sábado, 18 de diciembre de 2010

Enemigo a las puertas (Jean-Jacques Annaud)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Enemigo a las puertas
  • Director: Jean-Jacques Annaud
  • Intérpretes: Jude Law, Joseph Fiennes, Rachel Weisz, Bob Hoskins, Ed Harris
  • Género: Bélico / Drama
  • Duración: 133 minutos
  • Año: 2001
  • País: Francia
  • Valoración: 10
“En este mundo, incluso en el soviético, siempre habrá ricos y pobres, gente con esperanza y desesperados, ricos en amor y pobres en amor...”

En 1942, el fascismo y la tiranía se han apoderado de media Europa. Los ejércitos alemanes dominan de mar a mar y toda oposición es inútil. Francia ha sido derrotada, Inglaterra resiste impasible los ataques de la Luftwaffe y la Unión Soviética se encuentra sumida en el caos. La imparable máquina de guerra nazi se prepara para lanzar el ataque definitivo y Hitler ya sueña con la victoria. Rusia, al igual que el resto del continente, vivirá bajo el Nuevo Orden.
Sin embargo, el pueblo soviético todavía no ha dicho la última palabra. El Alto Mando ruso sabe que la moral de sus compatriotas está por los suelos y que la llama de la resistencia es cada vez más tenue. El pueblo, el ejército, el partido... Todos esperan la llegada de un héroe capaz de cambiar la situación... Y ese héroe es Vassili Zaitsev.
Así pues, el destino del único país que todavía puede derrotar a Hitler está en manos de un tímido joven venido de los Urales. No hay nadie que dispare mejor que él. Su rifle de francotirador ha sembrado el desorden en las filas alemanas, convirtiéndose en un modelo a seguir. Gracias a sus hazañas, las tropas rusas han recobrado su ímpetu.
Pero el peso de tantas responsabilidades agobia a Zaitsev, deseoso de volver a convertirse en un soldado más. Su modestia va más allá de la propaganda y de los ánimos que le infunde Danilov, su inseparable compañero de armas. La fama y el reconocimiento no son para él más que palabras vacías. Danilov, conocedor de los sentimientos de su camarada, trata de disuadirle de lo inútil de su actitud. ¿Cómo puede pensar así cuando el pueblo cree en él, cuando se ha convertido en un símbolo? El distanciamiento entre ambos compañeros es un hecho. La entrada en escena de la hermosa Tanya, no hará más que empeorar las cosas, ya que tanto uno como otro la aman hasta la desesperación.
Sin embargo, hay algo con lo que los dos amigos no contaban. Para contrarrestar a Zaitsev, los alemanes han hecho venir desde Berlín a uno de sus tiradores más experimentados, el mayor Koening. Vassili descubre de pronto que no es su propia vida la que está en juego, sino también la de aquellos a los que ama. Stalingrado ha dejado de ser la ciudad por la que luchan Stalin y Hitler. Ahora se libra en ella otro épico combate del que quizá dependa el futuro de la contienda.
Considerada como una de las películas europeas más exitosas de la pasada década, Enemigo a las puertas es una emocionante historia en la que la intriga y el romance se dan de la mano en un Stalingrado martirizado por la guerra. Cuando todavía resonaban los ecos del estreno de Salvar al soldado Ryan, Jean-Jacques Annaud sorprendió a todos recordándonos que en el frente del este también se llevaron a cabo proezas merecedoras de ser contadas. La historia de Zaitsev, a mitad de camino entre la realidad y la leyenda, es la prueba de que, aun en situaciones límite, el ser humano puede dar lo mejor de sí mismo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ciclo de Cine Bélico

EL AULA DE CINE DE LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA PRESENTA ...

Del 13 al 17 de diciembre de 2010, a partir de las 17:30 horas, en la Biblioteca del antiguo convento de Santo Domingo

PROGRAMACIÓN

Lunes 13 de diciembre

Senderos de Gloria: Stanley Kubrick


Martes 14 de diciembre

Enemigo a las Puertas: Jean-Jacques Annaud


Miércoles 15 de diciembre

La Delgada Línea Roja: Terrence Malick


Jueves 16 de diciembre

El día mas largo: Ken Annakin, Andrew Marton y Bernhard Wicki


Viernes 17 de diciembre

Salvar al Soldado Ryan: Steven Spielberg

Podéis encontrar más información en:

lunes, 29 de noviembre de 2010

Onegin (Martha Fiennes)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Onegin
  • Director: Martha Fiennes
  • Intérpretes: Ralph Fiennes, Liv Tyler, Toby Stephens, Lena Headey, Martin Donovan, Alun Armstrong, Harriet Walter, Irene Worth
  • Género: Drama
  • Duración: 102 minutos
  • Año: 1998
  • País: Inglaterra
  • Valoración: 9
Los sueños de amor perdidos de Eugene y Tatyana

Eugene Oneguin es un cínico y amargado dandy cansado de la vida. Pese a llevar una existencia despreocupada y libre de ataduras, las conversaciones de salón y las veladas nocturnas le aburren soberanamente. Aunque muchos darían lo que fuera por estar en su lugar, San Petersburgo es para él una prisión de la que debe de huir. La muerte de su tío, un acomodado terrateniente que vive en un recóndito pueblo de la estepa, le permitirá alejarse de la ciudad imperial... sólo para descubrir que vaya donde vaya nunca se sentirá a gusto.
Nada más hacerse cargo de la hacienda del anciano, Oneguin hace un terrible descubrimiento: San Petersburgo es una ciudad terriblemente insulsa, pero su nueva vida en el campo es mil veces peor. El joven bohemio se siente un ser cosmopolita rodeado de lugareños estúpidos y sin ambiciones, lo que no le impide trabar amistad con Vladimir Lenski, su ingenuo y romántico vecino.
Sin embargo, hay otra persona que también ha reparado en su llegada. Se trata de Tatyana, la hija pequeña de los Larin, cuya hermana, Olga, está prometida con Lenski. La inocente y dulce damita se enamora perdidamente del recién llegado. Sin embargo, su amor es demasiado grande como para acercarse a él, conformándose con admirarle desde la distancia y hallando consuelo en sus solitarios paseos a través del bosque.
Pero los días pasan y el corazón de Tatyana no puede más. La frialdad de Oneguin le desgarra el espíritu y la joven es incapaz de encontrar descanso. Ni siquiera sus queridos libros pueden satisfacerla. Ya ha superado su miedo por hablarle y hasta se permite el lujo de hacerle pequeñas visitas, pero el carácter altivo e inaccesible del dandy convierten su compañía, cuando menos, en algo desagradable.
Ya hemos dicho que Oneguin se aburre en su nuevo hogar. Con su cuota de hipocresía diaria agotada, la idea de provocar a sus vecinos con incisivos comentarios ya no le divierte, lo que no le impide tomarle el pelo a Lenski de vez en cuando, ya sea negándose a leer sus poemas... o seduciendo a Olga. El desencuentro entre ambos amigos tendrá serias repercusiones para Tatyana, quien ve como su felicidad se aleja cada vez más.
Basada en la novela de Alexander Pushkin, Onegin supone una acertadísima aproximación a la obra del escritor ruso. Protagonizada por Ralph Fiennes (El dragón rojo) y Liv Tyler (El Señor de los Anillos), la cinta es un ejemplo de modestia y buen hacer. A la estupenda labor de los actores (nadie como Liv Tayler podría interpretar a la tímida Tatyana), se le une una logradísima ambientación que nos sumerge por completo en el siglo XIX.
Los amores de Oneguin y Tatyana no sólo tuvieron su eco en la literatura y el cine, sino también en la música. Es el caso de la ópera homónina de P. I. Tchaikovski, cuyas escenas bien podrían haber inspirado algunas secuencias de la película, si bien esta última logra mantener su independencia en el plano musical, hasta el punto de no incluir en su banda sonora ningún tema de la pieza clásica. Pese a todo, y volviendo a la trama y a sus personajes, no faltan las referencias a otras obras de Pushkin. Monsieur Triquet, el pedante y caradura preceptor de Olga, no es otro que monsiuer Beaupré, el enemigo número uno del leal Savélich en La hija del Capitán; mientras que la prima de la señora Larin bien podría estar inspirada en la vieja protectora de Guermann, el ambicioso oficial de ingenieros que protagoniza La dama de picas.
En resumidas cuentas: Onegin es una película modesta pero que triunfa en su empeño por contarnos una maravillosa historia de amor, así como un fiel retrato de las emociones humanas. Romántica, nostálgica, sentimental... En definitiva, un estupendo relato de lo que pudo ser y no fue.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Hoy me ha pasado algo muy bestia (Daniel Estorach Martín)

  • Título: Hoy me ha pasado algo muy bestia
  • Autor: Daniel Estorach Martín
  • Género: Novela
  • Número de páginas: 237
  • Editorial: Marge Books / Bubok
  • Año: 2010
  • Valoración de Crítica Literaria: 8,75
“Reconozcámoslo, lo que me está pasando no es normal”

La vida de Daniel da un giro radical cuando una mañana se despierta con un agudísimo dolor de cabeza. Lo que en un principio parece ser otra de sus habituales migrañas, se convierte en toda una aventura cuando, llevado por un altercado doméstico, descubre que tiene superpoderes. Convertido en el héroe de su comunidad de vecinos y todavía sorprendido por haber mandado a un maltratador al hospital, Daniel se niega en redondo a creer lo que a todas luces es una realidad. Claro que para eso ya están Rafa y Xavier, sus mejores amigos y expertos en el arte de asediarle con todo tipo de problemas.
Pero al igual que sus ídolos de los tebeos, Dani descubre que un gran poder conlleva una gran responsabilidad, por lo que decide utilizar sus nuevas habilidades para hacer el bien. Guardias de seguridad de gatillo fácil, atracadores de poca monta y agresivos pandilleros serán los primeros villanos que caigan bajo el peso de su justicia. Después de todo, Daniel es un superhéroe de barrio, alguien anónimo que sólo busca hacer de su ciudad un lugar mejor… Pero pronto descubrirá que la vida del héroe no es nada fácil. Y menos cuando tiene que compaginar su ronda nocturna (la justicia nunca duerme) con su trabajo diario. El sueño y las cicatrices no son nada comparados con un trabajo bien hecho, pero las facturas comienzan a acumularse y la paciencia de sus clientes amenaza con estallar. Y para colmo de males, nuestro amigo se encuentra en pleno proceso de madurez sentimental. ¿Será su novia capaz de aceptar la doble vida de nuestro singular superhéroe?
Divertida, amena, entretenida, fantástica… Son muchas las palabras con las que podríamos referirnos a la obra de Daniel Estorach, el autor de Hoy me ha pasado algo muy bestia, protagonista esta semana de Critica Literaria. Como toda buena novela, la trama va ganando en intensidad conforme nos vamos adentrando en ella, conociendo desde los entresijos de la vida de Dani (su trabajo como ilustrador, su relación con sus colegas...) hasta su forja como superhéroe, encontrándose en su camino a enigmáticos personajes como Juan Blanco y Perro Negro. Precisamente lo novedoso de la obra de Daniel es que el mundo en el que ubica a su homónimo literario no sigue los patrones del cómic tradicional, basado en la eterna lucha del bien contra el mal. No, el autor hace uso del mundo del rol, en el que cada personaje actúa de una forma u otra según el desarrollo de la aventura. Únicamente el protagonista se siente desubicado y fuera de lugar, incapaz de entender que las fronteras que separan el lado bueno del malo no siempre están claras.
El original formato bajo el que nos viene presentado el libro (a mitad de camino entre un diario y un blog) terminan por darle a la trama un carácter único y original, que nos ayudan, una vez más, a ponernos en la piel del prota. Y es que Daniel ha sido capaz de juntar bajo un mismo techo a Borja Pérez (el incombustible protagonista de Qué vida más triste) y a Peter Parker. Por no hablar de como una historia que empieza con la promesa de esbozarnos una sonrisa puede terminar desembocando en un auténtico drama. Y como ya he dicho en anteriores críticas, hasta aquí puedo leer...
Una trama apasionante que va al ritmo de un Ferrari, pasando de cero a cien en apenas cuatro segundos; unos personajes sólidos y creíbles que van madurando a ojos del lector; una prosa ágil que nos mete en la novela nada más abrirla... Todo estos ingredientes prometen convertir a Hoy me ha pasado algo muy bestia en un clásico de las estanterías bubokianas. En ese sentido, hay que agradecer la labor de Marge Books por haber apostado tan fuerte por un autor del calibre de Daniel Estorach, quien promete seguir sorprendiéndonos en futuras entregas. Pues, ¿ya hemos dicho que Hoy me ha pasado algo muy bestia es la primera parte de lo que será toda una saga? Profundizando un poco más en la historia de su gestación, descubrimos que la novela comenzó circulando a través de la red, cautivando a miles de internautas. Sobra decir que en Crítica Literaria nos hemos rendido a la obra del autor catalán, esperando impacientemente su continuación.
¡Ah! Y como en toda buena aventura que se precie, Hoy me ha pasado algo muy bestia viene acompañada de una genial banda sonora que, entre página y página, ayuda a su protagonista a tomarse un momento de respiro (y de paso, también el propio lector). Cantantes y grupos como Jack Johnson, Lorena McKennit, Il Divo y Queen nos acompañarán a largo de todas las correrías nocturnas que Dani hace por esa ciudad a la que el autor rinde un merecidísimo homenaje: Barcelona.

sábado, 30 de octubre de 2010

REC (Jaume Balagueró y Paco Plaza)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: REC
  • Director: Jaume Balagueró y Paco Plaza
  • Intérpretes: Manuela Velasco, Ferran Terraza, Jorge Serrano, Pablo Rosso y David Vert
  • Género: Terror
  • Duración: 85 minutos
  • Año: 2007
  • País: España
  • Valoración: 8
“¡Pablo, grábalo todo! ¡Por tu puta madre!”

“Lo peor que podría pasarle a un reportero de Callejeros o España Directo”. Con esta sola frase (no exenta de ironía) podría resumirse perfectamente el argumento de REC, la escalofriante película con la que queremos celebrar Halloween en Crítica Literaria (No os preocupéis. Nuestra sección de literatura no tardará en volver). Y decimos escalofriante por no decir otra cosa, porque todo en esta cinta bordea los límites de la locura y la angustia.
La reportera Ángela Vidal (Manuela Velasco) y Pablo, su inseparable cámara, se encuentran a punto de realizar otro reportaje más para el conocido programa de televisión Mientras usted duerme. Esta vez tendrán que acompañar y tomar nota de las peripecias de un destacamento de bomberos que hace el turno de noche. Todo son sonrisas y gestos despreocupados. Ángela hasta se permite el lujo de bromear con sus entrevistados, ignorante de la terrible madrugada que se avecina.
Es entonces cuando suena la alarma. Los bomberos deben ponerse en marcha y acudir rápidamente a un céntrico bloque de viviendas. Cuando el grupo llega al lugar de los hechos, se dan cuenta de que no tendrán que hacer frente a una llamada más. Los vecinos están aterrados por una serie de gritos que provienen del apartamento en el que vive una estrafalaria anciana de la que nadie sabe nada. Cuando los bomberos logran echar la puerta abajo, tiene lugar el primer ataque. Presa de un rapto de locura, la anciana se lanza contra ellos dispuesta a no dejar títere con cabeza. La noche de los horrores ha comenzado.
Es a partir de ese momento cuando varios inquilinos comienzan a manifestar los mismos síntomas que los de su histérica vecina. Los enfermos parecen estar poseídos por una diabólica fuerza que les hace olvidar quienes son, comportándose como auténticos monstruos. Hay disparos, la sangre corre y los nervios están a flor de piel. Los supervivientes se ven obligados a correr por los oscuros y lóbregos pasillos de un edificio que ha sido aislado desde el exterior. Y lo peor es que los “infectados” están al acecho. ¿Conseguirán Ángela y Pablo dar con la repuesta a todo lo que está pasando?
REC es la aportación de nuestro cine al nuevo renacer que, desde hace algunos años, está experimentando el género de terror gracias a películas como 28 días depués y sus exitosas secuelas. Grabada a modo de falso documental, REC nos sumerge en una atmósfera de terror cotidiano que nos hace creer de veras en lo que Ángela y compañía nos están contando. La película, presentada en el Festival de Sitges, obtuvo varios galardones, entre los que se incluyen los de Mejor director y Mejor actriz, recibiendo además el aplauso de la crítica y la prensa especializada. No puede faltar, por supuesto, el enorme éxito que la cinta despertó en los Goya de 2007, llevándose el de Mejor montaje y el de Mejor actriz revelación para Manuela Velasco.

domingo, 17 de octubre de 2010

Días de cine (David Serrano)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Días de cine
  • Director: David Serrano
  • Intérpretes: Alberto San Juan, Miguel Rellán, Nathalie Poza, Fernando Tejero, Luis Bermejo, Omar Muñoz, Diego Martín, Malena Alterio, Andrés Lima, Roberto Álamo
  • Género: Comedia
  • Duración: 96 minutos
  • Año: 2007
  • País: España
  • Valoración: 7
Doce cascabeles lleva mi caballo...

En plena Transición, y a punto de ser desmantelados el aparato franquista y la censura, el joven e idealista Federico (Alberto San Juan) trata de abrirse camino en el endiablado mundo del cine. Antifranquista convencido y comprometido con la causa, Federico ha conseguido escribir un guión con el que pretende ser tomado en serio. Después de varios años de espera y conciente de la importancia histórica del momento, su historia versará sobre las desventuras de un grupo de obreros que quieren ponerse en huelga.
Pero el joven director descubrirá, muy a su pesar, que un buen guión no basta para hacer una película. Los fondos con los que cuenta el equipo de rodaje están bajo mínimos, lo que les hará endeudarse hasta la cejas. A eso hay que añadirle el nulo tirón comercial de la cinta. El cine de denuncia social está muy bien, pero el público, encorsetado en la rígida moral franquista, sólo desea ver una cosa: ¡desnudos! Y si son de actrices de moda, pues tanto mejor.
Federico está desesperado. Tras varias noches visitando un cabaret de poca monta, consigue trabar amistad con José María Culebras (Miguel Rellán), representante de la afamada actriz Silvia Conde (Nathalie Poza), antaño niña prodigio y ahora convertida en una artista venida a menos. José María, conciente de que Silvia está acabada, convence a Federico para que pueda salir en su película. A cambio, él ejercerá de productor y se comprometerá a recaudar los fondos necesarios para sacar adelante el proyecto.
Ni que decir tiene que el primer día de rodaje se convierte en uno de los peores de la vida del cineasta. Silvia, en su papel de actriz mundialmente reconocida y mimada, se niega a seguir el guión, valiéndose de su amanerado asistente (Fernando Tejero) para poner a caldo al personal; José María, “conocedor” de los entresijos del mundillo, trata desesperadamente de meter en la película algunos desnudos para disgusto de Federico, que ve como su idea original está a punto de irse a la porra; la censura, debilitada por el desmoronamiento de la dictadura pero siempre omnipresente, trata de reventar el rodaje... Y si todo esto no fuera suficiente, el elenco de actores y de ayudantes contratado por Fede no se distingue precisamente por su profesionalidad, encontrándonos con actores incapaces de recitar su texto y encargadas de plató recién salidas de Alcóholicos Anónimos. Ante estas circunstancias, es lógico que la paciencia del joven director (hipertenso para más señas) termine por estallar.
Días de cine es una de esas pelis que nos hacen retroceder en el tiempo, quizá para recordarnos que “cualquier tiempo pasado fue peor”. Y es que de todos es sabido que durante la Transición también se hizo cine. Sobra decir que los directores de entonces tuvieron más problemas que los de ahora en eso de rodar una película. A la convulsa situación del país (circunstancia que, por otro lado, casi no se toca en el filme) había que añadirle la demanda de películas encuadradas dentro del destape y que tuvieron en Fernando Esteso y Andrés Pajares sus máximos exponentes. Curiosamente, ambos cómicos pueden reconocerse vagamente en Días..., encarnados en la figura de un histriónico censor metido a cantante de musical y en un actor de tercera fila que financia parte del rodaje bajo la amenaza de retirar su apoyo en caso de no estar el suficiente tiempo en pantalla. Los delirios de grandeza de ambos personajes conforman, sin lugar a dudas, los momentos más divertidos de la película.
Y es que es cierto. Uno de los valiosos legados del destape fue el de liberalizar nuestro cine y romper con una censura que coartaba la creatividad de unos directores cansados del inmovilismo del régimen. El problema era cuando se le daba más importancia a la actriz encargada de enseñar carne que al propio argumento. Y es precisamente esto lo que critica la película de David Serrano. En palabras de uno de sus personajes “Si Silvia no se desnuda, se acabó la película”. Hablamos del destape como una etapa necesaria para el cine español y como compromiso político, un intento por romper con un pasado vetusto y puritano... El compromiso estaba por encima de la calidad, si bien es cierto que para muchos primaban más otros intereses. Al fin y al cabo, la película tenía que ser rentable. Especial atención merecen los esfuerzos de José María por introducir algunas secuencias eróticas durante el rodaje, afirmando ante sus preocupados colaboradores que “ya lo arreglarán en la sala de montaje”. No faltan, por supuesto, los turbios trapicheos de los financiadores y prestamistas de turno, empeñados en sacar tajada y ver los frutos de su inversión, ya fuera multiplicada o cobrada en especies.
Por supuesto, también podemos observar una crítica abierta hacia los niños prodigio, tan admirados e idolatrados durante la dictadura y que con el paso del tiempo, acabaron convirtiéndose en juguetes rotos (Marisol, Joselito...). La desdichada Silvia es un claro ejemplo de ello, incapaz de aceptar que su tiempo ya ha pasado. Sus opciones de conocer a un príncipe azul capaz de redimirla (escogiendo para ello al desafortunado Federico) se reducen cada vez más.
¿Aspectos negativos de la peli? Sinceramente, muy pocos. No puedo menos que extrañarme ante las malas críticas que recibió en su momento. Sí es verdad que, comparada con otros trabajos ambientados en la misma época (como la genial Muertos de risa), Días de cine sale perdiendo. En comparación con el filme de Alex De la Iglesia, a Días... le falta ese toque de mala baba que el director de El día de la Bestia imprime a sus películas. La crítica contra los argumentos zafios y facilones es devastadora, pero no llega al nivel del humor negro (aunque no por ello se trate de una película blanca). Al contrario, muchos de sus protagonistas, lejos de inspirarnos comicidad, nos hacen sentir lástima.
Dentro de este marco he de reconocer que el personaje de Fernando Tejero (un tío y actor excelente, todo hay que decirlo) me saca de quicio. No hay duda de que el papel de perro faldero lo borda a la perfección, pero llega a resultar tan irritante que uno no puede evitar rezar para que no aparezca en la siguiente escena.
Otro de los puntos donde la película quizá muestre sus limitaciones es en el ritmo, encontrándonos con escenas y situaciones que entorpecen el desarrollo y alargan la película sin ningún motivo. Aunque eso sí, estos breves altibajos se ven compensados por el final, uno de los mejores que he visto en muchísimo tiempo y que perfectamente podría atribuirse a Míster De la Iglesia. El recurso con el que Serrano hace que Federico recupere la razón es genial, único..., poniendo el broche final a una divertídisima hora y media. Y como creo que estoy hablando demasiado, me temo que es mejor que lo veáis vosotros mismos.
Si no vais con demasiadas expectativas, es muy probable que la película no os decepcione. Os recuerdo que no es la comedia definitiva de nuestro cine (siendo ampliamente superada por muchísimas otras) pero el esfuerzo por divertirnos y enseñarnos a valorar una época tan importante del cine español se le reconoce. Y eso es algo que muy pocos pueden hacer.

martes, 5 de octubre de 2010

Viridiana (Luis Buñuel)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Viridiana
  • Director: Luis Buñuel
  • Intérpretes: Silvia Pinal, Fernando Rey, Francisco Rabal, Margarita Lozano, José Calvo
  • Género: Drama
  • Duración: 90 minutos
  • Año: 1961
  • País: España / México
  • Valoración: 8
Perversión y pinturas negras a ritmo de Händel

La pura y virtuosa Viridiana (Silvia Pinal) debe abandonar el convento en el que está a punto de ordenarse para visitar a su tío Jaime (Fernando Rey) quien, a pesar de no haber visto nunca a la joven, la ha protegido y ayudado económicamente. La llegada de la novicia a la casa familiar trastorna la mente del melancólico y solitario don Jaime, asombrado del increíble parecido que Viridiana guarda con su difunta esposa. A pesar del tiempo transcurrido, don Jaime se niega a que el recuerdo de su mujer le abandone, venerando de una forma casi obsesiva el traje de novia que su prometida llevaba la noche en que murió y entregándose a un placer que sólo la música parece proporcionarle.
El amor platónico que el tutor siente hacia su sobrina cobra forma durante la última noche que ambos pasan juntos. Don Jaime convence a Viridiana para que se vista con el antiguo vestido de su esposa, a lo que ella accede de mala gana. La ardiente pasión del viudo estalla por fin, pidiéndole a su sobrina que se case con él. Como era de esperar, la joven se niega en redondo, pero don Jaime, previendo su negativa, consigue drogar a la muchacha y llevarla a su dormitorio. Pese a que la chica está a su merced y a sus intentos por desnudarla, el amor de don Jaime hace que éste sea incapaz de sobrepasarse con ella.
Cuando a la mañana siguiente Viridiana recobra el conocimiento, su protector vuelve a insistir en su petición. Herida por los sentimientos que despierta en su tío, Viridiana se marcha inmediatamente de la casa. Desesperado ante lo inevitable y viendo que la historia amenaza con repetirse, don Jaime decide poner fin a su vida ahorcándose en uno de los árboles que crecen ante su mansión.
La noticia de la muerte de su tutor conmociona a Viridiana, que renuncia a regresar al convento. Con la intención de encontrar una nueva meta por la que vivir, la antigua novicia decide convertir la vieja mansión de su tío en un albergue para vagabundos. Sin embargo, la entrada en escena de Jorge (Francisco Rabal), el hijo no reconocido de don Jaime, complicará las cosas.
Al contrario de lo que pudiera suponerse, Jorge se muestra indiferente ante la presencia de su prima. Únicamente sus criados se muestran disconformes con la labor samaritana de Viridiana, surgiendo varios encontronazos entre éstos y sus mendigos. Éstos, lejos de mostrarse humildes y agradecidos con su benefactora, se dedican a burlarse de ella y a tacharla de loca, llegando a aprovecharse de su bondad. Esta actitud alcanzará el paroxismo durante el tramo final de la película, cuando, aprovechando la ausencia de los dueños de la casa, los vagabundos deciden montar una fiesta y hacerse con todo cuanto puedan. En una de las escenas más memorables del film, la muchacha sufrirá un intento de violación por parte de uno de los mendigos, suprimiendo del corazón de la joven cualquier atisbo de esperanza por el género humano.
Dirigida por Luis Buñuel, Viridiana nos muestra hasta que punto las buenas acciones no siempre reciben su recompensa. Al contrario. El amor y la devoción con los que don Jaime obsequia a su protegida le conducen al suicidio; la bondad de la joven hacia los mendigos que recoge de la calle no encuentra eco en estos últimos, comportándose entre ellos de forma mezquina y pendenciera... El idealismo no parece tener un hueco en la vida real, siendo sustituido por el cinismo y el sentido práctico de personajes como Jorge. Por no hablar de la bajeza de ideas que mueve a los vagabundos, encontrándonos de golpe con un conjunto de personas que prefieren seguir siendo pobres a trabajar. El mensaje liberador que Buero Vallejo dio a sus invidentes en su Concierto de San Ovidio, es aniquilado por Buñuel, empeñado en mostrarnos a cada pordiosero peor que el anterior.
No pueden faltar las referencias sexuales características de la propia cinta, las cuales van desde lo explicito (el intento de violación de Viridiana, los deseos fetichistas de don Jaime por ver a su sobrina vestida de novia...) hasta lo puramente sutil (primeros planos de los pies de los protagonistas, ciertos diálogos como los mantenidos por Jorge y su prima, entre otros). Por supuesto, y dado la militancia política de Buñuel, la crítica al pensamiento religioso es una constante a lo largo de toda la película. Como ya hemos dicho, el ideal cristiano del buen samaritano es desmontado ante el peso de una realidad devastadora, aparte de la crítica que se hace de la vida contemplativa en favor del trabajo y el progreso. Por supuesto, el suicidio es visto como una ofensa a Dios, y no como una liberación del sufrimiento. Esta crítica velada contra la religión concluye con la orgía que los mendigos organizan una vez se ven solos en la casa, ofreciéndonos una escenificación casi calcada de La última cena de Leonardo Da Vinci. El respeto a los muertos no parece formar parte de sus costumbres. Y más cuando vemos como uno de ellos se encarga de ultrajar el traje de novia junto al que el antiguo patrón pasó tantas noches en vela.
Sin lugar a dudas, se trata de una película que merece la pena de ver, y a la que sólo se le podía reprochar su exceso de simbolismo en determinadas escenas, las cuales hacen que el espectador se pregunte a santo de qué fueron rodadas. Pese a que muchas veces sintamos que la película se alarga más de lo necesario, los primeros cuarenta minutos de metraje llegan a resultar hipnóticos, compadeciéndonos por la suerte de don Jaime y sintiendo admiración por la dulzura y candidez de Viridiana. Una vez “enganchados” a la historia, Buñuel da el golpe de gracia y nos trae de regreso a la realidad. Una realidad que, como no podía ser de otra manera, terminará en tragedia.

lunes, 30 de agosto de 2010

Cartas desde Paraguay (Diego Castro Sánchez)

Al instante, los dos hombres se encontraban trepando entre las ruinas; definitivamente la bandera de los Soviets sería la primera en ondear sobre el Berlín ocupado.

Diego Castro Sánchez, Cartas desde Paraguay.

  • Título: Cartas desde Paraguay
  • Autor: Diego Castro Sánchez
  • Género: Novela
  • Número de páginas: 70
  • Precio: Papel (no disponible) / PDF (descarga gratuita)
  • Valoración de Crítica Literaria: 7

Berlín, abril de 1945. El III Reich está al borde del colapso y el ejército alemán trata desesperadamente de detener el avance soviético. La órdenes dictadas desde la Cancillería son tajantes: todo aquel que abandone su puesto y se rinda ante los rusos deber ser ejecutado por traidor. Las calles de la capital se llenan muy pronto de soldados ahorcados que no han tenido la suerte de escapar de los pelotones volantes de las SS. Sin embargo, los hay que previendo la derrota, han conseguido burlar a estos escuadrones y organizar su huida. Alemania sobrevivirá sin Hitler, pero muchos de estos hombres, comprometidos por la guerra, tendrán que escapar de la justicia del vencedor. Y el oficial Johan Krebbs es uno de ellos.

Mientras que en los alrededores del Reichstag se libran los últimos combates, Krebbs vaga por la Alexanderplatz mientras piensa en su destino, tan oscuro y sombrío como las columnas de humo que se elevan sobre la ciudad. Deseoso de pasar desapercibido, se une a un grupo de refugiados que se dirige hacia las líneas rusas. Esta decisión cambiará para siempre la vida del antiguo oficial, pues entre la multitud, y completamente sola, se encuentra la pequeña Catalina. La mirada que la niña le dirige a Krebbs desarma a éste por completo. El desertor ha encontrado un nuevo motivo por el que vivir.

Pero los deseos de ambos chocan con la amarga realidad. Considerado como un criminal de guerra, Krebbs se ve obligado a huir una vez más. Sus contactos en Italia le llevan a Roma, donde conocerá al padre Matejko. Decidido a ayudarle, el religioso le promete una nueva vida en Sudamérica. No tendrá que preocuparse nada... Sin embargo, Catalina tendrá que quedarse en Roma. Es, sin lugar a dudas, un duro golpe para Krebbs... Pero es el precio que tiene que pagar para alejarse de una Europa en llamas.

Atormentado por su pasado y convertido en sacerdote, Krebbs se embarca hacia América del Sur. Es así como llega a la desolada región del Chaco, instalándose en la hacienda Doña Casilda, donde se ganará el cariño de sus feligreses. No obstante, el recuerdo de Catalina sigue presente en la memoria de Johan. Necesita saber cómo está, qué ha sido de ella... Pero a estas preocupaciones muy pronto se le sumarán otras, pues don Froilán, el patrón de la hacienda, no se distingue precisamente por el buen trato que presta a sus empleados. Se respiran aires de rebelión y Krebbs está decidido a no quedarse al margen.

Lo mejor: Cartas desde Paraguay es una enternecedora historia que nos muestra hasta qué punto las personas podemos llevar nuestra obligación al deber. La trama resulta apasionante y el tono de la misma llega a recordarnos en algunos momentos al utilizado por Vázquez Figueroa en algunas de sus novelas (Piratas). La relación entre Krebbs y Catalina en verdad llega a emocionarnos, llegando a compadecernos por la suerte del oficial alemán. Esta empatía que se crea entre el prota y el lector nos lleva a querer conocerle más en profundidad. Es precisamente en este punto donde la novela flaquea, tal y como veremos más adelante. También me ha encantado ese esfuerzo que Diego dedica a describirnos esas pequeñas estampas que, si bien no tendrán una influencia decisiva en la trama, sí nos ayudarán a ponernos en situación. Dentro de esta línea me ha agradado ese guiño que el autor hace a los soldados soviéticos que desplegaron la bandera de la URSS sobre la cúpula del Reichstag, quitándole algo de solemnidad al momento y tratando este asunto más como una apuesta entre dos amigos (Yegorov y Kantariya). Por su parte, y volviendo de nuevo a Krebbs, la paciencia y resignación de éste al no recibir ninguna carta que pueda volver a unirle a su antigua vida es sencillamente admirable, llegando a resultar conmovedora.

A mejorar: Desde mi punto de vista, el gran lastre de la novela es su poca profundidad. Me explico: es cierto que la trama es genial y su desarrollo está muy bien trazado, pero cojea en la falta de descripciones. Es necesario profundizar mucho más en el contexto en el que se mueven los personajes. En una novela como ésta, la ambientación es muy importante. Las últimas horas del Berlín nazi prácticamente nos pasan inadvertidas, cuando quizá se le podrían sacar algo más de jugo. Otro tanto ocurre con el viaje de Johan a Italia. En un abrir y cerrar de ojos, Krebbs da un salto de gigante desde Berlín hasta Roma. Pienso que este cambio es demasiado brusco. Hubiera estado bien que se nos contara las dificultades que tanto él como Catalina tuvieron para salir de una Alemania hasta entonces plagada de puestos de control aliados. Ya de por sí, eso ya hubiese dado para una aventura. Lo mismo ocurre cuando se embarca hacia Paraguay. Es como si entre una escena y otra, nos faltarán algunos fragmentos de “metraje”. Y eso le hace perder puntos al texto. En lo que respecta a los personajes, más de lo mismo. Krebbs se lamenta de su pasado, pero lo cierto es que el lector apenas tiene conocimientos de él. Sabemos que luchó en Stalingrado y que conoció a importantes personajes (que no diremos para evitar spoilers) pero poco más. Seis años de guerra dan para mucho y estoy seguro de que Krebbs habrá contemplado escenas terribles. Como ya comentaba, es muy importante que esas escenas sean transmitidas al lector. Lo mismo ocurre con varios de los personajes con los que el Johan se cruza en su viaje a Italia. Marco Langletti está muy bien perfilado, pero se echa de menos saber algo más del padre Matejko, un personaje casi vital en la trama. ¿Qué motivaciones le llevan a ayudar a los nazis que huyen de la justicia aliada? ¿Cuál fue su actitud ante el Holocausto? Detalles como éstos nos ayudarían a entender un poco mejor sus motivaciones y terminarían por sumergirnos en una agradable tarde de lectura. La parte formal también merecería algo de atención. Junto a los errores ortográficos propios de todos los que nos dedicamos a esto, es preciso arreglar la maquetación, ya que hay diálogos que se superponen unos a otros. El uso de la cursiva dentro del registro empleado por los indios no me parece del todo correcto, debiendo limitarse a aquellas expresiones propias de su registro lingüístico, tales como padrecito y ¡conchasumadre!

Conclusión: Cartas desde Paraguay es una novela entrañable, original y muy emocionante. Su originalidad reside en contarnos qué ocurrió con aquellos oficiales alemanes que huyeron de la justicia aliada. Tras haber abandonado Europa, muchos de estos convictos (sobre los que pesaban graves crímenes) habían entrado a formar parte de la leyenda de la II Guerra Mundial. Sin embargo, todavía les quedaban muchas más aventuras por vivir. ¿Y qué mejor sitio para hacerlo que la lejana Sudamérica? La trama pese a su aire novelesco, es perfectamente creíble y va más allá de las teorías planteadas por los cazadores de nazis. Sin embargo, creo que sería necesario pulir algo más el texto para añadirle algo más de profundidad. Faltan descripciones y los ambientes por los que se mueve Krebbs son propicios para ello. Del mismo modo, no estaría de más “construirles” un pasado a los personajes, de modo que puedan resultarnos más convincentes de lo que ya son. Con respecto a mi valoración del propio autor, no me gustaría terminar si antes decir que Diego Castro es uno de los Autores Bubok más valorados por los usuarios, habiendo demostrado su talento como escritor en el celebérrimo Concurso de Relatos. Al haber abandonado el certamen cuando Diego comenzó a participar, perdí la ocasión de poder leer algo suyo. Sinceramente, ha sido una gozada empezar a hacerlo a partir de la lectura de esta novela.

Che Guevara (David Sandison)

  • Título: Che Guevara
  • Autor: David Sandison
  • Género: Ensayo / Biografía / Historia
  • Número de páginas: 160
  • Editorial: Ediciones B (Grupo Z)
  • Año: 1997
  • Valoración de Crítica Literaria: 8

Los lectores más veteranos de Crítica Literaria recordarán el excelente relato de David Posse El hombre que mató a Ernesto Guevara, el cual tuvimos la oportunidad de reseñar el año pasado. La historia nos ponía en la piel de El Flaco, un antiguo revolucionario que acompañó a los barbudos de Fidel Castro en Sierra Maestra. Posteriormente, y desengañado por el camino que estaba tomando la Revolución, El Flaco fue reclutado por la CIA, convirtiéndose en uno de sus más valiosos agentes en Latinoamérica. Contra todo pronóstico, sus actividades pasaron inadvertidas para sus compañeros de armas. Ningún miembro del grupo guerrillero que se internó en la selva boliviana a finales de 1966 sospechó que entre sus filas se escondía un traidor; un hombre que quizá cambiaría el futuro del país andino y de todo el continente. Su misión no distaba nada de ser sencilla: debía asesinar al líder de la partida revolucionaria, cierto Ernesto Che Guevara...

Bajo esta premisa, esta semana presentamos Che Guevara, de David Sandison. La mención que hacemos al relato de David Posse no es casual, ya que Sandison abre su libro narrándonos los últimos momentos del revolucionario argentino, incluyendo la posterior exhibición de su cadáver ante la prensa. Sandison comienza contándonos su historia justo por el final, al tiempo que nos invita a acompañarle a través de las páginas que conforman su libro.

El primer capítulo nos habla de los años de juventud del Che. Hijo de una pareja progresista que tenía la costumbre de organizar auténticas discusiones políticas en su hogar, el Che se ve pronto influenciado por estas conversaciones. Las travesuras no son incompatibles con las charlas de su padre, las cuales giran en torno a los problemas sociales que padece Argentina. Con el paso del tiempo, el joven Ernesto se dará cuenta de que estos problemas no son patrimonio exclusivo de su país, sino de todo el mundo. Será precisamente esta creencia la que le acompañe durante el resto de sus días, cobrando una mayor fuerza durante el viaje que realizó por Sudamérica junto a un compañero de la Facultad de Medicina. De esta época data De la Argentina a Venezuela en motocicleta, en la que da forma a la anotaciones que escribió en su diario. Las terribles condiciones de trabajo en las que vivían los mineros chilenos de Chuquimata, cuya visión le enfureció; la lástima que le inspiraron los pacientes de las leproserías que visitaba, con los cuales llegó a convivir; y la no menos dramática situación de la población indígena fueron algunos de sus recuerdos más intensos. Y así nos lo hace saber Sandison.

Su largo peregrinar por Sudamérica le llevaría a tierras mexicanas, donde conocería a un grupo de exiliados cubanos que combatían al régimen del dictador Fulgencio Batista. Es así como traba amistad con Fidel Castro, quien muy pronto le anima a unirse a su causa. Este encuentro marcará para siempre la vida del Che, que inmediatamente embarca para Cuba. El argentino comenzó a forjar su leyenda mientras recorría Latinoamérica en moto, pero será en la jungla cubana donde entre definitivamente en la Historia.

Sandison no escatima detalles a la hora de contarnos las dificultades a las que los guerrilleros de Guevara y Fidel tuvieron que hacer frente. El Che dio muestras de un inusitado valor en varias ocasiones, como aquella vez en la que, en pleno ataque aéreo, permació impasible bajo una palmera mientras se fumaba uno de sus característicos puros. Pero el autor no se limita únicamente a elogiar su valentía, sino también a mostrarnos la férrea disciplina que impuso a sus hombres, la cual fue la base de la victoria. Es precisamente aquí donde el tono autocomplaciente de la primera parte (la relativa a su infancia y adolescencia) se vuelve un poco más sombrío. La desobediencia era duramente castigada y los traidores eran fusilados sin contemplaciones. Fue el propio Che quien dictó varias de esas condenas. La Revolución y la vida de sus hombres estaba en juego.

Con el triunfo de Castro, Cuba se vio marginada por el resto de los países de su entorno, la mayoría presididos por gobiernos conservadores que temían que el ejemplo cubano crease escuela. Esta posición, alentada por Estados Unidos, concluyó con el famoso desembarco de las fuerzas contrarrevolucionarias en Bahía de Cochinos y en el posterior bloqueo al que fue sometido la isla. La Crisis de los Misiles no hizo más que agravar la situación.

Pero si Estados Unidos ejercía el papel de gendarme en la zona, el Che no dudó en hacer lo propio como guardián del movimiento socialista. Y si la administración Kennedy mentía cuando afirmaba que su Gobierno no sustentaba a regímenes autoritarios, el Che también lo hizo cuando prometió que Cuba no exportaría la Revolución. De nuevo Sandison se mueve, acertadamente, entre la admiración que le inspira el personaje y sus contradicciones.

Como nuevo miembro del Gobierno cubano, el Che inicia una serie de viajes que le llevan a diferentes países amigos. La economía isleña se encuentra bajo mínimos y es necesario encontrar nuevos socios comerciales que ocupen el vacío dejado por el Tío Sam. Visita la Unión Soviética, China, Corea del Norte y Egipto, y no duda en entrevistarse con sus líderes. Pero el objetivo del revolucionario se encuentra en África, donde la descolonización está causando estragos y los gobiernos resultantes observan como sus territorios se están convirtiéndo en un escenario más de la Guerra Fría. El Che decide que será ahí donde golpeará a los imperialistas. Siguiendo el ejemplo de Vietnam, África detendrá al capitalismo. El Congo será su primera parada. Él mismo partirá como voluntario.

La llegada de los combatientes cubanos al Congo se salda con un fracaso. Los líderes locales están más interesados en mantener sus privilegios que en defender a su gente, las luchas entre las distintas etnias que componen la población son un hecho y las fuerzas coloniales son un hueso duro de roer. El Che y los suyos combaten por un pueblo que no les entiende y contra un enemigo mucho mejor organizado. Ni siquiera la ayuda china y soviética es capaz de salvar la situación. Todo es caos y desorden. La partida está perdida y tienen que abandonar el país, sentando el triste precedente de lo que será su aventura boliviana. No obstante, el ejemplo del Che será imitado por Fidel Castro durante la década siguiente, cuando las tropas cubanas presten apoyo logístico y militar a los revolucionarios angoleños.

Ya en Cuba, Guevara quiere que la Revolución salte al continente. El conservadurismo se ha instalado en Sudamérica y las juntas militares, amparadas y financiadas por Estados Unidos, abundan por doquier. Hablamos de regímenes dictatoriales que se perpetuarán en el tiempo hasta los años ochenta y a los que es preciso derribar. El Che alza sus ojos hacia Bolivia. Apenas ha regresado del Congo y ya piensa en su próxima aventura. Sí, Bolivia marchará junto a Cuba bajo el estandarte del socialismo.

Pero Bolivia, gobernada por el tirano Barrientos, está agotada. Desde su independencia, el país no ha conocido el descanso y han sido varios los dictadores que han marchado sobre La Paz. Los jornaleros, a diferencia del campesinado cubano, no quieren luchar. El movimiento obrero ha sido duramente reprimido y la corrupción ha alcanzado hasta al propio Partido Comunista. Como en el Congo, los comunistas bolivianos dan muestra de derrotismo, añadiéndose la desconfianza con la que contemplan a esos guerrilleros que han venido a liberarles. Orgullo de papel: la revolución boliviana será llevada a cabo por los propios bolivianos y no por extranjeros. Se trazan planes y proyectos, pero nadie quiere luchar. Únicamente el Che y su grupo de combatientes pasan a la acción.

Y será en la selva boliviana donde Guevara y sus compañeros encuentren la muerte. Son varios los meses de penalidades, con un ejército boliviano pisándoles los talones y con un Che cada vez más minado por la fatiga y el cansancio. Su carácter se ha ensombrecido (lo cual explica algunas de sus decisiones, irremediablemente erróneas) y la situación es cada vez más dramática. Cuando en octubre de 1967 caiga abatido por las balas enemigas, el Che será conciente de que el triunfo de Sierra Maestra no se repetirá.

Sandison ha sabido escribir una buena biografía y no ha permitido que su admiración por el personaje haya echado a perder su trabajo. Del mismo modo que elogia la valentía y el sentido del deber del Che, también nos muestra sus puntos más oscuros, enseñándonos a los que nos dedicamos a la Historia un valioso ejercicio de neutralidad. Y eso es algo que hay que agradecerle. El trabajo de Sandison se ampara en la honestidad y en su buen hacer, lo que le distingue de otros historiadores. Valga como ejemplo el caso de Richard Pipes, autor del ensayo Historia del comunismo (Mondadori, 2002), donde, entre cosas, se justifica la política imperialista de la Casa Blanca con respecto a los países de América del Sur, llegando a defender el uso de la fuerza y el apoyo de las diferentes administraciones norteamericanas al dictador militar de turno. Claro que Pipes era uno de esos autores que, tras la desaparición del comunismo a principios de los noventa, pregonaba que habíamos llegado al Fin de la Historia. Eran otros tiempos...

Con respecto a nuestro libro, no estamos ante un ensayo excesivamente profundo, pero sí bastante completo. Hay que dejar claro que es un trabajo meramente introductorio. Y eso se ve cuando consultamos la bibliografía empleada por Sandison. Apenas utiliza fuentes de otros autores, limitándose únicamente a consultar los diarios de Guevara, así como algunas entrevistas y obras de carácter general. En ningún momento estamos hablando de la biografía definitiva del Che. También es cierto que muchas veces el tono del autor recuerda al de aquellos libros del tipo ¿Cuánto sabes de...? pero el esfuerzo hay que reconocérselo. Estamos a una obra idónea para todos aquellos que quieran acercarse a la figura del revolucionario argentino. Se nos invita a investigar, a seguir profundizando en el tema... Y eso tiene su mérito.

A destacar también el amplio repertorio de imágenes que acompañan al libro, entre las que destacan las de un joven Che con su inseparable motocicleta, su primera fotografía con Castro, su viaje a China, su experiencia como guerrillero en Bolivia y el Congo y las que conforman (por supuesto) su álbum familiar.

domingo, 15 de agosto de 2010

El niño con el pijama de rayas (John Boyne)

  • Título: El niño con el pijama de rayas
  • Autor: John Boyne
  • Género: Drama / Infantil / Novela histórica
  • Número de páginas: 219
  • Editorial: Salamandra (Colección Letras de Bolsillo)
  • Año: 2009
  • Valoración de Crítica Literaria: 9,5
A estas alturas sería innecesario hacer un resumen sobre la archiconocida novela de John Boyne. Y es que son varios factores los que nos llevan a pensar así: primero, el tiempo transcurrido desde la publicación del libro (2006); segundo, el enorme éxito que tuvo la obra en medio mundo y que le valió a su autor el reconocimiento internacional; y tercero, el estreno de su versión cinematográfica hace algunos años y que un servidor todavía no ha tenido la oportunidad de ver.
Sin embargo, no nos resistimos a comentar (aunque sea de pasada) el argumento de la novela. Una trama sencilla si se quiere, pero tan intensa y apasionante que dejará una profunda huella en el lector. Además, siempre se corre el peligro de tropezar con algún despistado que todavía está en Babia y llega a la fiesta cuando está a punto de terminar. Que no se enfade el lector de esta reseña. Precisamente, el que suscribe no tiene reparos en incluirse en este grupo. Y es que con bastante retraso he descubierto el mundo del inocente Bruno y el desafortunado Shmuel.
Porque ambos niños son los protagonistas de la novela, si bien el peso de la misma recae en el primero. Ignorante de todo cuanto ocurre a su alrededor, Bruno vive alegremente en un acomodado barrio de su Berlín natal, dedicando el tiempo a deslizarse por la barandilla de la casa familiar y jugando con Karl, Daniel y Martin, sus tres mejores amigos para toda la vida. No hay nada que pueda enturbiar su felicidad, ni siquiera el hecho de que por las noches toda la ciudad se vea obligada a apagar las luces. Por eso se sorprende cuando sus padres le comunican que tendrá que dejar su ruidosa vida de juegos y trasladarse a un lugar cuyo nombre el niño no acierta a pronunciar. Es así como Bruno oye hablar por primera vez de Auchviz, el que a partir de ahora será su nuevo hogar.
Pero los comienzos no son fáciles. Y menos aún cuando se tienen nueve años. Cuando Bruno llega a Auchviz, se da cuenta de lo terribles que pueden llegan a resultar los cambios. ¿Por qué tuvieron que abandonar Berlín tan pronto? ¿Qué responsabilidades encierra el trabajo de su padre? ¿Cómo es que hay tantos soldados entrando y saliendo de su nueva casa? La mente de Bruno es un hervidero de preguntas, pero lo que más le llama la atención es esa gente de aspecto triste que vive al otro lado de la cerca. Se diría que todo el día van en pijama pero... ¿por qué están allí? ¿Acaso son sus nuevos vecinos?
Decidido a resolver qué misterio se esconde tras ellos, Bruno sale una tarde a explorar los alrededores. Es así como conoce a Shmuel, uno de los niños que viven al otro lado. Al igual que todas esas personas que ve desde su ventana, su pequeño amigo también viste un pijama de rayas. Pero hay más cosas que Bruno no entiende, y sus preguntas apenas parecen llamar la atención de Shmuel, que responde a ellas con bastante indiferencia. Sin embargo, la melancolía de Shmuel termina desapareciendo al ver que las visitas de Bruno comienzan a ser cada vez más frecuentes. Está claro que el pequeño berlinés ha encontrado un nuevo amigo.
Con un lenguaje muy cercano al de los cuentos infantiles, Boyne ha conseguido contarnos una historia que nos enseña, ante todo, a no olvidar. Es muy difícil no hablar del contenido de la novela sin caer en los socorridos tópicos (“la guerra vista desde los ojos de un niño”, “la barbarie nazi contra la inocencia infantil”...) pero en este caso es imposible. Porque la amistad entre Bruno y Shmuel nos enseña hasta qué punto es así de coherente el universo de los niños, cuya única preocupación reside en saber si mañana volverán a encontrarse para jugar. Frente a ellos nos encontramos con unos adultos que han encontrado en el odio su forma de vida (la peor de las incoherencias), o bien han preferido vivir en otra realidad.
El horror del Holocausto queda así difuminado gracias a la visión de un niño de nueve años. Pero el mensaje es claro y contundente. Así es la novela de Boyne, una historia que nos obliga a ser niños de nuevo... pero siempre conscientes de que podemos convertirnos en adultos en cualquier momento. Es así como el sueño de Bruno por convertirse en un intrépido explorador se encuentra de pronto con el cadáver de un perro al que un soldado ha disparado porque ladraba demasiado... Y vemos como las muñecas de Gretel, la altanera pero infantil hermana mayor de Bruno, observan con tristeza el terrible espectáculo que se desarrolla más allá de la alambrada.
El horror de los campos de exterminio queda a la imaginación del lector, puesto que Boyne comete el feliz acierto de contarnos sólo lo justo, alejándose de la denuncia fácil y el morbo. Así, la narración se complementa con los conocimientos previos que el lector puede tener sobre el tema. No exageraríamos si dijeramos que Boyne pone su obra al servicio de la consciencia colectiva. De este modo, todo cuanto esté relacionado con el tétrico hogar de Shmuel nos resultará espantosamente familiar. Referencias no nos faltan.
Un leve matiz de ironía se advierte en el último capítulo de la novela, cuando el narrador nos advierte que historias como la vivida por Shmuel y Bruno no deben volver a repetirse. ¡Trágica temeridad la del autor! Y es que más de sesenta años después las víctimas se han convertido en verdugos y las alambradas se han transformado en vergonzosos muros que siguen originando disputas y masacres. Y de nuevo los soldados se amparan en la “ley” para cometer todo tipo de crímenes (“Me parece que a los soldados no les caemos muy bien...” dice Shmuel con hermosa inconsciencia, para luego remarcar ferozmente lo mucho que los odia)... Con la excepción de que hoy, a diferencia de ayer, el mundo asiste impasible al drama.
Una novela a la que merece la pena dedicarle tiempo. Incluso para aquéllos que sientan cierta adversión a la lectura. Tanto su brevedad como la historia que nos cuenta nos invitan a ello. Muy recomendable.

viernes, 4 de junio de 2010

El cine que ya deberías haber visto

El Aula de Cine en colaboración con el Ayuntamiento de La Laguna presenta:


Del día 10 al 18 de junio a las 20:00 en el salón de actos del antiguo convento de Santo Domingo.

No puedes perderte estas cinco películas que forman parte de las imprescindibles en la historia del cine:

PROGRAMACIÓN:

Jueves 10 de junio

Ciudadano Kane, de Orson Wells.

Viernes 11 de junio

El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder.

Sábado 12 de junio

La ventana indiscreta, de Alfred Hitchcock.

Jueves 17 de junio

Desayuno con diamantes, de Blake Edwards.

Viernes 18 de junio

El padrino, de Francis Ford Coppola.

Podéis encontrar más información en: