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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Mortadelo y Filemón: la serie de BRB (1994)

Llevaba años queriéndole meter mano a esta serie, hasta el punto de querer situarla en el primer puesto de mi ranking de series más odiadas. Que hayan pasado cinco años y que no me haya dignado a terminarlo ya dice mucho del respeto que le tengo a este blog y a mis lectores. De todos modos, creo que puedo estar orgulloso de mí mismo. En un momento en el que la blogosfera languidece (si no lo ha hecho ya), seguir publicando aquí es todo un reto... Aun sabiendo que mi índice de visitas ya no es el que era (nunca fue tan alto, en realidad) y que apenas corrijo las entradas que publico. Yo es que soy así.

Casi me da pena ponerla a parir. Mirad la carita de buenazo que tiene Filemón. Hasta parece una persona normal.

¿Por qué hablar de la serie de "Mortadelo y Filemón" a estas alturas? Porque todavía no he empezado las clases en la universidad y solo veo a mi novia los fines de semana, lo que hace que, entre mis regulares visitas a XVIDEOS y FormulaTV, tenga DEMASIADO tiempo libre. Puede que algún día, cuando finalmente me anime a bajar la persiana a esto, haga un ranking con mis diez actrices porno favoritas, aunque teniendo en cuenta el tiempo que he tardado en escribir sobre el tema que nos ocupa, eso no ocurrirá hasta dentro de diez o quince años por lo menos. Me veo pagando la universidad de mis hijos (bueno, en todo caso la encargada de hacerlo será mi pareja, dado que ya no tengo esperanzas de que la licenciatura me dé para comer) y dedicando las noches de los domingos a escribir aquí. ¡Jo, qué vida me espera! Estoy tan ilusionado que desearía estar muerto.

En fin, hablemos de la serie de "Mortadelo y Filemón". Debo admitir que uno de los motivos que me han empujado a escribir esta retahíla de improperios es la escasez de reseñas que he encontrado de la serie y, sobre todo, los buenos recuerdos que conservan aquellos que la visionaron en su momento. Asumo que es así debido a que seguramente este mondongo fue el primer contacto que tuvieron con los personajes de Ibáñez. Y me parece bien, puesto que uno es de donde nace. Yo, por ejemplo, fui de los que crecieron con "El armario del Tiempo" y la inagotable verborrea de Chiflágoras, elementos que, pese a no ser canon, considero tan mortadelescos como la chirimoya. También recuerdo habérmelo pasado en grande con los "Festivales del Humor", si bien los cortometrajes que los componían palidecían ante la surrealista y brillante producción que Vara y cía nos regalaron pocos años después.

¿Quién cojones eres tú y por qué debe importarnos?

Con estos antecedentes, el estreno de esta serie hace ya la friolera de 22-23 años me decepcionó enormemente. Incluso de niño me pareció una serie aburridísima y que poco o nada tenía que ver con el espíritu de los cómics, por mucho que Ibáñez la avalase y la pusiera por las nubes durante "la promoció" (me ahorraré cualquier comentario referente al interés del MAESTRO por ganar pasta a todo trapo, dado que es el PUTO AMO del tebeo español y todos y cada uno de los historietistas del país han mamado de su calvorota). Como ya dije cuando reseñé "La Innombrable", mi hermano y yo crecimos con los volúmenes de "Super Humor" y los tebeos de la "Colección Olé", disfrutando como locos de "La Secta del Zum-Bhao", las idas y venidas de "La Gomeztroika", las malas artes de "El Brujo" y muchísimos más. Ni él ni yo nunca nos consideramos expertos en la materia y a día de hoy no tenemos ni repajolera idea del tema de las publicaciones apócrifas y los negros con los que Ibáñez contó cuando el Imperio Bruguera siguió los pasos del romano. Todo se reducía a disfrutar de los cómics, desde los ya clásicos retruécanos mortadelescos hasta las ostias que se daban los personajes al caerse de un quinto piso.

Por eso, y como ya he comentado, cuando este montón de mierda se estrenó, nos desilusionó bastante (en su momento contó con una gigantesca campaña publicitaria, un precedente de lo que haría Antena 3 en los años siguientes). La verdad, nunca le encontramos la gracia por ningún lado. Simplemente aquellos no eran Mortadelo y Filemón. Mi hermano no aguantó más de tres capítulos y yo, que era el pequeño, ni me lo pensaba a la hora de cambiar de canal. Igual en Telecinco podrían estar echando "Yaiba" y yo sin enterarme.

Cuando este personaje aparece en escena, os juro que dice: "Gñeñeñe... Ñegñeñe..."

Lo peor era cuando no tenías esa opción y en el cumpleaños de un amigo a su padre se le ocurría la idea de ponernos algunos capítulos de la serie para tenernos tranquilos. En una de esas ocasiones recuerdo que visioné "La venganza de Tengo-Pis" y me sentí como un jodido bicho raro al ver cómo todo el mundo se desconojaba de la risa mientras yo rezaba para que dieran las nueve y largarme de una vez a casa. Siempre he dicho que si a un crío no le divierten los dibujos que ve, es que algo se ha hecho mal... rematadamente mal... Y os lo dice alguien que hasta hace poco todavía faltaba a clase para ver cómo terminaba la última temporada de Xiaolin Showdown.

Pasemos pues, a explicar los motivos por los que esta mierda siempre me pareció lo que fue... UNA GIGANTESCA PUTA MIERDA.

1. Los efectos de sonido: La serie es INCAPAZ de estar callada cinco segundos. Si los personajes no están hablando, siempre habrá un hilo musical de fondo que nos recordará que la televisión está encendida y escupiendo mierda. En serio, en toda la puta serie (salvo en el piloto) no hay ni un cochino minuto de silencio. Resulta agotador. Ver un capítulo es como jugar una partida a una máquina tragaperras: la estridencia de los colores y el ruido constante intentan mantener la atención del espectador sin conseguirlo. Es muy triste tener que recurrir a este recurso, dado que toma a los chavales por completos gilipollas. Hay una diferencia enorme entre contarle una historia a un niño, con sus pausas y sus momentos de suspense, y agitarle LAS PUTAS LLAVES DE TU CASA para llamar su atención y entretenerlo. ¿En qué cojones estaban pensando?

Tu-ru-tu-ru-turuturu-tu-ru-tu-ru-turututuru... (se supone que esto es música de circo. Se corta hacia la mitad, pero os hacéis una idea).

Las voces de los personajes son horribles, caricaturizadas a un nivel de preescolar. Sí, sé que estamos viendo una serie de dibujos para niños pero, por el amor de Dios, respeten un poco a su público. La música es TERRIBLE. Los créditos de inicio son lo peor que ha salido de una mesa de mezclas. A día de hoy, he tenido que buscar la letra de la cabecera porque era incapaz de entenderla. Las dos primeras estrofas del estribillo son inaudibles (donde dice "Para un trabajo bien hecho, dos EXPERTOS en acción", parece que dice "Para un trabajo bien hecho, dos CERDOS en acción". Toda la vida he creído que decía esto último. Y yo pensando: "¿Por qué coño se refieren a Mortadelo y al otro como cerdos? Joder, menuda forma de vender una obra"). A mitad de camino entre un espectáculo de revista y una verbena de puticlub, el conjunto es bastante cutre y rancio. La música hiede a fiesta de pueblo y motel de carretera. Es jodidamente chunga e inquietante.

¿De qué coño se ríe este anormal? Ni puta idea, pero ahí está.

Y ya no solo es la música de inicio, sino toda la que está insertada en los capítulos. Hasta los actos y reacciones de los personajes cuentan con sus propios efectos de sonido: si Filemón se enfada o está asustado, sonará una especie de reloj de cuco que nos indicará que su paciencia se está agotando o que "El Super", Ofelia o su puta madre van a sacudirle un guantazo; si Mortadelo se pone un disfraz, más de lo mismo... Si a esto le sumas el humor físico (caídas, trompadas...) característico del tebeo, el resultado es una puesta en escena que recuerda más a una tarde en el circo con los payasos que a otra cosa.

2. El doblaje: El doblaje, me cago en la puta... El doblaje es cancerígeno. Lo peor de todo es que contaron con actores de renombre para hacer las voces de los personajes. Sin ir más lejos, la voz de "El Super" es la de Miguel Ángel Jenner (y esta vez os pido que no penséis en su hija -que sí, que está como un tren- sino en Samuel L. Jackson). También estuvieron por ahí Juan Carlos Gustem (todo un clásico de la publicidad) y Luis Posada haciendo papeles secundarios. ¡Maldita sea! Tuvieron la ocasión de hacer algo muy bueno y terminaron ciscándose en todo. ¡Su puta madre! ¿POR QUÉ?

Policía venezolano siendo violado por opositores en plena calle.

Hay varias cosas que apuntar con respecto a este tema. En primer lugar, las prisas que en BRB parecieron darse para entregar la serie y tenerla lista para su emisión, porque los errores de pronunciación de los actores son, en algunos casos, descarados. A Enric Cusí, doblador de Mortadelo, se le escapan bastantes morcillas durante sus diálogos (palabras mal pronunciadas, expresiones que casi me atrevería a decir que están catalán...). Es que ni Rajoy podría hacerlo peor, tío. Pero la palma se la lleva Jenner en el capítulo "El caso de los diamantes" donde se le escucha rezongar por lo bajo y soltar un "¡Coño!" (si pincháis en el enlace, atentos al 8:47-8:53). Puedo entender que son cosas en las que uno no repara en el momento, pero es que el producto es tan mediocre que llama muchísimo la atención. Otro de los errores más característicos es que la voz de los actores se escucha hasta cuando los personajes ni siquiera están hablando, lo que corrobora mi teoría de que esta serie se hizo deprisa y corriendo, sin importar la calidad del resultado final.

Venganza feminazi (Cárdenas y Pablo Motos dixit).

Pero lo peor de todo es la voz nasal y oligofrénica que le pusieron a Filemón, muy alejada de la elegancia y el saber estar de José Martínez Blanco en "El armario del Tiempo" y los cortometrajes de los "Festivales del Humor". Me atrevería a decir que este es uno de los principales motivos por los que la serie se va literalmente a la mierda. Entiendo que la personalidad de Filemón experimentó varios cambios en el tránsito que hay entre las aventuras de "Agencia de Información" y su ingreso en la TIA, donde se convierte en un patán inmaduro a la altura de Mortadelo. "El Super" pasó así a ser el personaje "serio y formal" de las historietas, el único capaz de poner algo de orden en los desmanes de sus subordinados. Ya digo, puedo entender eso, pero de ahí a ponerle una voz tan tonta y forzada al personaje va todo un mundo. ¿Lo peor de todo? Que Xavier Martín, el responsable de este atentado, volvería a repetir en la execrable "Historias del fútbol", serie estrenada por la BRB a rebufo del Mundial de Francia de 1998 y donde puso la misma voz (¡pero la misma, os lo juro!) a un micrófono parlante al que daban ganas de... de... ¡Bah! Pasemos al siguiente punto.

3. La animación: BRB tuvo una época dorada en la década de los 80 cuando, en colaboración con algunos estudios de animación japoneses, creó auténticas joyas de la animación como "La vuelta al mundo de Willy Fog", "D'Artacan y los tres mosqueperros" o "David el Gnomo". ¿Qué pasó en los 90? No lo sé, pero ya sin la colaboración de animadores profesionales que amaran su oficio, la calidad de sus producciones alcanzó límites aberrantes (y quien me diga que "La Banda de Mozart" es una serie muy buena es que trata de reprimir las violaciones que sufrió en su infancia). BRB tuvo que tirar de coproducciones con viejas conocidas como RTVE, así como de los nuevos canales privados (en el caso que nos ocupa, Antena 3). En la producción de "Mortadelo y Filemón" también intervino el canal aleman RTL (hay que tener en cuenta que los personajes de Ibáñez son muy queridos en Alemania, donde reciben el nombre de Clever y Smart), pero es que ni de coña se alcanza el nivel de las series anteriores. La serie en sí está hecha con tan poco cariño y mimo que cualquiera diría que sus responsables se la tenían jurada a Ibáñez.

Hasta la serie de acción real de "Sacarino" era más divertida que esto... Pero por nada del mundo pienso abrir esa puerta.

La animación es un horror y está a años luz de la realizada por los Estudios Vara a finales de los 60. Allí al menos los personajes se movían con fluidez y dinamismo. Aquí, en cambio, todo es acartonado y artificial. Entre gag y gag, siempre hay un primer plano de la cara de los personajes gimiendo o farfullando exclamaciones, mientras fuera de plano se desarrolla el sketch que el espectador ya ve terminado, como si los animadores no tuvieran ni idea de cómo desarrollarlo. Porque ese es otro de los problemas de la serie: los animadores prácticamente se dedicaron a copiar las viñetas de los cómics originales, dando como resultado una imagen estática y muy poco natural. En ocasiones llegaron a eliminar el orden lógico que seguían las diferentes secuencias (personajes que aparecen con un ojo morado sin que se nos explique el porqué, persecuciones y carreras que no vienen a cuento, etc.). Los errores de continuidad con tan grandes como la mierda de un elefante.

4. El formato del tebeo es muy diferente al de la serie: Es imposible adaptar un álbum de 50 páginas a una serie de 20 minutos. Ya no solo porque por el camino se pierden muchísimas cosas, sino porque el lenguaje del cómic es muy diferente al de la televisión. Es verdad que quien ha leído el cómic siempre lo preferirá a la serie, pero eso no quita que animadores y productores se molesten en hacer algo lo suficientemente atractivo para marcar diferencias entre uno y otro. Ocurrió en la serie de "Tintin" (y eso que odio el personaje a muerte), "Blake y Mortimer" (donde aprovechan el formato televisivo para explorar las relaciones entre los personajes) o en las pelis de "Corto Maltés" y "Persépolis". Una adaptación exige cambiar elementos del tebeo para hacerlos comprensibles en la pantalla, cosa que no ocurre aquí.

Vale, debo reconocer que esto tuvo algo de gracia.

Aquí directamente se pasaron todo eso por el culo y nos ofrecieron una versión resumida de los álbumes, en donde -entroncando con el punto anterior- vemos una sucesión de escenas que en ocasiones no están bien conectadas o que han sido recortadas para cuadrar el tiempo que debe durar cada episodio (a todo esto, y según la Wikipedia, cada capítulo costaba 25 millones... la de niños que podrían haber comido con ese dinero). Un ejemplo: el final original de "Magín el Mago", donde Mortadelo y cía le pegaban una paliza al "Super", es brutalmente recortado en la serie, donde "El Super" persigue a sus agentes con una garrota en la mano sin ningún motivo. ¿Acaso no han cumplido la misión? ¿Por qué les persigue entonces? Debemos suponer que la paliza ha tenido lugar fuera de plano. ¿Por qué no animar una escena que era vital para el final del episodio? No lo sé. Igual a los animadores les dio pereza o, vista la complejidad que encerraba dibujar al "Super" hecho un revoltillo, pasaron de hacerlo. Que los niños lo intuyan, que son muy listos. 25 millones por episodio... Qué maravillosos fueron los 90.

Aquí la viñeta final del álbum de "Magín el Mago". Abajo, la correspondiente a la de la serie.

La imagen aparece oscurecida porque justo en ese momento salen los créditos. Los animadores debían de estar hasta los huevos.

Otro ejemplo: al final del cómic "El Sulfato Atómico", Bruteztrausen pierde la chaveta y es internado en un manicomio tras pasarle un hormiga gigante por encima. Pues bien, aquí el tío directamente le pega una ostia al jefe de policía y desaparece de la historia. Volveremos a saber de él por el periódico, donde se nos cuenta que se volvió loco porque sí y ya. El espectador que ha leído el álbum ya sabe lo que ha pasado, pero para quien no conozca la historia el tema le coge tan de sorpresa que dice "¡Ah, vale! Pues muy bien". Las cosas ocurren porque sí, porque hay que cuadrar el tiempo para llegar a los 20 minutos (24 si contamos los dos minutos que dura la canción de puticlub que ocupan tanto la "intro" como el "ending") y a tomar por culo. Porque esa es otra, ¿en serio era necesario hacer una canción tan JODIDAMENTE LARGA? ¿Acaso Biern Boyd le debía un favor al autor del tema o a sus sobrinas?

En "La Gallina de los Huevos de Oro", cuando van a la playa en busca de Sarita, Filemón se pincha con algo fuera de plano. No tenemos ni idea de lo que es, pero le vemos corriendo tras Mortadelo con una barra de hielo pegada al culo. Igual fue un pez espada, un erizo de mar o la polla de Bertín Osborne. A estos errores de continuidad se le suman escenas completamente confusas. En "La Venganza de Tengo-Pis", Filemón es víctima de una de las escenas más extrañas que me han tirado a la cara, puesto que es apaleado por un vigilante de seguridad y se pasa al menos dos minutos de metraje recorriendo y horadando las calles de la ciudad como si fuera un topo mientras de fondo se oye el sonido de una motosierra (¿en serio el retroceso de una de las ostias que le sacudió el guarda tenía ese efecto?). En ese mismo capítulo, la pareja de protagonistas tortura y hace explotar a un guardia después de tirarle de las orejas y la nariz (tras la explosión, les vemos reírse como si no hubiera pasado nada). Ignoro si estas dos últimas escenas tenían sentido en la historieta original, dado que no la he leído, pero son de una vergüenza ajena de campeonato. Todo aderezado, recordemos, con música de circo y una animación de mierda. "¡LOS PACHACHOS, CHEÑORA!".

La proporción que guardan los personajes es digna de un artista del Renacimiento o del Barroco flamenco.

Por otro lado, no solo se copió la animación de los personajes. También se hizo lo propio con sus diálogos. Uno pensaría que al menos la verborrea de Ibáñez se mantendría impoluta, pero nada más lejos. Hay chistes que, directamente, no funcionan llevados a la pantalla. El ritmo de la narración es tan rápido que no tienen la más mínima gracia y el contexto se pierde por el camino. Y eso cuando las tijeras no hacen de las suyas. Luego está el tema de los insultos. Mira que me he tirado a leer "Mortadelos", pero os juro que la palabra "Burricalvo" apenas aparece en los cómics que he leído. En la serie, en cambio, se repite un centenar de veces por capítulo.

¿Os he dicho que esta BASURA siguió ganando premios hasta una década después de su estreno? ¿Os he dicho que se exportó a otros países y que allí contó con su propio doblaje? ¿Os he dicho lo mucho que me odio a mí mismo? Con razón hay gente que sigue votando al PP y creyéndose las fantasmadas de Eduardo Inda.

5. La puta rata psicópata: Uno de los personajes habituales de la serie es un ratón anónimo que siempre está durmiendo la mona en el despacho del "Super". La función del bicho -al que nadie oye ni ve, como el sucio marciano que aparecía en los últimos segmentos de "Los Picapiedra"- es rezongar y desear la muerte a los protagonistas con frases como "Se acabó la tranquilidad" cuando Mortadelo y cía entran en escena, "Me gustaría verlos en el cementerio", "A ver si los atropellan al salir del edificio", etc. También se ríe de forma sádica cuando tanto Ofelia como "El Super" la emprenden a golpes con "nuestros" héroes. La pregunta que me hago es: ¿Por qué tanto odio? ¿Qué coño te han hecho estos dos? ¿Acaso Mortadelo violó a tu madre una noche que regresaba borracho a su casa y la encontró sola?

En serio, búscate un burro que te folle y muérete.

Al principio, pensaba que su presencia era algo puntual que dependía del tebeo en el que estuviera basado el capítulo, pero no. La puta rata sale en todos los capítulos que componen la serie. Ello no tendría nada de malo de no ser porque sus intervenciones podrían sustituirse por secuencias que los guionistas recortaron alegremente y que, además de tener gracia, SÍ eran de utilidad para el desarrollo de la historia.

Conclusión:

Me han faltado alrededor de siete capítulos para terminar esta basura. No he tenido estómago para tanto. La serie era tan mala y pesada como la recordaba (hasta el punto de quedarme dormido viendo los últimos capítulos o renunciar directamente a su visionado y dedicarme a oírlos mientras miraba el Facebook). En algunos momentos, hasta me he sentido insultado. No he podido soportar tanta estupidez y vergüenza ajena. Y que os lo diga yo, que me he tragado mierdas tan gordas como el remake de "Amanecer Rojo" o "Dog of Man" tiene delito. Así que hacedme un favor y pasad de esta mierda. Leed los cómics y olvidaos de todo lo demás. Si eso, echadle un ojo a la película de Fesser, pero huid de esta mierda como de la peste. Y si aún con todo no me hacéis caso, elevaré una plegaria a Rick Sánchez, Mandrake el Mago y Naboo the Enigma para vuestra salvación. Sed buenos.

domingo, 14 de mayo de 2017

"¡Quiero mi mierda, negro!": El extraño poder de los quicos "Chili-Lima" de Grefusa

El pasado domingo, y pese a tener toneladas ingentes de trabajo que hacer (de entre toda la pila de mierda, destacaban dos trabajos de grupo), decidí tirarme a la bartola en el sofá y pasarme la tarde rascándome los cojones a dos manos. Lo mejor es que el viernes y el sábado hice lo mismo y no me arrepiento de nada. Lo que me jode es que esta semana será jodidamente larga (práctica de tres horas el viernes incluida) y tendrán que pasar otros putos cinco días antes de volver a apalancarme en el sillón y echarle un vistazo a lo último que han subido a XVIDEOS. Tener una depresión es lo mejor que me ha pasado en la vida.

A media tarde, me di un salto al Badulaque de la esquina para agenciarme lo único que hasta  el día de hoy me alegraba la vida: un paquete de maíz picante de la marca Grefusa. No es la primera vez que os hablo de ellos, pero no me importa repetirme: si Cristo eligiese una forma para su segunda venida, seguramente elegiría una fuente de langostinos, porque no hay placer más celestial que hinchase a marisco y hay que ser muy gilipollas para que no te guste. En cambio, el Anticristo, adoptaría la forma del maíz picante de Grefusa, porque arde como el Infierno y está la ostia de bueno. Los dioses romanos gustaban de tomar néctar y ambrosía, a Obélix le encantaba el jabalí y a mí el maíz picante de Grefusa, que además de picar tiene el delicioso toque ácido y exótico de la lima, la fruta de las estrellas porno. Además, tiene fibra y te ayudan a ir al baño. El día que tenga perras, me compraré cinco paquetes y una botella de Coca Cola para echar la tarde con ellos mientras veo una película de las mías (ya sabéis, "Robowar", "La invasión de los zombies atómicos", "Colegialas alemanas, pervertidas y marranas"...). La idea es vaciar las bolsas en el cubo donde tengo las pinzas de la ropa y experimentar en mi paladar el equivalente a incendiar un convento mientras disparo al aire ráfagas de metralleta y me tiro a la Guaci disfrazada de colegiala. JODER, acabo de empalmarme con tan solo pensarlo.

“Y al séptimo día, Cthulhu, Lucifer y Jordi Cruz vieron que todo estaba bien y se fueron de putas”.

Esa era mi idea... Repito: ERA, porque lo que ha hecho la gentuza de Grefusa (Grefugentuza... ja, ja, ja... me parto y me mondo) no tiene nombre. Lo tienen que pagar. Y si no han sido ellos, mi ira caerá sobre las dependientas del 24 Horas quienes, en un alarde de hijoputismo crónico, se han asociado con el enorme repertorio de malnacidos que me han venido amargando la existencia desde hace treinta putos años. Porque alguien tiene que pagar por esto, ya lo creo que sí.

La cuestión es que el stand del “super” estaba hasta arriba de productos Grefusa: el maíz tradicional, las bolsas de formato pequeño, los Sabores del Mundo (ahora con más lepra de La India y uranio enriquecido de Ucrania), las pipas (en mi lista de tareas pendientes figura violar -y luego matar- a todos aquellos que parieron el anuncio de los “Tijuanáticos”)...  Pero el maíz picante no estaba. La estantería estaba llena de mierda hasta los topes y no había ni una puta bolsa de maíz picante. ME CAGO EN DIOS. 

Alguien pagará por esto, lo juro por Dios.

Me pasé rebuscando entre las bolsas durante cerca de diez minutos sin resultado. Si estaban de broma, aquello tenía la misma gracia que una relación incestuosa con tu padre. No recuerdo exactamente en cuantos dioses me cagué, pero conforme pasaban los segundos mis peores temores se confirmaban: era bastante probable que algún desgraciado del departamento de ventas de Grefusa (o el bastardo del distribuidor, lo mismo da... en estos momentos me siento incapaz de repartir las culpas y alguien tendrá que morir por ello) hubiera decidido que mis adorados quicos picantes dejasen de venderse.

La marca de la Bestia. ¡Te saludamos, Señor de las Tinieblas del Glutamato Monosódico!

Lo normal hubiera sido esperar hasta hoy y darse un salto al Alteza que tengo a diez minutos de casa, pero tenía un hambre de pelotas... Y me pongo de muy mala leche cuando tengo hambre. Por si no lo sabéis, Alteza es uno de los pocos supermercados de la ciudad que venden (Dios, todavía me niego a utilizar la fórmula “vendían”) millos picantes. La semana pasada alcancé a verlos allí en un viaje que hice para comprar agua. Seguramente en unos días volveré para pillar otra garrafa. Si no los encuentro, significará que todo ha terminado y que mi nombre aparecerá en las Noticias de las 8 seguido de un teletipo indicando que tengo secuestrado a medio colegio mayor y que empezaré a degollar rehenes en un plazo razonable de tiempo a menos que satisfagan mis exigencias.

Total, que ya iba a marcharme a casa con una bolsa de torreznos cuando vi algo que llamó mi atención.

¿QUÉ... COJONES... ES... ESTO?

Una bolsa de millos con la palabra “JAPÓN” impresa en su superficie junto al logotipo de “NUEVO”. Si a “Boing” la estrategia le había funcionado enganchando a cientos de niños para ver lo último de Doraemon, los de Grefusa no habían querido ser menos. Esta gente juega fuerte. Así que decidí agarrar la bolsa, pagar el 1,20 de precio (¿sabíais que en Alteza están a 0,90?) e irme a casa. Según he visto en la página de Grefusa, se trata de la bolsa estándar de su surtido Sabores del mundo. Desde aquí hago les sugiero ponerse en contacto con Cao de Benós y lanzar el cóctel norcoreano con sabor a plutonio. Solo así Grefusa pagaría por sus crímenes y sus fábricas serían arrasadas en un ataque preventivo por parte de los Estados Unidos del Coronel Trompetas, porque lo que han hecho con esto es un auténtico CRIMEN DE GUERRA.

Nada mas llegar al piso y abrirlos me encontré con esto:

...

Antes de pasar a enviar amenazas de muerte, repasemos el contenido del cóctel. A los millos de toda la vida les acompañan unos cacahuetes con una costra tostada, “algo” que se supone que sabe a soja y unas bolitas verdes de wasabi. ¡Guay del Paraguay! Mi gozo en un pozo y mi hermana abierta de patas en la cama y pidiendo guerra.

Bolitas de wasabi... ¿POR QUÉ?

No, no estoy en Japón, estoy en el mismísimo INFIERNO.

Para la peña de Grefusa, Japón tiene que ser algo así una peli hentai donde salen un montón de bichos con tentáculos y reponen diariamente los especiales de Fin de Año de José Mota. Solo a alguien así de retorcido se le puede ocurrir hacer un aperitivo con lo único que te sirven en un japonés y que NADIE en su sano juicio tiene el valor de comerse. Es como si en Matutano hiciesen unas onduladas con sabor a verdura... O como si a McDonald's le diese por vender fruta con cada menú (Oh... espera...). El mundo es un lugar triste y gris donde cada tarde las marujas de medio país se sientan a ver Sálvame y hay gente que vota a VOX, pero esto me ha sumido en la más negra de las pesadumbres.

Buena parte de mi cabreo viene por la desilusión (y, sobre todo, preocupación) de no haberme agenciado mi paquete de chucherías favoritas. Pero una cosa es un berrinche y otra muy distinta esta aberración. A día de hoy, y debo insistir en ello, no conozco a nadie que unte el sushi con el wasabi o haga alguna marranada parecida. Sencillamente, es un condimento que no sirve para nada. Por su color y consistencia, a mí siempre me ha recordado a la pasta de dientes de Licor del Polo -picante (del malo, como el fascismo de DN), áspera e incomible- y no me extrañaría nada de que también viniese en tubos. Todavía recuerdo la última vez que fui a comer a un japonés y el montoncito de wasabi que nos sirvieron con los makis se quedó sobre su lugar de la bandeja sin que nadie se dignase a tocarlo. Un amigo se llevó a su casa los restos de la cena con la maldita salsa incluida. Una semana después, cuando fuimos a verle, no se le ocurrió nada mejor que servirnos unas patatas onduladas para “dipear” con el mejunje de marras, que a esas alturas había adquirido la consistencia de la plastilina al tiempo que seguía manteniendo su repugnante sabor.

A decir verdad, debo reconocer que el cóctel no está tan mal. Es arriesgado e innovador. Es más, si sois de los que os gusta meteros en la boca (¡EJEM!) todo el contenido de una vez, es probable que la mezcla de sabores os resulte agradable. Si sois, en cambio, de los que os gusta ir quico por quico y regodearos en vuestra gula, tarde o temprano os encontraréis con las infernales bolas de wasabi. Podéis apartarlas sí, pero a menos que queráis tirar a la basura casi la mitad del paquete, os las tendréis que mandar todas de un puñado cuando hayáis liquidado el resto del contenido de la bolsa. Y ya me podéis creer cuando os digo que no os va gustar.

AÑADIDO: Esta semana me he dejado caer por el "super" y, a Dios gracias, la variedad "Chili-Lima" se sigue vendiendo. Los reponedores han vuelto al trabajo. Bendita sea Grefusa en el nombre de Yahvé. Aún hay esperanza para un mundo en el que también vive Manel Navarro. Y después de esta oda a la superficialidad que haría vomitar de rabia a un activista pro-Derechos Humanos, os emplazo a vernos en la próxima lectura. Amén.

domingo, 12 de febrero de 2017

"La Gaceta" y sus titulares...

Tras la celebración de Vistalegre 2, hoy nos hemos enterado de que Pepe Viyuela, José Julio Rodríguez y Alberto Rodríguez entrarán en la dirección de Podemos. Hasta aquí todo bien. Es verdad que el proceso no ha sido fácil y que le ha dado alas a la derecha mediática para sembrar más cizaña de la que había, pero todo parece indicar que las aguas volverán a su cauce. 

¡¡JUEGO!!---> Trata de adivinar qué está mal en este titular y a qué medio digital pertenece:


¿Lo tienes ya? 


¡Muy bien! ¡Muy bien! *Batiendo palmas* ¡Todos habéis ganado! Como premio, podéis elegir juguete para el recreo. 

En fin, a lo que vamos... En un alarde de ética periodística, "La Gaceta" se hace eco de la noticia y en uno de sus titulares se refiere a Alberto Rodríguez únicamente como "el condenado por agredir a policías". No importan ni sus logros ni sus cargos políticos. La cosa es difamar. Está claro que todo vale. Muy bien, siguiendo este ejemplo y analizando a la redacción que compone el diario, podríamos referirnos a Pío Moa como "El historiador frustrado de ideas revanchistas y nazis", a Javier Algarra como "El zampabollos de Fuerza Nueva", a Vidal-Quadras como "La momia de Génova 13 con disfunción eréctil"... Y no meto al Pirata en el fregado porque los chistes sobre él serían demasiado obvios.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Fin de año...

Entrada 1.001... Qué ganas me dan de poner fin a esto de una puta vez, en serio. De no ser por las cuatro perras que gano con la publicidad (una vez cobré veinte euros. ¡Lo juro!), habría chapado el blog hace tiempo *Eco... Eco... Eco...*

En fin, que 2017 se presenta sórdido y estremecedor, con la secta de Íker Jiménez amenazando con volar por los aires los estándares de la corrección política (entendiéndose por esta el respeto a las minorías), el doctor Gaona metiéndose la estrella de belén por el culo y VOX y los cenutrios de DN hablando de llegar a un acuerdo para crear una coalición de camisas pardas (esto último sería de risa de no ser porque Trump ganó las elecciones en noviembre).

¡Hale! Ahí os quedáis con más climogramas y apuntes de la carrera. Os veo en... no sé... cuando sea que vuelva a perder el tiempo leyendo un libro.

"¡Grumf! ¡Gronf! ¡Unga! ¡Bunga! ¡Gronf!".

PD. Bueno, no todo ha sido malo... Al menos Sigfrid Soria ha cerrado su twitter...

lunes, 26 de diciembre de 2016

El belén del doctor Gaona

ÍKER JIMÉNEZ: "¡Se armó el belén!". ¡Juas! ¡Juas! ¡Juas! Equisdé, equisdé, equisdé... Qué título más original para un vídeo... Carmen, ve a la farmacia a comprarme un chupete nuevo, que me merezco un premio.

Hace un par de semanas Íker Jiménez utilizaba su videblog para volver a lloriquear pontificar contra lo que él llama la "Dictadura de lo políticamente correcto" -supongo que el desdoblamiento del lenguaje y cruzarse con un moro por la calle debe parecerle tan tóxico como a mí los contenidos de su programa- y elogiar la iniciativa de uno de sus colaboradores, su cuñado el doctor José Miguel Gaona, centéfico a tiempo parcial y beato en horario nocturno. Al doctor no se le ha ocurrido nada mejor que ir con un belén a la Puerta de Alcalá porque la actual administración ha decidido suprimirlo y bla-bla-blá... A la mierda... Está todo en su cuenta de Twitter.

Cómo nos gusta jugar con muñequitos de plástico, ¿verdad? Porque los buenos, los de mármol, se quedan en casa junto con la vajilla de la abuela... Cómo nos gusta olvidar que la religión debe quedar precisamente en el ámbito privado... Que la Navidad es una fiesta religiosa, sí, pero que para ello ya hay otro cochino belén en el propio Ayuntamiento... Que la Navidad no es solo decorar nuestras casas, sino ser solidarios con aquellos que no tienen, como cierto Ayuntamiento y cierta cena de Nochebuena que muchos cristianos de boquilla no dudaron en criticar. Las enseñanzas de Jesús están presentes en esos actos, y no en un vulgar belén, por muy tradicional y hermoso que sea... Y por mucho empeño mediático que los defensores de Gaona, Jiménez y cía hayan querido demostrar. Y no, no es necesario esperar hasta Navidad para ser solidarios... 

Y sin embargo, desde el muro del centéfico que cree en el Más Allá y rinde tributo al Hombre del Espacio, se habla de cristianofobia...

El caso es que varios vecinos han decidido seguir su ejemplo e ir al chino de la esquina para comprar su San José y su Virgen María y colocarlas entre el macrodiorama con pastores y gallinitas que Gaona ha organizado allí. Todo en nombre de nuestras tradiciones, claro está... 

Y como yo no quiero ser menos, ahí va mi granito de arena. Mire doctor... Yo también quiero participar y hacer mi aportación:


Y dad gracias a que no he puesto debajo de la imagen "Alá es grande", porque tanto el fanatismo musulmán como las muestras beatas de nuestros meapilas patrios me producen vergüenza ajena.

martes, 15 de noviembre de 2016

"No estoy diciendo que fueran aliens... pero eran aliens"

Me había propuesto no hablar del tema por aquí, pero... venga, va...

Os pongo en situación: En su libro "Los expedientes X más sorprendentes e inexplicables de España" (editado algunos años antes de que diera el salto a la televisión) Íker Jiménez dedica un capítulo al Antropomorfo del Casar, una estela celtíbera encontrada en un yacimiento arqueológico de Extremadura. Al Capitán Misterio le llama la atención la originalidad de la pieza puesto que, a decir verdad, no se corresponde con nada que se haya encontrado en la zona (lo cual es lógico si tenemos en cuenta lo heterogénea que fue la cultura ibera y el grado de aculturación que tuvo con las tribus celtas o con los propios romanos). En fin, que la explicación que da al enigma es bastante simple: el personaje que aparece representado en la estela es un extraterrestre. Tal cual.

La Biblia de la Nueva Era.

Contra todo pronóstico, el tío decide consultar a un especialista (más que los orígenes de la figura, lo que resulta milagroso es que el profesor Antonio González Cordero -cuya bibliografía os adjunto aquí- se haya animado a recibirle) y más o menos tiene lugar el siguiente diálogo:

ANTONIO GONZÁLEZ: Es cierto que la estela es excepcional y es complicado encontrar otras piezas semejantes. Es normal si tenemos en cuenta la información -en muchos casos fragmentada- de la que disponemos. Seguramente tenía una finalidad funeraria. Hemos de seguir investigando.

ÍKER: (Intrigadísimo, porque Íker siempre está intrigado): Entonces, ¿podremos descubrir algún día a quién representaron estos antiguos pobladores? 

ANTONIO GONZÁLEZ: Queda mucho por descubrir y por indagar. En arqueología hay que hacer mucho trabajo de campo.

La conversación se interrumpe aquí, pero Íker todavía tiene tiempo a hacer una reflexión final:  "[...] Y pensando en lo que esas crónicas de piedra podrían representar [...] me puse en marcha de nuevo en busca de otros misterios rodeado por la solitaria llanura, sin poder olvidar aquella mirada perdida del ídolo de piedra. Una mirada que inconscientemente me trasladaba a lejanísimos rincones cósmicos".

Y nada más. Ni análisis epigráficos, ni estudios glípticos, ni consulta de fuentes... nada de nada... La verdad, como siempre, está ahí fuera...

Pero vamos a ver... ¡QUE TE ACABAN DE DECIR QUE HAY QUE SEGUIR INVESTIGANDO, CENUTRIO! ¿De dónde sacas esa barrabasada de los "lejanos rincones cósmicos" como si te hubieran dado la puñetera razón? Si acaban de decirte que el cielo es azul, ¿a qué viene ese empeño en seguir viéndolo color salmón? ¡Cansino! ¡Gallofa, que eres un gallofa!

¡JODER!

Y sí, habrá reseña del libro.

martes, 14 de junio de 2016

Nociones básicas de latín (1)

¿Cómo declinar un sustantivo?

1. Saber a qué declinación pertenece, para ello, miramos el enunciado de la palabra (nominativo y genitivo del singular).

2. Añadir las desinencias propias de cada caso atendiendo a la declinación, género y número:

1. Veram amicitiam amamus.
2. Amicas nostras amamus.
3. Insulas spectatis (veis).
4. Puellae deam Minervam amant.
5. Nauta insulam spectat.
6. Mensam meam vides.
7. Mensas vestras et fenestras videtis.
8. Amicae meae bonae sunt; amicas meas amo.























































1ª declinación y verbo sum: (Fragmento adaptado de Familia Romana)

Rōma in Italiā est. Italia in Eurōpā est. Graecia in Eurōpā est. Italia et Graecia in Eurōpā sunt. Hispānia quoque in Eurōpā est. Hispānia et Italia et Graecia in Eurōpā sunt.

Gallia nōn in Āfricā est, Gallia est in Eurōpā. Syria nōn est in Eurōpā, sed in Asiā. Arabia quoque in Asiā est. Syria et Arabia in Asiā sunt. Germānia nōn in Asiā, sed in Eurōpā est. Britannia quoque in Eurōpā est. Germānia et Britannia sunt in Eurōpā.

Corsica īnsula est. Corsica et Sardinia et Sicilia īnsulae sunt. Britannia quoque īnsula est. Italia insula nōn est. Sicilia īnsula magna est. Melita est īnsula parva.

Britannia nōn Insula parva, sed īnsula magna est. Sicilia et Sardinia nōn īnsulae parvae, sed īnsulae magnae sunt.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Las diez películas más cutres y rancias que he visto este año (III)

De vez en cuando me gusta darme una vuelta por Bubok para ver qué se cuece en los Foros. Es una pena que la página ya no sea ni la sombra de lo que fue. Y si bien antes era un lugar para hablar de literatura o disfrutar escribiendo, ahora se ha convertido en un pozo negro donde cualquier subnormal pregunta una y otra vez aquello de "¿Es necesario tener un ISBN para vender mi libro?". Ya ves tú, como si fueras a vender mucho... Es más, la última vez que entré había un soplapollas clamando contra la utilidad de las descargas gratuitas y presumiendo de lo educado que era al tiempo que trataba como una mierda a aquellos que le habían aconsejado que moderase el discurso. Otro que piensa que se va a hacer rico a base de vender sus chorradas a cuarenta pesetas el kilo... Lo dicho, el mundo está lleno de gilipollas.

Desahogos aparte, hoy tocará a hablar nuevamente de cine, digo yo. Y si ayer Dr. Alien nos robó el corazón, la película de hoy hará que deseemos morirnos de un infarto. En el puesto número 9 de nuestra lista tenemos a...

9. El ataque de los supermonstruos


La extinción de los dinosaurios hizo que estas maravillosas criaturas desaparecieran para siempre de la faz de la Tierra... O eso pensábamos, dado que algunas especies decidieron seguir el ejemplo de Piecito y se retiraron a un mundo subterráneo donde tenían todo lo necesario para vivir, como comer, follar como si no hubiera mañana y leer La Razón. Según esta película, con el paso de los años los bichos evolucionaron intelectualmente y proclamaron líder a un tiranosaurio con mala leche llamado Tiranus (qué original). En el año 2000, los mostrencos deciden que ya va siendo hora de que les dé un poco el fresco y se aventuran a salir al mundo exterior, donde entran en guerra con los humanos. Afortunadamente, el científico John Karmedy ha sido puesto al mando de un comando especial de la ONU para detener la amenaza reptiliana (¡Jódete, JL! ¡Te han quitado el puesto!). El equipo está compuesto por los hermanos Starbuck, un tío afeminado con gafas y el primo gordo y retrasado (¡más todavía!) de Ángel Acebes. Juntos forman el COMANDO GÉMINIS. Así tal cual, con colorines.

Un claro ejemplo de cara de GILIPOLLAS.

Ahora viene lo bueno: los hermanos de la marca del café no son humanos, sino robots capaces de fusionarse cuando las cosas van mal, dando lugar a un engendro hermafrodita que termina salvando el día a bases de mamporros y rayos láser (esto es absolutamente cierto, no me lo estoy inventando). Siempre que el mundo se vea amenazado por los dinosaurios, el Comando Géminis entrará en acción. Cabría preguntarse cómo es que los dinosaurios no evolucionaron hacia otras formas diferentes que las que existían en el Cretácico, pero si solo vamos a cuestionarnos esto es que hemos perdido definitivamente el sentido común. Después de todos, estamos hablando de unos mostrencos que disparan rayos gamma por los ojos. Y por si fuera poco, los bichos tienen habilidades telepáticas que les permiten controlar a otros animales. Ahí es nada. ¿Un pterodáctilo que vomita fuego y comanda una bandada de murciélagos eléctricos? Pues sí, existe.

Al menos sigue siendo más creíble que los de "Jurassic World".

Por lo que tengo entendido, esta monumental chorrada no es en realidad una película, sino una serie de treinta y tantos capítulos que, a rebufo del Comando G, tuvo bastante éxito en Japón. En España pudimos disfrutar de ella gracias a que alguien tuvo la maravillosa idea de juntar los primeros cuatro o cinco capítulos en un largo de hora y pico (lo cual explica la cara de idiota que se me quedó al ver el final inconcluso de este mondongo). Ignoro si la serie como tal llegó a nuestro país (la presente licencia se la debemos a Tema Distribuciones y su colección Asian Trash Cinema), pero sé que hay coleccionistas que se pegan por conseguir los juguetes que sacaron tras su estreno.

Chiste relacionado con el 11-S y de mal gusto en camino...

Si ya de por sí la premisa de la serie es delirante, el formato tampoco se queda atrás, dado que, en un estremecedor alarde de originalidad, los productores decidieron mezclar animación con acción real. El resultado es jodidamente inquietante, puesto que a lo largo de la aventura nos encontraremos con imágenes superpuestas, planos animados en fondos estáticos, animación tradicional combinada con stop-motion, maquetas que cuelgan de hilos... lo que le da a todo un aire bastante chusco y cutrongo.

"Cómo mola el 3D, ¿que no?".

"¡Socorroooo! ¡Que viene el Wert!".

Y eso por no hablar de las líneas de diálogo de los dinosaurios, las cuales parecen haber sido escritas por el mismísimo Bender. Copio y pego directamente de la peli:

"¡Ja, ja, ja! ¡Matadlos! ¡Matad a todos los hombres!" ---> 2:42-2:44

"¡Matad! ¡Destruid!" ---> 14:28-14:36

"¡Os destruiré a todos!" ---> 18:11

"¡Matar! ¡Matar! ¡Destruir!" ---> 18:22-18:37

"He utilizado mis poderes para ayudarte a destruir a los seres humanos" ---> 21:58-22:04

"¡Muerte a los humanos!" ---> 22:10

"¡Matar y destruir! ¡Matar y destruir a los humanos!" ---> 22:37-22:42

Y la cosa sigue así durante hora y media. ¡Os lo juro!

Me extraña que los hippies de "No más casos Schnauzi" no se hayan pronunciado sobre esto.

Me estoy planteando seriamente dedicarle una entrada completa a esta burrada, porque se lo merece. Todo en esta película bordea lo ridículo, empezando por la voz en off del narrador, que se lo cree más que el propio film. Lo dicho, tremendo. Por cierto, ¿os he dicho que también está disponible en Youtube? Pues eso.