante la interpretación de diversas señales, como el vuelo de las aves, posiciones y actitudes de mamíferos y reptiles, fenómenos meteorológicos, etc.

Augur romano.

AUGURACULUM: Templum augural. Recinto sacro orientado según los puntos cardinales donde los augures consultaban los auspicios mediante la observación del cielo.

martes, 10 de octubre de 2017

Índice arqueológico (5)

APODYTERIUM: Apoditerio en su transcripción castellana. Sala que en las termas y edificios de espectáculos romanos se usaba para desvestirse. Solían contar con unos bancos corridos adosados a la pared y una serie de nichos practicados en el muro. Esta estancia no estaba calefactada pero en ocasiones contaba con un brasero.

Apoditerio de las termas de Pompeya.

APOIKÍA: En la Grecia Clásica, asentamiento agrícola o poblamiento.

AREÓPAGO: Colina de Atenas contigua a la Acrópolis. En sus laderas se ha hallado una necrópolis real de la época micénica. Allí se reunía en un principio el consejo de los jefes de las grandes familias, compuesto por los arcontes elegidos. Constituía el órgano supremo de la ciudad, aunque no tardó en quedar reducido al papel de tribunal judicial tras la creación del consejo de los 500, más democrático. Su origen está ligado a la mitología. Debía su nombre al juicio que allí se desarrolló contra Ares, acusado por Posidón del asesinato de su hijo Halirrotio. En la Orestiada de Esquilo, Orestes ha cometido el espeluznante delito de matar a su madre y por ello le persiguen las Euménides, diosas de la venganza; purificado por el dios Apolo en Delfos, este lo envía a Atenas, donde el tribunal del Areópago lo acoge en nombre de una nueva moral que admitía el perdón y la expiación. San Pablo rezaría allí al “dios desconocido”. En esta colina se sitúa la conversión de Dionisio el Areopagita, primer obispo de Atenas.

ARQUITRABE: Parte inferior del entablamento, que descansa sobre el capitel de la columna.

Localización del arquitrabe.

ASIGNACIÓN VIRITARIA: Asignación de parcelas individuales a ciudadanos romanos.

lunes, 9 de octubre de 2017

Índice arqueológico (4)

ANFITEATRO: Construcción de planta elíptica, con gradas alrededor, donde se celebraban espectáculos de gladiadores. Los tres tipos principales del mundo romano son el anfiteatro de Pompeya, el de Escauro y el Coliseo de Roma o anfiteatro Flavio.

El Coliseo de Roma, un tipo de anfiteatro.

ÁNFORA: Cántaro alto, de cuello largo y panza ovoide, con dos asas verticales, muy usado por los griegos y romanos.

Ánfora ática de figuras negras.

ANTAS: Pilastras cuadrangulares que refuerzan o decoran el final de una pared y, especialmente, el final de los muros que enmarcan la cella del templo, prolongados en la fachada hasta la altura de las columnas más cercanas a esta.

ANTEFIJA: Adorno que tiene forma de palmeta, colocado verticalmente en el borde de los aleros.

Un ejemplo de antefija.

ANTHÉMION: Friso decorativo en el que alternan las palmetas y las flores de loto.

domingo, 8 de octubre de 2017

Índice arqueológico (3)

ÁLCALI: Referido a la alfarería, se aplica a los compuestos de sodio y potasio que actúan como fundentes de los esmaltes y barnices.

AMAZONOMAQUÍA: Representación de la lucha de las amazonas (en la mitología, mujeres que se dedicaban a la caza y la guerra) con los griegos y otros pueblos, siendo un tema recurrente en la Antigüedad Clásica.

Escena de Amazanomaquía.

ANATHYROSIS: Anatirosis en su fórmula castellana. Vaciado de las caras internas de los sillares para reducir el contacto entre ellos a una superficie perimetral estrecha y lisa, de modo que se obtenga una juntura perfecta sin alisar la totalidad de las caras.

ANDRÓN: En la Antigüedad Clásica, parte de la casa griega destinada a los varones.

Ejemplo y planta de un templo anfipróstilo.

ANFIPRÓSTILO: Templo griego que tenía el pórtico con columnas en dos de sus fachadas.

sábado, 7 de octubre de 2017

Índice arqueológico (2)

ACTUS: Medida de longitud equivalente a 120 pies romanos (unos 710 metros)

ACUEDUCTO: Construcción romana para transportar agua, particularmente para el abastecimiento de una población; puede ser exterior (a veces en forma de puente) o subterráneo. Destacan en España, por su monumentalidad, los de Mérida (con arcos de herradura), Sagunto, Tarragona y Segovia, los dos últimos con un par de hileras de arcadas (128 arcos de conducción y 43 de sustentación el de Segovia) y sillares sobrepuestos sin ningún cemento.

El célebre acueducto de Segovia.

AEDICULA: Estructura arquitectónica romana ligada al ámbito religioso. Se trata de un edificio de pequeñas dimensiones que reproducían la fachada de un templo y albergaban imágenes de dioses o héroes. El mismo término se aplicó también en el mundo romano a construcciones exentas que solo se diferenciaban de los templos por su pequeño tamaño. Se trataba, en definitiva, de algo similar a un templete o una capilla, al que se denominaba también sacellum y solía situarse en los cruces de calles. También los lararios destinados al culto doméstico muestran una estructura similar, si bien su tipología presenta múltiples variantes.

ÁGORA: 1. Plaza pública en las ciudades de la Grecia Antigua en la que se administraba justicia y se celebraban las asambleas populares. La más famosa fue la ateniense, mercado y centro de la vida urbana. En esta última, en las intervenciones arqueológicas de 1935, se descubrieron edificios administrativos como la Sala del Consejo, los tribunales, altares y templos, un odeón de época romana, etc. 2. Asamblea o reunión que se celebraba en dicha plaza.

El ágora griega y las estructuras que lo componen.

AGRIMENSOR: Magistrado de la antigua Roma encargado de las adquisiciones y traslados del dominio público, las divisiones de las propiedades particulares y el reparto de los lotes a los colonos y veteranos del ejército.

viernes, 6 de octubre de 2017

Índice arqueológico (1)

ÁBACO: Parte superior y remate del capital de una columna. Con frecuencia tiene la forma de una losa cuadrada, pero también puede estar moldurado o decorado. Recibe también el nombre de dado o plinto.

Localización del ábaco en una columna.

ÁBATON: También llamado ábato. Recinto sagrado del templo griego reservado a los sacerdotes y cerrado a los demás fieles. También se llamó así a la parte de la cella o naos en que se guardaba la estatua del dios.

ÁBSIDE: Construcción de planta generalmente semicircular o poligonal y cubierta abovedada que se encuentra en edificios casi siempre religiosos. Es un elemento característico de los templos bizantinos, románicos y góticos. Se sitúa detrás del altar mayor y como prolongación de la nave central. A menudo está rodeado en su interior de una nave semicircular o girola, a la que en el período gótico se abrirían numerosas capillas o absidiolas. Tiene su origen en las basílicas romanas, donde era el lugar destinado a los magistrados. 

ACRÓPOLIS: Ciudad alta, ciudadela defensiva. En Atenas, la Acrópolis es el recinto sagrado de la ciudad donde están los principales templos. Cabe destacar las acrópolis de Tirinto, Argos, Micenas, Corinto, Tebas y la ya citada de Atenas, la cual adquiere su gran esplendor con Pericles (siglo V a. C.). Entonces se construyeron el Partenón, los Propileos (pórtico doble en mármol, de orden dórico y jónico, construido por Mnesicles), el Erecteo y el templo jónico de la Victoria (o Nike) Áptera. Convertidos en polvorín por los turcos, los Propileos estallaron a causa de un incendio en 1640. Durante el bombardeo veneciano de Atenas (1668), el Partenón, empleado por los turcos como arsenal, fue dañado por una granada. Reconstruida desde el siglo pasado, la Acrópolis ateniense fue incluida por la UNESCO en el patrimonio mundial en el año 1987.

Panorámica de la Acrópolis de Atenas.

ACRÓTERA: 1. Pedestal dispuesto en los extremos o en la cúspide de un frontón y sobre el cual suelen colocarse estatuas, macetones y otros adornos. 2. Cualquiera de los adornos colocados sobre estos pedestales.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Mortadelo y Filemón: la serie de BRB (1994)

Llevaba años queriéndole meter mano a esta serie, hasta el punto de querer situarla en el primer puesto de mi ranking de series más odiadas. Que hayan pasado cinco años y que no me haya dignado a terminarlo ya dice mucho del respeto que le tengo a este blog y a mis lectores. De todos modos, creo que puedo estar orgulloso de mí mismo. En un momento en el que la blogosfera languidece (si no lo ha hecho ya), seguir publicando aquí es todo un reto... Aun sabiendo que mi índice de visitas ya no es el que era (nunca fue tan alto, en realidad) y que apenas corrijo las entradas que publico. Yo es que soy así.

Casi me da pena ponerla a parir. Mirad la carita de buenazo que tiene Filemón. Hasta parece una persona normal.

¿Por qué hablar de la serie de "Mortadelo y Filemón" a estas alturas? Porque todavía no he empezado las clases en la universidad y solo veo a mi novia los fines de semana, lo que hace que, entre mis regulares visitas a XVIDEOS y FormulaTV, tenga DEMASIADO tiempo libre. Puede que algún día, cuando finalmente me anime a bajar la persiana a esto, haga un ranking con mis diez actrices porno favoritas, aunque teniendo en cuenta el tiempo que he tardado en escribir sobre el tema que nos ocupa, eso no ocurrirá hasta dentro de diez o quince años por lo menos. Me veo pagando la universidad de mis hijos (bueno, en todo caso la encargada de hacerlo será mi pareja, dado que ya no tengo esperanzas de que la licenciatura me dé para comer) y dedicando las noches de los domingos a escribir aquí. ¡Jo, qué vida me espera! Estoy tan ilusionado que desearía estar muerto.

En fin, hablemos de la serie de "Mortadelo y Filemón". Debo admitir que uno de los motivos que me han empujado a escribir esta retahíla de improperios es la escasez de reseñas que he encontrado de la serie y, sobre todo, los buenos recuerdos que conservan aquellos que la visionaron en su momento. Asumo que es así debido a que seguramente este mondongo fue el primer contacto que tuvieron con los personajes de Ibáñez. Y me parece bien, puesto que uno es de donde nace. Yo, por ejemplo, fui de los que crecieron con "El armario del Tiempo" y la inagotable verborrea de Chiflágoras, elementos que, pese a no ser canon, considero tan mortadelescos como la chirimoya. También recuerdo habérmelo pasado en grande con los "Festivales del Humor", si bien los cortometrajes que los componían palidecían ante la surrealista y brillante producción que Vara y cía nos regalaron pocos años después.

¿Quién cojones eres tú y por qué debe importarnos?

Con estos antecedentes, el estreno de esta serie hace ya la friolera de 22-23 años me decepcionó enormemente. Incluso de niño me pareció una serie aburridísima y que poco o nada tenía que ver con el espíritu de los cómics, por mucho que Ibáñez la avalase y la pusiera por las nubes durante "la promoció" (me ahorraré cualquier comentario referente al interés del MAESTRO por ganar pasta a todo trapo, dado que es el PUTO AMO del tebeo español y todos y cada uno de los historietistas del país han mamado de su calvorota). Como ya dije cuando reseñé "La Innombrable", mi hermano y yo crecimos con los volúmenes de "Super Humor" y los tebeos de la "Colección Olé", disfrutando como locos de "La Secta del Zum-Bhao", las idas y venidas de "La Gomeztroika", las malas artes de "El Brujo" y muchísimos más. Ni él ni yo nunca nos consideramos expertos en la materia y a día de hoy no tenemos ni repajolera idea del tema de las publicaciones apócrifas y los negros con los que Ibáñez contó cuando el Imperio Bruguera siguió los pasos del romano. Todo se reducía a disfrutar de los cómics, desde los ya clásicos retruécanos mortadelescos hasta las ostias que se daban los personajes al caerse de un quinto piso.

Por eso, y como ya he comentado, cuando este montón de mierda se estrenó, nos desilusionó bastante (en su momento contó con una gigantesca campaña publicitaria, un precedente de lo que haría Antena 3 en los años siguientes). La verdad, nunca le encontramos la gracia por ningún lado. Simplemente aquellos no eran Mortadelo y Filemón. Mi hermano no aguantó más de tres capítulos y yo, que era el pequeño, ni me lo pensaba a la hora de cambiar de canal. Igual en Telecinco podrían estar echando "Yaiba" y yo sin enterarme.

Cuando este personaje aparece en escena, os juro que dice: "Gñeñeñe... Ñegñeñe..."

Lo peor era cuando no tenías esa opción y en el cumpleaños de un amigo a su padre se le ocurría la idea de ponernos algunos capítulos de la serie para tenernos tranquilos. En una de esas ocasiones recuerdo que visioné "La venganza de Tengo-Pis" y me sentí como un jodido bicho raro al ver cómo todo el mundo se desconojaba de la risa mientras yo rezaba para que dieran las nueve y largarme de una vez a casa. Siempre he dicho que si a un crío no le divierten los dibujos que ve, es que algo se ha hecho mal... rematadamente mal... Y os lo dice alguien que hasta hace poco todavía faltaba a clase para ver cómo terminaba la última temporada de Xiaolin Showdown.

Pasemos pues, a explicar los motivos por los que esta mierda siempre me pareció lo que fue... UNA GIGANTESCA PUTA MIERDA.

1. Los efectos de sonido: La serie es INCAPAZ de estar callada cinco segundos. Si los personajes no están hablando, siempre habrá un hilo musical de fondo que nos recordará que la televisión está encendida y escupiendo mierda. En serio, en toda la puta serie (salvo en el piloto) no hay ni un cochino minuto de silencio. Resulta agotador. Ver un capítulo es como jugar una partida a una máquina tragaperras: la estridencia de los colores y el ruido constante intentan mantener la atención del espectador sin conseguirlo. Es muy triste tener que recurrir a este recurso, dado que toma a los chavales por completos gilipollas. Hay una diferencia enorme entre contarle una historia a un niño, con sus pausas y sus momentos de suspense, y agitarle LAS PUTAS LLAVES DE TU CASA para llamar su atención y entretenerlo. ¿En qué cojones estaban pensando?

Tu-ru-tu-ru-turuturu-tu-ru-tu-ru-turututuru... (se supone que esto es música de circo. Se corta hacia la mitad, pero os hacéis una idea).

Las voces de los personajes son horribles, caricaturizadas a un nivel de preescolar. Sí, sé que estamos viendo una serie de dibujos para niños pero, por el amor de Dios, respeten un poco a su público. La música es TERRIBLE. Los créditos de inicio son lo peor que ha salido de una mesa de mezclas. A día de hoy, he tenido que buscar la letra de la cabecera porque era incapaz de entenderla. Las dos primeras estrofas del estribillo son inaudibles (donde dice "Para un trabajo bien hecho, dos EXPERTOS en acción", parece que dice "Para un trabajo bien hecho, dos CERDOS en acción". Toda la vida he creído que decía esto último. Y yo pensando: "¿Por qué coño se refieren a Mortadelo y al otro como cerdos? Joder, menuda forma de vender una obra"). A mitad de camino entre un espectáculo de revista y una verbena de puticlub, el conjunto es bastante cutre y rancio. La música hiede a fiesta de pueblo y motel de carretera. Es jodidamente chunga e inquietante.

¿De qué coño se ríe este anormal? Ni puta idea, pero ahí está.

Y ya no solo es la música de inicio, sino toda la que está insertada en los capítulos. Hasta los actos y reacciones de los personajes cuentan con sus propios efectos de sonido: si Filemón se enfada o está asustado, sonará una especie de reloj de cuco que nos indicará que su paciencia se está agotando o que "El Super", Ofelia o su puta madre van a sacudirle un guantazo; si Mortadelo se pone un disfraz, más de lo mismo... Si a esto le sumas el humor físico (caídas, trompadas...) característico del tebeo, el resultado es una puesta en escena que recuerda más a una tarde en el circo con los payasos que a otra cosa.

2. El doblaje: El doblaje, me cago en la puta... El doblaje es cancerígeno. Lo peor de todo es que contaron con actores de renombre para hacer las voces de los personajes. Sin ir más lejos, la voz de "El Super" es la de Miguel Ángel Jenner (y esta vez os pido que no penséis en su hija -que sí, que está como un tren- sino en Samuel L. Jackson). También estuvieron por ahí Juan Carlos Gustem (todo un clásico de la publicidad) y Luis Posada haciendo papeles secundarios. ¡Maldita sea! Tuvieron la ocasión de hacer algo muy bueno y terminaron ciscándose en todo. ¡Su puta madre! ¿POR QUÉ?

Policía venezolano siendo violado por opositores en plena calle.

Hay varias cosas que apuntar con respecto a este tema. En primer lugar, las prisas que en BRB parecieron darse para entregar la serie y tenerla lista para su emisión, porque los errores de pronunciación de los actores son, en algunos casos, descarados. A Enric Cusí, doblador de Mortadelo, se le escapan bastantes morcillas durante sus diálogos (palabras mal pronunciadas, expresiones que casi me atrevería a decir que están catalán...). Es que ni Rajoy podría hacerlo peor, tío. Pero la palma se la lleva Jenner en el capítulo "El caso de los diamantes" donde se le escucha rezongar por lo bajo y soltar un "¡Coño!" (si pincháis en el enlace, atentos al 8:47-8:53). Puedo entender que son cosas en las que uno no repara en el momento, pero es que el producto es tan mediocre que llama muchísimo la atención. Otro de los errores más característicos es que la voz de los actores se escucha hasta cuando los personajes ni siquiera están hablando, lo que corrobora mi teoría de que esta serie se hizo deprisa y corriendo, sin importar la calidad del resultado final.

Venganza feminazi (Cárdenas y Pablo Motos dixit).

Pero lo peor de todo es la voz nasal y oligofrénica que le pusieron a Filemón, muy alejada de la elegancia y el saber estar de José Martínez Blanco en "El armario del Tiempo" y los cortometrajes de los "Festivales del Humor". Me atrevería a decir que este es uno de los principales motivos por los que la serie se va literalmente a la mierda. Entiendo que la personalidad de Filemón experimentó varios cambios en el tránsito que hay entre las aventuras de "Agencia de Información" y su ingreso en la TIA, donde se convierte en un patán inmaduro a la altura de Mortadelo. "El Super" pasó así a ser el personaje "serio y formal" de las historietas, el único capaz de poner algo de orden en los desmanes de sus subordinados. Ya digo, puedo entender eso, pero de ahí a ponerle una voz tan tonta y forzada al personaje va todo un mundo. ¿Lo peor de todo? Que Xavier Martín, el responsable de este atentado, volvería a repetir en la execrable "Historias del fútbol", serie estrenada por la BRB a rebufo del Mundial de Francia de 1998 y donde puso la misma voz (¡pero la misma, os lo juro!) a un micrófono parlante al que daban ganas de... de... ¡Bah! Pasemos al siguiente punto.

3. La animación: BRB tuvo una época dorada en la década de los 80 cuando, en colaboración con algunos estudios de animación japoneses, creó auténticas joyas de la animación como "La vuelta al mundo de Willy Fog", "D'Artacan y los tres mosqueperros" o "David el Gnomo". ¿Qué pasó en los 90? No lo sé, pero ya sin la colaboración de animadores profesionales que amaran su oficio, la calidad de sus producciones alcanzó límites aberrantes (y quien me diga que "La Banda de Mozart" es una serie muy buena es que trata de reprimir las violaciones que sufrió en su infancia). BRB tuvo que tirar de coproducciones con viejas conocidas como RTVE, así como de los nuevos canales privados (en el caso que nos ocupa, Antena 3). En la producción de "Mortadelo y Filemón" también intervino el canal aleman RTL (hay que tener en cuenta que los personajes de Ibáñez son muy queridos en Alemania, donde reciben el nombre de Clever y Smart), pero es que ni de coña se alcanza el nivel de las series anteriores. La serie en sí está hecha con tan poco cariño y mimo que cualquiera diría que sus responsables se la tenían jurada a Ibáñez.

Hasta la serie de acción real de "Sacarino" era más divertida que esto... Pero por nada del mundo pienso abrir esa puerta.

La animación es un horror y está a años luz de la realizada por los Estudios Vara a finales de los 60. Allí al menos los personajes se movían con fluidez y dinamismo. Aquí, en cambio, todo es acartonado y artificial. Entre gag y gag, siempre hay un primer plano de la cara de los personajes gimiendo o farfullando exclamaciones, mientras fuera de plano se desarrolla el sketch que el espectador ya ve terminado, como si los animadores no tuvieran ni idea de cómo desarrollarlo. Porque ese es otro de los problemas de la serie: los animadores prácticamente se dedicaron a copiar las viñetas de los cómics originales, dando como resultado una imagen estática y muy poco natural. En ocasiones llegaron a eliminar el orden lógico que seguían las diferentes secuencias (personajes que aparecen con un ojo morado sin que se nos explique el porqué, persecuciones y carreras que no vienen a cuento, etc.). Los errores de continuidad con tan grandes como la mierda de un elefante.

4. El formato del tebeo es muy diferente al de la serie: Es imposible adaptar un álbum de 50 páginas a una serie de 20 minutos. Ya no solo porque por el camino se pierden muchísimas cosas, sino porque el lenguaje del cómic es muy diferente al de la televisión. Es verdad que quien ha leído el cómic siempre lo preferirá a la serie, pero eso no quita que animadores y productores se molesten en hacer algo lo suficientemente atractivo para marcar diferencias entre uno y otro. Ocurrió en la serie de "Tintin" (y eso que odio el personaje a muerte), "Blake y Mortimer" (donde aprovechan el formato televisivo para explorar las relaciones entre los personajes) o en las pelis de "Corto Maltés" y "Persépolis". Una adaptación exige cambiar elementos del tebeo para hacerlos comprensibles en la pantalla, cosa que no ocurre aquí.

Vale, debo reconocer que esto tuvo algo de gracia.

Aquí directamente se pasaron todo eso por el culo y nos ofrecieron una versión resumida de los álbumes, en donde -entroncando con el punto anterior- vemos una sucesión de escenas que en ocasiones no están bien conectadas o que han sido recortadas para cuadrar el tiempo que debe durar cada episodio (a todo esto, y según la Wikipedia, cada capítulo costaba 25 millones... la de niños que podrían haber comido con ese dinero). Un ejemplo: el final original de "Magín el Mago", donde Mortadelo y cía le pegaban una paliza al "Super", es brutalmente recortado en la serie, donde "El Super" persigue a sus agentes con una garrota en la mano sin ningún motivo. ¿Acaso no han cumplido la misión? ¿Por qué les persigue entonces? Debemos suponer que la paliza ha tenido lugar fuera de plano. ¿Por qué no animar una escena que era vital para el final del episodio? No lo sé. Igual a los animadores les dio pereza o, vista la complejidad que encerraba dibujar al "Super" hecho un revoltillo, pasaron de hacerlo. Que los niños lo intuyan, que son muy listos. 25 millones por episodio... Qué maravillosos fueron los 90.

Aquí la viñeta final del álbum de "Magín el Mago". Abajo, la correspondiente a la de la serie.

La imagen aparece oscurecida porque justo en ese momento salen los créditos. Los animadores debían de estar hasta los huevos.

Otro ejemplo: al final del cómic "El Sulfato Atómico", Bruteztrausen pierde la chaveta y es internado en un manicomio tras pasarle un hormiga gigante por encima. Pues bien, aquí el tío directamente le pega una ostia al jefe de policía y desaparece de la historia. Volveremos a saber de él por el periódico, donde se nos cuenta que se volvió loco porque sí y ya. El espectador que ha leído el álbum ya sabe lo que ha pasado, pero para quien no conozca la historia el tema le coge tan de sorpresa que dice "¡Ah, vale! Pues muy bien". Las cosas ocurren porque sí, porque hay que cuadrar el tiempo para llegar a los 20 minutos (24 si contamos los dos minutos que dura la canción de puticlub que ocupan tanto la "intro" como el "ending") y a tomar por culo. Porque esa es otra, ¿en serio era necesario hacer una canción tan JODIDAMENTE LARGA? ¿Acaso Biern Boyd le debía un favor al autor del tema o a sus sobrinas?

En "La Gallina de los Huevos de Oro", cuando van a la playa en busca de Sarita, Filemón se pincha con algo fuera de plano. No tenemos ni idea de lo que es, pero le vemos corriendo tras Mortadelo con una barra de hielo pegada al culo. Igual fue un pez espada, un erizo de mar o la polla de Bertín Osborne. A estos errores de continuidad se le suman escenas completamente confusas. En "La Venganza de Tengo-Pis", Filemón es víctima de una de las escenas más extrañas que me han tirado a la cara, puesto que es apaleado por un vigilante de seguridad y se pasa al menos dos minutos de metraje recorriendo y horadando las calles de la ciudad como si fuera un topo mientras de fondo se oye el sonido de una motosierra (¿en serio el retroceso de una de las ostias que le sacudió el guarda tenía ese efecto?). En ese mismo capítulo, la pareja de protagonistas tortura y hace explotar a un guardia después de tirarle de las orejas y la nariz (tras la explosión, les vemos reírse como si no hubiera pasado nada). Ignoro si estas dos últimas escenas tenían sentido en la historieta original, dado que no la he leído, pero son de una vergüenza ajena de campeonato. Todo aderezado, recordemos, con música de circo y una animación de mierda. "¡LOS PACHACHOS, CHEÑORA!".

La proporción que guardan los personajes es digna de un artista del Renacimiento o del Barroco flamenco.

Por otro lado, no solo se copió la animación de los personajes. También se hizo lo propio con sus diálogos. Uno pensaría que al menos la verborrea de Ibáñez se mantendría impoluta, pero nada más lejos. Hay chistes que, directamente, no funcionan llevados a la pantalla. El ritmo de la narración es tan rápido que no tienen la más mínima gracia y el contexto se pierde por el camino. Y eso cuando las tijeras no hacen de las suyas. Luego está el tema de los insultos. Mira que me he tirado a leer "Mortadelos", pero os juro que la palabra "Burricalvo" apenas aparece en los cómics que he leído. En la serie, en cambio, se repite un centenar de veces por capítulo.

¿Os he dicho que esta BASURA siguió ganando premios hasta una década después de su estreno? ¿Os he dicho que se exportó a otros países y que allí contó con su propio doblaje? ¿Os he dicho lo mucho que me odio a mí mismo? Con razón hay gente que sigue votando al PP y creyéndose las fantasmadas de Eduardo Inda.

5. La puta rata psicópata: Uno de los personajes habituales de la serie es un ratón anónimo que siempre está durmiendo la mona en el despacho del "Super". La función del bicho -al que nadie oye ni ve, como el sucio marciano que aparecía en los últimos segmentos de "Los Picapiedra"- es rezongar y desear la muerte a los protagonistas con frases como "Se acabó la tranquilidad" cuando Mortadelo y cía entran en escena, "Me gustaría verlos en el cementerio", "A ver si los atropellan al salir del edificio", etc. También se ríe de forma sádica cuando tanto Ofelia como "El Super" la emprenden a golpes con "nuestros" héroes. La pregunta que me hago es: ¿Por qué tanto odio? ¿Qué coño te han hecho estos dos? ¿Acaso Mortadelo violó a tu madre una noche que regresaba borracho a su casa y la encontró sola?

En serio, búscate un burro que te folle y muérete.

Al principio, pensaba que su presencia era algo puntual que dependía del tebeo en el que estuviera basado el capítulo, pero no. La puta rata sale en todos los capítulos que componen la serie. Ello no tendría nada de malo de no ser porque sus intervenciones podrían sustituirse por secuencias que los guionistas recortaron alegremente y que, además de tener gracia, SÍ eran de utilidad para el desarrollo de la historia.

Conclusión:

Me han faltado alrededor de siete capítulos para terminar esta basura. No he tenido estómago para tanto. La serie era tan mala y pesada como la recordaba (hasta el punto de quedarme dormido viendo los últimos capítulos o renunciar directamente a su visionado y dedicarme a oírlos mientras miraba el Facebook). En algunos momentos, hasta me he sentido insultado. No he podido soportar tanta estupidez y vergüenza ajena. Y que os lo diga yo, que me he tragado mierdas tan gordas como el remake de "Amanecer Rojo" o "Dog of Man" tiene delito. Así que hacedme un favor y pasad de esta mierda. Leed los cómics y olvidaos de todo lo demás. Si eso, echadle un ojo a la película de Fesser, pero huid de esta mierda como de la peste. Y si aún con todo no me hacéis caso, elevaré una plegaria a Rick Sánchez, Mandrake el Mago y Naboo the Enigma para vuestra salvación. Sed buenos.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

G.I. Joe: La película (1987)

Si bien hoy en día es de buen tono poner de vuelta y media a Estados Unidos y su papel de "gendarme mundial", hubo una época en la que las bravuconadas de las producciones norteamericanas nos divertían, al tiempo que también nos hacían pensar que, por muy mal que fueran las cosas, alguien velaría por nuestra seguridad, pondría en su sitio a los "malos" y llevaría la paz y la libertad allí donde fuesen necesarias.

Haciendo a la Tierra de las Hamburguesas grande de nuevo.

Los 80 fueron quizá los años dorados de esta reducción al absurdo donde, en el colmo de la perversidad, Estados Unidos pasaba por ser un país pacifista y respetuoso con el Derecho Internacional (independientemente de que la Guerra de Vietnam hubiese acabado en 1975 y la Administración Reagan se dedicase a financiar dictaduras en América Latina). Para los niños de aquel entonces, palabras como "Paz", "Libertad" o "Justicia" eran conceptos absolutos que no admitían réplica y que siempre estaban en el discurso de los "buenos". Estos, como todos los héroes, eran incorruptibles y jamás de los jamases harían un mal uso de su poder. Hizo falta que Superman se convirtiese al comunismo ("Red Son") para que el kriptoniano hiciese de sus omnipotentes poderes una horrible distopía que incluía, como no podía ser menos, la dominación mundial. Lo más increíble de todo es que "Red Son" fue publicado en 2003, el mismo año que Estados Unidos invadía Iraq en un terrible ejercicio de irresponsabilidad y megalomanía. Y sin embargo, los malos seguían siendo los "rojos". La democracia y el liberalismo, las unidades de destino en lo universal de Estados Unidos, continuaban estando a salvo.

Y tampoco hace falta irse demasiado lejos en el tiempo... Ahí están "Los Vengadores" y sus rencillas internas. ¿O es que nadie se acuerda del Capitán América negándose a acatar las órdenes de la ONU para seguir yendo por libre y hacer lo que ÉL cree correcto y necesario? Porque no olvidemos que es un héroe. Y como todo buen héroe (y debo insistir en ello) es incorruptible y no siente sed de poder. Hemos cambiado muy poco desde las pelis de Rambo y las fanfarronadas de Chuck Norris.

Con la intención de destruir a Conan de una vez por todas, Wrath-Amon se vio obligado a pluriemplearse.

Muy bien. Una vez que he satisfecho al pequeño marxista que domina mi día a día, voy a pasar a enumerar las razones por las que esta peli mola más que el pan de molde. Porque sí, los G.I. Joe y su proselitismo yanki molaban un huevo. Hasta su logo llevaba incorporados los colores de la bandera de EE.UU. Debo reconocer que mis motivos obedecen más a la nostalgia que me inspiran estas figuras (me niego a emplear un término tan denigrante como el de "muñeco"... son "figuras de acción" y punto) que a la propia calidad de la cinta, cuestionable y tonta a niveles asesinables... pero endiabladamente divertida. ¿Os he dicho que hay un tío que agarra un misil con las manos y lo arroja contra un vehículo enemigo? Pues eso.

Típico entrenamiento de un ertzaina. La siguiente lección se titula "Cómo utilizar torpedos como mondadientes".

Porque los G.I. Joe fueron una parte muy importante de mi primera infancia (entre los 5 y 8 años, momento en que fueron desbancados por los dinosaurios), ofreciéndonos a mi hermano y a mí incontables horas de diversión. Nuestra colección no fue excesivamente abundante, pero sí contábamos con una pequeña flota de vehículos (entre los que se incluía el Cobra Wolf, del que fui flamante propietario; el Warthog, que traía consigo una figura del sargento Slaughter; un helicóptero Tomahawk; un lanzamisiles de COBRA, cuyos proyectiles llevaban minas incorporadas... un detalle que habría agradado a George Bush; y otros tantos más) y varios personajes (el Sargento Láser, Ranger Viper, Toxo Viper, Voltar, Raptor, Croc Master, Airtight , Stretcher, Tripwire... y así podría pasarme toda la tarde).

"Bueno, ¿qué? ¿Quién se apunta a ir esta noche a la orgía que organiza Barbie en su casa?".

Conforme fui creciendo, los vehículos fueron los primeros en desaparecer y las pocas figuras que quedaron (ya os he dicho que ni de coña voy a utilizar la palabra "muñeco") o bien no resistieron el embiste de mis dinosaurios (todavía recuerdo la tarde en la que recreé el trailer de "El Mundo Perdido" y cómo a partir de él desarrollé una historia mucho mejor que la de la película original) o bien quedaron olvidados en una caja de zapatos que mi hermano todavía conserva en la cómoda de su cuarto. No hace mucho mi madre me dijo que se había desecho de unos pocos que estaban despiezados... Porque precisamente ese era uno de los grandes problemas que tenían los G.I. Joe: el elástico que unía el torso con las piernas se desgastaba con el tiempo y la figura terminaba como si le hubiese caído encima un misil de verdad. En ese sentido, eran más endebles que los muñecos (¡MIERDA!) de otras franquicias, como los de "La Guerra de las Galaxias" o "Parque Jurásico" (ambas producidas por Kenner hasta su absorción por Hasbro y de una calidad sobresaliente). Curiosamente, todavía conservo en buen estado varias de las armas que traían las figuras. Es más, hace muchos años, rodando uno de los muebles de mi habitación, encontré el rifle de asalto de Beach Head (véase más abajo). Lo que se dice un auténtico ejercicio de arqueología y Memoria Histórica.

Nathan Explosion poco antes de abandonar su primera banda para fundar Dethklok.

Supongo que ya os habréis dado cuenta de que esta entrada es para hablar más de mis juguetes favoritos que de la película en la que están basados. Pero ya os digo que hay cosas muy llamativas de este mondongo que merecen nuestra atención, entre las que destacan:

1. LOS CRÉDITOS DE INICIO

Los créditos de inicio tienen lugar en la Estatua de la Libertad mientras vemos a la peña de COBRA y a los G.I. Joe zurrándose con ganas. Los neoyorquinos están celebrando lo que parece ser el 4 de Julio cuando una amenaza se cierne sobre la noche. El tema de la serie es remezclado con una letra que nos dice lo malo que es el Comandante Cobra y termina recordándonos que, por muy mal que vayan las cosas, el comando G.I. Joe siempre estará ahí... así te hayan quedado cinco para siempre o se te haya caído la pizza al suelo.


Aunque la batalla es encarnizada y hay explosiones por doquier (la nave de los malos revienta y todo), nadie muere. En toda la saga, lo más parecido que podíamos ver a una muerte eran las explosiones de los Bat Android Trooper, los soldados robóticos de COBRA a los que se les fundían los plomos cada dos por tres cuando se les disparaba. Con eso nos bastaba y sobraba. La imaginación hacía el resto.

2. UN EJÉRCITO MULTICULTURAL

El comando G.I. Joe, aunque lucha bajo el paraguas de Estados Unidos, está compuesto por un conglomerado multicultural que haría las delicias de Benetton y Los Fruittis. Esto era algo que se veía en la serie y que volvería a repetirse en la película.

Los ángeles existen y tienen el rostro de Ana Morgade.

Mucho antes de que los petardos de la incorrección política cargasen contra la igualdad de género o la discriminación positiva, los dibujos de los 80 ya nos enseñaban auténticos valores de convivencia: en esta peli en concreto hay una chica que practica artes marciales y tumba al temible Beach Head, el instructor más despiadado del otro lado de Alabama; un negrazo que nos enseña que, incluso estando ciego, uno puede salvar el mundo de una raza de reptilianos mutantes; y los clásicos rostros femeninos de la serie que, lejos de ser objetos de adorno, también saben cómo repartir estopa y destacar en lo suyo (hasta COBRA se adelantó a organizaciones hermanas como VOX o Ciudadanos y situó en su organigrama a un mujeres tan importantes como la Baronesa).

3. LOS ORÍGENES DEL COMANDANTE COBRA

Sí, se nos muestran los orígenes del Comandante Cobra. No sé si esta película forma parte del canon oficial o no (hay poquísimas referencias de ella en español, razón por la que me he animado a dedicarle una entrada), pero este personaje se sale por todos lados y siempre fue mi favorito, por lo que cualquier dato sobre él siempre es bienvenido. En la película nos lo presentan como un prometedor científico intraterrestre cuyo rostro quedó desfigurado después de sufrir un accidente en su laboratorio. Como castigo a su incompetencia, y por si no fuera poco tener como jefe al cantamañanas de Serpentor, Golobulus, el todopoderoso líder de Cobra-La, termina por convertirle en un mutante sin conciencia (igual que un votante del PP, vaya).

"Así que esto es lo que pasa cuando mezclas Mentos y Coca Cola... ¡Joder, cómo escuece!".

Honestamente, la idea de que sea un científico de una raza humanoide antediluviana no termina de convencerme (tampoco lo hace que en su juventud fuera un vendedor de coches usados), pero me da igual. Más allá de su marcado acento (sin el doblaje latino esta serie no sería lo mismo) y sus rabietas con el gilipollas de Serpentor, el Comandante Cobra es un personaje muy bien definido y con un trágico pasado a sus espaldas. Con Cobra pasamos de la risa al llanto en pocos segundos. Y eso es algo que muy pocos villanos pueden hacer.

4. MERCHANDISING A PORRILLO

La serie era un derroche de merchandising, vale, pero... ¿Y qué? ¿Acaso no éramos felices con la mierda que nos vendía? Con semejantes antecedentes, está claro que la película no iba a ser menos. A los G.I. Joe y COBRA de toda la vida se ha sumado en esta ocasión la perversa Cobra-La, una siniestra raza de humanoides que dominaba el mundo antes de la aparición de la Humanidad y que, tras el comienzo de las glaciaciones, tuvo que retirarse al interior de la Tierra a la espera de tiempos mejores (¡Chúpate esa, Lovecraft!).

"Enhorabuena. Se ha licenciado en la universidad más cara y, por tanto, la mejor que existe".

Para la franquicia, aquello implicaba seguir sacando más y más juguetes que representaran a los nuevos personajes. Y a fe mía que lo hicieron. Mi hermano y yo seguimos recibiendo figuras de la serie hasta los Reyes de 1993, lo que explica el éxito de unos personajes que habían comenzado su andadura diez años antes. Decir también que en la peli sale el famoso Conquest X-30, uno de mis juguetes favoritos de siempre (yo lo llamaba el "Avión-Tiburón"). Verlo volar y disparar sus misiles es, aún a mis 31 años, una maravilla. En mi fuero interno, siempre fantaseé con que me regalasen uno de los chismes voladores de COBRA, pero no pudo ser. La vida puede ser muy perra.

5. HAY "COSAS" QUE MUEREN

Como ya comenté, si bien la serie seguía los patrones del "Equipo A" donde, por muchas explosiones que hubiera, nadie sufría el más mínimo rasguño, aquí hay gente que muere, ya sea despeñándose por un barranco (algo que ocurre con Pythona y  Nemesis Enforcer, los lugartenientes de Golobulus) o bien a golpe de láser... Evidentemente, las víctimas de los disparos no son otra cosa que insectos y gusanos gigantes a las órdenes del maloso. No es mucho y casi no se ve sangre, pero peor es nada.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Ya habréis notado que apenas hago hincapié en la trama de película, pero es que tampoco hay demasiado que contar. Me atrevería a decir que es un capítulo bastante largo de la serie original, salvo que aquí se saltan los relamidos consejos que, a modo de servicio público, los protagonistas daban a los niños al final de cada episodio ("Si os invitan a participar en una violación grupal, recordad llevar siempre encima protección, niños"). Valores como la responsabilidad y la confianza en uno mismo (representados por el joven Teniente Falcon, un incompetente soldado de los Joe que busca su lugar en el equipo) están presentes a lo largo de toda la aventura, pero en ningún momento llegan a ser un estorbo para su desarrollo. Es más, yo hasta diría que ayudan a enriquecer la trama principal. Algo de moralina en mitad de un tiroteo nunca viene mal, aunque os aseguro que lo último a lo que prestaba atención cuando veía la serie era al discursito del capitán Duke sobre la importancia de lavarse las manos.

Serpentor emocionado ante la perspectiva de echar un polvo.

Ignoro si la película tuvo una continuidad en las series de la franquicia que aparecieron después de su estreno, dado que termina con el Comandante Cobra convertido en una serpiente mutante y con Golobulus escapando en el último momento. Que yo recuerde, en la serie de 1989 no se hizo referencia a estos hechos... O puede que sí, no lo sé. Teniendo en cuenta que la franquicia también continuó en los cómics, es bastante probable que encontremos algunas referencias a la peli ahí (según he leído, hay una relación entre Cobra-La y la historia de los Transformers... la madre que me parió). De todas formas, no sería raro que en posteriores entregas se hiciera borrón y cuenta nueva. Una prueba de ello la encontramos en la espantosa "G.I. Joe Extreme" estrenada en 1995, la cual se pasaba la historia de COBRA por los mismísimos cojones de Destro.

Y poco más. Lo cierto es que, para bien o para mal, G.I. Joe marcó un antes y un después tanto en el entretenimiento como en la comercialización de juguetes. Me atrevería a decir que su influencia llevó incluso a la creación de otras sagas igual de emblemáticas, como fue el caso de "Command and Conquer", donde el control del mundo era disputado por una fuerza multinacional, la GDI (Global Defense Iniciative) y un grupo terrorista cuya estética recordaba enormemente a la de COBRA (la Hermandad del NOD). ¿Casualidad? No lo sé, pero lo cierto es que tanto la historia como la parafernalia que la rodeaba era sospechosamente parecida a la de los muñequitos de Hasbro. Aunque solo sea por eso, G.I. Joe ya se ha ganado un lugar en nuestros corazones. Y sí, de haber podido elegir, me habría alistado en COBRA sin dudarlo.

jueves, 31 de agosto de 2017

Rescaten el Titanic (Jerry Jameson)

¡Bah! Paso de fichas técnicas y pollas en vinagre. Es la primera vez que escribo en el blog desde hace cuatro meses y tengo el mono. Hoy, materia pura y dura.

Jódete, James Cameron.

Hacía tiempo que le tenía ganas a esta película, porque mira que el cartel prometía: el Titanic emergiendo de las frías aguas del Atlántico enterito y sin haber tenido que echar mano de “La Gotita”... Porque ya saben ustedes que lo que “La Gotita pega, nada-nada lo despega”. Supongo que solo los lectores mayores de treinta (así como mi único lector argentino) podrán pillar esta referencia. El caso es que, tras haber reseñado hace eones “Titanic II” y “El musical animado del Titanic” (ya saben, aquella de “Éranse dos tetas pegadas a una mujer”) hablar de esta peli, así hayan pasado más de cinco años, era una obligación. Estar sin trabajo y con una depresión de caballo es lo que tiene. ¡Pero atentos al cartel, me cago en Dios!

El Titanic reflotado... Madre mía... Ni en sus sueños más húmedos, las crías que compartieron pupitre conmigo en una fecha tan lejana como 1997 y que tanto desearon que Di Caprio les metiera la mano en las bragas podrían haber soñado con algo mejor. No es coña. En un cuestionario que venía en la Superpop o en la Minnie Disney, una de las preguntas era si dejarías que Jack te pintase en porretas y ese tipo de cosas. Este anécdota contrasta con la de un colega cuyo padre le escondió un álbum de monstruos porque “temía que se terminase obsesionando con el tema”... o el de ese otro que venía a jugar al GoldenEye a casa porque en la suya no le dejaban andar con “juegos violentos” (“¡Esos juegos no son educativos!” dijo el fulano escandalizado un día que nos pilló a mitad de partida). En ambos casos, eran hijos de militares. Su puta madre. Iba a hacer una coña con ETA, pero no quiero ir a la cárcel. Me ha dicho mi cuñado, que sabe un montón de Venezuela, que allí se come bastante mal. Será mejor que volvamos al Titanic.

Sí, tengo esta basura en VHS, pero la felicidad está más allá de cosas como esta... Está en el porno y en la sonrisa de Lady Rox.

Hay que admitir que, nos guste o no (yo debo reconocer que todavía no la he visto entera... Sí, ¿qué pasa? ¿Habéis visto vosotros “El rayo destructor del Planeta Desconocido”? Pues entonces a callar), la película de James Cameron fue un absoluto éxito de taquilla. La historia del buque se reavivó y las expediciones que se organizaban para contemplar sus restos se multiplicaron. Hoy todo el mundo sabe que el barco fue hallado en 1986 por un equipo comandado por Robert Ballard (quien más tarde también encontraría los restos del Bismarck), utilizando para ello una tecnología de exploración submarina hasta entonces impensable (circunstancia a la que habría que añadir la consulta de fuentes y testimonios de la época en la que el barco fue botado). Ballard descendió hasta el fondo del océano y recorrió los restos del naufragio, confirmando así la idea de que el barco se había partido por la mitad en el momento del hundimiento. Las imágenes que tomó de los vestigios y el trabajo que realizó para reconstruir los momentos previos y posteriores de la tragedia fueron impresionantes.

La comida de rabo que le estoy haciendo a Ballard no es casual, porque un par de años antes que él, otros expertos y organizaciones trataron de dar con los restos del barco sin conseguirlo. Coincidencia o no, “Rescaten el Titanic” se estrenó precisamente en la época en la que se llevaron a cabo estos intentos, y los medios que emplean sus protagonistas poco difieren (salvo por los avances tecnológicos de rigor) de los que utilizaron los científicos en la vida real. 

Os cuento de qué va la cosa: resulta que el Pentágono ha descubierto que a bordo del Titanic viajaba un cargamento de un mineral más raro que un votante de Democracia Nacional con titulación universitaria. Son los tiempos de la Guerra Fría y los estadounidenses han creado un sistema antimisiles que haría de Hamburguesalandia una nación completamente invencible en el plano militar. El mineral fue descubierto por un contrabandista de nombre impronunciable (os daréis cuenta de que no doy ninguno en esta reseña) en el Ártico ruso allá por 1911. Los rusos, con comunismo o sin él, siempre están dispuestos a hincharle las pelotas a Estados Unidos, de manera que el contrabandista de los cojones tiene que huir con el mineral a cuestas mientras los abuelos de Putin le dan caza. Que digo yo que qué pintan los rusos en todo esto cuando en aquella época los malos eran los alemanes, pero bueno... El tío esconde la carga en el Titanic y se hace a la mar con el resultado que todos conocemos.

El meollo es que el mineral, como ya comentamos, es tan escaso que la única opción que tiene los gringos es bajar a buscarlo al fondo del mar matarile-rile-rile... pero como la zona de carga está en un lugar inaccesible, no les queda más remedio que reflotar el barco a base de un par de flotadores de “Mi pequeño Pony” y explosivos (si los rusos no van a mear sin tener un plan, en Estados Unidos no se solucionan los resfriados si no se tienen a mano un par de bombardas de trinitrotolueno). A grandes rasgos, este es el argumento de la peli. Está basada en una novela, por cierto.

La movida tendría encanto de no ser porque la película es un tostón inaguantable de dos horas y pico en la que NUNCA pasa nada. Insisto: NUNCA ocurre NADA. Las tres cuartas partes de este mondongo es una aburridísima trama de espías que no va a ninguna parte y que no le recomendaría ni a mi peor enemigo. El protagonismo de este coñazo recae en dos actores conocidos en su casa  a la hora de comer (he visto que uno de ellos era una de las estrellas de “Falcon Crest”... vamos, la bomba) y cuya rivalidad el espectador no llega a entender muy bien. Uno de ellos es algo así como un agente secreto más chulo que un gitano con unas alpargatas nuevas y el otro es un imbécil relamido que está a cargo de diseñar el escudo antimisiles de marras. Se llevan a matar de inmediato. Se sabe que hay por ahí una pollita de muy buen ver y que estuvo con ambos fulanos en sus años locos, pero el hilo no está nada bien desarrollado y las relaciones que se forjan entre los personajes (al menos en este aspecto) llegan a resultar muy apresuradas, casi artificiales. También hay un pavo de sesenta largos que es amigo personal de ambos y que trata de hacer que se lleven bien con el mismo éxito que la ONU con palestinos e israelíes, pero este tío en realidad no aporta mucho.

Qué ganas tengo de hacer un chiste sobre maricones y ser tan políticamente incorrecto como el batracio de Íker Jiménez.

Luego están los soviéticos, cuyo papel en la trama se reduce a hacer el congrio y a sentirse acomplejados al ver lo grandes y flexibles que son las pollas norteamericanas (con permiso de México y Canadá). La noticia de la creación del escudo antimisiles llega a sus oídos y está claro que no piensan quedarse con las manos quietas.  Tras mandar un barco científico a la zona donde los gringos están realizando las operaciones, se descubre que hay toda una subtrama de espionaje (otra más) donde uno de los marinos yankis está pasando información a los rojos porque el tío regresó tronado de Vietnam y se casó con una malaya. Todo esto se resuelve, afortunadamente, fuera de cámara. En caso contrario, la película hubiera durado otros cuarenta minutos.

Lo del complejo de pene viene por una escena final que es tan patriotera (y eso que esta chorrada es inglesa) y tan profundamente subnormal que da vergüenza ajena. Una vez que el mostrenco es reflotado, el embajador ruso se planta allí solo con un helicóptero y exigiendo que le entreguen la nave, que han estado vigilándoles desde el principio de la operación en su barco científico (¿en serio? Yo pensaban que estaban haciendo “cencia” de verdad). A nuestros héroes les entra la risa floja como el niño que oye hablar de sexo por primera vez y le dicen que se asome a cubierta. Allí aparecen un submarino y dos F-14 salidos del “El final de la cuenta atrás”, en plan “cómo se te ocurra mandarte a mudar con el barco, te metemos un par de pepinos de estos por el culo, porque el Titanic, como la luna, pertenece a América”. El embajador comprende que su chorra solo podría admirarse si se viese a través de un microscopio y decide abandonar la partida. Os juro que ocurre así.

Se dice que cuando a Alec Guinnes lo invitaron al estreno de la película, dijo: "Muy bien, iremos en el "Alce Pulcro". ¡Venga, suba!".

¡Ah! En el reparto también sale el tío ese hacía de Obi Wan, Alec Guinnes, aquí interpretando a un oficial del Titanic que sobrevivió al naufragio y al que le debemos uno de los momentos más emotivos de la peli, ya que le hace prometer a uno de los “protas”, el espía barbudo, que volverá a izar la bandera del barco una vez que lo hayan reflotado. Su presencia se reduce más a un cameo que a otra cosa, pero no deja de ser una curiosidad

Y poco más que contar. Aparte de la trama de espionaje y la pelea de gallos (con mucha PLUMA... ¡jo, jo, jo! ¡Ni Bertín Osborne!), la película es una sucesión de escenas que muestran a los “buenos” teniendo problemas con las inmersiones (uno de los minisubmarinos explota y todo) y la localización del barco. Todo amenizado con la música de John Barry y su orquesta, tan innecesaria y fuera de lugar como preciosa. Al final consiguen sacar el Titanic a flote, al que una burrada de años bajo el mar solo le ha privado de una de sus chimeneas. Quizá las escenas del barco en alta mar y entrando en Nueva York sean las más esperadas por parte de la audiencia. En honor a la verdad, no decepcionan y hasta llegan a ser bonitas por su simbolismo, ya nos guste la historia del Titanic o no. Pero duran demasiado poco y no merecen ni de coña las dos horas de visionado. 

Quizá lo más llamativo de todo sea el aspecto que conserva el barco hundido tras salir a la superficie. Es evidente que nadie sabía cómo se encontraba el buque en aquel momento, puesto que todavía faltaban un par de años para su hallazgo. Supongo que tanto el autor de la novela como los responsables de la película quisieron darle al conjunto el aire de un castillo abandonado. Las ruinas, al final y al cabo, tienen un encanto especial para sus descubridores. No esperéis encontraros con paseos por el interior del barco y esas chorradas que tanto le gustan a los puntillosos, puesto que la única habitación que aparece recreada es un salón de baile que los “Gringoesploster” utilizan a modo de base de operaciones. Eso, y la bodega del barco, donde al final, por cierto, no encuentran nada. El mineral está en una tumba irlandesa, escocesa o de por allí, donde en realidad lo dejó el contrabandista antes de embarcarse.

Sobre la forma en la que los americanos se quedan con el barco, llama la atención que en ningún momento nadie proteste por semejante expolio o que se muestre tan poco respeto por las víctimas. La burocracia queda entorpecida gracias al ímpetu de unos vulgares cazatesoros y a la cochina bandera de las barras y estrellas. El día que tenga dinero, lo invertiré en reflotar el Yorktown y convertirlo en una casa de putas para recuperar la inversión.

Y ya está. Alguien tuvo la ocurrencia de subir la película a Youtube y los comentarios no se hicieron esperar. Hay de todo: desde niñas de trece años que pregonan a los cuatro vientos que la película les ha encantado (me gustaría preguntarles qué opinan de la parte en la que salen los calamares violetas peleando con Adolfo Suárez) hasta iletrados que dicen saber más que nadie del barco, pasando por otro que afirma estar escribiendo un libro sobre el tema y otro que nos recuerda que “El Titanic está en el fondo del mar. Suscríbanse a mi canal si todavía no lo han hecho. Si ya lo hicieron, no lo hagan”. Internet, damas y caballeros. Me cago en la democratización de la cultura, por Dios.