miércoles, 18 de abril de 2018

Y hasta aquí...

Tal y como está ahora mismo el Mundo Blogger, lo mejor que podría hacer es despedirme sin hacer ruido o montar un drama. Con respecto a esto, la verdad es que nunca he sido de dar mucho la vara a la hora de promocionarme, y no voy a empezar a hacerlo ahora que he decidido cerrar. Tampoco contemplo una despedida emotiva para volver al cabo de tres o seis meses, porque esta decisión ha sido largamente meditada (llevo desde 2014 queriendo bajar la persiana) y no me veo cambiando de opinión... más que nada porque soy un puñetero vago... De hecho, siento una terrible flojera redactando esta entrada. Ni siquiera voy a molestarme en corregirla. Más que nada, porque no creo que nadie vaya a leerla.

Pues eso, que esto ya no da para más. Me voy. Han sido ocho años y medio en total, casi nueve, todo un récord si tenemos en cuenta cómo la gente abría antes un blog y, tras adornarlo con corazoncitos y demás mierdas, lo dejaba tirado al año y medio. Cualquiera puede comprobarlo: Intenet es un cementerio de blogs en los que parece que el tiempo se ha detenido, como en Chernóbil pero sin muertos de por medio... o a lo mejor sí, porque precisamente los motivos que llevan a uno a abandonar esto es liar el petate y amochar, valga la redundancia.

No nos engañemos. Con la aparición de Facebook y cía, los foros y los blogs perdieron su razón de ser. A eso tengo que añadirle que, con el objetivo de dinamizar el blog, este quedó desvirtuado cuando fui publicando contenidos que poco o nada tenían que ver con la literatura, ya fueran mis propios relatos (los cuales desaparecerán de aquí conmigo), reseñas de cine rancio (Dios bendiga al género) o, directamente, mis apuntes de la carrera. Los incentivos de la monetización tampoco son muy atrayentes. Los 20 euracos que me agencié en 2012 se convirtieron en unos pocos céntimos a comienzos de este año. Ya no es solo lo mucho que me asquea estar aquí, sino que no me pagan nada por aguantarlo.

La cuestión es: ¿para qué una despedida? Nunca tuve lectores habituales o un ritmo de publicación estable, si exceptuamos al principio, cuando todo es nuevo, el corazón nos late con fuerza cuando la miramos a los ojos y tocamos sus pechos firmes y turgentes y... perdón, creo que me he equivocado de guión.

A lo que vamos: la despedida es necesaria porque, si bien  yo desapareceré en El Caribe con Curro, Elvis y De Juana Chaos, la página seguirá activa aunque con otro nombre y nuevo administrador. Porque como muchos ya habréis visto (¡Ja, ja, ja, ja! Pero por Dios, ¿de verdad queda alguien por aquí?) desde hace unos meses el blog ha sido sometido a un profundo lavado de cara (Pffffff...) por parte de quien será su nuevo dueño. Efectivamente: HE TRASPASADO EL BLOG. Y no, no he cobrado nada por ello.

Y ahí está el meollo del asunto: como ya no habrá nada que me ate aquí, la responsabilidad de las publicaciones que se hagan de ahora en adelante recaerá en el Señor H, buen amigo de esta casa, compañero de andanzas literarias y, aunque él no quiera reconocerlo, votante de VOX y espectador asiduo de 13 TV e Intereconomía (¿alguien sabe si estos nazis siguen emitiendo en abierto?). Las reseñas, los apuntes y demás morralla quedarán como un monumento a mi gloria imperecedera. En el caso de las reseñas, seguirán disponibles para aquellos autores que quieran hacer uso de ellas. De donde están no se van a mover. Y sí, el nuevo administrador se ha comprometido a heredar el vasto índice de lecturas que se han ido recopilando a lo largo de estos años en el correo electrónico de la página.

Y ahora he de irme. Mi planeta me necesita. Como Canal Plus en 2005, nos vamos a negro para dar paso al futuro (Íker Jiménez, "First Dates" y "Granjero busca esposa"... sí, cuesta creer que el FUTURO fuera esto). Aquí muere Crítica Literaria y nace El crítico se fue a la guerra. Son todos suyos, Señor H. ¡Nos vemos!

No había visto un cambio de imagen tan grande desde las primarias del PSOE (último chiste del antiguo administrador).

Muy buenas a todos, mis queridos lectorcillos. Soy el Señor H. (alias "El Crítico") y desde ahora me haré cargo de los contenidos de este blog moribundo y dejado de la mano de Dios. No puedo menos que agradecer al anterior administrador su amabilidad por haberme cedido el bastón de mando. Heredo una gran responsabilidad y, aunque él no lo admita, una importante bolsa de seguidores. Necesitaba una pizarra sobre la que escribir y esta página me ha dado la oportunidad para ello. Prometo no decepcionar ni a mi predecesor ni a aquellos que me lean. Así que id dejando hueco en vuestras estanterías porque los libros volverán a ocupar un lugar muy importante aquí. ¡Sed bienvenidos! ¡Nos vemos pronto!

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