martes, 27 de diciembre de 2011

Publicación de "Por dónde empiezo 2.0", de Natalia Gómez del Pozuelo


La autora Natalia Gómez del Pozuelo acaba de publicar el ensayo Por dónde empiezo 2.0, una completísima guía que nos ayudará a adentrarnos en el cada vez más competitivo mundo de Internet. En palabras de la autora, Hoy la pregunta no es si estás en Internet o no, sino la forma en la que estás presente. Orientado principalmente a aquellos emprendedores que tratan de hacerse un hueco en la red, Por dónde empiezo... nos da una serie de útiles consejos para que nuestro negocio no pase desapercibido, centrándose especialmente en el campo de las redes sociales. Sólo conociendo de cerca las nuevas tecnologías podremos sacarles partido. Una vez hecho esto, estaremos en el buen camino.
Publicado por Empresa Activa (Urano), Por dónde empiezo 2.0 puede adquirirse en el Corte Inglés, las tiendas FNAC y la Casa del Libro. Próximamente también dará el salto hacia América Latina, estando a la venta en las librerías de Argentina, Venezuela, México, entre otros.
Natalia Gómez del Pozuelo, presidenta de la Asociación Española de la Economía Digital, también es autora del ensayo Buena madre, mejor jefa y de la novela Dos de tres, ambas publicadas por Empresa Activa (Urano) y Gens Ediciones respectivamente.
Desde Crítica Literaria queremos felicitar a Natalia por la publicación de su libro, deseándole todo nuestro apoyo en su andadura literaria. ¡Esperamos que tu obra sea todo un éxito, Natalia!

lunes, 26 de diciembre de 2011

Presentación de "La Guardiana de Yiebén", de María Nieves Ávila


La joven autora María Nieves Ávila presentará su novela, "La Guardiana de Yiebén", el próximo 19 de enero. La cita tendrá lugar en Madrid, en la Calle Leganitos núm. 10 (1º derecha), a las siete de la tarde. Publicada por Ediciones Atlantis, la novela nos cuenta la historia de Elena, una joven que tendrá que hacer frente a las fuerzas del mal y rescatar a su padre de las garras del rey Hunter, el malvado señor del Desierto Oscuro. A lo largo de la aventura, la muchacha descubrirá las poderosas fuerzas que anidan en su interior. La suerte está echada. Después de todo, Elena es la última Guardiana de Yiebén.
La obra podrá adquirirse en la Casa del Libro, El Corte Inglés y las tiendas FNAC. Desde Crítica Literaria le deseamos muchísima suerte a María Nieves y que su novela se haga un hueco en el corazón de sus lectores. ¡Enhorabuena por tu publicación, María!

jueves, 15 de diciembre de 2011

El whisky del muerto (Pedro Avilés)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: El whisky del muerto
  • Autor: Pedro Avilés
  • Género: Novela negra
  • Número de páginas: No disponible
  • Precio: No disponible
  • Valoración: 8
No todos los círculos literarios noveles tienen la suerte de contar con un autor de renombre entre sus filas. Y lo digo sin ánimo de caer en el peloteo fácil. Porque otra cosa no, pero Pedro Avilés es un autor de prestigio, un firme defensor de la verdadera literatura, la que se hace desde el conocimiento. Los enemigos de Pedro son aquéllos que afirman que una buena historia está por encima de las formas. "¿A quién le importa que cometa faltas de ortografía si mi historia es muy buena?" Basta con escuchar semejante burrada para que Pedro les caiga encima con todo el peso de la ley. ¡Y con razón!
Pedro no es un escritor novel más. Es un periodista curtido en el emocionante mundo del reportaje de sucesos. Es un tío duro, un tipo que sabe de lo que habla... ¿Sus avales? Sin lugar a dudas, su trayectoria profesional. Sin ir más lejos, ahí está su paso por el emblemático diario El Caso o la revista Interviú. Con todo lo que ha visto y oído, era cuestión de tiempo que le picara el gusanillo de la literatura. Fruto de esa inquietud han surgido Las mariposas sobre la tumba (LibroVirtual.org), Mata al presidente (Bubok) y El whisky del muerto, la novela de la que hablaremos hoy.
Con respecto a la trama de El whisky... no podemos hablar con propiedad de un libro del que sólo hemos leído sus primeros siete capítulos (por decisión del autor, la novela sólo puede leerse por entregas). Y es una pena, porque el argumento ya de por sí es muy prometedor: dos de los periodistas (si es que se les puede llamar así) más conocidos del mundo de la prensa rosa han sido brutalmente asesinados. El asesino, aparte de disparar a sus víctimas en el pecho y tener predilección por los caramelos de fresa, también se dedica a vejar los cadáveres de sus víctimas... ¿Os imagináis a Jesús Mariñas o a Kiko Hernández con el palo de una fregona metido a presión por el culo? Pues eso.
Es a partir de este momento cuando Mario Candil, álter ego de Pedro y reportero curtido en mil batallas entra en escena. Gracias a él, no sólo nos pondremos tras la pista del criminal, sino que además conoceremos los entresijos el mundo del famoseo y el corazón. A partir de aquí, la aventura está servida.
Visto lo visto, no me diréis que no es el sueño de cualquier amante de los Documentales de La 2. Y es que independientemente de que nos gusten o no los programas de animalitos, lo cierto es que ha llegado un punto en el que a muchos nos han entrado ganas de entrar en el plató de Sálvame o La noria y liarnos a tiros con el personal. Y la novela de Pedro, en parte, satisface esa necesidad. El whisky... es una novela que carga las tintas contra el sensacionalismo, poniendo al descubierto las miserias del circo mediático. ¿Lo último de la Operación Malaya? Puro montaje. ¿Las exclusivas de los reporteros de turno que esperan hasta después de la publicidad para soltar el bombazo? Mentiras. ¿Los invitados que acuden a las tertulias de estos programas? Ganas de vivir del cuento. Y lo peor es que muchos de los "profesionales" del medio tratan precisamente de pasar por lo que no son, por profesionales. Y es aquí donde Pedro, un periodista de los de toda la vida, se toma su pequeña venganza.
Con respecto al apartado formal, el texto todavía no puede encontrarse en papel, estando disponible únicamente para su lectura on line mediante wattpad. Leer a través del ordenador puede resultar una soberana pesadez, pero en este caso merece la pena. Hay un par de errores ortotipográficos repartidos por el texto que fácilmente pueden subsanarse. Por lo demás, no habrá que esperar mucho para leer el capítulo 8. Veamos si es verdad.

Lo mejor:
  • Una historia que pone a cada cual en su sitio. ¡Siéntate y disfruta de cómo se cargan a la flor y nata del mundo rosa!
  • El autor conoce el terreno que pisa. Después de todo, no todos los días tenemos la ocasión de disfrutar del trabajo de un reportero de sucesos. Quieras o no, el aura de la profesión de Pedro influye en la novela.
A mejorar:
  • Que el texto sólo esté en formato electrónico le resta puntos a la trama (mantener la atención frente a una pantalla de ordenador muchas veces es una tarea imposible). Sería recomendable que la obra estuviese disponible en papel.
  • ¿Sólo podemos leer los primeros siete capítulos? ¡Eso no es justo! ¡Queremos más!
Enlaces de interés:

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Amanecer rojo (John Milius)


FICHA TÉCNICA:
  • Título: Amanecer rojo
  • Dirección: John Milius (el tío de "Conan")
  • País: Yankilandia
  • Duración: El equivalente a cuarenta cervezas
  • Género: Drama social
  • Año: 1984
  • Reparto: Patrick Swayze, Charlie Sheen, Lea Thompson y un par de actores más conocidos en su casa a la hora de comer
  • Valoración: 1
Es un hecho que en Estados Unidos, el cine bélico con tintes políticos siempre ha estado de moda. En tiempos de guerra, Hollywood tiende a concienciarnos del tremendo esfuerzo que están realizando sus tropas, aunque en los últimos años se ha invertido esta tendencia (concretamente, desde que los marines tuvieron que salir pitando de Vietnam). El mayor mejor ejemplo lo tuvimos durante la Segunda Guerra Mundial, donde uno no podía ir al cine sin que en la cartelera hubiera un nuevo dramón bélico. Sin embargo, a los cineastas de entonces el chollo les duró poco. Lo último que quería la gente era entrar en una sala de cine y que le recordaran la mierda de realidad en la que vivían. Y teniendo en cuenta la que estaba cayendo en Europa con los campos de exterminio, pues no dejaban de tener razón.
Con la llegada de los años 50, los directores americanos se dieron cuenta del bajo tirón que suponía el cine bélico. Fue así como nacieron las pelis de marcianos. Había que ensalzar el papel del ejército, pero siempre contra una amenaza exterior. Sin embargo, el terror a la guerra nuclear también acojonaba al público. Y si en los 60 estuvo de moda el Western, en los 70 el cine de detectives era la nota predominante en las carteleras.
Y es así como llegamos a los 80. Pese al poco tiempo transcurrido, Vietnam ya era un recuerdo del pasado, los soviéticos las estaban pasando moradas en Afganistán y Rambo se hacía un hueco en nuestros corazones. Sí, es cierto que había películas como "Corazones de hierro" y "La chaqueta metálica" que ponían la dignidad de la nación por los suelos... Pero para eso ya estaban los directores proReagan, siempre dispuestos a mostrarnos los beneficios y ventajas del país de la libertad y los donuts. Sin ir más lejos, ahí estaban las pelis de Chuck Norrris, Stallone y compañía. No obstante, a los guionistas no les bastaba con contar historias de héroes hormonados que se iban al quinto infierno a liberar poblados y rescatar a miembros de ONGs católicas. No, había que mostrar a Estados Unidos como una nación vulnerable, pura y libre de pecado, sometida a las malas intenciones de sus enemigos. Y el ejemplo más repugnante y nauseabundo de todas esas horribles producciones patrióticas que nos llegaron desde el otro lado del charco (con permiso de Chuck Norris) fue "Amanecer rojo".

Episodio piloto de Física o Química.

Protagonizada por la banda de prepúberes que veis más arriba y dirigida por John Milius (el director de "Conan") "Amanecer rojo" nos cuenta la historia de un grupo de niñatos que deciden tirarse al monte (no en sentido literal, hombre...) para escapar de la III Guerra Mundial. No os dejéis engañar por la imagen. La película está realizada para mayor gloria de Charlie Sheen y Patrick Swayze, cuyas carreras entonces estaban despegando (aunque a diferencia de Sheen, Swayze ya tenía varias horas de vuelo). Ambos actores encarnan a una pareja de hermanos cuyo ardor guerrero en su lucha contra el bolchevismo será todo un ejemplo para las generaciones futuras que... Perdón, perdón... Me había dejado el NODO encendido.
El argumento de "Amanecer rojo" es tan simple como descabellado. Resulta que a mediados de los 80, la Guerra Fría ha alcanzado su punto de congelación: por la puta cara, México se ha convertido en un Estado socialista, los comunistas nicaragüenses la han liado parda y han derrocado al Gobierno de su país (Érase una vez, un mundo al revés...), la Unión Soviética sigue dando por saco en Afganistán, la OTAN se ha disuelto como los grumitos del Cola Cao y los gobiernos europeos están controlados por hippies-leninistas que han dejado sola a la siempre valiente y orgullosa república de Estados Unidos (impasible el ademán...). Vamos, el sueño de Hugo Chávez hecho realidad... Sin embargo, y a pesar de lo dramático de la situación, los gringos siguen hinchándose a hamburguesas y comprando revólveres y fusiles de asalto a punta pala. Después de todo, esto sigue siendo América, ¡maldita sea!
Total, que un buen día, los soviéticos se levantan con ganas de invadir Yankilandia, de modo que le echan un telefonazo a sus colegas de parranda (los nicaragüenses y los cubanos) y al grito de "Los borrachos en el cementerio", se meten en Estados Unidos con la misma facilidad con la que tu cuñado se planta en tu casa el día de Nochebuena. Lo primero que hacen, como no podía ser menos, es ametrallar un colegio de secundaria con profesores y todo. Porque claro, todos sabemos que los institutos tienen un altísimo valor estratégico, ¿no? ¿Que podemos tomar una estación de radio y cortar las comunicaciones del enemigo? Nada, nada... mejor atacamos el colegio, fusilamos a un par de adolescentes y así les quitamos el bocata. Lo de la estación de radio, si eso, lo dejamos para mañana, cuando tengamos a medio ejército enemigo encima. Joder, ¿quién planificó esta invasión? ¿Gila?

- General ruso nº 1: ¿Entonces qué hacemos? ¿Atacamos el colegio o no?
- General ruso nº 2: No sé... ¿Es el instituto al que van los de Crepúsculo?
- General ruso nº 1: Uhm... Creo que sí.
- General ruso nº 2: ¡Fuego con él!

Y es precisamente en mitad de este fregado donde irrumpe la banda de Patrick y compañía, pues da la casualidad de que se encuentran en el lugar exacto de la invasión. Lejos de sentirse intimidados por la que se está armando, a nuestros héroes todavía les quedan ganas de hacer un par de placajes y llevarse a medio ejército soviético por delante. Después de todo, tampoco será la primera vez que se escuchen tiros en un colegio americano. Es así como Charlie y Patrick (me la suda el nombre de sus personajes) salen por patas del instituto a bordo de una camioneta, recogen a un par de sus colegas por el camino y llegan hasta la gasolinera de un fanático de la ANR que les suministra todo tipo de escopetas, municiones y latas de sardinas en escabeche. Por supuesto, nuestros patriotas de barrio tienen tiempo de darse un volteo por el pueblo para ver la que los rusos están montando. Y, como era de esperar, lo que está sucediendo allí es peor que Iraq, Afganistán y Albacete juntos. Los rusos se dedican a lanzar misiles anticarro contra todo lo que se mueve, la gente corre de un lado a otro como si les persiguiera el cobrador del gas y los extras encargados de dar vida a estas escenas sobreactúan de un modo lamentable.
A partir de este momento el argumento de la película se va directamente a la porra. Nuestros guerrilleros favoritos tienen que echarse al monte para evitar el cerco soviético, pero los rusos siguen pasándose la Convención de Ginebra por los huevos y ensañándose con la población civil. Por eso no es de extrañar que consigan detectar la huida del grupo y empiecen a liarse a cañonazos. Los encargados de la batería son un ineptos de marca mayor y sólo pueden acertar a la camioneta de refilón. Una vez a salvo, los chicos descubren que el motor se ha sobrecalentado y que la única manera de refrigerarlo es meándole encima. ¿Por qué me miráis así? Son las reglas del Viejo Oeste, amigos.
Después de estar unos días jugando a la versión extrema de "Supervivientes", nuestros amiguitos bajan de las montañas y se pasean por el pueblo con el mismo sigilo de quien va a comprar condones a la farmacia de la esquina. La situación se ha calmado un poco, pero los rusos siguen haciendo de las suyas. Les vemos, por ejemplo, quemando libros (porque todo el mundo sabe lo mucho que a los americanos les gusta la lectura, ¿verdad?), colgando carteles de Lenin a cascoporro, caminando por el barrio haciéndose los importantes... ¡Ah! Y obligando a la población a barrer las calles. A estas alturas, el norteamericano medio estará revolviéndose en su asiento y deseando que lleguen el Capitán América y Superman a repartir justicia: "Lo de quemar libros... bueno, puede tener cierto pase mientras no echen al fuego La Biblia y el último número de la Play Boy... ¡Pero lo de obligarnos a barrer las calles ni hablar! ¡Que para eso ya tenemos a los negros y a los mexicanos, por Dios!".
En fin, que Patrick y compañía se enteran por un dependienta neurótica que sus padres se encuentran internados en la cárcel de Guantána... esto... en un malvado campo de reeducación estalinista. La prisión es nada más y nada menos que un autocine reconvertido (¡Oh, Dios mío! ¡Estos rusos están destruyendo nuestras amadas tradiciones! ¿Qué le harán al Día de Acción de gracias, a la tarta de manzana y al Ku Klux Klan?"). Pese a estar proyectando la última de Uwe Boll, los Jóvenes Castores consiguen acercarse a la valla del campo y hablar con sus papás, quienes les encomiendan la facilísima tarea de organizar un grupo de resistencia. Si la historia estuviera basada en hechos reales, la situación todavía tendría algo de emotividad, pero todo resulta tan falso y pretencioso que no puedes evitar cabrearte y desear que a los protagonistas les pase un camión-cisterna por encima. De esta escena, llama la atención la gran capacidad interpretativa de Charlie "botella de vodka" Sheen, cuya indignación ante lo que está pasando no tiene límites. Por su parte, Patrick Swayze tampoco se queda atrás, y sigue poniendo esos caretos del tipo "tengo hemorroides y no quiero que nadie se entere" que tan buenos resultados le dieron en "Ghost".
Al día siguiente, los muchachos van a visitar al antiguo director del instituto, que no es otro que el hijo no reconocido del profesor Bacterio y Perry Mason. Tras contemplar las típicas e irritantes escenas de hospitalidad americana habituales en estas películas, Bacterio les explica que los rusos, aparte de tener hobbies tan salvajes como quemar libros y escuchar música clásica, también se dedican a violar jovencitas. Por eso les encomienda la misión de proteger a dos de sus antiguas alumnas. Queda así constituida la primera Comunidad del Anillo de la Historia (sí, la primera, porque a los gringos les importa una mierda lo que otros hayan hecho antes), cuya misión será viajar al Monte del Destino y montar en su cumbre el primer Burguer King de la Tierra Media. Claro que en su periplo hamburguesero tendrán que liarse a ostias con huestes de orcos amantes de la dieta sana. ¿Qué pasa? ¿Os parece absurdo? Pues creedme, el argumento de "Amanecer rojo" es igual de chorra, por no decir que bordea el retraso mental.
Las chicas se mostrarán reacias a colaborar con los chicos, llegando incluso a negarse a luchar (pura fachada, porque al final a ellas tampoco les temblará el pulso a la hora de apretar el gatillo), regalándonos escenas propias de un pasillo de instituto ("¡Quiero irme a casa!", "¡Los chicos son un rollo porque no nos dejan jugar a la guerra!", "¿Crees que le gusto a Patrick?", etc.).
La tensión sexual estará asegurada gracias a la llegada de un piloto de las Fuerzas Aéreas cuyo avión ha sido derribado por los soviéticos. El piloto (un tío curtido en el arte de la guerra y pariente alopécico de Álvarez Cascos), someterá a nuestros entrañables guerrilleros a una dura instrucción, ayudándoles a perfeccionar sus técnicas de guerrilla y poniéndoles al tanto de cómo va el conflicto. Gracias a él sabremos que los rusos están teniendo problemas para pacificar el país y que todas las naciones del mundo se han apresurado a mostrar su apoyo a los pobrecitos Estados Unidos. Hasta los comunistas chinos se han unido a la causa capitalista (parece que después de todo no son malos chicos, ¿verdad?). El tío, pese a ser más feo que el culo de un mono, se convierte en el amor platónico del personaje de Lea Thompson, la cual, para desgracia de los demás miembros de la manada, no hace más que tirarle los tejos y ponerle caritas. ¡Ah, el amor, el amor...!
Pero... ¡Atención! Es preciso abandonar los pasillos de "Al salir de clase" y regresar al pueblo. Porque, los soviéticos, enfurecidos por las acciones de la guerrilla, están tomando represalias y fusilando a todos los simpatizantes de la resistencia. El alcalde del pueblo (un tío random que salía en "V") observa conmovido la matanza, pero al cabo de un rato se le ve tomando el té con los oficiales del ejército de ocupación ("¡Seguro que votó por Clinton!" dirá nuestro espectador americano). Pero si la actitud de los rusos es escandalosa, la de los guerrilleros de Swayze (que ahora se hacen llamar los "Wolverines") también es de juzgado de guardia. Queda para el recuerdo esa escena en la que nuestro fantasma preferido le vuela la cabeza a un soldado soviético desarmado y a punto de rendirse (así no se va al Cielo, Patrick...) o esa otra en la que se ve a un oficial implorando piedad para su compañero mientras Charlie "hasta el culo de ginebra" Sheen y su pandilla los masacran. De todos modos, los soviéticos en esta película son gilipollas perdidos, y eso se ve cuando se ven sorprendidos por las triquiñuelas de los "Wolverines" / Payasos de la Tele. Ya no sólo es que se dediquen a gritar y a salir corriendo como perras en celo en mitad de una refriega, sino que además tienen la peor puntería del mundo mundial. Ni los vietnamitas de Rambo, oiga. Eso sí, en maldad no les gana ni Dios. Y si para demostrarlo tienen que arrojar cachorritos de perro desde lo alto de un risco, pues nada, nada... Se hace y listo.


- General soviético: ¡Muy bien, clase! ¿Habéis prestado atención? Vamos a repetirlo otra vez para ver si os ha quedado claro... ¿Qué tenéis qué hacer cuando os encontréis con los guerrilleros?
- Soldados soviéticos: Eh... esto... ¿invitarles a un café?
- General soviético: La madre que os parió...

Pero no todos los oficiales comunistas son parientes de Darth Vader, Sauron y Jorge Javier Vázquez. Uno de los responsables del ejército de ocupación es un general cubano que, enternecido por la resistencia a ultranza de los indios america... digo... por los guerrilleros, trata de convencer a sus superiores de que los gringos no son tan malos y que sólo luchan por lo que es suyo. Pero para los rusos (deseosos de imitar a los yankis a cualquier precio), el "mexicano" no tiene ni puta idea de lo que es una guerra, así que se pasan sus recomendaciones por el culo. Esto tendrá serias consecuencias para los soviéticos, ya que los atentados y los ataques contra el personal militar, por muy chapuceros que sean, continuarán. De esta forma, los "Wolverines" siguen volando tanques, tendiendo embocadas y organizando merendolas en el monte. Pero la mejor parte llega cuando descubren que hay un traidor entre ellos. El tándem Charlie / Patrick decide que lo mejor que pueden hacer es sacarlo de la circulación, y tras un aburridísimo tira y afloja de veinte minutos, le descerrajan un tiro en la cabeza. El espectáculo debe continuar.
Una vez delatada la situación de la Pandilla Basura, los rusos envían un par de helicópteros para acabar con ellos. Sin lugar a dudas, es el mejor momento de la película, ya que uno tras otro empiezan a caer como chinches. Únicamente se salvan Lea, Charlie, Patrick y otro tío más de cuyo nombre (para variar) ni me acuerdo. Los hermanos juran odio eterno a los soviéticos y se encaminan hacia el pueblo en una estúpida e innecesaria misión suicida. Mientras tanto, Lea y el otro tiparraco deben abandonar el monte y dirigirse hacia la retaguardia, donde se encuentra el ejército americano. Visto lo visto, estos dos echarán un polvo por el camino, fijo.
Armados hasta los dientes, Charlie "jarra de cerveza" Sheen y el fantasma con hemorroides llegan a la ciudad dispuestos a emular a los Hermanos Izquierdo (sí, los colgados de la Matanza de Puerto Hurraco). Los rusos demuestran una vez más que su nivel de inteligencia es el mismo que el de la mona Chita y se echan a correr en cuanto los ven aparecer en el horizonte. Ni Charlie ni Patrick hacen mucho por ocultarse, lo que nos lleva a pensar que ambos llevan algún tipo de escudo protector o tienen pócimas de salud infinitas. El caso es que cuando atacan el pueblo, el general cubano está escribiéndole una carta a su mujer en la que abjura de su pasado comunista. El estropicio organizado por los Hermanos Calatrava le hace salir de su sopor y levantarse de la mesa fusil en mano. Para entonces, Charlie y Patrick han descabezado al ejército ruso, cargándose un total de cuarenta generales, treinta y cinco aviones de combate, dieciocho tanques, una Estrella de la Muerte y un número indeterminado de soldados enemigos (cuya cantidad oscilará en torno al medio millar).
Cuando el general sale, lo hace con la cara de quien se ha despertado en mitad de la siesta. ¿Y a qué no adivináis con quiénes se cruza en su camino hacia el baño? En efecto. Después de una orgía de sangre, destrucción y de haber desbloqueado el "cheat" de la munición infinita, Patrick y Charlie se encuentran tan exhaustos que apenas logran advertir la presencia del "comunista con el corazón de oro". El cubano, harto de los horrores del socialismo, decide dejar ir a los dos hermanos. Vamos, lo más normal de mundo. Varios de sus mejores amigos han sido masacrados gratuitamente por este par de psicóticos y a él no se le ocurre nada mejor que dejarles marchar. Cojonudo y convincente al mismo tiempo. ¿No querían un buen giro argumental? ¡Pues tomen tres tazas!
Charlie y Patrick lo han dado todo jugando al Goldeneye / Homefront / Flashpoint. Y como buenos jugadores, deciden que ya va siendo hora de irse a la cama. Heridos de muerte, los hermanos se sientan en el banco de un parque y se dejan morir allí mismo, sin perro que les ladre. Después de un cuarto de hora de tiros, violencia extrema y muertes sobreactuadas, este instante chill-out se me antoja tan precioso como vomitivo.


La primera juerga etílica de Charlie Sheen... ¡De acuerdo, de acuerdo...! Es el último chiste que haré sobre el tema.
Pero la película todavía no ha terminado. ¡Quiá! Después de haberse pateado por lo menos cuatro veces el Camino de Santiago, Lea y el otro tipo llegan por fin a las posiciones americanas. La película concluye con un monumento que recuerda a las víctimas de la invasión (que por supuesto, no existe) mientras que una voz en off al más puro estilo del "Colorín, Colorado..." nos dice que "esa guerra terminó como terminan otras tantas". Se suceden un par de escenas con algunos paisajes naturales propios de Estados Unidos (lo único de lo que por entonces podían presumir los yankis), yo echo la pota y ya está... Fin... La película ha terminado. Gracias a ella hemos aprendido que los rusos perderán todas las guerras en las que se embarquen, ser americano mola mazo, si escoges el bando comunista no podrás utilizar pócimas de maná y si te tocas, te quedarás ciego.

CONCLUSIÓN:

Considerado como un delirio paranoide sin gracia alguna, "Amanecer Rojo" es la mayor burrada con tintes políticos que haya parido Hollywood. ¿De verdad hacía falta dirigir esta guarrada fascistoide? En serio, adoro a Charlie Sheen (no deja de resultar irónico que dos años más tarde protagonizara "Platoon"), Patrick Swayze siempre me pareció un buen tipo y con respecto al trabajo de Milius... En fin, "Conan" fue un peliculón en todos los aspectos, y resulta increíble que colaborase como guionista en "Apocalipsis now"... Pero "Amanecer rojo" es tan estúpida que dan ganas de arrojarse por un balcón. Pese a tratarse de un peli de acción, ni siquiera llega a ser entretenida. Ya no sólo es cuestión de que el argumento sea una puta mierda (los soviéticos invaden el pueblo de "Temblores," ya les vale) sino que además el espectador (a no ser que sea un forofo de la cultura americana) es incapaz de sentir estima por sus protagonistas. Ello se debe a que todos sabemos cómo se las gastaban los yankis en la era Reagan (modelo que copió Bush durante los años que estuvo en el poder). "Amanecer Rojo" es pretenciosa, hipócrita, victimista... Es, en definitiva, una estampa de la América más profunda. Y que la gente tenga una buena referencia de ella no deja de ser algo preocupante... Acojonantemente preocupante. Que Dios nos pille confesados.

sábado, 29 de octubre de 2011

Sanatio (Lola Montalvo Carcelén)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Sanatio
  • Autora: Lola Montalvo Carcelén
  • Género: Novela histórica / Ficción
  • Número de páginas: 742
  • Precio: Papel (22,44 €) / PDF (4 €)
  • Valoración: 10
SENCILLAMENTE BRILLANTE

La llegada de una nueva esclava a la casa de Marco Galerio Celer trastocará no sólo la vida de su propietario, sino también la de todos sus allegados. Porque aunque al principio se le obligue a pasar desapercibida, la descarada y decidida Ana muy pronto dejará claro que los eslavos también tienen su lugar en el mundo. Sobre todo, cuando tienen unos conocimientos tan importantes y decisivos como los suyos.
Ana no es una esclava más. Ya no se debe al hecho de que no recuerde su pasado o que sus conocimientos médicos superen a los de los grandes galenos de Roma, sino también porque, después de tantos años, ha sido la primera mujer en volver a conmover el corazón de Marco Galerio... y el de su fiel e inseparable amigo, el oficial del ejército romano, Cayo Ulpio.
Y hasta aquí el principal hilo argumental de la novela. Existen muchísimos más, como el misterioso origen de Ana o la conspiración orquestada por Marcelo para derribar a los fieles del futuro César Augusto en Hispania... Pero tratar ambas cuestiones significaría destapar una buena parte de la trama. Y eso, en una novela como la que presentamos esta semana, sería algo imperdonable.
Porque tratar de resumir una novela como Sanatio es una tarea harto imposible. Primero, porque se trata de una de las novelas más extensas que hemos reseñado en Crítica Literaria (nada más y nada menos que 750 páginas); segundo, por la profundidad de su argumento, siendo uno de los más currados que nos hemos encontrado hasta la fecha; y tercero, porque no hay palabras para resumir una trabajo tan espléndido como rebosante de originalidad e ingenio. Vale, habrá otros libros de autores amateurs más sobresalientes que Sanatio, pero la novela de Lola Montalvo se lleva la palma. Esto es así y punto. No hay nada mejor. Ya no se trata del hecho de que nuestra autora sepa combinar magistralmente la Historia con la ficción (tarea envidiable y digna de elogio) o de que sus personajes protagonistas parezcan destilar vida (desde el inolvidable y simpático Cayo Ulpio hasta la solícita y amable Hipia). Tampoco se trata de que la trama roce la perfección en algunos momentos o que Lola, con su magristal prosa, sea capaz de mantenernos pegados al asiento durante horas... ¿Qué puñetas? Digámoslo lisa y llanamente: Sanatio es la mejor novela que hemos leído en nuestros dos años de andadura. Fin de la historia.
Porque Sanatio es así, una novela adictiva y extraordinaria. ¿Y qué hace que esta novela sea una obra maestra? ¿El argumento? Casi, casi... ¿Los personajes? Caliente pero no... Lo que hace que Sanatio sea un trabajo capaz de romper moldes es el brillante pulso narrativo que su autora le impregna. No hay nada más. El argumento de Sanatio es apasionante, pero no hay duda que detrás de sus párrafos se esconde una auténtica escritora con un futuro muy prometedor. Creo que Lola podría tener el mismo éxito escribiendo una historia sobre alienígenas enfrentándose contra dinosaurios. La trama puede ser absurda, pero su calidad como autora hará que la obra salga adelante. En resumidas cuentas, Lola Montalvo es una de esas autoras que bien podrían convertir en oro todo cuanto tocan.
Sanatio es tan adictiva como una droga. Mi experiencia con la novela me llevó a sentarme cada mañana de este verano a un lado de la ventana para devorar todos y cada uno de sus capítulos. Y así durante cerca de dos semanas. Si julio había sido el mes de la fantasía épica (véase la crítica que en su momento hicimos de Mystic Crystal) agosto sería el mes de la Historia. Y si bien a la caída de la tarde, en el canal autonómico de turno, podíamos disfrutar de una peli del oeste, todas las mañanas tenía una cita ineludible con Lola para disfrutar de una de romanos. La sesión de lectura incluía muchas veces un segundo pase a partir de las doce de la noche, alargándose hasta eso de las dos de la madrugada. Tal era el espectáculo que tanto Lola como sus personajes me prometían. Y a fe mía que supieron entretenerme y emocionarme como ninguna otra novela amateur lo había hecho hasta el momento.
La novela cuenta con muchos (¡muchísimos!) puntos a favor, entre ellos, una magnífica ambientación, unos personajes carismáticos y convincentes, una narración terriblemente ágil y dinámica y una historia que nos atrapa desde la primera página. Cada uno de estos factores convierten a Sanatio en una joya dentro del campo de la literatura novel. Y puedo afirmar sin miedo que su autora está más que preparada para dar el salto hacia las editoriales tradicionales. Ganas de trabajar y calidad no le faltan.
Dentro del apartado histórico (uno de los pilares fundamentales de la obra), cabe destacar la excelente recreación que la autora hace de la Hispania romana. Ello se ve reflejado cuando nos habla tanto del funcionamiento de las élites de poder (tanto a nivel provincial como metropolitano) como de la candente situación política y militar por la que entonces atravesaba la Península Ibérica. Lola se encarga de recordarnos el decisivo papel que tuvo nuestro país dentro de la Historia de Roma. La guerra que las legiones romanas sostuvieron contra los mauri y las campañas contra los astures en el norte peninsular son una buena muestra de ello. Es precisamente en estos pasajes donde la prosa de nuestra autora bordea la genialidad.
Eso sí, no todo van a ser halagos para la novela. La trama sufre un severo golpe cuando nos enteramos sobre los orígenes de Ana. Ya hemos dicho que la esclava esconde un secreto muy importante. Este enigma empieza a vislumbrarse hacia la mitad de la trama, pues Lola sabe que ya no puede mantener en ascuas al lector durante mucho más tiempo. Como toda buena escritora, Lola sabe que el lector ya se está haciendo una ligera idea sobre el secreto de Ana. Y este último no puede ocultar su aprensión cuando ve que sus sospechas empiezan a confirmarse... hasta que finalmente estallan como si fuera una bomba. El golpe puede ser muy duro para los amantes más fieles del género histórico (entre los que no dudo en incluirme)... hasta el punto de dejar el libro de lado o rebajarle su calificación. Reconozco que tras conocer el misterioso enigma de Ana, la trama perdió varios puntos... Pero el lector de Crítica Literaria no tiene de que preocuparse. Lola era conciente que el bache sería difícil de atravesar, por eso no vacila en regalarnos una nueva subtrama tan apasionante como las anteriores. Y de ese 6,5 que tenía pensado darle en un primer momento, pasamos al Sobresaliente y a la Matrícula de Honor. Además de ser una estupenda historiadora (ya sabes Lola, que aquí tienes a un futuro colega), Montalvo es una excelente tejedora de novelas de intriga y misterio. ¡Bravo!
Como anécdota, añadiremos que Sanatio consiguió rozar el triunfo en el III Concurso de Creación Literaria convocado por Bubok, alcanzando el grado de finalista. Razones como ésta hacen que por primera vez decidamos darle a una novela bubokiana la máxima calificación (10/10). No hay dudas de que nuestra autora se lo merece. Y desde este blog le animamos a seguir adelante. Gracias, Lola, por tu impagable trabajo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Jumping (Isabel Gaudí)


FICHA TÉCNICA:
  • Título: Jumping.
  • Dirección: Isabel Gaudí.
  • País: España.
  • Duración: 7 minutos aprox.
  • Género: Cortometraje.
  • Reparto: Colaboración voluntaria de varias mujeres procedentes de países como España, Estados Unidos, Autralia, Brasil, Nueva Zelanda, Filipinas, Finlandia, Rusia, Portugal, Egipto, Turquía, entre otros.
  • Valoración: 3
MOTHER OF GOD...

Visionar cortometrajes es algo muy complicado. Para que os hagáis una idea, es como cuando sales a dar una vuelta con la chica que te gusta y no sabes si pasarle el brazo por la cintura o no, de manera que siempre te decantarás por una opción intermedia. Una vez en casa, te lamentarás por haberte quedado con las manos en los bolsillos y no haberle estampado ese beso en los labios al despedirte de ella, odiándote a ti mismo por ser tan indeciso y quedándote a mitad del proceso de conquista.
El caso es que ver cortos es casi exactamente lo mismo, con la diferencia de que tú eres la chica a la que hay que conquistar y el director el novio que no sabe hacer la O con un canuto. En otras palabras: siempre corres el peligro de quedarte a medias, sin perro que te ladre, bien porque no entiendes el argumento, o bien porque te ha gustado pero no sabrías precisar por qué. Dicho de otro modo: esperas a que el director sea capaz de sorprenderte, pero falla miserablemente en el intento.
Así de enigmático es el mundo de los cortometrajes. Decidido a arrojar algo de luz en el asunto, soy de la opinión de que los cortos se dividen en tres: 1) los que son pequeñas películas en miniatura y tienen una trama medianamente bien estructurada; 2) los que, bien por falta de medios o porque el director se ha empeñado en subirse al carro del psicoanálisis o el arte abstracto, tratan de inculcar una idea (cuanto más contundente, mejor) en el espectador, sin importar la trama; y por último, 3) los que tratan de aunar las dos modalidades. Seguro que hay otras categorías, pero ahora mismo sólo se me ocurren estas tres. Además, siempre hay excepciones.
Si tuviésemos que elegir una categoría para Jumping, no hay duda de que la segunda le vendría como anillo al dedo. Si lo analizamos fríamente, nos daremos cuenta de lo terriblemente profundo que es el mensaje que nos transmite, pese a no utlizar un lenguaje excesivamente complicado. Ahora bien, no es lo mismo decirle te quiero a una chica a orillas del mar, con la luz de la Luna brillando sobre el agua (¡Y dale con los símiles amorosos! ¡Ains! No sé lo que me pasa últimamente...), que decírselo en el descanso de un Madrid-Barça, después de haberte tragado una bolsa de ganchitos y con el Madrid perdiendo tres a cero. El mensaje es el mismo, sí, pero la forma de transmitirlo es muy diferente. Y éste es uno de los problemas de este corto.
Al grano, que se nos hace tarde: el problema, la gran cagada de Jumping no es la idea que quiere contarnos (bastante poética, todo hay que decirlo), sino la forma en la que se nos transmite. El formato del cortometraje implica innovar, contar una historia en el menor tiempo posible o, en su defecto, dejar al espectador rumiando sobre el mensaje de lo que acaba de ver. Pues bien, nada de eso sucede en Jumping. En primer lugar, porque la historia es inexistente, y en segundo, porque el mensaje que se nos cuenta no se le escapa a nadie: el mundo sin las mujeres, se va al traste. Estalla la Tercera Guerra Mundial, el cambio climático derrite los polos, Saddam Hussein y Hitler vuelven de entre los muertos y los hombres estamos a régimen de pipas hasta que las ballenas usen bikini.
¡Las mujeres desaparecen de la Tierra! ¡Oh, no! ¿Qué vamos a hacer? Ante esta reacción, los hombres tienen varias alternativas: un 70% se dará cuenta de que su mujer ha abandonado el hogar cuando descubra, al cabo de una semana, que los platos que se agolpan en el fregadero no van a lavarse solos; un 10% se irá a celebrarlo al bar de la esquina; otro 10% creerá que podrá pasar sin su mujer hasta que le pegue fuego a la casa con la plancha; un 5% morirá de inanición durante los días posteriores; un 3% mirará con aire insinuante a su compañero de trabajo diciendo aquello de "a falta de pan..."; y un 2% se dará cuenta de la tremenda desgracia que se avecina, que el mundo sin las mujeres es un ascazo y que la civilización está al borde del abismo.
Porque la idea de Jumping es prácticamente esa: la cámara recoge el momento exacto en el que las mujeres abandonan la Tierra (poco después de haber descubierto que pueden respirar en el espacio, qué cosas). Y ya está, no hay más. Todo muy bonito y multicultural, eso sí, pero nada más.


Universal Pictures presenta...

Muy bien, recapitulemos, Entonces tenemos lo siguiente: mujeres de todo el mundo posan ante la cámara, afirman entre risas que "se bajan del globo" y desaparecen del objetivo pegando un salto. Vale, hasta aquí todo bien. Hay en el aire un cierto olor a anuncio de EVAX, pero bueno... puede pasar. El problema viene cuando, pasado un tiempo, uno empieza a preguntarse si no va a ocurrir nada más, si alguna de las chicas que se hacen a un lado no va a tropezar y partirse la crisma con el bordillo de la acera, si esa mujer japonesa que hace footing no va a ser devorada por Godzilla, o qué sé yo... Y en torno al minuto número cuatro llegas a la conclusión de que no, que el corto entero es una sucesión de señoritas diciendo, cada una en su idioma, lo mismo, que los saltos y desaparaciones de cámara son cada vez más cutres y que no se puede ser más cansino y repetitivo que esta gente.
Pero lo peor viene al final. El final es algo tan... tan... tan sencillamente absurdo y estúpido que dan ganas de darse de golpes contra la pared. O sea, desde los créditos de inicio de Aquí viene Condemor no había visto nada igual. Podría hacer lo que hago habitualmente y dejar en el aire el misterio, pero me niego a que mis lectores se queden con la cara de pasmado con la que yo me quedé mientras asistía a semejante... Dios, mira que he mirado el diccionario de arriba a abajo, pero no he encontrado ninguna palabra que se acerque siquiera a lo que trato de decir.
El caso es que durante todo el corto se ven algunas escenas intercaladas en las que aparece una mujer congoleña mirando a la cámara. Viendo lo que hacen sus homónimas del mundo, esto no resultaría nada extraño de no ser porque esta señora no dice absolutamente nada. Y cuando digo nada, es nada, cero... Pero, ¡atención! Falta muy poco para que el corto se termine y es entonces cuando sucede. La negrita sonríe y habla al espectador por primera vez. Acto seguido (y aún me falla el pulso cuando pienso en ello) tiene lugar la peor secuencia animada desde la muerte de David el Gnomo o la madre de Bambi.


Primeras imágenes de Toy Story 4

Como podéis ver, esta señora se transforma en un especie de ser amorfo y de aspecto malsano generado por ordenador que decide darse el piro del planeta. Ni Cthulhu en sus mejores tiempos, oiga... Eso sí, poco antes de emular a sus compañeras, el engendro se prepara para darse impulso y salir volando, adoptando una postura (con jadeos incluidos) muy similar a esa otra que tantas veces vi durante los Carnavales, y que consiste en ponerse entre dos coches, agacharse... Y dejar que la naturaleza siga su curso. Y es que para hacer de vientre en medio de la vía pública tampoco se necesita más.
Entonces ya así. La señora pega un salto digno de una rana con sobredosis y abandona el mundo junto con otras tantas mujeres cuyas voces han sido... ¡oh, sorpresa! pasadas por un fitro de voz, de modo que más que ver como el sexo femenino se da el bote, asistimos a una sucesión de chillidos dignos de la matanza de un cerdo o de una orgía sadomasoquista protagonizada por enanitos viciosos con ganas de guerra. Mother of God... Todo debidamente animado y hecho por ordenador, por supuesto.
Y ya está. Fin. Bajo los acordes de una música que nos recuerda lo hermoso y bonito que resulta ser multicultural, el público abandona la sala con la cara de quien acaba de descubrir que se ha comido un yogur caducado. Los niños lloran, algún que otro señor mayor ha sufrido un paro cardíaco y yo, mientras tanto, suelto el desayuno, el almuerzo y parte de la merienda en una esquina mientras me pregunto: "¿Por qué?"
No, hablando en serio. ¿Por qué hacen estas cosas? Es decir, ¿qué pretenden con esto? O sea, vale, muy bien... Entiendo cuál es el mensaje del corto, comprendo y admiro la importancia que tienen las mujeres en nuestra sociedad, valoro hasta cierto punto el curro que ha supuesto que medio centenar de féminas hayan sido convencidas para mirar tontamente a la cámara y decir hasta en serbio-croata que se van a Marte... ¿Pero a santo de qué viene esa animación tan espantosa? Es decir, ¿me he tragado siete minutos para ver un corto cuya secuencia estrella parece sacada de... de... ? ¡Dios, no lo sé! En serio, ¿era necesario hacer algo así? No me lo explico.
Soy consciente de las dificultades que han tenido las mujeres a lo largo de la Historia para lograr el reconocimiento que se merecen (algo que, lamentablemente, todavía no han terminado de lograr del todo). Soy partidario de la igualdad, de que hombres y mujeres trabajen codo con codo y que los esfuerzos de unos y otros sean valorados por igual. Comparto la idea de que sin las mujeres, el mundo se iría al garete (del mismo modo que ocurriría si los hombres nos pusiésemos en huelga). Pero este corto me supera por completo. Me gustan las películas de marcianos, pero me gustan cuando están bien hechas. Comparto las ideas de igualdad entre hombres y mujeres, pero eso no significa que tenga que aprobar todas las iniciativas que estén relacionadas con el tema. Y Jumping es una buena idea sustentada sobre una iniciativa fallida.
Y como siempre hay personas que se extravían a mitad del camino y no saben (o no quieren) leer entre líneas, vuelvo a repetirlo por si hay alguien que se ha perdido: valoro el papel de la mujer en el mundo actual y veo con agrado cómo han ido ocupando posiciones que, hasta hace poco, sólo estaban restringidas a los hombres. Es preciso que ambos sexos trabajen en armonia y sepan comprenderse. Pero sobre todo, los hombres tenemos la obligación de entender que ellas lo han tenido más difícil que nosotros (más que nada, por las zancadillas que les hemos puesto en el camino) y que todo intento por hacernos recordar la importancia que tienen para el mundo debe ser digno de aplauso.
Pero este corto, aunque nos recuerde de forma insistente el mensaje anterior y tenga un contenido más o menos amable, es una chorrada del tamaño de un piano. No cargo contra el mensaje que trata de transmitirnos, en absoluto. Pero está tan mal hecho y algunas secuencias son tan estúpidas que dan ganas de prohibirle a su directora que vuelva a ponerse detrás de una cámara. En primer lugar, el corto se hace cansino hasta decir basta. ¿De verdad era necesario emplear casi siete minutos repitiendo una y otra vez la misma idea? ¿No hubiera sido mejor reducir el metraje a la mitad? Por no hablar de la horrible secuencia final, en la que es más que evidente que el guionista no supo cómo terminar con la metáfora de marras... de modo que decidió hacerlo de la manera más tonta posible: "Una animación por ordenador, de ésas que tanto se llevan ahora y listos. ¿Cuándo puedo pasarme por caja a cobrar?".


Reacción lógica de un espectador después de ver Jumping.

Lo más loable de todo el asunto es que sus responsables hayan sido capaces de movilizar a diferentes mujeres de todo el planeta para realizar de este modo el corto. Se agradece ese aire de solidaridad que se respira entre las diferentes protagonistas. Pero poco más. El corto es horriblemente malo y pésimo, casi simplón. Ya puestos, no llega al dudoso honor de ir dirigido al público "gafapasta". Eso sí, trabajos como éste hacen que la gente se plantee si de verdad la industria del cortometraje merece la pena y, sobre todo, sirve de pretexto para que aquellos grupúsculos que todavía hacen del machismo su carta de presentación no sólo cuestionen los logros que las mujeres han alcanzado en los últimos años, sino que también puedan usarlo para atacar a los cienastas españoles. Lo dicho, una pena.

sábado, 6 de agosto de 2011

Mystic Crystal: La Leyenda (Iván de los Ángeles Company)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Mystic Crystal: La Leyenda
  • Autor: Iván de los Ángeles Company
  • Género: Aventuras / Novela juvenil
  • Número de páginas: 226
  • Precio: Papel (9,95 €) / PDF (Descarga gratuita)
  • Valoración de Crítica Literaria: 7,5
¡CIELOS! ¡CON IVÁN ES IMPOSIBLE FALLAR, KUPÓ...!

La muerte del bondadoso rey Duren, soberano de Dermecia, ha supuesto la subida al trono de un despiadado y misterioso déspota dispuesto a echar abajo todo el legado de su predecesor. Dermecia ha dejado de ser un paraíso de bienestar para convertirse en un reino ermitaño en el que reinan la tiranía y la opresión. El monarca no oculta sus aspiraciones: Dermecia debe convertirse en la capital de un Nuevo Orden que extenderá su manto sobre toda Gaia.
La disolución de los Caballeros Dragón, el cuerpo de élite del ejército dermeciano (y el último bastión de resistencia que se opone al nuevo rey), es el primer paso para convertir a la antigua armada de Duren en una poderosa y ofensiva máquina de guerra. Los Caballeros Dragón han sido obligados a abrazar el credo de los Caballeros Oscuros, la recién instaurada guardia pretoriana del rey.
Sólo dos jóvenes han sabido ver el peligro a tiempo. Jumal y Tatts, sabedores de lo que se avecina, han decidido abandonar el reino y desertar, prefiriendo el camino del destierro antes que pasar a engrosar el cada vez más numeroso ejército dermeciano. Pese a su juventud, son muchas las aventuras que pesan sobre sus espaldas... Lo que no impedirá a ambos adentrarse en la que será la mayor odisea de sus vidas. En su huida de Dermecia, Jumal y Tatts no sólo descubrirán el inusitado poder que duerme en su interior, sino también el verdadero valor de la amistad, la lealtad... y el amor.
La aventura de Jumal y Tatts les llevará a recorrer media Gaia por tierra, mar y aire, llegando incluso a visitar la legendaria tierra de Mysidia, donde hace mil años tuvo lugar una rebelión que estuvo a punto de destruir el mundo. Jumal y Tatts, acompañados por las valerosas Kiyumi y Syanda, no tendrán más remedio que desempeñar un decisivo papel en el último acto de la trama, convirtiéndose, sin ellos pretenderlo, en los salvadores de Gaia. Para ello, Jumal (el indiscutible héroe de la novela) deberá aprender a controlar sus poderes, pues la descomunal fuerza que anida en su interior será el arma definitiva que destruirá a las fuerzas del mal.
La primera novela de Iván de los Ángeles (autor de Ecos de odio: Preludio de una odisea), es todo un derroche de acción, entretenimiento y aventuras, encontrándonos con unos personajes excelentemente perfilados y muy carismáticos. Todos estos rasgos ayudan al lector a meterse en una extraordinaria historia donde triunfan la imaginación y la fantasía. Como toda novela épica que se precie, Mystic oculta en sus páginas impresionantes batallas, emocionantes persecuciones y situaciones repletas de dramatismo que nos mantendrán pegados al asiento durante horas, tal y como una buen historia de aventuras debe hacer.
En el prólogo, Iván deja claro que su novela no deja de ser un homenaje a Final Fantasy, la saga de videojuegos con la que creció. He de reconocer que nunca llegué a jugar a estos juegos (más que nada porque Nintendo 64, la consola con la que empecé a meterme en este mundillo, nunca desarrolló un juego perteneciente a esta serie). Así, no es de extrañar, que a la hora de jugar prefiriera las aventuras en primera persona (Turok, Goldeneye, Medal of Honor, The world is not enough...) o las plataformas (Mario 64, Goemon, Banjo-Kazooie...). No obstante, cualquier profano de Final Fantasy puede degustar Mystic con el mismo placer que un seguidor incondicional de la serie. Iván, en un gesto que le honra, ha sabido reconciliar a ambos tipos de lector, de modo que ni uno ni otro se sientan decepcionados.
Quedan para el recuerdo el primer encuentro entre Jumal y Syanda; la bondad de Frido, el amable mogry que les proveerá de todo tipo de armas durante su aventura (entre ellas, el decisivo cristal místico); las majestuosas calles de Mysidia; la imparable verborrea de Cid, el constructor de barcos; las tardes en la cubierta del Ragnarok; el sacrificio del valiente Zalith... y la batalla final entre las fuerzas oscuras de Zarón y todos los pueblos libres de Gaia. Porque al fin y al cabo, Mystic no deja de ser eso, una historia que recoge la eterna lucha del bien contra el mal.
Si Final Fantasy es la principal fuente de la que bebe Iván, el lector no podrá evitar recordar obras como El señor de los Anillos, La Historia Interminable y demás aventuras de fantasía épica. Pese a todo, tanto el ritmo de la novela como el carácter descriptivo de Iván, le acercan más a Verne que a Tolkien. Y es que el viaje, siempre considerado como una prueba de madurez, valor y autodescubrimiento, es una constante en las novelas del autor valenciano.
No nos queda más remedio que quitarnos el sombrero y mostrar nuestro respeto y admiración por un jovencísimo autor que ha sabido hacerse a sí mismo y cuyo talento es incuestionable. Así que llamad a vuestro chocobo y poned rumbo hacia cualquiera de las tierras que conforman Gaia. La aventura os está esperando.
  • Lo mejor:
  1. Una historia deliciosamente bien hilada que nos hará devorar la novela en pocos días.
  2. Unos personajes muy bien perfilados con los que el lector podrá identificarse. Y esto incluye tanto a los principales (Jumal, Syanda, Kiyumi y Tatts) como a los secundarios (Frido, Cid, Mep, Hoggar, los esbirros de Zarón...).
  3. Una ambientación digna de las mejores novelas de fantasía épica.
  4. La duración de sus capítulos (breves e intensos) la convierten en una lectura muy recomendable para el verano.
  • A mejorar:
  1. Se echa de menos una mejor maquetación del texto.
  2. Abundancia de errores ortotipográficos que hacen que el conjunto quede un poco deslucido.
  3. La historia podría haber tenido algo más de profundidad. Muchas de las situaciones transcurren de forma tan "rápida" (como la relación entre Jumal y Syanda o la presentación a última hora de personajes tan perfilados como Hoggar o Kyou) que contrastan con el resto de los episodios que conforman la trama. Es necesario dotar a la novela de cierta equidad. Claro que para eso ya estaríamos hablando de toda una serie de libros (una trilogía por ejemplo) ambientados en el mismo mundo, algo que no creo que formara parte de los planes del autor.
  • Conclusión:
Una novela espléndida y adictiva, marca de la casa. Pese a tratarse de su primera aventura literaria, el proyecto de Iván deja constancia de un talento y calidad considerables. Independientemente de que no sea una historia cien por cien original, la trama está excelentemente bien hilada y engancha desde el primer momento, encontrándonos desde brillantes escenas de acción (los capítulos finales son de lo mejor que he leído en mucho tiempo) hasta emotivos y amables pasajes (como los momentos que Jumal y los suyos comparten en los camarotes del Ragnarok). En contrapartida, es preciso maquetar mucho mejor el texto y corregir los errores ortotipográficos (por otro lado, muy abundantes) que pueblan la novela, algo que no reviste ninguna gravedad. Por lo demás, nos encontramos con una apasionante novela de aventuras que nos confirma lo que muchos ya sabíamos: la incuestionable calidad de Iván como tejedor de historias. ¡Que no decaiga!

domingo, 10 de julio de 2011

Pedro Pastor lanza "Tritón"


"EL HOMBRE DESCUBRIÓ LA CIENCIA. AHORA LA CIENCIA DESCUBRIRÁ AL HOMBRE"

Pedro Pastor es uno de esos autores noveles cuyo trabajo no sólo destaca por su originalidad y buen hacer, sino además por su calidad. Parece mentira que estén a punto de cumplirse tres años desde que coincidiéramos por primera vez en los foros de Bubok. Entonces, nuestro autor acababa de publicar Aurum y se lanzaba, como tantos otros bubokianos, a la busca y captura de lectores. Al relato principal (casi una novela en miniatura) le acompañaban un conjunto de narraciones de terror que demostraban el talento literario de Pedro, convirtiéndole en uno de los autores noveles más prometedores del momento.
Sin embargo, el camino del escritor amateur no es fácil. Poco después de su debut en Bubok, y desengañado ante lo que era el mundo de la autoedición, Pedro decidió entrar en el sendero de las grandes editoriales. El desánimo y el desencanto no tardaron en aparecer, de modo que a nuestro autor no le quedó más remedio que desandar el camino andado. La edición tradicional no era la solución, pero tampoco lo era autoeditarse. Así que nuestro amigo optó por una decisión salomónica: montárselo por su cuenta y ofrecer su novela sin necesidad de intermediarios, vía Megaupload.
Pero el fracaso (si es que se le puede llamar así) de Aurum no ha impedido a su autor seguir escribiendo y deleitándonos con sus historias. Fruto de esta perseverancia es su blog literario Paronirium: La tierra de los relatos. Las narraciones cortas que acompañaron a Aurum al principio de su andadura tuvieron aquí su continuación, encontrándonos con piezas verdaderamente sobrecogedoras, como La muela del Juicio Final, Un penalty injusto, entre otros. Aún así, los deseos de Pedro por hacernos llegar una nueva y extensa historia no habían desaparecido por completo. Y una muestra de ello lo encontramos en uno de sus últimos trabajos, Tritón, novela que será publicada por entregas en Paronirium.
Tritón es una historia de ciencia ficción ambientada en un futuro en el que la humanidad ya ha colonizado el Sistema Solar (a finales del siglo XXI concretamente). La historia nos pone en la piel de Ray Gordon, un científico que viaja a bordo de la Mariner 100. Las impactantes visiones de Gordon poco antes de despertar a bordo de la nave serán precisamente las que nos sirvan de introducción a la historia.
Pese a que sólo llevamos dos entregas publicadas (más un prólogo que es toda una declaración de intenciones por parte del autor), tanto el argumento como la ambientación nos recordarán a películas como 2001: Una odisea en el espacio o a la espectacular Solaris de Andréi Tarkovski. Sí, es cierto, Pedro sólo ha publicado los dos primeros capítulos. Pero su estilo, fácilmente reconocible, engancha desde el primer momento. Desde aquí os animamos a que visitéis su blog y os dejéis seducir por la estupenda propuesta que os ofrece Tritón. Estamos seguros de que no os defraudará.

martes, 28 de junio de 2011

Fallo del XVIII Certamen de Poesía "Usuarios Bubok"

El pasado domingo terminaba el XVIII Certamen de Poesía "Usuarios Bubok". Después de dos semanas de concurso al fin pudimos llegar a la cifra de diez poemas, algo que no ocurría desde hacía varias ediciones. Finalmente, fue Juan Pedro Peña Rodríguez el que se alzó con el triunfo gracias a su bellísima composición En una mirada.
Los resultados fueron muy ajustados y ningún trabajo se quedó sin puntos. Como podéis ver, mi aportación al concurso fue el poema Diciembre, el cual se quedó a pocos pasos de alcanzar el podio (circunstancia en la que también intervino la incomparecencia de Kety Díaz, una de las concursantes a la que se le aplicó la obligatoria penalización de 3 puntos). Con todo, la clasificación final es la que sigue:
Personalmente, considero este cuarto puesto como un buen resultado. Y más después de los anteriores tropezones que tuve con Olympia y Tango, dos composiciones que podréis leer por aquí y que quedaron muy descolgadas de los primeros puestos. Sólo me queda felicitar a Juan Pedro por haberse llevado el gato al agua con un trabajo que contó con el apoyo de la mayoría de los concursantes, siendo uno de los poemas (junto con la composición de Diego) que menos ceros se llevó.
Con el triunfo de Juan Pedro, quedó inaugurada la XIX edición del Concurso. Al igual que había sucedido durante la anterior quincena, tanto el tema como la métrica de los poemas quedarán a libre elección del autor. No estaría de más que los amigos de Crítica Literaria decidieran darse una vuelta por el certamen y demostrar así su talento. De hecho, os animo a ello, así que no dudéis en participar. Eso sí, recordad que, como todo concurso, este certamen también tiene sus bases, las cuales podéis consultar aquí. ¡Leedlas atentamente si queréis participar.

domingo, 19 de junio de 2011

Shutter Island (Martin Scorsese)

FICHA TÉCNICA:
  • Título original: Shutter Island
  • Título en España: Shutter Island
  • País: E.E.U.U
  • Duración: 138 minutos
  • Género: Intriga / Drama psicológico
  • Director: Martin Scorsese
  • Guión: Laeta Kalogridis (a partir de la novela de Dennis Lehane)
  • Fotografía: Robert Richardson
  • Producción: Paramount Pictures / Phoenix Pictures / Sikelia Productions / Appian Way
  • Reparto: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Emily Mortimer, Michelle Williams, Patricia Clarkson, Max von Sydow, Christopher Denham, Ted Levine, Jackie Earle Haley, Elias Koteas, John Carroll Lynch
¿ES PREFERIBLE VIVIR COMO UN MONSTRUO O MORIR COMO UN HOMBRE BUENO?

En 1954, el agente de policía y antiguo veterano de guerra Teddy Daniels (interpretado por Leonardo DiCaprio) es designado por sus superiores para investigar la desaparición de una reclusa en el hospital psiquiátrico de Ashecliffe, un complejo penintenciario situado en una enigmática isla apartada del continente. Para llevar a cabo su misión, Daniels cuenta con la ayuda de su asistente, el leal Chuck Aule (interpretado por Mark Ruffalo). Nada más llegar a Ashecliffe, ambos investigadores descubren que la isla tiene muchos secretos que ocultar y que las cosas no son, desde luego, lo que parecen ser.
Durante el transcurso del caso, Daniels tendrá que vérselas no sólo con los obstáculos que les ponen los responsables del centro, sino también con sus demonios internos. Los terribles recuerdos que guarda de la muerte de su mujer y su experiencia en los campos de exterminio nazis sólo serán una muestra más de los espantosos tormentos a los que nuestro detective tendrá que hacer frente. La personalidad amargada de Daniels encajará a la perfección con el opresivo ambiente que se respira en Ashecliffe. ¿Es posible que Daniels haya encontrado por fin un caso a su altura?
Martin Scorsese, director de clásicos como Taxi Driver, Gangs of New York o La edad de la inocencia regresa por la puerta grande con una película que está llamada a convertirse en un referente del género. Scorsese logra sobrecoger al espectador con la terrorífica y ¿apacible? atmósfera de Ashecliffe, así como obligar a éste a acompañar a los protagonistas de la cinta a un viaje hacia la desesperación y la locura.
La película, basada en la novela homónima de Dennis Lehane, consigue atraparnos a lo largo de sus dos horas de duración gracias al trabajo de unos más que convincentes actores (después de varios exitosos trabajos, DiCaprio se consagró definitivamente como uno de los mejores actores de nuestra generación), una fabulosa banda sonora que incluye algunas partituras clásicas y una fotografía que nos traslada a esos tenebrosos años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Shutter Island no sólo fue una de las películas más taquilleras del pasado 2010, sino también un clásico del cine contemporéno. Su inclusión en nuestro ciclo era, por lo tanto, una tarea más que obligatoria.

domingo, 12 de junio de 2011

Robot Ninja (J.R. Bookwalter)


Daniel:
¡Joder, tío! ¡Es genial! En serio... Es... Es sencillamente maravillosa. Tengo que hacer la reseña de esta peli.
Lance: Dani, por el amor de Dios, no lo hagas. Al menos haz el favor de pensar en los lectores de tu blog.


FICHA TÉCNICA:
  • Título: Robot Ninja
  • Director: Un tío al que no deberían dejar rodar otra película
  • Intérpretes: Creo que esperáis mucho de este engendro como para ver una interpretación mínimamente decente
  • Género: Película Cutre / Serie Z / Comedia Salchichera
  • Duración: La duración de la película será proporcional al número de cervezas que tengáis en la nevera
  • Año: 1989
  • País: Imperio Galáctico
  • Valoración: 8
UN EJEMPLO DE LO QUE NO SE DEBE HACER...

Que los 80 fueron unos años bastante duros no lo discute nadie. Los Estados Unidos estaban ganando la Guerra Fría, el Bloque Comunista se estaba descomponiendo, Richard Nixon amenazaba con presentarse a las elecciones por tercera vez, Los Vigilantes llevaban ilegalizados desde 1977 y el Doctor Manhattan había abandonado La Tierra para... ¡Maldición! ¿Pero esto no es el argumento de Watchmen? Bueno, bueno... no importa, volvamos a empezar...
¡Ah, los 80! ¡Qué época tan diferente a la nuestra! El mundo se recuperaba de la crisis económica que había padecido la década anterior (y que había obligado a varios gobiernos a recomendar a sus ciudadanos el ahorro de energía), en Europa los gobiernos de corte conservador eran la nota predominante, los israelíes y los palestinos continuaban zurrándose de lo lindo, Gadafi amenazaba a Occidente con cortar el suministro de petróleo si los americanos no dejaban de bombardear Libia, Iraq era una zona de guerra, el planeta se estremecía ante la catástrofe nuclear de Chernobyl... Uhm... No... La verdad es que, pensándolo bien, los 80 no fueron tan distintos a estos tiempos tan locos en los que vivimos.
Si hubo algo que de verdad mereció la pena en aquella década fue el cine. Tal vez sería demasiado exagerado decir que los 80 significaron para el séptimo arte una nueva Edad de Oro, pero lo que sí es cierto es que varios de los clásicos de los que hoy disfrutamos pertenecen o tuvieron sus raíces en aquella época. Sin ir más lejos, ahí está la trilogía de películas de Indiana Jones, los dos últimos episodios de Star Wars, la primera peli de Terminator, los proyectos del siempre infatigable Steven Spielberg (Los Goonies, E.T., Poltergeist...), las secuelas de Mad Max, las aventuras del James Bond de Roger Moore... Y así podríamos estar todo el día.
Pero claro, no todo el monte es orégano. Y del mismo modo que se filmaban buenas películas, también se hacían despropósitos que harían sonrojarse a la mismísima Assylum. Y Robot Ninja, la peli que comentaremos hoy, es uno de ellos.
Robot Ninja parte de la idea de un dibujante de tebeos que decide convertirse en el héroe que él mismo ha creado. La premisa no es precisamente muy original, pero no por ello deja de ser interesante. En este caso, el Robot Ninja es un héroe de un exitoso cómic que también cuenta con su serie de televisión. El problema es que su creador no está para nada conforme con lo que la editorial le está haciendo a su personaje (haberlo pensado antes de cederles los derechos, old boy) y por eso decide rebelarse y combatir el mal, tal y como supone que su héroe lo haría. A grandes rasgos, éste es el argumento. Es cierto que, con un poco de presupuesto y algo de cabeza, una película así no destacaría en la cartelera, pero tampoco tendría el dudoso honor de ser una las peores películas de la Historia.
El problema de Robot Ninja es que quienes la hicieron sabían lo mismo de cine que yo de Física Nuclear: absolutamente nada. Estoy seguro que su director pensaba que hacer una película consistía únicamente en ponerse detrás de una cámara, apretar el botón de "Encendido" y esperar a que los actores pudieran ser capaces de interpretar adecuadamente un guión que, para colmo, todavía ni se había escrito (más que nada, porque es de suponer que los "guionistas" no sabrían ni escribir). Y ya ni hablemos del trato que se le da los primeros planos, las peleas con una coreografía más falsa que las risas enlatadas de una teleserie de Antena 3, los movimientos de cámara, el típico "efecto de vídeo casero" que siempre suele acompañar a las producciones de bajo presupuesto... En fin, ¿para qué seguir? Será mejor que empecemos a analizar la película. Seguir divagando sólo significaría perder el tiempo.
La película empieza con los títulos de crédito más largos de la Historia, una sucesión de imágenes en blanco y negro que representan a nuestro superhéroe de barrio liándose a guantazos con los villanos de turno. No voy a engañaros. Contra todo pronóstico, estas escenas son lo mejor de toda la película, pero el hecho de que estén acompañadas por un hilo musical tan rematadamente cutre y ochentero ya te obligan a quitarlos y pasar a las escenas de diálogo. Craso error, ya que la musiquita de marras nos acompañará a lo largo de todo el metraje, unas veces deseando que nos arrojemos por la ventana y otras rompiendo a llorar por asistir a semejante tortura auditiva. Ya digo, la banda sonora merece una mención aparte, recordándonos irremediablemente a la de que aquel videojuego protagonizado por cierto personaje que, por respeto a vosotros, no voy a nombrar.
Una vez pasados los créditos (¿pero todavía estáis viendo esto?), nos encontramos con Leonard Miller, padre de la criatura e hijo no reconocido de MacGyver, discutiendo acalarodamente con su editor, muy molesto por el giro que están tomando las andanzas del personaje. No recuerdo exactamente si esta escena viene antes o después de los créditos, pero para el caso es lo mismo. El director (el doble de Al Bundy, el cabeza de familia de Matrimonio con hijos), es un capullo de marca mayor, un tío al que el bienestar de sus redactores se la trae al fresco y sólo piensa en forrarse. ¡Ah, sí! ¿Hemos dicho que tiene contratada a una secretaria que no sabe hacer la O con un canuto? Damas y caballeros: ¡la tensión sexual está asegurada! ¡Viva!
La secretaria, aparte de regalarnos el momento erótico más innecesario de la historia del cine (¡chúpate ésa, Stanley Kubrick!) sólo aparece un par de veces riéndose como una tonta (para lo cual no creo que fuera necesario que se preparara tanto el papel, dado que ya venía así de fábrica) y haciéndole carantoñas a su jefe, siendo uno de esos personajes que pasarán al olvido hasta el final de la película.
El diálogo mantenido por Leonard y su jefe ilustra a la perfección el derroche de originalidad e ingenio de los guionistas. ¿Dónde se ha visto que el director de una revista trate como un déspota a sus empleados? ¡Ah, sí! ¡En Spiderman!

Episodio Piloto de "Matrimonio con hijos".

Total, que después de la bronca, Leonard está tan desilusionado que sale a dar una vuelta con su coche, sin sospechar que va a ser testigo de una escena dantesca. Y es que no es para menos, ya que en mitad de su paseo nocturno se encontrará con un grupo de yonkis / matones de barrio que hacen que el portero de Aquí no hay quien viva parezca el señor del Monopoly. No recuerdo exactamente si nuestro dibujante buscapleitos se lía a tortazos con la banda de macarras o bien decide seguirles la pista para zurrarles luego. El caso es que desde ese momento decide plantarles una yihad. De esa manera, podrá hacerles pagar por sus delitos, pero... ¿Qué hará Leonard? ¿Llamará a la policía? ¿Presentará una denuncia en comisaría? ¡Oh, no, eso sería demasiado fácil! En lugar de avisar a la policía, hace lo que cualquier persona sana y normal haría en su situación... ¡Disfrazarse de superhéroe! ¡Sí, señor, con dos narices! ¡Madre mía! Y eso que no llevamos ni media hora de metraje...
Así que nuestro gran héroe recurre a Goodnight, el hermano enclenque y pacifista del sargento Slaughter. Al estilo del ejército americano en la primera guerra de Afganistán (¿os dáis cuenta de lo mucho que molaron los 80?), Goodnight se encargará de proveer a nuestro héroe suburbano todo tipo de armas, desde cuchillas hasta una máscara con visión de infrarrojos. Todo es poco para que Leonard pueda satisfacer sus enfermizas ansias de destacar sobre el resto de los mortales y convertirse nada más y nada menos que en... ¡Robot Ninja! Vamos, un deux et machina, pero al revés... O lo que sea que signifique la expresión. A estas alturas, me la suda todo. A propósito, si os estáis preguntando si alguna vez hacen el chistecito ése de "Buenas noches, Goodnight", habéis dado en el clavo, aunque viendo la calidad de la película, lo extraño sería que no lo hubieran hecho. ¿Qué esperabáis? ¿Un recopilatorio con los mejores chistes de Faemino y Cansado?

Telecinco y sus "remakes": Versión española de Robot Ninja.


Bueno, vamos a suponer que, a estas alturas, todavía no habéis apagado el ordenador. A la escena de Goodnight trabajando febrilmente día y noche, le sigue otra en la que El dibujante anteriormente conocido como Leonard ya está preparado para salir a la calle y repartir justicia. Es así como Robot Ninja consigue localizar a las fuerzas del Comandante Cobra... esto... a los villanos, y liarse a guantazos con ellos. Sin embargo, Leonard aprende una valiosa lección: no por el hecho de disfrazarte como un superhéroe ya te convierte en uno. La lluvia de ostias y cogotazos que le caen al pobrecito dejan una buena constancia de ello.
A partir de este momento, el argumento de la película (si es que alguna vez lo tuvo) se va literalmente a la porra. Privado de su máscara de pasta de papel (mejunje Art Attack, según mi amiga Sofiuska) y al borde del coma etílico (pues sólo así se explica que Leonard confunda a sus agresores con una legión de demonios), nuestro dibujante venido a menos logra escapar hasta su casa con la cara hecha un Cristo. Esta situación es aprovechada por los sicarios de Cobra... digo... por los macarras psicóticos, quienes terminan por arrojar a Goodnight por las escaleras... ¡Oh, Dios mío! ¡Goodnight, no!
A estas alturas, Leonard, quien se ha atiborrado de pastillas para calmar el dolor (¿una posible apología del consumo de drogas?), ha decidido que su vida está próxima a acabarse, de modo que decide morir matando. Tras pegarse un nuevo chute de calmantes, decide enfrentarse con aquellos a los que juró venganza (¿alguien recuerda todavía porque decidió declararle la guerra a este grupo de pandilleros en concreto?). Los macarras son derrotados, Leonard muere, Goodnight es vengado y el tebeo de Robot Ninja, para regocijo de Al Bundy, se convierte en el más vendido del mundo mundial. Y ya está. Fin.

CONCLUSIÓN:

Una abominación de las que hacen época. Robot Ninja no es que sea mala... es sencillamente absurda. Espeluznante, horrible, cutre a más no poder... Robot Ninja supone un retroceso en la evolución humana. Sin embargo, se ve de lejos que no es una película que se tome en serio a sí misma. Es cierto que está muy mal rodada y que todo en ella es horrible hasta decir basta, pero es divertida y te hace reír, lo cual se agradece. Dígamoslo lisa y llanamente: esta hecha para el despiporre del personal, y si la comparamos con los auténticos engendros que echan en Cuatro los sábados por la tarde, está claro que sale ganando. Mientras que con ésta por lo menos te ríes, con las otras te dan ganas de matar alguien e instaurar el IV Reich.
Ahora bien, ¿por qué un 8? ¿Cómo un bodrio de proporciones bíbilicas se lleva una nota tan alta? Muy fácil: porque el rato que pasas comentándola con los amigos no tiene precio. Reconozco que hubo momentos en que me salieron puros lagrimones de la risa. Es mala. Es rematadamente mala, pero nunca me había reído tanto. Eso sí, es una película para ver acompañado, a la espera de ver quien suelta la burrada más grande. Tened por seguro que si la véis solos, parte del encanto terminará perdiéndose. Y eso sería una auténtica lástima.
Así que haciendo cálculos, y teniendo en cuenta determinados valores matemáticos y estadísticos, he decidido calificar a esta película con un total de cuatro Pochos* sobre cinco en mi escala de pelis cutres. Ahí es nada.

*Pocho es el perro de mi amiga Sofiuska, quien junto a Mister Lance, fue testigo del visionado de esta bazofia. ¡Te queremos, Pocho!

miércoles, 8 de junio de 2011

Ciclo de Taquillazos -Taquilla Caliente-

EL AULA DE CINE DE LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA PRESENTA...

Del 20 al 22 de junio de 2011, a partir de las 19:00 horas, en el Salón de Actos de la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna

PROGRAMACIÓN

Lunes 20 de junio
Malditos bastardos, de Quentin Tarantino


Martes 21 de junio
Watchmen, de Zack Snyder


Miércoles 22 de junio
Shutter Island, de Martin Scorsese

Más información en: