martes, 30 de diciembre de 2014

Batman: Return Of The Joker (GB)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Batman: Return Of The Joker
  • Compañía: Sunsoft
  • Género: Plataformas
  • Número de jugadores: 1
  • Formato: Cartucho
  • Plataforma: Game Boy (Nintendo)
  • Año: 1989 (Japón), 1990 (América del Norte y Europa)
¡Sí, ahora también reseño videojuegos! ¿A que mola?

Última entrada del año. Esta en concreto tenía pensado reservármela para el Día de los Inocentes y metérosla doblada con la historia de que los de Hobby Consolas (revista que a día de hoy no sé si se sigue editando) me habían fichado para reseñar videojuegos "vintage". Y vosotros os reiríais... Y me reiría yo... Y... Y... En fin, ya sabéis cómo va esto. Al final iba justo de tiempo y la broma no pudo ser. Os jodéis. Y si sois de los de "Oye, Daniel, a ver cuándo te lees mi libro, ¿no?" os jodéis dos veces. Estoy de vacaciones. Además, la Nochevieja es una fecha muy especial para mí. Es raro que no termine el año analizando un bodrio cinematográfico o haciendo "algo" que rompa la monotonía con la que me arrastro hasta el portátil durante el resto de año.

Y vosotros estaréis en plan...


El caso es que en agosto de este año se cumplían veinte años desde que me regalaran mi segunda Game Boy (la primera me la había cargado de un cabezado un mes antes, mientras jugaba al Super Mario Land... ya os contaré la historia completita y sin cortes un día de estos). Como el precio de la vida está por las nubes, este verano me planteé empeñarla y sacarme un par de euros para pagar parte de un plazo de matrícula de la universidad o irme de picos pardos, valga la redundancia. Pero teniendo en cuenta las cuatro perras que me iban a dar por ella, casi que prefiero destrozarla yo mismo a martillazos. Por otro lado, la Navidad es tiempo de regalos y juguetes, y era raro que en esta época mi hermano y yo no encontráramos un cartucho de Game Boy debajo del arbolito. ¿Hacen falta más excusas?

"¡Que te pego, leche!".

Le pese a quien le pese (y aquí incluyo a los modernitos que pierden el culo con la Wii y su puto juego de baile) Game Boy fue una de las consolas más exitosas de Nintendo. Creada en 1989 (o por ahí) bajo la premisa de ser la primera consola de juegos intercambiables que podías llevarte a cualquier lado, su éxito fue tal que continuó sacando cartuchos hasta la primera década de los 2000, cuando fue sustituida por ese aborto del infierno que fue la Game Boy Advance. Su popularidad se debió, ante todo, a la amplísima gama de su catálogo de juegos, algo a lo que también contribuyó el bajo coste de los cartuchos que vendían pirateados en el indio de la esquina. Frente a las 5.000 pesetas que costaba un juego original, los "no oficiales" costaban algo menos de la mitad. El problema venía a la hora de insertar el cartucho en la máquina, dado que muchas veces la consola no lo reconocía y había que sacarlo y volverlo a meter (obviar las referencias sexuales, por favor)... De ahí el hábito de soplar en la ranura del cartucho para hacer que este arrancara de una vez. Además, solo en los indios podías encontrarte con los clásicos "64 juegos en 1", toda una delicia para cualquier jugador... aunque luego descubrieses que más de la mitad estuvieran repetidos y en japonés. Así las cosas, de los diecisiete juegos de GB que tuvimos por casa, al menos trece eran más falsos que las audiencias de "Cómo conocí a vuestra madre".

Como en la infame trilogía de Nolan, aquí Joker sigue molando más que el propio Batman.

Aunque Game Boy sufrió múltiples modificaciones en su diseño a lo largo del tiempo, el modelo siguió siendo fiel al original. El bombazo llegó con la Game Boy Color, a finales de los 90, heredera de la Game Boy Pocket (un 25% más ligera que su homónima de 1989). Hasta entonces, la única manera asequible de jugar a una consola con gráficos en color era comprando la Game Gear. Y esta sí que costaba un ojo de la cara. Casi tanto como sus colegas de sobremesa.

Game Boy tuvo auténticos juegazos: la saga de "Mario Land", que también incluyó los títulos de "Wario"; el "Gradius: Interstellar Assault", uno de los mejores matamarcianos de todos los tiempos; clásicos adaptados de otras plataformas, como el "Elevator Action", el "Tetris" o el "Master Karateka"; y las versiones pixeladas de las mejores películas del momento, como "Parque Jurásico", "El Imperio contraataca" o "Terminator II". Naturalmente estoy hablando de los juegos a los que yo jugué. "Pokémon" me pilló ya algo mayor, y tanto su argumento como su mecánica me parecieron una chorrada del tamaño de un piano (por mucho que hoy lo consideren un clásico, ametrallar enemigos con el "Turok" o el "Goldeneye" era mucho más divertido, donde va a parar). Además, salió en la época en la que uno ya veía a las chicas con otros ojos.

"¡Odio las albóndigas de lata!".

Pero si hubo un juego que de verdad me marcó y me mantuvo pegado a la pantalla fue "Batman: Return of the Joker". Nunca me he cansado de decir que Batman es uno de mis superhéroes preferidos (con permiso de "The Spirit", por supuesto). Supongo que la película de Burton y la serie de dibujos de Telecinco tuvieron algo que ver, pero este juego hizo que me enamorara del personaje de inmediato. Reconozco, eso sí, que no he leído ningún cómic suyo, que la secuela que sacaron en 1992 con Catwoman y el Pingüino me provoca urticaria y que la nueva trilogía no me entusiasma demasiado... Pero Batman mola, aunque ya ni siquiera baile el Bat-Twist o se emborrache en un club de alterne.

Humor étnico: "Te voy a coltal en lodajas, lata voladola".

En este juego Batman se enfrenta de nuevo al Joker. El jugador tendrá que superar cuatro niveles (tres de ellos seleccionables) que incluyen las alcantarillas de Gotham, una fábrica de maquinaria pesada, un tren de alta velocidad en marcha y una caverna en la que nos aguardará el archienemigo del Hombre Murciélago. Pero los sicarios de Joker no nos pondrán las cosas fáciles.

No confundir con la sede del PP en Génova.

El juego tiene tres grados de dificultad (Fácil, Normal y Difícil). Debo reconocer que nunca llegué a pasarme el cartucho en el Modo Normal, puesto que a partir del segundo nivel la cosa se pone verdaderamente complicada para el jugador: el samurai que nos espera en la fábrica de maquinaria no solo es capaz de esquivar nuestros golpes, sino también de devolverlos, independientemente de que le hayamos arrinconado en un lado de la pantalla para darle la del pulpo; el jugador de béisbol que custodia el tercer nivel nos molerá a pelotazos desde la distancia (acercarse a él para golpearle supone perder media barra de energía); y eso por no hablar de la caverna donde se esconde Joker, de cuyo techo cuelga un gigantesco imán que inmoviliza nuestros movimientos.

El Ejército Islámico sigue jodiendo la marrana.

Ya os dije que había un imán en este juego.

Los esbirros de Joker varían según el nivel e incluyen desde ninjas hasta jugadores de fútbol americano mutantes (!). Para eliminarles contaremos no solo con la fuerza de nuestros puños, sino también con los clásicos Bat-Boomerangs, un ítem que podremos encontrar a lo largo de todo el juego. El principal problema de estos cachivaches es que, una vez seleccionados, tendremos que esperar a que se gasten para volver a liarnos a mamporros con el esbirro de turno... Ello no tendría nada de malo de no ser porque los ninjas que vigilan el segundo y cuarto nivel son capaces de detenerlos y golpearnos a nosotros al mismo tiempo, lo cual llega a resultar desquiciante.

¡Ah! El deporte a la luz de la luna...

Pero lo mejor del juego, era sin duda, su banda sonora. Los que piensan que eso del soundtrack empezó con la Xbox y su puta madre están más que equivocados que... que... joder, a estas alturas estoy tan borracho que soy incapaz de meter un símil decente. Digamos que la banda sonora del juego es de lo mejor que he oído en una consola de 8 bits. Y lo digo completamente en serio.

Sigue luciendo mejor que el Batman del %&@# de Ben Affleck.

Nos vamos. Nos vemos en 2015, un año que seguramente será tan malo y cutre como los anteriores, con Cristiano Ronaldo diciendo que está triste y Toñi Moreno amenazando con escribir un nuevo libro. No voy a decir que me voy a portar mejor porque prácticamente no tengo a nadie a quien prometérselo (son las cosas de estar aquí yo solo berreando y soltando improperios sin que nadie me escuche). A quien llegue hasta aquí, decirle que no se agobie, que la vida es muy corta y que una buena parte de los problemas del mundo están provocados por gente que no folla. Si por cualquier circunstancia no nos llegamos a encontrar, recordad que un polvo os hará felices. Y si no que se lo pregunten a la cahorra que ahora mismo tengo sentada al lado en la biblioteca.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Retrospectiva: Edición Número 100 del Concurso de Microrrelatos del Foro Bubok

En mayo de 2015 se cumplirán siete años de mi llegada a Bubok. A día de hoy, dudo mucho que la autoedición sea esa tabla de salvación a la que muchos nos aferramos cuando la web del logo verde pistacho empezó a andar. Ya no solo por las dificultades que tenemos los que empezamos en esto (que son muchas), sino también por las limitaciones que la propia Bubok ofrece a sus usuarios. El inconformismo de varios de sus foreros llevó a la creación del Concurso Quincenal de Relatos del Foro hace ya la friolera de seis años, certamen al que le siguieron el de poesía, el de relatos largos y el de microrrelatos, el único de los cuatro concursos que sigue todavía en pie (si exceptuamos la reconversión que sufrió el concurso matriz en 2013, poco después de disputarse su edición número 100).

El Concurso de Microrrelatos ha perdurado hasta la actualidad gracias al esfuerzo de los cuatro gatos que todavía pululamos por el Foro. Que nadie se preste a engaño: no hay dotación económica, ni gloria, ni fama... Ya puestos a comparar, me atrevería a decir que este concurso es el equivalente de las pachangas futbolísticas que uno se echa con sus compañeros de empresa el segundo martes de cada mes... Pero si ha sobrevivido ha sido porque los que todavía estamos en él disfrutamos escribiendo y aprendiendo, dos cosas que no están precisamente muy de moda en estos tiempos. Teniendo en cuenta el nulo interés que Bubok ha dedicado a los concursos organizados por sus usuarios, haber llegado hasta la Edición Número 100 es todo un logro. Ha habido mucho esfuerzo y muchas ganas de trabajar, claro que sí... pero también mucho cariño e ilusión.

Siempre me ha sorprendido que, de las miles de personas que se han dado de alta en Bubok a lo largo de estos años, el número total de participantes que ha pasado por estos concursos apenas llegue a un centenar (y al medallero me remito). Y eso sin contar con la media de concursantes que concurren en cada edición (menos de diez por convocatoria). Teniendo en cuenta que estamos hablando de una web de escritores que se mueven al grito de "¡Léeme!", es algo cuanto menos curioso. A lo largo de estos años, he tenido la suerte de compartir espacio con otros autores que no se han limitado a ofrecer su producto y ya. Estos autores han salido de su área de seguridad dispuestos a demostrarse a sí mismos que pueden escribir bajo cualquier circunstancia, independientemente de las reglas a las que su creatividad deba ceñirse. Humildemente, pienso que esa es la diferencia entre el escritor que ama su trabajo y el que ha terminado por meterse en esto por vaya usted a saber qué razón.

En mi caso, el Concurso de Microrrelatos me ha permitido no solo explorar nuevas vías narrativas, sino también compaginar mi actividad literaria con esas obligaciones de la vida diaria que tanto tiempo nos quitan. ¿El resultado? Un nuevo proyecto en ciernes, una rutina que me obliga a trabajar cada semana y la satisfacción de ir mejorando como autor mes tras mes. Han sido dos años realmente muy divertidos. Espero que estas líneas animen a una nueva hornada de escritores a concursar... Y que muchas de las plumas que antaño estuvieron por aquí regresen para contarnos nuevas historias.

Por otras cien ediciones.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Las diez películas más cutres que he visto este año (y VI)

¿Queda alguien por ahí...?

2. EL INDOMABLE WILL HUNTING


También conocida como “El infumable Will Hunting” o “El infollable Will Hunting” (¡Festival del humor!). Lo que más me revienta de esta peli es ver cómo todo el mundo se corre de gusto a la hora de colmarla de halagos. Otra cosa no, pero pienso que está excesivamente sobrevalorada y que su moralina de cuatro duros es tan poco original como un huevo frito. Quizá el hecho de que la odie se deba a su elenco de actores: Robin Williams siempre me pareció un tipo insufrible (no ayuda, en absoluto, los papeles de “eterno optimista” en los que terminó por encasillarse), a Matt Damon no le tengo ningún respeto como actor (en “Team América” dieron buena cuenta de su imagen de retardado mental) y en cuanto a Ben Affleck... en fin, digamos que cualquier desgracia que le suceda siempre será bienvenida. Sí, lo sé, soy un tío horrible... casi tanto como la gente que vota a VOX o a CiU.

Espera, espera... Yo me sé una mejor...

Verdades como puños.

El caso es que tenemos a un capullo integral con aires de grandeza que se cree más listo que Einstein, Tesla y ese otro tío que siempre va en silla de ruedas. Como al fulano nunca le han dado un guantazo bien dado, se dedica a ridiculizar a los demás sobre lo pequeños que son sus penes comparados con el suyo y en lo feliz que resulta vivir como un puto irresponsable... Hasta que el depresivo de Robin Williams aparece en escena y, con un par discursitos sobre la superación y la madurez, termina por hacerle entrar en razón. Damon, por cierto, acaba por encontrar un curro superchulo y se va con su novia buenorra a los mares del sur. Real como la vida misma. Todos los hijos de puta tienen suerte.

...


Y ya está, eso es todo. Ahora mismo no sabría deciros cuánto dura, pero a mí se me hizo eterna. ¿Película de culto? ¡Y una mierda! Es tan insoportablemente pretenciosa que dan ganas de ponerse a beber lejía. La película da asco se mire por dónde se mire. Y en cuanto a los que defienden su moraleja sobre el paso de la adolescencia a la edad adulta y todas esas chorradas... Bueno, yo casi les animaría a encontrar un trabajo para que dejaran de perder el tiempo en pensar sandeces. ¡Buscaros un oficio, muertos de hambre!

1. INFIERNO EN EL ÁRTICO (AKA BORN AMERICAN)


No me sorprende que, de las cinco películas que ocupan los primeros puestos, tres sean bodrios patrioteros que nos enseñan lo bien que se vive en la tierra de las hamburguesas y cómo puedes saltarte a la torera las leyes de la existencia en el que caso de que hayas nacido en Estados Unidos. En los años 80, el mundo atravesaba por la última etapa de la Guerra Fría. Hollywood no fue ajena a estos hechos y estrenó una serie de películas tan poco digeribles como una ristra de chorizos. “Amanecer rojo” y las secuelas de “Rambo” fueron una prueba de ello, pero la más mediocre y subnormal de todas (con permiso del Partido Veganista) fue “Infierno en el ártico”, conocida en Estados Unidos como “Nacido americano” o, en su defecto, “Nacido gilipollas perdido”.

No la cojan con el chico. Está claro que le falta un cromosoma.

“Infierno en el ártico” sigue la misma premisa que “Atrapados en Chernobyl”: tres niñatos que están lejos de casa deciden dejar de lado el sentido común e infiltrarse en la Unión Soviética por aquello de hacer la gracia. Después de haber tenido un encontronazo con la población indígena, destruir un pueblo, asesinar a una veintena de personas (entre ellas, algunos civiles) y seguir proclamando a los cuatro vientos su inocencia, son llevados a una cárcel de la KGB, donde son torturados y sometidos a todo tipo de vejaciones. Uno de ellos pierde el juicio, el otro se muere de un parásito intestinal y el último, Mike Norris (hijo del Todopoderoso, para más señas), es el que restaurará el orgullo de los Estados Unidos a base de lloriqueos y artes marciales.

Actores trisómicos, ketchup y electrodos en los pezones. ¡Peliculón!

La peli es un compendio de frases y escenas para el recuerdo, como esa que dice “¿Ves, Jimmy? A unos veinte metros más abajo, hay gente que vive en un mundo en el que no hay Coca Cola”. O esa otra que dice “¿Cómo que en Rusia no hablan inglés? ¡Todo el mundo habla inglés!”. A destacar el montaje ochentero (con solo de batería incluido, faltaría más) en el que el Norris de mentira se entrena en el gimnasio de la prisión y se lía a pegar patadas giratorias... ¡Cuando hasta entonces no le habíamos visto pegar ni un puto puñetazo!

Mike Norris se solidariza con Jon Cobra y amenaza de muerte a Pablo Iglesias a través de YouTube.

"¡Oh, sí! ¡Oh, sí! ¡Cómo me pone Isabel Durán, Dios!".

La cosa es tan grave que ni siquiera pude terminarla de ver. Y que lo diga yo, que me trago hasta los culebrones de La 1, ya es mucho. Que una basura como esta figure en la misma lista que “La invasión de los zombies atómicos” es imperdonable. Me cago en Paramount Channel y en la madre que lo parió.

martes, 23 de diciembre de 2014

Las diez películas más cutres que he visto este año (V)

Porque mañana es Nochebuena...

4. HÉROES DEL AIRE (AKA AIR STRIKE)


Una de esas películas en las que los americanos van a la guerra porque tienen buenos motivos para ello, que para algo son el pueblo elegido por Dios y pueden hacer lo que les salga de los cojones. Después del 11-S, un nauseabundo victimismo recorrió Estados Unidos de cabo a rabo, lo que permitió a Bush y compañía lanzarse a la conquista del mundo sin importar las consecuencias. El planeta entero tenía que beber Coca Cola y celebrar el Día de Acción de Gracias, aunque ello significara dejar sin casa a un número indeterminado de iraquíes. Después de todo, los yankis siempre fueron los “buenos” y la ONU un nido de comunistas. Esta película es una buena muestra de ello. Y es que cuando en la portada de un DVD te encuentras con frases como “Auténticos héroes americanos” o “El orgullo de nuestro país nunca será aplastado” ya puedes temerte lo peor. 

Lo siento, pero no he encontrado fotogramas de esta película en ningún lado. Ya hasta dudo que exista.

Os cuento: el escuadrón de helicópteros número no sé cuántos (liderado por un remedo del tío que salía en “JAG”) está desplegado en un país inventado de Europa del Este (presumiblemente, una versión reimaginada de Serbia). Los soldados americanos ayudan a la población en las labores de reconstrucción y velan por su seguridad, puesto que los malosos, liderados por un malvado señor de la guerra de nombre impronunciable, aprovechan la hora del bocata para organizar un atentado. Y mientras el ejército estadounidense se rompe el espinazo en desbaratar los planes de los terroristas, los soldados serbios se dedican a emborracharse y pintar la mona.

Pero he aquí que el malo tiende una trampa al protagonista de esta basura y le hace prisionero. ¡Rápido! ¡No hay tiempo que perder! El tío logra escaparse y destrozar el campamento enemigo mientras su novia (que también es put... esto... piloto) organiza una misión de rescate y va en su búsqueda. Las escenas en las que aparecen los helicópteros volando han sido pilladas de un documental de propaganda que nos muestra lo bien que vuelan esos cacharros, faltaría más, que para algo los yankis molan mazo y esta gente se había gastado los dineros en porros. Abominable.

3. PÁNICO EN EL CONCORDE


El vicepresidente de Estados Unidos organiza el secuestro de un avión en el que viaja el candidato presidencial del otro partido y así tener un pretexto con el que invadir Serbia (ahora sí) con tanques, aviones y botellas de Mirinda. El propio servicio secreto está en el ajo y solo un miembro de las Fuerzas Especiales del Ejército del Aire se interpone entre la paz y una nueva guerra interplanetaria. Ni Tom Clancy en sus mejores tiempos, tú. Todo tiene lugar, por supuesto, en el Concorde. Poco importa que la película se haya estrenado después del terrible accidente que motivó la retirada del servicio de este aparato. Simplemente, había que hacer caja.

Ya desde el primer momento sabes que la película va a ser una enorme mierda, puesto que tanto los créditos de inicio como la música que se oye de fondo te dejan un mal cuerpo de mírame y no me toques. Los archivos secretos del Gobierno no se guardan en microfilms o en memorias digitales, sino en disquetes de tres y medio que se cuelgan a las primeras de cambio y te obligan a reiniciar el ordenador; el FBI derriba gobiernos con la misma facilidad que Putin preparándose un bocadillo de gatitos despellejados; y los políticos (“¡La castaaaaa”!) son todos una partida de sinvergüenzas (sobre todo, los de la bancada derecha) que solo buscan el enriquecimiento personal... El héroe, por cierto, sirve en las Fuerzas Aéreas pero no tiene ni puta idea de cómo se pilota un avión. Al final acaba aterrizando el cacharro en el aeropuerto de París (que perfectamente podría ser el de Castellón) y se acaba ligando a la buenorra de turno. Apuesto que no se lo esperaban.

Y el Action Man por fin conoció el verdadero amor.

El director de esta cosa no es otro que Fred Olen Ray, director de cine de derribo que empezó realizando películas eróticas y cuya afición por los bikinis (“Líneas Aéreas Bikini”, “Agencia de modelos Bikini”, “Cuerpo de élite Bikini” “Ñordos en bikini”...) bordea la parafilia y el fetichismo más extremo. Buena parte de su filmografía es inencontrable, pero es posible que, si sintonizáis Cuatro un sábado por la tarde, podáis disfrutar de alguna de sus películas. Yo es algo que, desde luego, no voy a hacer. O puede que sí...

viernes, 19 de diciembre de 2014

Las diez películas más cutres que he visto este año (IV)

¡Nada de resúmenes! ¡Castigados!

6. SKYLINE


Todavía estoy a la espera de que alguien me explique de qué va esta película, porque no entendí ni jota. Vamos a ver, se supone que los marcianos llegan a la Tierra y empiezan a secuestrar gente para... ¿apoderarse de sus cerebros? ¿Y cómo huevos anulan la voluntad del individuo? Porque si a mí me quitan el cerebro y se lo instalan a Carlos Cuesta, seguiré comportándome como Daniel independientemente de que tenga problemas de disfunción eréctil o no. Si yo le cambio la portada al “Fausto” de Goethe por la de “La hija del capitán” de Pushkin, el libro seguirá tratando sobre Fausto salga el sol por dónde salga (hala, ya he cumplido con mi servicio público al meter una referencia cultureta en el blog... si es que lo que no haga por vosotros...).

Reconozco, eso sí, que la realización y los efectos especiales son una pasada, pero eso no basta para hacer una buena película. Los personajes, especialmente el prota, son tan irritantes como los nuevos capítulos de “Los Simpson”, el guión no tiene ningún puto sentido y el hecho de que los bichos puedan regenerarse después de soportar un ataque nuclear es tan SUBNORMAL que dan ganas de meterse el mango de un almirez por el culo.

5. FLU BIRDS


Si os pensabais que las películas que he comentado hasta ahora eran el colmo de lo absurdo, es que no habéis visto esta basura. “Flu Birds” no solo sobrepasa la línea que hay entre la coherencia y la estupidez, sino que además se caga y se mea en ella. No os dejéis engañar por su aire de película independiente, porque es una mierda tan grande como esas pelis de tiburones que tanto les gustan a los americanos. Y para colmo, está dirigida por la misma mente pensante que se sacó de la manga “Transmorphers”. Casi nada.

¿Por qué las más guapas serán siempre las más putas?

Os cuento: resulta que unos adolescentes conflictivos están en el bosque haciendo una reunión de terapia de grupo cuando son atacados por una bandada de pterodáctilos... Los cuales contagian la gripe aviar al menor rasguño. Sí, habéis leído bien. Olvidaros de los cuervos que aparecen en el cartel. Son pterodáctilos o, en su defecto, una especie subdesarrollada hecha con las autoformas del Power Point... Y que además contagian la gripe aviar. Os juro que no me estoy inventando nada. La película está disponible en Internet, por si no me creéis.

"¡Griak! ¡Griak! Joder... Lo que hay que hacer para ganarse el pan, me cago en Dios... ¡Griak! ¡Griak!".

Heterosexualidad forzada.

Asediados por los monstruos, los chavales consiguen refugiarse en una cabaña cercana. Y las cosas no les habrían ido nada mal de no ser porque uno de ellos (que, por la actitud y las pintas que lleva, tiene que ser gitano) está completamente loco. El fulano en cuestión interpreta al clásico rebelde al que se la pela todo pero que al final se acaba sacrificando por el grupo (independientemente de que haya intentado violar a su novia o dejado morir a tres de sus compañeros toxicómanos). Creo que no había visto un personaje tan odioso desde que reseñé CIERTA novela de vampiros de CIERTA autora de éxito y que, para evitar su indeseable aparición, no me voy a molestar en nombrar. El resto de la peli es un interminable tira y afloja de hora y media de duración con peleas de adolescentes a lo “Física y Química” y sabandijas voladoras hechas con cuatro duros. Tremendo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Las diez películas más cutres que he visto este año (III)

Porque lo rancio está de moda. Y si no, que se lo pregunten a Dolores de Cospedal.

8. POSEIDON REX


Que los tiburones ya están más pasados que los chistes sobre el final de “Perdidos” es algo que sabe todo el mundo. Había que buscarles un sustituto cuanto antes. Y a fe mía que lo encontraron, aunque para eso tuvieran que resucitar un tiranosaurio hecho con Paint y añadirle unas aletas a modo de gallina clueca. Y si el tiranosaurio era el rey de los dinosaurios (con el permiso de mi querido spinosaurus) y Poseidón era el dueño del mar para los griegos, la elección del nombre del bicho era bastante obvia: Poseidón Rex. ¿A qué mola? La idea no es nueva, puesto que ya nos la habíamos encontrado anteriormente en la también deleznable “Aztec Rex”. Básicamente, es el mismo concepto de “Carnada”, pero con dinosaurios. Nada nuevo bajo el sol.

"¿Veis eso que se aleja por allí, chicos? Son nuestras carreras".

El mostrenco marino comparte aquí protagonismo con la hermana bastarda de Leticia Sabater y Michael Jackson, una rubia que se pasea por ahí en top y pantaloncitos cortos y cuyas habilidades dramáticas están a la altura de un higo chumbo. Y para colmo, nos venden la moto de que es una reputada bióloga (¡chúpate esa, Ana Obregón!). El argumento, como siempre, es lo de menos. Ojo, eso sí, a los grititos de puta histérica que pega la rubia cuando alguien cae al agua. Presiento que Cuatro la estrenará tarde o temprano en sus tardes de los fines de semana (si es que no lo ha hecho ya...).

7. ATRAPADOS EN CHERNOBYL


Si los creadores de “Paranormal activity” están detrás de un proyecto, da igual el que sea, ya sabemos que algo va jodidamente mal. Y esta película es tan jodidamente mala como una patada en los cojones.

"Y después de esto nos haremos un selfie en Atocha, que también hubo muchos muertos allí".

Cuatro jóvenes estadounidenses (de dónde van a ser si no...) están de viaje por Europa del Este y no se les ocurre nada mejor que terminar su periplo imperialista en Chernobyl. Tras contratar los servicios de un stalker (apuesto que los que usan esta palabra tan a la ligera en su puta vida han visto la obra homónima de Tarkovski), los muy gilipollas se adentran en la ciudad mientras hacen las típicas payasadas que hacen los yankis cuando están lejos de América. Lo que ninguno de estos inconscientes saben es que el lugar está poblado por mutantes (¡otra vez!) que sobrevivieron al accidente de 1986, los cuales campan a sus anchas por allí merendándose a todo bicho viviente. Y todo con el consentimiento del Gobierno ucraniano.

Titular de RT: "Jóvenes americanos son apaleados por la extrema derecha ucraniana y piden asilo en Rusia, el mejor país del mundo".

La peli es tan ofensiva que dan ganas de liarse un turbante a la cabeza y montar otro 11-S en pleno Washington. Porque no sé vosotros, pero si yo fuera ucraniano me agarraría un cabreo de tres pares de narices. Frivolizar con un tema tan serio no solo no tiene gracia (salvo si lo hago yo, claro), sino que además es insultante. Por otro lado, los protagonistas son tan imbéciles como los de “Monstruoso” (“¡Oh! ¿Qué ha sido eso?”, “¿Dónde está Michael?”, “¡Oh, Dios mío! ¡Vamos a morir! ¡Vamos a morir!”), de manera que toda la película es una sucesión de escenas tan comunes como mierdosas. Es, en definitiva, la elevación a los cielos de la barrabasada. Una porquería de las gordas. No la vean ni locos.

martes, 16 de diciembre de 2014

Las diez películas más cutres que he visto este año (II)

Y seguimos...

10. LA INVASIÓN DE LOS ZOMBIES ATÓMICOS


Esta película es como Pilar Rubio: es rematadamente tonta e insoportable, pero resulta imposible enfadarse con ella. Pese a su marcado subnormalismo, llega a ser hasta entrañable. Además, uno de sus protagonistas no es otro que Francisco Rabal, uno de los iconos más grandes del cine español... el cual suponemos que entonces estaba en horas bajas, porque hay que tener muy mala suerte para pasar de trabajar con Luis Buñuel (“Viridiana”) a protagonizar semejante engendro. Es como si Javier Bardem terminase siendo cabeza de cartel en “Ninjas caníbales de la Tercera Dimensión” o algo así. Verdaderamente, sería muy triste.

Sea como sea, Rabal se sale en esta peli donde, además de interpretar a un general al mando del Quinto Regimiento de Artillería, le mete mano a una morenaza que está para mojar pan. La premisa de la película es tan simple y gilipollas como la que más: una fuga radioactiva hace que el personal pierda la cabeza y convierta en terribles zombies sedientos de sangre a los afectados por la radiación. Y esto último es literal, dado que los bichos necesitan de sangre humana para subsistir. Por otro lado, es cierto que los zombies pierden su humanidad, pero siguen conservando la habilidad de correr, manejar herramientas (desde cuchillos hasta subfusiles automáticos), abrir botes de mermelada y trazar estrategias de combate (por no hablar de los 150 puntos de resistencia que tienen a modo de maná). Es decir, treinta años antes de que el cretino de Max Brooks se sacara del culo la pestilente “Guerra Mundial Z” y los frikis perdieran el ídem por “REC” y “28 días después”, una coproducción italoespañola de bajo coste ya había explorado ese territorio. Y no, aquí tampoco son zombies, sino mutantes. Mutantes atómicos. A tope.

La forma en la que los mostrencos llegan a la civilización es demencial, puesto que los bichos se hacen con los mandos de un avión de transporte y se bajan en el primer aeropuerto en el que ven carne de oferta. Los zombies aguantan todo lo que les echen (según un coronel que pasaba por allí, “son prácticamente invulnerables”), hasta que tienen que vérselas con un periodista barbudo que tiene la misma pericia en combate que la Guardia Civil, los Delta Force, el SAS y las Fuerzas Especiales de Freezer. Ya digo, la peli es una puta joya: tiene zombies, actores míticos en decadencia y que hablan con la voz de Homer Simpson, televisores que explotan, agujeros argumentales del tamaño del chichi de Lucía Lapiedra... Lástima que ese final estilo “Los Serrano” eche a perder un trabajo tan maravilloso. La película, completita y convenientemente doblada al español, está disponible en Youtube. ¿Quién es el imbécil que quiere dejarse diez euros en el cine pudiendo ver gratis esta basura? Pues eso.

9. CARNADA (AKA BAIT)


Últimamente estamos viendo muchas películas relacionadas con tiburones gigantes asesinos que, sin venir a cuento, le declaran la guerra al género humano y se dedican a merendarse a todo Cristo. El punto álgido de esta locura se alcanzó con “Sharknado” (la película cutre que hizo que todo el mundo abrazase el “cutrefilmismo”), pero la cosa ya venía de lejos. Ahora mismo, sin ir más lejos, se me ocurren “Tiburón del pantano”, “Deep Blue Sea”, “Sharktopus”, “Megalodoncontra Giant Octopus”, “Ghost Shark”, la horrorosa y ochentera “Tiburón 3D” y, ya aventurándonos un poco fuera del género, “La criatura” y “Sharkman” (os habréis fijado que meto tanto películas de Serie B como producciones cuyo presupuesto supera el PIB de Andorra). Los tiburones mandan y, por mucho que la peña de “Discovery Max” se empeñe en decirnos lo contrario, se gastan una mala leche de campeonato.

“Carnada” viene a ser una síntesis de todas las chorradas que hemos enumerado antes, salvo con la diferencia de que aquí han decidido tomarse en serio el asunto y mostrarnos una película superdramática y con cierta trascendencia argumental. Resulta que Australia ha sido sacudida por un seísmo de esos que se salen de la escala y mata de golpe a potocientas personas. Pero lo peor está aún por llegar, puesto que el terremoto origina un tsunami que arrastra todo cuanto pilla por delante. No hay que ser muy listo para saber que la subida de la marea ha traído a unos visitantes no deseados a la ciudad. Ahora viene lo bueno: resulta que el agua ha anegado los bajos de un centro comercial que enseguida se convierte en el coto de caza de una pareja de tiburones que se ha dejado caer por allí para hacer la compra del mes. Resultado: siete muertos, cuatro heridos por arma blanca, dos tiburones electrocutados y el espectador abriendo la llave del gas.

El problema es el trasfondo que los guionistas han tratado de colarnos por el medio: una pareja rota que se reencuentra a los pocos meses después y que, tras la tragedia, decide retomar la relación; un policía que intenta reconciliarse con su hija por no haber ido a su partido de béisbol (o a lo que cojones sea que jueguen en Australia) al tiempo que intenta dar caza a un peligroso atracador; el mismo atracador que quiere salir vivo de allí a toda costa, aunque eso signifique cargarse a su compañero de correrías... Y por encima de todo, el dueño del centro comercial, que con los tiempos que corren, va a recibir una indemnización de mierda por los desperfectos. Vamos, una basura de película de coste cero. Y encima con pretensiones. No hay nada peor.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Las diez películas más cutres que he visto este año (I)

Dentro de poco diciembre se irá a tomar por saco. Y como bien solemos hacer muchos cuando llegan estas fechas, toca hacer balance del tiempo que hemos perdido este año. Porque, al igual que 2013, 2014 ha sido un año de mierda: veinte siglos después, aun estoy a la espera de que mi editorial se digne a publicar mi libro de una puta vez; mis lectores, cuatro gatos mal contados, todavía me siguen dando la tabarra para que reseñe sus mondongos literarios (“¿Y mi libro, Daniel? ¿Cuándo te vas a leer mi libro?”); en la universidad me siguen haciendo la vida imposible... y mejor no os cuento los esfuerzos que tengo que hacer para llegar a fin de mes... ¿Almuerzo y cena? ¿Qué es eso?

Total, que entre una cosa y otra, se me ha ocurrido hacer este pequeño ranking en el que desgloso, uno a uno y sin guisar, los peores truños cinematográficos que me he ventilado esta temporada (una excusa más para demostraros que no me paso el día rascándome los cojones a dos manos y que pienso muchísimo en vosotros). Espero que esta chorrada se convierta en una tradición en el futuro, como arrojar cabras desde campanarios, cogerse una borrachera y atizarle a tu mujer, quemar mendigos y todas esas cosas supercostumbristas que hacemos en España y de las que el facherío patrio (vosotros sabéis quiénes sois) está tan orgulloso... aunque teniendo en cuenta el poco tiempo que le estoy dedicando al blog y la enorme carga de trabajo que tengo encima, no me extrañaría nada que fuera la última vez que hago algo así.

Por otro lado, como sé que leer tres párrafos seguidos no hay dios que lo aguante (¡¿pero es que todavía hay gente a la que le gusta leer, por Dios?!) y esta entrada es la ostia de larga, he optado por dividirla en seis partes, de manera que me vais a tener hablando de cine de aquí hasta Fin de Año. ¿No es maravilloso? ¡Guau! Qué planazo para Nochevieja, ¿verdad? ¡A TOPE CON LA CHAVALERÍA!

Que comience el festival de lo grotesco. Ahí os quedáis, cacho guarras.

Fuera de concurso: CYBORG


De acuerdo, hace una porrada de años que vi esta película pero, después de revisionarla detenidamente hace unos meses, consideré un delito no incluirla en esta lista (aparte que ya tenía hecho el esquema de la reseña, la cual nunca llegué a terminar). “Cyborg” lo tiene todo: patadas giratorias, diálogos sobreactuados, malos malísimos sacados de las Juventudes del PP, tetas y hasta un Van Damme crucificado.

"¡El año que viene va a recrear el vía crucis vuestra cochina madre, hijos de mil putas!"

“Cyborg” está a la zaga de las cintas apocalípticas que causaban furor en los 80, como “Mad Max” y “Rescate en Nueva York” (es preciso comentar que el argumento de esta última fue adaptado en Italia por Martin Dolman en su bodrio de Serie Zetísima, “2019, tras la caída de Nueva York”). La peli tuvo como protagonista a un joven Jean Claude Van Damme, futura promesa del cine de acción (con permiso de Steven Seagal, Chuck Norris y compañía) y estrella en alza de la CANNON. Van Damme interpreta aquí a un mercenario pasado de vueltas y con una vida más triste que un judío recién salido de Auschwitz. El tío se cruza en su camino con un androide de apariencia humana en cuya base de datos se encuentra la clave para la supervivencia de la Humanidad... Lástima que Fender Tremolo (un negrazo con más mala leche que Hitler, Cristina Cifuentes y un latin king juntos) y su pandilla hayan decidido plantarles una yihad. Y si a eso le sumamos que el fulano es el responsable del desgraciado pasado de Van Damme, pues ya tenemos el drama asegurado.

Típico hincha del Atleti.

Lo mejor de la película es, sin lugar a dudas, los caretos de mal follado que pone el actor que da vida a Fender (Vincent Klyn). A esto contribuye el hecho de que el personaje esté doblado por mi admiradísimo Hector Cantollá (quien daría vida al Conde de Drácula en “Brácula”, la secuela de “Aquí viene Condemor”, ambas protagonizadas por el Innombrable). Hay una pelea final bajo la lluvia que es auténtica canela en rama, en la que los berridos de ambos contendientes alcanzan el paroxismo más vergonzoso. En serio, tenéis que verla.

Ronaldinho en pleno desfase.

Se supone que los decorados de esta gilipollez iban a ser destinados para el rodaje de la secuela de “Masters del Universo”, producción que terminó por irse al garete debido a la falta de fondos de la productora. La dirección, por cierto, recayó sobre Albert Pyun, responsable de toda una sarta de abortos cinematográficos como “El Capitán América” y otras muchas más cosas que ni loco pienso  sentarme a ver. Mi paciencia y mi sentido del gusto tienen un límite, aunque no lo parezca.

martes, 9 de diciembre de 2014

Fallo de la 98ª Edición del Concurso de Microrrelatos Bubok

Ayer se cerraba la edición número 98 del Concurso Quincenal de Microrrelatos Bubok. La clasificación final quedó tal como sigue:
  1. Carlos Maza - Negu Gorriak - La huida: 45,5 puntos
  2. Escaleno - OsKorri - Lobo olvidado: 44,5 puntos
  3. No comments - Hertzainak - Mala digestión: 42 puntos
  4. DanielHR - Su ta gar - En el principio: 42 puntos
  5. Miguelmig - Gatibu - De dormidas y otros menesteres: 39,5 puntos
  6. JPiqueras - Itoiz - ¿Por qué cambian de ese modo?: 35,5 puntos
  7. Albalatex - K. Junkera - Corrí bajo la lluvia: 37 puntos
  8. Lasacra - Doctor deseo - Rotando: 35 puntos
En espera de que el ganador abra los hilos de la próxima edición, podéis leer los microrrelatos de la Edición 98 aquí. Y si queréis animaros a participar, basta con que le echéis un vistazo a las bases. Si no cumplís con algunos de los requisitos, no os preocupéis. Somos muy flexibles y estamos abiertos a la llegada de nuevos participantes.

Y allá van mis comentarios a los micros de esta quincena. ¡Espero poder veros en la Edición 99!

Lobo olvidado: Un grito desgarrador en respuesta a un amor no correspondido. Es breve y contundente, lo que lo convierte en un micro genial. ¿La pega? Pues que no entra en lo que yo creo que sería un "micro puro", asemejándose más a un fragmento de un diario al estilo de "Werther" o a una reflexión. Pese a todo, me ha parecido un texto estupendo, uno de los mejores de esta edición.

La huida: El micro ganador. Parece que el amor no correspondido ha sido el tema preferido por muchos autores en esta edición (más adelante volveremos a encontrarnos con un micro de temática similar en "Corrí bajo la lluvia"). He de reconocer que el texto de Carlos no estaba entre mis favoritos, pero me ha agradado el tono nostálgico y casi lúgubre del relato. Me sobraría, eso sí, el último párrafo, puesto que rompe un poco con la soltura y la elegancia que tanto habían caracterizado la primera parte de la narración. Aprueba sin ningún problema, rozando casi el notable.

Rotando: Si no fuera porque ya nos hemos quitado las máscaras, juraría que el autor de este micro era Josep, puesto que tiene ese aire cachondo y bromista que tanto le caracterizan. Divertido e ingenioso juego de palabras que no va más allá, pero que agrada por lo absurdo del diálogo. Casi parece sacado de un sketch de mi querido Joaquín Reyes y su muchachada. Estupendo experimento. Bien.

¿Por qué cambian de ese modo?: Un micro que nos acerca a la realidad que se vive en estos momentos en Siria e Iraq, donde el Ejército Islámico avanza a golpe de machete. Por las noticias que nos llegan, sabemos que hay varios jóvenes occidentales combatiendo en sus filas. Una mezcla explosiva de idealismo y fanatismo con desencanto e ignorancia (los hay que se piensan que la guerra es como el "Call of Duty"). Lo más gracioso de todo es que, después de presenciar los horrores del EI, muchos están pidiendo ser repatriados. El micro refleja muy bien ese universo, aunque no se atreve a ir más lejos. No me ha agradado mucho el tono sentencioso del texto, pero el resultado final me ha parecido bastante correcto. Bien.

Mala digestión: El micro parte de una buena idea, pero me sobra la parte referida a lo que hacían los padres dentro de la habitación. Como introducción la considero prescindible y distrae al lector del núcleo del texto, que no es otro que la amarga sensación que envuelve al protagonista cuando descubre que su madre es prostituta. Bien. Ya que estoy por aquí, aprovecho para darle la bienvenida a David, que con el ajetreo que he tenido estas semanas no he podido hacerlo. Un saludo y esperamos poder verte más por aquí, tío. Necesitábamos buenos jugadores en las mesas.

De dormidas y otros menesteres: Ojo al título, please. Si podemos currarnos un micro chulo, también podemos sacarnos de la manga un título original. Otro de amor no correspondido (¿o esta vez perdido?). Al igual que en "La huida", me ha agradado el tono melancólico y casi romántico del micro, pero de nuevo vuelve a sobrarme la última parte, la referida al séptimo día y al descanso. En un principio lo atribuí a la imagen que Dios tenía de Eva, pero ese final soñado me desconcierta un poco. Con todo, es un buen trabajo. Aprueba rozando el notable. Bien.

Corrí bajo la lluvia: Os advierto que no soy de suspender a nadie, pero en este micro he visto muchas irregularidades. En primer lugar, la ausencia de tildes allí donde son necesarias (como en esos "estás" y "apresuré"), así como su presencia donde no se las requiere ("¿Es qu(e) no me amas?"). Ojo a los signos de puntuación. Me refiero a esas tres exclamaciones que aparecen en la primera línea y que, en mi opinión, no aportan nada de emotividad al momento (más bien es al revés). Con una, es suficiente. Siguiendo con esto, recordemos que para cerrar una exclamación (!) es necesario haber abierto otra (¡). Esto es castellano, no inglés. Creo que la estructura del micro podría estar mejor elaborada, puesto que hay momentos en los que no sé si la acción tiene lugar en el pasado o en un tiempo presente. En cuanto al argumento, no tengo nada que objetar. Ella ha quedado con él, pero su enamorado tiene cosas mejores que hacer y no acude a la cita. Suele pasar cuando no significas nada para la persona a la que amas. Es muy triste... y enternecedor. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

Recuerdos peregrinos (Marcos Nieto Pallarés)


"La sala del trono se encontraba tras una gran puerta de cristal ornada con elegantes ribetes cobalto, situada en una plaza de blanco solado con tres grandes fuentes de agua cristalina, tras una larga escalinata de peldaños transparentes".

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Recuerdos peregrinos
  • Autor: Marcos Nieto Pallarés
  • Género: Relato breve / Fantasía épica
  • Número de páginas: 30
  • Plataforma / Editorial: No disponible
  • Precio: No disponible
La presencia de los Nábzang, unas míticas y agresivas criaturas que se creían extintas desde hace milenios, supone un peligro para el reino de Theralia y los territorios vecinos. Para el leal Ástheron, uno de los comandantes más respetados del ejército, ha llegado el momento de poner a prueba su valor y salvar el mundo conocido, aunque eso signifique alejarse de aquellos a los que quiere.

ANÁLISIS FORMAL:
  • Vocabulario y expresiones demasiado enrevesadas que fácilmente podrían ser sustituidas por otra más simples. Cosas como “Me dirigí inherente hacia mi lecho” carecen de sentido. Hay fórmulas mucho más simples que nos sirven para expresar lo mismo, como “me acosté inmediatamente” o “me tumbé en el lecho”. Es preciso señalar que, cuando escribimos, debemos hacerlo en un lenguaje sencillo y que no resulte empalagoso para el lector. Entiendo que se trata de una historia de fantasía épica y que, tanto el vocabulario como la narración, deben ajustarse a un contexto, pero aquí se está utilizando una serie de fórmulas que hacen del texto algo casi incomprensible. Más ejemplos “La curiosidad había hecho gala de presencia en mis adentros”. Será “acto” en vez de “gala”, ¿no? ¿Y por qué en vez de usar esa expresión tan rebuscada el autor no dice simplemente “Las palabras de aquel anciano habían despertado mi curiosidad”? Otro ejemplo: “(...) Se presenció ante mí de nuevo aquel soldado”. “Presenció” deriva de “Presencia”, que significa “Hecho y resultado de estar delante de una persona o cosa, o en el mismo paraje que ellas”, pero considero que aquí el término está mal empleado. En lugar de decir “Se presenció” (que en este contexto, dudo mucho que sea correcto), el autor podría haber empleado un simple “Se presentó” o “Apareció”. Es obligatorio huir de fórmulas barroquizantes que no aportan nada al texto.
  • Uso frecuente del determinante demostrativo “aquel”. Por ejemplo: “Demandé hacia aquel soldado”, “Se presenció de nuevo ante mí aquel soldado”, “Aquel hombre era ciego”, “Observé como aquel hombre se alejaba acompañado del brazo por aquel soldado”... Esto no tendría nada de malo de no ser porque nos lo encontramos varias veces en una misma página (a veces, hasta en un párrafo). Este problema puede solucionarse fácilmente mediante el uso de pronombres (tanto personales como posesivos), artículos (el/la, un/una...) y hasta de otros demostrativos (ese/a, este/a...). Recordemos que el demostrativo “este/a” expresa cercanía; el demostrativo “ese/a” indica medianía; y el “aquel” o “aquella”, lejanía. En el caso que nos ocupa, es como si el autor escribiera con coletillas. Seguramente el texto no ha sido revisado en profundidad. Ojo a esto:
“Me alejé de aquel enano y aquel tímido hobbit y me dirigí inherente hacia mi lecho. Me abracé a Áurea que siquiera había advertido mi ausencia, y me dispuse a conciliar aquel sueño que sabía no iba a alcanzar. ¿Y si las palabras de aquel enano eran ciertas? ¿Y si los augurios de aquel anciano ciego resultaban veraces? Quería creer que no, pero la simple posibilidad de que aquellas palabras fueran ciertas, evocaba en mi interior la pesadumbre que aquel día parecía no querer desampararme.

Vamos a reecribirlo ahora procurando caer en reiteraciones innecesarias y haciendo unas ligeras correciones de estilo:

“Me alejé de ellos y salí de la taberna. Ya en casa, abracé el cálido cuerpo de Áurea, que dormía plácidamente. Me atrevería a decir que ni siquiera había notado mi ausencia. Traté de conciliar el sueño, pero me resultó imposible. Miles de preguntas se agolpaban en mi mente. ¿Y si las palabras de aquel enano eran ciertas? ¿Y si los augurios del anciano ciego resultaban veraces? Quería convecerme a mí mismo de que tales habladurías no podían ser si no meras leyendas, pero el simple hecho de pensarlo me llenaba de inquietud, sensación que me había acompañado durante toda la jornada”.

Atención a esta parte:

“Mientras me aproximaba a aquella alta torre de piedra gris, percibí un fuerte estruendo y atisbé un denso humo negro emanando de los pequeños orificios que hacían de ventanas a aquella alta edificación. Corrí hacia la puerta que no estaba cerrada, y al alcanzar el interior de aquella alta torre, vi como todo lo que allí moraba se encontraba patas arriba. Las estanterías de madera, las sillas, los frascos, las ollas… todo se arremolinaba asemejando madera lista para pasar a ser hoguera. Bajo tan mayúsculo desastre, permanecía aquel hechicero que poco a poco emergía apartando los trozos de todo lo que no mucho tiempo atrás había formado parte de aquella estancia. Su largo pelo negro, cubierto de polvo parecía casi blanco, al igual que aquella túnica oscura que portaba el sol de seis puntas, emblema inequívoco del clan de los Hechiceros Úlgicos”.

En serio, ¿qué problema tiene el autor con el demostrativo “aquel”? Insisto en que hay muchas más fórmulas para expresar lo mismo sin caer en repeticiones innecesarias. Por otro lado, la expresión “alta torre” se repite, con ligeras variaciones, tres veces en el mismo párrafo. Ya sabemos que la torre es alta, no es necesario repetirlo más. Todo esto contrasta con la complejidad (casi artificial) de la expresión “pasar a ser hoguera”. Huyamos de cosas tan rebuscadas. ¿No hubiera sido más fácil decir “Los muebles estaban tan astillados que solo servían para hacer leña”?
  • “-Esta vez sí que he estado cerca de viajar al otro mundo -aseguró Ásdrabal ante mi presencia mientras intentaba expulsar todo el polvo que le cubría”. (Dígase “(...) mientras se sacudía todo el polvo que le cubría” o “(...) mientras intentaba sacudirse de todo el polvo que le cubría”).
  • “(...) Y sin poder evitarlo, una carcajada se expulsó de mi boca”. (Dígase mejor “salió”, “brotó”...)
  • “Habla y déjate de chorradas”... ¿De verdad? ¿No choca esta expresión con la solemnidad con la que el personaje se había expresado unos pocos párrafos antes?
  • “(...) Nuestros cuerpos de dejaron engullir por el reino de Morfeo”. La expresión, pese a ser correcta, no es válida en este contexto. ¿Cómo es posible que una divinidad grecolatina esté presente en un mundo medieval fantástico? Si conocen la existencia de Morfeo, supongo que también conocerán a Buda, Dios, Alá... No sé si me explico.
  • Uso incorrecto de la proposición “hacia”: “(...) Dije hacia aquel enano”, “(...) Dije hacia aquel hobbit”... Sería conveniemente sustituirla por la proposición “a” o el artículo contracto “al” y, de paso, introducir algunas modificaciones en las acotaciones de los diálogos: “(...) Le pregunté al enano”, “(...) Le dije a aquel hobbit”... Por ejemplo:
INCORRECTO: “-¿Cómo acabaste al lado de ese enano? -dije hacia aquel hobbit en voz baja”.
CORRECTO: “-¿Cómo acabaste al lado de ese enano? -le pregunté al hobbit en voz baja”.
  • “Todos caímos, y sobre nuestro organismo descansaron pesadas redes metálicas lanzadas de lo alto de aquella garganta en el camino”. Esta frase corroborá mi idea de que, o bien el autor desconoce el verdadero significado de las palabras que utiliza, o bien se ha hecho un lío a la hora de darle algo de empaque al texto. “Organismo” puede sustituirse por “Cuerpo” o por el pronombre personal “Nosotros”. Por otro lado, las redes pueden “Caer”, pero no “Descansar” (si bien la expresión “El barco hundido descansa en el fondo del mar” es correcta, en según qué circunstancias, no podemos atribuirle características humanas a los objetos inanimados). La frase correcta sería “Todos caímos al tiempo que nuestros enemigos lanzaban pesadas redes metálicas desde lo alto de la garganta”.
CONCLUSIÓN:

Personalmente, no tengo nada en contra del argumento. Pese a que varias veces el autor cae en el tópico que caracterizan a este tipo de narraciones, una historia de fantasía épica sigue siendo una historia de fantasía épica. No importa que el enano sea el clásico gruñón, que el mago haga las veces de contrapunto cómico y que la elfa tenga un pasado de amor desgraciado. El hecho de que haya espadas, heroicos combates y causas nobles que defender llamará a la atención de los aficionados al género. El autor hasta se permite homenajear a “El Señor de los Anillos” en una escena. El guiño, aunque fácilmente identificable, es de agradecer.

El problema está en que la trama pide algo más de espacio. La historia es demasiado densa para ser contada en poco más de treinta páginas. La idea es buena, pero su estructura no se ajusta a la del relato breve. Quedan muchos cabos sueltos y el final es muy precipitado. Una prueba de ello es que los personajes terminan de la forma en que terminan... Y es que sus personalidades están tan desarrolladas que uno se sorprende al ver cómo encuentran su final. A todo esto, ¿por qué se nos deja caer que el hobbit es un personaje puro y libre de pecado si prácticamente no hace nada en la historia? ¿Por qué se nos dan tantos datos sobre Drénaen cuando este sale de la historia tan pronto como ha entrado? Leyendo el epílogo, entiendo que la intención del autor era crear un fragmento de “algo” mucho más grande, pero esa pequeña trampa, lejos de satisfacer al lector, hace que este se sienta un poco decepcionado por lo que acaba de leer. El conjunto es más un ejercicio de preciosismo que una verdadera historia.

En lo que respecta al apartado formal, veo cosas que también podrían mejorarse. Creo que, en su empeño por adornar el texto, el autor comete varios errores de vocabulario y utiliza expresiones demasiado rimbombantes que hacen que la narración sea, en ocasiones, muy difícil de seguir. El abuso del demostrativo “aquel” me resulta chocante. Y otro tanto ocurre con la preposición “hacia”. Dentro del contexto en el que se usa, ignoro si se trata de una expresión propia del español de Sudamérica, pero me sigue sonando chirriante. En según qué partes, la historia llega a ser ininteligible.
  • Página del autor en Bubok.

lunes, 1 de diciembre de 2014

The Spirit (Frank Miller)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: The Spirit
  • Director: Frank Miller
  • Reparto: Gabriel Macht, Samuel L. Jackson en el papel del oficial nazi y el samurai negro, Scarlett Johansson, Eva Mendes, Jaime King, Paz Vega haciendo de gitana salida y Sarah Paulson
  • Género: Burradas heroicas / Payasos en mallas
  • Duración: Créanme, no hay suficiente cerveza en el mundo para hacer que esta basura sea lo suficientemente corta
  • País: Estados Unidos (aka "Imperio Galáctico")
  • Año: 2009
  • Valoración: Ñordo hipster
NOTA: Esta reseña ha sido escrita a pachas entre Ayoze Soler y DanielHR.

"¿Quién es usted, señor Spirit?"

Comencé a familiarizarme con las aventuras de Spirit hace cosa de nueve años. Por aquel entonces, "El País" había lanzado una colección de cómics que reunía lo más granado de la historia de la historieta (perdón por el juego de palabras), desde Mortadelo y Filemón hasta Flash Gordon, pasando por clásicos como Mandrake, Rip Kirby, el Teniente Blueberry y (ahora sí) el inmortal héroe de Eisner. El autor neoyorquino había creado un personaje a mi medida, muy lejos de las excentricidades de Marvel y DC. Spirit perfectamente podría considerarse un híbrido entre Dick Tracy y Batman. Si bien tenía la elegancia y la agitada vida amorosa del primero (aparte de su sombrero, su gabardina y su adorable manía de atizar mamporros al mafioso de turno), del Hombre Murciélago copiaba sus habituales misiones nocturnas, su total falta de poderes y el cariño que profesaba a su querida cripta (en donde, por cierto, tenía un laboratorio que era la ostia de grande y que muy pocas veces utilizó). No olviden añadirle el peligroso entorno por donde se movía nuestro amigo. Central City no era una ciudad muy agradable. Como todas las grandes urbes estadounidenses de los años 30 (y aun hoy las españolas), los gángsters, la mafia y los políticos corruptos abundaban por doquier. Y eso por no hablar de los espías nazis y japoneses que pululaban por los bajos fondos de la ciudad, siempre dispuestos a socavar el poder y la integridad de los Estados Unidos.

"¡Gñé!"

Spirit no era otro que Denny Colt, un detective privado con muy buenos contactos en el Departamento de Policía de Central City (entre ellos, el comisario Dolan, su mejor amigo). Ávido cazarrecompensas y tocanarices profesional, Colt no dudó en enfrentarse al peligroso Doctor Cobra, un desequilibrado científico que, entre chute y chute de LSD, había descubierto el suero de la inmortalidad, invención con la que pretendía destruir el mundo (supongo que Carlos Cuesta comparará las investigaciones de Cobra con las efectuadas por Errejón gracias a su beca de estudios). Lamentablemente, Colt perdió la vida en su primer encuentro contra el malvado biólogo... para después resucitar y descubrir que la fórmula de Cobra funcionaba terriblemente bien. Es en ese preciso instante cuando Colt, ya convertido en Spirit, decide utilizar esta segunda oportunidad que le brinda la vida para luchar contra el crimen y ayudar a los demás de forma desinteresada (¡Chúpate esa, Jesucristo!).

Dios, cómo te odio...

Eisner supo dotar a su personaje de cierto descaro y socarronería que invitaban al lector a acompañarle cada semana. La popularidad de su héroe fue tal que hasta tuvo su propia tira diaria. Y aunque nunca tuvo el mismo éxito que el suplemento dominical en donde "The Spirit" salía publicado, sí es cierto de demostraba hasta que punto era querido por los lectores. Las andanzas de Spirit continuaron hasta comienzos de los años 50, época en la que Eisner abandonó a su criatura para dedicarse a otros proyectos. Y la verdad es que le fue bastante bien puesto que, gracias a sus innovaciones, está considerado como el padre de la novela gráfica actual. Dibujantes como Alan Moore (“Watchmen”) o Daniel Torres (“Roco Vargas”) reconocen su valía y hasta hay un premio que lleva su nombre.

"Lo que me hicieron los Romanones no es nada comparado con salir en esta película".

Así las cosas, era cuestión de tiempo que sacaran una versión cinematográfica de “The Spirit”. Los aficionados lo pedíamos a gritos. Tenían material de sobra del que tirar. Lamentablemente, Frank Miller (que venía con el ego subido gracias a los bombazos que había conseguido con "Sin City" y "300") fue el encargado de dirigir la película... Y la ostia que se pegó en la taquilla fue de mírame y no me toques.

"Spirit, hagamos el tonto..."

A estas alturas del partido, no falta el listo de turno que está a la que salta tan pronto como estrenan la adaptación de su libro o cómic preferido. Los comentarios, por supuesto, son siempre negativos, y van desde el clásico "¡Ay! Pues a mí me hubiera gustado que respetaran los colores del traje de Superman" hasta el "Pues a mí me hubiera gustado ver a Harry Potter en porretas" (pederasta de Ciudad Lineal dixit). Y aunque nos pese lo nuestro, una buena parte de tales objeciones tienen una base razonable y crítica. Cuando un director adapta algo que no es suyo a la gran pantalla, corre el peligro de ofrecer una visión demasiado personal de aquello que está contando, hasta el punto de desvirtuar la obra original y ganarse una somanta de ostias por parte de los hooligans de turno. De ahí que la frase "Me gustó más el libro que la película" sea una expresión recurrente a la salida de cualquier cine.

"¡Oh, qué puta mierda de película!"

Lo que Frank Miller ha hecho aquí no es ninguna adaptación, sino un puto disparate sin pies ni cabeza. Miller, tan chuleta y prepotente como solo él puede serlo (y a las declaraciones que hizo sobre el movimiento “Ocupa Wall Street” me remito), siempre presumió de la buena relación que tenía con Eisner... Pero dudo mucho que a este último le hubiera gustado ver a su personaje estrella embutido en un traje que ni siquiera es el suyo (lo de la corbatita ondeando al viento no sé de dónde cojones se lo habrán sacado) y soltando una retahíla de mamarrachadas más propias de Bugs Bunny que de un justiciero urbano. Vale, igual nos estamos poniendo exquisitos, pero es como si Miller hubiese desenterrado el venerable cadáver de Eisner, lo hubiera disfrazado de colegiala y... y... Joder, estoy llorando...

"¿Cómo? ¿Que si puedo revolcarme en ese charco de mierda un poco más?"

El problema no está solo en la historia (Spirit se las vio con cosas mucho más surrealistas y absurdas en los cómics, dónde va a parar), sino en la forma en la que está contada. La película es meramente visual. Todo se reduce a una sucesión de "gags" sin ninguna conexión entre sí y que nos sacan de la historia tan pronto como logramos cogerle el hilo. Si ahora me preguntaran por su argumento tendría que hacer un auténtico ejercicio de memoria, puesto que es terriblemente olvidable. Sé que Samuel L. Jackson lo explica en un momento de la peli mientras experimenta disfrazado de nazi con un gatito (!), pero el espectador está tan de vuelta de todo que no le hace ni puñetero caso (aparte que ver a a un negro haciendo apología del nazismo es algo que no se ve todos los días).

"No te molestes, Denny. No va a despelotarse en toda la peli".

Por supuesto, no pueden faltar los mismos recursos narrativos que tan buenos resultados le habían dado al director en "Sin City" y que el muy chorizo se moría por reciclar. Después de todo, si algo te va bien... ¿para qué vas a cambiarlo? ¡Guau! No quiero ni pensar en lo diferente que habría sido "La lista de Schindler" si Spielberg hubiese utilizado el mismo pulso dramático que empleó para rodar "El diablo sobre ruedas". Es precisamente aquí donde se aprecian las diferencias entre un buen y un mal director. A Spielberg se le podrá reprochar que es demasiado efectista y que ha vendido su alma al satánico Estado israelí, pero al menos sabe qué recursos utilizar en una película y cuáles no. En "The Spirit", Miller únicamente se limitó a repetir las mismas ideas de "Sin City" (planos en blanco y negro, soliloquios, secuencias a cámara lenta, escenas de lluvia...) con la esperanza de que sus fans fueran los suficientemente imbéciles para no darse cuenta de la trampa. Y si funcionaba, pues aquí paz y después gloria. Total, la moral no existe cuando tienes una piscina de billetes que ríete tú de la bóveda de Tío Gilito.

Incapaz de levantar el restaurante al que debía ayudar, Chicote optó por una solución drástica.

Para desesperación del espectador, el guión da más vueltas que Rajoy para dar una puta comparecencia sobre las cuentas en "B". Los diálogos, disfrazados de cierta pátina hipster, son carne de presidio. He de insistir que aquí la historia es lo de menos. Sencillamente, no existe. Pero lo que son tías enseñado pecho y muslamen... Vale, a nadie le amarga un dulce... Que sí, que Paz Vega de gitana francesa está muy buena y que la que hace de Ellen Dolan está para mojar pan, pero si quiero ver tetas y culos me voy a Muyzorras.com, por Dios. ¡Joder! En las pelis de James Bond también tenemos chicas bonitas y no por eso dejan que el guión lo escriban los mismos imbéciles que trabajan en la redacción de "Chulos, putones y viceversa". Un poco de seriedad, hombre.

Si os fijáis bien, podréis verle la sombra del pezón en la teta derecha. DE NADA.

En cuanto a los personajes, Miller no solo se ha sacado de la manga los orígenes de Spirit, sino que además le ha dotado de una personalidad que casi bordea el retraso mental, haciéndolo casi tan odioso como un editorial de la @#%& de Isabel Durán. El héroe tan pronto es un capullo integral que habla mirando a la cámara como un filósofo superprofundo que reflexiona sobre el significado de la existencia. Y sí, el tío liga un huevo, porque todos los superhéroes tienen que ligar y tener una mujer en cada puerto (aunque no lleven una “Credit Batcard” encima). En cuanto a Jackson haciendo de Octopus... Ver a un actor de su categoría sobreactuar de esa forma duele más que cagar en una botella.

Paz Tetas haciendo uno de los papeles más recordados de sus dilatadas mamellas.

Paz Mamellas haciendo una de las tetas más... ¡Mierda!

Paz Pechos haciendo... ¡Bah, a la mierda! ¡TETAS! ¡TETAS!

Después de haber visto a mi héroe de juventud violado en una orgía a la que sólo faltó que se apuntara George Lucas (hoy día sinónimo de merchandising y prostitución artística), doy paso a mi compañero Ayoze, que seguro que tiene un huevo de cosas interesantes que decir. Todo tuyo, tío.

* * *

ACTA DE DENUNCIA
  • Comisaria de policía de *** 
  • Distrito de ***
  • Registro de entrada: 8 de noviembre de 2014, 21:57 horas
Documentándome acerca de la película, he encontrado un informe policial de un altercado doméstico acontecido tras el visionado de esta obra. Paso a reproducir un texto que se encontró  en el lugar de los hechos:

El timbre del portal me sacudió bruscamente de mis ensoñaciones. Con gesto enérgico apuré la cerveza que, ya tibia, aferraba temblorosamente en mi mano:

-¿Sí?

-Somos nosotros.

Una sombra de duda pasó por mi cerebro mientras automáticamente pulsaba el el interruptor que franqueaba su paso. Con un suspiro abrí la nevera para rescatar de su vacío otra lata de espumeante elemento. Oh dulce, dulce salvadora ¿me auxiliarías en esta noche tan terrible?

Los hermanos Chicote dispuestos a defender el legado familiar.

Les aguardé apenas unos segundos en el umbral de mi morada. Reuní fuerzas tras un largo trago, lo justo para advertirles una vez más:

-¿Estáis seguros que queréis verla?

-Que sí, hombre. Ya que estamos aquí...

Insensatos. Bien podrían haberse comparado con el maestro italiano que cruzó los infiernos mientras que yo, triste conocedor, asumiría el papel de guía.

"Spirit, voy a enseñarte cómo nos las gastamos en la Sanidad privada".

Por mi mente bulleron miles de excusas: desde la más prosaica falla técnica hasta elaborados planes de conspiración alienígena, sin embargo, sus miradas destilaban férrea determinación, nuestro destino se hallaba escrito en piedra. ¿Acaso el cielo no pudo haberse apiadado de nosotros? Una tormenta eléctrica, un tsunami... con eso habría sido suficiente. Así elucubraba mientras el crepitar de aperitivo resonaba en el microondas.

"Bienvenido a Desembarco del Rey, joven Stark".

Sin darme cuenta, había ingerido otra refrescante lata de cerveza. Su efecto comenzaba a hacerse patente en mis ya crispados nervios. No obstante, un escalofrío recorrió mi espina dorsal cuando me senté en el sofá.

Jackson encarándose con un quinqui por haberle tirado el refresco al suelo.

La pantalla en negro comenzó a iluminarse.

-Me encantan los cómics de Spirit.

Mis ojos se abrieron como platos. No daba crédito a mis oídos. Algo dentro de mí se quebró y su eco se transformó en carcajada. Un relámpago proyectó mi sombra a lo largo del salón. En ese mismo instante fui consciente de que realmente me había transformado en el ángel caído: una vez expulsado de la celestial ignorancia, ya no me importaría arrastrar en mi descenso a esas almas cándidas.

Jackson después de haberse tirado encima un cubo de DVDs de "The Spirit".

¡Fogonazos! ¡Diálogos absurdos! ¡Personajes sobreactuados! Ni los desnudos parciales de Eva Méndez o Paz Vega eran capaces de mitigar los embates de ese poderoso Leviatán. El desastre se hizo bestia y la bestia se apoderó de Frank Miller. ¡Enanos con camisetas estúpidas! ¡Cameo insulso! ¡Samuel L. Jackson de nazi, de samurai...! ... uhmmm... Scarlett Johanson  de uniforme... pero que no se detenga la maquinaria. ¡Un pie saltarín! ¡Más planos estilo Sin City! ¡Menos coherencia! Por allá resopla. ¿Acaso un atisbo de guión? Olvidadlo, como seguro intentaron hacer los cómplices de este magnicidio. Hasta a los gatos se les debería haber indemnizado por profundas daños "psicofelinológicos". La tormenta no amaina y continúan los mugidos provenientes del televisor. ¡Escenas de relleno! ¡Explicaciones de explicaciones de explicaciones! ¡Explosiones! ¡Más explosiones! BOOOOMMM. ¡Pistolones contra helicópteros!

Jackson disfrazado de samurai porque sí.

El final de la película me encontró enarbolando una satírica sonrisa ante las exhaustas víctimas. Antes de pronunciar las fatídicas palabras, paladeé con delectación cada una de sus sílabas:

-Os lo dije.

* * * 

Hasta aquí pudo escribir la víctima quien tuvo que ser ingresada por traumatismos genitales masivos. Un documento espeluznante que no ha hecho más que acrecentar mis ganas de ver la susodicha película en compañía de unos amigos... ¿qué es eso? A lo lejos... ¿resuena una carcajada?

¡Así te despeñes, mamonazo!