miércoles, 20 de septiembre de 2017

Mortadelo y Filemón: la serie de BRB (1994)

Llevaba años queriéndole meter mano a esta serie, hasta el punto de querer situarla en el primer puesto de mi ranking de series más odiadas. Que hayan pasado cinco años y que no me haya dignado a terminarlo ya dice mucho del respeto que le tengo a este blog y a mis lectores. De todos modos, creo que puedo estar orgulloso de mí mismo. En un momento en el que la blogosfera languidece (si no lo ha hecho ya), seguir publicando aquí es todo un reto... Aun sabiendo que mi índice de visitas ya no es el que era (nunca fue tan alto, en realidad) y que apenas corrijo las entradas que publico. Yo es que soy así.

Casi me da pena ponerla a parir. Mirad la carita de buenazo que tiene Filemón. Hasta parece una persona normal.

¿Por qué hablar de la serie de "Mortadelo y Filemón" a estas alturas? Porque todavía no he empezado las clases en la universidad y solo veo a mi novia los fines de semana, lo que hace que, entre mis regulares visitas a XVIDEOS y FormulaTV, tenga DEMASIADO tiempo libre. Puede que algún día, cuando finalmente me anime a bajar la persiana a esto, haga un ranking con mis diez actrices porno favoritas, aunque teniendo en cuenta el tiempo que he tardado en escribir sobre el tema que nos ocupa, eso no ocurrirá hasta dentro de diez o quince años por lo menos. Me veo pagando la universidad de mis hijos (bueno, en todo caso la encargada de hacerlo será mi pareja, dado que ya no tengo esperanzas de que la licenciatura me dé para comer) y dedicando las noches de los domingos a escribir aquí. ¡Jo, qué vida me espera! Estoy tan ilusionado que desearía estar muerto.

En fin, hablemos de la serie de "Mortadelo y Filemón". Debo admitir que uno de los motivos que me han empujado a escribir esta retahíla de improperios es la escasez de reseñas que he encontrado de la serie y, sobre todo, los buenos recuerdos que conservan aquellos que la visionaron en su momento. Asumo que es así debido a que seguramente este mondongo fue el primer contacto que tuvieron con los personajes de Ibáñez. Y me parece bien, puesto que uno es de donde nace. Yo, por ejemplo, fui de los que crecieron con "El armario del Tiempo" y la inagotable verborrea de Chiflágoras, elementos que, pese a no ser canon, considero tan mortadelescos como la chirimoya. También recuerdo habérmelo pasado en grande con los "Festivales del Humor", si bien los cortometrajes que los componían palidecían ante la surrealista y brillante producción que Vara y cía nos regalaron pocos años después.

¿Quién cojones eres tú y por qué debe importarnos?

Con estos antecedentes, el estreno de esta serie hace ya la friolera de 22-23 años me decepcionó enormemente. Incluso de niño me pareció una serie aburridísima y que poco o nada tenía que ver con el espíritu de los cómics, por mucho que Ibáñez la avalase y la pusiera por las nubes durante "la promoció" (me ahorraré cualquier comentario referente al interés del MAESTRO por ganar pasta a todo trapo, dado que es el PUTO AMO del tebeo español y todos y cada uno de los historietistas del país han mamado de su calvorota). Como ya dije cuando reseñé "La Innombrable", mi hermano y yo crecimos con los volúmenes de "Super Humor" y los tebeos de la "Colección Olé", disfrutando como locos de "La Secta del Zum-Bhao", las idas y venidas de "La Gomeztroika", las malas artes de "El Brujo" y muchísimos más. Ni él ni yo nunca nos consideramos expertos en la materia y a día de hoy no tenemos ni repajolera idea del tema de las publicaciones apócrifas y los negros con los que Ibáñez contó cuando el Imperio Bruguera siguió los pasos del romano. Todo se reducía a disfrutar de los cómics, desde los ya clásicos retruécanos mortadelescos hasta las ostias que se daban los personajes al caerse de un quinto piso.

Por eso, y como ya he comentado, cuando este montón de mierda se estrenó, nos desilusionó bastante (en su momento contó con una gigantesca campaña publicitaria, un precedente de lo que haría Antena 3 en los años siguientes). La verdad, nunca le encontramos la gracia por ningún lado. Simplemente aquellos no eran Mortadelo y Filemón. Mi hermano no aguantó más de tres capítulos y yo, que era el pequeño, ni me lo pensaba a la hora de cambiar de canal. Igual en Telecinco podrían estar echando "Yaiba" y yo sin enterarme.

Cuando este personaje aparece en escena, os juro que dice: "Gñeñeñe... Ñegñeñe..."

Lo peor era cuando no tenías esa opción y en el cumpleaños de un amigo a su padre se le ocurría la idea de ponernos algunos capítulos de la serie para tenernos tranquilos. En una de esas ocasiones recuerdo que visioné "La venganza de Tengo-Pis" y me sentí como un jodido bicho raro al ver cómo todo el mundo se desconojaba de la risa mientras yo rezaba para que dieran las nueve y largarme de una vez a casa. Siempre he dicho que si a un crío no le divierten los dibujos que ve, es que algo se ha hecho mal... rematadamente mal... Y os lo dice alguien que hasta hace poco todavía faltaba a clase para ver cómo terminaba la última temporada de Xiaolin Showdown.

Pasemos pues, a explicar los motivos por los que esta mierda siempre me pareció lo que fue... UNA GIGANTESCA PUTA MIERDA.

1. Los efectos de sonido: La serie es INCAPAZ de estar callada cinco segundos. Si los personajes no están hablando, siempre habrá un hilo musical de fondo que nos recordará que la televisión está encendida y escupiendo mierda. En serio, en toda la puta serie (salvo en el piloto) no hay ni un cochino minuto de silencio. Resulta agotador. Ver un capítulo es como jugar una partida a una máquina tragaperras: la estridencia de los colores y el ruido constante intentan mantener la atención del espectador sin conseguirlo. Es muy triste tener que recurrir a este recurso, dado que toma a los chavales por completos gilipollas. Hay una diferencia enorme entre contarle una historia a un niño, con sus pausas y sus momentos de suspense, y agitarle LAS PUTAS LLAVES DE TU CASA para llamar su atención y entretenerlo. ¿En qué cojones estaban pensando?

Tu-ru-tu-ru-turuturu-tu-ru-tu-ru-turututuru... (se supone que esto es música de circo. Se corta hacia la mitad, pero os hacéis una idea).

Las voces de los personajes son horribles, caricaturizadas a un nivel de preescolar. Sí, sé que estamos viendo una serie de dibujos para niños pero, por el amor de Dios, respeten un poco a su público. La música es TERRIBLE. Los créditos de inicio son lo peor que ha salido de una mesa de mezclas. A día de hoy, he tenido que buscar la letra de la cabecera porque era incapaz de entenderla. Las dos primeras estrofas del estribillo son inaudibles (donde dice "Para un trabajo bien hecho, dos EXPERTOS en acción", parece que dice "Para un trabajo bien hecho, dos CERDOS en acción". Toda la vida he creído que decía esto último. Y yo pensando: "¿Por qué coño se refieren a Mortadelo y al otro como cerdos? Joder, menuda forma de vender una obra"). A mitad de camino entre un espectáculo de revista y una verbena de puticlub, el conjunto es bastante cutre y rancio. La música hiede a fiesta de pueblo y motel de carretera. Es jodidamente chunga e inquietante.

¿De qué coño se ríe este anormal? Ni puta idea, pero ahí está.

Y ya no solo es la música de inicio, sino toda la que está insertada en los capítulos. Hasta los actos y reacciones de los personajes cuentan con sus propios efectos de sonido: si Filemón se enfada o está asustado, sonará una especie de reloj de cuco que nos indicará que su paciencia se está agotando o que "El Super", Ofelia o su puta madre van a sacudirle un guantazo; si Mortadelo se pone un disfraz, más de lo mismo... Si a esto le sumas el humor físico (caídas, trompadas...) característico del tebeo, el resultado es una puesta en escena que recuerda más a una tarde en el circo con los payasos que a otra cosa.

2. El doblaje: El doblaje, me cago en la puta... El doblaje es cancerígeno. Lo peor de todo es que contaron con actores de renombre para hacer las voces de los personajes. Sin ir más lejos, la voz de "El Super" es la de Miguel Ángel Jenner (y esta vez os pido que no penséis en su hija -que sí, que está como un tren- sino en Samuel L. Jackson). También estuvieron por ahí Juan Carlos Gustem (todo un clásico de la publicidad) y Luis Posada haciendo papeles secundarios. ¡Maldita sea! Tuvieron la ocasión de hacer algo muy bueno y terminaron ciscándose en todo. ¡Su puta madre! ¿POR QUÉ?

Policía venezolano siendo violado por opositores en plena calle.

Hay varias cosas que apuntar con respecto a este tema. En primer lugar, las prisas que en BRB parecieron darse para entregar la serie y tenerla lista para su emisión, porque los errores de pronunciación de los actores son, en algunos casos, descarados. A Enric Cusí, doblador de Mortadelo, se le escapan bastantes morcillas durante sus diálogos (palabras mal pronunciadas, expresiones que casi me atrevería a decir que están catalán...). Es que ni Rajoy podría hacerlo peor, tío. Pero la palma se la lleva Jenner en el capítulo "El caso de los diamantes" donde se le escucha rezongar por lo bajo y soltar un "¡Coño!" (si pincháis en el enlace, atentos al 8:47-8:53). Puedo entender que son cosas en las que uno no repara en el momento, pero es que el producto es tan mediocre que llama muchísimo la atención. Otro de los errores más característicos es que la voz de los actores se escucha hasta cuando los personajes ni siquiera están hablando, lo que corrobora mi teoría de que esta serie se hizo deprisa y corriendo, sin importar la calidad del resultado final.

Venganza feminazi (Cárdenas y Pablo Motos dixit).

Pero lo peor de todo es la voz nasal y oligofrénica que le pusieron a Filemón, muy alejada de la elegancia y el saber estar de José Martínez Blanco en "El armario del Tiempo" y los cortometrajes de los "Festivales del Humor". Me atrevería a decir que este es uno de los principales motivos por los que la serie se va literalmente a la mierda. Entiendo que la personalidad de Filemón experimentó varios cambios en el tránsito que hay entre las aventuras de "Agencia de Información" y su ingreso en la TIA, donde se convierte en un patán inmaduro a la altura de Mortadelo. "El Super" pasó así a ser el personaje "serio y formal" de las historietas, el único capaz de poner algo de orden en los desmanes de sus subordinados. Ya digo, puedo entender eso, pero de ahí a ponerle una voz tan tonta y forzada al personaje va todo un mundo. ¿Lo peor de todo? Que Xavier Martín, el responsable de este atentado, volvería a repetir en la execrable "Historias del fútbol", serie estrenada por la BRB a rebufo del Mundial de Francia de 1998 y donde puso la misma voz (¡pero la misma, os lo juro!) a un micrófono parlante al que daban ganas de... de... ¡Bah! Pasemos al siguiente punto.

3. La animación: BRB tuvo una época dorada en la década de los 80 cuando, en colaboración con algunos estudios de animación japoneses, creó auténticas joyas de la animación como "La vuelta al mundo de Willy Fog", "D'Artacan y los tres mosqueperros" o "David el Gnomo". ¿Qué pasó en los 90? No lo sé, pero ya sin la colaboración de animadores profesionales que amaran su oficio, la calidad de sus producciones alcanzó límites aberrantes (y quien me diga que "La Banda de Mozart" es una serie muy buena es que trata de reprimir las violaciones que sufrió en su infancia). BRB tuvo que tirar de coproducciones con viejas conocidas como RTVE, así como de los nuevos canales privados (en el caso que nos ocupa, Antena 3). En la producción de "Mortadelo y Filemón" también intervino el canal aleman RTL (hay que tener en cuenta que los personajes de Ibáñez son muy queridos en Alemania, donde reciben el nombre de Clever y Smart), pero es que ni de coña se alcanza el nivel de las series anteriores. La serie en sí está hecha con tan poco cariño y mimo que cualquiera diría que sus responsables se la tenían jurada a Ibáñez.

Hasta la serie de acción real de "Sacarino" era más divertida que esto... Pero por nada del mundo pienso abrir esa puerta.

La animación es un horror y está a años luz de la realizada por los Estudios Vara a finales de los 60. Allí al menos los personajes se movían con fluidez y dinamismo. Aquí, en cambio, todo es acartonado y artificial. Entre gag y gag, siempre hay un primer plano de la cara de los personajes gimiendo o farfullando exclamaciones, mientras fuera de plano se desarrolla el sketch que el espectador ya ve terminado, como si los animadores no tuvieran ni idea de cómo desarrollarlo. Porque ese es otro de los problemas de la serie: los animadores prácticamente se dedicaron a copiar las viñetas de los cómics originales, dando como resultado una imagen estática y muy poco natural. En ocasiones llegaron a eliminar el orden lógico que seguían las diferentes secuencias (personajes que aparecen con un ojo morado sin que se nos explique el porqué, persecuciones y carreras que no vienen a cuento, etc.). Los errores de continuidad con tan grandes como la mierda de un elefante.

4. El formato del tebeo es muy diferente al de la serie: Es imposible adaptar un álbum de 50 páginas a una serie de 20 minutos. Ya no solo porque por el camino se pierden muchísimas cosas, sino porque el lenguaje del cómic es muy diferente al de la televisión. Es verdad que quien ha leído el cómic siempre lo preferirá a la serie, pero eso no quita que animadores y productores se molesten en hacer algo lo suficientemente atractivo para marcar diferencias entre uno y otro. Ocurrió en la serie de "Tintin" (y eso que odio el personaje a muerte), "Blake y Mortimer" (donde aprovechan el formato televisivo para explorar las relaciones entre los personajes) o en las pelis de "Corto Maltés" y "Persépolis". Una adaptación exige cambiar elementos del tebeo para hacerlos comprensibles en la pantalla, cosa que no ocurre aquí.

Vale, debo reconocer que esto tuvo algo de gracia.

Aquí directamente se pasaron todo eso por el culo y nos ofrecieron una versión resumida de los álbumes, en donde -entroncando con el punto anterior- vemos una sucesión de escenas que en ocasiones no están bien conectadas o que han sido recortadas para cuadrar el tiempo que debe durar cada episodio (a todo esto, y según la Wikipedia, cada capítulo costaba 25 millones... la de niños que podrían haber comido con ese dinero). Un ejemplo: el final original de "Magín el Mago", donde Mortadelo y cía le pegaban una paliza al "Super", es brutalmente recortado en la serie, donde "El Super" persigue a sus agentes con una garrota en la mano sin ningún motivo. ¿Acaso no han cumplido la misión? ¿Por qué les persigue entonces? Debemos suponer que la paliza ha tenido lugar fuera de plano. ¿Por qué no animar una escena que era vital para el final del episodio? No lo sé. Igual a los animadores les dio pereza o, vista la complejidad que encerraba dibujar al "Super" hecho un revoltillo, pasaron de hacerlo. Que los niños lo intuyan, que son muy listos. 25 millones por episodio... Qué maravillosos fueron los 90.

Aquí la viñeta final del álbum de "Magín el Mago". Abajo, la correspondiente a la de la serie.

La imagen aparece oscurecida porque justo en ese momento salen los créditos. Los animadores debían de estar hasta los huevos.

Otro ejemplo: al final del cómic "El Sulfato Atómico", Bruteztrausen pierde la chaveta y es internado en un manicomio tras pasarle un hormiga gigante por encima. Pues bien, aquí el tío directamente le pega una ostia al jefe de policía y desaparece de la historia. Volveremos a saber de él por el periódico, donde se nos cuenta que se volvió loco porque sí y ya. El espectador que ha leído el álbum ya sabe lo que ha pasado, pero para quien no conozca la historia el tema le coge tan de sorpresa que dice "¡Ah, vale! Pues muy bien". Las cosas ocurren porque sí, porque hay que cuadrar el tiempo para llegar a los 20 minutos (24 si contamos los dos minutos que dura la canción de puticlub que ocupan tanto la "intro" como el "ending") y a tomar por culo. Porque esa es otra, ¿en serio era necesario hacer una canción tan JODIDAMENTE LARGA? ¿Acaso Biern Boyd le debía un favor al autor del tema o a sus sobrinas?

En "La Gallina de los Huevos de Oro", cuando van a la playa en busca de Sarita, Filemón se pincha con algo fuera de plano. No tenemos ni idea de lo que es, pero le vemos corriendo tras Mortadelo con una barra de hielo pegada al culo. Igual fue un pez espada, un erizo de mar o la polla de Bertín Osborne. A estos errores de continuidad se le suman escenas completamente confusas. En "La Venganza de Tengo-Pis", Filemón es víctima de una de las escenas más extrañas que me han tirado a la cara, puesto que es apaleado por un vigilante de seguridad y se pasa al menos dos minutos de metraje recorriendo y horadando las calles de la ciudad como si fuera un topo mientras de fondo se oye el sonido de una motosierra (¿en serio el retroceso de una de las ostias que le sacudió el guarda tenía ese efecto?). En ese mismo capítulo, la pareja de protagonistas tortura y hace explotar a un guardia después de tirarle de las orejas y la nariz (tras la explosión, les vemos reírse como si no hubiera pasado nada). Ignoro si estas dos últimas escenas tenían sentido en la historieta original, dado que no la he leído, pero son de una vergüenza ajena de campeonato. Todo aderezado, recordemos, con música de circo y una animación de mierda. "¡LOS PACHACHOS, CHEÑORA!".

La proporción que guardan los personajes es digna de un artista del Renacimiento o del Barroco flamenco.

Por otro lado, no solo se copió la animación de los personajes. También se hizo lo propio con sus diálogos. Uno pensaría que al menos la verborrea de Ibáñez se mantendría impoluta, pero nada más lejos. Hay chistes que, directamente, no funcionan llevados a la pantalla. El ritmo de la narración es tan rápido que no tienen la más mínima gracia y el contexto se pierde por el camino. Y eso cuando las tijeras no hacen de las suyas. Luego está el tema de los insultos. Mira que me he tirado a leer "Mortadelos", pero os juro que la palabra "Burricalvo" apenas aparece en los cómics que he leído. En la serie, en cambio, se repite un centenar de veces por capítulo.

¿Os he dicho que esta BASURA siguió ganando premios hasta una década después de su estreno? ¿Os he dicho que se exportó a otros países y que allí contó con su propio doblaje? ¿Os he dicho lo mucho que me odio a mí mismo? Con razón hay gente que sigue votando al PP y creyéndose las fantasmadas de Eduardo Inda.

5. La puta rata psicópata: Uno de los personajes habituales de la serie es un ratón anónimo que siempre está durmiendo la mona en el despacho del "Super". La función del bicho -al que nadie oye ni ve, como el sucio marciano que aparecía en los últimos segmentos de "Los Picapiedra"- es rezongar y desear la muerte a los protagonistas con frases como "Se acabó la tranquilidad" cuando Mortadelo y cía entran en escena, "Me gustaría verlos en el cementerio", "A ver si los atropellan al salir del edificio", etc. También se ríe de forma sádica cuando tanto Ofelia como "El Super" la emprenden a golpes con "nuestros" héroes. La pregunta que me hago es: ¿Por qué tanto odio? ¿Qué coño te han hecho estos dos? ¿Acaso Mortadelo violó a tu madre una noche que regresaba borracho a su casa y la encontró sola?

En serio, búscate un burro que te folle y muérete.

Al principio, pensaba que su presencia era algo puntual que dependía del tebeo en el que estuviera basado el capítulo, pero no. La puta rata sale en todos los capítulos que componen la serie. Ello no tendría nada de malo de no ser porque sus intervenciones podrían sustituirse por secuencias que los guionistas recortaron alegremente y que, además de tener gracia, SÍ eran de utilidad para el desarrollo de la historia.

Conclusión:

Me han faltado alrededor de siete capítulos para terminar esta basura. No he tenido estómago para tanto. La serie era tan mala y pesada como la recordaba (hasta el punto de quedarme dormido viendo los últimos capítulos o renunciar directamente a su visionado y dedicarme a oírlos mientras miraba el Facebook). En algunos momentos, hasta me he sentido insultado. No he podido soportar tanta estupidez y vergüenza ajena. Y que os lo diga yo, que me he tragado mierdas tan gordas como el remake de "Amanecer Rojo" o "Dog of Man" tiene delito. Así que hacedme un favor y pasad de esta mierda. Leed los cómics y olvidaos de todo lo demás. Si eso, echadle un ojo a la película de Fesser, pero huid de esta mierda como de la peste. Y si aún con todo no me hacéis caso, elevaré una plegaria a Rick Sánchez, Mandrake el Mago y Naboo the Enigma para vuestra salvación. Sed buenos.

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