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domingo, 14 de abril de 2013

Los Simpson en Israel...

Todos sabemos que Los Simpson llevan muertos más de diez años. Muchos defienden que la decadencia de la serie tuvo lugar a principios de 2000, con la muerte de Carlos Revilla, su inolvidable director de doblaje y responsable de la voz de Homer. Sin embargo, yo mantengo que la serie se había ido a pique un par de años antes, en torno al año 98 o 99, coincidiendo con el inicio de su novena temporada. Con todo, es cierto que la altura de los guiones ya no estaban al nivel de sus primeros años, pero todavía seguían teniendo momentos de lucidez. Sin embargo, estaba claro que tarde o temprano la serie terminaría por despeñarse e ir cuesta abajo y sin frenos.

¿Pero qué le habéis hecho a Milhouse, desgraciados?

El éxito de Los Simpson se lo debemos, entre otros, a Greg Daniels (creador de la aclamada The office) y Conan O´Brien (la versión americana y pelirroja de Buenafuente). No digo que la serie se hiciera conocida gracias a ellos, pero sí es cierto que estaban detrás de la mayoría de los capítulos que hoy denominamos "clásicos". Con su marcha, la serie se subnormalizó a niveles alarmantes, arrastrando con ella a los personajes y perdiendo por el camino varios espectadores (pese a ello, hoy el programa se mantiene estable en lo que a las audiencias se refiere). Todo se idiotizó. Había que adaptar la serie a los nuevos tiempos. Y vaya que sí lo hicieron. Y los muy cabrones tuvieron tanto éxito que no dudaron en tener los santos cojones de sacar la puta película de 2005.

Así se te atraganten las palomitas, meapilas de los cojo... Está bien, está bien... Procuraré controlarme.

En fin, que Internet está lleno de foros, blogs y webs en los que se pone a la serie de vuelta y media (yo mismo lo hice hace algún tiempo): que si los personajes no tienen gracia, que si se han convertido en lo que antes criticaban, que de tanto estirarla se la van a acabar cargando... Yo no es que quiera ser ahora el típico listo de turno, ¡pero es que tienen toda la razón del mundo, joder! Y justo cuando pensaba que no podía equivocarme más... Justo cuando creía que ya habían hecho todo lo habido y por haber... Justo cuando pensaba que la serie no podía subnormalizarse más, van y me tiran este capítulo a la cara: La historia más grande jamás Jo (está claro que los nuevos responsables de adaptar la serie al español son igual de manazas que los guionistas, porque vaya con el titulito...), también conocido como Los Simpson en Israel.

Están pidiendo a gritos que les metan una ostia.

Los nuevos capítulos de Los Simpson se sostienen sobre dos pilares: 1) el clásico cameo (la mayoría de las veces gratuito y fuera de lugar) del famoso americano de turno, (cuyo doblaje en España, por cierto, siempre está hecho por el mismo tío); y 2) el ya consabido pretexto (cuanto más gilipollas y subnormal, mejor) de irse de vacaciones al extranjero y, una vez allí, ridiculizar las costumbres del país en cuestión. Cuando ambos recursos se mezclan en un solo capítulo ya podemos echarnos a temblar. Y éste de Los Simpson en Israel (me niego a utilizar el título de mierda que le pusimos aquí) es, con diferencia, el peor de todos... El más nauseabundo de todos... Es el 11-S de la serie... El puto Holocausto Caníbal de la serie. Yo lo vi la semana pasada. Y me cabreé tanto que acabé por tirar el televisor por la ventana, subirlo de nuevo a mi piso y, desde allí, volver a arrojarlo a la calle (vale, esto último no pasó pero os hacéis una idea).


No es la primera vez que nuestros personajes ¿preferidos? salen de Estados Unidos. Todos recordamos  aquel mítico viaje a Australia en el que Bart tenía que disculparse ante el Parlamento... O aquel mediocre capítulo en el que se iban a Japón de vacaciones... O el viaje de Homer a Cuba junto al señor Burns y Smithers. El caso es que, con la llegada de los nuevos guionistas, este tipo de historias comenzaron a utilizarse más de la cuenta, de modo que las aventuras de la familia se internacionalizaron. Y así fue como vimos a Homer en Inglaterra amargándole la vida a la reina Isabel (que digo yo que para eso ya está su hijo). O a Lisa en Brasil tras la pista de un niño al que había apadrinado y del que llevaba meses sin saber nada. O a una de las hermanas de Marge liada con los trámites de adopción de una niña en China. Cuanto más diferente fuera el país al que viajaran, más graciosa tenía que ser la cosa... Cualquier pretexto era (y es) bueno para llevarse consigo a la familia, poner el culo en pompa y cagarse en la historia de ese país. Vale, una pequeña sátira no hace daño a nadie... Pero es que aquí se dedican a parodiar todo lo parodiable, dando como resultado un nivel de gilipollismo sólo visto en los programas de la MTV.

"¡Me río de una cultura extranjera y de paso critico un sistema económico al que los analfabetos de mi país daban por muerto!"

Este capítulo es una puta mierda. Pero mierda de la de verdad. Supermierdoso, vamos. No hay nada peor. La cosa empieza con Flanders y su grupo de estudio de La Biblia soltando chorradas por un tubo. Ahora viene el chiste. Resulta que Jimbo, uno de los gamberros del colegio, también está presente en la reunión (ya me imagino al espectador subnormalizado señalando a la pantalla y diciendo "¡Ja, ja, ja! Mira, es malo y sin embargo hace cosas cristianas... ¡Unga! ¡Bunga!"). El caso es que el chaval hace amago de abandonar la reunión, pero Flanders empieza a soltar palabras relacionadas con los ordenadores y la informática, tipo "doble clic", "ratón" o "Skype". Se supone que la gracia está en que los jóvenes sólo prestamos atención a las cosas que están relacionadas con Internet. Me parto y me mondo.

No, no es la peli porno que hicieron hace unos años parodiando a la serie... Pero casi, porque es igual de asquerosa.

En esas, Homer ha instalado una especie de tobogán acuático en su jardín y se pone a armar bulla junto a los capullos de sus hijos, a los que han gilipollizado casi tanto como a él. Para rematar el chiste, Homer arranca un trozo de césped y se lo pone a modo de taparrabos mientras Lisa y Bart levantan un altar sobre el que han colocado al perro. Al chucho le han dado un baño de oro para que se parezca al famoso Becerro Dorado de La Biblia. En el culmen de lo grotesco y la astracanada padre, la familia entera se pone a bailar en torno al ídolo como si se tratara de un tribu de primitivos. Fin del chiste. ¿Nos hemos reído? No, hemos sentido una vergüenza ajena sólo comparable a las noticias de relleno que el telediario de Antena 3 mete a modo de morcillas.

¡Oh, qué ateo y pagano me resulta todo!

Todo el grupo de estudio se lleva las manos a la cabeza mientras Flanders protesta por la actitud de su vecino. El reverendo le dice que eso no es de buen cristiano y le recomienda que hable con él, que le escuche... ¡El mismo reverendo que un par de temporadas atrás se pasaba las llamadas telefónicas de Flanders por los cojones! Total, que Flanders le hace caso y, ante la aprobadora mirada del cura, le ofrece a Homer la oportunidad de ir con ellos a Israel. Por la puta cara. 

Pasemos al siguiente plano. La familia ya está en Israel. Como la cosa va de judíos, había que meter en el grupo de turistas a Krusty, que ha decidido acompañarlos por aquello de que tiene miedo de ir al Infierno. Lisa, en uno de sus detestables alardes de sabiduría, le dice que los judíos no creen en el Infierno (primera noticia que tengo, por cierto). Krusty pega un salto de alegría y se mete en un club de alterne llamado "Club Franja de Gaza". Qué graciosos los yankis estos... Si el día de mañana tengo que irme a Estados Unidos, abriré una hamburguesería donde antes estaban las Torres Gemelas. Carne picada no me va a faltar *guiño, guiño, codazo, guiño* (¿Ven? Yo también sé hacer chistes fáciles).

Y aquí tenemos la copa ésa envuelta en papel de aluminio y que siempre se rompe en las bodas. ¿Algún chiste sobre el Holocausto nazi, ahora que está tan de moda?

Los chistes en el aeropuerto continúan. Ahora es Homer que la ha liado en la terminal diciendo que las tortas judías no tienen el mismo sabor que las norteamericanas. Los guardias le sueltan cuando el calvo barrigudo reconoce su error... Sólo para volver a reafirmarse y decir que no se las comería ni acompañadas con mermelada. En mi cuarto de estar reina un espeso silencio. En los treinta segundos que ha durado esta escena, ya me he tomado dos vasos de detergente líquido con la esperanza de abrasarme por dentro y morirme de una puta vez. Cualquier cosa es mejor que seguir viendo esta basura.

El violinista en el tejado... ¡Qué original, por Dios! Un premio para el guionista al que se le ocurrió esto, por favor. “¡MI QUERER GALLETA!”

Hay un corte de escena y ya estamos en el hotel. Se presenta ante el espectador el guía turístico que atenderá al grupo, interpretado seguramente por algún actor judío de esos que son tan famosos en Estados Unidos, pero como la serie está doblada al español no tenemos idea de quién puede ser. De todos modos, tampoco me he molestado en averiguarlo. El capítulo seguiría apestando a culo igualmente.

El guía interpreta al clásico judío irascible que se pasa el día pegando gritos. Ninguna de sus intervenciones tienen gracia. Hay un momento en el que le dice al grupo que, si se portan bien, les llevará a la joyería de su primo (un topicazo judío, dado que se supone que esta gente es muy buena en cuestiones de orfebrería). El grupo ríe la cenutriada pensando que se trata de una broma, pero el tío les dice que no, que tiene muy buenos precios y que "si no regatean, no serán respetados". Los judíos, aparte de dedicarse a la venta de joyas, también son unos usureros. Viva la sensibilidad cultural. 

Ningún judío puede ser considerado como tal si no lleva un subfusil UZI encima.

Pero por si el mensaje no nos había quedado claro, vuelven a repetirlo A LOS DOS PUTOS MINUTOS, en una escena tan CUTRE como fuera de lugar en la que vemos al guía echándole la bronca a un turista que se ha unido al grupo sin pagar las tarifas de la visita guiada. ¡PERO SI YA NOS HAN METIDO EL MISMO CHISTE ANTES, POR DIOS! ¡QUE LO HE VISTO YO, JODER! Para más vergüenza, el tío se pone a pegar gritos y a chapurrear en israelí con palabrotas incluidas (censuradas a propósito con el clásico pitidito). Con la excusa del gag de mierda se tiran por lo menos otros dos minutos, que se convierten en quince para el sufrido espectador.

Todos sabemos que los españoles somos unos vagos; que los cubanos son unos vividores; que los rusos sólo beben vodka; y que los judíos se pasan todo el día discutiendo a gritos. Vox Populi.

En esas, Homer ya se ha vestido con los colores de la bandera americana y se dedica a hacer el ganso por la ciudad mientras Flanders trata de convencerle de que lo que hace no está bien. No hay ironía ni coherencia en los diálogos, sólo humor para paletos... HUMOR PARA PUTOS PALETOS. Homer le roba la cámara a Flanders y se pone a fotografiar botellas de refrescos de marcas desconocidas. HUMOR PARA PALETOS DE GRADO UNO. Flanders le quita la cámara y la destroza contra las paredes del Santo Sepulcro mientras suelta sus habituales grititos. PALETADAS DE HUMOR PARA GAÑANES. Como respuesta, Homer se dedica a chocar los puños a modo de saludo con todas las estatuas con las que se encuentra. PALETADAS PARA ABURRIR. PALETADAS PARA LLENAR UN PUTO SACO.

“Yo... Yo... Yo antes tenía gracia...”

Cambio de escena. Estamos en el Muro de Las Lamentaciones. Bart se dedica a leer los mensajes que dejan los fieles en las junturas de la paredes, lo que causa la indignación del guía y su sobrina, una niña repelente de su misma edad. Bart sale corriendo y la niña, en lo que parece un extraño guiño a Corre, Lola, corre, se dedica a perseguirle por toda Jerusalén, excusa más que perfecta para colarnos más estereotipos judíos. Bart y la niña se terminan enfrentando a tortas. Es entonces cuando descubrimos que Bart es judoka y que su inteligencia, para nuestra desgracia, es irrecuperable. Al final nos enteramos que la niña también sabe kárate (o al menos su contrapartida israelí) y que es la jefa de seguridad del grupo, lo cual "le descuenta horas para el servicio militar" (lo que sirve para recordarnos otro tópico más, puesto que el servicio militar en Israel es obligatorio). Bart decide volver al ataque y su oponente termina pateándole los huevos. "No és kárate israelí si no hay patadas en los huevos" dice la puta niña. En ese momento, pienso que no deberían de emitir otro capítulo de la serie sin que antes le apliquen la misma terapia a los guionistas. Y otro tanto para los actores de doblaje en España.

Y en Sudamérica sólo comen arepas... Y en Italia sólo comen macarrones... Y en España sólo comemos paella... Y en Grecia sólo comen latas de sardinas...

Volvemos con Homer y Flanders, nuestra pareja de retrasados favorita. Homer siente remordimientos por  haber decepcionado al que de repente considera su amigo. Homer se interna en el desierto pensando que Flanders ha salido la ciudad. Lo que el muy gilipollas no sabe es que el beato se ha metido dentro de una cafetería para darle esquinazo. A continuación estalla una tormenta de arena y Flanders se mete dentro de un cine (donde, por cierto, echan la versión israelí de los Transformers) a esperar a que escampe.

Vale, reconozco que esto tuvo algo de gracia. Espero que no lo estropeen estirando el chiste más de lo necesario y...

¡Coño! ¡¡Coño!! ¡¡¡COÑO!!!

YYYEEERRGGGHHH!!!!! ¡¡ME CAGO EN TODOS SUS MUERTOS!! ¿Por qué? ¿POR QUÉ? ¿Por qué cogen el mejor chiste del capítulo y le hacen eso? ¡Joder! ¡JODER! Es como si hubiesen dicho: "¡Hey, qué buena idea! Vamos a estirarla hasta que no dé más de sí y deje de tener gracia. Total, la gente verá el episodio hasta el final". ¡Su puta madre! ¿Quién idiotizó a Los Simpson? ¿QUIÉN?

¡Vamos! ¡Hazle un favor a la Humanidad y acaba con él!

Mientras tanto, Homer se ha perdido en mitad del desierto. Como los guionistas son muy cultos, meten como hilo musical el tema de Lawrence de Arabia con la esperanza de que los espectadores más cazurros sean capaces de pillar la referencia. Pasan las horas y Homer llega al Mar Muerto, donde cae víctima del delirio. Allí se encuentra con lo que parecen ser una zanahoria, un pepino y un tomate antropomorfos. El calvo asqueroso se echa a llorar de la emoción al tiempo que las verduras le dicen que es el Elegido. La verdad, no entiendo qué pintan estos personajes en la historia y por qué hacen lo que hacen. Supongo que será alguna coña que tienen los yankis por allá. Me da igual. Se la pueden comer cruda, si quieren.

...

¿En serio? ¿Se supone que esto tenía que ser gracioso? ¿De verdad?

Tras esta revelación, Homer cae víctima de lo que Lisa llama el Síndrome de Jerusalén, por el cual todos los turistas que visitan Tierra Santa se creen que son los nuevos enviados de Dios. Homer consigue llegar hasta la Cúpula de la Roca con la intención de reunificar a las religiones musulmana, cristiana y judía. El gordaco lanza un discurso (tan idiota como el resto del capítulo) con el que se mete a la concurrencia en el bolsillo, pero en ese momento aparece la madre de Skinner diciendo que la última profeta es ella. Es entonces cuando nos damos cuenta de que todo el grupo de turistas ha sido víctima del síndrome de los cojones. Y así, discutiendo entre ellos quién es el auténtico Salvador, se embarcan dentro del avión que les llevará de vuelta la tierra de las hamburguesas. Atrás queda la última parrafada del guía, que afirma que los judíos son gente pacífica y que sólo se defienden de sus enemigos. Hay referencias a Siria y España (por aquello de cuando fueron expulsados durante la Edad Moderna). Y sobre todo gritos, muchos gritos (tanto míos como del personaje). A estas alturas, me sorprende que no hayan hecho algún chiste sobre el nazismo y la II Segunda Guerra Mundial. ¡Ah! Y en el avión Lisa le mete un puñetazo a Bart en los cojones. Fin del capítulo.

"¡Dejé de tener gracia hace diez temporadas!"

CONCLUSIÓN:

Definitivamente, esta gente ha perdido el norte. Ya no se trata de que los capítulos no tengan ni PUTA GRACIA, sino que además toman al espectador por idiota. Y la gente es tan SUBNORMAL que los sigue viendo y comentando... Eh... Bueno, mejor olvidad esto último. Da una vergüenza de campeonato entrar en un foro y encontrarte con personas diciendo que es la mejor serie del mundo ("¡Oh! ¡Siguen siendo los mejores!", "¡La mejor serie de la Historia"!, "¡Ay, me cagué de la risa con ese episodio!")... En serio, ¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE LA GENTE SIGA DICIENDO QUE LA SERIE ES BUENA?! ¿Es que...? Por el amor de Dios... ¿ES QUE NO SABEN RECONOCER LA MIERDA AUNQUE SE LA PONGAN DELANTE? ¡Dios! ¡¡Dios!! ¡¡¡DIOS!!! Y luego la mala baba de los guionistas, que siguen vendiendo el producto con la esperanza de que el público pique y se quede alelado mirando a la pantalla como auténticos gilipollas. ¿Pero qué pretendéis con esto, pedazo de desgraciados? ¡ESTO ES UN PUTO CRIMEN DE GUERRA, JODER! ¡Me cago en Dios! ¡¡ME CAGO EN DIOS!!

Sólo Flanders me entiende... 

Y de verdad, os pido perdón por el tono utilizado, pero esta serie saca lo peor que hay en mí... Exceptuando a los hippies y el veganismo, no creo que haya nada más ANORMAL que esto. Al menos me queda el consuelo de saber que las primeras temporadas estarán ahí, alegrándonos la hora del telediario y haciéndonos decir en voz alta lo brillantes que eran. Con todo, ya no creo que esta serie pueda caer más bajo. La franquicia está muerta y enterrada. Y me niego a pensar que haya algo todavía peor que la propia serie... Y lo digo completamente en serio. Me niego a pensar que se hayan prostituido lo suficiente para hacer algo todavía más patético y lamentable.

AAAARRRGGGHHHHHH!!!!!!!

* Los Simpson y todas las imágenes que aparecen en esta entrada son propiedad de FOX ©, así como del grupo Atresmedia en lo que respecta a su distribución en España.